El incesto: desde la psiquiatra del siglo XIX a Sigmund Freud y Karl Abraham. Genealoga de un concepto, avatares de una problematizacin[1].

Mauro Vallejo

 

 

Por extrao que resulte, uno de los objetos centrales del discurso psicoanaltico ha merecido hasta el presente una escasa atencin por parte de los historiadores de esta disciplina. Debido tal vez a su estatuto incierto -no llega a ser un concepto, integra diversas teoras irreductibles a una malla formal, es inseparable de un frondoso imaginario-, el incesto carece del privilegio con el cual la historiografa ha honrado a la mayora de los elementos del saber freudiano.

De arriesgarnos a esgrimir alguna conjetura acerca de un olvido tan curioso, diramos que la causa del mismo puede buscarse en dos frentes. En primer lugar, la redefinicin que el psicoanlisis oper respecto del objeto incesto fue de una tal envergadura, supuso un corte tan radical en relacin a los saberes previos, que la escritura de la historia de esa disrupcin conllevara una gesta paradjica. En efecto, la funcin y el carcter que ese elemento epistmico adquiere en la novedosa enunciacin tiene tan poca relacin con un pasado posible, mira desde una distancia tan extensa a sus predecesores, que ensayar un recuento histrico de ese salto equivaldra a efectuar el relato del nacimiento de un nuevo objeto, el cual, consecuentemente, habra roto todas las amarras que pudiesen unirlo a unas fuentes ya disueltas. Por ende, esa historia no sera sino la constatacin de la construccin de un nuevo elemento; no sera el recupero de un pasado -ste, en una circunstancia as, no es otra cosa que un pesado teln de fondo, incapaz de iluminar la escena que se desencadena dndole la espalda-, sino el mero acompaamiento de la vspera de un presente.

La segunda razn por la cual la historia se ha visto en la incapacidad -o en el desinters- de analizar el pasado del incesto psicoanaltico guarda una ntima relacin con lo dicho anteriormente. La teorizacin freudiana de ese objeto fue no slo completamente disruptiva, sino que present aun otra caracterstica, conducente tambin a generar el silencio de los historiadores: se trata de una teora muy simple, casi esquemtica. Por tal razn, contar su historia se reduce a recordar las escasas fases en que ese elemento epistmico tom forma.

Las dos razones son, a nuestro entender, ciertas y demostrables. Pero dejan de serlo segn el abordaje a que sean sometidas. Si nos limitsemos a analizar los enunciados explcitos de Freud, sealando los objetivos inmediatos que su nocin de incesto persigue, y reconociendo los problemas que su autor demarc como aquellos a ser resueltos en virtud de su teora, no podemos sino reconocer la veracidad de las dos hiptesis brevemente presentadas. En efecto, los textos freudianos, tal y como veremos dentro de unos instantes, no dejan margen de dudas: ahora, gracias a unos pocos enunciados muy simples, el incesto adquiere un estatuto completamente revolucionario.

No obstante, si optamos por otro procedimiento metodolgico, haremos visible un escenario muy distinto. En lugar de circunscribir los enunciados referidos al incesto a la finalidad que Freud les asign en sus escritos, propondremos visualizarlos desde otra perspectiva. De tal forma, intentaremos sealar que, en lo atinente al asunto en cuestin, existe verdaderamente una confluencia entre el aporte psicoanaltico y las teoras que precedieron a tal saber. Habremos de buscar ese parentesco menos en la similitud de las argumentaciones sobre lo incestuoso, que en la homogeneidad de los problemas que ste vena a resolver o diagnosticar. Por otra parte, en vistas a fundamentar nuestra hiptesis de trabajo, apelaremos a ciertos escritos de Karl Abraham con el fin de subrayar el modo en que la coincidencia propuesta pudo emerger.

En consonancia con lo dicho, este texto persigue una meta que parecer incongruente. Partiendo del objeto epistmico que fundara una de las principales innovaciones del saber freudiano, pretende hallar en aqul el vaso comunicante que unira al psicoanlisis con las tradiciones cientficas que lo precedieron. En efecto, podr ser objeto de polmica si Freud verdaderamente descubri el inconsciente, si realmente en sus pginas nace la relacin de coextensividad entre sexo y verdad, si al fin y al cabo con su pensamiento surge una revolucionaria aproximacin a la locura. No importa cun lejos sean llevados esos acalorados debates. Nadie negar que, a primera vista, la funcin y estatuto que ese saber otorga a lo incestuoso permite sin lugar a dudas reconocer que en sus pginas un nuevo discurso comienza a gestarse.

De hecho, a travs de un gesto no exento de contradicciones (Gutirrez Terrazas 2005), Freud parece subvertir el concepto de sexualidad a travs de dos movimientos. Por una parte, no fundando a la sexualidad sino en la dispersin de pulsiones parciales, las cuales, al tiempo que corren el eje de atencin desde lo procreativo a lo placentero (Katz 1995, cap. 4), otorgan un carcter universal y normal a la proliferacin de impulsos que la sexologa vena analizando desde haca unos treinta aos. El segundo corrimiento concierne al tema que aqu nos ocupa, pues Freud definir a la sexualidad como originaria y esencialmente incestuosa.

Demostrar que el incesto como objeto de saber tiene un pasado no aportara nada a la historia de esta disciplina, pues segn el somero relato que acabamos de bosquejar, la cesura freudiana habra sido tal que poco o nada quedara de esa historia en el perfil delineado de aquel objeto. Intentaremos cuestionar esta ltima asercin. Para hacerlo, procederemos del siguiente modo. Primero, intentando resumir los registros y dominios a los cuales perteneca ese problema en el momento en que el psicoanlisis sale a la escena intelectual. A qu aluda el incesto por aquel entonces, a quines preocupaba y por qu? Segundo, habremos de ensayar algunas hiptesis que, amparadas en la lectura que realizaremos de ciertos escritos de Sigmund Freud y Karl Abraham, nos permitan entrever si en las problematizaciones psicoanalticas quedan rastros de ese pasado, y medir qu alteraciones produjeron ellas respecto de sus antecesores.

 

I.                    Registros del incesto.

 

Designamos registros del incesto a los dominios y territorios del saber en que la problemtica de lo incestuoso fue abordada antes de la teorizacin freudiana, fundamentalmente en el siglo XIX. En tal sentido, habremos de distinguir cuatro de estos registros, aunque vale adelantar que esa discriminacin es ciertamente artificial, y es propuesta aqu con una finalidad expositiva y pedaggica, pues los argumentos y aportes de esos dominios se superponan y reclamaban peridicamente en las fuentes del siglo en cuestin. No nos extenderemos respecto de los primeros tres territorios, pues han sido suficientemente estudiados por otros investigadores. Haremos s un anlisis minucioso del cuarto registro, y no ser uno de los aportes menores de este escrito la descripcin que de dicho asunto se brindar, el cual, hasta donde nuestras bsquedas bibliogrficas pudieron llegar, jams fue evaluado con el detalle necesario.

En primer lugar, una primera tradicin atinente al estudio del incesto pertenece a la confluencia de distintos saberes que slo imperfectamente podemos aglutinar bajo el epteto de ciencia biolgica. En efecto, ubicamos en este registro a todas las hiptesis provenientes tanto de los estudios botnicos como de las investigaciones en zoologa, y fundamentalmente de las experiencias realizadas por los criadores de ganado, de animales domsticos o de competicin. Desde fines del siglo XVIII se fueron acumulando conocimientos referidos a las consecuencias acarreadas por las uniones consanguneas, y es inevitable mencionar el captulo XVII del libro de Charles Darwin The variation of animals and plants under domestication, pues este texto, al tiempo que brinda un erudito recuento de los puntos de vista sugeridos por autores anteriores, termin por conceder una autoridad casi indiscutible a una de las perspectivas en disputa[2]. Dicho captulo comienza afirmando que La ganancia en vigor constitucional, derivada de un cruce ocasional entre individuos de la misma variedad, pero pertenecientes a distintas familias, o entre distintas variedades, no ha sido discutido tan extensamente como el asunto relativo a los efectos deletreos provocados por el cruce entre individuos cercanos [close interbreeding]. Pero el primer punto es el ms importante de los dos, en tanto que la evidencia es ms decisiva. Los efectos perjudiciales de la close interbreeding son difciles de detectar, pues se acumulan lentamente, y difieren mucho en cuanto a su grado entre diferentes especies... (Darwin 1875, p. 92). Haciendo una resea de mltiples experiencias referidas a distintas especies y variedades de plantas y animales, y extradas mayormente de publicaciones de criadores profesionales, Darwin concluye que ...todos los seres orgnicos se benefician por un cruce ocasional con individuos con los cuales no tienen un parentesco sanguneo estrecho, y que, por otro lado, la repeticin continua de uniones consanguneas es perjudicial (Darwin 1875, p. 94). En lo atinente a la especie humana, el autor de El origen de las especies admite que las evidencias de un tal perjuicio no son concluyentes, y recupera para ello una investigacin de su hijo George, a travs de la cual se haba arribado a la certeza de que, de existir ese dao, sera muy pequeo (Darwin 1875, p. 104). El escrito de Darwin es el ejemplo paradigmtico de este primer registro, aunque ms que de una preocupacin por las desventajas de la consanguinidad (o del breeding in-and-in, tal y como es denominada en los textos de los criadores), el autor da cuenta de un inters por resaltar las ventajas que las especies extraen de la cruza peridica de organismos suficientemente distanciados en trminos de parentesco. Por otro lado, las pginas de The variation of animals and plants under domestication dejan en claro que la preocupacin por las consecuencias de las uniones incestuosas se nutri fundamentalmente de las experiencias y expectativas de los criadores de ganado[3]. De todas maneras, importa dejar asentado este primer registro debido fundamentalmente a que los datos recogidos y elaborados en su seno sern utilizados y reinterpretados reiteradamente por los tericos de las tradiciones que ahora pasaremos a describir.

El segundo registro estara conformado por la multiplicidad de textos antropolgicos que se preocuparon por la problemtica del incesto. Esta tradicin es ms conocida que la anterior, pues es precisamente aquella a la cual Freud se referir, y con la cual polemizar, en su texto Ttem y Tab. Tal y como est suficientemente documentado en el trabajo de Lvi-Strauss, la explicacin de la prohibicin del incesto constituy un tema al cual la antropologa prest una atencin especial desde sus inicios (Lvi-Strauss 1949, pp. 45-59). La obra que ms claramente testifica este registro es el clebre tratado de Edward Westermarck, cuya primera edicin data de 1891. En Historia del matrimonio en la especie humana, el autor dedica los captulos XIV y XV a considerar detenidamente el tema. Luego de un somero repaso por los conocimientos obtenidos acerca de los daos provocados por la consanguinidad en los animales y plantas, Westermarck aborda el caso humano. A pesar de admitir que en el hombre ...es difcil aportar pruebas directas de los desastrosos efectos de los matrimonios consanguneos (Westermarck 1891, p. 299), el etnlogo se declara partidario de esa opinin. Tomando en consideracin todos estos hechos, no puedo menos de creer que, de una u otra manera, los matrimonios entre sujetos consanguneos son ms o menos nocivos a la especie (Westermarck 1891, p. 311)[4].

La tercera tradicin se liga estrechamente con la recin considerada, y podra ser asimismo un mero captulo del registro que luego desarrollaremos en detalle. Se trata del antisemitismo. Combinando las enunciaciones degeneracionistas y las antropolgicas, estas campaas insistan en el carcter consanguneo de los casamientos judos como la principal causa de la degeneracin de ese pueblo, manifestada por sus altos ndices de enfermedad mental y criminalidad. Sander Gilman ha investigado profundamente la asiduidad con la que los textos psiquitricos y criminolgicos de fines del siglo XIX apelaban a dichas tesis. Pero lo ms importante es que el historiador analiza al decir psicoanaltico como una formacin discursiva construida en respuesta a las perspectivas racistas y antisemticas de la ciencia de aquel entonces. Segn este autor, la universalizacin del incesto y del parricidio que Freud efecta con sus escritos, sera un modo de convertir en un universal antropolgico aquello mismo que ciertas publicaciones cientficas atribuan a la perversidad y degeneracin de los judos (Gilman 1993, pp. 197 ss.)[5].

Si bien esos tres dominios fueron el terreno en que diversas argumentaciones acerca de lo incestuoso circularon en el siglo XIX, resta aun revisar un ltimo registro. Nos referimos al papel que la psiquiatra de ese siglo asign a la consanguinidad como factor causal de patologa. Por una serie de razones que sern explicitadas al final del trabajo, consideramos que ese cuarto registro fue el que mayor impronta dej en la construccin psicoanaltica referida al objeto incesto[6].

 

II.                 El incesto en la psiquiatra del siglo XIX.

 

En este apartado repasaremos los enunciados que la psiquiatra del siglo XIX nos leg acerca del incesto. Para tal fin, dirigiremos nuestra mirada a los tratados que, ya fuere por la celebridad de que gozaron en tal perodo, ya por el cuidado con que analizaron el punto en cuestin, a nuestro parecer deben figurar en esta reconstruccin. Atenderemos por una parte al momento en que hacen su aparicin las consideraciones referidas a lo incestuoso, intentando en tal sentido explicar por qu tazn a partir de cierto instante esa temtica acapar la atencin de los especialistas. Por otra parte, intentaremos cernir qu tipo de hiptesis subyacan a tales problematizaciones, pues la meta esencial de nuestra inquisicin ser apresar la naturaleza de los problemas que tales teorizaciones ansiaban resolver. Nuestra hiptesis central es que hasta tanto la psiquiatra europea no otorg un rol fundamental a la herencia, las uniones consanguneas no convocaron el inters de los mdicos en sus tratados. Es decir que la preocupacin respecto del incesto creci a medida que se afianzaba y expanda la creencia en el papel esencial que caba asignar a lo hereditario como factor causal. Tal y como lo ha analizado Carlos Lpez Beltrn en diversas publicaciones, fue recin en 1830 que el conjunto de la profesin mdica acept sin cuestionamiento la relevancia de la transmisin hereditaria (Lpez Beltrn 2002a, 2002b, 2003). Veremos, de hecho, que antes de esa fecha, el problema de la consanguinidad no era tratado sino marginal o tangencialmente en los textos de psiquiatra.

Comencemos por el libro de Antoine Petit, Essais sur les maladies hrditaires, publicado en 1817. Este texto, al tiempo que representa un claro ejemplo del movimiento en virtud del cual la medicina francesa se renda ante las evidencias de la transmisin hereditaria, fue hasta 1840 la obra de referencia en el asunto. Adhiriendo al preformacionismo, y rechazando enfticamente la hiptesis segn la cual la herencia opera por medio de un virus (Petit 1817, pp. 23ss), el autor, tal y como suceder hasta dcadas despus, plantea que el secreto de la herencia debe ser buscado en el mecanismo de la generacin. En la cuarta parte, dedicada a los medios de prevenir la transmisin de enfermedades hereditarias, Petit aborda indirectamente el asunto. La primera indicacin se refiere a la unin matrimonial a realizar, y es la siguiente: ...elegir un individuo que, por la naturaleza de su constitucin, presenta condiciones orgnicas muy distintas, o incluso enteramente opuestas, a aquellas de la persona que porta en s las disposiciones a una enfermedad susceptible de ser transmitida por medio de la generacin (Petit 1817, p. 61). Hay que subrayar -aunque el dato slo adquirir el relieve que queremos otorgarle una vez que hayamos estudiado tratados posteriores- que en un texto enteramente dedicado a la herencia de enfermedades no se le dedica un tratamiento particular al problema de la consanguinidad. Podemos conjeturar que l se deduce del fragmento citado, pero lo cierto es que no figura por derecho propio en esa enunciacin.

Algo similar sucede en escritos inmediatamente posteriores. Por ejemplo, en De la folie, escrito por Georget. En su captulo segundo, dedicado a las causas de la locura, el autor ubica a la herencia como una de las causes prdisposantes, aunque vale agregar que no la considera como la principal. All afirma: La locura hereditaria es muy frecuente; lo es ms en los ricos que en los pobres. Ello obedece a que los primeros, en razn de conveniencias referidas al rango o la fortuna, se unen frecuentemente entre parientes ya afectados por esta enfermedad. Esta disposicin es muy marcada entre las familias reales, aristocrticas, que, ante el temor de degradar su linaje, no cuentan sino con pocas opciones para unirse. Cuntas de estas familias estn en un estado deplorable de degeneracin intelectual! (Georget 1820, p. 149)[7]. Nuevamente, la consanguinidad es considerada slo de forma marginal, y en este caso no se le atribuye otra funcin ms que transmitir una enfermedad en los casos en que ella existe de antemano.

Nuestro recorrido no hace otra cosa que confirmar lo que Alexandre Lacassagne dir en 1876 en el artculo Consanguinit del Dictionnaire Encyclopdique des sciences medicales[8], cuando refiera que el trmino haba ingresado al lenguaje mdico haca unos treinta aos (Lacassagne 1876, p. 654). Si bien diversos autores de la primeras dcadas del siglo XIX haban sealado los daos producidos por las uniones entre parientes cercanos, ...los inconvenientes de todo tipo o las ventajas que pudieran resultar de tales matrimonios no haban sido an netamente apreciados como para constituir un entramado terico bajo el nombre de consanguinidad (Lacassagne 1876, p. 672).

En el artculo Mariage escrito por Foder en 1813 para un diccionario mdico, el autor mencionaba que ...nada deteriora tanto la especie humana como los matrimonios en la misma familia (...) Lo he observado sobre todo en los judos de Italia (citado por Lacassagne 1876, pp. 671-672). En el texto homnimo redactado por Raige-Delorme en 1825 para el Dictionnaire de mdecine, sin embargo, vemos repetirse la cautela de otros autores. Cuando aborda el problema del cruce de razas, Raige-Delorme recuerda que Buffon haba sostenido que las uniones repetidas por varias generaciones entre familiares desembocaban en la degeneracin de la especie. No obstante, el autor afirma que de ser cierta esa tesis, el fenmeno degenerativo debera ser visible sobre todo en las clases altas, las cuales suelen proceder de ese modo. Empero, esos defectos no se presentan en tales individuos. En consecuencia, concluye con estas palabras: Es necesario, entonces, confesar que no poseemos datos suficientemente precisos como para resolver la cuestin de la necesidad de un cruce extendido de razas en los hombres; y me vera llevado a creer que las desventajas producidas por las alianzas efectuadas entre individuos ubicados dentro de un crculo estrecho [de parentesco] provienen solamente de que, dado que en tales casos las elecciones posibles son muy pocas, los matrimonios tienen lugar entre personas que no poseen las condiciones consideradas favorables. Dudo que las alianzas efectuadas entre individuos que reuniesen todas esas condiciones den lugar a una degeneracin fsica o moral de la especie, por la sola razn de que pertenecen a la misma familia (Raige-Delorme 1825, p. 553).

Analicemos ahora las ltimas dos obras que cabra ubicar en este primer perodo, caracterizado fundamentalmente por la poca o nula atencin que se prest a la consanguinidad como factor intrnsecamente etiopatognico. En primera instancia, el tratado capital de Esquirol. En la seccin dedicada a las causas de la locura, el alienista inscribe a la herencia como una de las causas fsicas ms frecuentes de la enfermedad -de todas formas, recordemos que a Esquirol le interesaban ms las causas morales[9]. Se refiere muy rpidamente al fenmeno cuando sostiene que [Esta predisposicin hereditaria] es remarcable en Inglaterra, sobre todo entre los catlicos que se unen siempre entre ellos. Otro tanto puede ser dicho de los grandes seores de Francia, que son casi todos parientes. Qu leccin para los padres que, en lo que concierne al matrimonio de sus hijos, atienden ms a su ambicin que a la salud de sus descendientes! (Esquirol 1838, p. 65)[10]. En segunda instancia, el libro de Pierre Adolphe Piorry De lhrdit dans les maladies (Piorry 1840) -uno de los grandes tratados mdicos acerca de la herencia en la primera mitad del siglo XIX. En la seccin dedicada a los medios de combatir la herencia de las enfermedades en las familias, el autor indica el cruce de razas como uno de los procedimientos ideales. Por ende, un consejo prctico sera abogar por uniones de individuos con marcadas disimilitudes en cuanto a sus caracteres y predisposiciones. Si un individuo presenta una acentuada predisposicin a una enfermedad, ser necesario sobre todo unirlo a una persona que est lo ms alejada posible de tal estado (...) Hay que evitar (...) unir jvenes predispuestos, cada uno por su parte, a una afeccin anloga o de la misma naturaleza (Piorry 1840, p. 155). Vale en este caso el comentario que hiciramos hace unos instantes acerca del texto de Petit.

Es momento de abordar la serie de textos que efectivamente produjeron una soldadura entre consanguinidad y patologa. Desde fines de 1840 hasta comienzos del siglo siguiente una abrumadora mayora de los textos dedicados a la etiologa de las enfermedades mentales -sobre todo de aquellos que aceptaron las tesis hereditaristas- reservaron un considerable papel a las uniones entre parientes cercanos. En tal sentido, este segundo periplo no puede iniciarse sino con una referencia al voluminoso tratado de Prosper Lucas, destinado a erigirse en la mxima autoridad acerca de lo hereditario durante largas dcadas. En una de las ltimas secciones del volumen segundo, titulada De las reglas del tratamiento de la herencia mrbida, vemos aparecer nuestro asunto. Al momento de analizar las personas a excluir para las uniones procreativas, Prosper Lucas aduce que ...dentro de las personas a excluir estn, para empezar, los miembros de la misma familia, sea cual fuere su estado de salud y el estado de salud de la familia (Lucas 1850, p. 903). Sin embargo, recuerda Lucas, muchos autores han hablado de los beneficios de las uniones consanguneas; segn su parecer, ese error se sustenta en dos causas: primero, se ha confundido comunidad de raza con comunidad de familia, y segundo, se ha hecho abstraccin del tiempo. Esto ltimo significa que aun cuando una unin entre parientes cercanos no desemboca en una degradacin fsica en la primer o segunda generacin, si ella se prolonga ms all de ese lmite, provocar irremediablemente los peores males, la locura, la idiotez o la muerte prematura. Segn el autor, esa degeneracin se verifica sobre todo en las aristocracias continentales, pues ellas acostumbran celebrar matrimonios en el seno de las propias familias. Las tesis de Prosper Lucas sobre lo incestuoso sern retomadas casi palabra por palabra por Morel, en uno de los textos ms influyentes de la medicina mental del siglo XIX, Trait des dgnrescences physiques, intelectuelles et morales de lespce humaine et des causes qui produisent ces varits maladives. En su tratado de 1857, Morel aludir a las uniones consanguneas en la seccin referida a los modos de obtener la regeneracin de la especie humana. Uno de los mecanismos esenciales para lograr ese objetivo reside en el cruce de razas, el cual, agrega el autor, slo es efectivo si es acompaado por condiciones morales propicias. Luego de haberse detenido en numerosos ejemplos, Morel afirma: No existe tal vez ninguna otra ley cuya necesidad est tan profundamente grabada en el alma y los sentimientos de la humanidad. Cruce de razas, inconvenientes de las uniones consanguneas, son los trminos de dos proposiciones que se completan una con otra, en el sentido que el remedio se encuentra indicado al lado del mal (Morel 1857, p. 524; cursivas en el original).

As como en los textos de Lucas y Morel se asigna a la consanguinidad en s misma una potencialidad patognica, lo mismo suceder con otro de los grandes textos a travs de los cuales se impuso, en la psiquiatra del siglo XIX, la certeza de la relevancia fundamental de la herencia. Nos referimos a La psychologie morbide de Jacques Moreau de Tours. Hemos dicho que aquello que sobreviene cuando parientes cercanos se unen entre s; el estado de degradacin, o ms bien de degeneracin fsica y moral que era el destino casi constante de los productos de estas alianzas anti-fisiolgicas (Moreau de Tours 1859, p. 61). Una vez ms, la obra de referencia es el tratado de Lucas, y el autor, al momento de considerar detenidamente el punto, se limita a citar extensamente el texto de 1850 (vase Moreau de Tours 1859, pp. 159-163)[11].

Tal y como ya ha sido demostrado por otros historiadores, a fines de la dcada de 1850, fundamentalmente debido al impacto de las tres obras recin consideradas, se afianza un modelo hereditarista y degeneracionista en la psiquiatra europea, el cual, salvo contadas excepciones, gozar de un prestigio indiscutido hasta por lo menos los ltimos aos de ese siglo. Si bien la preocupacin por lo humano entendido en trminos de especie no constituye una novedad para la medicina mental de ese entonces, el giro producido a mediados de siglo condujo a que la psiquiatra se preocupase esencialmente por la raza, la progenie, la salud fsica y moral de la descendencia. Las tesis sobre la herencia forman el ncleo y soporte de los nuevos objetos que esta especialidad mdica se arrog para s. Siendo que diversos tratados, adhiriendo al paradigma de la heredo-degeneracin, remarcarn la incidencia casi absoluta de la transmisin hereditaria para la provocacin de la locura, es natural que tantas obras reservasen una seccin particular para los beneficios que cabe esperar del cruce de linajes o familias. Nuestra hiptesis sugiere que el desvelo generado por las uniones consanguneas es un engranaje lgico del entramado de nociones que ese saber psiquitrico desplegaba. ste pas a ser fundamentalmente una instancia de control y regulacin de los linajes[12], y por ende, de los matrimonios[13]. En ese sentido, si comparamos los textos anteriores a 1840 con los posteriores (al menos con aquellos que aceptan otorgar a la consanguinidad un poder deletreo), diversas divergencias han de ser notadas. Primero, ahora las uniones entre parientes cercanos pueden ser consideradas, segn algunos autores, patolgicas por s mismas, independientemente de la salud de los progenitores. Segundo, y en clara continuidad con lo anterior, la consanguinidad no efecta meramente la unin de sujetos ya enfermos, sino que su riesgo reside en la posibilidad que porta de potenciar elementos atvicos. Tercero, en consonancia con la deriva que las teoras biolgicas de la herencia sufrirn desde mediados del siglo XIX, la consanguinidad opera fundamentalmente en relacin a la transmisin hereditaria, y no en funcin de las viejas conjeturas sobre la generacin.

Para concluir esta seccin, haremos un breve repaso por algunas de las obras que luego de 1860 consideraron la peligrosidad de las uniones entre familiares. Aun cuando seguir habiendo divergencias acerca de la existencia de efectos nefastos producidos por tales matrimonios, cabe sealar que el problema ha ingresado ineluctablemente a la agenda del saber psiquitrico. Por ejemplo, en el artculo Consanguinit, Gallard anticipa la sentencia de Lacassagne al afirmar que slo en los ltimos aos el fenmeno haba merecido una atencin detenida, al punto que anteriormente el trmino no figuraba en los diccionarios mdicos (Gallard 1869, p. 96). El autor intenta demostrar que los datos no confirman los diagnsticos ms pesimistas, pues la consanguinidad no genera infertilidad, ni es la causa de muerte prematura; aunque, prosigue, s es evidente que ella aumenta la probabilidad de padecer ciertas enfermedades como la locura o la sordera (Gallard 1869, pp. 101-102, 106). De todas maneras, el texto en cuestin es interesante porque explicita una tesis que podramos llamar de multiplicacin, segn la cual el secreto ltimo del fenmeno de la consanguinidad reside en que ella lleva a su extremo el poder de la herencia: ...cuando sabemos que la herencia mrbida puede producir tales efectos (...) comprendemos que ella debe producir otros an ms desastrosos cuando se multiplica a s misma a travs de la unin entre individuos que pertenecen a la misma familia. Yo no dira (...) que la influencia mrbida se halla entonces elevada a la segunda potencia (...), pero creo estar en lo cierto al afirmar que ella es muy superior a lo que hubiese sido de haber operado slo a travs de uno de los cnyuges, en lugar de obrar por los dos a la vez. Eso es lo que distingue a la consanguinidad mrbida de la pura, y explica perfectamente cmo la primera puede y debe ser desastrosa, en tanto que la segunda ser inocente o incluso favorable (Gallard 1869, p. 110). Como vemos, la hiptesis de equiparar la consanguinidad con una multiplicacin de la herencia, le sirve a este autor para concluir que las uniones entre parientes no son en s mismas un riesgo para la progenie; slo lo devienen cuando se trata de individuos que portaban de antemano taras hereditarias[14]. Una reflexin similar ser hecha tanto por Lacassagne en su artculo homnimo publicado siete aos ms tarde (Lacassagne 1876, pp. 679-680) como por Ribot en su clsico texto sobre la herencia psicolgica (Ribot 1887: p. 352)[15].

Paolo Mantegazza har uso de la tesis de la multiplicacin en al captulo que dedicara a la consanguinidad de los esposos en su libro de 1877, pero extraer de ella una consecuencia muy distinta. Luego de realizar un bosquejo muy completo de las teoras a favor y en contra de la consanguinidad, y despus de confesar que muchos datos son contradictorios o insuficientes, el mdico italiano sostiene que de todos modos parece innegable que tales uniones son perjudiciales, aun independientemente de la herencia mrbida de los progenitores (Mantegazza 1877, pp. 308-309). La perspectiva de Mantegazza primar a lo largo del ltimo cuarto de siglo, y en lo que resta de esta seccin no haremos sino mencionar brevemente los textos que con mayor cuidado enfrentaron el asunto. En tal sentido, merece una referencia especial la obra de Charles Mercier, Sanity and insanity, pues ella ofrece un anlisis prolijo y minucioso de los mecanismos hereditarios que estaran en la base de nuestra temtica. Mercier reconoce dos causas de la herencia. La primera de ellas (Law of inheritance) nomina la tendencia de los descendientes a heredar los atributos de sus padres. El aporte principal de Mercier es que transforma al problema nuclear de la consanguinidad en la segunda ley de los mecanismos hereditarios, o ley de sanguinidad (Mercier 1890, pp. 156-183). Dicha ley establece que las uniones sern infrtiles o perjudiciales en la medida en que los progenitores sean o muy similares o extremadamente disimilares. El mdico ingls es muy preciso: las uniones entre parientes cercanos no conlleva obligatoriamente el cruce entre individuos similares, pues cada uno de los sujetos pudo haber heredado elementos distintos de sus ascendientes. Este texto demuestra cmo hacia fines de siglo la consanguinidad comenzaba a ser retranscrita en trminos de teoras hereditarias ms precisas y formalizadas, tal y como puede notarse tambin en las pginas de Andr Sanson. Este zologo retomar la teora de la consanguinidad como multiplicador de la herencia, extrayendo las mismas conclusiones que Lacassagne o Gallard (Sanson 1893, pp. 117-137). Ello ser repetido por Charles Fr en su obra ms conocida (Fr 1894, pp. 18, 67). .

 

III.               El giro freudiano y el testimonio de Abraham.

 

El periplo realizado hasta aqu bastara para demostrar que la operacin psicoanaltica respecto del incesto supuso un quiebre radical y sin retorno para con esa tradicin. En tal sentido, si ahora recordamos los breves episodios de la construccin freudiana de su concepto, podremos medir con precisin esa distancia. En el Manuscrito N enviado a Fliess el 31 de mayo de 1897, Freud alude por vez primera al incesto, diciendo que el horror al mismo proviene del carcter antisocial que la comunidad sexual familiar acarreara, pues los miembros jams se uniran a extraos (Masson 1986, p. 270). De todas maneras, habr que aguardar hasta 1905 para que Freud explicite su verdadera teora sobre el incesto, pues en sus Tres ensayos plantear que naturalmente el nio elegir a sus padres como objetos de sus impulsos sexuales tempranos (Freud 1905, pp. 1225-1226). En tanto que en un comienzo su inters por lo incestuoso tuvo que ver exclusivamente con una teora de la sexualidad infantil y de las neurosis, luego su mirada se dirigi a disquisiciones antropolgicas y filogenticas que todo el mundo conoce (Freud 1913).

Podemos, empero, concluir que si el decir de Freud se emparienta con alguno de los registros antes reseados, es indudable que la tradicin psiquitrica debe figurar en primer orden. Y las preguntas que salen a nuestro cruce son: qu ruptura introdujo Freud respecto de esa tradicin?, hay algn indicio de continuidad entre ambos campos discursivos? En lo atinente al primer interrogante, dos observaciones merecen ser resaltadas. Primero, la teora freudiana sobre lo incestuoso no es explcita o directamente una problematizacin acerca de la transmisin hereditaria en sentido estricto, tal y como suceda con los autores antes estudiados. Segundo, Sigmund Freud innova al proponer la universalidad y normalidad de un impulso incestuoso[16].

No obstante, no podemos dejar de conjeturar algunas continuidades y solapamientos entre los aportes del psicoanlisis y la psiquiatra hereditarista francesa. Si momentneamente podemos definir a esta ltima como el espacio en que convergan distintas nociones atinentes al linaje, a la responsabilidad racial sobre la descendencia, a la regulacin de lo familiar en tanto que vector de la transmisin generacional, vemos que lo incestuoso sobresala en esas coordenadas como un objeto de gran inters, pues l tena el extrao mrito de llevar a su mxima expresin el factor causal privilegiado. No puede decirse acaso que durante largos aos las teoras hereditaristas fueron el destinatario y rival de los aportes del saber freudiano? Freud y sus seguidores dirigan su decir a los representantes de tal paradigma; saban que contra ellos deban ganar la batalla. Y ese dilogo crispado se sostuvo sobre todo porque el psicoanlisis reformul numerosos elementos de esas viejas teoras: el linaje, el pasado familiar, la descendencia, la transmisin generacional. En tal sentido, qu es la formulacin freudiana acerca del incesto sino un captulo de ese debate? Cmo entender, haciendo caso omiso de esos antecedentes, que el discurso psicoanaltico, en tanto que portador de una nueva teora etiopatognica, haya recalado desde sus inicios en el problema de lo incestuoso? Al fin y al cabo, las tesis de Freud comparten un aserto muy simple con muchos de los autores antes reseados. Para ambas formaciones discursivas, el incesto se ubica en el origen del destino trgico de los sujetos. En el caso de la psiquiatra de la herencia, ello responde a una conviccin sobre el determinismo de la transmisin hereditaria. Para Freud, en cambio, se trata de saber cmo tramitar el individuo sus impulsos incestuosos, ubicados en el centro del complejo nuclear. Es decir que una va muy fructfera aunque compleja consistira en demostrar que si el decir freudiano fue un saber sobre lo incestuoso se debi a que, tal y como la psiquiatra hereditarista, se impuso como problemtica a resolver y narrar las dificultades y costos de los linajes y las transmisiones intergeneracionales[17].

No obstante, finalizaremos nuestro recorrido con el anlisis de ciertos escritos de Karl Abraham, pues creemos que ellos develan que el tratamiento psicoanaltico acerca del incesto guarda los rastros de la tradicin degeneracionista gracias a la cual se vio conducido hacia esos horizontes. Nos referimos obviamente al conocido escrito de 1909, el cual retoma una conferencia dada en Berln en noviembre del ao anterior: La significacin del matrimonio entre parientes cercanos en la psicologa de las neurosis. Abraham abre su ensayo con una alusin a lo que l llama una creencia mdica y popular muy extendida, segn la cual las uniones entre parientes consanguneos son la causa inmediata de severos trastornos en su descendencia. El autor no niega que entre ambos fenmenos exista una relacin, pero se propone impugnar el nexo causal normalmente aceptado: El problema reside ms bien en si la ocurrencia de matrimonios internos en ciertas familias no se debe a una causa especfica, si esas familias neurpatas no se ven compelidas a la endogamia por una tendencia peculiar que prevalece entre sus miembros. Si consideramos al matrimonio entre parientes cercanos como un fenmeno patolgico... (Abraham 1909, p. 20; la cursiva me pertenece).

Por qu motivo se produciran esas uniones? Segn Abraham, ellas son la consecuencia de una dificultad de sublimacin de las tendencias incestuosas. Esa dificultad es explicada por Abraham en funcin de dos tesis distintas: por una parte, afirma que los nios neurticos portan desde el inicio una anormalidad: Tal conducta [el apego excesivo a los familiares] tiene su origen en las anormalidades sexuales que se encuentran en los neurticos. Estas anormalidades ya estn presentes en la infancia. Los nios neurpatas tienen exigencias erticas excesivas a una edad temprana (Abraham 1909, pp. 20-21). En la argumentacin de Abraham, no queda claro si esta particularidad neurtica es innata, o si es el simple efecto del segundo factor, explicado de la siguiente forma: Debemos decir que el comportamiento de los nios neurticos es frecuentemente estimulado por los padres. stos los miman demasiado, y de esa manera intensifican sus demandas de prueba de afecto, y estimulan a veces prematuramente en aqullos los sentimientos sexuales (Abraham 1909, p. 21)[18].

Qu es lo ms importante del aporte de Abraham? Por un lado, da un paso que no estaba presente en la obra freudiana. En efecto, Freud haba puesto todo su empeo en sostener que hay una tendencia universal al incesto, puesto que el primer objeto hacia el que se dirige el impulso del nio es siempre un miembro de su familia. El incesto importa sobre todo en su carcter de factor originario. Si la psiquiatra tradicional insista en el destino macabro desencadenado por las uniones incestuosas, Freud, como ya vimos, intentar disolver esos desvelos, argumentado que no se trata tanto de una transmisin hereditaria que la consanguinidad catalizara, sino de la naturaleza misma del impulso sexual.

De todas maneras, sera necesario sopesar si la maniobra freudiana desmarca su decir de las preocupaciones y conclusiones pertenecientes al degeneracionismo. Por qu Abraham, usando prolijamente los conceptos del psicoanlisis, no alterando la lgica de ese discurso, se ve conducido a tematizar lo incestuoso de un modo sorprendentemente similar a la degeneracin?[19] En efecto, podemos convencernos de esto ltimo si retornamos a las conclusiones del ensayo del psicoanalista berlins: La constitucin psicosexual peculiar que, segn Freud, forma la base de las neurosis, es en s misma la causa ms importante del matrimonio entre parientes cercanos. Slo secundariamente es ese matrimonio un factor perjudicial, en cuanto refuerza la disposicin neurtica existente. En consecuencia, tales matrimonios son primariamente una consecuencia de una predisposicin neuroptica, y slo secundariamente un factor que la intensifica (Abraham 1909, p. 26)[20].

Ms all de la distincin establecida entre lo primario y lo secundario, vemos desplegarse una suerte de argumento recursivo, por el cual el incesto es causa y consecuencia de patologa. La unin incestuosa generar enfermedad, pues los descendientes de esas parejas sern neurticos, y los neurticos estn ms expuestos a elegir a familiares como destinatarios de sus deseos sexuales.

Por otra parte, cabra leer siguiendo esta hiptesis otros trabajos de Abraham en los cuales vemos que el autor retoma otras preocupaciones de las corrientes hereditaristas y degeneracionistas. Por caso, en un texto de 1913 titulado Sobre la exogamia neurtica, donde el psicoanalista considera el fenmeno por el cual ciertos sujetos sienten aversin o rechazo a establecer relaciones amorosas con personas de su mismo pueblo o nacin (Abraham 1913a). Tal y como lo ha analizado Sander Gilman con gran detalle (Gilman 1993, pp. 190-191), este ensayo debe ser ledo en sintona con las angustias que por ese entonces generaba el tema de los casamientos entre razas distintas, sobre todo entre arios y judos. En tal sentido, Abraham ingresa en la polmica haciendo de las uniones interraciales una forma de patologa, la cual es teorizada por l como una huida de las tendencias incestuosas. Ms an, los ejemplos que Abraham esgrime en apoyo de su conjetura implican en su mayora a personas judas que deciden no casarse con miembros de su comunidad.

Para terminar, no podamos obviar una mencin al estudio acerca de Amenhotep IV, publicado en 1912. Quienes tengan presente las disquisiciones degeneracionistas acerca de las figuras del genio, o referidas a los linajes degradados, no podrn sino reconocer esa tradicin en la forma en que Abraham discurre acerca de este personaje histrico -y citaremos un extenso un pasaje que, a pesar de no hacer mencin al incesto, s refuerza nuestra lectura acerca de las problemticas de la degeneracin-: Tambin en nuestros das podemos a menudo observar una familia en la cual el nivel general de vigor y eficiencia fsica de sus miembros declina, pero en la que la decadente estirpe consigue producir uno o dos individuos que respecto a sus cualidades intelectuales representan un progreso (...) Un examen de muchas historias familiares nos revela cmo puede surgir una personalidad que se encamina por nuevas sendas. La prole de tal personalidad puede a menudo iniciar la declinacin de la familia. Con frecuencia carece de la fuerte constitucin del padre. Aun si la hereda, empero, como crece a la sombra del poderoso padre se ve impedida de un libre desarrollo (...) La prxima generacin exhibe una declinacin an mayor en energa y vitalidad, manifestando una tendencia al refinamiento intelectual y el sentimentalismo. Incapaces de enfrentar las exigencias de la realidad, sus miembros derivan hacia la neurosis (Abraham 1912, pp. 252-253)[21].

 

IV.              Palabras finales

 

Hemos intentado demostrar que uno de los dominios que ms profundamente explor el asunto de lo incestuoso en el siglo XIX estuvo conformado por los discursos hereditaristas. Tales saberes vean al incesto como una clave de la interpretacin que pona el acento en las transmisiones hereditarias. En tal sentido, hemos podido comprobar cmo poco a poco el tema de las uniones consanguneas adquira un relieve propio al mismo tiempo que se imponan y expandan las hiptesis ms deterministas. Esas conjeturas condujeron al saber psiquitrico a una apropiacin de las problemticas del linaje y la descendencia, produciendo gradualmente la emergencia de la familia como objeto saturado de visibilidad. Nuestra conjetura es que la aproximacin psicoanaltica del asunto guarda relacin con esa tradicin. Para demostrarlo, hemos propuesto, por un lado, que el psicoanlisis no pudo sino interesarse por el incesto debido a que l tambin problematizaba los elementos y problemas que conformaban los captulos de la medicina mental que le era contempornea (la transmisin generacional, los matrimonios, las relaciones familiares). De todas formas, se trata de una conjetura cuya comprobacin requiere investigaciones ulteriores. Por otro lado, hemos cerrado nuestro texto con el anlisis de algunos escritos de Karl Abraham, pues podamos tomar sus fragmentos como apoyos de nuestro intento de ligar la problematizacin de lo incestuoso por parte de la psiquiatra del siglo XIX con la perteneciente al psicoanlisis. De hecho, hemos visto que en el meollo de los desarrollos del psicoanalista berlins sobre las uniones incestuosas reaparecan problemticas centrales para el degeneracionismo. Dado que esa operacin era efectuada por Abraham utilizando conceptos y deducciones que no contradicen la letra freudiana, el siguiente paso de esta investigacin sera estudiar si no sucede algo similar en otras producciones de los primeros psicoanalistas.

 

Referencias bibliogrficas:

 

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[1] Publicado en Revista Investigaciones en Psicologa, Buenos Aires, 2008, Ao 13, N 3, pp. 87-107.

[2] A lo largo de este escrito pasaremos por alto la distincin entre incesto y consanguinidad, pues esa diferenciacin atae fundamentalmente a la perspectiva antropolgica, y no al registro que ms relevancia adquiere en esta genealoga.

[3] En cuanto atae al campo de las tcnicas de cra de animales, cabe mencionar el nombre de Robert Bakewell (1725-1795), pues fue este criador quien introdujo y perfeccion la poltica del breeding in-and-in con el fin de obtener un perfeccionamiento en la especie bovina (vase Wood 2003).

[4] No tendremos ocasin de tratar el tema en detalle, pero recordemos que lecturas recientes han sabido demostrar que, contrariamente a cuanto Freud quiso argir, y contrariamente a lo que normalmente se afirma, son ms los puntos en que Freud y Westermarck coinciden que en los que se distancian (Spain 1987). Spain, luego de sugerir que el psicoanalista no comprendi correctamente al etnlogo ni ste al primero, subraya que tanto Freud como Westermarck dicen que la convivencia en la infancia produce aversin al impulso incestuoso. A pesar de que sendos autores divergen en ciertos puntos, la controversia no se refiere a si hay o no una aversin al incesto, o acerca de si las experiencias infantiles estn relacionadas con ese rechazo, ni menos aun sobre si esa repulsa deviene una caracterstica de la especie a travs de un proceso evolutivo. Al contrario, concluye Spain, el debate mayor se centra en el carcter y particularidades de los mecanismos que inducen el rechazo a lo incestuoso.

[5] Si bien coincidimos plenamente con los prolijos anlisis de Sander Gilman, creemos que por momentos su afn por remarcar el trasfondo antisemtico de la ciencia europea de fines del siglo XIX lo conduce a sobredimensionar el impacto que tal contexto oper en la edificacin del saber freudiano. Por otra parte, nuestra perspectiva intentar subrayar que ese saber prosigue y modifica las preocupaciones de la degeneracin, y en tal sentido aqu el nfasis no recae exclusivamente en el antisemitismo, al cual inscribimos como un ejemplo (importante, por cierto) de aquel paradigma. Agreguemos, por ltimo, que Gilman se haba ocupado ya de algunos de los trabajos de Karl Abraham que luego comentaremos (Gilman 1993), aunque nosotros arribaremos a conclusiones distintas.

[6] Michel Foucault, en su clase del 12 de marzo de 1975 dictada en el Collge de France, ha propuesto una lectura muy sugestiva de la razn por la cual el siglo XIX se mostr tan interesado por el incesto. De hecho, el autor conjetura que lo incestuoso devino un objeto fuertemente cargado de visibilidad debido al proceso de constitucin de la familia nuclear y restringida. Dado que la conformacin de ese modelo familiar se logr mediante una serie de medidas (pedaggicas, higinicas, mdicas) que perseguan la aproximacin corporal y afectiva entre padres e hijos, Foucault sostiene que era natural que el incesto apareciese en el horizonte de mltiples disciplinas (Foucault 1999, pp. 245-268). A pesar de que la hiptesis de Foucault no divide al problema en los cuatro registros por nosotros construidos, el planteo de nuestro escrito debe mucho a las enseanzas del filsofo.

[7] En ese mismo prrafo vemos un ejemplo del fenmeno antes referido acerca de los judos: Los judos, habituados desde hace siglos por prejuicios religiosos a unirse solamente entre ellos, no importa cun pocos sean en un lugar, ofrecen el mismo ejemplo (Georget 1820, pp. 149-150).

[8] El texto de Lacassagne constituye un verdadero tratado acerca de la consanguinidad. Brinda de forma exhaustiva las diferentes perspectivas que hasta el momento la medicina haba construido sobre el problema. Ofrece asimismo un recuento muy completo de los preceptos religiosos y legales referidos al incesto desde la antigedad.

[9] A tal respecto, es llamativo el abordaje que Voisin realiza acerca de la herencia en el captulo enteramente dedicado a ella, en su obra de 1826 (Voisin 1826, pp. 286-328). En efecto, las pginas reservadas a la influencia de la herencia no hablan de otra cosa que de la educacin fsica y moral de los sujetos, desde una ptica que debe mucho a Rousseau.

[10] Unas pgina antes, haba escrito: En Inglaterra (...) la locura es ms frecuente que en cualquier otro lado. Los matrimonios inadecuados o contrados entre parientes, sobre todo en las familias en las cuales existen predisposiciones hereditarias a la locura (...) son las causas que multiplican la locura en Inglaterra (Esquirol 1838, p. 49).

[11] En un texto publicado un ao despus, Berthier insistir en los defectos producidos por la carencia de cruce de razas y por las uniones entre parientes cercanos (Berthier 1860, pp. 35-36). Lo mismo har Dagonet en su obra de 1862 (Dagonet 1862, p. 193).

[12] No podra afirmarse que la psiquiatra hereditarista, en su carcter de discurso sobre los linajes y las descendencias, fluctu y progres desde una toma en consideracin fundamentalmente basada en cadenas generacionales extendidas (razas y pueblos) hacia otra ms centrada en linajes cortos (las familias). La obra de Morel, en tal sentido, no slo es el ejemplo paradigmtico del primer perodo, sino que sienta las bases para el segundo movimiento, que culminar con la famille nvropathique de Fr y Charcot.

[13] No sera difcil demostrar que uno de los autores que ms tempranamente tom conciencia de la nueva obligacin de la psiquiatra, consistente en erigirse en instancia de vigilancia de las uniones matrimoniales y familiares, fue Trlat (vase Trlat 1856; 1861).

[14] No es nuestro fin aqu discutir en detalle la tesis de la multiplicacin, la cual se basa ciertamente en una reflexin muy particular acerca del interjuego que se establecera entre la herencia del atavismo, con la familiar y la individual. Limitmonos a sealar que, en rigor de verdad, aquella tesis presenta cierta inconsistencia terica: dado que todos los autores que adscriben a ella reconocen tambin la presencia de rasgo atvicos latentes e imperceptibles, qu les permitira separar a los sujetos portadores de taras hereditarias de aquellos otros que careceran de ellas? Cmo se podra saber que un sujeto no transmitir a su descendencia elementos atvicos, y que por ende en su caso la unin consangunea tendr consecuencias indeseadas?

[15] Ribot analiza la consanguinidad en el captulo cuarto de la tercera parte de su libro, dedicada a las consecuencias sociales de la herencia. Sin embargo, en la edicin original de 1873 el autor no abordaba el tema. Si bien son muchas las modificaciones que Ribot introdujo en su texto luego de la primera edicin, no podemos evitar plantear el interrogante: por qu razn sobrevino ese agregado? Obedeci acaso a que la consanguinidad haba cobrado ms relevancia en las discusiones sobre la herencia?

[16] No hemos elegido esa va, pero podramos haber optado por evaluar los enunciados mediante los cuales la medicina del siglo XIX sealaba el carcter patolgico y monstruoso ya sea de los actos incestuosos, ya del deseo de cometerlos. As, Kraft-Ebing, en el reducido espacio que dedica al incesto en su obra magna, afirma que solamente en las familias cargadas de taras hereditarias seran observables las condiciones para tales actos (Krafft-Ebing 1895, p. 590); por su parte, Dallemagne dir que el incesto es una manifestacin de degeneracin (Dallemagne 1895, p. 520).

[17] Recordemos que un historiador de nuestro medio ha subrayado recientemente que el pensamiento freudiano estuvo en gran medida abocado a circunscribir los costos y secretos de esa transmisin (Acha 2007).

[18] En otro fragmento del escrito, Abraham dejar en claro que l se inclina hacia la opcin innatista: La frecuente ocurrencia de matrimonios entre parientes prximos en una familia, indica evidentemente una predisposicin peculiar. Conozco familias en las cuales se present durante varias generaciones una endogamia extraamente persistente (Abraham 1909, p. 23).

[19] Por otra parte, no olvidemos que Freud conoca el contenido del escrito de Abraham gracias a las cartas que el berlins le enviaba. En la misiva del 11 de julio de 1908, luego de que su discpulo le anticipara sus conjeturas acerca del matrimonio entre parientes, Freud manifestaba su acuerdo con la tesis central (Abraham & Freud 1979, p. 68). Ms an, el texto de Abraham fue publicado en el primer nmero de la revista de la recientemente fundada Asociacin Internacional de Psicoanlisis, el Jahrbuch fr psychoanalytische und psychopathologische Forschungen.

[20] Esa afirmacin sera el sustento de una evidencia que Abraham ofrece en una nota al pie. Menciona all un caso de Magnus Hirschfeld; se trata de un homosexual hijo de una unin consangunea (Abraham 1909, p. 25n.).

[21] Por cuestiones de espacio, hemos dejado de lado otros apoyos para nuestra lectura. Por ejemplo, las fantasas que Abraham endilga a ciertos neurticos en el texto acerca de Amenhotep IV son fabulosamente similares a ciertas figuras narradas por la novelstica francesa que adhiere al degeneracionismo. En efecto, la ilusin que segn el psicoanalista berlins mucho neurticos abrigan de haberse engendrado a s mismos (Abraham 1912, p. 274) es la traduccin exacta de la temtica que vertebra la novela de mile Zola Le Docteur Pascal (Zola 1893). Por ltimo, sera interesante analizar el modo en que Abraham se preocup por la transmisin generacional a travs de toda una serie de pequeos ensayos que abordan el asunto del linaje y las imposiciones familiares (Abraham 1911; 1913b).