El Gobierno del Alma. La
formacin del yo privado.
Captulo 12. La mirada del psiclogo[1]
Durante mucho tiempo la individualidad comn
la de abajo y de todo el mundo se ha mantenido por bajo del umbral de
descripcin. Ser mirado, observado, referido detalladamente, seguido a diario
por una escritura ininterrumpida, era un privilegio. [] los procedimientos
disciplinarios invierten esa relacin, rebajan el umbral de la individualidad
descriptible y hacen de esta descripcin un medio de control y un mtodo de
dominacin. [] Esta consignacin por escrito de las existencias reales no es
ya un procedimiento de heroicizacin; funciona como procedimiento de
objetivacin y de sometimiento.[2]
Michel Foucault, 1979
En otros tiempos, slo los adinerados, la nobleza y los santos
gozaban del privilegio de que se hablara de su individualidad, se la
describiera y documentara para la posteridad, en imgenes y por escrito. Sin
embargo, durante el siglo XIX, la mirada individualizadora se pos en quienes estaban
en el extremo opuesto de las relaciones de poder: los delincuentes, los locos,
los indigentes y los deficientes mentales habran de ser objeto de gran
cantidad de proyectos complicados y llenos de ingenio cuyo fin era documentar
la singularidad de esas personas, registrarla y clasificarla, disciplinar la
diferencia.[3]
Los nios habran de convertirse en el objeto de estudio predilecto de tales
programas de individualizacin. Los psiclogos habran de asegurar que ellos
saban cmo disciplinar las singularidades e idiosincrasias de la niez,
individualizando a los nios por medio de la categorizacin, la medicin de sus
aptitudes, la inscripcin de las peculiaridades de manera sistemtica y la
administracin de la variabilidad en trminos conceptuales y su manipulacin
desde un punto de vista prctico.
Michel Foucault deca que las disciplinas hacan a los
individuos por medio de procedimientos tcnicos bastante simples.[4]
En las plazas de armas, las fbricas, las escuelas y los hospitales, se reuna a
las personas en masse. Sin embargo,
precisamente por eso, se las poda observar como entidades parecidas y
diferentes entre s. En algunos aspectos, esas instituciones funcionaban como
un telescopio, microscopio u otro tipo de instrumento cientfico: establecan
un rgimen de visualizacin en el que se distribua lo observado dentro de un
nico plano visual. En segundo lugar, tales instituciones funcionaban de
acuerdo con una regulacin del detalle. Las reglas, sumadas a la evaluacin de
la conducta, la actitud, etctera, que implicaban, constituan una grilla para
codificar los atributos personales. Funcionaban como normas y, gracias a ellas,
las complejidades de la conducta humana, que antes se consideraban aleatorias e
impredecibles, se podan graficar, codificar, comparar, clasificar, medir y
evaluar en trminos de conformidad con las normas o desviacin de ellas.
Con la creacin de un plano visual y una manera de codificar, se
determin una grilla de percepcin para registrar los elementos de la conducta
individual.[5]
Esos elementos pasaron a ser visibles y cognoscibles: ya no estaban perdidos en
el transcurso efmero del espacio, el tiempo, el movimiento y la voz: eran
identificables y notables en la medida que cumplieran o no cumplieran con la
red de normas que comenz a invadir todo el espacio de la existencia personal.
As, se organiz el espacio conductual en trminos geomtricos, lo cual
permiti fijar dentro de un espacio sistemtico de conocimientos lo que antes
se consideraba nico por excelencia. En ese proceso de percepcin, se normaliz
el mundo fenomnico es decir, se lo pens en trminos de las diferencias y
coincidencias que tena con valores considerados normales dentro del proceso
mismo que tena como fin hacer que ese mundo fuera visible para la ciencia. Las
propiedades de los regmenes disciplinarios cumplieron un papel fundamental en
la produccin de la persona como individuo cognoscible.
De ese modo, el desarrollo de instituciones y tcnicas, que
exiga coordinar grandes cantidades de personas de manera rentable y procuraba
eliminar determinados hbitos, tendencias y principios morales e inculcar otros
hizo visible la diferencia entre los que aprendan o no las lecciones de la
institucin, podan o no podan aprenderlas y queran aprenderlas o no. Tales
instituciones funcionaban como mquinas para observar y registrar las
diferencias humanas. Ese inters en las diferencias individuales y sus
consecuencias se extendi a otras instituciones, especialmente, a las
relacionadas con la utilizacin o el desenvolvimiento de personas de manera
eficaz o racional.[6] En los
primeros aos de este siglo, en los tribunales, en el sistema educativo en vas
de desarrollo, en las organizaciones que se ocupaban de los indigentes y el
mercado laboral, en el ejrcito y las fbricas, se plantearon dos clases de
problemas que las ciencias psicolgicas habran de retomar. En primer lugar, la
necesidad de algn tipo de centro para clasificar personas, donde se evaluara a
los individuos y se determinara cul era el rgimen ms conveniente para cada
uno. Esa necesidad surgi en relacin con la delincuencia, los deficientes
mentales y los indigentes, y luego se vincul a proyectos de orientacin
vocacional y mtodos de seleccin utilizados en las fuerzas armadas. En segundo
lugar, la necesidad de asesoramiento sobre los mtodos que se podran usar para
organizar bien a los individuos y distribuir tareas eficazmente, con el fin de
minimizar los problemas humanos en la industria o la guerra: accidentes
industriales, fatiga, insubordinacin, etctera. La consolidacin de la
psicologa como disciplina y su destino social estaban ligados a su capacidad
de producir los medios tcnicos para individualizar a la gente, un nuevo modo
de construir, observar y registrar la subjetividad humana y sus vicisitudes.
En el siglo XIX, junto con los cambios en la organizacin de los
hospicios, las crceles, los hospitales y las escuelas, se idearon sistemas
nuevos para documentar y registrar la informacin relativa a los presos, los pacientes
y los alumnos, entre ellos, expedientes, archivos e historias clnicas.[7]
Con esa acumulacin y registro rutinarios de informacin e historiales
personales de gran cantidad de individuos, se identifica a cada uno de ellos
mediante un legajo compuesto de datos sobre su vida y personalidad,
considerados pertinentes segn la institucin y sus objetivos. El individuo no
ingres al campo del conocimiento por medio de ningn salto abstracto de la
imaginacin filosfica, sino a travs de la rutinaria actividad de la
documentacin burocrtica. Las ciencias de la individualizacin partieron de
esas tcnicas rutinarias para registrar datos, las utilizaron y transformaron
en dispositivos sistemticos para inscribir la identidad, tcnicas que podan
traducir las propiedades, capacidades y energas del alma humana a una forma
material: imgenes, tablas, diagramas y mediciones.[8]
El hecho de que las ciencias psicolgicas dependan de medios de
visualizacin y tcnicas de inscripcin no constituye una diferencia fundamental
con respecto a las dems ciencias. La ciencia no slo implica el uso de
tcnicas para hacer visibles los fenmenos, de modo que puedan
conceptualizarse; tambin necesita dispositivos para representar los fenmenos
que debe explicar y que, a su vez, les dan una forma apta para el anlisis.
Quizs, la nica diferencia entre las ciencias psicolgicas y las dems
ciencias sea el bajo umbral epistemolgico. Es decir, la mayora de las veces,
las normas que permiten visualizar e inscribir el objeto de estudio pasan a
formar parte del programa cientfico de percepcin, porque ya fueron parte de
un programa de regulacin social e institucional y estn destinadas a serlo.
La oracin, la proposicin o descripcin en forma de lenguaje, no
es el medio principal para inscribir los fenmenos en el discurso cientfico.[9]
Rpidamente, el enunciado de observacin expresado en forma lingstica es
reemplazado, o al menos acompaado, por huellas de otro tipo: imgenes,
grficos, nmeros. Sin embargo, todas las huellas producidas y elaboradas por
la ciencia tienen algunas cualidades caractersticas. Bruno Latour las define
como mviles inmutables.[10]
Independientemente de las dimensiones originales de los sujetos, ya sean salas
llenas de nios o cromosomas que no pueden verse a simple vista, las huellas no
deben ser ni muy grandes ni muy pequeas: deben tener el tamao necesario para
que se las pueda inspeccionar, leer y recuperar rpidamente. A diferencia de
los sujetos correspondientes, que tienen tres dimensiones y cuya imagen est
sujeta a las variaciones de la perspectiva, las inscripciones estn
convenientemente representadas en dos dimensiones y se pueden acomodar en un
mismo campo visual sin que el punto de vista las altere ni las distorsione.
As, pueden colocarse una al lado de la otra, combinarse de distintas maneras e
integrarse con materiales, apuntes y registros provenientes de otras fuentes.
Las inscripciones deben convertir los fenmenos efmeros en formas estables que
puedan examinarse reiteradamente y acumularse a lo largo del tiempo. Muchas
veces, los fenmenos no se pueden separar del tiempo y el espacio, por lo que
no son convenientes para el trabajo del cientfico; las inscripciones, en
cambio, deben ser fciles de transportar, de modo que puedan reunirse y
utilizarse en laboratorios, clnicas y otros centros para contabilizarlas,
someterlas a clculos y administrarlas.
En las ciencias psicolgicas, las primeras tcnicas de
visualizacin e inscripcin de las diferencias humanas determinaron que la superficie
del cuerpo sera el campo en el cual habran de observarse las patologas
psicolgicas. La imagen visual, que, en el retrato, haba funcionado como
monumento en honor a la nobleza, habra de convertirse en un medio para captar
y medir las enfermedades del alma. A fines del siglo XVIII y durante el siglo
XIX, varios mdicos especializados en el tratamiento de dementes, desde Lavater, pasando por Pinel y Esquirol,
Bucknill y Tuke, hasta tericos especializados en la degeneracin como Maudsley
y Morel, modificaron y sistematizaron el antiguo arte de la fisiognoma, y
utilizaron las proporciones y caractersticas externas del cuerpo para
individualizar a las personas que padecan alguna patologa. Con las tablas y
el despliegue de imgenes visuales, que abarcaban desde dibujos lineales hasta
fotografas ideadas cuidadosamente, se intentaba establecer una gramtica del
cuerpo. Ese sistema de percepcin procuraba constituir un lenguaje en el cual
se pudieran relacionar sistemticamente las caractersticas mentales invisibles
con las variaciones y combinaciones del cuerpo visualizado. Como ha sealado
Sandor Gilman, el vnculo entre esas representaciones pictricas y los estudios
de casos expuestos en los libros sobre demencia y psicopatologa a lo largo del
siglo XIX desempe una funcin cognitiva fundamental para vincular lo terico
y lo observable, materializando la teora e idealizando el objeto, instruyendo
a la mente a travs de la educacin de los ojos.[11]
En la frenologa, la antropologa criminal y otras ciencias del
alma, se construyeron sistemas con el fin de hacer visibles y legibles para el
ojo entrenado otros aspectos del individuo. Pero esos sistemas tuvieron una
vida breve, no por falta de coherencia interna ni porque hubieran recibido una crtica
terica negativa, sino porque no brindaban las tcnicas individualizadoras que
se les habra de exigir. La coordinacin y regulacin de grandes cantidades de
personas en diversos aparatos penal, industrial, educativo y militar, que
estaban en vas de expansin, dieron lugar a la demanda de tcnicas y
vocabularios nuevos para administrar la diferencia humana y determinaron las
condiciones en las que se los podra inventar. En ese momento, se hicieron
evidentes capacidades y atributos que, si bien afectaban el rendimiento
escolar, o predisponan a algunas personas a cometer delitos o influan en el
xito de los regmenes penales, la eficiencia en las fbricas y la propensin
al fracaso en el ejrcito, no estaban inscriptos claramente en la superficie del
cuerpo. La disciplina de la psicologa adquiri forma tratando de resolver el
problema de cmo inventar esas nuevas tcnicas de individualizacin.
El primer aporte que hizo la psicologa al proyecto de
individualizacin fue el test
psicolgico de inteligencia. Ese tipo de test
constitua un medio para visualizar, disciplinar e inscribir una diferencia que
no dependa de la superficie del cuerpo en calidad de intermediaria diagnstica
entre la conducta y la psiquis. El problema que el test de inteligencia tena que solucionar surgi en los primeros
aos de la educacin universal en Inglaterra y Francia. La figura causante de
ese problema fue la del nio dbil mental.
Desde nuestra perspectiva contempornea, es difcil entender la
enorme preocupacin por la debilidad mental en los nios, preocupacin que
creci a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. El nio dbil mental, y
el adulto en el que habra de convertirse, parecan ser una amenaza social
sumamente importante. Los eugenistas consideraban que eran el factor
fundamental de la degeneracin o la decadencia de la raza.[12] Segn esa concepcin,
haba una estrecha relacin entre los dbiles mentales, las prostitutas, los
tuberculosos, los dementes, los ineptos para trabajar, los vagabundos y los libertinos:
todos ellos eran manifestaciones de una constitucin degenerada. La debilidad
mental era un elemento clave de esa degeneracin, no slo porque era claramente
un mal de familia, sino tambin porque los dbiles mentales no eran
socializables, eran insensibles a la moral y, por ende, no respondan a los
frenos impuestos por la civilizacin a la reproduccin promiscua. Eran
testimonio del hecho de que la raza se reproduca con mayor rapidez desde los
sectores inferiores, con el consiguiente aumento de la incapacidad hereditaria
que se transmita de generacin en generacin. En resumen, se necesitaba frenar
su reproduccin con urgencia, ya fuera por medio de la segregacin o la
esterilizacin, y, por lo tanto, la prioridad era detectarlos y confirmar su
condicin.
Los eugenistas eran nada ms que uno de los muchos grupos que
consideraban que se deba determinar correctamente quines eran dbiles
mentales y ocuparse de ellos con medidas institucionales especiales. Algunos justificaban
sus argumentos con razones econmicas: mantenerlos en instituciones que no eran
capaces de mejorar su estado ni de reformarlos representaba una prdida de
recursos nacionales, cuando exista la posibilidad de capacitarlos de manera
tal que pudieran contribuir a su propio mantenimiento y adems hacer un aporte
real a la industria y la agricultura. Otros basaban sus argumentos en la
economa social: los idiotas que no estaban al cuidado de una institucin
estaban expuestos a la explotacin, y elementos corruptos y delincuentes podan
utilizarlos para sus fines; de esa manera, se iba a agravar el problema
social que representaban el delito, la pobreza, la indigencia, la salud fsica
deficiente y los hbitos inmorales que filntropos e investigadores sociales
haban revelado en el corazn de las grandes ciudades.[13]
Combinadas, esas preocupaciones plantearon una pregunta que necesitaba una
respuesta urgente: cmo se poda identificar al dbil mental para darle un
tratamiento especial?
El saln de clases aport ms pruebas sobre el problema, pero
tambin habra de brindar la solucin. La educacin universal reuna a grandes
cantidades de nios en el mismo espacio fsico e intentaba disciplinarlos segn
los criterios y objetivos institucionales. De esa manera, estableci normas de
conducta y rendimiento que organizaron el espacio conductual y permitieron
registrar las diferencias entre los nios. Entre los que eran incapaces de
aprender las lecciones de la escuela, haba un grupo que se diferenciaba de los
ciegos y los sordos porque parecan contar con el pleno funcionamiento de los
sentidos. Sin embargo, igualmente pareca que no poda aprovechar la enseanza.
Esos nios pasaron a llamarse imbciles escolares o dbiles mentales. Se
acumulaban en las clases ms bajas, incapaces de alcanzar los niveles
establecidos por el consejo escolar, lo cual constitua un motivo de
preocupacin para los que vean la escuela como un aparato moralizador de vital
importancia, y era tambin una afrenta para los que consideraban que la
educacin era un derecho de todos los ciudadanos. El problema era encontrar una
manera en que se pudiera determinar con rigor y coherencia qu nios eran
dbiles mentales, de modo que fuera posible separarlos del resto de la
poblacin escolar y segregarlos en instituciones especializadas a fin de
despertar su sensibilidad moral y aumentar su resistencia a la tentacin del
vicio y el delito. En Inglaterra, Francia y Estados Unidos, se plante el
problema en trminos prcticamente idnticos. Los funcionarios buscaban una solucin
cientfica y racional para individualizar a los deficientes mentales. Sin
embargo, la tarea result bastante difcil para los cientficos. El primer paso
que se emprenda con el fin de descubrir a esos nios, era examinar el cuerpo
para hacer un diagnstico. Los nios desfilaban ante el mdico, que buscaba los
signos de la patologa: estigmas, extremidades desproporcionadas, nervios o
msculos desequilibrados, paladar deformado, formas craneales caractersticas,
orejas deformes.[14] Sin
embargo, era difcil equiparar la mirada del mdico con los requerimientos de
la institucin. La diferencia ya no estaba marcada claramente en la superficie
del individuo; se iba retrayendo al interior del alma. Haba que hacerla
legible.
El test de inteligencia
surgi de los intentos de hacer legibles las diferencias invisibles. Ms
adelante, los procedimientos que se inventaron habran de utilizarse como
modelo para toda una coleccin de dispositivos psicomtricos. La tcnica no
surgi ya formada de la mente de los eugenistas que estaban a favor de las
mediciones mentales, como por ejemplo, Francis Galton, Charles Spearman, Lewis
Terman y Cyril Burt. Tampoco fue inventada por Alfred Binet, a cuyo nombre le
confiri una dudosa especie de inmortalidad. Se form por la confluencia de dos
proyectos de individualizacin bastante distintos.
A partir de Hereditary
Genius [El genio hereditario], libro publicado por Galton en 1869,
quienes estaban a favor de la medicin mental haban buscado maneras de captar
la variabilidad de las facultades mentales humanas que se encuentran en el
pensamiento, de modo que fuera posible calibrar el grado en el que se podan
heredar, y sus consecuencias sociales, y actuar sobre esos factores.[15]
El concepto estadstico de la distribucin normal fue el mecanismo cognitivo
principal que permiti a Galton visualizar la variabilidad humana. El simple
acto de comparar la cantidad respectiva de una cualidad o de un atributo
particular posedo por dos miembros de la poblacin permiti representar la diferencia
en trminos matemticos. Esa diferencia se pudo representar en una forma visual
simple una vez aceptado el supuesto de que todas las cualidades de la poblacin
variaban segn un patrn regular y predecible, y que las caractersticas de ese
patrn eran las establecidas por las leyes estadsticas de grandes nmeros. Se
pudo pensar la diferencia individual mediante un simple acto de inscripcin: se
combinaban actos de comparacin acumulados con la cifra de la norma o promedio
de la poblacin. Cuando se los representaba grficamente, formaban la lnea
continua de la curva normal. Las capacidades intelectuales podan concebirse
as en una sola dimensin, cuya variacin en toda la poblacin estaba regida
por leyes precisas. Se poda establecer la capacidad de todo individuo sabiendo
dnde estaba ubicado sobre la curva; la variabilidad del intelecto se haba
reducido a un orden, se la poda captar porque se la haba normalizado en forma
de una huella estable, predecible y bidimensional.
La distribucin normal era una fusin visual y conceptual de las
leyes de variabilidad de las cualidades, las leyes de grandes nmeros y las
normas de la expectativa social. Dio lugar a un nuevo modo de percepcin social
de la variabilidad, una manera de disciplinar la diferencia y convertirla en
algo que la sociedad pudiera utilizar. Sin embargo, se necesitaba dar un paso
ms antes de que la psicometra pudiera cumplir con su funcin social. Ese paso
se dio gracias a los requerimientos administrativos de la educacin escolar.
La eugenesia buscaba una conexin entre el fundamento biolgico,
heredable y variable de las caractersticas mentales y los criterios de valor
social. Los psiclogos habran de forjar esa conexin, midiendo los sentidos y
relacionando las mediciones con los juicios sociales. Los psiclogos eugenistas
ingleses Galton, Cattell, Pearson y Spearman tenan como objetivo evaluar la
capacidad intelectual midiendo las capacidades sensoriales, e intentaban
mostrar que stas estaban distribuidas normalmente, eran heredables y guardaban
correlacin con las apreciaciones sociales respecto del intelecto y el valor
que tenan para la sociedad. Sin embargo, la debilidad mental en los nios se
torn problemtica en la institucin de la escuela, y las evaluaciones educativas
no parecan coincidir directamente con las mediciones psicofisiolgicas de las
capacidades de los individuos para discriminar pesos y sonidos, mtodos que
apoyaban los tericos ingleses especializados en mediciones mentales.
El test que ide Alfred
Binet dentro del contexto francs fue concebido inicialmente como un mero
dispositivo administrativo para identificar a los nios que deban asistir a
escuelas especiales para dbiles mentales.[16] Para elaborarlo, Binet
dej de lado los trabajos que haba realizado anteriormente sobre la
inteligencia. En ellos, haba llegado a la conclusin de que la inteligencia no
se poda investigar con tests que
buscaran hacer un diagnstico en unas horas, sino que exiga un estudio
prolongado y detallado de cada individuo en particular. Sin embargo, como
miembro de la Sociedad para el Estudio Psicolgico del Nio, Binet quiso
brindar su ayuda a la Comisin Ministerial para el Estudio de la Anormalidad
creada en 1904 para decidir qu nios deban asistir a escuelas especiales. La
comisin necesitaba un dispositivo para hacer una distribucin exacta y que
permitiera a los clnicos separar a los sujetos de inteligencia inferior en
categoras que cualquiera pudiera verificar.[17]
Las exigencias de la administracin racional triunfaron en el campo donde
dcadas de estudios cientficos minuciosos haban llevado a una situacin sin
salida.
Para Binet, la edad era el dispositivo conceptual clave para
clasificar a los individuos segn sus capacidades; y el criterio de medicin
era el grado de adaptacin a los requerimientos escolares. En un principio, en
lugar de medir las propiedades psicofisiolgicas de cada sujeto y compararlas
con las evaluaciones sociales, el test de Binet utilizaba criterios educativos
y conductuales. Eran evaluaciones directas del grado de adaptacin de cada nio
respecto de lo que se esperaba de l. Combinado con la observacin de grandes
cantidades de nios de edad similar en las escuelas, y de grandes cantidades de
nios dbiles mentales en otras instituciones, el test dio lugar a dos cambios relacionados entre s en la imagen de
los nios.[18] A pesar de
las variaciones existentes entre los individuos, se pudieron establecer normas
de rendimiento para nios en cada edad. Asimismo, se pudo ver que los nios
deficientes guardaban un asombroso parecido con nios normales de menos edad.
Binet no necesit adoptar una visin de la debilidad mental como desarrollo
detenido para agrupar a esos nios segn una misma magnitud, el nivel mental,
que se poda combinar con la edad cronolgica para obtener un ndice simple del
grado de deficiencia. Por supuesto, eso era lo nico que se necesitaba para
hacer una evaluacin inicial de los nios con fines administrativos.
La historia posterior del test
de inteligencia no es de nuestra incumbencia en este libro; sus etapas ya se
han documentado en detalle.[19]
El mismo Binet lo transform de una tcnica para diagnosticar a los individuos
con patologas en un dispositivo para crear una jerarqua de la normalidad.
William Stern invent el ndice numrico nico del cociente intelectual, que
combin la edad cronolgica y el nivel mental en una misma cifra. En Estados
Unidos, Lewis Terman elabor una versin perfeccionada del test y, con sus colegas eugenistas Henry Goddard y Robert Yerkes,
divulg su uso en campaas para detectar a los individuos con un alto grado de
deficiencia, que anteriormente eran imposibles de individualizar, y as poder
segregarlos o esterilizarlos. Tambin lo divulg para demostrar la necesidad de
controlar la inmigracin a fin de impedir la entrada de las razas inferiores.
En Inglaterra, en medio de un clima eugenista mucho menos extravagante, Cyril
Burt estandariz el test con el fin
de que se ajustara a los requerimientos tericos de la distribucin normal y
los requerimientos administrativos de las autoridades educativas.[20]
Los tests grupales, los no verbales y
las dems variantes de dispositivos psicomtricos siguieron el mismo camino,
cuyo objetivo era vincular la conducta individual, la evaluacin social, la
probidad estadstica y la conveniencia administrativa.[21]
De todos esos hechos, lo que es significativo para el tema que estoy exponiendo
no son los detalles de la historia y las vicisitudes de los tests, sino la nueva manera de
visualizar la normalidad y la diferencia, de inscribir las facultades
personales, de administrar nios, y otros mtodos novedosos.
La tcnica del test fue
el aporte ms importante de las ciencias psicolgicas a las tecnologas
aplicables a los seres humanos de la primera mitad del siglo XX. El test permite transformar la compleja
evaluacin social sobre la variabilidad individual en algo rutinario, un
dispositivo automtico que hace visible y notable la diferencia. Ya no es
necesario observar a los nios durante largos perodos de tiempo ni comparar
grandes cantidades en los salones de clases y en los hospicios para revelar las
semejanzas y diferencias. El test
codifica, matematiza y normaliza la diferencia. Es un dispositivo tcnico
simple, pero se lo puede utilizar para llevar adelante prcticamente cualquier
estrategia psicolgica para diferenciar individuos en un breve perodo de
tiempo, en un espacio manejable, a voluntad del experto. Se ha convertido en
una parte indispensable de todo programa moderno cuyo fin sea gobernar las
diferencias individuales.
El test psicolgico
toma las facultades del individuo y las convierte a una forma escrita, en
nmeros, cocientes, puntajes y grficos. Esa forma de inscripcin tiene un
claro objetivo, que es el legajo, el registro porttil y acumulativo del valor
individual, elemento fundamental de la burocracia y la psicologa por igual.
Sus resultados estn dirigidos a cualquier mbito institucional donde se deba
calcular el destino de los individuos evaluando sus capacidades. En el tribunal,
el saln de clases, el consultorio y la sala de entrevistas, se estudian
minuciosamente esas inscripciones de la individualidad, se las compara, se las
pone en la balanza. Hacen al individuo cognoscible, calculable y administrable,
al extremo de que se lo pueda diferenciar de los dems y evaluar en relacin
con ellos. Ya no parece que una ciencia general de la individualidad sea un
proyecto paradjico: la individualidad se puede someter a la evaluacin
cientfica.
Con la psicometra, el mbito de las capacidades mentales,
anteriormente imposible de captar, se hizo asequible con el fin de gobernarlo.
A partir de entonces, se poda evaluar y administrar, no ya lo que el individuo hace sino lo que es. Los procedimientos utilizados para administrar a los nios, que
se basaban en evaluaciones de su capacidad mental no estn nicamente, ni
siquiera principalmente, en manos de funcionarios, a pesar de que tienen
consecuencias obligatorias para los nios en cuanto a su carrera escolar o la
distribucin en distintas instituciones de reforma. Las investigaciones y
evaluaciones son psicolgicas. No se hacen en funcin de una regla y su
trasgresin, sino en funcin de una norma y una evaluacin de la normalidad.[22]
Con la psicometra, la psicologa comenz a reivindicar su autoridad para
decidir sobre la vida de los individuos, para administrarlos de manera de
maximizar su utilidad social y minimizar el peligro social que pudiera
representar su diferencia. Quiz por primera vez en la concepcin y tecnologa
de la inteligencia, se combin una ciencia del alma con una estrategia para
gobernar al individuo.
Gracias a la psicometra, se pudo administrar el intelecto. Esa
tcnica habra de tener un gran futuro como instrumento para evaluar y
distribuir a nios y adultos. Sin duda, la imagen de la curva normal, el
concepto de una inteligencia unitaria, variable, evaluable y calculable que se
poda expresar mediante un simple puntaje se hizo moneda corriente. Sin
embargo, a pesar de la proliferacin de las referencias al CI en el discurso
comn, del mercado de manuales para autoevaluar el CI y del nacimiento de
organizaciones que utilizan a los que poseen un CI alto, la psicometra
cuadra mejor con los modos de administracin profesionalizados y burocrticos.
La evaluacin est en manos de expertos; las decisiones, en manos de
funcionarios. El resultado es que el individuo es clasificado desde el punto de
vista social o institucional. No obstante, poco tiempo despus, se sumaron a la
psicometra otras visiones normalizadas y normalizadoras de la infancia, que
parecen ms flexibles y benignas pero que, precisamente por eso, se han
convertido en visiones ms dominantes. La ms importante es la nocin de
desarrollo.
Parece antojadizo insinuar que, antes de que comenzara el siglo
XX, los nios no se desarrollaban. Sin duda, el crecimiento de la infancia a
la madurez siempre ha sido evidente para todo el que pudiera ver. Sin embargo,
no era para nada evidente que se pudiera fundamentar un conocimiento
sistemtico de la infancia en la nocin de que deban vincularse sus atributos
con la dimensin temporal en una secuencia ininterrumpida. Durante los siglos
XVIII y XIX, los nios pequeos haban sido objeto de inters filosfico y
dieron lugar a experimentos fundamentales que podan revelar la presencia o
ausencia de ideas y cualidades innatas, o mostrar el grado en que los atributos
de la humanidad provenan de sensaciones captadas por los rganos sensoriales.[23]
Sin embargo, a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, se pos una nueva
mirada cientfica sobre el infante desde la perspectiva de la evolucin. Al
parecer, la observacin de los infantes poda echar luz sobre la naturaleza de
la evolucin humana y sobre las caractersticas que distinguen al hombre de los
animales. Poda revelar el grado en que las emociones y expresiones humanas
eran innatas o aprendidas. Poda respaldar las doctrinas de la recapitulacin
porque, as como el desarrollo del embrin humano pareca repetir las etapas de
la evolucin fsica de la especie, el desarrollo del nio pareca repetir las
etapas de la evolucin cultural de los seres humanos de primitivos a
civilizados.[24] El tiempo
se haba convertido en un elemento integral de las ciencias de la naturaleza:
por qu no poda serlo tambin en las ciencias del hombre?
Partiendo de esa perspectiva, Darwin, Preyer, Sully, Stanley
Hall, Claparede y Baldwin comenzaron a observar infantes y a describir y
registrar sus emociones, palabras y movimientos, y el modo en que cambiaban con
el paso del tiempo.[25]
Sully, en Inglaterra, y Stanley Hall, en Estados Unidos, intentaron incorporar
a los padres a ese movimiento en favor de la observacin cientfica del nio, y
el estudio infantil inspir a madres y padres para recopilar infinidad de
observaciones sobre sus propios hijos. Sin embargo, los psiclogos de la dcada
de 1920, a pesar de que generalmente agradecan esos aportes, no solan
tenerlos en cuenta. Pareca que la mera observacin de los nios no conformaba
una ciencia del nio. Las crnicas que se haban elaborado eran demasiado
idiosincrsicas, por lo general anecdticas y poco sistemticas, pasaban por
alto factores importantes como la influencia del ambiente, y se basaban en
mtodos que variaban de un observador a otro y, por lo tanto, no eran comparables.
Por ms indicativa que fuera la manera en que reflejaban los cambios en la
conducta y las capacidades de los nios con el paso del tiempo, esas crnicas
no parecan tener la capacidad de fundar por s mismas una disciplina de la
psicologa infantil.
La psicologa del desarrollo se hizo posible gracias a la clnica
y el jardn de infantes. Esas instituciones desempearon un papel fundamental
porque permitieron a expertos en psicologa observar cantidades de nios de la
misma edad y de nios de distintas edades en condiciones controladas,
experimentales, prcticamente de laboratorio. De esa manera, tales
instituciones dieron lugar simultneamente a la estandarizacin y a la
normalizacin, es decir, se recolectaba informacin comparable sobre una gran
cantidad de sujetos y se la analizaba con el fin de elaborar normas. Una norma
del desarrollo era un estndar basado en las capacidades o el desempeo
promedio que demostraban nios de determinada edad en una tarea o actividad
especficas. Por lo tanto, la norma no slo presentaba una imagen de lo que se
consideraba normal para los nios en
esa edad, sino que tambin permita evaluar la normalidad de todo nio en
comparacin con esa norma.
Con la recoleccin de datos sobre nios de determinadas edades a lo
largo de un perodo en particular y con la organizacin de esos datos en
franjas etarias, se pudieron ordenar esas normas a lo largo de un eje temporal
y verlas como cortes transversales de una dimensin continua del desarrollo. El
crecimiento y la temporalidad pudieron as convertirse en principios
organizadores de una psicologa infantil. Gracias a la normalizacin y el
desarrollo, se pudo caracterizar a cada nio en trminos de su ubicacin sobre
ese eje temporal, en relacin con lo que se consideraba normal para su edad.
La obra de Arnold Gesell y sus colegas demuestra de manera
ejemplar las tcnicas utilizadas para disciplinar la diferencia humana. Los
trabajos de Gesell se llevaron a cabo en la Yale Psycho-Clinic, que se haba inaugurado
en 1911 con el fin de evaluar y tratar a nios que tenan problemas en la
escuela. En una antigua fotografa se reflejan los elementos esenciales de ese
proyecto (Imagen 1). Se puede ver all al Dr. Gesell en su laboratorio.[26]
Probablemente, la fotografa se tom en la dcada de 1920. El diseo del
laboratorio y los equipos utilizados revelan las caractersticas de la mirada
que, a partir de ese momento, posaran los psiclogos sobre el nio. El
laboratorio es una cpula muy iluminada por dentro que slo permite ver en
una direccin. Del lado de afuera, hay
un grupo de observadores, probablemente estudiantes de psicologa, que pueden
ver el interior de la cpula sin ser vistos por quienes estn dentro de ella.
Uno se limita a observar, otro toma notas con lpiz en un bloc. Un tercer
observador, probablemente un tcnico, opera una filmadora. Dentro de la cpula
se encuentra el cientfico, de guardapolvo blanco. Su mirada, al igual que la
nuestra y la de los observadores que estn en la fotografa, converge sobre un
punto en particular: en el centro de la cpula, dentro de una especie de
corral, sentado ante una mesa y jugando con algo que parece ser un pequeo
cubo, hay un beb. Se trata de una fotografa del Dr. Arnold Gesell que toma un
test a un beb.
Imagen 1: Arnold Gesell en
su laboratorio
Fuentes:
Norman L. Munn, Psychology: the Fundamentals of Human
Adjustment, 5ta edicin, George Harrap & Co., Londres (1961:15).
Foto
cortesa de Edward B. Gerard.
No debemos dejarnos engaar por lo familiar de esta escena. No
cabe duda de que es algo bastante sorprendente que esa pequea criatura se
convirtiera en el centro de atencin de tan complejo dispositivo. El nio est
en medio de una complicada estructura que lo transformar en un objeto visible,
observable y analizable, dentro de un discurso cientfico particular y racional
(la psicologa del desarrollo), que apela a nuestra atencin, reivindicando su
verdad.
Sin duda, ahora esa criatura ser ya un anciano o una anciana:
hace mucho tiempo que abandon el laboratorio. No obstante, sus huellas
perduran como registros, fotografas, grficos, mediciones. Son esas huellas o
inscripciones, junto con las de muchos otros nios similares, las que se han
acumulado, combinado, correlacionado, clasificado y consolidado en el objeto de
la psicologa del desarrollo.[27]
Para el psiclogo, como para otros cientficos, las inscripciones tienen ms
ventajas que los sujetos mismos. Algunas de ellas se observan claramente en los
trabajos del propio Gesell. Es difcil reunir grandes cantidades de nios. Se
necesitan salas grandes y mucho trabajo para mantenerlos uno al lado del otro,
para reconocer caractersticas parecidas o diferentes. Adems, los nios
cambian con el tiempo. Una vez que se retiraron del laboratorio, puede ser
imposible volver a reunirlos para continuar los estudios. Slo pueden verlos
una cantidad limitada de observadores y, as, convencerse del valor que tiene
lo que dice el psiclogo sobre ellos. No son un material estable con el cual
pueda trabajar una ciencia.
Gesell resolvi ese problema con las fotografas. Se analizaban
las pelculas cuadro por cuadro y se obtenan fotografas (Imagen 2) que se
podan comparar y contrastar, colocar una al lado de la otra y estudiar a
voluntad, sobre el plano estable y bidimensional del escritorio en lugar del
espacio cambiante y tridimensional del saln de juegos o el laboratorio. Las
fotografas podan ser material conveniente para operaciones cognitivas
restringidas solamente por los lmites de la imaginacin cientfica, operaciones
que seran difciles de realizar con los nios que eran sus sujetos. Las
fotografas se podan ordenar de distintas maneras para buscar regularidades.
Las representativas y tpicas se podan diferenciar de las que eran
raras, poco comunes o atpicas. Es decir, se podan normalizar. Luego,
era posible ordenarlas y desplegarlas visualmente de modo de resumir y
condensar las acciones multifacticas de los nios en un nico conjunto de
imgenes, ms prctico para el debate cientfico, los artculos, los libros de
texto y los materiales de enseanza.
Despus de ordenarlas, las inscripciones podan sufrir otra
transformacin debida al trabajo que se realizara con ellas. Las fotografas en
s mostraban conductas tpicas pero an no contenan instrucciones sobre cmo deban leerse. Esas instrucciones
deban mostrarse por separado, en forma de leyendas: Arroja los cubos; Tren
sin chimenea; Torre de nueve. Las leyendas funcionan como instrucciones; indican
los aspectos de la fotografa a los que debemos prestar atencin y los que no
son pertinentes: la sonrisa, el largo del cabello, el fondo. Ms adelante,
ese fondo habra de pasar a primer plano bajo el ttulo de la importancia
del contexto. Sin embargo, aqu las caractersticas del nio y las acciones
suyas que pueden ser pertinentes se han simplificado radicalmente al
representarlas en una fotografa. No obstante, la huella an no contiene ni
incluye el concepto que ilustra. Nos indica cmo leerla, pero las
instrucciones se pueden interpretar mal.
Imagen 2: Normalizacin del
desarrollo
Fuente: Arnold Gesell et
al., Psicologa evolutiva de 1 a 16 aos,
Seccin I, El nio de 1 a 5 aos, trad. Eduardo Loedel, Zeta Ediciones,
Buenos Aires, 1986.
Los grficos unieron el concepto y la huella de manera
indivisible (Imagen 3). As, los dibujos lineales elaborados a partir de los
trabajos de Gesell minimizaron los problemas de lectura: mostraban la
perspectiva de la psicologa del desarrollo como la textura del nio mismo. El
objeto producido, para usar el trmino de Michael Lynch, se hizo dcil; haba
interiorizado las normas del programa cientfico en la forma misma de su
inscripcin.[28] En esos
pequeos dibujos, el nio quedaba reducido a sus elementos esenciales. Slo era
digno de descripcin lo que era pertinente a la norma.
Imagen 3: Objetos dciles:
dibujos utilizados con la Escala del Desarrollo de Gesell para ilustrar las
conductas tpicas a las 28 semanas de edad
Fuente: H. Knobloch y B. Pasaminick, eds., Gesell and Amatrudas Developmental
Diagnosis, 3era edicin, Harper and Row, Hagerstown, Maryland.
Es considerable la distancia que hay entre los infantes
chillones, problemticos e indisciplinados del laboratorio y estas imgenes
calmas, ordenadas y disciplinadas. Sin embargo, no debemos pensar en ese cambio
como si se tratara de un movimiento unidimensional de lo concreto a lo
abstracto. De hecho, ocurre todo lo contrario. Esas imgenes son mucho ms
concretas, mucho ms reales que el nio mismo. Los nios son efmeros,
cambiantes, escurridizos; cambian frente a nuestros ojos, son difciles de
percibir de cualquier manera estable. Esas imgenes los hicieron estables por
medio de la construccin de un sistema de percepcin, una manera de representar
la diversidad mvil y confusa de lo perceptible en un campo visual legible.
El sistema perceptual de una ciencia, la mirada que construye
para s misma y que la hace posible, es un sistema en el que el mundo que
incide en nuestros sentidos se normaliza en el acto mismo de hacerse
perceptible. As, en el laboratorio de Gesell, las actividades del nio eran
legibles cientficamente en la misma medida en que se diferenciaban segn
criterios cientficos de importancia o no importancia. El mundo fenomnico se
haca pensable graficando las coincidencias con propiedades y valores
considerados normales y las desviaciones de ellos. En ese acto de percepcin
cientfica, no se pueden separar los enunciados del discurso cientfico del
objeto de ese discurso. Las formas del conocimiento se han fusionado en un
sentido esencial con el objeto mismo.
En los trabajos de Gesell, esos pequeos dibujos lineales
coexisten con un sistema de percepcin de otro tipo: la tabla (Imagen 4), que
condensaba el significado de muchas imgenes en un solo cuadro. La tabla
brindaba simultneamente un medio para percibir, registrar y evaluar. En ella
se resuman las caractersticas del nio-objeto que eran significativas en
trminos de desarrollo para una edad en particular, y tambin las normas, es
decir, cifras porcentuales que establecan con autoridad la proporcin de nios
que pueden hacer tal o cual cosa en esa edad. Permita formular una serie de
preguntas cuyas respuestas que en este caso eran simplemente negativas o
afirmativas hacan posible identificar lo que no corresponda a la norma.
A travs de las normas a las que estaban ligadas, las escalas
introdujeron otra divisin en la vida de los infantes, una divisin entre los
normales y los anormales, en funcin de la diferenciacin entre los avanzados y
los retardados. Los elementos conductuales caractersticos y distintivos de
diferentes niveles etarios se definan y organizaban en escalas especificando
la edad en la que una proporcin determinada de nios poda alcanzarlos. As,
se tradujo la conducta no intelectual en pensamiento, se la disciplin,
normaliz e hizo legible, inscribible, calculable. A partir de ese momento, se
podan utilizar en evaluaciones y diagnsticos normas de postura y locomocin;
de vocabulario, comprensin y conversacin; de hbitos personales, iniciativa,
independencia y juego. El discurso relativo al desarrollo instaur un sistema
de percepcin capaz de captar toda caracterstica de la vida que pudiera
interpretarse como un elemento que cambia a lo largo del tiempo. Captaba la
vida por medio de unas pocas operaciones sencillas: avanzado o retardado?
Durante cuntos meses? En la tabla, la vida viene predigerida, precalibrada,
prenormalizada.
Imagen 4: La tabulacin de
la vida
Fuente: Arnold Gesell et
al., Psicologa evolutiva de 1 a 16 aos,
Seccin I, El nio de 1 a 5 aos, trad. Eduardo Loedel, Zeta Ediciones,
Buenos Aires, 1986.
No debemos pensar que esos procedimientos de inscripcin
meramente permiten registrar de manera ms prctica una realidad conocida, que
es la del nio en desarrollo. Si bien los nios y su desarrollo, al igual que
las personas y sus peculiaridades, han sido durante siglos objeto de atencin
para los filsofos, los telogos, filntropos, reformistas y sabios, los
dispositivos y tcnicas de visualizacin e inscripcin no constituyen una mera
ayuda tcnica para los procesos intelectuales. Cuando se piensa as, se
confiere demasiada importancia a una facultad del pensamiento abstracto y muy
poca a los mecanismos tcnicos por medio de los cuales opera el pensamiento.
Los cambios tecnolgicos son, a la vez, revoluciones de la conciencia. Las
tcnicas para visualizar e inscribir diferencias individuales transforman el
universo intelectual del cientfico y el universo prctico de los objetos y las
relaciones sobre los que se puede actuar. En resumen, los avances tcnicos
tienen consecuencias prcticas para nuevas reas de la vida.
En la dcada de 1930, se hicieron otros intentos de utilizar las
mismas tcticas de evaluacin en situaciones similares.[29]
Los nios que se encontraban en escuelas y guarderas como las descriptas
estaban all, en general, porque haban planteado problemas educativos, por lo
tanto, no es de extraar que se evaluara su conducta social y emocional cada
vez ms en funcin del ajuste y el desarrollo de respuestas aceptables para la
sociedad. El criterio de la aceptacin social y el concepto de ajuste
permitieron normalizar tcnicamente las escalas de desarrollo de un modo
similar al utilizado por Binet. As, habilitaron una tcnica destinada a
evaluar los frutos de los trabajos realizados para normalizar de manera
prctica a los nios que planteaban problemas educativos. Volveremos a
encontrarnos con esos problemticos nios con problemas en otros mbitos: el
tribunal de menores y la clnica de orientacin infantil.
Las escalas generalizaron y ampliaron algunas de las
caractersticas esenciales de la psicometra, pero constituan una visin
normalizadora de la infancia que aument aun ms su influencia sobre la
realidad. Pues esas escalas no eran meros medios de evaluacin: eran nuevos
modos de pensar la infancia, modos novedosos de ver a los nios, que se
difundieron rpidamente entre maestros, trabajadores de la salud y padres por
medio de la literatura cientfica y de divulgacin. Los libros para padres, los
manuales para maestros y los libros de psicologa comenzaron a presentar las
etapas significativas del desarrollo en forma de tablas e imgenes para que
toda persona pudiera evaluar a un nio (Imagen 5).[30]
A partir de entonces, todo el que hubiera tratado con nios en su vida
profesional o personal poda instruirse a travs de la mirada. El espacio que
separa las conductas de los nios concretos y los ideales de la norma permita
despertar en los padres nuevos deseos y expectativas, nuevos miedos y
preocupaciones; y en los profesionales, nuevas aspiraciones administrativas y
reformadoras. Con el auge de una nueva pericia normativa acerca de la infancia,
era posible gobernar de un nuevo modo la vida familiar y la subjetividad.
Imagen 5: Etapas
significativas del desarrollo
Fuente: M. Lyddiard, The
Mothercraft Manual, Churchill, Londres, (1924).
NOTAS
[1] Fuente: Governing
the soul. The shaping of the private self, London and N. York, Routledge, 1990: cap. 12, The
Gaze of the Psychologist.
Traduccin: Vanesa Laura Fusco. Trabajo final de Residencia en Traduccin, IES en Lenguas Vivas "Juan Ramn Fernndez", Buenos Aires, bajo la tutora de la Prof. Elena Marengo.
[2] Transcribimos la traduccin publicada en Vigilar y castigar, Siglo
XXI Editores Argentina, Buenos Aires, 2002, pg. 196. [N. de la trad.]
[3] Este captulo se fundamenta en los argumentos que expuse en mi artculo
Calculable minds and manageable individuals, History of the Human Sciences, 1 (1988): 179200.
[4] M. Foucault, Discipline and
Punish, Allen Lane, Londres, 1979. [Hay traduccin al castellano: Vigilar y castigar, Siglo XXI Editores Argentina, Buenos Aires, 2002].
[5] Se agradece este anlisis a M. Lynch, Discipline and the material form
of images: an analysis of scientific visibility, Social Studies of Science 15 (1985): 3766.
[6] Se encontrar ms
informacin sobre esas instituciones en N. Rose, The Psychological Complex, Routledge & Keagan Paul, Londres,
1985, y en los captulos escritos por Peter Miller y yo en P. Miller y N. Rose,
The Power of Psychiatry, Polity,
Cambridge, 1986. Vase tambin D. Garland, Punishment and Welfare, Gower,
Aldershot, 1985.
[7] Cf. M. Donnelly, Managing the
Mind, Tavistock, Londres, 1983, Cap. 7.
[8] El concepto de dispositivos de inscripcin se expone en B. Latour,
Visualization and cognition: thinking with hands and eyes, en H. Kushlick
(ed.), Knowledge and Society, Vol. 6,
CT: JAI Press, Greenwich, 1986.
[9] Puede encontrarse un anlisis sobre algunos problemas de la arqueologa
de Foucault, que surgen de su supuesto de que el enunciado y la oracin son
equivalentes, en B. Brown y M. Cousins, The linguistic fault, Economy and Society 9 (1980): 251278.
[10] Latour, op. cit.
[11] S. Gilman, Seeing the Insane,
Wiley, Nueva York, 1982. Vase tambin M. Shortland, Barthes, Lavater and the
legible body, Economy and Society 14
(1985): 273312.
[12] He analizado este tema detenidamente en The Psychological Complex, Routledge & Keagan Paul, Londres, 1985.
Se exponen otros anlisis sobre los dbiles mentales y la eugenesia en G. R.
Searle, Eugenics and Politics in Britain
19001914, Noordhof, Leyden, 1976; D. A. MacKenzie, Statistics in Britain, Edinburgh University Press, Edimburgo, 1981;
C. Webster (ed.), Biology, Medicine and
Society 18401940, Cambridge University Press, Cambridge, 1981, esp. caps. 5, 6, 7 y 8.
[13] Esa era la postura
adoptada por los filntropos que admiraban la obra llevada a cabo en la primera
mitad del siglo XIX por Sguin en Francia, Saegert en Alemania y Guggenbhl en
Suiza. Sidney Howe llev adelante la campaa en favor de la educacin de los
idiotas en Estados Unidos; en Inglaterra, la campaa en favor de que el estado
tomara medidas para contrarrestar la carga que representaba el idiota estuvo en
manos de la Charity Organization Society [Sociedad de la Caridad]; fue esa
postura, ms que la perspectiva eugensica, la que domin el Report of the Royal Commission on the Care
and Control of the Feeble Minded, Cd 4202, HMSO, Londres, 1908. Se analizan
esos debates en The Psychological
Complex, op. cit., Cap. 4.
[14] La figura principal que
abogaba por ese sistema en Gran Bretaa era el Dr. Francis Warner. Vase The Study of Children and
their School Training, Macmillan, Londres, 1897. Se incorpor su esquema
a los textos en boga e incluso form parte de la 16 edicin de A. Newsholme y
J. Kerr, School Hygiene, George Allen
& Unwin, Londres, 1924. El uso del cuerpo como medio para diagnosticar las
patologas mentales se remonta a la fisiognoma y se divulg con la frenologa,
pero en los siglos XVIII y XIX, mdicos especializados en el tratamiento de
dementes, desde Lavater, hasta Bucknill y Tuke en Inglaterra, pasando por Pinel
y Esquirol en Francia, perfeccionaron y codificaron ese mtodo para utilizarlo
como tcnica de diagnstico. Tericos especializados en la degeneracin como
Maudsley y Morel utilizaron la tcnica, que luego fue perfeccionada en la
ciencia criminolgica de Lombroso y sus sucesores. Vanse
S. Gilman, Seeing the Insane, Wiley,
Nueva York, 1982, y mi ensayo Calculable minds and maneagable individuals, History of the Human Sciences 1 (1988):
179200.
[15] Se analizan los trabajos de Galton y sus discpulos en R. S. Cowan,
Francis Galtons statistical ideas: the influence of eugenics, Isis 63, (1972): 50928, y en R. S.
Cowan, Nature and nurture: the interplay of biology and politics in the work
of Francis Galton, Studies in the
History of Biology 1 (1977): 133208. Vase tambin D. Mackenzie, Statistics in Britain 18651930: The social
construction of scientific knowledge, Edinburgh University Press,
Edimburgo, 1981.
[16] Se encontrar
informacin sobre Binet en T. H. Wolf, Alfred
Binet, University of Chicago Press, Chicago, IL, 1973.
[17] Citado en ibd., pg.
141.
[18] Vase The Psychological Complex,
op. cit., pgs. 12728.
[19] Vase G. Sutherland, Ability,
Merit and Measurement: mental testing and English education 18801940,
Clarendon, Oxford, 1984.
[20] Se encontrar
informacin detallada en L. Hearnshaw, Cyril
Burt: Pshycologist, Hodder & Stoughton, Londres, 1979.
[21] Vase G. Sutherland, op. cit.
[22] Se elabora ese tema en
distintas partes de Foucault, Discipline
and Punish, op. cit. [Hay traduccin al castellano: Vigilar y castigar, Siglo XXI Editores Argentina, Buenos Aires, 2002].
[23] Vase el anlisis del
nio salvaje de Aveyron expuesto en The
Psychological Complex, op. cit.
[24] Se encontrar un slido
anlisis de este tema en D. Riley, War in
the Nursery, Virago, Londres, pgs. 4359.
[25] C. Darwin, A
biographical sketch of an infant, Mind
2 (1877): 28594 [Hay traduccin al castellano: Ensayo sobre el instinto y apunte biogrfico de un nio, trad. Eulalia Prez Sedeo, Tecnos, Madrid, 1983]; W. Preyer, Mental Development in the Child, trad.
H. W. Brown, Arnold, Londres y Nueva York, 1894; M. Shinn, Notes on the Development of a Child, University of California
Studies, California, 1893; J. Sully, Studies
in Childhood, Longmans Green, Londres, 1895. G. Stanley Hall, The contents
of childrens minds, Princeton Review
11 (1883): 24972; W. Stern, Psychology
of Early Childhood, trad. A. Barwell, Allen & Unwin, Londres, 1924. Hay
informacin sobre el Child Study Movement [Movimiento para el Estudio del Nio]
en D. Riley, op. cit., 1983, Captulo
3.
[26] Se ofrecen ejemplos
representativos de los numerosos trabajos de Gesell en A. Gesell, The Mental Growth of the School Child,
Macmillan, Nueva York, 1925 y en Infancy
and Human Growth, Macmillan, Nueva York, 1928.
[27] Analizo esos procesos
con un enfoque ms terico en mi trabajo, Calculable minds and manageable
individuals, op. cit. Vase tambin Latour,
op. cit., y Lynch, op. cit.
[28] Cf. Lynch, op. cit.
[29] Hay reseas al respecto en C. Buhler, The social behaviour of the
child, en C. Murchison (ed.), Handbook
of Child Psychology, Clark University Press, Worcester, MA, 1931; M.
Collins, Modern trends in child psychology, in F. C. Bartlett et al. (eds.), The Study of Society, Kegan Paul,
Trench, Trubner, Londres, 1939; y en C. J. C. Earl, Some methods of assessing
temperament and personality, en Bartlett, The
Study of Society, op. cit.
[30] Vase el anlisis en C. Hardyment, Dream
Babies: Child Care from Locke to Spock, Oxford University Press, Oxford,
1984, Captulo 4.