Mesmer: el perodo parisino
Franklin Rausky

 

 

La funesta costumbre de los medicamentos opondr durante mucho tiempo grandes obstculos a los progresos del magnetismo animal Los males a los cuales nos entrega la severa Naturaleza no son ni tan comunes, ni tan largos, ni tan devastadores, ni tan resistentes como los males acumulados sobre nuesras cabezas por esta debilidad. Algn da esta verdad ser demostrada y la humanidad me estar agradecida por esto. A la espera de esto, es justo observar que si el magnetismo animal cura de medicamentos ya tomados, nunca cura de aquellos que sern tomados posteriormente. Las personas que saliendo de mi casa se arrojan por impaciencia o supersticin en los remedios de uso habitual no deben reprocharse ms que a s mismos por los accidentes que experimentan.

F.A.Mesmer, Resumen histrico de los hechos relativos al magnetismo animal hasta abril de 1781 , pp.121-122.

La llegada del doctor austriaco a Pars, en 1778, tiene lugar en un clima de secularizacin acelerada en la sociedad francesa: viraje decisivo para la vida espiritual de una cultura que ha perdido toda confortacin moral frente al sufrimiento; ste, sin el consuelo cristiano, se vuelve cada vez ms intolerable. La crisis, incluida la declinacin de la religiosidad tradicional, est marcada por dos acontecimientos un poco anteriores a la llegada del fundador del magnetismo: el final de las convulsiones jansenistas y la expulsin de los Jesuitas del Reino de Francia. Aparentemente, estos dos acontecimientos parecen expresar tendencias diferentes, incluso opuestas, en la sociedad francesa, ya que los Jesuitas eran los adversarios encarnizados e implacables de los Jansenistas. Pero, en ltima instancia, est os dos episodios marcan la creciente indiferencia de la opinin por una polmica cada en desuso: Convulsionarios agitados por la pasin mstica y Jesuitas de lenguaje lgico y racional parecen igualmente anacrnicos en una poca que deposita todas su esperanzas en la nueva ciencia y en la tcnica moderna. Las convulsiones, que duraron hasta el final del siglo XVIII, son poco conocidas despus de 1757, fecha que parece marcar un viraje.(1)

Mesmer entra en escena cuando la burguesa y la nobleza seorial se desvan del jansenismo para adoptar una actitud ms frvola y mundana, menos rigurosa. Preclin y Jarry describen as las modificaciones psicolgicas que caracterizan el reinado de Luis XVI:

En un tiempo en que el hombre cree en la bondad de la Naturaleza, de la existencia, de la actividad humana, el rigorismo Jansenista no responde ms a las aspiraciones profundas de los seres vivientes. El burgus del siglo XVIII que trabaja para ganar dinero y elevarse en la sociedad, ya no responde al ideal del burgus segn la Iglesia y segn los jansenistas, que trabaja por espritu de regularidad. De este modo, en esta segunda mitad del siglo XVIII, la burguesa se volver cada vez ms extraa al espritu de San Agustn.(2)

Pero la transformacin de la ideologa y de las costumbres, aunque profunda, deja intacto un problema: el de la multitud innumerable de enfermos de toda clase, rechazados por la medicina oficial, incurables a veces, imaginarios segn la definicin de la poca o, an ms, de aquellos que sufran de enfermedades invisibles, sin localizacin conocida ni causa determinada. Los ltimos aos, los tratados de medicina filosfica y las pginas de la Enciclopedia, haban hablado de vapores as como del spleen, importado de Inglaterra por las almas sensibles, aumentando as la lista interminable de las alienaciones del espritu, dentro de la cual la histeria y la melancola ya formaban parte de los males clsicos. Esta legin considerable cuyas ideas teolgicas eran las ms variadas, antes haba encontrado en las Convulsiones tanto la remisin de algunos males como un sentido para sus sufrimientos que los volva ms tolerables. La frialdad voltairiana de la ciudad los dejaba desamparados, teniendo que elegir entre la antigua medicina, con sus purgaciones y sus sangras, y la nueva ciencia teraputica de la Sociedad Real de la Medicina, con sus mquinas elctricas de sacudidas violentas y rpidas, de las cuales se pensaba que curaban de inmediato las enfermedades de los nervios por la conmocin del sistema nervioso.

Esa multitud, en la cual Mesmer reclutar una clientela de algunos millares de pacientes, constituye lo que podra llamarse, de acuerdo a la feliz expresin popularizada por J.L. Moreno, un proletariado teraputico: un conjunto de personas que sufren alguna afliccin, y se convierten en una especie de marginados incluso si se encuentran en los estratos ms elevados de la sociedad. Es la pobreza biolgica, la miseria vital, lo que caracteriza a este sector aislado, rechazado, descuidado por la sociedad; su liberacin no puede llegar ms que por una verdadera revolucin teraputica. Los aos de trabajo en Viena, las giras por Europa Central, el contacto permanente con ciertos enfermos, han permitido a Mesmer conocer y comprender ese profundo drama humano. Para l no existen males a la inglesa o males parisinos; la afliccin biolgica es universal, como universal deber ser su liberacin.

A su llegada, el mdico viens abri una clnica magntica, para tratar toda clase de males segn el nuevo mtodo. Esa polivalencia de tratamiento era contraria a la orientacin mdica de la poca cada vez ms inclinada a la especializacin.

Un colega, Jean Jacques Paulet, doctor modernista y cientfico, describe con irona mordiente la heterogeneidad de los pacientes del nuevo centro:

La casa de Mesmer es como el templo de la divinidad que rene todos las condiciones; all se pueden ver buenos cocineros, Abates, Marquesas, jvenes obreras, militares, traficantes, mequetrefes, mdicos, muchachas, parteros, gente de ingenio, cabezas con peluca, moribundos, hombres fuertes y vigorosos etc. (3)

Ahora bien, ms all de las apariencias tan diferentes, un denominador comn rene a los enfermos del mdico viens. El prctico Retz, que cuid a Buffon en sus ltimos das, no se abstiene de formular un juicio que traduce la opinin de los alienistas de su tiempo:

Para tratar metdicamente la cosa, volvamos sobre nuestros pasos y reflexionemos sobre los casos a los que los mesmeristas aplican su pretendido agente. Lo aplican, por as decir, exclusivamente a las enfermedades invisibles, tales como las enfermedades de los nervios y las obstrucciones, enfermedades que desde siempre han sido el mejor recurso de los charlatanes distinguidos por su habilidad para engaar a las personas indolentes, crdulas y de poco juicio.(4)

El juicio escptico de la Facultad y de la Sociedad Real de Medicina no dej indiferente al proletariado teraputico; la reaccin de sus enfermos ms eminentes fue la constitucin de un verdadero partido anti-mdico radical, inspirado por Rousseau, que quera la medicina sola, sin mdico; esta agrupacin pretende una revolucin: se subleva con creciente indignacin contra la nocin de cronicidad de las enfermedades, idea lapidaria que condena al enfermo a una existencia disminuida, sin esperanza, en nombre de la pretendida certeza de la incurabilidad del mal. Se rebela contra la otra acusacin, igualmente lapidaria, de simulacin, que pone en duda el testimonio del paciente y finge ignorar la realidad del sufrimiento porque ste no tiene verdadera localizacin ni causa conocida.

Este partido anti-mdico radical, encontr en Mesmer su apstol ms entusiasta: l no crea ms en la divisin entre enfermedades crnicas y agudas y trataba de destruir, con su discurso subversivo, una de las certezas ms antiguas y mejor confirmadas en la Doctrina de los Padres, certeza recibida de la ciencia griega clsica. Algunos aos ms tarde, Mesmer expresar as su conviccin, hablando de Hipcrates y de la antigua doctrina de las crisis:

Es lamentable que la luz que l arroj sobre el arte de curar haya quedado limitada a las enfermedades agudas: l podra haber reconocido que las enfermedades crnicas no difieren de las otras ms que por la continuidad y la rapidez con que los sntomas se suceden. Las enfermedades agudas son, con respecto a las crnicas, lo que el curso de la vida de un insecto, que nosotros llamamos efmero, es al curso de la vida de los otros animales: el primero soporta, dentro de las veinticuatro horas, todas las revoluciones de la edad, del sexo, del crecimiento y de la declinacin, mientras que los otros animales emplean aos para recorrer este camino.

Mesmer propone aplicar a las enfermedades consideradas crnicas el mismo mtodo curativo utilizado en las enfermedades agudas, en lugar de los medicamentos que l juzga intiles e incluso peligrosos:

Por otra parte, debemos lamentar que la medicina desconozca todava el desarrollo natural y necesario de la mayor parte de las enfermedades crnicas: es oponindose a ellas con remedios como la medicina perturba su marcha, detiene su curso y, muy frecuentemente, adelanta el final con una muerte prematura. (5)

Los argumentos del partido anti-mdico radical se encuentran tambin tanto en los escritos eruditos como en panfletos destinados al conjunto de la poblacin. Esos ltimos medios de expresin son importantes porque muestran, con una espontaneidad protegida por el anonimato, la hostilidad implacable hacia el cuerpo mdico por parte, segn toda evidencia, de pacientes decepcionados. Un ejemplo de este estado de nimo se encuentra en un panfleto titulado Profeca cuyo cumplimiento parece ser muy prximo que se auto-define como una traduccin francesa de una versin griega de un antiguo manuscrito hebraico. El gran espritu de la humanidad ser traicionado por los facultativos prcticos:

Cuando nos atormenten males y sufrimientos innumerables, creeremos en las peligrosas palabras y promesas de un cierto orden de hombres ignorantes, vanos y soberbios, que pretendern conocer los remedios de los males que nos afligen y perderemos toda confianza en la Naturaleza.

En esta nueva visin anti-mdica, la nosografa es una suerte de magia negra: el mdico crea, por el acto de su palabra, los males que l bautiza en su lengua clnica. La nocin de iatrgnesis es aqu presentada de la manera ms extremista:

Todos los poderes de las lenguas no sern suficientes para denominar los gneros diversos de las enfermedades que ellos harn nacer y que no sern ms que los tristes y crueles efectos de su falsa ciencia y la tierra se estremecer por todas partes con los gemidos y los gritos de dolor, pues ella estar cubierta de hidropesas, de tisis, de apoplejas, de catalepsias, de manas, de locuras y acusarn a la Naturaleza de todos los males que ellos habrn causado.

La era mesinica aparecer finalmente con un hombre de genio que, despus de haber buscado en vano conocimientos tiles en los innumerables y desagradables Escritos que ellos habrn dejado, se dirigir a la Naturaleza y ella lo recibir y le revelar el secreto de su accin. (6)

En un clima intelectual tan violento no hay duda de que una de las causas del suceso de Mesmer en Pars se encuentra en el hecho de que l presta su voz a las protestas del partido anti-mdico. Esta es su respuesta al problema suscitado por ese partido: establecer una relacin teraputica nueva entre el sanador y el sufriente, radicalmente diferente de la antigua relacin mdico-enfermo, tomando en consideracin la persona del paciente, aceptando -sin duda y sin desconfianza- la interpretacin que ste hace de sus propios problemas, haciendo un llamado a su voluntad y a su fe, invitndolo a salir del estilo pasivo de un objeto inanimado y a poner en accin sus propias energas saludables.

Este nuevo estilo de concertacin teraputica se expresa por la circulacin, entre el sanador y el sanado, de una energa vital csmica que escapa a todas las categoras cientficas : el fluido que permite el desarrollo de las potencias humanas. La salud consiste en la libre circulacin de esta fuerza, sin diques ni barreras, en el interior de cuerpo humano. Esta concepcin de la salud es ajena a la fisiologa y a la vieja Doctrina de los Padres. Para los doctores-regentes, como para sus maestros de la Facultad, la salud es definida de manera esencialmente negativa: es la ausencia de la enfermedad, del dolor, de impresiones fsicamente desagradables. Para Mesmer, la salud no es solamente una ausencia sino un cierto estilo vital, definido positivamente.

La enfermedad, para el mesmerismo, es la obstruccin de la circulacin del fluido vital; entonces, lo que define la condicin mrbida no es el sntoma sino un bloqueo. No hay pues, en ltima instancia, ms que una sola enfermedad, y todas las entidades clnicas de la nosografa no son ms que formas especficas de un fenmeno nico, siendo siempre la causa una y la misma.

En su oposicin a la nosografa, Mesmer subestima los datos de la sintomatologa. Desprecio puramente terico porque en su trabajo cotidiano l est obligado a observar, a anotar, a dar importancia a ciertos signos y sntomas de sus pacientes.

Otro schibboleth de la Doctrina de los Padres, la localizacin de la enfermedad, es tambin objeto de una revisin desgarradora: para el doctor viens, la localizacin no es ms un rgano perturbado en su constitucin, sino un lugar donde se despliega un conflicto entre la energa que tiende a restablecer su circulacin, por una parte, y la obstruccin que lo impide, por la otra.

El padre del magnetismo animal predica un Evangelio teraputico inaudito: nada de medicamentos, ni de dieta, ni de ciruga, ni de mquinas que producen sacudidas elctricas; nada ms que la circulacin del fluido poderoso y activo. En esta circulacin, el magnetizador est implicado como persona: orienta su propio fluido hacia el paciente para permitirle movilizar sus fuerzas con el objeto de vencer el bloqueo, y esto, por el sesgo de la crisis.

Les ofrece, a los pacientes decepcionados de la medicina ordinaria, dos vas de curacin: el magnetismo privado que, esencialmente, es el sistema de pases a distancia y de imposicin de manos que l practicaba ya en Viena, y el magnetismo colectivo, en la cubeta.

Esta cubeta magntica, clebre instrumento, ser objeto de speras discusiones. En qu consista exactamente esta mesa redonda u oval, dotada, segn algunos, de poderes mgicos y, segn otros, de objetos intiles? Mesmer se abstendr siempre de dar la descripcin exacta de este aparato. El Catecismo del Magnetismo Animal, texto atribuido a la escuela mesmeriana, describe de este modo, esta mquina para cuidados magnticos:

Es una tina de aproximadamente seis o siete pies de dimetro y dieciocho pulgadas de altura. En su interior, hay un doble fondo sobre el cual se colocan trozos de botellas rotas, arena, piedras, azufre en bastones partidos as como limaduras de hierro. Todo esto se llena con agua y se recubre con un piso que se clava a la tina. Sobre esa tapa, a seis pulgadas de los bordes de la tina, se hacen diferentes agujeros para dejar pasar unos alambres de hierro dispuestos de tal manera que uno de sus extremos pueda penetrar en el fondo de la tina y el otro extremo pueda dirigirse por medio de una curva, sobre la cavidad del estmago de los enfermos u otras partes afectadas. (7)

Esta descripcin del aparato no nos explica en absoluto su valor; en verdad, la cubeta magntica sirve, en la idea de su inventor, para permitir la circulacin del fluido entre los pacientes. El grupo teraputico no est concebido como una reunin utilitaria de pacientes que ofrecen una economa de tiempo y de energa al magnetizador. Es ms bien el lugar de encuentro de las voluntades saludables. Mesmer no cree en el poder curativo intrnseco de la cubeta magntica:

Los pretendidos imitadores de mi mtodo han establecido en sus hoteles cubetas semejantes a la que se puede ver en la sala de mis tratamientos. Si no saben ms que eso, han avanzado poco. Es de presumir que si yo tuviera un establecimiento cmodo, suprimira las cubetas. En general yo utilizo medios pequeos slo cuando estoy forzado a hacerlo. (8)

Afirmacin verosmilmente sincera de parte de quien piensa que la verdadera fuente de la cura reside en la doble voluntad saludable del magnetizador y del magnetizado. Ninguna mquina puede reemplazar esta voluntad de accin.

Cul es el origen histrico de la cubeta magntica? No es mencionada ni por Athanasius Kircher, ni por Paracelso, ni por Cardan. Evidentemente, se trata de una creacin original de Mesmer. En su vasta residencia vienesa, el antiguo asociado del padre Hell, convencido de que el imn no es ms que un agente entre otros, busc un medio que permitira el paso de la energa fludica. Pens, primero, en el agua, sustancia cargada -desde la Antigedad- con una potente imagen de salud, penetrante, purificadora, regeneradora. Uno de los mejores bigrafos de Mesmer, Jean Vinchon, observa que, en Viena, la fuente del Parque, magnetizada, constitua ya una cubeta donde los enfermos se remojaban los pies. (9)

En Pars, en un medio extranjero para l, tal prctica hubiera sido tildada de excntrica. Quiz por razones de conveniencia que l de ningn modo poda ignorar, el padre del magnetismo abandon el magnetismo de la fuente de agua que exiga que los enfermos se descalzaran en pblico y adopt el magnetismo seco que no exiga esta prctica. Tal es la hiptesis de uno de los historiadores de la cubeta, el profesor Enselme de Lyon. (10)

Y, sin embargo, a pesar de las aseveraciones de Mesmer que reducen la importancia de la cubeta, sigue en pie, innegablemente, que la puesta en escena de la clnica es cuidadosa y perfeccionista: cada detalle es estudiado con el objetivo de crear el momento psicolgico para el desencadenamiento la crisis perfecta. Las sesiones no tienen lugar los das de tormenta. Esta prohibicin est oficialmente explicada en el espritu de la Ciencia de las Luces, ya que las tormentas elctricas se consideran perturbadoras del magnetismo. Detrs de esa excusa puramente retrica, se advierten las huellas de la experiencia clnica, demostrando probablemente que los enfermos parecan menos concentrados en la sesin cuando las condiciones atmosfricas eran malas.

Otro elemento cuidadosamente utilizado con un objetivo teraputico era la msica: una pequea orquesta tocaba en cada sesin. Mesmer, melmano de antigua data, utilizaba los sonidos musicales como medio para actuar sobre el enfermo.

En Viena, fue en el teatro del parque de los esposos Mesmer, donde fue representada, por primera vez, Bastian y Bastiana, del joven Mozart; esa adaptacin alemana del Adivino de la aldea de Rosseau permitir, tal vez, al mecenas reflexionar en las enormes posibilidades de influencia psquica de la msica: sta permite al hombre salir de su esquema de vida convencional y volver a la naturaleza pura y salvaje, a la Felicidad.

Pero Mesmer no es el inventor de la msico terapia, como se pretende a menudo sin razn. Esta es, en ltima instancia, muy antigua y se pueden descubrir sus huellas en casi todas las culturas primitivas.

La Biblia describe una forma muy antigua de terapia musical:

Cuando el espritu de Dios se apoder de Sal, David tomaba su arpa, la tocaba con sus dedos; Sal encontraba en ese sonido un bienestar, un alivio y el mal espritu lo abandonaba. (I Samuel ,XVI, 23 ).

El precursor del magnetismo, el padre Kircher, public hacia 1662 su Musurgia Universalis, acerca de los efectos fsicos y morales de la msica sobre el hombre sano y sobre el enfermo, particularmente acerca de la cura de las mordeduras de la tarntula a travs del sonido musical.

La nocin de sonido que cura es, pues, muy anterior a nuestro personaje. La originalidad del seor de la cubeta consiste en una utilizacin catrtica de la msica al servicio de la intensificacin de la crisis. Para l, el sonido es una forma de poder magntico: permite la transmisin de la potencia fludica. No se considera que las melodas ejecutadas por los msicos de su hotelclnica calmaran las pasiones, consolaran a los seres afligidos, tranquilizaran a los ansiosos; buscaban, ms bien, un efecto diferente: dar ms impulso al desarrollo de la sesin, animar las crisis, acelerar el proceso y solamente en los episodios crticos ms violentos, reducir la tensin y hacer bajar la temperatura psquica de la sala.

Este uso de la msica al servicio de crisis artificiales, no coincide, ciertamente, con aquel recomendado por los defensores del tratamiento moral; estos vean en el ritmo musical , un medio para olvidar las penas y el dolor: distraer el paciente demasiado concentrado en las preocupaciones de la vida activa. En este tipo de tratamiento moral, muy de moda hacia fines del siglo XVIII, la msica no es una parte intrnseca de la cura. Es una colaboracin exterior, destinada a llenar el vaco angustiante del tiempo libre para espritus que no encuentran el sentido de su existencia. Muy diferente es la intencin de Mesmer, el msico-clnico. La Proposicin Fundamental n 16 de 1779, afirma que la energa magntica es comunicada, propagada y aumentada por el sonido (11). Los pacientes de la cubeta magntica saben que las cuerdas de los instrumentos musicales de la clnica mesmeriana han sido magnetizadas; para ellos el sonido es un medio de comunicacin utilizado por su terapeuta. De all, una conclusin magnetista: el sonido no tiene valor propio; no sirve ms que en la medida en que transmite una energa de un hombre a otro hombre, de un terapeuta a un paciente; todo depende de la intencin y de la voluntad del animador.

La funcin del terapeuta de la cubeta magntica es la de un verdadero lder de grupo. Con la varita magntica en la mano, instrumento cargado de una significacin mgica incontestable, circula entre los enfermos provocando -por medio de pases, de toques, insuflaciones y miradas- la crisis. Cuando un paciente cae en un acceso demasiado violento, un valet lo traslada a una habitacin de crisis, pequeo gabinete acolchado, donde la fase crtica ms aguda sigue su impulso sin contencin hasta su culminacin natural saludable.

Esta terapia de grupo da lugar a una literatura polmica; el mdico de Viena es dejado de lado como un charlatn y un aventurero arribista. Esta toma de posicin persiste an en nuestros das y la encontramos en la mayor parte de los estudios histricos sobre psicoterapia; como el excelente estudio del Dr. Barrucand Historia de la Hipnosis en Francia.

En lo que nos concierne, adoptamos una actitud metodolgica muy diferente: para nosotros el historiador de las ciencias mdicas y de los mtodos teraputicos debera abstenerse de utilizar la nocin de charlatanera: esta no es una categora histrica precisa sino un juicio de valor tico revestido de una objetividad dudosa. Un solo ejemplo debera conducirnos a mayor prudencia: Guy Patin, decano de la Facultad de Medicina en tiempos de Molire, consideraba charlatanes a los circuladores o partidarios de la circulacin de la sangre; para l, las dos palabras tenan la misma raz. En todo momento, la acusacin de charlatanera fue el instrumento de marginacin y de exclusin utilizado por el poder mdico contra sus enemigos. Los adversarios de Mesmer hacen valer, en apoyo de las tesis que ellos mismos sustentan, la puesta en escena del magnetismo -indudablemente teatral- con los trajes de seda y las pantuflas doradas del magnetizador, la penumbra de las sesiones, la msica emocionante y apasionada, los grandes espejos, reflejos de la luz magntica, los signos astrolgicos del decorado, la mirada fija del terapeuta, dirigida sobre el paciente con la intencin de provocar una fascinacin profunda.

Los antimesmeristas se preguntan en qu se parece semejante hotel privado a una clnica para enfermos de nervios o a un hospital para alienados. Evidentemente, la sala magntica est ms cerca de una logia esterica o de un saln literario que de un centro de curaciones.

Si se trata del regreso a la Naturaleza, como pretende Mesmer, por qu este clima artificial, este estilo magntico inventado en cada una de sus partes? No hay all una contradiccin? Para Raymond de Saussure, el aparato que rodea el tratamiento magntico, constituye, en la existencia de Mesmer, otro aspecto de su neurosis obsesiva: el pensamiento mgico y los ceremoniales. Esto no es solamente la vida instintiva que hace una regresin sino las formas de inteligencia. Los factores emocionales son tan poderosos que en amplios sectores del yo , el pensamiento, en lugar de poder mantenerse en un nivel racional, hace una regresin al estadio mgico. La palabra se sustituye a la realidad. Hay confusin entre el significante y el significado. El pensamiento mgico domina toda la teraputica de Mesmer, quien niega la realidad y afirma la curacin. (12)

He aqu otra hiptesis que no puede resolver el problema planteado en su conjunto pero permitira dilucidar las lneas de fuerza del pensamiento mesmeriano: para Mesmer el regreso a la Naturaleza no es ni de vestimenta ni arquitectnico; no se trata para l de construir castillos con forma de casas campestres ni de jugar a la pastorcita como en el entorno de Maria Antonieta, sino de seguir un comportamiento ms espontneo, ms libre , ms prximo al hombre en su estado natural. La crisis artificial del magnetismo es el comportamiento que ms se parece a la crisis natural y puesto que el hombre se ha alejado de la vida ednica es en la imitacin donde encontrar la va de la Felicidad. Imitacin de una naturaleza humana que reemplaza, tal vez, en la perspectiva mesmeriana la antigua doctrina de la imitacin de Cristo. Es un verdadero Evangelio de la Naturaleza, predicado por el doctor de Viena. (13)

El marco extico y espectacular, tiene algn valor en los resultados obtenidos por el magnetismo? Se puede dudar de eso a juzgar por el hecho que los mismos resultados han sido obtenidos en habitaciones desnudas, en la cabecera del enfermo, sin cubeta, sin orquesta, sin ninguno de los signos exteriores de la nueva escuela.

Para el fundador del magnetismo, el nico criterio que verdaderamente cuenta, es la eficacia teraputica obtenida por no importa qu medio. De este modo, en una carta del decano de la Facultad de Medicina de Pars, escribe:

No le preguntar, Seor, qu es practicar la medicina ilegalmente. Hasta este momento la Medicina me haba parecido no un derecho sino una ciencia; y haba pensado que aquel que demuestra que puede curar, no debera ser privado de la libertad de hacerlo. (14)

Concepcin completamente opuesta a la de la Facultad parisina. Esta piensa que la medicina es tambin un derecho reservado a aquellos que han seguido su enseanza y que profesan su doctrina. Esta segunda condicin es cada vez ms resistida. Una nueva generacin de prcticos y de investigadores critica una pretensin tan anacrnica. Pero Mesmer no encontrar ningn apoyo en estos contestatarios; la joven guardia modernista no quiere asociarse a un mdico extranjero ya mal visto entre sus colegas vieneses. Una asociacin semejante implicara el riesgo de volver an mas difcil el combate que ellos llevaban a cabo por la renovacin de la carrera mdica. De este modo, nuestro personaje lograr la oposicin unnime del cuerpo mdico en contra de l: conservadores de la antigua Facultad y reformadores de la Sociedad Real de Medicina rivalizan en su oposicin al predicador del Evangelio de la Naturaleza.

Otro rasgo mesmeriano que explica esta antipata constante es el desprecio de la teora, por parte del fundador de nuevo mtodo. Para l lo que cuenta es la praxis, y slo ella. No expresa jams con claridad y precisin su doctrina: es el punto dbil de un hombre que se jacta de haber descubierto verdades esenciales para la felicidad de la humanidad. El siglo XVIII es, en la medicina, cada vez ms crtico del espritu de sistema, de los dogmatismos estriles, de una fraseologa sin evidencia experimental. Pero no se trata de poner en cuestin la nocin misma del sistema medico. En la patria de Descartes, los doctores regentes, son igualmente literatos y filsofos y fsicos, cultivan el arte de la exposicin terica y desconfan de los esbozos vagos, de los circunloquios ambiguos, de los agregados informes de ideas.

Franz Anton Mesmer no reconocer jams su defecto: imprecisin, pobreza de lenguaje; para l, la imposibilidad de fijar la teora es una consecuencia de la naturaleza misma de su descubrimiento. La nueva ciencia magntica no es una prolongacin del universo epistemolgico conocido sino una suerte de nuevo mundo. Los dos escritos fundamentales del perodo parisino, Memoria sobre el descubrimiento del magnetismo animal y Precisin histrica de los hechos relativos al magnetismo animal hasta abril de 1781, testimonian esta impotencia dramtica del autor. Estos textos son, sin embargo, importantes por la riqueza descriptiva del relato de los conflictos vividos por el nuevo maestro.

La comprensin del magnetismo animal no puede adquirirse sino a travs de la investigacin profundizada de las vivencias teraputicas. Esta perspectiva clnica apunta ms a la fenomenologa del sufrimiento y del vnculo saludable que al anlisis nocional de los postulados mesmerianos.

Profundizacin compleja y difcil: por lo general, Mesmer guarda silencio sobre el tratamiento y, especialmente, sobre sus aspectos conflictivos, mientras hace pblicos (y de una manera considerablemente espectacular!) los logros del tratamiento.

Pero a veces, un paciente o sus amigos y parientes hablan del desarrollo del tratamiento y de su culminacin. Esto nos permite tener acceso a una de las ms ricas fuentes de informacin que refleja los sentimientos del cliente y de su entorno: la esperanza decepcionada en la vieja medicina, el entusiasmo por los mtodos fisicalistas modernos, la nueva desesperacin, la esperanza que renace, la relacin afectiva con el terapeuta, el fin de la cura. Hemos elegido cuatro historias dignas de inters, en las que cada caso ilustra un aspecto diferente de la nueva relacin.

La pasin histrica.

Es una de las entidades ms clebres y, a la vez, menos conocidas del Antiguo Rgimen. Un ejemplo de esta pasin tratada por Mesmer, el de la seorita Belancourt, de 23 aos de edad, fue objeto de una memoria presentada por Michel Fournier, tesorero de Francia, to de la paciente.

Marie Belancourt perteneca a una familia distinguida de Beauvais, una de esas familias que, segn los mdicos-filsofos de la poca, estaba casi inevitablemente destinada a ver a sus hijas zozobrar en la histeria a causa de la ociosidad de una vida sin esfuerzo ni responsabilidad. Marie tena una salud delicada y dolores de cabeza desde la ms tierna edad. Dos hechos marcaron su infancia y su juventud: la pobreza afectiva y la imposibilidad de establecer relaciones duraderas. Hurfana de padre y madre, a los nueve aos fue conducida a casa de su abuela materna; dos aos ms tarde, la internaron en una casa de religiosas. (Los escritores de la poca denuncian el rigor inhumano de las casas de religiosas y, a pesar de las exageraciones de una literatura no conformista, el hecho no parece del todo irreal.) A los 14 aos, su to la tom a su cargo.

La situacin psicolgica de la joven es, pues, ambivalente; protegida contra el infortunio material, ella probablemente siente, en el plano afectivo, la frialdad y la distancia, sin estabilidad y continuidad en sus relaciones con un entorno cambiante.

Es probable que los cuatro aos que la joven pas en el internado hayan sido una poca de carencias y de abandono y han dejado cicatrices en su carcter en formacin. Sobre estos aos de infancia slo podemos formular hiptesis ya que los documentos no hablan de ellos. El episodio histrico inicial de Marie coincide con el da en que cumple dieciocho aos, da que marca -de algunas manera- su incorporacin a la vida adulta. Coincidencia fortuita? O rechazo y miedo de la vida adulta? La frecuencia de los primeros sntomas histricos el da de su aniversario, debera ser objeto de una investigacin ms profundizada. (15)

Ese da, Marie Berlancourt siente dolores agudos en la parte anterior del cerebro; cae, entonces, en un estado de convulsin generalizada; el relato de su to nos proporciona una descripcin considerablemente detallada: ella cae al suelo, siente fuertes dolores, emite gritos desgarradores.

El estado histrico est establecido: mutismo, desorden de las evacuaciones peridicas, cesacin del humor de las mucosas, obstrucciones, inflamaciones y granos en las orejas y en los ojos y accesos peridicos de sordera, de miedo y delirio, de siete horas cada uno aproximadamente. Dos fenmenos fundamentales aparecen a continuacin: la parlisis mvil, de una pierna a un brazo, al otro etc., y los accesos de ceguera parcial, incluso total. (16)

En junio de 1780, mes en el que cumple veintitrs aos, la seorita es conducida a la cubeta magntica; Mesmer la describe, en el comienzo del tratamiento, como paraltica de la mitad del cuerpo. Uno de los ojos haba perdido la facultad de ver; el otro, le dola. Ella se volva completamente ciega por momentos. Las articulaciones del habla estaban tan entorpecidas que slo las personas acostumbradas a su servicio podan adivinar algunas de sus intenciones. Ella estaba muda para el resto del mundo, nadie la entenda. Esta situacin estaba enormemente agravada por un dolor en la frente tan terrible que esta desdichada seorita estaba, a veces, diez o doce das enteros en un estado de infelicidad inexpresable. Con frecuencia, el acento de queja de su voz desgarrada trajo lgrimas a los ojos de mis enfermos, testigos de sus sufrimientos. (17)

Este caso es similar al de la joven msica de Viena, Seorita Paradis; pero la joven paciente de Beauvais tiene un entorno menos protector y, sobre todo, menos celoso del terapeuta. Este puede contar con la colaboracin de la familia adoptiva de la joven.

Como, en el esquema mesmeriano, la nosografa y la etiologa estn reducidas a un simple problema de circulacin energtica, el magnetizador deduce que todos los ataques de la enferma son accidentes que no constituyen en absoluto una condicin mrbida crnica e incurable. La localizacin principal de las obstrucciones de la joven seorita se encuentra en el bazo: el fluido est detenido all; es necesario pues actuar sobre esa regin para restaurar la armona:

l probaba su afirmacin dirigiendo sobre esa vscera el agente cualquiera que hace actuar. Esta accin le haca experimentar a la Seorita Berlancourt todos sus males hasta perder el sentido. (18)

La seorita se presta como sujeto para experiencias magnticas hechas por el doctor de Viena, en presencia de tres colegas de Pars: los doctores Bertrand, Mallot y Sollier. Mesmer, que acababa de abrir una casa de curaciones magnticas en Crteil, en la periferia de Paris, describe as la experiencia hecha delante de testigos:

Conjeturando que el verdadero principio del mal estaba en el bazo, anunci que bamos a observar la diferencia de mis efectos. Apenas dirig mi hierro hacia esta vscera, la seorita Berlancourt trastabill y cay con los miembros palpitantes en medio de dolores excesivos. La hice retirar enseguida y no consider oportuno llevar ms lejos experiencias que ya ms de un lector tal vez acuse de Barbarie. (19)

Los doctores regentes, testigos de la experiencia, desconfan de un conjunto de fenmenos tan bizarros y formulan la acusacin de simulacin en contra del colega austriaco y su paciente. Bertrand y sus colegas exigen que las experiencias se realicen en presencia de veinticuatro personas y que cada una de ellas magnetice por turno a la joven paciente. Mesmer rechaza esta propuesta porque l ha hecho la eleccin de creer siempre, suceda lo que suceda, en la palabra del paciente. (En el sigo XVIII, la palabra de unapersona de bien es casi sagrada). l hace que responda su asistente:

Que suponiendo en la Srta. Berlancourt la fuerza necesaria para sostener el rol lamentable que se pretendera hacerle actuar, no era en absoluto probable que ella, ni cualquier otra persona delicada, hubiera querido prestarse a ello. (20)

Al abrazar la causa del honor del enfermo, Mesmer gan las simpatas del partido anti-mdico que sostena esta nocin como central. Pero las razones de esta actitud no son todas tan altruistas: el propio honor de Mesmer estaba tambin puesto en cuestin por sus colegas ya que tratar a una paciente de simuladora llevaba a considerar al mdico curador como vctima de un engao o como un simulador en un acuerdo concertado.

El tratamiento de la joven Berlancourt es un ejemplo de la devocin que Mesmer puede dedicar a un enfermo cuando tiene la fuerte voluntad de hacerlo. A pesar de sus reticencias con respecto a la utilidad de las visitas a domicilio, l se desplaza dos o tres veces por da a la casa de la joven.

El to de la paciente testimonia la influencia psicolgica positiva del mdico viens; l es, de alguna manera, el padre que ella ha perdido a la edad de nueve aos. l le habla y siempre le infunde coraje, antes y despus de las sesiones. La presencia de Mesmer estaba hecha para confortarla. Lo podremos juzgar por el siguiente rasgo. Despus de padecer una fuerte crisis, la Seorita Berlancourt haba quedado completamente ciega. El Seor Mesmer le asegur que deba tranquilizarse ya que una prxima crisis le devolvera necesariamente la vista; y en efecto esto sucedi as. (21)

Este relato muestra que, ya en esta poca de la historia del magnetismo, la palabra juega un rol importante. En los momentos ms iniciales de la terapia mesmeriana, no hay una crisis convulsiva concebida como una frmula exclusiva sino una accin a la vez catrtica y persuasiva. Pero el rol de la relacin verbal, inconscientemente incorporada a la cura, queda tericamente ignorado por el fundador del magnetismo animal que no admitir jams la idea de la palabra que cura Para l, que cree que el lenguaje es una mentira, la sinceridad, la verdad, pasan por la expresin del cuerpo. La lengua es una servidumbre de la cual es necesario liberarse. (22)

El tema de la hipocresa del lenguaje no era una novedad en el pensamiento del siglo XVIII, enamorado de la Naturaleza. Pero Mesmer tena tambin razones personales inconscientes para negar al verbo el rol decisivo, saludable que otros iban a acordarle a continuacin. Este suavo, nacido en un pueblo modesto cerca del lago Constance, es esencialmente un activo, un drogado del trabajo fsico, incapaz de manejar las palabras. Porque lleg a Francia a los cuarenta y cuatro aos, se expresa en un francs muy mediocre. Sus escritos estarn casi siempre modificados por discpulos, amigos o antiguos enfermos (Bachelier dAgs, Deslon, Bergasse).

Si Mesmer, sin darse cuenta, utiliza la droga de la palabra como instrumento teraputico no es un innovador en este dominio; todo prctico de familia de su tiempo tena el arte de convencer, de persuadir, de sugerir, de tranquilizar a los enfermos.

En un relato de Michel Fournier fechado el 4 de agosto de 1781, un ao y cuatro meses despus del comienzo de la magnetizacin, encontramos los resultados siguientes : el mdico magnetizador no ha podido curar los dolores de cabeza, herencia de la infancia, pero los volvi tolerables. Los dolores violentos finalmente han desaparecido; el mutismo y la sordera no son ms que recuerdos del pasado. Sin embargo, subraya el to, las huellas de la histeria todava se hacen sentir en los das de tormenta o de malestar accidental:

La pierna izquierda es susceptible de cierta pesadez. De modo que los cambios de tiempo renuevan la sensacin de las antiguas heridas bien curadas; pero por otra parte la pierna est tan fuerte que soporta sin inconveniente la fatiga de paseos muy largos. Los brazos que han estado paralizados no presentan ningn recuerdo de ese estado. Los ojos tienen todava algo apagado que permite advertir que esta parte ha sido afectada; pero ven tan bien de cerca como de lejos, y no han experimentado desde hace largo tiempo ni dolor ni accidentes. (23)

El to, que no es un practicante del mesmerismo, se interroga acerca del efecto que el magnetismo podra tener, en el futuro, sobre el destino de su sobrina:

El agente que el Sr. Mesmer hace actuar es capaz de desarrollar en ella fuerzas que han parecido siempre extraas a su constitucin? Ella es lo bastante joven como para poder esperarlo; pero, sobre este hecho, toda presuncin de nuestra parte sera demasiado arriesgada. (24)

Sin embargo, la curacin de la seorita no se explica nicamente por los pases e insuflaciones del magnetizador, por el agente que hace actuar el Sr. .Mesmer; se explica tambin por la actitud positiva y por la energa desplegada por el clnico en este caso. Mesmer expresa, por su joven paciente, una viva simpata que explica su xito:

Querida por todos nosotros, ya no la examino sin sentir el placer inexpresable de haber dado la vida (me atrevo a servirme de esta expresin) al objeto que es ms digno de ella. Si las circunstancias me permiten culminar su cura, me creer con derecho al reconocimiento de la sociedad por haberle devuelto una persona que posee las cualidades del corazn y del espritu en el grado ms eminente. (25)

Estas frases de nuestro personaje dan testimonio de la idea que l se hace de su rol teraputico; ste sera casi un acto de creacin de vida: devolver la felicidad es, para l, devolver la vida.

Los relatos publicados sobre este caso se detienen aqu: la seorita Berlancourt, restablecida, es ahora capaz de dedicarse a sus ocupaciones sin molestia. Como en el caso de la seorita Oesterlin, en Viena, se ignora el verdadero final de estapasin histrica: curacin o remisin momentnea de los sntomas? La Gran Revolucin que va a producirse algunos aos ms tarde sobre el suelo de Francia y de Europa entera har que se olvide muy rpidamente la vida de estos pacientes curados por Mesmer.

He aqu un xito innegable de Mesmer pero no todava la Armona metafsica soada por varios de sus discpulos. Franz Antn Mesmer no le proporciona a la joven seorita ms que la libre disposicin de su cuerpo, paralizado, agitado, desorganizado; la modestia del resultado coincide con la modestia de las aspiraciones del clnico. Este pudor en los objetivos de la escuela no es compartido por todo el entorno del Maestro y algunos defensores de su grupo se preguntan si la cura no debera ser una verdadera conversin religiosa, un descubrimiento del sentido de la vida, un retorno a la armona de los nervios, ciertamente, pero tambin, y sobre todo, a la Armona preestablecida de los seres adnicos; un rechazo a las coacciones biolgicas de la civilizacin, una expansin sin barreras de todas las facultades del hombre. Una finalidad tan perfeccionista y utpica sera ajena al Maestro. Es dentro de esta ambigedad de la nocin de Armona, y de la finalidad propuesta por la escuela, donde se encuentra el germen de varias polmicas y cismas que dividirn la agrupacin magntica.

La afeccin hipocondraca.

La Enciclopedia conceda todava el beneficio de la duda a los hipocondracos; admita la morbidez fsica de la afeccin hipocondraca lo cual -en una poca en que las enfermedades de los nervios suscitaban desconfianza- era un verdadero certificado de respetabilidad: el que sufre ese mal es un melanclico ya que la atrabilis es tambin su humor mrbido que infecta toda la masa de los fluidos, como en la enfermedad genrica, pero se fija ms particularmente sobre los rganos o vsceras del bajo vientre: de manera que cuando es depositada sobre alguna de las vsceras de los hipocondrios o lleva sus efectos indirectamente sobre esas partes por medio del espasmo, constituye entonces la afeccin hipocondraca (26). Otros autores, menos tradicionales en el plano de la nosografa, se preguntaban si estos hipocondracos no eran valetudinarios o enfermos imaginarios.

En 1783, un paciente de la cubeta saludable, convertido en celebridad, suscit interminables discusiones en la literatura mdica: el padre Hervier, doctor en Teologa de la Sorbona, bibliotecario de los Grandes Agustinos, era un verdadero sufriente o un enfermo imaginario?

En el relato de su vida, este religioso proporciona una descripcin de su enfermedad proteiforme:

Un estudio forzado, multiplicadas vigilias haban alterado considerablemente mi salud; ya no poda trabajar ms que a intervalos y nunca ms de una hora seguida. Mi vista estaba debilitada; experimentaba violentos dolores de cabeza, aturdimientos, insomnios frecuentes y una gota citica en los cambios de estacin. (27)

Esta multiplicidad de sntomas, esta violencia peridica, esta astenia, no son signos de la pasin histrica? Hay una extraa correspondencia entre estas dos afecciones y muchos prcticos se preguntaban cul era su especificidad. La Enciclopedia admite que las dos enfermedades, en ltima instancia, no son ms que una pero que, en el caso de la hipocondra, enfermedad de los dos sexos, el humor morbdico ataca el bajo vientre, mientras que la histeria slo es posible entre las mujeres ya que se produce cuando hay una lesin de funcin de la matriz.

En este siglo fisicrata, productivista, cada vez ms burgus, admirador de los bienes y riquezas de este mundo, encontramos una relacin estrecha entre la pereza, vicio moral, y la enfermedad nerviosa, vicio fisiolgico. Los mdicos, ganados por el espritu de la poca, se preguntan si los hipocondracos no sern precisamente esas personas ociosas de cuerpo, que se fatigan poco por el trabajo manual pero que piensan y suean mucho. (28)

Los miembros del clero son muy frecuentemente el blanco preferido de las crticas filosficas: se ve en ellos, demasiado abusivamente, el modelo de una vida contemplativa que queda al margen del ciclo de la produccin y de los intercambios de los bienes de la tierra. Camino mstico que, a la larga, se volvera, un crculo vicioso y aislado, donde el hombre no tendra miradas ms que para s mismo, arrastrando fatalmente una hipersensiblidad y, por lo tanto, la enfermedad hipocondraca.

A las vctimas de este mal se les aconseja el tratamiento moral:

Formarse una idea verdadera de su poco saber y de su pequeo mrito, creerse siempre favorecido, sea por la fortuna, sea por el prncipe o por la naturaleza, ms all del propio talento, escuchar la razn y construirse buenas costumbres. (29)

Los autores de estas proposiciones dudan del xito de este mtodo y, por esta razn, ofrecen una segunda serie de consejos:

Sin embargo, como estos remedios no habrn de gustarles a aquellos que, halagados por sus falsos talentos, se creern realmente enfermos y necesitados de la medicina que no puede aliviarlos, les aconsejamos utilizar remedios purgativos, aperitivos combinados con tnicos: la tintura de castor, el jarabe de Karab, las pldoras de cach, de Wildeganius y el licor mineral de Hoffman. (30)

Ni el tratamiento moral ni un simulado tratamiento fsico han ayudado al padre Hervier:

El estudio de la medicina ordinaria no me haba descubierto ningn remedio eficaz. La disipacin, los baos, las aguas minerales y los viajes me haban resultado intiles. (31)

Es la clsica bsqueda de la curacin por un proletario teraputico de finales del Antiguo Rgimen. Los antiguos remedios son intiles, cosa que los mdicos ya saben y dicen en alta voz. Pero la hidroterapia, esta nueva arma inventada por los mdicos modernistas, ferozmente fisicalistas, tambin es del todo intil. Y los viajes, este sucedneo recomendado por los mdicos-filsofos como remedio moral, tampoco tienen efecto saludable. Frente a este atolladero, Hervier vuelve la espalda a la medicina. Su actitud hacia el doctor Mesmer es la de un incrdulo iluminado por una aparicin sagrada: a la duda y a la desesperacin, les sucede una fe mstica. El sacerdote cuenta sus impresiones de la jornada en que ha conocido al mdico austriaco:

Me recibi con bondad. Yo esperaba ver y tocar este agente tan favorable; cul no sera mi sorpresa cuando lo sent operar en m un revolucin sbita! Experiment un calor desconocido en las entraas, una transpiracin en todas las partes de mi cuerpo; y, por un instante, mis dolores se disiparon. Este ensayo determin mi confianza: ya no tuve ms dudas. Ped que me admitieran en el tratamiento. (32)

El cambio que sigui es una verdadera revolucin: el nuevo paciente advierte una agitacin profunda en lugar de su antigua rigidez pasiva y paralizante:

Heme aqu en un nuevo clima. Una accin extraa produce en m efectos singulares, calores internos, sudores, deslumbramientos, movimientos de fiebre. Siento un agente interior que trabaja mi salud. Despus de diferentes revoluciones, les da caza a los enemigos de mi cuerpo y seis semanas de combate le son suficientes para la victoria ms completa. (33)

Pero el sacerdote enfermo se cuida de entregarse a una interpretacin puramente fisiolgica de la crisis: sta no es una agitacin de las entraas y de los humores sino una puesta en movimiento de las fuerzas del espritu:

No se debe creer que se entrega a los enfermos el movimiento de sus cuerpos como si se les diera una droga. Cuando se exige de los mesmerianos que tengan cualidades interiores es para prevenirlos de garantizarse influencias nocivas, como el inters, la melancola, la tristeza, la envidia, el orgullo, la ostentacin, la presuncin y todas las pasiones, porque tales movimientos perturbaran las corrientes regulares del fluido sutil cercano, que sirven para mantener el fuego vital en los enfermos, como el aire puro y calmo conserva la luz de un candil. (34)

El reverendo Hervier afirma que las disposiciones interiores, para ser bien mesmerizados, son la creencia en el poder del mesmerismo, la resignacin para soportar las crisis y la atencin para los efectos que resultan de ello. (35)

Otro aspecto importante del relato del enfermo es la interpretacin psicolgica del rol de la mirada del magnetizador durante la sesin. En una poca en que los mdicos y los fisilogos explican las crisis como estados de irritacin de los nervios producidos por el tacto de regiones sensibles, Hervier pone su atencin en la dimensin afectiva del encuentro:

Los ojos son el espejo del alma; los intrpretes de lo que sucede interiormente; ellos expresan y hacen sentir vivamente el calor de la vida que nos anima; es por eso que son ellos, especialmente, los que llevan a los enfermos las llamas del fuego reparador. (36)

Pero junto con esta revolucin corporal y psquica, Hervier asiste a lo que l considera una verdadera revolucin social: en compaa de algunos pacientes acomodados, decide no acudir ms a las sesiones de la sala principal, la de los enfermos pagos, lujosa y refinada, sino concurrir a la sala de los pobres, modesta y discreta. La ventaja de esta ltima era la presencia del Maestro en persona mientras que, en la sala principal, la direccin de las cubetas estaba asegurada por los discpulos-magnetizadores. Experiencia nica en su gnero, en todo el reino: hombres y mujeres de los tres estados, aristcratas, clrigos, burgueses, indigentes, hacen la cadena dndose la mano alrededor de la cubeta, permitiendo as la circulacin del fluido csmico entre todos los pacientes. Prefiguracin y sueo de reconciliacin de todos los antagonistas de una sociedad desgarrada, solidaridad de todos los sufrientes en la bsqueda de una energa saludable, no permite quiz predecir un futuro sin conflictos? Ilusin pasajera porque, en la calle, los pacientes que la vspera hacan cadena, se enfrentarn con violencia y encarnizamiento en el momento de la Revolucin.

Pero, en 1783, Hervier encontrar en el magnetismo una verdadera fe religiosa. Los pases e insuflaciones le han transmitido una fuerza renovada: encuentra una causa que ser la suya: la de los ancianos enfermos, en una lucha por la salud del futuro.

El panorama de una civilizacin nueva ser descrito como un da adnico: una nueva educacin, y una feliz revolucin para las ciencias y para las costumbres. El primer proyecto del Maestro Mesmer aparece dentro de una plida pobreza imaginativa frente a la Utopa de Hervier.

Los nios, criados y mantenidos en perfecta salud por la virtud de este agente, sern ms hbiles y ms robustos; se vincularn de una manera ms estrecha al tronco que les habr comunicado el primer magnetismo. Y cuando pierda su frescura, ellos mismos la vivificarn, fortalecern la vejez de sus madres y les devolvern la dulce vida que de ellas habrn recibido.

La reconciliacin entre padres e hijos, en una poca en que los conflictos entre generaciones inspiran la pintura moralizadora de Greuze, culmina en la nueva era mesinica, si no por la derrota total de la muerte, al menos por la desaparicin de las enfermedades, fuente de los decesos prematuros:

Los Padres, regocijados por su cuarta y quinta generacin, no caern ms que en la extremadura de la decrepitud. (37)

Hervier excluye a los mdicos de su Repblica ideal. Quiere universalizar el nuevo mtodo mesmeriano. Puede decirse de l que descubre su rol latente, segn la expresin de Moreno: una vocacin reprimida que se manifiesta con la ayuda de un conjunto de factores que permiten su develamiento.

Mesmer ensea que poder curar es el signo del restablecimiento de la Armona. Uno slo da aquello que posee. De regreso a su parroquia, en Bordeaux, el religioso tratar de poner en prctica esta teora, considerada por los mdicos como extravagante porque se vea mal que el grado de salud del clnico pudiera tener influencia sobre el paciente.

Mientras predicaba el sermn de Cuaresma, en 1784, Hervier advierte, desde lo alto del plpito, que una joven cae en medio de convulsiones. Desciende, la magnetiza delante de los fieles sorprendidos por esos pases misteriosos y mgicos, en un espacio tan sagrado como la Baslica de San Andrs. Cuando la joven recobra el conocimiento, el cura sube al plpito y contina su sermn cambiando, sin embargo, de tema: compara los milagros de Cristo con los xitos del magnetismo. En los medios bien pensantes de la ciudad, es un gran escndalo y el orador sagrado es suspendido en sus funciones por el Arzobispo de Pars. De este modo, a los ojos de los mesmeristas, l se convierte en el primer mrtir de la fe magntica, vctima del fanatismo ciego de una Inquisicin antimesmerista que no se atreve a decir su nombre. Sin embargo Hervier, que abraza con pasin la causa magntica, hace una apelacin y, gracias al apoyo del parlamento local, es reinstalado en su ministerio. En agosto de 1784, Hervier, siguiendo en esto una propuesta del Maestro, exige la atribucin de funciones mdicas a los sacerdotes.

Frente a este enemigo molesto y peligroso, los doctores-regentes utilizan el arma del ridculo. Es nuevamente Jean-Jacques Paulet quien dirigir la cruzada contra el agustino de Burdeos, en un libro especialmente escrito con ese propsito. Es una denuncia del telogo, enfermo imaginario, sujeto a incomodidades comunes y de ningn modo a verdaderas enfermedades. Hervier no es un enfermo curado por el magnetismo simplemente porque l jams haba estado enfermo y, en consecuencia, no poda ser curado...

El joven sabio modernista es, tal vez, menos sincero cuando afirma, en contra de la teora de la desaparicin de las enfermedades que sostiene Hervier, que nada ms sorprendente y ms opuesto a la religin y a sus principios que nos ensean que Dios nos envi tanto nuestros bienes como nuestros males ya sea para castigarnos o para recompensarnos, ya sea para ejercer nuestra paciencia o para manifestar nuestras virtudes. (38)

En esta acusacin contra Hervier, Paulet traduce el malestar frente a una doctrina en la cual la enfermedad no es ms que un accidente en el camino mientras que, para el cuerpo mdico, constituye una dimensin permanente de la condicin humana. Paulet es tambin un infatigable defensor de los privilegios adquiridos por la medicina en su larga lucha contra el clero. No puede hacer otra cosa ms que combatir el proyecto del padre Hervier de reestablecer las rdenes hospitalarias y los sacerdotes-curadores.

Nosotros no podemos desear que los sacerdotes sean mdicos como pueden haberlo sido en otros tiempos. Estos, sin esta ciencia, pueden cumplir las funciones de su estado, distribuir a los pobres enfermos los bienes de la Iglesia e incluso deben hacerlo. La Teologa y la Medicina son ciencias demasiado extensas para que un mismo individuo pueda poseer perfectamente la una y la otra. (39)

La curacin del padre Hervier se sita en un nivel diferente al de la curacin de la seorita Berlancourt. La problemtica del sacerdote de Burdeos tiene ms que ver con una crisis profunda de valores y con una ausencia de sentido en la vida cotidiana, que con una verdadera desorganizacin de la mquina fisiolgica. Los mdicos de la poca son, generalmente, poco sensibles a la existencia de esa problemtica. El mesmerismo es, para el reverendo Hervier, una nueva razn de vivir, una causa por la cual luchar, una manera de expresar su individualidad en un universo cerrado y jerrquico (40). Los enemigos del padre mesmerizante dan otra interpretacin de este entusiasmo: el deseo sexual del sacerdote, sujeto al voto del celibato. Se imaginan escenas en las que el cura magnetizador seducira a mujeres jvenes o a mujeres casadas, en el ambiente encantador y complaciente de la cubeta. Las dos tesis no se contradicen, a pesar de las apariencias: el celibato, hacia los aos 1780, es cada vez peor vivido por los sacerdotes y por el pblico en general. En una sociedad hedonista donde el goce de los placeres legtimos es apreciado como la condicin sine qua non de la felicidad, el renunciamiento, el ascetismo, la abnegacin parecen caer en el abandono. Los ms sensibles, los menos conformistas entre los sacerdotes se interrogan y buscan en otro lugar un sentido para su vida: en la poltica, donde brillarn los nombres de Talleyrand, Fouch, Grgoire; en la ciencia, con los abates Mollet, Fontana y Spallanzani; o en el...magnetismo, como Hervier y tambin otros.

Esta historia agitada recuerda que, para muchos pacientes de la cubeta, el magnetismo deba procurar ms algo que una simple curacin. Deba ensear la filosofa de la vida humana y, desde ah, llenar el vaco de muchas existencias, en una poca que busca su camino y no lo encuentra.

Los vapores.

El siglo XVIII est muy dividido a propsito del caso de los vapores. Esta extraa enfermedad sera el equivalente de la afeccin hipocondraca de los hombres. Slo que los vapores afectan en particular a las mujeres ociosas y golosas, sin inquietudes ni ocupaciones en la vida, consagradas a la nica satisfaccin de los placeres de los sentidos. El articulista de la Enciclopedia escribe en 1765, en el marco de su cruzada contra las viejas ideas recibidas, que la creencia del vulgo sobre el humo que se eleva del bajo vientre al cerebro parece, al principio, verosmil, pero en realidad es falsa y est reida con la teora y la anatoma. Este pretendido humo no es otra cosa sino la irritacin de las fibras nerviosas de las vsceras contenidas en el bajo vientre, tales como el hgado, el bazo, el estmago y la matriz, que afecta simpticamente el cerebro, por la comunicacin del octavo par de nervios con el gran nervio intercostal; esta comunicacin que est extendida en todas las cavidades es la causa prxima y nica de estas enfermedades y de los extraos y raros sntomas que la acompaan; prueba de esto es que los remedios que pueden desviar los espritus animales a otro lugar o causar una irritacin diferente, produciendo una sensacin desagradable, son excelentes en estas enfermedades; sin embargo, de dnde puede provenir un tal prodigio sino porque los espritus estn determinados en otro lugar? (41)

La princesa de Lamballe (42) era vaporosa. Con buena o mala voluntad, ella haba intentado muchas formas de tratamiento. En esa poca, muchos prcticos de prestigio haban hecho de la curacin de los vapores (tambin llamados sofocacin histrica o mal de madre) su especialidad. Pierre Pomme logr reunir en su consultorio parisino una vasta clientela de damas vaporosas de la alta sociedad. La princesa de Lamballe haba elegido a Tronchin, una figura no menos clebre de la medicina de los vapores. Fue un fracaso. Hacia fines de 1780, Mesmer comenz la magnetizacin de esta dama de la alta nobleza, hija de la Casa Real de Cerdea, favorita de la Reina Mara Antonieta. Mujer de letras muy cultivada, Madame De Genlis nos ha dejado un retrato considerablemente despectivo de la princesa:

La vista de un bouquet de violetas la haca desvanecer, as como el aspecto de un cangrejo o de un bogavante, incluso pintados. Entonces ella cerraba los ojos sin cambiar de color y permaneca tambin inmvil durante ms de media hora, a pesar de todos los auxilios que se apresuraban a prodigarle aunque nadie crea en esos pretendidos desvanecimientos. Despus, cuando los ataques de nervios peridicos, seguidos por desmayos, se pusieron de moda, la Seora Lamballe no dej de tenerlos regularmente, dos veces por semana, los mismos das y a la misma hora. (43)

Solamente despus del fracaso sucesivo de varios especialistas, la princesa de Lamballe, de treinta y un aos de edad, viuda desde la edad de dieciocho aos, llega al Hotel Bullion donde Mesmer haba instalado su cubeta. No es sencillo captar en toda su complejidad la relacin entre el doctor de Viena y la joven princesa. La ambivalencia de Franz Anton Mesmer hacia la aristocracia permite sin embargo, apuntalar ciertas hiptesis verosmiles. El doctor austriaco, plebeyo nativo de una pequea aldea de Suavia, ambicioso y convencido de su poder curativo, quiere, innegablemente, trepar la pirmide social de su tiempo como muchos otros mdicos de origen modesto llegados a la Corte. Pero l no acepta pagar el precio de docilidad, de sumisin a los caprichos de los pacientes: l quiere seguir siendo el Maestro, dictar las decisiones, establecer las reglas del juego.

Es probable, entonces, que la Princesa estuviera sorprendida de recibir los mismos cuidados que todos los otros pacientes en tanto esperaba un estilo de tratamiento de honor, delicado y distinguido, reservado a la nobleza por los prcticos de alta sociedad. Pero el magnetizador del Hotel Bullion curaba a todo el mundo de la misma manera. Poco despus, Mesmer escribir en el Precisin Histrica:

En Francia, la curacin de una persona pobre no vale nada. Cuatro curaciones burguesas no valen la de un marqus o la de un conde; cuatro curaciones de marqus equivalen apenas a la de un duque; y cuatro curaciones de duques no seran nada ante la curacin de un prncipe. Qu contraste con mis ideas, yo que crea merecer la atencin del mundo entero, aunque no hubiera curado ms que perros. (44)

Esta intransigencia del Maestro no siempre ser seguida por todos sus discpulos. Algunos alumnos-magnetizadores se acomodaron muy bien a un eclecticismo de complacencia, aceptando curar al enfermo segn su eleccin: magnetismo o medicina ordinaria. Es justamente el caso de Deslon, el primer alumno de Mesmer. Este joven mdico era el prctico del Conde de Artois, hermano del rey Luis XVI. El futuro rey Carlos X le otorgaba confianza a su doctor a pesar de la desaprobacin de la Facultad; pero el no quera otro tratamiento que el de la medicina clsica.

Mesmer, por su parte, acept curar a la Princesa reservndose el derecho absoluto de fijar el tipo de cuidados aconsejados. Desde el principio, estableci el diagnstico: segn su nosografa fludica omnipresente, era nuevamente una obstruccin de la energa vital. Los prcticos haban constatado, durante las crisis de nervios de la Princesa, un endurecimiento de la regin del duodeno pero el magnetizador viens no cree en un proceso orgnico: para l, la vescula biliar es solamente el lugar preciso donde el jugo vital esta detenido. De este modo, ensayar sus magnetizaciones sobre la noble paciente. Pero ella no siente el menor efecto. En la cubeta, no se reproduce ninguna crisis de nervios mientras que la Princesa los padeca a menudo en los salones y en su casa. Su comportamiento era extraamente no-crtico. Al da siguiente, ella resisti de nuevo: ninguna reaccin. Y as sigui durante varias sesiones. Finalmente, fue necesario admitir, resignndose, el ms completo fracaso de la magnetizacin.

Por cierto, la Princesa no era la primera persona refractaria. El Barn de Holbach, clebre filsofo iluminado, haba intentado -l tambin- la magnetizacin; pero no era un enfermo que tuviera deseos de sanar. Su comportamiento era el de un sabio que soportara una experiencia de fsica divertida; sin embargo, le faltaba el sentimiento, elemento motor de la magnetizacin, clave de todo xito.

El caso de Madame de Lamballe era diferente; ella estaba enferma y, aunque la gente bien de la Corte dudaba de la autenticidad de sus vapores, Mesmer crea en sus afirmaciones o, al menos, no las negaba. Por otra parte, un aspecto del mtodo era, precisamente, que las descripciones y las explicaciones proporcionadas por los enfermos prcticamente jams eran refutadas: se limitaban a proponer una interpretacin magnetizante de las turbaciones y sufrimientos sin insistir sobre un carcter ilusorio o puramente imaginativo de las sensaciones del paciente mientras que los prcticos del siglo XVIII comprometan a sus pacientes a limitar sus relatos slo a los sntomas y, ms particularmente, a responder al cuestionario sin agregar reflexiones subjetivas.

La imposibilidad de la puesta en relacin haba sido estudiada por la escuela magnetista; segn esta visin, ciertas personas no podan recibir la accin saludable y jugaban un rol negativo; la cadena no se cerraba, la corriente no pasaba y la circulacin, en la cubeta colectiva, quedaba bloqueada.

Parte esencial de la nueva doctrina, este anti-magnetismo innato e intrnseco no dejaba de promover las objeciones de los colegas del maestro de la cubeta: stos vean all un pretexto de charlatn para justificar sus fracasos. Ellos no profundizarn jams la idea de una fuerza instintiva interior en el hombre y tendiente a destruir su equilibrio; esta concepcin, evidentemente, era contraria a la filosofa de la poca que haca, del instinto, una fuerza exclusivamente saludable y positiva. La nocin mesmeriana de un curso en sentido contrario implicaba, para los mdicos contemporneos de Helvetius y Bufn, una contradiccin en la economa de la mquina animal. Para ellos, todos los males tienen una causa accidental.

La idea de explicar el fracaso del tratamiento de la seora de Lamballe por su anti-magnetismo era, pues, la nica posible en el espritu del Maestro, y esto tanto ms por cuanto ste jams explicaba sus fracasos por una disposicin negativa del terapeuta ya que una autocrtica semejante era demasiado hiriente para su orgullo. Pero el entorno complaciente de la clnica encontrar una explicacin para salvar a la vez el honor de la paciente y el renombre del magnetizador: la fuerza de la sangre azul de los prncipes y miembros de las casas reales. En esa poca, dos teoras opuestas explicaban la naturaleza de la nobleza: para unos, era noble aquel a quien el rey haba designado como tal mientras que, para otros, no se trataba en absoluto de una condicin adquirida sino innata , es decir, racial. Para el historiador Jean Meyer, el fundamento ideolgico de la segunda escuela, el de la sangre azul se encuentra en el adagio de G.E. de la Roque que afirma, hacia 1690:

Hay en las semillas yo no s qu fuerza y no s qu principio que transmite las inclinaciones de los padres a sus descendientes (45).

Los magnetizantes no eran los nicos en afirmar esta visin gentica y fisiolgica de la nobleza y, en el siglo XVIII, una creencia considerablemente expandida haca, de los nobles, los descendientes de la raza conquistadora de los Francos, y de los plebeyos, los hijos de la vieja poblacin gala y galo-romana sometida. La sangre azul, decan ciertos discpulos de la escuela magntica, est en armona permanente y la magnetizacin es, entonces, imposible puesto que no se puede curar a aquellos que estn sanos, no se puede restaurar una armona que, de todos modos, est en equilibrio.

Esta justificacin aristocrtica no era accin del Maestro de la clnica: contradeca todas sus afirmaciones igualitarias; y, por otra parte, cmo se poda decir que la princesa estaba en armona permanente mientras las crisis de histeria y los desvanecimientos continuaban como en el pasado? Se salvaba el honor de una princesa de sangre real pero el problema permaneca entero. Como sea, la formulacin de una hiptesis tan fantasiosa, en un momento histrico en el cual la nocin de sangre azul cada vez se pona ms en duda, mostraba bastante bien que la proposicin mesmeriana de un principio anti-magntico no estaba sostenida por una explicacin clnica satisfactoria.

Cmo explicar el fracaso del tratamiento de la Seora de Lamballe? Raymond de Saussure propone una hiptesis verosmil: la princesa buscaba seducir a Mesmer, como ya lo haba hecho con todos sus mdicos anteriores. Sin embargo, el mdico de Viena era un hombre tmido y quizs impotente; respondi desanimndola, ya sea por la indiferencia, por el silencio, o con palabras de rechazo.

Una segunda hiptesis nos parece igualmente plausible: la nosofobia de Mesmer. Este parece haber tenido una verdadera fobia de los males venreos ya que stos son los nicos en los que el magnetismo no tiene utilidad (46). Sin embargo, corra el rumor de que la princesa tena la enfermedad venrea (en esa poca, los diferentes males venreos se diferenciaban mal). Mesmer se alejaba, pues, afectivamente de esta mujer contaminada.

Un tercer elemento nos parece igualmente importante para comprender este fracaso: la frustracin del deseo de dependencia de la Seora de Lamballe. Mesmer no era un pastor de almas; no daba la menor directiva moral o filosfica. Sin embargo, esta mujer desorientada y blanco de celos en ciertos medios de la Corte, buscaba ms un pedagogo que un terapeuta. De este modo, se resign a abandonar a Mesmer pero sigui defendiendo la fe mesmeriana en la Corte de Versalles y en los crculos masnicos donde ella jugaba un rol importante. En ninguno de esos dos mbitos, ella va a salirse con la suya: en relacin con este problema, la masonera permanecer dividida; se encontrarn hermanos para ayudar a Mesmer (que tambin era franc-masn) pero otros, como Franklin y Condorcet, van a oponerse a esto sin concesiones. En la Corte, los esfuerzos de la Seora de Lamballe recogieron frutos en la consideracin de ciertos ministros y cortesanos de primer rango, pero la inestabilidad ministerial redujo todo ese proselitismo a casi nada. Sin embargo, la princesa de Lamballe, a pesar de su salud, encontr, ella tambin, en el magnetismo animal una razn para vivir y luchar. Ahora bien, cada vez ms desorientada en su vida privada, ella confiar su salud a otro prctico de lengua alemana, Seyffert (47). Este especialista en vapores, como Pomme, Tissot, Tronchin, tiene una clientela de las ms selectas. Al contrario de Mesmer, calma las pasiones en lugar de despertarlas; da consejos sobre todos los temas e instrucciones precisas a sus pacientes: evitar los ensayos demasiado enervantes, elegir una literatura alegre, optimista, bien pensante, un justo medio en todo. Gracias al nuevo mdico-filsofo, la joven viuda encontrar una cierta paz pero los vapores continuarn. Al menos, guiada por su maestro, ella sabe qu hacer de su tiempo y de su fortuna: socorre a los pobres, se vuelve una visitante benvola para los enfermos y los viejos indigentes. Convocada por la reina como favorita, en 1785, despus de un largo perodo de desgracia, ella permanecer involucrada en la vida del Palacio y, como muchos magnetizantes, compartir la suerte trgica de los hombres y las mujeres demasiado ligados al reino pasado: es as como la Seora Lamballe va a morir masacrada por la multitud, en Pars, durante el Terror revolucionario de 1792.

Su caso, su vida, sern otros tantos temas de discusin en una poca en que los profetas de la protesta radical descubren, en las costumbres de los grandes del reino, los signos anunciadores de una declinacin moral y biolgica. Los espritus crticos, an en el interior del partido magnetizante, probablemente han debido interrogarse sobre el fracaso de tratamiento de la seora Lamballe en el hotel Bullion. Para ellos, la restauracin de la salud exiga una modificacin profunda del gnero de vida: cmo estar sano en medio de una sociedad enferma, agonizante, como la de la nobleza francesa?

La enfermedad crnica incurable.

El proletariado teraputico reuna las dos grandes categoras de excluidos de la medicina: los enfermos imaginarios, rechazados en tanto falsos enfermos y los enfermos crnicos, rechazados por ser demasiado enfermos. Abandonados a su suerte, tomados por la desesperacin, stos ltimos buscarn, todo a lo largo del siglo XVIII, el auxilio de los sanadores de moda. El Maestro del magnetismo de ningn modo piensa que l puede curar radicalmente las enfermedades crnicas incurables pero considera que todo paciente debe ser aceptado en la cubeta sea cual fuere su estado. Los colegas parisinos de Mesmer ven en esta aceptacin un ejemplo de la deshonestidad de un charlatn listo para recibir enfermos sabiendo, pertinentemente, que nunca se curarn. Se lo acusa de despertar una esperanza vana en el corazn de pobres desdichados y no deja de subrayarse la lujuria insaciable del magnetizador... Pero ste no claudica y muchos enfermos crnicos llegan, cada da, al hotel Bullion.

Court de Gbelin figura entre los ms celebres pacientes de este perodo parisino de Mesmer. El relato de su tratamiento magntico, de una gran importancia clnica, es el diario ntimo de un erudito que registra sus reacciones y propone su propia teora sobre los sentimientos del paciente en el proceso de la curacin.

Antoine Court de Gbelin (1728-1784), hijo del gran Court es decir de Antoine Court, telogo reformado que debi exilarse en Ginebra a raz de la intolerancia catlica de la poca (48). A lo largo de toda su vida, Court de Gbelin tendr dificultad para afirmar su personalidad y su originalidad en un medio protestante fundamentalista que le reprocha muy a menudo sus tendencias latitudinarias y liberales. En los crculos reformados, nunca encontrar el prestigio de su padre y sus mltiples proyectos fracasarn: sus tentativas de acercamiento a la Iglesia Catlica no son acogidas con entusiasmo, su proyecto de banca protestante (para ayudar a la corona francesa mediante algunas compensaciones) fracasa y, en 1767, debe abandonar la direccin del Observatorio Protestante a causa de la creciente oposicin de los responsables de la Iglesia. Los calvinistas de Ginebra desaprueban su memoria sobre el caso de Calas y Sirven, los Tolosanos, publicada en 1763. Lentamente, Court hijo se desliga de su inters por la teologa y se consagra a la etnologa, la lingstica, la historia, la geografa, la poltica. Publica, entre 1773 y 1784, los nuevos volmenes de Mundo primitivo, analizado y comparado con el mundo moderno, inmenso viaje sin fronteras a travs de todos los reinos de la realidad y de la mitologa: alegoras orientales, una historia natural de la palabra, especulaciones sobre la medida del tiempo, los viajes de los fenicios alrededor del mundo, el francs, el griego y el latn... Se lee, entrelneas, la nostalgia de un tiempo pasado, arcaico, primordial, sin las angustias y los conflictos de la civilizacin.

Esta nueva orientacin de su vida es coronada por el xito. La sociedad francesa y el mundo literario ven en l a un sabio de primer orden; a pesar de su religin, se convierte en Censor Real y, gracias a la franc-masonera, en Presidente del Museo de Pars. Es entonces cuando cae vctima de una enfermedad fatdica: la hidropesa. Los bigrafos hablan a menudo de las tristezas domsticas de este erudito que comparta su alojamiento y sus ingresos muy modestos con su hermana viuda y la hija de ella, vctima segn parece verosmil- de una parlisis histrica tratada por Mesmer. La naturaleza de estas tristezas domsticas permanece poco conocida. Los mdicos haban fracasado en el tratamiento del clebre etnlogo. Este racionalista, amigo de la ciencia moderna, no pensaba para nada en el magnetismo. Se resista al consejo de intentar su ltima oportunidad en la cubeta.

Pero el autor de Mundo Primitivo tena tambin, en lo profundo de su pensamiento, una atraccin mgica por el universo arcaico de los actos primitivos. Segn su concepcin, la magia era una suerte de ciencia original y natural; a medida que su enfermedad avanzaba, esta nocin probablemente se fortificaba en su espritu porque era la nica va de salvacin para este enfermo.

En 1783, despus de un largo ao de interrupcin de sus investigaciones y en medio de terribles sufrimientos, Court de Gbelin decidi finalmente someterse a una experiencia magntica en la nueva clnica del hotel de Coigny. Las vaporosas y los hipocondracos consultaban a veces a Mesmer como prioridad; pero los enfermos crnicos, en cambio, por lo general venan como ltimo recurso. La descripcin que hace Jean Vinchon de la entrada del sabio a la lujosa mansin es pattica:

Court de Gbelin presentaba los sntomas de la hidropesa. La hinchazn haba ganado una de sus piernas que se haba vuelto voluminosa. La otra pierna estaba como disecada y le era imposible moverse. Una comitiva piadosa lo condujo al hotel de Coigny. Un comisionado arrastraba en una carretilla a este hombre impotente, reducido a calzarse en pantuflas y a dejar caer sus calzones arrugados sobre las rodillas. El rostro del sabio se haba vuelto de cera como un membrillo (49).

A pesar de la reserva de Mesmer, el sabio experimenta una revolucin comparable a la del padre Hervier. Despus de algunos das, la fuerza empieza a volver y Court vuelve a su trabajo. Seguir, sin embargo, con su magnetizacin para reforzar su corriente saludable. Va a describir este proceso en un diario donde registrar a veces en primera persona, otras en tercera, sus reacciones al tratamiento. El mtodo seguido por Court para participar a sus lectores su nueva filosofa es sintomtico del lugar que ocupa ahora el mesmerismo en el vasto fresco del Mundo Primitivo: en lugar del dcimo volumen de esta coleccin, escribe una Carta del autor del Mundo Primitivo a los seores suscriptores sobre el magnetismo animal, fechada el 31 de julio de 1783. Cuatro fenmenos caractersticos se describen all:

a) El dominio del cuerpo: ese cuerpo que, en el pasado, se le escapaba al enfermo juzgado crnico volva a ser el centro de una nueva energa. (Mesmer otorga al cuerpo una importancia de sujeto; de all la sensacin de liberacin que expresan frecuentemente los magnetizados despus de la crisis).

b) El coraje y la confianza: se trata, segn Court, de la actitud positiva hacia el tratamiento: Cuanto ms lo sigue uno, ms se liga a l, ningn mdico puede inspirar la misma confianza y este ardor que triunfa sobre el tiempo y sobre la duda (50). (El autor parece considerar la actitud positiva hacia el tratamiento como si fuera independiente de la personalidad del tratante: la relacin paciente clnico no parece colmar un rol primordial en su sistema de pensamiento.)

c) Ausencia de dieta: con la Farmacia y la Ciruga, la Dieta era uno de los tres pilares de la Doctrina de los Padres. No era solamente un tratamiento fsico sino tambin moral: el enfermo es vctima de sus propios excesos; se debe, pues, restaurar la regla del justo medio entre el abuso y el defecto, en materia de alimentacin. El mesmerismo abandona esta doctrina:

Exactamente lo contrario tiene lugar en el magnetismo animal. Como prontamente elimina todo lo que incomoda el interior, el estmago se encuentra siempre bastante libre para llevar a cabo las funciones acostumbradas, sin ninguna molestia y ninguna continuacin enojosa de modo que, al salir del tratamiento, uno se queja de hambre: yo no poda comer cuando me puse en las manos del seor Mesmer; desde el primer da, me mora de hambre y me pareca que la cena tardaba demasiado (51).

d) La influencia sobre el temperamento y el carcter: es la diferencia ms importante entre el mesmerismo y la vieja Doctrina de los Padres. El escritor le hace cargos a la medicina por su impotencia en el dominio del alma:

No ha podido hacer de un loco un sabio; no ha podido curar la insociabilidad, el arrebato, la maldad; su poder no ha podido elevarse hasta all: ha podido hacer desaparecer enfermedades fsicas; jams ha podido corregir la moral ; y cmo habra podido lograrlo si su imperio no se extiende sobre los nervios, sitio de las sensaciones y fuente de sentimientos, o nico medio por el cual el alma pueda manifestar hacia el exterior lo que ella es y eso de lo que ella se ocupa o aquello que la afecta? (52)

Esta accin sobre el alma, que falta en la medicina ordinaria, Court la encuentra en la nueva doctrina:

No siendo otra cosa que el uso o la aplicacin de este agente, del que se alimentan nuestros nervios, este agente debe reestablecer la armona primitiva que reinaba entre el hombre y el universo; armona por la cual todo estaba bien y que se transformaba para el hombre o para la sociedad en la fuente de una multitud de bienes preciosos, de la felicidad: en efecto, el hombre no es feliz ms que por los sentimientos: l lo ser, pues, siempre que estos sentimientos estn conformes con el estado eterno e inmutable de las cosas y tendrn esta perfeccin siempre que se puedan conservar o reestablecer la calma y el bienestar de los nervios (53).

De este modo, para Court, como para el padre Hervier, estamos en las puertas de un nuevo mundo. Sin embargo, este mundo es slo para las generaciones que llegan. Court es consciente de que la revolucin cumplida en su persona por el magnetizador no podr devolverle la flexibilidad, el vigor y la juventud. l no puede, en el estado en que se encuentra, ver las cosas con los ojos del agustino de Burdeos que era un hipocondraco y no un enfermo crnico incurable. Pero l acepta su sufrimiento y le da un valor de smbolo: representa la transicin entre el estadio mdico y el estadio magntico en la historia natural de la humanidad:

Nosotros habremos bebido la amargura hasta el fondo de la copa, habremos devorado lo agrio y el agraz, habremos sostenido el peso del da y aquellos que nos sigan slo tendrn que recoger rosas, slo tendrn que gozar.

Nosotros slo podemos esperar alivio para nuestros males inveterados: slo pretendemos volver tolerables nuestros males: la Generacin que llega no tendr ms que desembarazarse de la semilla de sus Padres, que mantener su salud (54).

El tratamiento renueva en Court la energa que lo caracterizaba en otro tiempo. Vuelve a su trabajo y ahora ha encontrado la gran causa de su vida: el magnetismo animal; Escribe cartas y publica folletos.

En la cubeta, Court encuentra la prefiguracin del gran ideal que era el de su padre: la reconciliacin de todos los franceses en la bsqueda del bien comn. El Gran Court era, en efecto, un sujeto leal al rey que responda a todas las persecuciones con una fidelidad sin lmites.

Pero esta reconciliacin no tiene lugar en la razn; se efecta en las crisis violentas y ocasionalmente delirantes, muy similares a las de los profetas del desierto, crisis que no le gustaban al padre de Court de Gbelin porque expresan la espontaneidad, con todos los peligros de desviacin y de perversin que esto implica.

A pesar de los cuidados, en mayo de 1784, Court de Gbelin muere. Los detractores de Mesmer dirn que esta muerte es un ejemplo ms de la incompetencia del austriaco. Sin embargo, el gran sabio haba sido declarado incurable por la ciencia oficial y Mesmer no haba hecho ms que ensayar un ltimo recurso.

La muerte de Court muestra bien los lmites del tratamiento: all donde la morbidez proviene esencialmente del fsico, el magnetismo, an cuando procura coraje y confianza, resulta a la larga insuficiente. Mesmer mismo haba anunciado, en su 23 propuesta que este principio puede curar inmediatamente las enfermedades de los nervios y mediatamente, las otras. l tena, pues, conciencia del hecho de que su mtodo se aplicaba de forma ms feliz en enfermedades como la histeria, la melancola, la hipocondra, que en males orgnicos. No quera, como los mdicos de los vapores de moda, convertirse en especialista de los males de los nervios. A l le interesaba la universalidad de su sistema, tanto ms cuanto su teora no conoca lmites entre lo fsico y lo moral puesto que lo inherente al hombre es su potencia magntica y puesto que el cuerpo no es, desde esta perspectiva, ms que la materia privilegiada donde se despliega el movimiento.

Fuera de esta visin holstica de los fenmenos vitales, otras razones explican este carcter omnicomprensivo que Mesmer quera darle a su descubrimiento y a su mtodo: su megalomana no es ajena a esto y se expresa a veces de una manera delirante; as, cuando l acusa a las autoridades de responsabilidad criminal en los casos de epidemias:

Quin no ha llorado por las mortandades que, en estos ltimos aos, se han llevado a tantos marineros en los puertos de Francia? Tal vez ninguno habra muerto si me hubieran escuchado dos aos antes, tal como poda suceder (55).

Balance del perodo parisino.

El perodo parisino es, evidentemente, el ms rico en la historia del magnetismo. Entre 1778 y 1785, se realiza lo esencial de la obra del fundador de la doctrina. La nueva relacin teraputica, verdaderamente revolucionaria porque el terapeuta hace all el don simblico de su propia persona por medio de la irradiacin fludica, constituye un momento fundamental cuyo primer modelo ya haba sido detenido en Viena.

Lo que Pars aporta al magnetismo es la experiencia clnica que servir de base a las modificaciones de la doctrina vienesa; al fluido viens, an demasiado fsico, que acta a la manera de una sacudida o de un rayo, sucede el fluido parisino, liberado de toda identidad con las potencias conocidas de la naturaleza que acta de manera proteiforme, personalizada, fluido que sirve a Mesmer para describir la sensacin experimentada por sus enfermos, de ser penetrados por una fuerza nueva y desconocida. Este fluido es ciertamente omnipresente, pero no es menos todopoderoso. No es ms que el medio de las influencias espirituales entre los seres humanos.

Por esta razn es un grave error conceptual hablar del fluidismo mesmeriano. Jams el fluido sustituye a la persona. Lo esencial sigue siendo la puesta en relacin por la mediacin necesaria, pero jams suficiente, de la irradiacin fluidca.

Diversos autores modernos han observado, en la teora de Mesmer, un desprecio por la psicologa y una primaca de la fisiologa y de la fsica.

Por ejemplo, Chertok que, en su libro La hipnosis, escribe especialmente que Mesmer quera en efecto permanecer en el dominio de la fisiologa. Y se puede ver en l al iniciador de la corriente fisiolgica en la explicacin de la hipnosis. La psicologa era para Mesmer un producto de la imaginacin y, como tal, difcil de estudiar (56). Esta afirmacin merece ser matizada: si Mesmer, efectivamente, no parece haber dado una gran importancia a la psicologa en tanto ciencia, por el contrario le ha dado mucha importancia al contexto afectivo en el cual se desarrolla la cura, el tratamiento, asegurando la primaca de la subjetividad en la relacin. Ahora bien, los fenmenos magnticos no eran aplicables en el marco conceptual de la psicologa de la poca. Era necesario apelar a hiptesis nuevas, fundadas en un nuevo lenguaje.

(Un problema similar se plantea con el nacimiento del psicoanlisis: Freud, alejndose de la psicologa clsica de las facultades mentales, llega a disociar la psicologa, en el sentido general del trmino, de la psicologa psicoanaltica, fundada sobre la nocin de inconsciente.)

La importancia concedida por el mdico de la cubeta a la vida del espritu est acentuada, en algunos de los ltimos escritos del perodo parisino, como la frmula de compromiso que deban leer en voz alta los Recipiendarios o nuevos terapeutas, antes de firmarla:

En medio de un mbito que no puede ser ms que un fluido muy sutil, existe entre todos los cuerpos que se mueven en el espacio, una accin recproca, la ms profunda y la ms general de todas las acciones de la naturaleza; que esta accin constituye la influencia o el magnetismo universal de todos los seres entre ellos. Que el Ser Supremo, al crear al hombre, lo ha dotado de un alma espiritual e inmortal, le ha dado el poder de modificar el fluido que penetra todos los cuerpos, por un acto de su voluntad, porque el alma, unida al cuerpo, no puede recibir o dar percepciones a otra alma ms que a travs de la accin sobre la materia, vehculo de todas nuestras sensaciones.

En la respuesta a este juramento, el Presidente Perpetuo de la Sociedad de la Armona,

Mesmer, firmaba un poder de ejercicio del magnetismo en el cual escriba:

Que pueda M y todos los miembros de la sociedad que l formar, tener siempre, como recomendacin, este ardiente deseo de aliviar al hombre que sufre, ya que solo l es capaz de dar a la prctica y a la doctrina del magnetismo animal toda la energa de la que es susceptible, para hacerle producir los efectos ms saludables (57).

Dos nociones psicolgicas son, entonces, centrales: el acto de voluntad es indispensable para toda accin magntica, sin ste nada se produce; pero para llegar a una verdadera accin teraputica, a una cura que no sea solamente una sucesin de efectos sobre el cuerpo sino una revolucin saludable, no es suficiente el acto de voluntad. Hace falta el ardiente deseo de aliviar al hombre que sufre.

Este matiz del querer y del deseo es capital. Los magnetizadores posteriores slo van a retener la primera nocin. As Deleuze definir el magnetismo como el fluido dirigido por la voluntad. Para el filsofo Maine de Biran, que consagrar al magnetismo muchos escritos incluso en vida de Mesmer, esta confusin del querer y del deseo, empobrece considerablemente nuestras posibilidades de comprender los mecanismos psquicos que estn en el origen de la tendencia y de la vocacin del magnetizador y del magnetizado. El querer, dice el filsofo de Bergerac, no representa sino las tendencias del Ego en estado de vigilia. Pero este Ego desaparece durante la crisis magntica. Slo el deseo, que expresa las tendencias profundas y escondidas en los rincones oscuros del alma, se comunica durante la magnetizacin. Ahora bien, Mesmer que, sin embargo, ha establecido estas dos nociones como centrales en su sistema, queda ajeno a las sutilezas filosficas de esta distincin. l ha descubierto hechos nuevos, ha iluminado ciertos problemas, ha establecido una nueva forma de comunicacin teraputica, pero dejar a los otros el cuidado de explicar los mecanismos que estn en el origen de estos fenmenos.

Tabla comparativa: Mesmerismo versus tratamiento moral (Pinel)

Mesmer

Pinel

Filosofa prerromntica

Herencia de la Enciclopedia

Principio de analoga

Principio de descripcin clnica rigurosa

Tratamiento universal

Tratamiento til para las enfermedades mentales

y nerviosas

Sitio: lugar de despliegue de un

Conflicto

Sitio: localizacin anatmica de una lesin

Enfermedad: conflicto dinmico

Enfermedad: proceso disfuncional

Una sola enfermedad: todos los males

Son uno

Cada enfermedad es una entidad especfica

Etiologa: perturbacin de la armona

Etiopatogenia especfica

Oposicin radical a los hospitales y los

Asilos.

Reforma y modernizacin del medio de acogida

Importancia de la catarsis, de la

Espontaneidad y de la descarga de afecto.

Importancia de la pedagoga racional, de la moderacin,

De la frugalidad.

Terapia ticamente neutra.

Direccin moral constante.

Neutralidad religiosa total.

Oposicin al misticismo. Justo medio en religin

(contra el ascetismo y el libertinaje).

Teraputica no mdica.

Teraputica mdica reformada, esclarecida.

Mtodo que tiene como eje de las

Neurosis y las enfermedades psicosomticas.

Mtodo que tiene como eje de las psicosis.

Crisis: va de curacin.

Crisis magntica: fenmeno mrbido, obsceno, frvolo.

Sonambulismo: estado natural

De realidad innegable

Sonambulismo: estado patolgico de automatismo

Fisiolgico de realidad dudosa

Sueo: estado de conocimiento por

Medio del sexto sentido.

Sueo: vida reducida a la fisiologa animal.

Premonicin y telepata: fenmenos reales

Del estado de trance.

Videncia: supersticin y fraude.

Neutralidad poltica del terapeuta.

Persuasin cvica: El paciente debe ser guiado

Para poder volverse un ciudadano virtuoso y cumplir

Con sus deberes.

Cura: proceso de compromiso de

Dos personas

Cura: El terapeuta es exterior al proceso; lo

Dirige desde afuera.

Salud: circulacin energtica.

Salud: ausencia de comportamiento anormal

Eje de la cura: el despertar del sentimiento.

Eje de la cura: el despertar de la razn

Finalidad: Goce de las energas para la

Bsqueda de la felicidad personal

Libremente elegida por el enfermo

Finalidad: Hacer del enfermo un ser social, til a

s mismo, a su familia y a la sociedad


Notas:

1&2. Histoire de lEglise depuis les origines jusqua nos jours, tomo 19, Bloud et Gay, St.-Didier, 1955, pp.251-257.

3. Mesmer Justifi, p.3.

4. Memoire pour servir a l histoire de la jonglerie, p.11.

5. Memoire de lan VII, en: Mesmer, Le magntisme animal, p. 302.

6. Pp. 5,6,10.

7. Impreso en Lantimagntisme, pp. 113-120. Aunque el texto pueda ser un documento apcrifo, la descripcin es prcticamente la misma que la aportada por los magnticos. Para un estudio en profundidad de la cubeta magntica, desde un punto de vista fsico-qumico, ver: Enselme et Berger, Le baquet de Mesmer. Estos dos sabios han visto el nico ejemplar de la cubeta magntica que ha llegado hasta nuestros das, conservado en el museo de Historia de la Medicina de Lyon. El profesor Enselmenos ha honrado explicndonos todas las piezas del aparato; resume as, las tres caractersticas de la cubeta: a) un sistema magntico muy insuficiente para dar cualquier resultado, b) un sistema elctrico compuesto por un condensador y una cadena aplicado a su polo interno sin ninguna ligazn posible entre el enfermo y el polo externo, quedando por consiguiente, inoperante y c) un tercer sistema compuesto por cuerdas a las cuales slo la imaginacin de Mesmer confera un poder semejante.

8. Mesmer, o.c., p.202.

9. Ver Vinchon, Mesmer et son secret.

10. Esta opinin, formulada en el curso de una conversacin privada con el autor, encuentra una justificacin en otra dimensin de la teora mesmeriana: el rechazo a la identificacin del fluido y del agua. Mesmer siempre ser cauteloso en afirmar que es el fluido el que cura, y que el agua no tiene un poder curativo especfico. (Mesmer, o.c., p. 158).

11. Idem, o.c., p. 77.

12. Ver Vinchon, o.c., p. 17.

13. Nacido en el seno de una familia catlica, alumno de los jesuitas a los 18 aos, Mesmer parece haber sufrido una gran decepcin en el curso de sus aos de estudio en Ingoldstadt, en plena decadencia de la Compaa de Jess. Durante toda su vida, predic una verdad mstica sustituta, con un evangelio paralelo, un catecismo para la iniciacin, ritos simblicos, contraseas y el culto de la personalidad del Maestro. Los mismos trazos se reencuentran, segn Erich Fromm, en el psicoanlisis moderno.

14. Mesmer, o.c., p.229.

15. Los aniversarios del mundo occidental seran la expresin actual de los ritos arcaicos de iniciacin? Por siempre los das de cumpleaos son vividos como momentos de pasaje a la edad adulta, y juegan un rol psquico importante. En la psicologa de la religin, se observa la importancia del da del cumpleaos en la aparicin de fenmenos de iluminacin proftica.

16. Ver Michel Fournier, Lettre M. Mesmer...

17. Mesmer, o.c., p. 131.

18. Fournier, o.c., p. 7.

19 & 20. Mesmer, o.c., pp.131-132; p. 136.

21. Fournier, o.c., p. 8.

22. En el Prcis Historique, Mesmer pretende haber tenido xito en pensar su lengua durante tres meses, para liberarse de la servidumbre al lenguaje. Fue en el curso de una temporada en la provincia. Nos preguntamos por la naturaleza de esta experiencia mas que inverosmil. Estos accesos de ensueo son tambin una respuesta a un entorno hostil, en el que Mesmer debe enfrentarse constantemente contra el mundo cientfico y medico resueltamente opuesto a esta nueva idea.

23 & 24. Fournier, o.c., pp. 12,13.

25. Mesmer, o.c., p. 200.

26. Encyclopdie de Diderot, artculo Hypocondriaque (Pasin ou Affection), pp. 408-409.

27. Lettre sur la dcouverte..., p. 2.

28, 29 & 30. Encyclopdie de Diderot, artculo Vapeurs (Md.) pp. 836-837.

31, 32 & 33. Hervier, Lettre sur la dcouverte..., p. 3, p. 4.

34, 35 & 36. Hervier, Thorie du mesmerisme..., pp. 31, 30, 34.

37. Hervier, Lettre sur la dcouverte..., p. 8.

38 & 39. Mesmer Bless..., pp. 33, 34.

40. Los conflictos en el interior del clrigo estallarn en el gran da en la poca de la Revolucin y las inversiones de roles comenzarn a multiplicarse.

41. Encyclopdie de Diderot, artculo Vapeurs, p. 836-837.

42. Marie-Thrse-Louise de Savoie-Carignan, princesa de Lamballe, era una de las personalidades ms vistas en la Corte de Versalles. Casada a los 17 aos con uno de los descendientes de un bastardo legitimado de Luis XIV, muerto despus de un ao y cinco meses de matrimonio.

43. Citado segn el Dictionnaire Universel, article Lamballe, Princesse de.

44. Mesmer, o.c., p.198.

45. Para un estudio mas profundo de estas nociones, ver Encyclopedia Universalis, volumen II, artculo Noblesse, por Jean meyer (pp. 831-834).

46. En las Proposition de M. Mesmer la Facult de Mdicine de Paris, le corresponde a un grupo control de 12 enfermos recibir cuidados ordinarios, y a un grupo experimental de 12 enfermos, ser tratado segn el mtodo particular del autor, pero ste excluye de su eleccin todas las enfermedades venreas. (Mesmer, o.c., p. 139).

47. Andr Seyffer es incorrectamente presentado por Darnton como un mesmerista iluminado (ver Darnton, Mesmerism, p. 135). Es ms plausible describir a Seyffer.

como un mdico-filsofo, cuyas concepciones estn bastante alejadas de las de nuestro autor.

48. Fenmenos psquicos bastante cercanos al magnetismo eran discutidos en crculos protestantes; la gran Corte haba interdicho sealadamente dos orientaciones que consideraba como peligrosas: la profeca salvaje, espontnea, sin referencia en las Escrituras, y la predicacin femenina. Ahora bien, estos dos fenmenos sern comparados, a continuacin, con el magnetismo animal, y particularmente al sonambulismo artificial.

49. Ver Vinchon, Mesmer et son secret, p. 126.

50, 51, 52, 53 & 54. Court de Gbelin, Lettre de lauteur..., pp. 39,43.

55. Mesmer, o.c., p. 197.

56. Cherton, Lhypnose, p. 17.

57. Mesmer, o.c., pp. 223-224.

 

Fuente:
Franklin Rausky, Mesmer ou la rvolution thrapeutique, Paris, Payot, 1977, cap.IV

Traduccin:
Mara A. Bonaventura y Mnica A. Lpez.