Una genealoga de la mirada arqueolgica
Martn Plot

 

1 - Foucault y la ambigedad de los orgenes

 

Introduccin

 

Cualquier conocedor de los textos de Michel Foucault desde Las palabras y las cosas en adelante reira sin duda ante la afirmacin de que la siguiente idea pudiera haber surgido alguna vez de su pluma: "Queremos demostrar que la raz de la patologa mental no debe estar en una especulacin sobre cierta 'metapatologa', sino slo en una reflexin sobre el hombre mismo." [1] Sin embargo, esa risa debiera tomar ciertas precauciones antes de brotar exuberante. Es cierto que el autor que teoriz contra el autor se neg reiteradamente a la reedicin de la temprana obra en la que esto ingres al campo de las redes discursivas [2] , pero esto no alcanza, como bien puede sostenerse desde su propia perspectiva terica, para negar su existencia como texto.

Pues bien, Enfermedad mental y personalidad, el texto ms negado de un autor que neg usualmente sus obras pasadas --o mejor, que las "aclar" sucesivamente en obras posteriores [3] --, es un texto sumamente temprano. Su primera edicin data de 1954, cuando Foucault tiene slo 28 aos. Sin embargo, y a pesar de ser un texto plagado de aquellos lugares comunes del pensamiento marxista francs que ms adelante Foucault no tratar sino de desmontar, pueden encontrarse en este trabajo fuertes rasgos de sus interrogaciones futuras.

Concretamente, lo que Foucault se propone aqu es desarrollar una crtica de aquellas concepciones psicolgicas "tradicionales o recientes" que conciben las patologas mentales desde una postura anloga a la que se aboca al estudio de las patologas orgnicas. Estas posturas plantean "que la enfermedad es una esencia, una entidad especfica sealable por los sntomas que la evidencian, pero anterior a ellos, y en cierta medida independiente de ellos." [4] Esta operacin no recibe otra crtica por parte de Foucault que la que podra esgrimirse desde las clsicas perspectivas fenomenolgicas, centradas en el sealamiento de la abstraccin metafsica de la ciencia. El hombre se conforma como totalidad --consigo mismo y con el medio--, y cualquier operacin analtica que prescinda de su ser-en-el-mundo [5] no tendr finalmente ante s otra cosa que lo que ella misma puso. Los abordajes inspirados en la analoga orgnica terminan constituyendo en objeto elementos aislados de la totalidad, abstractos en relacin a su existencia fenomnica e inescindible como hombre. [6] "Nosotros queremos demostrar --dice Foucault--, por el contrario, que la patologa mental exige mtodos de anlisis diferentes de los de la patologa orgnica, y que slo mediante un artificio del lenguaje podemos prestarle la misma significacin a las 'enfermedades del cuerpo' y a las 'enfermedades del espritu'. Una patologa (...) como esta entra actualmente en la categora del mito, si bien la unidad del cuerpo y del espritu est dentro de lo real." [7] Concluyendo de modo categrico ms adelante: "La patologa mental debe liberarse de todos los postulados abstractos de una 'metapatologa'; la unidad que asegura entre las diversas formas de la enfermedad es siempre artificial; es el hombre real quien sustenta su unidad de hecho." [8]

Pero dijimos ms arriba que a pesar de la presencia de esta tonalidad fenomenolgica a lo largo de Enfermedad mental y personalidad la obra permita igualmente identificar interrogaciones que sern largamente retomadas en el pensamiento futuro de Foucault. En este sentido vamos a tratar de defender dos ideas sucesivas aunque independientes. En primer lugar, diremos que dos puntos claves de su argumentacin mostrarn, en un lenguaje todava deudor de otras tradiciones, el inters futuro de Foucault por identificar, 1) aquel suelo omnipresente en toda sincrona social que ms adelante llamar "apriori histrico" [9] y 2) la dimensin positiva de toda institucin --su productividad--, caracterstica notable de sus anlisis acerca de la prisin y la sexualidad. Pero en segundo lugar, pretendemos mostrar como aquel famoso apostar a que el hombre se borrar "como en los lmites del mar un rostro de arena" [10] , encarnado tericamente en el despliegue de dichas nociones, entre otras, poda ya rastrearse, as como lo hacemos en su texto ms temprano y existencialista, en la propia obra de quien fuera uno de sus maestros en los aos de su formacin y preparacin del texto que nos encontramos analizando: Maurice Merleau-Ponty. [11] En este mismo sentido, veremos como en algunos aspectos vinculados a la propia "unidad" del hombre, presente en los pasajes ya citados, y en otros vinculados a la adhesin al Partido Comunista y a la filosofa de la Historia que le era consubstancial, los trabajos de Merleau-Ponty haban ya para ese entonces iniciado un camino prolfico en el desarrollo de los conceptos de contingencia e indeterminacin, que seran luego largamente desplegados por Foucault en su trabajo futuro.

 

 

La falla que se inquieta bajo los pies

 

Enfermedad mental y personalidad es un texto de frontera. Evidentemente no lo es al interior del propio pensamiento de Foucault, puesto que es lo primero que escribe, pero s parecera ser uno de los textos lmites de aquella tradicin que, dira ms adelante l mismo, se inquietaba ya "bajo los pies" [12] . Enfermedad mental y personalidad es un texto incmodo, porque coexiste con la camisa de fuerza de la hegemona intelectual del marxismo existencialista en la Francia de posguerra, pero muestra indicios, iluminados bajo la luz posterior de los sucesivos giros --lingstico primero y pragmtico despus--, de un pensamiento que se desplegar en su respuesta.

Como ya dijimos, al menos dos de sus conceptos futuros se encuentran ya en gnesis en la obra. El ms claro y elocuente, ya que se constituye en el nico cierre que Foucault encuentra en su crtica desplegada, es la remisin de la alienacin individual a la alienacin social. Es cierto, esta aparicin de un proto apriori histrico bajo la forma de las condiciones sociales de existencia, no ser una entera novedad para el pensamiento de la poca. Pero lo que s puede decirse ex-post es que esta respuesta de sentido comn para un intelectual familiar al marxismo en ese entonces [13] , asumir luego la forma de una historicidad radical, indeterminada en la sucesin histrica pero determinante al interior de la propia episteme. Durante mucho tiempo nada ni nadie ser, en el pensamiento de Foucault, trascendente ni independiente de su episteme.

Esto ltimo nos lleva al segundo punto que, entendemos, ser un germen de gran parte de la produccin futura de Foucault. "En realidad, dice en Enfermedad mental y personalidad, la enfermedad borra pero subraya; anula por una parte pero por otra exalta; la esencia de la enfermedad no reside slo en el vaco que provoca, sino tambin en la plenitud positiva de las actividades de reemplazo que vienen a llenarlo." [14] De este modo, es claro que Foucault ya intenta superar las perspectivas meramente constrictivas de la privacin, en este caso la privacin de "salud mental" para el individuo enfermo. El vaco provocado por la enfermedad es llenado por una modalidad de respuesta novedosa cuyo ser no ser slo del orden de la negatividad.

 

 

La pluralidad es la ley de la tierra [15]

 

Pero claro, estos grmenes del Foucault futuro en su obra temprana no bastan para hacer desaparecer la fuerte influencia que el pensamiento fenomenolgico hace notar en el texto. Un aspecto que lo atraviesa de punta a punta ilustra esto con claridad: la supervivencia de una nocin de mundo comn e intersubjetivo que se hace manifiesta en distintos pasajes, otorgando a la relacin de alteridad con un otro en una escena comn un carcter privilegiado a la hora de identificar lo tpicamente perdido en la enfermedad mental.

En este sentido, Foucault afirma que "conductas aparentemente tan simples como son la atencin en el presente, el relato, la palabra, implican todas una cierta dualidad, que en el fondo es la dualidad de todas las conductas sociales. Si el psicastnico encuentra tan difcil la atencin al presente es por las consecuencias sociales que oscuramente encierra la situacin; para l son difciles todas estas acciones que tienen un reverso (mirar-ser mirado, en la presencia; hablar-ser hablado, en el lenguaje; creer-ser credo, en el relato) porque son conductas que se despliegan en un horizonte social. (...) Al perder la ambigua virtualidad del dilogo, tomando la palabra slo en la faz esquemtica que presenta el sujeto hablante, el enfermo pierde el dominio de su universo simblico (...); las palabras y los gestos ya no pertenecen al dominio comn en el que se encuentran las intenciones de uno y (las) de los otros..." [16] Como se sabe, en la perspectiva futura de Foucault no ser el mundo intersubjetivamente compartido lo que garantizar la inscripcin en el universo simblico, sino el formar parte del complejo sistema de dispositivos propios de toda episteme. Esto es, una perspectiva que en un primer momento pensaba la supervivencia del mundo inter-humano bajo la forma de disponibilidades subjetivas como las pensadas por Merleau-Ponty [17] --recordemos, donde el sujeto ya no es la conciencia abstracta cartesiana sino un sujeto situado y encarnado-- se transformar, en poco tiempo, en dispositivos estructurales Si este pasaje es visto como ruptura radical, segn lo entender claramente Foucault en el futuro, o como una razonable continuidad en el proceso de crtica al sujeto abstracto moderno, como podra sostenerse, habra que sondearlo en el transcurso del devenir futuro de Foucault. Lo que es seguro es que se tratar de conceptos emparentados a travs de una mutacin que va de la primaca del sujeto a la primaca de la estructura --o tambin, de una primaca de la percepcin a una primaca del lenguaje.

 

 

Las condiciones sociales de posibilidad de la enfermedad

 

Pero sigamos. Ms adelante, al cerrar el anlisis de las dimensiones psicolgicas de la enfermedad para pasar luego a sus condiciones sociales, Foucault afirma que "la enfermedad es a la vez retiro a la peor de las subjetividades y cada en la peor de las objetividades, (y) aqu llegamos a una de las paradojas de la enfermedad mental que nos obliga a nuevas formas de anlisis: si esta subjetividad del insano es al mismo tiempo vocacin y abandono del mundo, no es al mundo mismo a quien debemos interrogar acerca del secreto de esta subjetividad enigmtica? Despus de haber explorado las dimensiones interiores, no hemos sido obligatoriamente llevados a considerar sus condiciones exteriores y objetivas?" [18] Se trata ahora de estudiar las condiciones histricas de posibilidad de aparicin de la enfermedad, en sus palabras futuras, su apriori histrico. Esta bsqueda de las condiciones de posibilidad es el neokantismo de Foucault [19] , con la diferencia que aqu las condiciones de posibilidad se funden con las condiciones de existencia, estn del lado del "objeto", no de un sujeto universal -como en Kant-, ambas son exterioridades. Una vez ms: el apriori es histrico. De todas formas, no debe pensarse aqu que olvidamos que es posible encontrar en este punto tanto continuidad como discontinuidad con el pensamiento futuro de Foucault, pero ocurre que dado que fue l mismo quien se encarg de remarcar la ltima, optamos por iluminar con algo mas de nfasis la primera.

Segn Foucault, entonces, las enfermedades sern relativas a una "fase de la humanidad", por lo que emprender el intento por responder cmo es que nuestra sociedad ha dado al enfermo el estatus de desviado, de ser una pura negatividad con respecto a lo que sera algo as como el grado cero de lo humano --la normalidad-- y cmo es que, a la vez, este desvo logra expresar el ser ms ntimo de la propia sociedad que ha hecho esto posible, la sociedad burguesa. En el despliegue de esta argumentacin es donde comienza a aparecer la ya clebre contraposicin entre locura y razn moderna, columna vertebral de desarrollos futuros: "el enfermo mental en el siglo XIX es el que ha perdido el uso de las libertades que le ha conferido la revolucin burguesa." [20] Con esto ya sabemos por qu la enfermedad mental asume el lugar del desvo del grado cero de la razn moderna, pero an no respondimos la forma en que la sociedad se expresa en esta supresin.

En fin, a esta altura el giro es ya previsible, pero igualmente sorprendente: "El verdadero fundamento de las regresiones psicolgicas es por lo tanto un conflicto de las estructuras sociales. (...) La explotacin, que lo aliena en un objeto econmico, lo liga a los otros pero mediante los lazos negativos de la dependencia; las leyes sociales que lo unen a sus semejantes en un mismo destino lo oponen a ellos en una lucha que, paradjicamente, no es ms que la forma dialctica de esas leyes..." [21] De este modo, el enfermo expresa la sociedad al no poder enfrentar satisfactoriamente el conflicto que la atraviesa. La enfermedad se manifiesta como una de las formas de la defensa, pero esta aparece cuando el individuo no logra gobernar en sus reacciones a las contradicciones que caracterizan su medio. De este modo, el mundo burgus se presenta como la condicin de posibilidad de la esquizofrenia, por lo que la forma de abordar su estudio nunca podr provenir del aislamiento del fenmeno con respecto a su inscripcin mundana. Slo dando cuenta de los conflictos reales de las condiciones de existencia podr abordarse la "estructura paradojal del mundo esquizofrnico".

En definitiva, es la alienacin propia de la sociedad burguesa el apriori histrico del hombre alienado del mundo. De este modo llegamos a un lugar terico en el que ya no habr esencializacin posible de la enfermedad, debido a que sta ya no asume la forma de una entidad transhistrica. La enfermedad slo se da en situacin, es decir, a partir de su existencia al interior de un mundo. La atencin se desva, como dijimos, de una primaca del sujeto a una primaca de la estructura social. En este contexto, ser para Foucault "la sociedad burguesa, (la que muestra que) por los mismos conflictos que han hecho posible su enfermedad, no est hecha a la medida del hombre real; que es abstracta en relacin al hombre concreto y a sus condiciones de existencia; que continuamente pone en conflicto la idea unitaria que se hace del hombre y el status contradictorio que le otorga. El enfermo mental es la apoteosis de ese conflicto. Y si por el mito de la alienacin mental, se lo expulsa de los lmites de la ciudad, es para no ver en l la escandalosa expresin de sus contradicciones, que han hecho posible su enfermedad, y que constituyen la realidad misma de la alienacin social. Si se ha hecho de la alienacin psicolgica la consecuencia ltima de la enfermedad, es para no ver la enfermedad en lo que realmente es: la consecuencia de las contradicciones sociales en las que el hombre est histricamente alienado." [22] Pero, de todas formas, el conflicto social slo se transforma en patologa mental cuando, como dijimos, "la contradiccin de las condiciones de existencia se convierten en contradiccin funcional de las reacciones." [23] Veremos entonces como es a propsito de este motivo que Foucault realiza un llamado de atencin final que nos permite, una vez ms, observar el claro "parecido de familia" de su primera obra con la filosofa existencialista de posguerra. Influencia que sera reconocida por el propio Foucault, segn relata Didier Eribn en su biografa: "La lectura de lo que se ha definido como 'anlisis existencial' o 'psiquiatra fenomenolgica' tuvo una innegable importancia para mi..." [24]

Veremos, en primer lugar, como Foucault define su propia perspectiva como "materialista", pasando inmediatamente a estructurar su argumentacin al estilo ni-ni, ni subjetivista ni objetivista, --que caracterizar al pensamiento de Merleau-Ponty [25] -- en contra de la confusin lisa y llana entre alienacin social y alienacin mental por un lado, y en contra de la reduccin de la enfermedad a mera perturbacin del sistema nervioso por el otro. "Contra el primer error, dir Foucault, debemos recordar constantemente que la enfermedad no comienza con sus condiciones de posibilidad, que slo empieza con las perturbaciones funcionales, y que si la alienacin social es la condicin de la enfermedad y la alienacin mental su consecuencia mtica, entre ambas, la enfermedad debe conservar su propia realidad y sus dimensiones especficas. Contra el segundo escollo debemos tener presente que las perturbaciones funcionales no podrn agotar el conjunto de los hechos patolgicos y sus condiciones en tanto todas las formas de conflicto no hayan desaparecido de las condiciones de la existencia humana. Slo cuando sea posible cambiar esas condiciones, la enfermedad desaparecer como perturbacin funcional resultante de las contradicciones del medio. La reduccin de toda patologa mental a una patologa funcional de la actividad nerviosa no depende esencialmente del progreso del conocimiento fisiolgico, sino de la transformacin de las condiciones de existencia, y de la desaparicin de las formas de alienacin en las que el hombre pierde el sentido humano de sus actos." [26]

 

 

De indeterminacin y contingencia

 

Las cursivas del ltimo prrafo del punto anterior no son del autor, por cierto, pero su uso nos arroja directamente a la consideracin de la medida en que Foucault no slo se encontraba desarrollando en sus primeros aos de produccin intelectual una concepcin profundamente pregnante al "clima de poca", sino que, adems, conservaba todava limitaciones que ya estaban siendo superadas por desarrollos tericos contemporneos. A dnde apunta la idea presente en el texto por nosotros sealado? Bsicamente, al horizonte que muchos de los planteos del temprano marxismo estructuralista francs de ese entonces dejaban entrever: "Las perturbaciones funcionales no podrn agotar el conjunto de los hechos patolgicos y sus condiciones en tanto (insisto yo) todas las formas de conflicto no hayan desaparecido de las condiciones de la existencia humana" Evidentemente tal horizonte no estuvo nunca presente en el pensamiento de Merleau-Ponty, ni en sus trabajos polticos ni en sus reflexiones en torno al lenguaje, pero s lo estaba en la temprana oleada del pensamiento estructuralista. [27]

Este punto es importante debido a que quizs se halle en la base de la resistencia futura de Foucault a ser catalogado como estructuralista. Para ser justos, habr que decir que es realmente cierto que una vez desmontada toda filosofa de la Historia y fundida en una especie de historia "afsica" en la que todos los rdenes son posibles pero la relacin entre ellos es la de la discontinuidad --veremos esto mejor unas pginas ms adelante--, Foucault no volver a soar con redencin alguna. Pero tambin es cierto que para ese entonces ya eran varios los pensadores --y especialmente los de inspiracin fenomenolgica-- para los que la historia no era un camino ineluctable hacia la sociedad reconciliada consigo misma.

En relacin a esta persistencia de una postura ante la "Historia" que se encontraba ya bajo la crtica de Merleau-Ponty, puede citarse el pasaje de la biografa de Didier Eribon en la que se hace referencia a un dicho de Jean-Claude Passeron con respecto al recelo comunista para con Merleau-Ponty y su idea de indeterminacin: "Te acuerdas de cuando hacamos de negros en La Nouvelle Critique? --parece haber dicho Passeron a Foucault-- Y de aquel famoso artculo que estuvo pendiente durante tanto tiempo: 'Hay que ajustarle las cuentas a Merleau-Ponty', era la frmula empleada." [28]

Pero, finalmente, la crtica ms temprana a las consecuencias deterministas del primer estructuralismo, quizs haya sido la expresada por Derrida ante la publicacin de Historia de la locura. Para Derrida, la lectura que hace Foucault de Descartes es una "lectura muy 'ingenua' (...) Pero tambin una lectura peligrosa, que pretende inscribir de nuevo un texto en una 'estructura histrica', en un 'proyecto histrico total', y que, a su vez, cometer una violencia 'para con los racionalistas y el sentido, el sentido comn'. (...) 'El totalitarismo estructuralista operara en este caso un acto de delimitacin del cogito que sera del mismo tipo que el de las violencias de la edad clsica." [29]

 

Pequea conclusin intermedia

 

Como vimos, Enfermedad mental y personalidad es un texto cuya fuerte tensin interna puede ser percibida desde cualquier mirada retrospectiva, sobre todo desde la del propio autor. Alberga elementos de los que Foucault renegar con firmeza, pero tambin esboza estructuras analticas que lo acompaarn por mucho tiempo. Efectivamente, la obra de Foucault no hace sistema y por eso fue l mismo quien intent apartar de la lista a su texto ms "desviado" e incomodo. Lo que no cabe duda es que, mientras la obra de Foucault se mantuvo productiva, fue, como todo lenguaje, magmtica ms que sistemtica; fue abierta, incompleta. Si pudiramos usar un lenguaje lisa y llanamente pos-estructuralista, diramos que su temprano texto existencialista --y, en el campo de la poltica, su temprana adhesin al Partido Comunista-- podran pensarse como aquel exterior constitutivo contra el cual Foucault no dej de lidiar durante el resto de su vida intelectual --o, al menos, durante los siguientes veinte aos.

 

 

2 - El "imborrable umbral cronolgico" de Michel Foucault

 

Cmo llega entonces Foucault, doce aos despus de la publicacin de Enfermedad mental y personalidad, en Las palabras y las cosas, a concepciones que pareceran no tener otro objetivo que el de desdecirse de aquellos planteos? A travs del "imborrable umbral cronolgico" [30] que constituir en su pensamiento el momento que nosotros identificaremos como el de su "arqueologa de la fenomenologa" -El nacimiento de la clnica- y su indirecta pero firme deconstruccin del sustrato que la hizo posible.

Efectivamente, ser en el desarrollo de su genealoga del nacimiento de la mirada [31] mdica que Foucault encontrar una ontologa comn al positivismo, caracterstico de sta, y a la fenomenologa como postura terica. "Cuando se hace la investigacin vertical de este positivismo, dice Foucault, se ve aparecer, a la vez oculta por l, pero indispensable para que nazca, toda una serie de figuras que sern liberadas a continuacin y paradjicamente utilizadas contra l. En particular, lo que la fenomenologa le opondr con mayor obstinacin estaba presente ya en sus estructuras de basamento: los poderes originarios de lo percibido y su correlacin con el lenguaje, en las formas originarias de la experiencia, la organizacin de la objetividad a partir de los valores del signo, la estructura secretamente lingstica de lo dado, el carcter constituyente de la espacialidad corporal, la importancia de la finitud en la relacin del hombre con la verdad y en el fundamento de esta relacin, todo esto estaba ya en juego en la gnesis del positivismo." [32]

Pero esta ontologa comn al positivismo y a la fenomenologa requerir primero, para que la entendamos mejor, de la explicitacin de un concepto que slo tomara cuerpo unos pocos aos ms tarde: el concepto de episteme. En este sentido, y como el mismo Foucault comienza diciendo en Las palabras y las cosas, su interrogacin acerca de los sustratos que sern las epistemes, nace de un texto de Borges -"El idioma analtico de John Wilkins"- y de la risa que sacude todo lo que normalmente pensamos como ordenado y ordenable. El texto de Borges trastorna, con una extraa taxonoma [33] , toda posible clasificacin racional. A travs de la exhibicin del encanto extico de un pensamiento imaginario, Borges parecer estar mostrndonos los lmites del nuestro. Veamos.

No es en ninguno de los componentes de la taxonoma en s mismo donde reside esa imposibilidad, sino en su yuxtaposicin con cada uno de los otros en un orden impensable. Lo que instala esta imposibilidad es su desconcertante correspondencia con la serie --a, b, c, d--, porque de otro modo el azar ganara toda hiptesis y no habra pregunta. La correspondencia evita la distensin que podra provenir de reconocer en el texto una disposicin de puro azar, un error, una seleccin por randomizacin. Pero no. No son los encuentros inslitos lo que desconcierta, sino la ausencia de un lugar comn --un en, un sobre-- que sin embargo est sugerido: algo que garantice, o al menos sugiera, la pertinencia de esta superposicin. Pero nuevamente no, los elementos de la taxonoma no comparten nada salvo la serie alfabtica. De este modo lo que se exhibe --lo que da risa-- es el contraste entre un orden impensable y la pretensin de su presencia sugerida por la taxonoma.

Como podemos ver, la mostracin de un orden impensable para el nuestro no tiene otro propsito que el de sealar el programa de la obra: dar cuenta de la episteme de cada poca histrica en cuestin. Este texto de Borges plante a Foucault, adems, la sospecha de que hay un desorden peor que el de lo incongruente: el desorden de un gran nmero posible de rdenes --la desesperacin del afsico, que no logra otorgar un orden definitivo a las madejas multicolores de lana debido a que su lenguaje est arruinado. Este desorden, por supuesto, no alude ms que a la discontinuidad histrica. La historia (afsica) ya no ser la gran marcha con sentido que haba sido, sino la sucesin contingente y por mera mutacin de epistemes que muestra ser.

Pero, entonces, de dnde surge esta coherencia de un orden que sabemos no determinado necesariamente ni impuesto por las propias cosas? El orden se presenta a la vez como interior y como lo que no existe con independencia de una mirada exterior. De este modo, dice Foucault, nos encontramos, por un lado, con los cdigos fundamentales de una cultura: los que rigen el lenguaje, la percepcin, los valores y las prcticas --recordar que la taxonoma de Borges es lingsticamente comprensible, por lo que no es este el ordenamiento particularmente movilizado por el texto--; y, en el extremo opuesto, en cambio, tenemos las teoras cientficas y las interpretaciones filosficas. Entre estas dos regiones se extiende una zona intermedia. All es donde una cultura establece una primera distancia con los rdenes empricos que le dictan los cdigos fundamentales --les hace perder su transparencia, deja de considerarlos los nicos posibles--, reconoce su existencia --hay un orden--, y se pone en condiciones de cuestionar e invalidar los cdigos del lenguaje, la percepcin o la prctica. Tanto es as que esta regin media puede considerarse la ms fundamental. Es anterior a las palabras, las percepciones y los gestos [34] ; y ms slida y verdadera que las teoras cientficas o filosficas.

De lo que trata Las palabras y las cosas es de esta experiencia "intermedia". Esto es, all Foucault tratar de dar cuenta --a partir del lenguaje tal como era hablado, de los seres naturales tal como eran percibidos, de los cambios tal como eran practicados-- del orden cultural; y, a la vez, de qu modalidades del orden han sido reconocidas para constituir los conocimientos positivos de la gramtica y la filologa, la historia natural y la biologa, y el estudio de las riquezas y la economa poltica. Como afirma Foucault, este estudio tratar de reencontrar aquello a partir de lo cual han sido posibles los conocimientos y las teoras, el fondo de su apriori histrico. Todo esto se definir, como dijimos ms arriba, como episteme, como las condiciones de posibilidad de las diversas formas del conocimiento emprico de, en este caso, la poca clsica y nuestra modernidad. Hacer esto se llamar, como es bien sabido, hacer arqueologa, y la arqueologa no ser equivalente a la historia, puesto que describir los sistemas de simultaneidad de una episteme, en sincrona, y no la necesidad de su sucesin --necesidad que, por otra parte no ser ya tal.

Pero la conclusin a la cual arribar Foucault, conclusin que ms bien parece haber sido la premisa del programa completo desarrollado en la obra, es la de que el "hombre" mismo, tal como se constituy en la modernidad, est a la vez en el fundamento de toda positividad y en el propio campo de las cosas empricas. El "hombre" como concepto central de la modernidad no ser entonces la esencia inmutable que el humanismo dio por descontada, sino su apriori histrico y, por lo tanto, propio nada ms que de nuestra episteme, que en trminos de su obra anterior a Las palabras y las cosas -momento clave en su deconstruccin de la episteme humanista-, ser aquella "trama sombra pero slida de nuestra experiencia." [35]

 

La arqueologa de la mirada fenomenolgica

 

El nacimiento de la clnica, dice Foucault, "trata del espacio, del lenguaje y de la muerte; trata de la mirada" [36] , y esto es, efectivamente, as. En primer lugar, trata del espacio, porque se propone dar cuenta de cmo un cambio de espacializacin en la prctica mdica pudo estar en la base de una completamente nueva distribucin originaria de lo visible y de lo invisible en la clnica y la clnica anatomopatolgica del siglo XIX. En segundo lugar, trata del lenguaje, porque ser de una tambin novedosa confianza en la universal posibilidad del mismo de enunciar lo visible, que este ltimo podr determinar el saber de la clnica mdica. As es, y paradjicamente -como casi siempre en Foucault-, ser de una certeza de conmensurabilidad total del lenguaje con las cosas mismas y el mundo [37] que la mirada clnica se nutrir finalmente para convertir a la mirada en la referencia obligada de su prctica. Y, finalmente, tambin trata de la muerte, porque el pasaje de la clnica a la clnica anatomopatolgica, que aparentemente desplazar la mirada en favor del tacto y del odo [38] , lo estar haciendo slo porque la muerte, y la diseccin posibilitada por ella, convertir a lo invisible en un visible post-mortem La luz de la vida devendr as, para la medicina anatomopatolgica, en opacidad; y la negra muerte, en transparencia absoluta. La mirada convertir al cuerpo abierto en la fuente de una verdad mdica solo revelable al final de la vida. En su transcurso, sern el odo y el tacto los sentidos que suplirn a la vista provisoriamente, aquellos que permitirn acceder indirectamente a un invisible-visible que se convertir, a la vez, en el lugar de la enfermedad [39] .

Como vemos, El nacimiento de la clnica trata de la mirada. Pero, como ya dijimos, la visibilidad cambia de modo y la enunciabilidad cambia de rgimen segn cada episteme. "Maneras de decir y maneras de ver, discursividades y evidencias, cada estrato est hecho de una combinacin de ambas y, de un estrato a otro, existe variacin de ambas y de su combinacin". [40]

"Qu lnea decisiva se traza, por consiguiente, entre una descripcin que pinta las membranas como 'pergaminos empapados' y esta otra, no menos cualitativa, no menos metafrica que ve, extendidas sobre las envolturas del cerebro, pelculas de clara de huevo? (...) Para comprender cundo se ha producido la mutacin del discurso, sin duda es menester interrogar algo ms que los contenidos temticos o las modalidades lgicas, y recurrir a esta regin en la cual las 'cosas' y las 'palabras' no estn an separadas, all donde an se pertenecen, al nivel del lenguaje, manera de ver y manera de decir. Ser menester poner en duda la distribucin originaria de lo visible y de lo invisible." [41] Y ser poniendo en duda esta distribucin originaria que Foucault intentar mostrar cmo la mirada clnica -pero en realidad, cmo la primaca de la percepcin en la fenomenologa- solo puede darse en una episteme, en aquella regin media, anterior a palabras, percepciones y gestos, sin la cual tal primaca no puede ser sostenida. Lo que El nacimiento de la clnica intentar hacer, en definitiva, ser mostrar como hay algo que es anterior a los fenmenos en su aparecer, en su hacerse visibles, una distribucin de visibilidades y enunciados que los hace posibles y que requerir de un anlisis estructural para ser puesto en evidencia. Lo visible es irremediablemente invisible sino logramos dar con las condiciones generales que las abren como visibilidad, con su apriori histrico. El apriori histrico de lo visible requerir, en fin, no de una fenomenologa, que lo supone y olvida a la vez, sino de una arqueologa.

Como podemos ya afirmar con claridad, el pasaje que anunciamos tempranamente [42] ha tenido lugar: la mutacin esencial que en el pensamiento de Foucault llevar de la primaca del sujeto a la primaca de la estructura o, como tambin dijimos, de la primaca de la percepcin a la primaca del lenguaje. En El nacimiento de la clnica ya no se tratar de dar cuenta de la experiencia mdica en su fenomenalidad sino de "determinar (sus) condiciones de posibilidad (desarrollando) un estudio estructural que intenta descifrar en el espesor de lo histrico las condiciones de la historia misma." [43]

 

 

La mutacin ha tenido lugar: del existencialismo originario a la primaca de la estructura

 

Sabemos entonces que a partir de este momento sern las condiciones de posibilidad de los fenmenos lo que interesar a Foucault, y tambin sabemos que estas condiciones de posibilidad son histricas y que se alteran por mutacin. Cada poca ve y hace ver todo lo que puede, dice y hace decir todo lo que puede -segn sus condiciones de visibilidad y de decibilidad, segn su apriori histrico-. As es como, de nuevo paradjicamente, en este "teln de fondo" no habr ya secreto y, sin embargo, ste no ser directamente legible o inmediatamente visible: por eso se tratar de dar cuenta de epistemes y no de fenmenos. En este marco, Foucault afirmar entonces que la "clnica es probablemente el primer intento, desde el Renacimiento, de formar una ciencia nicamente sobre el campo perceptivo y una prctica slo sobre el ejercicio de la mirada. Ha habido sin duda, de Descartes a Monge, y anteriormente entre los pintores y los arquitectos, una reflexin sobre el espacio visible; pero se trataba de fijar una geometra de la visibilidad, es decir, de situar los fenmenos sealando la percepcin en el interior de un dominio sin mirada; las formas inteligibles fundaban las formas percibidas en una exposicin que las suprima. La clnica (supone), sin interrogarla, la visibilidad de la enfermedad, como una estructura comn en la cual la mirada y la cosa vista, la una frente a la otra, encuentran un sitio. (...) No es por consiguiente la concepcin de la enfermedad la que ha cambiado primero, y luego la manera de reconocerla (...) sino todo el conjunto y ms profundamente la relacin de la enfermedad con esta mirada a la cual se ofrece y que al mismo tiempo ella constituye. No hay divisin que hacer entre teora y experiencia, o mtodos y resultados; es menester leer las estructuras profundas de la visibilidad en las cuales el campo y la mirada se vinculan el uno a la otra, por cdigos perceptivos." [44] Estos cdigos perceptivos constituyen en su arqueologa la estructura subyacente de toda percepcin en la episteme humanista, no slo de la mirada mdica. De esta manera Foucault logra definir elocuentemente el programa de su nueva episteme [45] : mostrar el olvido, por parte de la fenomenologa, de sus propias condiciones de posibilidad.

En esta operacin, que es mostracin, Foucault afirma que la medicina no tendr ya por tarea el descubrir las esencias de la enfermedad, coincidiendo en este punto con su crtica, en parte fenomenolgica -que desarrollamos ms arriba-, a las concepciones psicolgicas tradicionales; slo que ahora sta afirmacin apuntar al hecho de que, plantendose como nica tarea el percibir las visibilidades de un aparecer espontneo en la clnica, y un invisible-visible al cual se puede acceder en la muerte o a travs del tacto, el odo y el modelo estetoscpico durante la vida en la clnica anatomopatolgicia, la fenomenologa desconoce la propia episteme que la hace posible. Este pasaje en el trabajo del propio Foucault, que es mutacin por ser contingente pero que nosotros podemos rastrear genealgicamente desde nuestra perspectiva, es lo que, entendemos, consolidar El nacimiento de la clnica como el desarrollo de esta "arqueologa de la fenomenologa" y tematizar en Las palabras y las cosas, anunciando a la vez su fin.

La primaca de la estructura surge entonces de esta operacin arqueolgica y ser el modo en que se manifestar la reaccin de Foucault contra la fenomenologa que profes, con dificultades, como vimos, en su primera obra. Este punto de vista es compartido por Gilles Deleuze, quien de todos modos pone frenos a quienes derivan de este hecho una desaparicin del campo de lo visible, y con ellas del de la percepcin fenomenolgica, del pensamiento de Michel Foucault. Si eso sostuviramos, dice Deleuze, si olvidramos la dimensin de visibilidad en el pensamiento de Foucault, lo convertiramos en un filsofo analtico [46] . Pero la arqueologa es un archivo audiovisual, no lingstico. Lo que realmente ocurre es que, como vimos en El nacimiento de la clnica, lo visible y lo enunciable sern ahora el objeto de una epistemologa, no de una fenomenologa, sencillamente porque se propondr dar cuenta de las epistemes que hacen posible los fenmenos y no de su simple aparicin. Como no hay ya experiencia salvaje -que poda intuirse en Enfermedad mental y personalidad como el horizonte posible al liberarse los hombres de la sociedad alienada- ni fenmenos originarios, no hay ahora nada previo al saber, entendido ste como estas capas de combinaciones de visible y de decible que son especficas de cada episteme. La ambigedad fenomenolgica de los orgenes ha devenido sistematicidad de la estructura y as permanecer, al menos por un tiempo, en el pensamiento de Foucault.

 

 

Bibliografa citada:

 

- Arendt, Hannah, La vida del espritu, Madrid, Centro de estudios constitucionales, 1984.

- Barthes, Roland, El mito hoy, Mxico, Siglo XXI, 1985.

- Descombes, Vincent, Modern French Philosophy, New York, Cambridge University Press, 1988.

- Deleuze, Gilles, Foucault, Mxico, Paids, 1991.

- Eribon, Didier, Michel Foucault, Barcelona, Anagrama, 1992.

- Foucault, Michel, Enfermedad mental y personalidad, Barcelona, Paids, 1991.

_ Qu es la ilustracin?, traduccin de Ernesto Funes, Ctedra de Problemas Polticos Contemporneos de la F. C. S. de la U. B. A..

_ Las palabras y las cosas, Mxico, Siglo XXI, 1995.

_ El nacimiento de la clnica. Una arqueologa de la mirada mdica, Mxico, Siglo XXI, 1996.

- Jay, Martin, "En el imperio de la mirada: Foucault y la denigracin de la visin en el pensamiento francs del siglo XX" en David Couzens Hoy (comp.), Foucault, Buenos Aires, Nueva Visin, 1988.

- Merleau-Ponty, Maurice, Fenomenologa de la percepcin, Mxico, FCE, 1957.

_ La prosa del mundo, Taurus, Madrid, 1971.

_ Signos, Barcelona, Seix Barral, 1964.

- Sartre, Jean-Paul, Historia de una amistad. Merleau-Ponty vivo, Crdoba, Nagelkop, 1965.

 



Notas:

 

[1] Foucault, Michel, Enfermedad mental y personalidad, Barcelona, Paids, 1991.

[2] Eribon, Didier, Michel Foucault, Barcelona, Anagrama, 1992. P. 106.

[3] Deleuze, Gilles, Foucault, Mxico, Paids, 1991. P. 77.

[4] Foucault, Michel, Enfermedad mental y personalidad, op.cit.. P. 15.

[5] Si bien Foucault nunca llega a usar esta categora heideggeriana, la necesidad de sntesis nos autoriza a referirnos directamente de esta forma a muchas de las afirmaciones encontradas a lo largo de Enfermedad mental y personalidad.

[6] A pesar de que en la lectura que Didier Eribon hace de esta obra se la menciona como una temprana crtica velada a los trabajos de Merleau-Ponty, a mi me cuesta compartir la postura. S, quizs, pueda notarse ms adelante que el afn Foucaultiano por introducir los anlisis desarrollados por Pavlov en la Unin Sovitica y su "explicacin" final en cuanto a que la alienacin de los individuos contemporneos no tiene otro origen que la alienacin propia del mundo social capitalista, se encuentran desfasadas con la ya asumida postura crtica de Merleau-Ponty contra el marxismo. De todas formas, podemos suponer que para ese entonces slo son conocidas en profundidad las obras ms tempranas de este ltimo --Fenomenologa de la Percepcin y Humanismo y terror, obras que an pueden convivir con la ya clebre postura, poltica y terica, de los "compaeros de ruta".

[7] Foucault, Michel, Enfermedad mental y personalidad, op.cit.. P. 20. Cabe notar el ltimo guio, sino directo a Merleau-Ponty al menos pregnante a la hegemona fenomenolgica de la poca.

[8] Foucault, Michel, Enfermedad mental y personalidad, op.cit.. P. 24.

[9] Es importante recordar que su tesis doctoral accesoria, desarrollada en el lapso de tiempo que va de Enfermedad mental y personalidad a Las palabras y las cosas, trat precisamente sobre Kant y consisti en el desarrollo de la introduccin para -y de la traduccin de- su Antropologa. Quizs sea aqu donde haya que comenzar a rastrear el nacimiento explcito del concepto de apriori histrico y de su reconocimiento final a Kant expuesto en la famosa conferencia Qu es la ilustracin?. Puede leerse en la misma direccin el hecho de que Foucault atribuyera en este trabajo al propio Kant la primera historizacin de lo universal-cultural: fue Kant quien por primera vez se propuso desarrollar una ontologa de nosotros mismos, dir.

[10] Foucault, Michel, Las palabras y las cosas, Mxico, Siglo XXI, 1995. P. 375.

[11] La conflictiva herencia de Merleau-Ponty en muchos de sus estudiantes de fines de los aos cuarenta ha sido prolfica. A la lista encabezada por su ms ferviente discpulo, Claude Lefort, podemos agregar la influencia en los trabajos de Cornoelius Castoriadis, Pierre Bourdieu y, sin duda de manera an ms compleja que en estos casos, Michel Foucault. En este sentido Didier Eribon afirma que "son las clases de Merleau-Ponty lo que ms impresiona a los jvenes estudiantes. El existencialismo y la fenomenologa han alcanzado el cenit de su gloria, y los alumnos de la Ecole, como todo el mundo, se sienten fascinados por Sartre, que ejerce un dominio aplastante sobre su poca, pero admiran todava ms a Merleau-Ponty, ms universitario, ms riguroso, menos 'mundano', y sobre todo ms audaz en su intento de abrir la filosofa a las aportaciones de las ciencias humanas. Foucault no se pierde ni una de las conferencias que da Maurice Merleau-Ponty en la Ecole Normale a lo largo de los aos 1947-48 y 1948-49. (...) El Bulletin de psycholgie publica sus lecciones casi de inmediato, y no cabe duda que Foucault supo sacarles provecho (...) Las lecciones sobre las 'ciencias del hombre', por ejemplo, impartidas durante el curso 1951-52, (...) Michel Foucault empieza en aquel momento a dar clases sobre temas absolutamente idnticos." Eribon, Didier, op.cit.. Pgs. 57 y 58.

[12] Foucault, Michel, Las palabras y las cosas, op.cit.. P. 10. Como veremos en la segunda parte de este trabajo, el mismo anuncio se encontraba ya presente en el cierre de El nacimiento de la clnica: "La cultura europea, en los ltimos aos del siglo XVIII, ha trazado una estructura que no est an desenredada; apenas se comienzan a desenrollar algunos hilos, que nos son an tan desconocidos que los tomamos de buena gana por maravillosamente nuevos, o absolutamente arcaicos, mientras que, desde hace dos siglos (no menos y no obstante no mucho ms), han constituido la trama sombra pero slida de nuestra experiencia." Foucault, Michel, El nacimiento de la clnica. Una arqueologa de la mirada mdica, op.cit.. Pgs. 279 y 280.

[13] Ver Eribon, Didier, op.cit..

[14] Foucault, Michel, Enfermedad mental y personalidad, op.cit..

[15] "No es el Hombre en superlativo, sino la totalidad de los hombres los que habitan el planeta. La pluralidad es la ley de la Tierra." Arendt, Hannah, La vida del espritu, Madrid, Centro de estudios constitucionales, 1984. La cita no es caprichosa, sintetiza con una precisin insuperable el carcter contingente e indeterminado de la subjetividad en las perspectivas fenomenolgicas de Arendt y, de acuerdo a nuestro inters, Merleau-Ponty, asociando esta indeterminacin al carcter plural e intersubjetivo de la existencia humana. La vida del espritu es la nica obra importante de Arendt en la que trabajos de Merleau-Ponty son asiduamente citados: Signos y Lo visible y lo invisible.

[16] La coincidencia del pasaje citado con la concepcin desarrollada por Merleau-Ponty en su Fenomenologa de la Percepcin, especialmente en su captulo "El cuerpo como expresin y la palabra", se da casi punto por punto. Pgs. 191 a 216.

[17] Merleau-Ponty, Maurice, Fenomenologa de la percepcin, Mxico, FCE, 1957. Ver pgs. 191 a 216.

[18] Foucault, Michel, Enfermedad mental y personalidad, op.cit..

[19] Deleuze, Gilles, Foucault, Mxico, Paids, 1991. Pgs. 75 a 98.

[20] Foucault, Michel, Enfermedad mental y personalidad, op.cit..

[21] Foucault, Michel, Enfermedad mental y personalidad, op.cit..

[22] Foucault, Michel, Enfermedad mental y personalidad, op.cit..

[23] Foucault, Michel, Enfermedad mental y personalidad, op.cit..

[24] Eribon, Didier, op.cit..

[25] Esta caracterstica de las argumentaciones de Merleau-Ponty se encuentra narrada en Sartre, Jean-Paul, Historia de una amistad. Merleau-Ponty vivo, Crdoba, Nagelkop, 1965. Como se sabe, Merleau-Ponty fue conocido como el "filsofo de la ambigedad". Por supuesto que este calificativo no se refiere exclusivamente a su forma argumentativa, sino a las formas de la incompletitud e indeterminacin de todo fenmeno que son caractersticas de su pensamiento. A su vez, la respuesta de Merleau-Ponty siempre fue la de que no era su pensamiento el que era equvoco sino la cosa misma. Sobre este ltimo punto ver Descombes, Vincent, Modern French Philosophy, New York, Cambridge University Press, 1988.

[26] Foucault, Michel, Enfermedad mental y personalidad, op.cit.. Las cursivas son mas.

[27] Una versin sublime de esta utopa de transparencia posrevolucionaria puede verse en Barthes, Roland, El mito hoy, Mxico, Siglo XXI, 1985. Pero hay que reconocer que, como afirma Martin Jay, "an en sus momentos ms estructuralistas, Foucault nunca aval la posibilidad de una realidad transparente, plenamente visible y significativa." Jay, Martin, "En el imperio de la mirada: Foucault y la denigracin de la visin en el pensamiento francs del siglo XX" en David Couzens Hoy (comp.), Foucault, Buenos Aires, Nueva Visin, 1988. P. 198.

[28] Es tambin Passern el que recuerda, haciendo referencia a una conferencia que luego se convertira en el captulo VII de Enfermedad Mental y Personalidad, que Foucault lleg a citar a Stalin; agregando adems una referencia a uno de los aspectos que estamos remarcando, glosada por Eribon, en la que se dice que "las patologas mentales son fruto de la miseria y de la explotacin y que slo una transformacin radical de las condiciones de vida podr acabar con ellas." Eribon, Didier, op.cit.. P. 85. Sobre los conflictos de Merleau-Ponty con el Partido Comunista francs ver tambin Sartre, Jean-Paul, op.cit..

[29] Eribon, Didier, op.cit.. Pgs. 167 y 168.

[30] Foucault, Michel, El nacimiento de la clnica. Una arqueologa de la mirada mdica, Mxico, Siglo XXI, 1996. P 274.

[31] En un ensayo que toma con pinzas la posibilidad de generalizar como un rechazo de lo visible esta arqueologa de la mirada mdica, Martin Jay afirma el hecho de que "Foucault estaba fascinado con la visin desde el comienzo de su carrera no (debe sorprender), en vista de su temprano inters en la fenomenologa de la percepcin de Merleau-Ponty, el psicoanlisis existencial de Ludwig Binswanger y la ontologa fenomenolgica de Heidegger. Porque en esos pensadores el privilegio cartesiano de un sujeto separado y contemplativo era decisivamente rechazado." Jay, Martin, En el imperio de la mirada: Foucault y la denigracin de la visin en el pensamiento francs del siglo XX en David Couzens Hoy (comp.), Foucault, Buenos Aires, Nueva Visin, 1988. P. 197.

[32] Foucault, Michel, El nacimiento de la clnica. Una arqueologa de la mirada mdica, op.cit.. P. 279. El pasaje citado est, segn Martin Jay, encubiertamente dirigido a Merleau-Ponty. Jay, Martin, En el imperio de la mirada: Foucault y la denigracin de la visin en el pensamiento francs del siglo XX, op.cit.. P. 201.

[33] "...cierta enciclopedia china (donde est escrito que) los animales se dividen en a) pertenecientes al Emperador, b) embalsamados, c) amaestrados, d) lechones, e) sirenas, f) fabulosos, g) perros sueltos, h) incluidos en esta clasificacin, i) que se agitan como locos, j) innumerables, k) dibujados con un pincel finsimo de cabello, l) etctera, m) que acaban de romper el jarrn, n) que de lejos parecen moscas".

[34] As como las citas veladas a Merleau-Ponty aparecen con claridad en Enfermedad mental y personalidad, aqu vemos como aparecen, tambin con claridad, las veladas crticas.

[35] Foucault, Michel, El nacimiento de la clnica. Una arqueologa de la mirada mdica, op.cit.. P 280.

[36] Foucault, Michel, El nacimiento de la clnica. Una arqueologa de la mirada mdica, op.cit.. P. 1.

[37] "La prosa del mundo", dira Merleau-Ponty, concepto que Foucault retomara en su segundo captulo de Las palabras y las cosas. Foucault, Michel, Las palabras y las cosas, op.cit.. Pgs. 26 a 52. Pero por si quedaran dudas acerca de esta asociacin, Foucault afirma que es "en este paso exhaustivo y sin residuo, de la totalidad de lo visible a la estructura de conjunto de lo enunciable donde se cumple al fin este anlisis significativo de lo percibido. (...) Es la descripcin (agreguemos nosotros, fenomenolgica), el acceso de lo individual a lo conceptual. (...) 'El arte de describir los hechos es el arte supremo en medicina: todo palidece ante l.' (...) Por encima de todos estos esfuerzos del pensamiento clnico (y, volvamos agregar nosotros, fenomenolgico) por definir sus mtodos y sus normas cientficas, planea el gran mito de una pura Mirada que sera puro Lenguaje: Ojo que hablara.", Foucault, Michel, El nacimiento de la clnica. Una arqueologa de la mirada mdica, op.cit.. Pgs. 164 y 165.

[38] "La percepcin significativa es por lo tanto estructuralmente distinta de la clnica tal como ha existido bajo su primera forma, y tal como ha sido modificada por el mtodo anatmico. (...) La mirada del anatomoclnico deber sealar un volumen; tendr que vrselas con la complejidad de datos espaciales, que por primera vez en medicina son tridimensionales. Mientras que la experiencia clnica implicaba la constitucin de una trama mixta de lo visible y de lo legible, la nueva semiologa exige una especie de triangulacin sensorial a la cual deben colaborar atlas diversos, y hasta entonces excluidos de ls tcnicas mdicas: el odo y el tacto vienen a aadirse a la vista." Foucault, Michel, El nacimiento de la clnica. Una arqueologa de la mirada mdica, op.cit.. Pgs. 228 a 231.

[39] "La estructura, a la vez perceptiva y epistemolgica que gobierna la anatoma clnica y toda la medicina que deriva de ella, es la de la invisible visibilidad." Foucault, Michel, El nacimiento de la clnica. Una arqueologa de la mirada mdica, op.cit.. P. 235.

[40] Deleuze, Gilles, Foucault, op.cit.. P. 76.

[41] Foucault, Michel, El nacimiento de la clnica. Una arqueologa de la mirada mdica, op.cit.. Pgs. 3 y 4. Cursivas mas.

[42] Foucault y la ambigedad de los orgenes, captulo 1 de este trabajo. P. 7

[43] Foucault, Michel, El nacimiento de la clnica. Una arqueologa de la mirada mdica, op.cit.. P. 15.

[44] Foucault, Michel, El nacimiento de la clnica. Una arqueologa de la mirada mdica, op.cit.. Pgs. 130 y 131.

[45] Quizs este sea el uso ms atrevido, de los muchos que ya hemos hecho, de un concepto foucaultiano para el anlisis de su propia biografa terica de los primeros aos. Se habr notado ya que nuestro programa general fue desarrollar una "genealoga de su arqueologa" y que para esto nos hemos encontrado con que su arqueologa de la mirada mdica no era otra cosa que una "arqueologa de la fenomenologa". En fin, esta arqueologa, segn creemos, irrumpe por mutacin de lo que metafricamente mencionamos aqu como epistemes individuales del propio Foucault: primero su episteme existencialista-marxista y, luego de este "imborrable umbral cronolgico" que ser El nacimiento de la clnica, su episteme estructuralista.

[46] Deleuze, Gilles, Foucault, op.cit.. P. 78