Sigmund Freud y la teora de la degeneracin[1].
Mauro Vallejo
I. Introduccin.
El objetivo central del presente trabajo es analizar las mltiples ligazones pasibles de ser establecidas entre la teora psicoanaltica de Sigmund Freud y el paradigma psiquitrico de la heredo-degeneracin. Bien vale anunciar desde un comienzo que el designio de esta investigacin se inspira en la propuesta que Michel Foucault hiciera, segn la cual una de las principales disrupciones introducidas por el psicoanlisis reside en la impugnacin que ste instituy respecto de las teoras de la degeneracin (Foucault 1976, 144 y 182; Foucault 1975, 758; Foucault 1977, 314).
Tal y como veremos a continuacin, existen diversos estudios histricos que han enfatizado suficientemente la mencionada ruptura producida por la disciplina freudiana. Sin embargo, se constata en la bibliografa actual la falta de un anlisis pormenorizado de las numerosas ocasiones en que Sigmund Freud ha aludido explcitamente al heredo-degeneracionismo. Nuestro inters ha sido colaborar con la mayor rigurosidad posible a saldar esa carencia, en tanto y en cuanto entendemos que slo a partir de una comprensin acabada de este captulo olvidado de la obra freudiana se estar en condiciones de sopesar las hiptesis que plantean una relacin entre el saber psicoanaltico y la mentada teora psiquitrica. Por otro lado, y quiz de mayor importancia, este recorrido posibilita sostener que no se ha arribado an a una descripcin de la profundidad y la naturaleza de los quiebres que la emergencia de los textos freudianos habran instaurado. Solamente las interpretaciones retrospectivas de la historiografa demarcan las escansiones temporales en que un fenmeno es ubicado, resultando de ello la evidencia de que existen discontinuidades o solapamientos respecto de los cuales los sujetos que les son contemporneos nada saben ni pueden aprehender.
Tal vez el propio Freud haya podido decir a qu tradicin psiquitrica o neuropatolgica vena a oponerse su propuesta terica, a diferencia de qu otros planteos sus enunciados adquiran todo su valor, y quiz haya sido conciente tambin del dominio de novedades que su legado permita[2]. De todas formas, la grandeza y la efectividad de la operacin historiogrfica residen precisamente en su forma de proceder, esto es, en la manera en que delimitan y nominan los objetos de la historia a partir de periodizaciones y recortes temporales que permanecan tal vez fuera de toda posibilidad de aprehensin para los sujetos de ese pasado. Nuestra hiptesis enuncia que el caso del dilogo freudiano con el heredo-degeneracionismo, recalcado por Michel Foucault, constituye un ejemplo privilegiado de aquella operacin en cuanto atae al dominio de la historia de la prctica psicoanaltica. Si efectivamente del resultado de dicha contienda obtiene el psicoanlisis el papel disruptivo que lo caracterizara, resulta de una importancia esencial para la evaluacin del pasado del saber psicoanaltico el hecho de que la teora de la degeneracin no haya merecido hasta hace unos dos decenios la atencin de la labor historiogrfica (Pick 1989, 6). Esto ltimo significa que aquello en relacin a lo cual debera sopesarse la incidencia de la disciplina freudiana recin ahora recibe un develamiento suficiente.
II. Presentacin del paradigma de la heredo-degeneracin.
Una inmensa mayora de los estudios de historia de la psiquiatra europea concuerdan en afirmar que dicho segmento del saber mdico defendi durante ms de medio siglo la teora de la degeneracin, definida en 1857 por el clebre Bndict Augustin Morel en su obra Trait des dgnrescences physiques, intellectuelles et morales de lespce humaine, tratado al que tres aos ms tarde se agrega su libro Trait des maladies mentales. El heredo-degeneracionismo plantea, en clara continuidad con el consenso existente respecto de la relevancia de la herencia como factor etiolgico de la locura (Genil-Perrin 1913, 27-38), la existencia de una degradacin progresiva de la especie humana provocada por la confluencia de una serie de factores ambientales, txicos, alimenticios, morales. No obstante, el aporte y la novedad introducidos por tal paradigma residen en la forma en que es teorizada la transmisin hereditaria. En consonancia con esto ltimo, aquello trasmitido no consiste en patrones fijos que en el pasaje no sufriran modificacin alguna, sino que Morel y sus seguidores sostienen que las taras hereditarias se acumulan y transforman de modo tal que cuanto ms se avance en la descendencia generacional ms notorios sern los signos de patologa[3]. Se ubica aqu la notoria descripcin de Morel, llamada ley de progresividad, en base a la cual se explica de qu manera la existencia de elementos degenerativos no conlleva en la primer generacin ms que cierto humor ansioso; en la segunda se hallarn seguramente cuadros de mayor gravedad, tales como la epilepsia o la histeria; llegados a la tercera, los integrantes de esta transmisin degenerativa no podrn librarse a su destino de locura, signado por una inteligencia vencida y un comportamiento excntrico; por ltimo, la cuarta y ltima generacin brindar el triste pero seguro paisaje de la idiotez o la esquizofrenia, sumados a una esterilidad que, suerte de eugenesia autogenerada, termina con la desdichada descendencia familiar (Conti 2003)[4].
Al nivel de las consecuencias producidas por la masiva aceptacin de las teoras degeneracionistas, cabe mencionar que dicho paradigma sustent principalmente las polticas eugensicas que a fines del siglo XIX proponan limitar o prohibir el derecho de matrimonio o de descendencia a los enfermos mentales (Roudinesco 1999, 79-80; ROUDINESCO 2004, 33-35; PICK 1989, 222-240). En segundo lugar, la preocupacin que dicho paradigma despert en lo concerniente a las causas de la patologa condujo a los profesionales de la psiquiatra a prestar una mayor atencin a los problemas de la profilaxis, y les permiti, en consecuencia, ampliar el dominio de sus objetos de estudio y sus campos de injerencia. En tercer lugar, y en claro acuerdo con lo antes mencionado, Ian Dowbiggin ha puesto un cuidado nfasis en la utilidad estratgica que el paradigma del degeneracionismo tuvo para una profesin mdica deseosa de arribar a un status de credibilidad y aceptacin que no lograba hasta entonces obtener (Dowbiggin 1991, 16-23, 166-179). En tal sentido, este ltimo historiador resalta la falta de efectos del heredo-degeneracionismo en trminos de una modificacin o mejoramiento de las medidas teraputicas hasta entonces en boga, considerando antes bien que el uso de las nociones de dicha tradicin era casi exclusivamente retrica (Dowbiggin 1991, 187, 224).
El monopolio que el paradigma de la degeneracin ejerci en la psiquiatra europea se extendi entre aproximadamente el ltimo tercio del siglo XIX hasta la segunda dcada del siglo siguiente, en tanto que para explicar su declinacin se ha apelado a distintos factores causales, dentro de los cuales algunos estudiosos sitan a las teoras psicoanalticas. Es decir que, a manera de corroboracin de los postulados de Michel Foucault previamente explicitados, ciertos historiadores han concluido que el surgimiento de los enunciados freudianos habra funcionado como agente de disolucin de las preocupaciones degeneracionistas (Roudinesco 1986, 175; ROUDINESCO 2004, 35; PICK 1989, 226). No obstante, lejos se est de un consenso acerca del asunto, pues otros investigadores, o bien han sugerido que el psicoanlisis prosigue el camino abierto por la obra de Morel (Bercherie 1980, 70-71; BERCHERIE 1983, 58), o bien han sealado la vacilacin freudiana para descartar los postulados degeneracionistas (Rosario 1997, 201)[5].
III. Menciones de Sigmund Freud a la teora de la degeneracin.
En la presente seccin del escrito nos abocaremos a una lectura y comentario detenido por las mltiples ocasiones en que el fundador del psicoanlisis se ha referido explcitamente al heredo-degeneracionismo o a alguno de sus componentes. Procediendo de tal modo, perseguimos en primera instancia arribar a una dilucidacin de ciertos tramos de la obra freudiana que hasta el momento no han recibido un estudio detallado. En segunda instancia, ansiamos aportar algunos elementos que permitan otorgar una mejor luz a los debates historiogrficos recin resumidos.
En vistas a cumplimentar nuestro objetivo, haremos una presentacin cronolgica de las diferentes oportunidades y circunstancias en que el creador de la tcnica psicoanaltica se ocup de las nociones y teoras de la heredo-degeneracin. En lugar de sealar secuencialmente las continuas apariciones del trmino degeneracin en la totalidad del corpus freudiano, brindaremos ms bien un estudio de las dismiles formas en que Sigmund Freud se refiri a la mentada doctrina psiquitrica, en aras de dejar claramente asentada la evidencia de que la posicin freudiana al respecto sufri mltiples modificaciones. Asimismo, para ello daremos al lector numerosas citas textuales, pues entendemos que ello encuentra su justificacin en el hecho de que se tratar de una problemtica que nunca antes haba sido analizada con detencin en los estudios de la obra freudiana.
La primer mencin a la degeneracin en un escrito figura en un texto de 1888 acerca de la histeria. En el apartado titulado Trayectoria de la histeria, Freud sostiene, en trminos que en nada lo diferencian de los alienistas y neuropatlogos de su poca (tan seducida por el legado de Morel), la idea segn la cual la afeccin histrica es manifestacin de una degeneracin: La histeria es ms una anomala constitucional que una afeccin deslindada.(...) En la histeria infantil se comprueban los mismos sntomas que en la neurosis de adultos, slo que los estigmas son por lo general ms mezquinos, mientras que pasan al primer plano la alteracin psquica, los espasmos, ataques y contracturas. Los nios histricos suelen ser muy precoces y dotados; cierto es que en una serie de casos la histeria es meramente un sntoma de una profunda degeneracin del sistema nervioso, que se exterioriza en una perversin moral permanente (Freud 1888, 57). En dicho escrito Freud tambin recomienda separar al enfermo histrico de su medio familiar y se explaya sobre la posibilidad de intervenciones profilcticas (Freud 1888, 59-62)[6].
En el escrito Hipnosis, aparecido en 1891, el entonces neurlogo analiza los lmites de la tcnica hipntica y sus indicaciones. En tal sentido aclara que Lo nico cierto es que enfermos mentales y degenerados no son, las ms de las veces, hipnotizables, y los neurastnicos lo son muy poco...(FREUD 1891, 138).
En el Manuscrito B, enviado a Fliess en febrero de 1893, Freud escribe acerca del papel correspondiente a la sexualidad en la causacin de neurosis. Teniendo en cuenta que muchos componentes de las perturbaciones psquicas se deben a ciertas prcticas sexuales como la masturbacin o el coito interrumpido, el autor concluye que las neurosis son absolutamente prevenibles, y que por ende la labor del mdico debe encaminarse a profundizar en el escabroso terreno de la profilaxis. Sin embargo, debido a la falta de buenos e inocuos anticonceptivos, Freud concluye, en autntico tono degeneracionista, con la siguiente afirmacin: En ausencia de esa solucin, la sociedad parece destinada a caer vctima de las neurosis incurables que rebajan a un mnimo el goce de la vida, destruyen la relacin conyugal y arruinan por herencia a la generacin entera. Los estratos populares ms bajos, que desconocen el malthusianismo, vienen retrasados por el mismo camino, y como cosa natural pasarn a ser vctimas de la misma fatalidad (FREUD 1893a, 223).
En mayo de 1894, tanto en la carta que enva a Fliess el da 21 como en el Manuscrito D, Freud se refiere a la escritura de una obra (nunca realizada) sobre la etiologa y teora de las neurosis. En la misiva menciona la existencia de neurosis hereditarias y alude a la degeneracin como una de las cuatro causas de las perturbaciones neurticas: Degeneracin significa una conducta congnitamente anormal de los afectos sexuales, de modo que a medida que estos afectos aparecen en el curso de la existencia del sujeto son convertidos, desplazados o transformados en angustia (FREUD 1894a, 227). En el Manuscrito D la degeneracin figura tambin como factor causal de la neurosis (FREUD 1894a, 225-226).
En el Manuscrito F, de agosto de 1894, Freud alude a un sujeto hereditariamente predispuesto, con varios familiares aquejados de otras dolencias; aunque agrega, sin ms aclaraciones, que en la mencionada familia no se trata de degeneracin (FREUD 1894b, 236).
Por su parte, en el escrito Las neuropsicosis de defensa de 1894, Freud utiliza un argumento que, tal y como podremos comprobar en este recorrido, se repite en los textos de aquella poca: si bien Freud no suele utilizar la teora de la degeneracin para describir los casos clnicos o para diagnosticar las patologas, no por ello se esmera por demostrar que dicho diagnstico sea inexacto para cualquier caso. Ms que una refutacin del heredo-degeneracionismo, el viens suele optar por una toma de distancia. En el caso de este ensayo, Freud afirma: En la aptitud para provocar mediante aquel empeo voluntario uno de estos estados, todos los cuales se conectan con una escisin de conciencia, ha de verse la expresin de una predisposicin patolgica, que, empero, no necesariamente es idntica a una degeneracin personal o hereditaria (el subrayado es mo) (FREUD 1894c, 50).
En uno de los ensayos que Freud escribi en francs, titulado Obsesiones y fobias, el autor repite de alguna forma el tipo de argumentacin recin sealado. Respecto de las obsesiones y las fobias, Freud afirma que ...no est justificado hacerlos depender de la degeneracin mental, puesto que se los encuentra en personas no ms degeneradas que la mayora de los neurticos en general, y a veces mejoran y hasta en ocasiones se logra curarlos (FREUD 1895a, 75).
En Estudios sobre la Histeria, escrito en colaboracin con Breuer, Freud alude a la degeneracin en el caso Emmy Von N., mas con el fin de sostener que en esta paciente no corresponde utilizar dicha categora como diagnstico, pues los signos que los franceses suelen considerar como estigmas de degeneracin, en este caso demuestran ser efectos de vivencias traumticas (FREUD 1895b, 106). En otro pasaje agrega, mediante un giro sobre el cual luego nos explayaremos,: Llamar degenerada a una mujer as equivaldra a desfigurar el significado de esta palabra hasta hacerlo irreconocible. Convendr separar conceptualmente a las personas predispuestas de las degeneradas, pues de lo contrario habr que admitir que la humanidad debe buena parte de sus grandes conquistas a los empeos de unos individuos degenerados (el subrayado es mo) (FREUD 1895b, 121).
En el mismo escrito, refirindose al caso Elisabeth Von R., Freud descarta que muchas de las caractersticas de la personalidad de la enferma puedan atribuirse a la degeneracin: He descrito el carcter de la enferma, los rasgos que se repiten en tantos histricos y que en verdad no parece que se puedan atribuir a una degeneracin: talento, ambicin, fineza moral, necesidad hipertrfica de amor... (el subrayado es mo) (FREUD 1895b, 175).
Finalmente, en el ensayo titulado Sobre la psicoterapia de la histeria, redactado por Freud e incluido como ltimo captulo de Estudios sobre la histeria, el autor, luego de criticar la tendencia a sobrediagnosticar casos de histeria, o de usar dicho rtulo para nominar casos que no concuerdan con su caracterizacin, sostiene: ...no obstante, era una prctica errnea, la misma que haba llevado a anotar en la cuenta de la histeria tantos rasgos de perversin y degeneracin. Tan pronto como en un caso complicado de degeneracin psquica se descubra un indicio histrico, una anestesia, un ataque caracterstico, se llamaba histeria al todo... (el subrayado es mo) (FREUD 1895b, 266). Asimismo, en otro fragmento sostiene que es preciso librarse del prejuicio terico segn el cual los casos de los que l habla son de personas degeneradas (FREUD 1895b, 266).
En un escrito del mismo ao, titulado Sobre la justificacin de separar de la neurastenia un determinado sndrome en calidad de neurosis de angustia, Freud aboga por una mejor precisin del diagnstico de neurastenia, y para ello recomienda separar dicho cuadro de otros que se le suelen asociar. Por tal motivo, sostiene que ...se podrn apartar de ella muchos status nervosi (condiciones nerviosas} de los degenerados hereditarios (el subrayado es mo) (FREUD 1895c, 91). En tal sentido, vemos que tanto en este texto freudiano como en los anteriores, la categora de la degeneracin es supuesta por Freud como existencia evidente, funciona como referencia implcita a sus diagnsticos o como entidad que ellos suponen y a la cual asignaran un correcto lugar o aplicacin.
El texto La herencia y la etiologa de las neurosis, de 1896, constituye una de las pocas oportunidades en que Freud intent de algn modo refutar la teora de la heredo-degeneracin en uno de sus postulados esenciales, puesto que es evidente que hasta entonces aquella funcionaba como referencia incuestionable o de segundo plano. Freud se propone demostrar a los alumnos de Charcot que la herencia no es la causa nica y privilegiada de las enfermedades nerviosas. Divide a sus observaciones en argumentos de hecho y argumentos obtenidos a partir de la especulacin. Entre los primeros seala, por una parte, que hay una serie de enfermedades que, creyndoselas nerviosas y producto de una tara hereditaria, pertenecen verdaderamente a patologas orgnicas ajenas al sistema nervioso. Por otra parte, como objecin a la teora que supone que basta con encontrar enfermedades nerviosas en la familia de un enfermo para concluir que su patologa depende del lastre hereditario, Freud destaca que la evidencia demuestra que la predisposicin nerviosa se halla en todas las familias; aquello que vara es simplemente el grado o cuanta. El tercer argumento de hecho es de suma relevancia para nuestro asunto: ...si puede haber neuropatas adquiridas por hombres no predispuestos, ya no se podr negar que las afecciones halladas entre los ascendientes de nuestro enfermo acaso fueron, en parte, adquiridas. As, ya no se podra invocarlas como pruebas concluyentes de la disposicin hereditaria que se imputa al enfermo en razn de su historia familiar, puesto que rara vez se logra el diagnstico retrospectivo de las enfermedades de los ascendientes o de los miembros ausentes de la familia (FREUD 1896, 144). El ltimo de los argumentos de hecho atinentes a esta discusin refiere que la insistencia en la herencia no puede explicar porqu ciertos miembros de familias presuntamente enfermas no padecen patologa alguna, ni la razn por la cual tal o cual miembro presenta tal o cual enfermedad, y no otra.
En la carta a Fliess del 11 de enero de 1897, Freud se refiere al caso de un sujeto que haba mantenido relaciones sexuales con su hermana, quien en la pubertad presenta una psicosis. Refirindose a este y otros detalles sobre las distintas perturbaciones que aquejaron a otros miembros de la misma familia, el autor sostiene: De ah puedes deducir cmo la neurosis se acrecienta en la generacin siguiente hasta la psicosis, lo que recibe el nombre de degeneracin, simplemente por resultar afectada una edad ms tierna (FREUD 1892-1899, 281).
El 21 de septiembre de ese mismo ao, Freud le escribe a su amigo la clebre carta en que aquel manifiesta que ya no cree en su neurtica, esto es, en la teora de la neurosis hasta entonces por l elaborada. Freud detalla todos los puntos que provocaban su incredulidad respecto de sus nociones. Luego agrega que frente a la renuncia a la cual se ve conducido respecto de sus previas certezas, se torna discutible que slo deban considerarse vivencias traumticas que resignifiquen retrospectivamente fantasas que se remontan a la infancia, por lo cual el factor de la predisposicin hereditaria cobra nuevamente un valor que Freud haba pretendido hasta entonces minimizar (FREUD 1892-1899, 302)[7].
La sexualidad en la etiologa de las neurosis constituye el primer escrito en que Sigmund Freud, aun sin abandonar del todo la argumentacin que ya hemos sealado al comentar Las neuropsicosis de defensa, ataca abiertamente la utilidad del diagnstico de degeneracin. Al describir las dificultades para ubicar en ciertos casos los factores etiolgicos, Freud prosigue que dicha laguna suele ser subsanada mediante la apelacin a una predisposicin neuroptica, la cual ...es concebida como signo de una degeneracin general, y as este cmodo expediente verbal se usa en demasa contra los pobres enfermos a quienes los mdicos son impotentes para socorrer. La predisposicin neuroptica existe, en efecto, pero yo dudo de que baste para producir la psiconeurosis. (FREUD 1898, 272). En consonancia con ello, el psicoanalista viens afirma que se ha sobreestimado el papel asignado a la vivencia de los antepasados del sujeto en la explicacin de su psicopatologa, con lo cual suele olvidarse la relevancia que posee la infancia como momento constitutivo de los destinos del individuo. En otro orden de cosas, y muy importante para nuestra indagacin, cabe sealar la equiparacin que Freud parece realizar entre degeneracin y predisposicin.
En La interpretacin de los sueos, Freud menciona el trmino degeneracin en un sentido algo amplio y difuso (vase supra, nota 3). Refirindose a la rivalidad entre hermanos y a la relativa carencia de reparos morales en los nios, el autor dice: Es verdad que la moralidad no surge simultneamente en toda la lnea, y tambin vara segn los individuos la duracin del perodo de la infancia en que falta la moral. Donde esta moralidad no se desarrolla, hablamos sin vacilar de degeneracin; manifiestamente se trata de una inhibicin del desarrollo (FREUD 1900, 260).
En El mtodo psicoanaltico de Sigmund Freud, el psicoanalista se explaya sobre las condiciones en que un tratamiento analtico puede aplicarse. Al respecto postula, en trminos que en nada difieren de sus enunciados del escrito Hipnosis de 1891, lo siguiente: Las malformaciones acusadas del carcter, los rasgos de una constitucin realmente degenerativa, se exteriorizan en la cura como fuentes de resistencias que es muy difcil vencer. En esa medida, la constitucin en general impone un lmite a la posibilidad de curacin mediante psicoterapia (FREUD 1904, 241).
Los fragmentos del captulo Las aberraciones sexuales, perteneciente a Tres ensayos de teora sexual, dedicados exclusivamente a la degeneracin suelen ser referidos por parte de los principales comentaristas como el ataque ms abierto y definitivo del psicoanlisis contra la teora del heredo-degeneracionismo. A pesar de que esto ltimo no deja de ser cierto, es significativo que quienes apoyan dicha interpretacin se contenten con citar slo el pasaje en que Freud refuta la mentada nocin psiquitrica, cuando en realidad una fidelidad al contenido del texto exige que tales palabras sean cotejadas con otros segmentos del escrito, que otorgan a aquellas su verdadera significacin. Por tal razn consideramos necesario y pertinente introducir aqu algunas citas textuales de estos pasajes. Las palabras de Freud normalmente ofrecidas en cuanto atae a nuestra problemtica son las siguientes: La degeneracin est expuesta a las objeciones que se elevan, en general, contra el uso indiscriminado de esa palabra. Se ha hecho costumbre imputar a la degeneracin todo tipo de manifestacin patolgica que no sea de origen estrictamente traumtico o infeccioso. La clasificacin de los degenerados propuesta por Magnan hace que ni siquiera una actividad nerviosa de ptima conformacin general quede necesariamente excluida de la aplicacin de ese concepto. En tales circunstancias, cabe preguntarse qu utilidad y qu nuevo contenido posee en general el juicio degeneracin. (FREUD 1905a, 126). No obstante, omitir la continuacin de la cita implicara desconocer que en este texto capital del pensamiento freudiano hace acto de presencia el tipo de argumentacin ya referido, consistente en plantear la existencia innegable de la degeneracin, aun a pesar de las crticas que pudieran esgrimirse acerca del uso descuidado que de sus nociones sola hacerse. Efectivamente, Freud contina su escrito diciendo lo siguiente: Parece ms adecuado hablar de degeneracin slo cuando: 1) coincidan varias desviaciones graves respecto de la norma; 2) la capacidad de rendimiento y de supervivencia aparezcan gravemente deterioradas. (el subrayado es mo) (FREUD 1905a, 126)[8].
Asimismo, en una nota al pie de tal prrafo, Freud, apoyndose en Moebius, decreta la escasa importancia prctica del diagnstico de degeneracin. De todas maneras, es claro que Freud no desmiente la existencia de casos de degeneracionismo. Decreta que dicho diagnstico no es aplicable a los invertidos ya lo haba descartado anteriormente para las neurosis-, pero no niega la existencia de la categora problematizada. Por otro lado, en el final del texto, en la seccin titulada Resumen, Freud sostiene que ...son concebibles tambin variantes de la disposicin originaria que necesariamente, y sin ayuda ulterior, lleven a conformar una vida sexual anormal. Puede llamrselas degenerativas, y considerrselas expresin de una tara heredada. (el subrayado es mo) (FREUD 1905a, 215-216). En apoyo de su asercin, el autor asegura que puede informar acerca de un hecho notable, consistente en que una gran proporcin de los sujetos neurticos por l atendidos eran descendientes de padres sifilticos, y contina con su argumentacin agregando lo siguiente: Consigno expresamente que los nios despus neurticos no presentaban ningn signo corporal de les hereditario, de suerte que justamente su constitucin sexual anormal deba considerarse la secuela ltima de su herencia lutica. Lejos estoy de suponer que la descendencia de padres sifilticos sea la condicin etiolgica regular o infaltable de la constitucin neuroptica; empero, no creo que la coincidencia por m observada sea fruto del azar o irrelevante.(FREUD 1905a, 216).
Esta misma problemtica haba ocupado a Freud en el texto que da cuenta del tratamiento del caso Dora, escrito en 1901 y publicado cuatro aos ms tarde. En una nota al pie el autor discute sobre la cuestin de la herencia en la etiologa de las neurosis en general y de la patologa de Dora en particular. Dentro de los factores hereditarios que podran argirse para explicar el caso, Freud manifiesta que uno le parece de especial relevancia: la muchacha era hija de un hombre que haba padecido la sfilis. En tal sentido, repite que un porcentaje llamativamente grande de los pacientes por l atendidos eran descendientes de padres que haban sufrido tabes o parlisis. Sobre tal asunto, dice lamentar que en las discusiones que tuvieron lugar en un reciente congreso sobre el tema de la descendencia de los sifilticos ...no hallo mencionado el hecho que mi experiencia como neuropatlogo me ha forzado a reconocer: que la sfilis de los progenitores cuenta para la constitucin neuroptica de los nios (FREUD 1905b, 20)[9].
Aun ms elocuente al respecto resulta la forma en que Freud aborda la degeneracin en el trabajo de 1905 que lleva por nombre Sobre psicoterapia. No slo no rechaza la posibilidad de la existencia de los degenerados, sino que llega a sostener la eventualidad de que un enfermo neurtico presente tambin signos de degeneracin: Sustento el punto de vista de que la neurosis en modo alguno estampa en sus portadores el marbete de dgenr, pero que con mucha frecuencia se asocia con las manifestaciones de la degeneracin en un mismo individuo. Ahora bien, la psicoterapia analtica no es un procedimiento para tratar la degeneracin neuroptica; al contrario, encuentra en esta su lmite (FREUD 1905c, 253).
En el texto de 1907 titulado El delirio y los sueos en la Gradiva de W. Jensen, Freud afirma que cualquier psiquiatra hubiese diagnosticado al personaje de la ficcin como degenerado, y se hubiese puesto a indagar acerca de su herencia. El poeta, segn Freud, tiene razn al no proceder de ese modo (FREUD 1907, 38-39).
Es posible que la presencia del tema de la heredo-degeneracin en el seno de las discusiones de la Sociedad Psicoanaltica de Viena merezca un tratamiento ms detenido que aquel que aqu podremos dedicarle. De todas formas, en cuanto a la teora psicoanaltica de Sigmund Freud respecta, nos detendremos en la sesin del 1 de mayo de 1907, enteramente dedicada al asunto del degeneracionismo[10]. Durante su presentacin, Sadger propone distinguir la degeneracin (ligada a la imbecilidad y el atraso mental) de la deficiencia hereditaria (relacionada con cierta neurosis graves), de la cual brinda el listado de las caractersticas que le son tpicas en la esfera psquica y afectiva. Durante la discusin posterior, Reitler seala la cercana en que Freud se ubica respecto de Moebius en el asunto, recordando que el primero restringe la utilizacin del concepto de degeneracin para los casos en que han intervenido dos factores: graves desviaciones de la norma y severa perturbacin en la conducta social. Freud afirma no concordar con la distincin propuesta por Sadger[11]. Segn se desprende de las actas, Freud manifiesta en primera instancia que no hay inconveniente en utilizar el diagnstico de degeneracin para los casos en que se observa que la enfermedad padecida por los padres se repite en los hijos. De todas maneras, sostiene que no hay que hacer una generalizacin del concepto de degeneracin, pues no cabe ubicar bajo su campo a los casos en que se perciben slo algunas desviaciones. En tal sentido, llega a decir que quiz deba prescindirse por completo de dicha categora, sobre todo en consideracin de su significado histrico. Con ello Freud se refiere al hecho de que la formulacin de la teora de la degeneracin conllevaba el planteo de la existencia de una raza o generacin perfecta, libre de toda tara o estigma, planteo que segn su opinin es completamente falso[12]. No obstante, analizando la continuacin de la intervencin de Freud constatamos que aqu se repite la secuencia argumentativa que ya hemos sealado, principalmente al comentar Tres ensayos de teora sexual. Freud alerta sobre los peligros de una extensin desmedida del diagnstico de degeneracin, formula incluso argumentos que apuntan a desmentir algunos detalles de las teoras de la heredo-degeneracin; pero ello no le impide dar por sabido el hecho de que efectivamente existen sujetos degenerados, y que, por ende, el mecanismo de la degeneracin funciona en ciertos casos. Valgan como prueba las siguientes palabras de Freud: En cuanto a las taras hereditarias que Sadger supone que son fundamentales (...) slo podemos decir que lo que caracteriza al degenerado es la inclinacin a esos fenmenos. Adems, cabe sealar que los neurticos obsesivos manifiestan, en muchos aspectos, una conducta totalmente opuesta a la de los degenerados (NUNBERG y FEDERN 1974, 203).
En su escrito Sobre las teoras sexuales infantiles, Freud asegura que no hay una diferencia cualitativa entre los neurticos y los normales. Por ende, rechaza para aquellos el diagnstico de degeneracin (FREUD 1908, 188).
En el texto sobre el caso Juanito (FREUD 1909), Sigmund Freud, enfrentado a la evidencia de las conductas aparentemente extraas del nio, tiene la precaucin de aclarar que no se trata de un degenerado. Aun reconociendo que en el pequeo paciente hay taras hereditarias puesto que la madre haba padecido ya una afeccin neurtica, el autor agrega que Slo con una gran timidez me animo a alegar algo en su favor. En primer lugar, que Hans no es lo que en rigor uno se imaginara por un nio degenerado, destinado por herencia a la nerviosidad... (FREUD 1909, 113-114). El ltimo aserto apoya indudablemente las acotaciones que anteriormente hemos realizado, pues aquel conduce a suponer que segn Freud es posible representarse las caractersticas de un nio aquejado de degeneracin. Es decir, nuevamente aqu la entidad de la degeneracin es supuesta como existencia positiva por la argumentacin freudiana.
En 1913 Freud publica Sobre psicoanlisis, texto en el cual realiza un breve resumen de la historia de su descubrimiento. Al sealar las diferencias que separaron desde un comienzo al psicoanlisis por l creado de las concepciones de Janet, observa: El psicoanlisis se encontr pronto en aguda oposicin con las concepciones de Janet, debido a que: a) se negaba a reconducir directamente la histeria a la degeneracin hereditaria congnita... (FREUD 1913a, 211)[13]. Nuevamente, en el gesto mismo en que seala su separacin con el heredo-degeneracionismo, Freud no fundamenta la presunta falsedad de todo diagnostico apoyado en dichas nociones.
Dos aos despus, en Temas de actualidad encontramos una de las pocas ocasiones en que el psicoanalista critica la pertinencia misma de la categora de degeneracin: Hasta la ciencia ha perdido su imparcialidad exenta de pasiones. Sus servidores, enconados hasta sus ltimas fibras, buscan arrancarle armas para contribuir a la derrota del enemigo. El antroplogo tiene que declarar inferior y degenerado al oponente, y el psiquiatra, proclamar el diagnstico de su enfermedad mental o anmica (FREUD 1915, 277).
La conferencia decimosptima, publicada en 1917 y que lleva por ttulo El sentido de los sntomas, contiene en su comienzo uno de los fragmentos en que Freud con ms ahnco y precisin ha refutado la teora de la degeneracin. Afirma que la psiquiatra suele diagnosticar de degenerados a los casos de neurosis obsesiva. Segn su parecer se trata de una intervencin poco satisfactoria, si no un mero juicio de valor. Acerca de dicho rtulo, prosigue que ...aun cabe poner en duda su justificacin misma cuando uno se entera de que tales sntomas se presentan tambin en hombres descollantes, de una capacidad de rendimiento particularmente elevada y significativa para la comunidad. (...) La psiquiatra ha creado el expediente de hablar de dgnrs suprieurs. Muy bien; pero por el psicoanlisis hemos hecho la experiencia de que es posible eliminar duraderamente estos extraos sntomas obsesivos, lo mismo que otras enfermedades y lo mismo que en el caso de otros hombres no degenerados (el subrayado es mo) (FREUD 1917a, 238). De todas maneras, y aun a pesar de la contundencia de los argumentos, el final de la sentencia da a entender que quiz la categora de degenerado posea una existencia propia y de justo derecho.
En la decimoctava conferencia, que lleva por ttulo La fijacin al trauma, lo inconsciente, Freud alega que la figura de la degeneracin le sirve a la psiquiatra para dar cuenta de los fenmenos que no puede explicar debido a que se obstina en una atencin exclusiva a los fenmenos concientes (FREUD 1917b, 254-255)[14].
En la conferencia nmero veinte, Freud apela a un antroplogo al que ya habase remitido en su texto sobre la sexualidad de 1905 con un fin idntico: negar que las perversiones sexuales sean signos de degeneracin en base a la evidencia de que existieron en muchas culturas (FREUD 1917c, 280).
Tanto en el artculo Psicoanlisis (FREUD 1923a, 239), destinado a una enciclopedia, como en Presentacin autobiogrfica (FREUD 1925, 32), del ao 1925, el autor sostiene que la psiquiatra, a diferencia del psicoanlisis, se negaba a ver en la sexualidad infantil otra cosa que signos de degeneracin.
IV. Conclusiones.
Intentaremos brindar aqu, como punto de cierre de este trabajo, las ms importantes conclusiones pasibles de ser inducidas luego de nuestro paciente y extenso recorrido, el cual pretendi ser lo ms exhaustivo posible.
Existen escritos, sobre todo pertenecientes al perodo anterior a 1900, en que Freud no slo no desmiente la pertinencia de la categora de los degenerados, sino que incluso alude a la degeneracin ya sea para elevarla a factor etiolgico, ya para situarla como contraindicacin de abordaje teraputico. En una carta de enero de 1897 dirigida a Fliess, Freud utiliza por ltima vez el diagnstico de degeneracin para describir un cuadro clnico por l evaluado.
A partir de 1895, con la publicacin de Las neuropsicosis de defensa, Freud comienza a hacer explcito su rechazo del diagnstico de degeneracin para explicar las perturbaciones psicopatolgicas de los enfermos o para fundamentar las particularidades de su personalidad. No obstante, no hay que suponer que se trata de dos etapas que se suceden, suprimiendo la ltima a su antecesora. Prueba de lo contrario es la utilizacin de la categora de la degeneracin tanto en La interpretacin de los sueos (1900) como en El mtodo psicoanaltico de Sigmund Freud, de 1904, y en Sobre psicoterapia, del ao siguiente. De todas formas, el rasgo ms interesante de este perodo de distanciamiento por parte de Freud del heredo-degeneracionismo es que en la mayora de las ocasiones en que descarta los diagnsticos de degeneracin para sus casos, o en que seala la tendencia mdica a usar de l en demasa, no arriba por ello a negar la existencia de la degeneracin o a demostrar la falsedad universal de tal teora. El ejemplo ms claro lo constituye Tres ensayos de teora sexual, pues en l coexisten: 1) tanto la crtica virulenta de su aplicacin para explicar las perversiones, 2) como la aceptacin de que de todas formas existen casos de degeneracin, 3) as como la defensa de la teora degeneracionista hacia el final del escrito, en el Resumen. Sobre psicoterapia brinda una coexistencia similar, as como tambin lo hace la reunin de la Sociedad Psicoanaltica de Viena de 1 de mayo de 1907.
El ensayo La herencia y la etiologa de las neurosis (1896) y la Conferencia 17a, representan la nicas refutaciones directas y detenidas de algunos de los postulados vitales de la teora de la degeneracin.
Por ltimo, las referencias ofrecidas acerca de la creencia freudiana en las consecuencias perjudiciales de la sfilis sobre la descendencia, denotan la duradera persistencia de un argumento de claro tinte degeneracionista en la obra de Freud.
De todas maneras, puede hacrsenos la objecin de pretender de la obra freudiana aquello que sta no estaba en condiciones ni en las circunstancias de brindar. Por qu el psicoanalista tendra que haberse visto en la urgencia de desmentir la posibilidad del diagnstico de degeneracin? Por qu exigirle a sus enunciados una refutacin de una teora tan vasta y de tan amplio reconocimiento en la escena mdica europea? Sin embargo, si hemos obrado de forma tal de sealar la vacilacin freudiana para rechazar las nociones de la degeneracin es para indicar, por un lado, la presencia hasta ahora inadvertida de una discusin en el seno mismo de ese corpus. Por otra parte, puesto que es la forma en que es dable poner a prueba las tesis que tanto Michel Foucault como ciertos historiadores han proferido al postular que la obra freudiana ha colaborado enormemente en la cada del paradigma iniciado por B.A. Morel. Es evidente, e incluso sorprendente, la presencia, no masiva, pero s regular, del asunto de la degeneracin en muchos de los trabajos de Sigmund Freud, aspecto ste sobre el cual ninguno de los historiadores arriba mencionados haban prestado suficiente atencin.
Concluiremos entonces refutando los enunciados iniciales que hacan del saber freudiano una instancia de disolucin del heredo-degeneracionismo? De ninguna manera nos vemos conducidos a tal deduccin, pues no obstante haber resaltado la ambigedad de Sigmund Freud para desmentir una teora a la que tantas menciones le ha dedicado[15], consideramos que el estudio de la relacin del discurso freudiano con las nociones del degeneracionismo permite entender que efectivamente se estaba produciendo all un claro distanciamiento. Sin embargo, hay que saber interpretar la naturaleza de esa ruptura, pues el tema aqu analizado demuestra que la categora del corte o la disrupcin debe ser analizada con herramientas que se adecuen a su complejidad. El saber freudiano colabor en la desaparicin del paradigma de Morel menos por cuanto Freud haya enunciado al respecto que por los efectos que de su enunciacin podan extraerse. Es decir que la cesura en cuestin debe ser entendida en trminos de la prctica que Freud inauguraba, pues la tcnica por l prescripta permita socavar todos los cimientos del paradigma psiquitrico aqu estudiado. Los pilares o las derivaciones seguras del heredo-degeneracionismo, esto es, tanto la eugenesia, como el asilo, as como tambin la higiene mental de tinte policaco, hallaban en el discurso del psicoanlisis una resistencia o un freno a su propagacin.
La ltima razn por la cual el estudio del corte producido por Freud para con la degeneracin echa una nueva luz sobre peculiares modalidades de la ruptura, reside en el hecho de que se trata de una afrenta que slo puede ser explicitada en el momento actual, cuando los aportes de la historiografa han permitido delinear los contornos de nuevos objetos como la eugenesia, la biopoltica o el racismo de estado. En tal sentido, no slo puede afirmarse que haba entre ambas tradiciones una relacin de discontinuidad o diferenciacin a pesar de que los enunciados de Freud nada digan sobre ello, sino que tambin puede elevarse dicha ruptura a la categora de fundamental pese a que ni Sigmund Freud ni ninguno de sus continuadores hayan percibido o propuesto que ese quiebre exista.
En conclusin, si efectivamente el dilogo del saber psicoanaltico con la teora de degeneracin, de cuya presencia en la obra de Freud este trabajo ha dado suficiente evidencia, se ha saldado con la disrupcin que el primero supo marcar para con el segundo, las razones de este acaecer no deben buscarse en las explcitas alusiones de Freud a dicha teora psiquitrica. Tales menciones no denotan sino la vacilacin en que Freud permaneci para desmentir una teora que le era contempornea. El quiebre debe imputarse antes bien a los efectos de la teora de Freud, en tanto y en cuanto sus textos habilitaban una prctica de la palabra que hacan innecesarios y tornaban imprudentes la eugenesia y el racismo en los que el degeneracionismo se perpetuaba.
Referencias bibliogrficas.
[1] Publicado en Revista Universitaria de Psicoanlisis, Buenos Aires, Ao 2007, N 7, pp. 227-246.
[2] Efectivamente, Freud, en uno de sus principales intentos por brindar una historia de su joven creacin, se arrogaba el derecho de saber mejor que nadie qu era el psicoanlisis y de qu se diferenciaba (cf. FREUD 1914, 7). Borch- Jacobsen y Shamdasani han abordado los problemas que conlleva esa suerte de soldadura entre Sigmund Freud y su teora psicoanaltica (Borch-Jacobsen y Shamdasani 2006, 54-63).
[3] Acerca de la importancia de dicha modificacin en la concepcin de la transmisin hereditaria, vase el texto de Jean Borie (Borie 1981, 108-109 y 153-154)
[4] Cabe agregar, sobre todo en vistas de comprender la manera en que Sigmund Freud usar a veces el trmino degeneracin, que la teora de la degeneracin no se limit a una atencin a la herencia, tal y como Dowbiggin pretende errneamente (DOWBIGGIN 1991, 14, 212), sino que, al contrario, muy tempranamente se lleg a postular la existencia de cuadros degenerativos independientes de la transmisin hereditaria (GENIL-PERRIN 1913, 61; BORIE 1981, 154-155; BERCHERIE 1980, 77, 105).
[5] Por otro lado, habra que recordar que en otros momentos de su enseanza oral Michel Foucault, a diferencia de los planteos suyos que abren este trabajo, destac la forma en que la doctrina freudiana comparte con la teora de la degeneracin tanto sus condiciones de posibilidad (Foucault 1999, 129) como su terreno de problematizacin (Foucault 2003, 229-264).
[6] Por otra parte, en una carta enviada a su esposa Martha desde Pars en 1886, Freud da cuenta de su temor a pertenecer a una familia atrapada en el destino de la degeneracin, pues entre sus parientes cercanos se cuentan personas aquejadas de distintas patologas nerviosas (cf. Chertok y de Saussure 1973, 130 n.).
[7] Armand Zaloszic, en uno de los pocos trabajos existentes acerca de la relacin entre el psicoanlisis y el paradigma de la degeneracin, otorga una significacin especial a este suceso del desarrollo de la teora freudiana (ZALOSZIC 1976, 72-73). De todas formas, es justo aclarar que ste ltimo texto brinda ms bien una pertinente caracterizacin de las paradojas que gobiernan los discursos degeneracionistas, y no tanto una verdadera descripcin de la interrelacin entre stos y el saber freudiano.
[8] El subrayado pretende resaltar suficientemente el problema que retomaremos en las conclusiones de este escrito: an en los instantes en que el psicoanalista viens crtica con ms ferocidad y argumentacin al heredo-degeneracionismo, an en dichos momentos mantiene inclume la existencia posible de la categora en cuestin.
[9] En el mismo texto, y unas pginas despus, Freud es an ms explcito: ...sostengo tambin la opinin de que los descendientes de luticos estn particularmente predispuestos a contraer graves neuropsicosis (FREUD 1905b, 66). Al parecer esta autntica preocupacin degeneracionista jams desapareci en Freud. En tal sentido, segn el relato que su analizante Joseph Wortis da de la sesin del cuatro de enero de 1935, para entonces Freud segua sosteniendo su viejo argumento: Le pregunt si segua sostenindose su antigua observacin segn la cual la mitad de sus casos de neurosis severa tenan un padre sifiltico; respondi que s , a pesar de que l nunca desarroll el material en esa direccin. No crea que las neurosis en sus casos fueran debidas a sfilis congnita, sino ms bien al Keimschdigung, o tara hereditaria de los padres (WORTIS 1954, 132-133). Segn Jones, Freud ...jams abandon esa creencia acerca de la sfilis paterna como predisposicin para la neurosis (JONES 1953, III, 326). Por otra parte, dicha hiptesis acerca de los efectos deletreos de la descendencia de padres sifilticos haba sido ya sugerida en tres escritos de la ltima dcada del siglo XIX: la primera alusin al asunto se encuentra en un texto de 1893, en el cual lamenta que su maestro Charcot hubiese prestado tan poca atencin a la sfilis como agente provocador de cuadros neurticos (FREUD 1893b, 24). Vuelve sobre ello en Sumario de los trabajos cientficos del docente adscrito Dr. Sgm. Freud (FREUD 1897, 247) y en el Manuscrito B (FREUD 1893a, 222). En otro orden de cosas, no podramos dejar de recordar que el problema de la sfilis vuelve una y otra vez en las discusiones de la Sociedad Psicoanaltica de Viena. En la reunin del 5 de diciembre de 1906, Stekel enuncia al respecto una hiptesis similar a la de Freud (NUNBERG y FEDERN 1974, 96). Por ltimo, la sesin del 13 de noviembre de 1907 est enteramente dedicada a La enfermedad venrea (NUNBERG y FEDERN 1974, 249-252).
[10] Dicha discusin fue abierta por el doctor Isidor Sadger, uno de los primeros discpulos directos de Freud. Cabe recordar dicho detalle, pues resultaba muy frecuente que aquel, tanto antes como despus de la referida reunin, apelase a hiptesis de la teora de la degeneracin durante los debates all sostenidos. Un anlisis ms detallado sobre esto ltimo excede los objetivos de este trabajo, mas no habra inconveniencia alguna en sostener que Sadger era el embajador del heredo-degeneracionismo en la primera sociedad psicoanaltica vienesa. Una evidencia irrefutable de esto ltimo reside en las palabras finales que Sadger utilizara en la reunin que estamos considerando, pues all recuerda que las familias con grandes taras hereditarias se extinguen por s mismas en la tercera o cuarta generacin (NUNBERG y FEDERN 1974, 206).
[11] Cabe aclarar que la trascripcin que Rank realiz de la intervencin de Freud no resulta del todo clara, razn por la cual daremos aqu la interpretacin que consideramos ms correcta.
[12] Efectivamente la teora de la degeneracin de Morel postulaba la degradacin progresiva de la raza comenzando por una estirpe completamente perfecta. De todas formas, en rigor de verdad los difusores y defensores del heredo-degeneracionismo, comenzando con Magnan, lograron quitarle a ste ltimo toda la connotacin religiosa que posea en la formulacin de Morel. Es decir que la apelacin a la pureza del hombre adnico no constitua desde ningn punto de vista el ncleo importante de las teoras degeneracionistas.
[13] Esa misma afirmacin respecto de Janet figuraba ya tanto en Las neuropsicosis de defensa (FREUD 1894c, 48), como en Estudios sobre la histeria (FREUD 1895b, 121) y en Sumario de los trabajos cientficos del docente adscrito Dr. Sigmund Freud, 1877-1897 (FREUD 1897, 242). Vuelve a repetirla en un texto de 1910 (FREUD 1910, 18). Sin embargo, varios historiadores han demostrado que Freud cometa un error al suponer que la teora janetiana adscriba al heredo-degeneracionismo (ELLENBERGER 1970, 627). En tal sentido, las concesiones que Janet simul hacer al organicismo con el fin de proseguir con su teora eminentemente psicogentica, provocaron errores de lectura, de los cuales el de Freud fue uno de los ms severos (POSTEL y QUTEL 1983, 368-374).
[14] Dicha afirmacin se repite en otro texto del mismo ao (FREUD 1917d, 133-134).
[15] Por otra parte, y an atendiendo a las mltiples objeciones que la teora psicoanaltica podra haber infligido al heredo-degeneracionismo, cabe preguntar qu decan ellas de nuevo en comparacin con las anteriores crticas vertidas en contra de tal paradigma (cf. GENIL-PERRIN 1913, 81-86, 96-109, 131-134).