¿Cómo se produjo la "liberación" de la locura y las nuevas formas del internamiento hacia fines del siglo XVIII? La constitución del asilo moderno.

Natacha Salomé Lima

Introducción

Michel Foucault nació en Poitiers (Francia) en 1926. Estudió Filosofía y Psicología en la Escuela Normal Superior de París. También enseñó Filosofía en Túnez y en las universidades de Clermont-Ferrand y Vincennes. En 1971 fue nombrado profesor de Historia de los Sistemas de Pensamiento en el prestigioso Collège de France. Murió en 1984. Entre sus obras más destacadas, podemos contar a Historia de la locura en el época clásica (1961), Nacimiento de la clínica (1963), Las palabras y las cosas; una arqueología de las ciencias humanas (1966), Vigilar y castigar (1975), y su Historia de la sexualidad dividida en tres tomos: Introducción – Volumen I (1976), El uso del placer – Volumen II (1984), y La inquietud de sí – Volumen III (1984)

En esta oportunidad vamos a evocarnos al libro Historia de la locura en la época clásica publicada por primera vez en 1961, luego fue reeditada en 1972, en donde podemos distinguir tres épocas de la locura: el Renacimiento, época del embarco de los locos; la época clásica en los siglos XVII y XVIII, época de su encierro en el Hospital general; y la época moderna, la de la ilusión de su liberación por Pinel, como así también de su medicalización (1). Michel Foucault muestra en su libro que el saber y la práctica psiquiátricos son cómplices y solidarios de la exclusión de la locura.

De acuerdo al material recorrido referente al capítulo de Michel Foucault: “Del buen uso de la libertad”, me propongo indagar el recorrido histórico del concepto de locura y de internamiento, como así también la “supuesta liberación” del loco, partiendo de la edad clásica hasta el advenimiento de la modernidad. Se intentara también realizar una comparación indagatoria de conceptos, referente al articulo de H. Vezzetti; Michel Foucault: apuntes para una arqueología de la psicología.

Uno de los puntos de interés central de este informe será el tratar el tema de cómo se fue desarrollando el internamiento moderno a partir de la clásica concepción de la locura, como así también bajo que lineamientos se fue desarrollando el arquetipo del asilo moderno. Me gustaría distinguir una larga historia de sucesos que son leídos por Michel Foucault a través de una notable práctica historiográfica, y esto es lo que caracteriza a su obra con un espíritu crítico y cuestionador de las grandes verdades establecidas. Porque lo que nos interesa es justamente, como se produce la construcción de nuevos objetos de análisis, en una dimensión histórica, pero cuyo valor sigue teniendo resonancia en la actualidad, impartiendo un interés para una historia renovada de las “disciplinas psi”.

Así mismo me gustaría destacar la particular relación que se presenta entre locura y crimen, debido al incipiente nacimiento de una “psicología del crimen” que data de esa época. Conjuntamente con determinados conceptos elaborados por Edgardo Castro en “El vocabulario de Michel Foucault” correspondientes a significativos puntos de anclaje de este informe. Me propongo explorar una dimensión del castigo diferente, en donde se intenta “investigar si el ingreso del saber científico, del “alma” en la práctica judicial no es el efecto de una transformación de la manera en la que las relaciones de poder invisten al cuerpo.”(2)
C
omenzando con el desarrollo del presente informe, me gustaría partir de la concepción que se tenía de la “locura” en la época clásica, de acuerdo a como Michel Foucault intenta dar cuenta de una experiencia histórica de la locura. La locura era concebida como un encierro indiscriminado, que fue lo que condujo a un vertiginoso crecimiento de la población de internados. En este punto Michel Foucault nos presenta diferentes transformaciones que se van produciendo poco a poco, en un espacio de puro encierro. Pero este encierro tenía una característica particular, y es que era un encierro generalizado, ya que reunía a locos, pobres y otros desviados. De esta forma el asilo comenzaba a quedar configurado por un grupo de individuos, generalmente pertenecientes a la clase baja de la sociedad, clase en donde podíamos encontrar tanto a los pobres, como a los indigentes, libertinos, lisiados incluyendo al loco. “En el espacio de la interacción no se encuentran sólo los pobres y los locos, sino una multitud variada, a veces difícil de discriminar.” (3)

Pero para poder predeterminar la configuración de la concepción de la locura en esta época, primero tenemos que poder caracterizar a la edad clásica partiendo del contexto de referencia que la vio nacer. En su trabajo sobre la locura, Michel Foucault privilegia la época clásica porque en ella la separación razón – sinrazón encuentra un punto de equilibrio. Para eso es importante poder dar cuenta de cómo se fue constituyendo el estado como el agente del orden público, en conjunto con una historia social y política que le sirven de fundamento. Lo que se plantea es, en última instancia, una historia de las ideas, una historia de las instituciones como así también una historia de las prácticas, ya que Michel Foucault “presenta un enfoque histórico de la psicología moderna que se refiere explícitamente a la dimensión de las prácticas (…) es por el lado de esas prácticas y de los problemas que ellas enfrentan que la psicología podría aproximarse a las ciencias de la naturaleza: se refiere a una dimensión aplicada o tecnológica del saber.” (4)

Tres etapas de la constitución del internamiento

¿Cómo toma la locura posesión del internamiento?

En este punto me gustaría destacar las siguientes tres etapas, las cuales delimitan el complejo proceso de la constitución del internamiento:

1. Etapa de encierro colectivo:
Como bien dijimos anteriormente, una primera etapa de la constitución del internamiento fue el encontrarnos con un encierro indiscriminado y colectivo. Pero el problema era claro, la locura no podía seguir en esta situación de alienación con otros problemas sociales, ya que debía ser apartada de ellos. A modo de referencia podemos citar el siguiente pasaje:

“deberán ser liberados (…) aquellos que, sin haber hecho nada que haya podido exponerlos a la severidad de las penas pronunciadas por las leyes, se han entregado al exceso del libertinaje, del desorden y de la disipación. Por el contrario, se mantendrá en las casas de internamiento a los prisioneros cuyo espíritu está enajenado y cuya imbecilidad les hace incapaces de conducirse en el mundo, o cuyos furores los harían allí peligrosos. Al respecto sólo se trata de asegurarse de que su estado sea siempre el mismo y, desgraciadamente, resulta indispensable continuar su detención mientras se reconozca que su libertad es, o nociva a la sociedad, o un beneficio inútil para ellos.” (5)

Michel Foucault plantea que, no es que se hayan construido nuevos establecimientos para tratar a los locos, sino que, lo que se hizo fue una “limpieza”, en donde los individuos con problemas distintos al loco fueron desplazados hacia otros dispositivos de control. Es aquí cuando nos encontramos con un problema nuevo, no se sabía en que polo del espacio social situar a la locura, ya que el lugar que tenía la locura dentro del campo social no estaba aún definido, se barajaban opciones tan variadas como la prisión, el hospital e incluso la ayuda familiar.

2. Legalización de juicios:
Esta segunda etapa comienza a articular un marco legal, en donde ya nadie podía ser castigado si no había sido anteriormente juzgado. Se produce lo que de alguna manera se puede denominar como una reglamentación, una legalización de la demencia. En este punto comienza a marcar su presencia la ley dentro del internamiento, en donde se determina que ya nadie puede ser castigado, sino es en virtud de una ley establecida anteriormente. Junto con el ingreso de la ley a las casas de internamiento, se da también un cambio de concepción, en donde se le debe dar al loco un internamiento especial y diferencial especialmente del condenado.

3. Fase de incertidumbre, regresión y duda:
Llegando ya a la tercer etapa, encabezada por una serie de decretos, es que nos encontramos con un internamiento que “queda, por tanto, de manera definitiva, reservado a ciertas categorías de justiciables, y a los locos” (6). Pero de todas maneras el espacio asilar no está aún constituido, ya que existen numerosas dificultades que lo imposibilitan, tanto dificultades materiales como incertidumbres teóricas, es por esto que decimos que esta etapa puede ser denominada como una larga fase de duda. Los hospitales para alienados no existen aún, y de esta forma es como los locos quedan al cuidado de sus familias, que se hacen responsables por ellos, pero también se configuran bajo la custodia de las autoridades municipales, que disponen del poder de tomar las medidas pertinentes que crean necesarias para intervenir y llevar a cabo su accionar. Tomando el concepto de alienación, de “El vocabulario de Michel Foucault” de Edgardo Castro, podemos distinguir que cuando Michel Foucault se refiere a la alienación, no lo hace refiriéndose a la alienación como raíz de la enfermedad mental, sino que se refiere a una discriminación histórica entre lo normal y lo patológico, esta relación es la que construye las formas de alienación.

Momento de Transformaciones

Todos estos puntos marcan como se va configurando un espacio social en vías de reestructuración. La experiencia moderna es la que da luego lugar a la consolidación de la idea de enfermedad mental, luego de que se haya implementado la jurisdicción médica como así también los modelos positivistas. La naciente situación de la locura, se abre como una nueva visión de enfermedad mental, y esto implica que se den las condiciones de posibilidad de una ciencia de la psicología. En este punto podemos articular lo que Michel Foucault afirma respecto de la psicología:

“nace en ese punto en el que la práctica del hombre encuentra su propia contradicción (…) la psicología contemporánea es, en su origen, un análisis de lo anormal, de lo patológico, de lo conflictivo, una reflexión sobre las contradicciones del hombre consigo mismo. Y si se transformó en una psicología de lo normal, de lo adaptativo, de lo ordenado, es de una manera secundaria, como un esfuerzo por dominar esas contradicciones.” (7)

Pero volviendo a nuestro tema, podemos afirmar que las medidas que fueron tomadas, a lo largo de todo este proceso, principalmente entre los años 1780 a 1793 sitúan el problema de una manera diferente: “la desaparición del internamiento deja a la locura sin punto de inserción precisa en el espacio social.” (8) Se plantea así una situación ambigua, que se da gracias a las nuevas formas de experiencias que están naciendo.

Con respecto a la cuestión de la libertad del loco, podemos ver como se van dando cambios relacionados a los tipos de prácticas destinadas a la locura. Tomado el concepto de libertad presente en “El vocabulario de Michel Foucault” de Edgardo Castro (9) podemos advertir que para formular esta idea de libertad, Michel Foucault se sirve de la expresión “prácticas de libertad”, en donde la libertad es la condición de existencia del poder y del sujeto, ya que implica una relación con los movimientos de liberación, como así también con las formas de alienación, y de la prisión. Pero no se trata solo de liberación, sino de determinadas prácticas de libertad que implican la forma que le podemos dar a la subjetividad.

Luego del período monárquico, se produjo un importante cambio en la organización que revolucionó a la sociedad clásica, ya que fue en este punto donde se establecieron los derechos del ciudadano, haciendo impartir la ley del juicio previo. Si bien continúa por un período extenso la modalidad del encierro, el mismo se encuentra ahora limitado, ya que las razones del orden moral tienden también a limitarse. Esto implica que empiecen a intervenir otras autoridades preestablecidas, como los tribunales que son lo que, de ahora en adelante, se van a ocupar de las infracciones o de las faltas menores.

Tres estructuras determinantes

Michel Foucault presenta las transformaciones que se van produciendo en el espacio de puro encierro, cuando el mismo comienza a mezclarse con la razón médica. La incorporación del nuevo espacio médico, en el ámbito de la locura, tiene como condición haber encontrado configurado un espacio de encierro anterior. Esta nueva situación de internamiento que comienza a predeterminarse confiere una nueva lógica, que es la que tiende a constituir el espacio de encierro anterior como un nuevo espacio médico. Para esto Michel Foucault plantea tres estructuras determinantes:

§ La primera estructura se encuentra conformada por una reunión del espacio de encierro conjuntamente con el espacio médico. En este nuevo espacio de reunión, surge la idea de que, dentro de esta nueva institución de la razón médica, lo que cura al loco, es la institución misma. Por eso damos con el factor fundamental, de que toda institución deber ser organizada y planteada en términos de cumplir con ciertos fines terapéuticos, constituidos bajo un espacio de orden. Esta estructura delimita el punto de partida del nuevo espacio asilar y principalmente sus funciones terapéuticas. El antiguo espacio de internamiento se convierte en un escenario médico. El internamiento es a la vez espacio de verdad y espacio de coacción. Y es en este nuevo espacio que ocupa ahora la locura, que se posibilita la medicina como una práctica con un valor terapéutico.

§ La segunda estructura se caracteriza por una nueva relación de saber, de conocimiento sobre el loco, y sobre la locura misma. El nuevo escenario de la locura es simultáneo con la nueva relación que se establece entre el loco y el que lo reconoce como loco, el médico que lo supervisa y lo juzga con una mirada objetiva, como característica de la disciplina científica naciente. Algo destacable del interior de esta estructura es la relación médico – loco, donde surge como un rasgo fundamental la dimensión y la función de la mirada, de la observación y de la vigilancia. A lo largo de todo el capítulo, Michel Foucault vuelve en varias oportunidades sobre el famoso gesto de Pinel, que suponía una “liberación de los locos de sus cadenas.” Sin embargo para Foucault esta liberación se lleva a cabo gracias a como empieza a intervenir el poder de la palabra. Pero es importante que nosotros nos podamos preguntar ¿qué es lo que se espera que haga el loco con esa libertad que acaba de obtener? Así vemos como se reemplazo la coacción brutal de las cadenas por las palabras, abriendo la incógnita acerca de que es lo que se espera del loco. A medida que vamos avanzando vamos viendo como se va configurando un espacio de observación y un espacio de autoridad. El asilo, alrededor de la figura “del personaje médico”, tiene que saber ocupar un doble lugar, tanto de conocimiento, como de saber, por medio del recurso de la observación, del lugar de la autoridad y de poder. La figura del médico dentro del internamiento, es una figura de poder, de autoridad, por lo tanto es también el médico el que debe reemplazar a la familia ausente, el medico es para el loco, en este momento de la obra de Foucault, una familia sustituta, por lo tanto el medico también pasa a ocupar el lugar de “padre sustituto.” Se produce de este modo una idea de configuración de un espacio de aislamiento en conjunto con una idea de familia. Este es denominado como la apoteosis del personaje médico, en donde el mismo es “recubierto de poderes mágicos”, dando pie a una interiorización que construye el poder paternal. Podemos tomar a la relación médico – loco, como el disparador para la futura relación médico – paciente, tema central que Michel Foucault ubica en el capítulo: “Nacimiento del asilo”

§ La tercer y última estructura supone la ubicación de la locura en relación a la sociedad. En este punto podemos tomar la importante relación que plantea el autor, entre la locura y el crimen. En este preciso momento es cuando los dispositivos jurídicos y penales, comienzan a avalar el papel diferente de la locura, con temas relacionados a la responsabilidad como así también a la imputabilidad. Esta estructura es un modo que aparece fuera del asilo, es una nueva relación que se va dibujando en el espacio público de la sociedad.

El lugar de la locura en un nuevo espacio social reestructurado

¿De que manera el nuevo espacio de asistencia aparece caracterizado como un espacio que establece cierto orden?

Este nuevo espacio comienza a delimitarse con características muy particulares, ya que dicho espacio y toda su configuración se rige bajo fines terapéuticos. Se va delimitando así un espacio estrictamente ordenado, relacionado con determinadas actividades, incluido todo esto en un horario a seguir también predeterminado. El nuevo estatus de la locura, supone un nuevo ordenamiento, en donde la locura misma pasa a ser conceptualizada como una desviación que implica un exceso, una exaltación de las funciones afectivas, como así también una desviación de las funciones intelectuales. Dentro de este espacio, el trabajo constituye una función muy importante, dado que el loco tenía que trabajar, ya que el trabajo es en este punto una actividad ordenadora, disciplinadora. De esta forma vemos como se usaba al trabajo para mantener al loco alejado de sus producciones desviadas. Para esta nueva concepción del internamiento, el asilo tiene que ser un ámbito corrector, normalizador, en donde el tratamiento está conceptualizado como un apaciguador de las pasiones. Al médico le es otorgado cierto poder, para que pueda hacerse cargo de todas estas cuestiones. Así mismo, se supone que el loco debe ser separado de su familia, ya que esta interfiere en el proceso de curación, por eso se intenta mantenerlo alejado de sus vínculos familiares. Y es el mismo médico, el psiquiatra, el que tiene la función de reemplazar estos vínculos de autoridad.

Todo este nuevo tratamiento, se va a ir ordenando en torno a una limitación de la libertad del alienado. Se configura así una nueva situación de libertad, en donde el médico es el que establece los límites, él es también el que impone ciertas coacciones, ciertas obligaciones que se tienen que cumplir, estas coacciones se imponen principalmente a través del castigo, pero también era común utilizar las intervenciones persuasivas y las advertencias. El médico disponía de recursos imaginarios, hoy llamados dispositivos psicodramáticos, como un importante elemento de intervención, el cual operaba trabajando sobre la imaginación. Ya que la locura era considerada como una pasión, el tratamiento debía recurrir a alguna otra pasión más intensa, como por ejemplo el miedo, que sea efectiva sobre la pasión anterior. Estos novedosos dispositivos contrarrestaban la idea de que en los asilos predominaban los castigos brutales. En la época misma en que el internamiento iba perdiendo poco a poco su sentido, surgieron nuevo proyectos en donde se planteaban asilos de corrección ideales, que funcionaran sin problemas ni obstáculos en una perfección silenciosa:

el proyecto de Brissot (proyecto idílico)
el proyecto de Musquinet (relaciones entre el trabajo, la ganancia, la virtud y el precio de la libertad)

Estos dos proyectos nombrados anteriormente, denotan la gobernación que impera de las significaciones psicológicas y sociales. El internamiento se instala así en la red de las utilidades sociales.

La concepción moderna de la enajenación mental

“1785, año de resoluciones”

El año 1785, es un año distinguido, dado que en ese momento aparece “una instrucción impresa por orden y a expensas del gobierno, sobre la manera de gobernar y tratar a los insensatos.” (10) Podemos plantear como primera característica a una asistencia intramuros. En estos momentos es cuando dilucidamos que la exclusión de los locos tomará otro sentido, porque ya no marca la censura de la razón y de la sinrazón, sino que designará un compromiso entre sentimientos y deberes. La locura deberá ser ahora una medida que limite. Aquí vemos como se plantea la búsqueda de un equilibrio entre la pura exclusión de los locos por una parte, y los cuidados médicos que deben recibir ya que son considerados como personas enfermas, por otro.

El médico aparece como una figura que representa a la imagen pública, dándole esto una autoridad casi total para con el paciente. En estos momentos, podemos decir que no existía la figura de la interdicción, por lo tanto la psiquiatría tenía un control total sobre los pacientes, poniendo en uso dispositivos imaginarios y de coacción. El asilo además de ser un espacio de relaciones ordenadas, pasa a convertirse en una especie de laboratorio. Me interesa destacar esto, porque da cuenta de cómo surge un planteo diferente en donde se piensa que si el loco se encuentra en la sociedad misma, su locura se mezcla con los otros individuos, es por este motivo que debe permanecer en un ámbito neutralizado, en donde se pueda otorgar un estatuto de verdad a la observación.

¿Cómo se constituyo la relación entre LOCURA Y CRIMEN?

Michel Foucault explora en este punto otro ámbito. Explora el ámbito de la observación, del diagnóstico, de la percepción de la locura, pero también discierne que hay otro ámbito, en donde la locura se resignifica dentro del ámbito público. En este punto es en donde se establecen las nuevas relaciones jurídico-penales en torno a la locura, y los diferentes delitos. Michel Foucault dice que está naciendo una psicología que puede ser concebida como una imagen invertida de la justicia clásica, ya que lo que antes estaba oculto en el proceso judicial clásico, se manifiesta ahora abiertamente: “la psicología y el conocimiento de lo que hay de más interior en el hombre nacen justamente de que la conciencia pública ha sido convocada como instancia universal, como forma inmediatamente válida de la razón y la moral, para juzgar a los hombres.” (11) Se parte de determinadas cuestiones, que van a ir configurando lo que hoy en día es la concepción de imputabilidad, dado que la condición de alienación mental de un acusado interrumpe el proceso penal, una persona mentalmente insana no puede ser imputada, y de esta forma se deja frente a frente la noción jurídica de la irresponsabilidad y la experiencia de la locura. Así se plantea la relación de exclusión entre locura y criminalidad. Lo Lógica de la penalidad es que no se puede castigar a nadie, hasta que no se haya cometido el delito.

Los cambios que se van produciendo en esta época son los que luego van a pasar a constituir lo que va a ser la gran reforma de la justicia penal. Pero la locura, por otra parte, progresivamente se psicologiza, se interioriza, se trata de buscar a la locura en rasgos psíquicos de interioridad. Aquí vemos como en una historia de la locura se encuentran las condiciones de posibilidad de la psicología.

Se puede plantear sin embargo una pregunta: ¿el internamiento clásico no había reunido ya al crimen y a la locura? En realidad podemos afirmar que sí, dado que un primer momento no había una diferenciación establecida entre el loco y “el desviado”, pero no era para asignarles una psicología que fuera común a ambos, implicando así los mismos mecanismos de la locura. En este nuevo enfoque podemos distinguir que por más que la locura sea evidente, el internamiento no debe detener el curso de la justicia, ni tampoco prevenir una condena, sin embargo en el procedimiento mismo se tiene que dejar un lugar a la investigación de la locura como tal. Así es como “el gran debate del crimen y de la alienación salía a plena luz del día, y la conciencia pública trataba de trazar el límite entre la asignación psicológica y la responsabilidad criminal.” (12)
Tomando la concepción de locura que encontramos en “El vocabulario de Michel Foucault” podemos distinguir que aunque la sociedad no se reconozca en el enfermo mental, ya que lo considera extraño, es imposible dar cuenta de la patología mental sin referirnos a determinadas estructuras sociales, es decir sin ver al medio humano como una condición real de la enfermedad mental. (13)

Comentarios finales

Habiendo llegado, de esta manera, al final del informe presentado, me gustaría terminar de cerrar algunas de las nociones planteadas en la introducción de dicho trabajo. A través de lo presentado podemos concluir que en la modernidad se produjo el paso inicial, en donde el internamiento tomo partido de la verdad médica, y de esta formo paso a constituirse como un lugar de curación. Pero más importante aún, es destacar que esta transformación del internamiento al asilo, no se hizo por la introducción progresiva de la medicina, sino que se produjo por una reestructuración interna de ese espacio de internamiento que, si tenemos en cuenta la concepción de la época clásica, tenía solo por funciones la exclusión y la corrección. “El espacio del internamiento así habitado por valores nuevos y por todo un movimiento que le era desconocido, entonces y sólo entonces podrá tomar posesión la medicina del asilo, y remitir allí mismo todas las experiencias de la locura.” (14)

No sin antes tener en cuenta, el largo proceso por el cual tuvo que transitar la locura, hasta llegar a un punto en el cual la libertad no fuera solo un hecho del decir, sino una práctica constituida en torno de la subjetividad. Reformulando esto, podemos contar con diferentes tipos de relaciones, pero destacando principalmente la relación particular entre el crimen y la locura, que marca un principio importante para una nueva concepción, dado que anteriormente, en la penalidad clásica, la locura no connotaba un estado de imputabilidad, ya que no era tomada en cuenta en el análisis de un acto criminal. Gracias a este nuevo estatuto de la penalidad comienzan a reconfigurarse toda una serie de “actos criminales”, estudiados ahora en torno a lo pasional, diferenciado así a los crímenes, por sus motivos ocultos, y no por el grado de determinación, ya que este no da cuenta de la responsabilidad de la persona que lo cometió.

De esta forma podemos remitirnos a Historia de la locura en la época clásica, con su carácter de obra compleja, debido a que hace un recorrido de variadas fuentes combinando distintos enfoques, siguiendo un estudio de una experiencia de la locura, incluyendo entre sus variados tópicos al saber médico, a las prácticas institucionales, como así también el discurso filosófico, literario y jurídico, pero destacando siempre el marco de la historia social, económica y política. Michel Foucault “interroga esa experiencia para buscar en ella cierto núcleo iluminador del nacimiento de las ciencias humanas”(15)

Notas

. “La revolución de Pinel consistió en considerar al loco no ya como un insensato cuyo discurso estaría desprovisto de sentido, sino como un alienado; dicho de otro modo, como un sujeto extraño a si mismo”, E. Roudinesco, Pourquoi la psychanalyse?, Fayard, París, 1999, Pág.45
2. Edgardo Castro, El vocabulario de Michel Foucault. Un recorrido alfabético por sus temas, conceptos y autores - 1ª ed. – Bernal, Universidad Nacional de Quilmes, 2004. Pág. 54
3. Edgardo Castro, “El vocabulario de Michel Foucault” op.cit., Pág. 217
4. Hugo Vezzetti, “Michel Foucault: apuntes para una arqueología de la psicología” ponencia presentada en la Conferencia XXVIII Congreso Interamericano de Psicología, Santiago de Chile, 29 de julio al 3 de agosto 2001, Apartado III, reproducido en www.elseminario.com.ar
5. Michel Foucault, Historia de la locura en la época clásica, Tomo II, tercera parte, capítulo “Del buen uso de la libertad” (1961; 2ª edic. modificada: 1972), México, FCE, 1976: reproduce la 2ª edición Pág. 125
6. Ibid., p. 127
7. Hugo Vezzetti, “Michel Foucault: apuntes para una arqueología de la psicología”, op.cit., Apartado III.
8. Michel Foucault, Historia de la locura en la época clásica, op.cit., t. II, Pág. 132
9. Edgardo Castro, El vocabulario de Michel Foucault, op.cit., Pág. 200, 201 y 202
10. Michel Foucault, Historia de la locura en la época clásica, op.cit., t. II, Pág. 142
11. Michel Foucault, Historia de la locura en la época clásica, op.cit., t. II, Pág. 169, citado por Hugo Vezzetti, “Michel Foucault: apuntes para una arqueología de la psicología” op.cit., apartado IV.
12. Michel Foucault, Historia de la locura en la época clásica op.cit., t. II, Pág. 175
13. Edgardo Castro, El vocabulario de Michel Foucault, op.cit., Pág. 207, 208 y 209.
14. Michel Foucault, Historia de la locura en la época clásica, op.cit., t. II, Pág. 151
15. Hugo Vezzetti, “Michel Foucault: apuntes para una arqueología de la psicología”, op.cit., Apartado IV.

Bibliografía

Fuentes Primarias:

Foucault, Michel, Historia de la Locura en la época clásica, Tomo II. “Del buen uso de la libertad” (1961; 2ª edic. modificada: 1972), México, FCE, 1976: reproduce la 2ª edición.
Vezzetti, Hugo. “Michel Foucault: apuntes para una arqueología de la psicología” Conferencia XXVIII Congreso Interamericano de Psicología, Santiago de Chile, 29 de julio al 3 de agosto 2001.

Fuentes Secundarias:


Castro, Edgardo. EL VOCABULARIO DE MICHEL FOUCAULT. “Un recorrido alfabético por sus temas, conceptos y autores” 1ª ed. – Bernal: Universidad Nacional de Quilmes, 2004.
Jaramillo, Antonio Rodríguez. “M. Foucault en la senda de la locura y la nostalgia” en www.utp.edu.com
Roudinesco, E. “Pourquoi la psychanalyse?”, Fayard, París, 1999, Pág. 45.