LA PSICOLOGA DE LA CONDUCTA: PSICOANLISIS Y FENOMENOLOGA
Carlos Sastre

 

"Aqu trato de aplicar mi conviccin de que los libros no son para leerlos sino para pensarlos" (Jos Bleger, Psicologa de la conducta)

plantear a toda lectura culpable, la pregunta que desenmascara su inocencia, la simple pregunta de su inocencia: qu es leer? "

(Louis Althusser, Leer El Capital)

 

Nuestro objetivo es discutir y criticar varios aspectos de, un pensamiento de importancia relevante en nuestro medio: la obra de Jos Bleger, especialmente sus postulados en materia general, ms que sus trabajos en distintos campos de aplicacin de la psicologa (clnico, institucional, etc.). Para este fin hemos elegido un libro que guiar centralmente nuestro anlisis, Psicologa de la conducta, por considerarlo el texto ms abarcador dentro de su obra, pero haremos tambin referencia a Psicoanlisis y dialctica materialista y las clases dictadas en el seminario titulado Alienacin, psicologa y psicopatolgica[1].

La crtica que vamos a proponer no pretende agotar los problemas que suscita el pensamiento de Bleger. Repensar la obra de Bleger y el sello que sta impuso entre nosotros es una tarea de envergadura, dada la magnitud del intento que ella supone. Intento que creo merecedor tanto de nuestra crtica como de nuestro respeto. Adems, reflexionar sobre esta obra implica en lo que a m respecta, y me atrevera a decir, en lo que se refiere a gran cantidad de psiclogos, repensar los que fueron nuestros propios marcos referenciales. Es que ante la dispersin eclctica de la carrera en la cual nos formamos este libro cubri la funcin, segn creo, ilusoria, de darnos un nico marco referencial apto para remitir a l y ordenar en l casi toda la informacin que recibamos fragmentariamente. Y si digo que esa funcin era ilusoria, ello no se refiere slo a los posibles defectos de la obra en cuestin, que seguidamente examinaremos, sino tambin a nuestra intencin misma de construir alguna coherencia que fuese cientfica con el material aportado por aquellas mltiples ideologas.

Dicen. Laplanche y Leclaire que "la obra de Politzer cumpli la funcin de una verdadera introduccin al psicoanlisis para toda una generacin"[2] Del mismo modo podramos decir que la psicologa de la conducta cumpli una funcin anloga para una generacin de psiclogos. Smil que por cierto no es meramente exterior ya que buena parte de la obra de Bleger contina la de Politzer. Se recordar como ste se planteaba la necesidad de integrar desde un punto d vista crtico los aportes del conductismo, el psicoanlisis y la psicologa de la forma. De ese trabajo Politzer slo formul la crtica del psicoanlisis. Es en Bleger donde vamos a encontrar la prosecucin de esa tarea de integracin y la formulacin de una teora psicolgica apoyada en esas tres vertientes[3].

L

a pregunta que debemos hacernos se refiere, entonces, a las condiciones de posibilidad para la integracin entre escuelas. En otras palabras, qu psicoanlisis es aquel de integrarse con el conductismo y la psicologa de la forma? O sea, cmo debemos recortar su teora para producir esa unin? qu contorsiones, qu esfuerzos le impone a la teora el establecimiento de esas relaciones? Y el resultado de esas operaciones, en qu medida supera, conserva o pierde la cientificidad alcanzada por el pensamiento de Freud?

Por otra parte, est explcita en toda la obra de Bleger la intencin de desarrollar una teora psicolgica acorde con el materialismo dialctico y an, con el materialismo histrico. Tal como acabamos de preguntarnos qu psicoanlisis vamos a encontrar all, tambin podemos preguntarnos qu marxismo es el que nos presenta su teora y, nuevamente, proponernos reflexionar sobre la cientificidad de esa versin.

Para responder a estas preguntas abordaremos dos temas principales en la psicologa de la conducta: el problema del objeto de estudio en psicologa, con referencia al cual examinaremos las nociones de conducta, conducta molar, significado y motivacin de la conducta, etc. y el problema del mtodo en psicologa que nos har necesario ocuparnos de las relaciones entre descripcin, comprensin y explicacin, y nos llevar a recapacitar sobre la nocin de dialctica con la cual se opera en esta obra.

Comenzando a trabajar, destaquemos que, segn Bleger, las distintas escuelas de psicologa "han aportado conocimientos fragmentarios de una nica y misma totalidad y que cuando cada una de ellas ha credo ver el todo en su segmento, han dado lugar a teoras errneas, distorsionadas o exageradas"[4]. Pero aade, "cada escuela o corriente refleja parte de la realidad, que es necesario reencontrar y reubicar en la totalidad y unidad original"[5]. Y especifica que "sea cual fuere el modelo con el cual se han aproximado los distintos investigadores al objeto, todos se han ocupado, en ltima instancia, de una misma totalidad"[6].

Examinaremos estos postulados con detenimiento ". . .cada escuela o corriente refleja parte de la realidad...": es decir, lo que se formula en el plano del conocimiento es lo real, slo que parcializado, fragmentado. No hay aqu pues, distincin entre objeto de conocimiento y objeto real, el conocimiento es la extraccin de una parte de lo real. Pero si esto es as, el conocimiento antecede, en el seno de la real de lo cual forma parte, a su formulacin. Brevemente, pre-existe. El conocimiento es la extraccin de lo que preexiste en la realidad. Si se duda de que esto es lo que dice la frase en cuestin, bastar examinar su continuacin para convencemos de la exactitud de la interpretacin: "... es necesario reencontrar y reubicar..." "Re-encontrar", en efecto, lo que estaba ya "encontrado" en la realidad misma, "re-ubicar", en efecto, lo que estaba. "ubicado" en el lugar que lo real le asignaba en tanto una de sus partes. A la ya apuntada nocin de que el conocimiento est contenido en lo real se aade ahora la de que la articulacin de los conceptos es homloga a la ubicacin de las "partes" de lo real. Nociones ambas ya refutadas por Marx a propsito de la crtica de Hegel, cuando distingue el orden sistemtico (conocimiento) del orden histrico (realidad)[7]. Y si nuevamente se cree escuchar aqu ms de lo que el texto dice, bastar recordar que la totalidad en cuestin es, segn Bleger, "original", para convenir en que su pensamiento no es ajeno a esa identificacin de la historia del conocimiento con un desarrollo que se encuentra contenido en el "origen".

As, en este aparente empirismo que subalternizara el conocimiento a "reflejo" de la realidad surge simultneamente, y como es habitual; el idealismo de un contenido que deviene para s.

Por otra parte, la nocin de que es el defecto de haber "credo ver el todo en su segmento, lo que ha dado lugar a teoras errneas, distorsionadas o exageradas" implica la suposicin de que lo visto estaba bien visto mientras fuese visualizado como "segmento" y nada dice acerca del hecho de que "lo visto" debe ser puesto en relacin con "lo no visto" que esa visin propone. Dicho en un ejemplo, una visin que ve la conducta y no ve el inconciente no slo presenta ausencia, la de lo que no ve, sino que esa ausencia afecta a la manera de ver lo que ve, esto es, a cmo ve la conducta. De donde resulta que el problema no es de segmentos de realidad reflejados en el conocimiento y exagerados o no sino de maneras de operar con el conocimiento, que deben ser entendidas como totalidades orgnicas cuya compatibilidad deber ser discutida como la compatibilidad entre maneras de producir conocimientos. Se notar que hemos abandonado la nocin del conocimiento entendido como extraccin, propuesta por la psicologa de la conducta para concebirlo como produccin. Pero si lo que caracteriza a cada una de las escuelas psicolgicas es una manera diferencial de producir conocimientos, ya no podremos convenir con Bleger en que "... sea cual fuere el modelo con el cual se han aproximado los distintos investigadores al objeto, todos se han ocupado, en ltima instancia, de una misma totalidad", porque nuestro problema central a considerar ser el de cul es el modelo en cuestin.

Nuestra pregunta tampoco podr referirse meramente a la compatibilidad entre los modos de produccin de conocimientos que caracterizan a cada una de estas escuelas, sino que deber llegar algo ms lejos y cuestionarse la relacin entre ellos y el modo de produccin de conocimientos que es propio de la ciencia. Juzgaremos entonces sus respectivas aptitudes para producir el efecto de conocimiento que caracteriza a esta ltima. Porque si el objeto de conocimiento no es el objeto real sino una construccin, cobra decisiva importancia la consideracin de cmo se construye.

No hay, entonces garanta ontolgica alguna de que diversas producciones gnoseolgicas sean coherentes entre s, ni de que sean cientficas, ni por lo tanto, de que pueda reconstituirse a la postre una unidad supuesta al comienzo. Cuando se plantea a una teora el problema de su verdad, ella no puede ser supuesta como una garanta que otorga la realidad. Nocin ambigua, esta ltima, y que hace necesario recordar que no entendemos ello se logre describiendo lo fenomnico, sino descubriendo lo estructural. Y si se conserva esta diferencia, a la cual ya hicimos referencia cuando nos ocupamos de discriminar el discurso ideolgico del cientfico[8] , advertiremos que entre las escuelas implicadas slo el psicoanlisis ejecuta ese pasaje que caracteriza al efecto de conocimiento cientfico. Trataremos de demostrar que la integracin del psicoanlisis con las otras escuelas consideradas implica la necesidad de ideologizarlo, despojndolo de la cientificidad que le imprime su carcter de teora de lo estructural, es decir, que para ejecutar esta operacin es necesario suprimir el inconciente, y luego intentaremos mostrar que esa supresin encierra a la psicologa de la conducta en contradicciones que no puede resolver, en lo tocante a la delimitacin de su objeto de estudio[9].

La "totalidad original" que segn Bleger han estudiado las distintas escuelas es la conducta. Escribe: "Lo .que Freud ha estudiado, al igual que todos los psiclogos, es la conducta". Justamente, ste es el punto que est en discusin: si el psicoanlisis es una teora de la conducta o una teora del inconciente.

Y si se considerase que el psicoanlisis es centralmente una teora de la conducta, de la cual la psicologa de la conducta rescata adecuadamente los aciertos, entonces habra que dar cuenta, dentro de la psicologa de la conducta y con los instrumentos conceptuales por medio de los cuales ella opera, de los mismos hechos de los que da cuenta el psicoanlisis freudiano mediante la construccin del inconciente. Brevemente, habra que definir en el campo de esta teora la nocin de inconciente. Empresa que Bleger intenta en su obra y que acto seguido examinaremos para saber si debemos considerarla lograda o fallida, para saber si la nocin de conducta abarca, en efecto, el campo de los descubrimientos freudianos. La conducta ser definida por Bleger, siguiendo a Lagache, como "el conjunto de respuestas significativas por las cuales un ser vivo en situacin integra las tensiones que amenazan la unidad y el equilibrio del organismo[10]; tambin como "el conjunto de operaciones fisiolgicas, motrices, verbales o mentales por las cuales un organismo en situacin reduce las tensiones que lo motivan y realiza sus posibilidades"[11]. La nocin de conducta es entonces legtimamente reemplazable por la de actividad adaptativa. Si recordamos que para Freud la adaptacin es una funcin del yo y si aceptamos su hiptesis obtendremos el siguiente razonamiento: la conducta es el objeto de la psicologa, la conducta es la actividad adaptativa, la actividad adaptativa es una funcin del yo, ergo, el objeto de la psicologa es una funcin del yo. Lo cual no slo excluye de la consideracin de la teora psicolgica dos de las instancias que Freud propone en la segunda tpica, sino que adems suprime la investigacin del campo de la verdad desde el cual ese yo se ve determinado de acuerdo a la primera tpica. Esto es, el inconciente. Porque sea que se trate de conductas directamente observables o de conductas inferidas hipotticamente (las mentales), todas ellas pertenecen, en rigor a lo que en Freud recibe el nombre de sistema preconciente-conciente. Y si Watson slo aceptaba como objeto de estudio las primeras, Tolman no se acerca ms a Freud porque incluya las segundas, puesto que la barrera que no franquea es justamente la que separa a todas las psicologas de la conciencia del psicoanlisis.

De este modo, resulta difcilmente comprensible la reivindicacin de ciertos aportes del psicoanlisis por parte de Bleger. Cuando dice "el psicoanlisis ha demostrado la continuidad entre los fenmenos normales y patolgicos de la conducta"[12], olvida que esa continuidad es ininteligible si permanecemos a nivel de lo fenomnico y aparece por el contrario, explicada por una teora del aparato psquico y de la estructura del inconciente en particular. Si ciertos fenmenos sueo, acto fallido, alucinacin pueden ser vinculados entre s es merced a una construccin terica que descubre una estructura oculta, no fenomnica, que rige la produccin de todos ellos. Estructura que es a la vez construccin terica y determinacin real y cuya desaparicin deja a la psicologa de la conducta en posesin de las consecuencias o resultados que pueden extraerse del descubrimiento freudiano de esa estructura, pero no en posesin del proceso de produccin de ese resultado. Si no se apoyase implcitamente en la nocin de inconciente a la vez que la hace desaparecer explcitamente, la psicologa de la conducta, con el instrumental de sus propios conceptos, no podra descubrir el por qu de esa continuidad ni an, la continuidad misma.

Pero nos hemos adelantado. Porque si acotamos a propsito de la definicin de conducta el parentesco de esta teora con las psicologas del yo y de la conciencia, an no hemos examinado la que ella propone para la nocin de inconciente.

En la psicologa de la conducta el problema del inconciente aparece estrechamente ligado al de la opcin entre monismo y dualismo, que se plantea reiteradamente, resolvindose a favor del monismo y deducindose de esa solucin lo central de la crtica a la teora freudiana del inconciente.

Bleger insiste en que a partir de la diversidad que a nivel fenomnico presentan las conductas "concretas" y "simblicas", se ha incurrido en postular una diferencia sustancial entre ambas, que refiere a la dualidad espritu: materia. de la pluralidad fenomnica se hizo una trasposicin a un dualismo sustancial. Es como si se describiera por ejemplo el rayo y el trueno no cmo fenmenos ligados a un mismo suceso, sino dependiente cada uno de ellos de una especial y particular categora sustancial, entre las cuales se postulan correlaciones muy complejas y discutidas. Este tipo de trasposicin idealista procede de la religin (y de la organizacin social que la sustenta); tiene una lnea de evolucin que est ligada a la mitologa, donde se haca depender el rayo y el trueno cada uno de un dios particular, y la aparicin de los fenmenos se describa no como fenmenos sino como tina lucha entre el dios del rayo y el dios del trueno. Para nosotros, la pluralidad fenomnica tiene su unidad en el fenmeno de la conducta misma. .."[13]. Destaquemos que en la "trasposicin idealista" citada estn implicadas dos operaciones no una que debemos distinguir cuidadosamente porque esa distincin iluminar dos acepciones distintas del trmino "dualismo". a) Por una parte se refiere un hecho natural, los fenmenos en cuestin, a la accin de supuestos agentes sobrenaturales, los dioses. He aqu al dualismo en su acepcin de diversidad sustancial entre espritu y materia, he aqu al idealismo en cuanto referencia de lo material a lo espiritual a los efectos de su explicacin, he aqu, en fin, el dualismo en aquella acepcin que todo cientfico censura como exigencia de su condicin de tal. b) Por otra parte, la otra operacin implicada es la referencia de los fenmenos a una determinacin no-fenomnica, que en el caso particular que nos ocupa son los dioses, pero no necesariamente debe adoptar un contenido de ese tipo. La referencia de lo fenomnico a lo estructural, sobre la cual ya hemos insistido, no refiere lo material a lo espiritual, en el sentido que da a este ltimo trmino el idealismo, ni tampoco permanece meramente en el plano del fenmeno, que si no fuese vinculado a la estructura oculta no resultara ininteligible., Desde este segundo punto de vista hay entonces un dualismo que debe ser respetado: el mismo que separa el movimiento aparente del sistema capitalista de su movimiento real, el mismo que distingue entre relato manifiesto y proposicin inconciente.

Veamos ahora cmo se plantea el mismo problema en el campo de la psicologa y, en particular, en el esquema de las reas de conducta. Bleger insiste en que para considerar psicolgico a un fenmeno no es necesario que pase previamente por el rea uno. Caracteriza esta postura como "mentalista", diciendo: "estamos, otra vez, ante el fenmeno del mentalismo', que antes reseamos como una de las variantes o modalidades del idealismo en psicologa"[14]. Sin duda. La suposicin de que el material significante deba pasar previamente por la conciencia para poder ser considerado como tal pertenece a la psicologa clsica, y en cuanto afirmacin ideolgica, pudiera encontrar su origen en la concepcin idealista segn la cual el espritu determina a la materia. Reconocemos aqu al dualismo en la primera acepcin que le adscribisemos.

Ahora bien, la psicologa de la conducta extrae de las consideraciones apuntadas ms arriba la supresin de la instancia inconciente de la siguiente manera: "Lo que ocurre ulteriormente es que, tomando como modelo la experiencia diaria a que no hemos referido, se admite necesariamente que si hay un 'contenido mental' (el deseo de escribir), al rechazo de escribir tiene que corresponderle tambin otro contenido mental: el deseo de no escribir. Y se postula entonces la existencia de una mente inconciente por debajo o detrs de la mente conciente. De aqu deriva el estudio de las complejas relaciones entre estas dos mentes o esta mente de 'doble fondo'.

Este tipo de teora se estructura en la matriz del supuesto privilegio del rea de la mente"[15].

Ante esta afirmacin debemos preguntarnos si, en efecto, la hiptesis que postula el pasaje previo del material significante por el rea uno para manifestarse luego en las reas dos y tres, es del mismo carcter que la que sustenta la determinacin de las tres reas por un sistema que le es ajeno.

Las reas de la conducta pertenecen, en la misma definicin de Bleger, al orden de lo fenomnico: "La conducta es una unidad que tiene una triple manifestacin fenomnica, en cuanto se da al mismo tiempo en las tres reas... "[16] . El esquema de reas sistematiza fenmenos y ello resulta evidente, adems, si se considera que los trminos rea dos y rea tres designan conductas directamente observables y que el trmino rea uno denota la actividad intelectual y verbal conciente: "cuando hablo y digo lo que pienso, esto es realmente conducta en rea uno"[17]. Pero el psicoanlisis nos indica que al hablar decimos ms u otra cosa que lo que pensamos concientemente. Si se afirma que en rea uno digo realmente lo que digo, pienso realmente lo que pienso, se postula una relacin puntual entre el material significante y su significado, tal como ste es definido por el sujeto que lo enuncia. Lo cual equivale a decir que este discurso est siendo considerado desde la engaosa perspectiva del sistema preconciente-consiente y que es a su dominio que pertenece el esquema de reas de conducta. Pero el propio discurso en cuestin, merced a los errores que presenta, nos obliga a referirlo a otra cosa: porque si, en efecto, no hay ms que el fenmeno de la enunciacin de lo que el sujeto quiere enunciar, cmo explicaremos las ausencias y las aberraciones que aparecen en el enunciado? Entendemos, con Freud, que estas "formaciones" solo pueden ser explicadas refirindolas al sistema inconciente. Sistema que no es un rea fenomnica (mente inconciente) sino la estructura que determina a lo fenomnico, el "trabajo" que se cumple por fuera de los fenmenos que las reas sealan y sin cuya consideracin esos mismos fenmenos resultan ininteligibles. Trabajo, agreguemos, harto ms complejo que la mera presencia de una proposicin puntualmente opuesta a la conciente (deseo de escribir vs. deseo de no escribir). Pero esta simplificacin se nos har comprensible cuando examinemos la manera en que se define la contradiccin en la psicologa de la conducta.

Si la hiptesis del inconciente es rechazada en general por la psicologa de la conducta, dentro de las construcciones freudianas que tienden a dar cuenta de su movimiento, hay una especial que le resulta muy merecedora de crtica: la que formula la estructura del inconciente en trminos energticos. Tanto en Psicoanlisis y dialctica materialista como en Psicologa de la conducta, pueden encontrarse numerosos prrafos dedicados a demostrar que Freud incurre en el error de considerar a la conducta determinada por un juego de fuerzas, elevando por tanto, dichas fuerzas al carcter de entes causales.

Este pensamiento es caracterizado como materialista mecanicista por la traduccin de los hechos psicolgicos en trminos de fuerzas y como idealista por la cosificacin del concepto de fuerza. Frente a esta supuesta equivocacin freudiana, Bleger sostiene que las construcciones energticas pueden obviarse a los efectos de la explicacin de la conducta, en tanto sta encuentra su determinacin en la dramtica.

Esta manera de plantear el problema, que refiere la estructura de la teora a una influencia que le es exterior, no se pregunta, en cambio por la posible necesidad de la construccin energtica en el de esa teora. O dicho de otro modo, es que, en efecto, esta construccin no cumple finalidad alguna dentro de la teora psicoanaltica, como no sea la de significar una pleitesa a la fsica de la poca? Laplanche y Leclaire postulan, por el contrario, que el desarrollo de la metafrica energtica cumple en Freud una finalidad terica: "el objetivo de Freud es ante todo fundar la independencia y cohesin de los dos sistemas (Inc. y Pc. C.). Adjudicar energa a estos sistemas es una construccin tendiente a precisar su alteridad y su contradiccin." A continuacin los autores citados proponen una reinterpretacin que, conservando la hiptesis del inconciente, no es en modo alguno susceptible de ser tachada de fisicalista: "La explicacin ms satisfactoria que puede encontrarse en Freud es la hiptesis econmica. Pero la nica interpretacin coherente que nosotros podramos presentar debera distinguir absolutamente las 'energas de catexia' en cuestin, de la energa libidinal. Provisoriamente podemos dar un modelo gestltico para este juego energtico. La energa de catexia de un sistema dado sera comparable a la pregnancia de una buena forma. Pero importa sealar en qu nivel, se lleva a cabo el pasaje de un sistema a otro: no puede tratarse del pasaje global de una misma estructura, de un modo de organizacin a otro, pasaje comparable al movimiento de bscula que se realiza en la percepcin de una imagen equvoca. Lo que pasa de una Gestalt a otra es siempre un elemento aislado, equvoco, susceptible de ser captado por la 'pregnancia' de la Gestalt inconciente o (pre) conciente; la represin, como seala Freud, trabaja de manera totalmente individual; cada retoo aislado de lo reprimido puede tener su destino particular' (Die verdrngung, G. W. X., p. 252).

"Un ejemplo cmodo sera el de esos dibujos-enigmas donde una cierta actitud perceptiva hace aparecer sbitamente en las ramas del rbol que cobija un picnic familiar, el sombrero de Napolen. Pero si ese sombrero es susceptible de aparecer, es porque puede ligarse a cualquier otra 'ancdota' que no est presente en absoluto en el resto del dibujo: la 'leyenda napolenica'.

"En ese modelo, lo que Freud llama carga es la relacin del detalle en cuestin (el sombrero) con el sistema que le corresponde (la leyenda napolenica). La contracarga se encuentra en la relacin de ese mismo detalle con el trmino que lo evoca en otro sistema (o sea las hojas del rbol); es la pregnancia del sistema 'conciente' (el picnic) lo que sostiene en la existencia al rbol y sus hojas, y mantiene al sombrero en estado de latencia"[18].

Claro que la psicologa de la conducta puede suprimir con comodidad la construccin energtica lo cual difiere de reinterpretarla por cuanto ya ha eliminado la razn misma de su necesidad, esto es, la alteridad entre dichos sistemas. Pero entonces, podemos plantear la pregunta a la inversa: qu es lo que hace necesario para Freud fundar esa alteridad? Qu datos son los que exigen postular la existencia real del inconciente y reforzar ese postulado con la adjudicacin al mismo de una energa de catexia que le es propia? Responder a esta pregunta exige remontarse a los orgenes del psicoanlisis, al momento en el cual ciertas experiencias hicieron necesario, a lo largo de un perodo, la produccin de una hiptesis que puede ser abandonada pero no reemplazada por la psicologa de la conducta.

Entre esos datos existe uno; privilegiado por su carcter experimental, demostrativo de la eficacia de lo inconciente y escollo insalvable para la psicologa de la conducta: la experiencia de la orden post-hipntica. En Nancy, Freud se encontr frente a la evidencia de que el significante recorre un camino desde el cual el sujeto se ve determinado y si es cierto que aparece como ausencia para la conciencia que lo ignora, no lo es menos que est presente en otro orden, por fuera de ella.

Si examinamos cmo entiende Bleger el inconciente siguiendo a Politzer veremos que la psicologa de la conducta no puede dar cuenta de la experiencia cientfica referida.

En la psicologa de la conducta, el problema del inconciente se plantea ya como un fenmeno de contradiccin entre reas de conducta, ya como desconocimiento por parte del sujeto del significado y/o motivacin de su conducta. Citaremos con extensin las consideraciones de Bleger al respecto: "Incluyamos en otro ejemplo el campo. Observamos una madre que tiene en sus brazos a su hijo A y juega con l; en un momento dado ella lo deja y va a la cuna, saca su otro hijo B y comienza a amamantarlo. A se dirige entonces a la mesa, toma un vaso y lo rompe. Decimos que A tiene celos.

"Segn el criterio subjetivista, vivencial (el 'modelo mentalista'), A actu as porque sinti celos. Subrayamos dos tesis implcitas en esa afirmacin: 1) que los celos son contenidos mentales, y 2) que el romper el vaso es consecuencia del contenido mental (los celos).

"Aqu, segn este modelo, empieza a actuar el fantasma de la introspeccin: Cmo comprobar que A realmente tuvo o tiene celos en la mente, en su experiencia subjetiva?

"A todo esto respondemos primero, que no hay por qu esforzarse en contestar planteos que son errneos; segundo, que reformando el planteo se resuelve al problema. "Cuando se dice que A tiene celos se est dando la descripcin de un suceso, su significacin como acontecimiento humano. Los celos constituyen el significado de una situacin total, de un campo total.

"A no acta de esa manera por consecuencia de los celos; esa forma de actuar, en esa situacin total, eso son los celos. La causa no son los celos sino el campo que se ha estructurado. Los celos son el significado de la conducta.

"El nio puede sentir o no tener conciencia de sus celos, esto no altera el hecho de que est celoso como manifestacin preponderante en el rea tres.

"No hay por qu transformar el significado de una situacin (los celos) en un contenido mental previo, que sea la causa de la conducta restante"[19].

Cuando se ocupa del sentido de la conducta dice: "Cuando, en una situacin determinada un individuo adopta actitudes corporales cuyo significado, por ejemplo, es que el individu est enojado o agresivo, este significado es inherente a la actitud o al gesto y no preexiste como contenido mental previo del cual el gesto o la actitud sean un simple vehculo. Si el individuo no tiene conocimiento de su gesto o su actitud, stos son inconcientes de igual manera que el significado, pero de ninguna manera lo inconciente es un contenido que reside como sustancia en una supuesta parte de una hipottica mente"[20].

Y finalmente en el punto titulado "Motivacin conciente e inconciente" dice: "Lo que una persona acusa o expresa como motivacin de su conducta puede ser slo parte de la motivacin total, pero puede tambin ser nicamente una justificacin o racionalizacin de la misma, escapando a su conocimiento las motivaciones de la misma ... La motivacin consciente o inconsciente se refiere, en ltima instancia, al conocimiento o desconocimiento respectivamente que el propio individuo tiene de las motivaciones"[21].

Destaquemos algunos aspectos de las reflexiones citadas: a) Invariable y explcitamente, el inconciente es definido como desconocimiento, como ausencia. b) La relacin que media entre conciente e inconciente es la que se establece entre el material significante y su significado, que no es conocido por el actor. c) Dicho material significante cuyo significado no es conocido es en los ejemplos de Bleger gestual o corporal.

Este ltimo punto, que se reitera en todo el libro, resulta sintomtico. Esa insistencia se explica, sin embargo, si consideramos que los ejemplos adoptados contribuyen a apuntalar la nocin del inconsciente como desconocimiento. En efecto, mediante su presentacin se trata de reducir el problema del inconciente al de si la mente sabe o no sabe qu es lo que el cuerpo hace o siente. Y en cuanto al carcter inconciente de las actividades verbales, frente al cual el modelo de la contradiccin entre reas ya no resulta una reduccin utilizable, se nos dir, segn la clebre frmula politzeriana que slo hay un contenido, el latente y un relato, el manifiesto. Este significante que aparece en el relato manifiesto es el que ha sido elegido por este sujeto particular, en funcin de su experiencia vivida, tambin particular y nica, para denotar aqul significado que slo ser conocido en tanto lo formule la interpretacin del analista, puesto que hasta entonces es una mera ausencia, jams una presencia determinante.

Podemos agregar ahora una observacin ms a las apuntadas: d) La aparicin de un cierto material significante responde a una operacin de eleccin del sujeto, quin en virtud de un cdigo individual, nombra los objetos con significantes que no son los que convencionalmente les corresponden. Eleccin y, por lo tanto, libertad del sujeto que constituye el lenguaje de acuerdo a su propia intencionalidad.

En la experiencia de la orden post-hipntica podemos encontrar refutadas puntualmente cada una de las proposiciones que detallan esta nocin del inconciente. a) La orden opera en cuanto no es mero desconocimiento, sino presencia introducida en un orden que no es el conocimiento conciente. b) La relacin entre la orden y la conducta que ella determina no es la misma que entre significante y significado, sino que lo latente es aqu otro significante, ausente, en tanto laguna de lo manifiesto, presente en cuanto determinacin estructural y construido, desde el punto de vista del cientfico. c) No se trata de un fenmeno que pueda ser explicado como "contradiccin entre reas", puesto que tanto la conducta que el sujeto ejecuta como las racionalizaciones que propone como justificacin de la misma, pertenece por igual a lo manifiesto y encuentran su determinacin en otro lugar. d) Finalmente, el sujeto se revela como dueo de una libertad ilusoria (la que alega en sus racionalizaciones) y efectivamente determinado por un lenguaje que lo constituye como ignorante.

Definir el inconciente como desconocimiento es incorrecto, pero, adems peligroso. Porque si la tarea analtica de "hacer conciente lo inconciente" es traducida en "hacer conciente lo desconocido", toda sabidura, ausente en el paciente y supuesta como necesaria por el terapeuta merced a una decisin ideolgica, podr ser introducida al paciente bajo la forma aparente de una interpretacin. Quiz resultara tambin interesante considerar las posibles consecuencias clnicas de la identificacin entre disociacin, represin y negacin, que se desprende de esta manera de entender el inconciente y que puede encontrarse en la psicologa de la conducta[22]. No insistiremos sobre este punto cuya especificidad escapa a los objetivos generales de este trabajo, pero que ejemplifica a las claras cmo en la psicologa de la conducta se desorganizan tanto la construccin terica como la prctica clnica del psicoanlisis.

Es necesario destacar tambin los crculos viciosos en que cae la psicologa de la conducta, que al no reconocer otro existente que la conducta se encuentra, entonces, en la necesidad de remitir a ella todos y cada uno de sus trminos, con la consecuencia de que si todo es conducta, es imposible relacionar un concepto con otro, como no sea en una tautologa, dado que las relaciones entre los conceptos en el seno de una teora se obtienen por oposicin y diferencia. Valga como ejemplo de ello la relacin entre las nociones de "motivacin" y "conducta molar". Bleger seala que uno de los caracteres de la conducta molar es "tener motivacin, es decir que tiene causas, que est determinada"[23]. Pero cuando debe definir el concepto de motivacin, escribe: "La motivacin es, por tanto, una conducta molar y aparece como suceso, acontecer o experiencia humana (dramtica)"[24]. De donde se concluye que si la conducta molar tiene motivacin y la motivacin es una conducta molar, entonces, la conducta molar tiene... conducta molar. Tautologa que es un sntoma de la estructura de la teora.

La nocin de conducta molar, en la cual, segn Bleger se renen los aportes del psicoanlisis, el conductismo y la psicologa de la forma, debe ser objeto de un anlisis ms detallado, por cuanto sirve de puente a la psicologa de la conducta para demostrar la similitud de puntos de vista entre psicoanlisis y fenomenologa, entre Freud y Brentano. "Las investigaciones de Brentano, tanto como las de Freud, conducen ambas a descubrir que toda conducta est siempre ligada a un objeto"[25]. Cmo se accede a esta conclusin? Recordando que "El fenmeno psquico tiene para Brentano una objetividad inmanente..."[26], esto es, que la conciencia es siempre acto de intencionar algn objeto, y que a su vez, "Freud estudi los instintos y describe tambin a travs de ellos el carcter objetal de la conducta"[27].

El razonamiento es claro: en Brentano la conciencia tiene objeto, en Freud el instinto tiene objeto. Pero qu es la conciencia? Conducta. Qu es el instinto? Una construccin metafsica que parte de la conducta. Ergo, en ltima instancia, es tambin conducta, aunque equivocadamente teorizada. As, Freud y Brentano no hacen sino hablar de una misma cosa: de la cualidad de la conducta molar de "poseer objeto o fin".

Marquemos dos objeciones fundamentales. En primer trmino, la traduccin del concepto de impulso (Trieb) en trminos de conducta, que no respeta su papel en la estructura de la teora freudiana, de mediador entre el orden biolgico y el orden cultural, pasaje que en Freud se cumple gracias a la "atadura" entre pulsin y significante. En segundo lugar, podramos recordar estas palabras de Brentano: "Cuando decimos que los fenmenos psquicos son los aprehendidos por la percepcin interna, queda dicho que su percepcin tiene una evidencia inmediata"[28]. Pero si los fenmenos psquicos son aqu inmediatamente evidentes, la distancia que Freud marcaba entre su propia teora y las doctrinas de la conciencia debe ser recordada: "Ahora bien: parecera que esta disputa entre el psicoanlisis y la filosofa slo se refiriese a una insignificante cuestin de definiciones, es decir, a si el calificativo de "psquico" habra de ser aplicado a una u otra serie. En realidad, sin embargo, esta decisin es fundamental, pues mientras la psicologa de la conciencia jams logr trascender esas series fenomnico incompletas, evidentemente subordinadas a otros sectores, la nueva concepcin de que lo psquico sera en s inconciente permiti convertir a la psicologa en una ciencia natural como cualquier otra. Los procesos de los que se ocupan son, en s, tan incognoscibles como los de otras ciencias, como los de la fsica o la qumica; pero es posible establecer las leyes a las cuales obedecen, es posible seguir en tramos largos y continuados sus interrelaciones e interdependencia, es decir, es posible alcanzar lo que se considera una "comprensin" del respectivo sector de los fenmenos naturales"[29].

 

Si hemos insistido en la discrepancia entre Freud y Brentano en cuanto a la definicin de lo psquico, que es notoria, ha sido para poder sealar la diferencia radical de lo que uno y otro entendern por referencia a objetos, materia en la cual coincidiran segn la psicologa de la conducta.

 

En Brentano la conciencia como condicin misma de su existencia intenciona (actualiza) objetos y esa actividad no recibe otra determinacin que la que le imprimen las cuatro formas posibles para ella: ser representaciones, juicios, fenmenos de amor o fenmenos de odio. No hay entonces determinacin alguna trascendente a la conciencia misma, por cuanto dichas formas son inmanentes a sus actos. Para Freud, en cambio, la relacin de la conciencia a su objeto, remite al inconciente, a la consideracin del deseo presente en el vnculo, que encuentra su determinacin ltima en la matriz constitutiva de la subjetividad, la cual no es por cierto, ni actual ni conciente. Remisin que nos mostrar que "no es deseo de un objeto, sino deseo de esa falta que, en el otro, designa otro deseo" como lo ensea Lacan. As, en un tema en que superficialmente parecen aproximarse, es justamente donde divergen profundamente el psicoanlisis y la fenomenologa.

 

Cabe aadir: el inters de Bleger en aproximar a Freud con Brentano responde a exigencias de su teora. Y ello porque la psicologa de la conducta pertenece decididamente al campo de la fenomenologa. Tomando como objeto lo fenomnico, no lo estructural, la actividad adaptativa, no el trabajo del inconciente, insistiendo sobre la individualidad de la relacin de significacin, entendida como pasaje puntual del significante al significado y postulando la eleccin del sujeto como mecanismo constituyente de esa relacin, definiendo el inconciente como desconocimiento, Bleger se ubica entre los autores de la lnea fenomenolgica con toda evidencia[30]. Por eso puede afirmar que una "crtica y posicin similar (a la de Politzer y a la suya respecto a Freud) ha expresado Sartre en su bosquejo del psicoanlisis existencial"[31]. Esto es, all donde el inconciente equivale a la "mala fe". Por eso tambin puede decir que "El descubrimiento del inconciente por el psicoanlisis es otra manera de descubrir la falsa conciencia en los seres humanos "[32].

No es de extraar, entonces, que Bleger reconozca como antecedente de la nocin de relacin objetal, en el mismo sentido que l le da, a la "interpsicologa de Tarde"[33], fuente de la lnea que en teora sociolgica pasa por Weber y por Parsons, postura que refiere la explicacin de los hechos sociales al "sentido mentado" por el sujeto y a la interaccin. Lnea, por lo tanto opuesta a la consideracin del hecho social "como cosa", formulacin de Durkheim que propone la realidad social como no reductible a la conciencia ni a la subjetividad y anuncia la posibilidad de una teora sociolgica estructural.

De igual modo, cuando se trata de considerar la comunicacin, Bleger escribe: "En su sentido ms amplio, la comunicacin incluye todo intercambio de mensajes, trasmisin de significaciones entre personas o grupos e incluye siempre, esquemticamente, un emisor, un mensaje y un receptor". Coherentemente con lo expuesto hasta aqu, en todo el desarrollo del tema relativo a la comunicacin[34] est ausente la nocin de cdigo. Tambin en este punto slo lo manifiesto es considerado.

En cuanto a sus proposiciones sobre el mtodo en psicologa, la psicologa de la conducta se nos mostrar atacada de los mismos defectos.

"Descripcin, comprensin y explicacin son momentos de un solo proceso continuo, que establece una estrecha interconexin y accin recproca en todos esos momentos. Cuando se describe algo ya se acta con una cierta comprensin o un cierto esquema referencial, y la descripcin, a su vez corrige y modifica la comprensin que, a su vez, se rectifica con la nueva observacin. Y lo mismo con la explicacin.

"Por lo comn no nos damos cuenta en qu medida la descripcin es una comprensin de un hecho. Si vemos en un saln un conjunto de gente en una actitud dada, describimos el hecho diciendo, por ejemplo, que estaban rezando, porque lo hemos percibido como tal; el suceso no se nos da primero como percepcin (descripcin) y luego como significado, sino directamente como percepcin de un significado. Si vemos un conjunto de gente en la misma actitud en una cultura totalmente distinta, podemos equivocarnos si decimos que rezan; en este caso se extrema en el ejemplo la diferencia entre descripcin y significado (comprensin), para sealar la unidad que realmente integran, incluso en nuestra experiencia diaria o comn"[35].

Como puede observarse las operaciones de describir y comprender se ubican aqu a nivel de la percepcin y, especialmente, de la mirada. Se comprende y se describe, entonces, lo sensible, lo fenomnico. Y la operacin se ejecuta en el acto mismo de percibir. La explicacin, a su vez, apenas si es mencionada como "un momento de un proceso continuo". Si retomamos el ejemplo antropolgico de Bleger, podremos plantear el problema de otro modo. Visitando "culturas totalmente distintas" numerosos antroplogos describieron las ms variadas y asombrosas costumbres. Los ms afortunados, conviviendo un tiempo en esas culturas, llegaron a "comprender" el sentido que los actores adjudicaban a sus conductas.

Otros, simplemente produjeron diversas ideologas que intentaban hacer inteligible esa cotidianidad. Para todos ellos, el objeto de estudio, ya fuera solamente descripto o teorizado ideolgicamente, era la realidad visible puesta ante sus ojos de explotadores.

Es con la antropologa estructural que, en este campo, percepto y objeto de conocimiento se alejan y an, se oponen. La abigarrada y dismil vida cotidiana de diferentes pueblos podr ser explicada desde entonces. Las bsquedas en el plano de lo manifiesto realizadas hasta ese momento sern tiles, pero como datos sobre los cuales construir el conocimiento de esas estructuras determinantes e invisibles, inconcientes, ese orden latente que provee a la vez una explicacin para lo manifiesto y una sola realidad estructural para el pensamiento humano, ms all de toda fascinacin por el "exotismo".

Mirada esta ltima que puede ser la del turista, no la del cientfico. Porque, repitamos, la ciencia no se ocupa de describir lo visible, de comprender a ese otro, "ponindose en su lugar", sino .de explicarlo desde un lugar, desde una regla, que el otro no sospecha. Distancias entre la interpretacin y la simpata que los psicoanalistas deberan conocer. Difcil es, entonces, emparentar el quehacer cientfico con "nuestra experiencia diaria o comn", esa fuente primordial de ideologas.

Nociones centrales no slo a toda ciencia, sino particularmente al pensamiento de Marx, ocupado en inteligir un movimiento tan real como oculto a los sentidos, para demistificar a la conciencia engaada por lo aparente. El dice: "En esta forma exterior de manifestarse, que oculta y hace invisible la realidad, invirtindola, se basan todas las nociones jurdicas del obrero y del capitalista, todas las mistificaciones del rgimen capitalista de produccin, todas sus ilusiones librecambistas, todas las frases apologticas de la economa vulgar"[36] .

Ntese: lo exterior y manifiesto oculta e invierte lo real, invisible. Si "a ojos vistas" el salario paga el trabajo, este discurso viene a decir que esa percepcin es falsa, que el capital es trabajo no pago y que esa relacin constitutiva y reproductora del sistema slo puede ser construida por el pensamiento, capaz de producir conocimiento de lo real y no por la mirada, encadenada a lo aparente. No por cualquier pensamiento, adems (economa vulgar), sino por el de la ciencia (materialismo histrico, en este caso).

Si esto es as. Qu marxismo es el que habita en la psicologa de la conducta, teora de lo fenomnico? Segn su postura "Para el materialismo dialctico el mundo sensible es el mundo real y el nico existente". He aqu la inversin de la inversin de Marx, con la consecuencia no slo de la recada, sino adems, de la falsa identidad, pues esa ideologa quiere llamarse dialctica materialista.

Puede quiz suponer que otras categoras marxistas corren mejor suerte en este pensamiento. Para finalizar nuestra crtica, abordemos un slo problema: el uso de la nocin de "contradiccin" y su relacin con el concepto ms general de "dialctica". Aunque no faltan en Psicologa de la conducta las referencias al tema, citaremos aqu otro trabajo de Bleger en el cual se lo desarrolla ms extensamente: las clases del seminario titulado Alienacin, psicologa y psicopatologa.

All puede leerse: "En la dialctica de contrarios son dos trminos antinmicos, que interaccionan y dan lugar as a la sntesis. Por ejemplo: objeto bueno-objeto malo. Se contradicen pero forman parte de una unidad, y dan lugar a una sntesis que contiene ambos trminos, y que no es unilateral a ninguno de los dos"[37] .

Dos reflexiones se imponen aqu. En primer trmino, que la contradiccin sealada es una contradiccin simple, esto es, no sobredeterminada. Lo cual si se recuerda que la nocin de sobredeterminacin ha podido ser tomada de la obra de Freud para calificar a la contradiccin cientficamente estudiada (en Marx) y distinguirla de la que produce la ideologa idealista (Hegel)"[38], resulta instructiva tanto para reconocer el parentesco de la psicologa de la conducta con esta ltima como para plantear la necesidad de recapacitar sobre las distancias que median entre el modelo freudiano y el kleiniano.

Pero an, si pasamos por alto esta nocin de la contradiccin como separacin dicotmica de una esencia que tiende a reunirse en su desarrollo, nocin en la cual se puede reconocer el movimiento de la idea y en la que est ausente la complejidad y heterogeneidad del movimiento real, an si aceptamos esta dialctica como materialista, resta un segundo punto a considerar.

Porque se recordar que en Hegel, si la marcha es tridica y ordenada, no por eso deja de ser desgarrante y devoradora. Esta tesis y esta anttesis se oponen, luchan, sucumben. Ser entonces la "aufheben", en su sentido de negacin y superacin, ser una sntesis en la cual el rostro de los contrarios se ha tornado irreconocible.

Ese proceso parece relacionarse bien poco con la esquematizacin kleiniana, segn la cual vivencias que coexisten primero separadamente, sin otro contacto como no sea la absoluta ausencia de una frente a la absoluta presencia de la otra, se funden en una totalidad que las regula sin imponerles otro cambio que la discrecin.

Hay, en cambio, un nexo que une esta redefinicin de la dialctica y este seguimiento del modelo kleiniano, con la creencia, que examinamos al comienzo, segn la cual los conocimientos producidos por escuelas diversas convergen necesariamente en una totalidad. Esa totalidad se asemeja bastante a la proyeccin al plano de la produccin de conocimientos de las categoras con las que opera la teora kleiniana al ocuparse de las relaciones objetales del infante. Habra as, quizs, una "epistemologa kleiniana", harto distante de la utilizacin epistemolgica de las enseanzas de Freud.

Por otra parte creemos haber mostrado que tambin en lo tocante al materialismo dialctico, hay en la psicologa de la conducta distorsiones de sus aportes centrales. Porque, qu Marx sera ste, fascinado por lo sensible y pensador de dicotomas formales que se resuelven en una tibieza sin muerte?

Creo que la lectura que hemos realizado nos muestra a la psicologa de la conducta, a travs de sus mutilaciones del psicoanlisis y del marxismo que redundan en problemas irresueltos y en tautologas, en ejemplos reveladores y en parentescos desdichados, como lo que efectivamente es: una fenomenologa del comportamiento. Con lo cual no pretendemos solamente rotularla con precisin, sino adems, denotar los defectos epistemolgicos, tericos y prcticos que hoy hemos detallado.

Ante el peso que esta propuesta tiene como ideologa sacralizada en nuestro medio, podemos responder con la intencin de estudiar y desarrollar una ciencia del inconciente, con el proyecto de conocer los verdaderos caminos que abrieron esos maestros: Marx, Freud.

 

 



[1] Laplanche, Jean y Leclaire, Serge: "El inconsciente, un estudio psicoanaltico", en El inconsciente freudiano y el psicoanlisis francs contemporneo, Bs. Aires, Ed. Nueva Visin, 1969.

[2] Dicho texto ser citado en relacin a la nocin de dialctica. La postura de Bleger en lo tocante a la relacin entre alienacin y psicopatologa se discute en el captulo siguiente.

[3] He adoptado la expresin "la psicologa de la conducta" y no "la psicologa concreta" pese a la influencia sealada de Politzer, por parecerme que posee una denotacin ms estricta.

[4] Psicologa de la conducta, pgina 9. (PC, 9).

[5] PC, 9.

[6] PC, 24.

[7] Marx, Karl: Introduccin general a la crtica de la economa poltica, Ed. Pasado y Presente, 1968

[8] Vase al respecto el Cap. I de este libro.

[9] La metodologa utilizada en esta crtica se inspira en las enseanzas de Gaston Bachelard: La formacin del espritu cientfico, Argos, 1948 y Louis Althusser: Leer El Capital, Siglo XXI, 1969.

[10] PC, 23.

[11] PC, 23.

[12] PC, 24.

[13] PC, 25-26.

[14] PC, 32.

[15] PC, 52-53.

[16] PC, 30.

[17] PC, 57.

[18] Laplanche y Leclaire, op. cit., pgs. 33-34. La crtica de Lacan al modelo gestltico de Laplanche hace ms dura an la alteridad entre sistemas que intentamos mostrar aqu. Para Lacan, la operacin no puede ser representada en un plano, sino que debe ser articulada recordando que "I'inscription ne mord pas du mme cot du parchemin, venant de la planche a imprimer de la vrit ou de celle du savoir". (Jacques Lacan, Ecrits, pg. 864).

[19] PC, 55

[20] PC, 92.

[21] PC, 125-126.

[22] Jos Ferrater Mora, Diccionario de filosofa abreviado, Sudamericana, pgs. 58-59.

[23] PC, 70.

[24] PC, 123.

[25] PC, 81.

[26] PC, 81

[27] PC, 81.

[28] Brentano, Francisco: Psicologa, Ed. Schapire, 1951, pg. 24.

[29] Freud, Sigmund: Obras Completas, Tomo XXI, pgs. 80-81.

[30] De ah que resulte errnea la oposicin entre la enseanza de la psicologa en la UNBA, anterior a 1966, fuertemente influida por Bleger, y la actual, que sera segn esta perspectiva, fenomenolgica. La ideologa fenomenolgica ha imperado en ambas pocas bajo distintas formas.

[31] PC, 92.

[32] PC, 215.

[33] PC, 84.

[34] PC, 85-87.

[35] PC, 174.

 

[36] Marx, Karl: El Capital, Fondo de Cultura Econmica, 1964, Tomo I, pg. 452.

[37] Bleger, Jos: Clases del seminario Alienacin, psicologa y psicopatologa, dictado en la Escuela Privada de Psiquiatra Social, 1965.

[38] Confrntese al respecto las obras de Althusser, Louis: La revolucin terica de Marx, Siglo XXI, 1966 y Leer El Capital, Siglo XXI, 1969.