VI. LA SEXUALIDAD Y LA ETIOLOGA DE LAS NEUROSIS

 

SEXUALIDAD E HISTERIA

 

la particular vulnerabilidad a la histeria de las jvenes solteras, la ndole a menudo incuestionablemente ertica de las contorsiones corporales que suelen formar parte de los ataques histricos agudos, y la constante presencia de hiperestesia de las zonas genitales, junto con otros sntomas genitales, en los pacientes histricos eran caractersticas de la histeria que haban sido observadas con frecuencia por los mdicos que estudiaban la enfermedad. Por consiguiente, stos haban otorgado tradicionalmente un papel central en la gnesis de la histeria tanto a las anormalidades orgnicas de los genitales como a las peculiaridades de la vida sexual en particular la abstinencia. Estas opiniones seguan prevaleciendo en el siglo XIX.

Comentando la importancia tradicionalmente otorgada a las anormalidades genitales, Paul Briquet sealaba en Trait de l'Hystrie (1859) que "desde la ms remota antigedad hasta nuestros das los mdicos... han llegado a la conclusin de que [la histeria] depende directamente de los rganos genitales".[1] La creencia general era sobre todo, que la histeria es esencialmente una enfermedad de las mujeres y que los trastornos del tero son los factores principales. Po cierto, el trmino histeria se deriva de la palabra griega tero (nstera) En el siglo XIX, los mdicos que escriban sobre la histeria tendan a atribuir una importancia creciente a los trastornos de otros rganos genitales adems del tero, pero la insistencia general en la patologa genital cambi poco.

La reinterpretacin de la histeria como un trastorno funcional de sistema nervioso, o neurosis, se consideraba significativamente como algo que complementaba y no que contradeca dicha insistencia en una enfermedad genital orgnica. Los autores que aprobaban el concepto general de anormalidades funcionales del sistema nervioso esto es, anormalidades que entraan cambios dinmicos en el sistema nervioso pero no lesiones anatmicas sostenan que tales trastornos podan derivarse de alguna dolencia localizada, no nerviosa: un rgano enfermo poda inducir cambios fisiolgicos en los nervios que inervan el rgano, y estos cambios funcionales "se reflejaran "por todo el resto del sistema nervioso, estableciendo as una neurosis. La histeria pasaba a ser una de esas "neurosis reflejas", procedente especficamente de trastornos genitales. El neurlogo vienes Moriz Benedikt, por ejemplo, a la vez que sostena que la esencia de la histeria radica en "una irritabilidad excesivamente lbil del sistema nervioso", tambin insista en que los rganos genitales enfermos son de especial importancia y que "el examen y el manejo ginecolgico... son absolutamente esenciales".[2]

Este enfoque de la histeria y todo el concepto de las neurosis reflejas fueron objeto de muy poca atencin por parte de los psiquiatras de orientacin patoanatmica que, por supuesto, criticaban ampliamente la nocin de anormalidades funcionales del sistema nervioso. Sin embargo, el concepto de neurosis refleja no se limitaba a neurlogos disidentes como Benedikt. Por el contrario, goz de gran difusin en la medicina general y en otras especialidades distintas de la neuropsiquiatra. El problema de cmo diferentes sistemas de rganos pueden inducir neurosis reflejas se convirti, de hecho, en un tema difundido en varias especialidades: los gastroenterlogos hablaban de "neurosis gstricas" debidas a enfermedades del estmago, los otorrinolaringlogos estudiaban las "neurosis nasales", y as sucesivamente. Entre los gineclogos, se aceptaba ampliamente el enfoque de la histeria como una neurosis refleja.[3]

Si bien esta teora de la patognesis de la histeria tiene poco en comn con los modelos psicolgicos de Breuer y Freud, fue respaldada en cierta medida por Breuer en Studies on Hysteria:

 

A mi parecer... la vieja "teora refleja" de los sntomas [histricos]... no debera ser completamente rechazada. Los vmitos, que, por supuesto, acompaan la dilatacin del tero en el embarazo, pueden, al presentarse una excitabilidad anormal, ser provocados de un modo reflejo por triviales estmulos uterinos, o quiz incluso por los cambios peridicos en el tamao de los ovarios. Estamos familiarizados con tantos efectos remotos resultantes de cambios orgnicos, tantos casos extraos de "dolores remitidos", que no podemos excluir la posibilidad de que un sinnmero de sntomas nerviosos que se determinan a veces psquicamente puedan ser en otros casos efectos remotos de la accin refleja.[4]

 

Freud manifestaba cierto entusiasmo por el trabajo de su amigo Wilhelm Fliess sobre las neurosis reflejas, pero fuera de ello mostr poco inters por el concepto. Fliess, un mdico berlins cuya prctica era predominantemente otorrinolaringolgica, public varios trabajos sobre las neurosis reflejas nasales, es decir, las neurosis probablemente debidas a trastornos nasales tema que apareca con frecuencia en la literatura otorrinolaringolgica de aquella poca.[5] Acerca de uno de esos artculos, que revis para Fliess antes de su presentacin en un congreso mdico, Freud escribi: "Me limitar a declararte que ste me ha gustado mucho, y no creo que el Congreso produzca nada de mayor importancia".[6] En otra carta a Fliess, declara: "estoy totalmente de acuerdo contigo en que la neurosis nasal refleja es uno de los trastornos ms comunes".[7] Pero este entusiasmo parece haber sido motivado en gran medida por la amistad, ya que en las mismas cartas Freud critica a otro autor por tratar de explicar una neurosis en trminos de cambios anatmicos no nerviosos en vez de concentrarse en los cambios fisiolgicos dentro del sistema nervioso.

Freud sugiere en varias ocasiones que las enfermedades que no involucran directamente al sistema nervioso pueden contribuir al desarrollo de sntomas histricos, pero el concepto de neurosis refleja aparece rara vez en sus escritos y no parece haber influido significativamente en su pensamiento. Los trastornos genitales, en particular no desempean papel alguno en su teora de la histeria.

Al igual que las anormalidades genitales, la continencia sexual tambin sola considerarse como un factor importante en la gnesis de la histeria. Citemos una vez ms a Paul Briquet: "Desde los tiempos ms remotos, la filosofa y la medicina han considerado la continencia como la causa principal y aun la nica de la histeria".[8] Los papeles tradicionalmente atribuidos a la continencia sexual y a las anormalidades genitales estaban estrechamente relacionados. Se pensaba que el coito es necesario para preservar la funcin normal de los genitales, y que la abstinencia induce en los genitales cambios patolgicos que llevan subsiguientemente a la histeria.[9]

Sin embargo, en el siglo XIX, muchos autores que crean en la portancia etiolgica de la conducta sexual anormal, en particular la continencia, insistan en el efecto emocional de tal conducta mas bien que en sus repercusiones en los rganos genitales. Benedikt, por ejemplo, se refiere a los trastornos genitales y a la conducta sexual anormal como dos elementos patgenos separados y distintos. Despus de hablar de la importancia de los trastornos genitales, afirma:

 

Las anormalidades de la vida sexual constituyen otro importante factor etiolgico para la patologa de la histeria. El control de la excitacin sexual entre las monjas, as como la frecuente excitacin sin satisfaccin adecuada en los harenes, son fuentes prolficas de histeria grave. La excitacin sin satisfaccin entre las mujeres cuyos esposos son libidinosos pero impotentes,... y un deseo relativamente excesivo y una sobreexcitacin... del impulso sexual, engendran con frecuencia neurosis histricas.[10]

 

Robert Carter, un mdico ingls que se especializ ulteriormente en ciruga oftlmica, expresaba lo que para mediados del siglo se haba convertido en una opinin comn entre los mdicos cuando recalcaba la importancia de las irregularidades en la vida sexual como fuente de la histeria, pero insistiendo en que dicha importancia es psicolgica y que los esfuerzos por asociar la histeria con los trastornos genitales son vanos. Carter asevera en su libro On the Pathology and Treatment of Hysteria (1853):

 

El efecto de la emocin en la produccin de la histeria ha sido una observacin comn desde hace tiempo... [Al] inicio de esta investigacin, nos hemos... orientado a evaluar el poder de la pasin sexual, comparada con otros sentimientos ms generalmente reconocidos... Pues si bien el progreso de la civilizacin y las complicaciones siempre crecientes del intercambio social tienden a originar nuevos sentimientos, y por ende a que la amatividad pase en cierto modo a un segundo plano como una poderosa emocin entre muchas otras, esto no disminuye su absoluta intensidad y, debido a la necesidad moderna de su completa ocultacin, puede producir histeria en un mayor nmero de mujeres sujetas a su influencia de lo que hara si el estado de la sociedad permitiera su libre expresin. Cabe inferir de ello, por lo tanto, que las emociones que ms participan en la produccin de la enfer medad son las sexuales.[11]

 

Carter rechazaba la nocin de que la continencia poda causar efectos patgenos al inducir trastornos genitales; adems, condenaba el examen ginecolgico de rutina en la evaluacin de las pacientes histricas, arguyendo que la manipulacin vaginal tan slo exacerba las pasiones insatisfechas que desatan la neurosis.

Cualquiera que fuese el modo de operacin atribuido, la abstinencia sexual sigui siendo considerada a lo largo del siglo como la principal fuente de la histeria. La difusin de esta creencia queda ilustrada en un comentario de John HughIings Jackson. En un artculo publicado en 1878, ste insiste en que cierta forma de afasia no puede ser causada por lesiones anatmicas. Desea afirmar que quienes manifiestan este tipo de afasia son de hecho histricos, cuya enfermedad se debe a alguna anormalidad funcional. Jackson expresa su punto de vista de la siguiente manera: "Expongamos los hechos. Los enfermos son casi siempre muchachos o mujeres solteras. El significado de esto es evidente".[12] Jackson espera que su lector identificar de inmediato a los muchachos y las mujeres solteras -o sea la continencia sexual- con la histeria.

Contrastando con la difundida asociacin de la histeria con la vida sexual Freud asumi inicialmente la opinin excepcional de que los asuntos sexuales no desempean un papel especial en la enfermedad. Su posicin reflejaba la de Charcot, quien insista en que la herencia era, con mucho, el factor ms importante en la histeria. La teora de la herencia de Charcot derivaba a su vez, principalmente del concepto de degeneracin hereditaria que haba sido desarrollado por Benedict-Augustin Morel y Valentin Magnan para explicar una amplia gama de trastornos psiquitricos, y que ejerci una considerable influencia en la psiquiatra francesa en aquel periodo. Adems, en 1858, Paul Briquet haba revisado minuciosamente aquellas teoras que recalcaban ora la continencia sexual, ora los trastornos genitales como origen de la histeria, y haba rechazado ambas tesis basndose en argumentos contrarios que se derivaban de su experiencia clnica.

Charcot tena en gran estima el libro de Briquet, y Freud cita algunos de los argumentos de este ltimo contra las teoras sexuales y genitales.

Si bien insiste en la herencia y rechaza categricamente cualquier papel etiolgico para los trastornos genitales, Freud concede cierta importancia a la conducta sexual en sus primeros artculos. Sus opiniones a este respecto estn resumidas en un artculo de 1888 sobre la histeria:

 

La etiologa del status hystericus debe buscarse ntegramente en la herencia... Comparados con el factor de la herencia, todos los dems factores pasan a un segundo plano y desempean el papel de causas incidentales, cuya importancia, por regla general, se sobrestima en la practica... Con respecto a lo que a menudo se tiene por la influencia preponderante de las anormalidades en la esfera sexual sobre el desarrollo de la histeria, cabe decir que su importancia suele sobreestimarse. En primer lugar, la histeria se da en jvenes de uno y otro sexo sexualmente inmaduros, al igual que la neurosis con todas sus caractersticas tambin se presenta en el sexo masculino, aunque con mucha menos frecuencia... Adems, la histeria ha sido observada en mujeres que carecen de genitales, y todo mdico habr visto un gran nmero de casos de histeria en mujeres cuyos genitales no exhiban cambio anatmico alguno, as como, por el contrario, la mayora de las mujeres con enfermedades en los rganos sexuales no padecen histeria. Debe admitirse, sin embargo, que las condiciones [de conducta] relacionadas... con la vida sexual desempean un papel importante en la etiologa de la histeria (como de todas las neurosis), y esto es as debido a la gran importancia psquica de esta funcin, especialmente en el sexo femenino.[13]

 

Empero, el reconocimiento de Freud a la particular importancia de la conducta sexual resulta haber sido ms una concesin a las opiniones generalizadas que una conviccin firme. La conducta sexual no es mencionada en su trabajo sobre la histeria durante los siguientes cuatro aos, y escribe en Estudios sobre la histeria:

 

Al comenzar el anlisis de Emmy de N. no abrigaba yo la menor sospecha de que la base de la histeria pudiera ser una neurosis sexual. Acababa yo de regresar de la clnica de Charcot y consideraba el enlace de la histeria con el tema de la sexualidad como una especie de insulto personal, conducta anloga a la observada, en general, por las pacientes.[14]

 

Efectivamente, no hay referencias a factores sexuales en sus notas sobre Emmy de N.

Las opiniones de Freud eran compartidas por los neuropsiquiatras que haban adoptado anlogamente los conceptos franceses relativos a la base hereditaria de la psicopatologa. Richard von Krafft-Ebing, profesor de psiquiatra en Viena desde 1889, sostena que la sexualidad desempea un papel en la generacin de las neurosis tan slo en gente con la predisposicin hereditaria apropiada:

 

Tanto en los crculos mdicos como en los legos, se suele afirmar que un impulso sexual insatisfecho, en particular entre las mujeres, es la fuente de las neurosis y aun de las psicosis... La influencia de la abstinencia sexual depende en sus efectos de la personalidad del individuo y de la intensidad del impulso... Se puede separar a la persona en aquellas que presentan caractersticas y necesidades sexuales normales y aquellas que tienen una constitucin neuroptica, que a menudo incluye una necesidad sexual anormalmente fuerte. Entre las personas del primer grupo, la abstinencia nunca se acompaar de peligros para la vida nerviosa y psquica.[15]

 

Otros neuropsiquiatras alemanes expresaban puntos de vista comparables acerca de la relativa importancia de la herencia y la sexualidad, en parte porque tales formulaciones ofrecan un fcil compromiso entre las pruebas a favor de la importancia de la vida sexual y las pruebas contrarias que indicaban que la sexualidad no desempea un papel especial. Sin embargo, a pesar de la insistencia general en la predisposicin hereditaria, estos autores, incluyendo a Krafft-Ebing, dedicaban relativamente mayor atencin a la vida sexual de lo que puede encontrarse en la obra de Freud entre 1886 y 1892.

Freud se refiere una vez ms a la importancia de la vida sexual en algunos artculos escritos a finales de 1892. En el segundo borrador de la "Comunicacin preliminar", considera el papel de los traumas psquicos en la induccin de las disociaciones de conciencia, y afirma: "La vida sexual se presta particularmente para formar el contenido [de tales traumas], debido al profundo contraste en que se encuentra con el resto de la personalidad y a la imposibilidad de abreaccionar sus contenidos ideacionales".[16] Resulta difcil decir si tales comentarios son ante todo un reflejo de la experiencia clnica reciente de Freud o si tan slo son, una vez ms, una concesin a las opiniones generalizadas. En todo caso, el tema no se desarrolla ms adelante, y en aquel momento Freud no consideraba los traumas suprimidos en la histeria como tpicamente sexuales. Por el contrario, .crea que aquellas ideas suprimidas no eran de una clase especial y tan slo tenan en comn sus afectos desagradables, y que solamente eran patgenas en gente que padeca de una predisposicin a la disociacin de la conciencia".

El desarrollo de la teora de la defensa (1894) aport un mayor nfasis en la vida sexual. La teora de la defensa, con su insistencia en la ndole especial, particularmente angustiosa, de la idea reprimida, fue inspirada por el reconocimiento por parte de los pacientes de los esfuerzos de supresin y, ms importante an, por la observacin de Freud del fenmeno de la resistencia. Pero los recuerdos que sus pacientes reconocan reprimir, y que instigaban la resistencia en la terapia, eran tpicamente sexuales. Esta observacin acab llevando a Freud a otorgar una importancia especial a las ideas sexuales traumticas.

Los casos de Isabel de R. y de Lucy R., cuya terapia comenz para ambas a finales de 1892, fueron de los primeros en que Freud logr discernir la resistencia, y ambos anlisis permitieron esencialmente el descubrimiento de pensamientos erticos reprimidos. Para Isabel de R., las ideas reprimidas surgidas en la terapia, despus de superar mucha resistencia, se referan esencialmente a pensamientos erticos y recuerdos referentes a dos hombres, un amigo de la familia y su cuado. En el caso de Lucy R., que trabajaba como institutriz y cuyo principal sntoma era la persistente y perturbadora sensacin de olores peculiares, el material reprimido revelado en la terapia y relacionado con sus sntomas, una vez ms despus de mucha resistencia, contena pensamientos erticos relativos a su patrn. Es probable que la reevaluacin por parte de Freud del papel de la sexualidad en la histeria partiera de este trabajo con sus pacientes en los primeros meses de 1893. En su artculo "Las neuropsicosis de defensa", en el que introduce el concepto de defensa, Freud cita ambos casos para ilustrar la particular importancia de la vida sexual:

 

Tales representaciones intolerables florecen casi siempre, tratndose de sujetos femeninos, en el terreno de la experiencia o la sensibilidad sexuales, y las enfermas recuerdan con toda la precisin deseable sus esfuerzos para rechazarlas y su propsito de dominarlas y no pensar en ellas. Nuestra actividad clnica nos ha dado a conocer multitud de casos de este gnero, entre los que citaremos el de una muchacha [Isabel de R.] que, asistiendo a su padre enfermo, se reprochaba duramente pensar en un joven [el amigo de la familia] que la haba hecho experimentar una ligera impresin ertica; el de una institutriz [Lucy R.] enamorada del seor de la casa, que decidi ahogar su amorosa inclinacin por un sentimiento de orgullo.[17]

 

En el mismo artculo, Freud sostiene que las obsesiones, al igual que la histeria, se basan en la defensa y la represin de ideas angustiosas, e insiste en que las ideas reprimidas de las neurosis obsesivas tambin son invariablemente de ndole sexual:

 

En todos los casos por m analizados era la vida sexual la que haba suministrado un afecto penoso de la misma calidad exactamente que el enlazado a la representacin obsesiva. Tericamente no es imposible que este afecto nazca alguna vez en otros sectores; mas nuestra experiencia clnica no nos ha presentado hasta ahora caso ninguno de este gnero. Por otro lado, es comprensible que la vida sexual sea la que ms ocasiones d para la emergencia de representaciones intolerables.[18]

 

En un artculo publicado algunos meses ms tarde, "Obsesiones y Fobias" (enero de 1895), Freud presenta varias observaciones de casos de obsesiones, en que los recuerdos reprimidos son siempre sexuales.

El nuevo acento en la sexualidad se refleja en el prefacio de Estudios sobre la histeria, donde el autor seala que "la sexualidad, en tanto que fuente de traumas psquicos y motivo de la 'defensa', de la represin de ideas fuera de la conciencia, desempea un papel cardinal en la patogenia de la histeria".[19] Freud y Breuer observan que han tenido que omitir sus mejores pruebas de esta tesis, pues el material que viene al caso no poda presentarse sin dar indicaciones acerca de la identidad de las pacientes y, por lo tanto, traicionando el secreto profesional. No obstante, los ms recientes de los cinco casos reseados en el libro Lucy R., Catalina e Isabel de R.incluyen todos una historia de recuerdos sexuales reprimidos. Adems, hablando de su primer caso, el de Emmy de N., Freud observa que no se haba percatado de la importancia de la sexualidad en el momento de su terapia, pero que una revisin de sus notas sugiere que los factores sexuales desempearon de hecho un importantsimo papel en la generacin de su enfermedad.

Breuer no haba emprendido la terapia de ningn otro paciente histrico despus de Ana O., y en su caso no haba otorgado papel alguno a los factores sexuales. Pero aparentemente estaba impresionado por las experiencias clnicas de Freud, ya que en Estudios sobre la histeria comparte con Freud la insistencia en la particular importancia de la sexualidad. Mantiene, por supuesto, que los estados hipnoides son ms pertinentes en la patognesis de la histeria que la defensa y la represin, y por lo tanto no acepta la insistencia de Freud en la represin de los recuerdos sexuales. Pero ofrece explicaciones alternativas para la importancia de la sexualidad. Sugiere que los arrebatos erticos son ms susceptibles de inducir estados hipnoides, y afirma que la excitacin sexual contenida resulta en mayores cantidades de afecto disponible para la conversin en sntomas somticos histricos. Por ltimo, reconoce que, en la medida en que la defensa es un factor, las ideas sexuales son las que desatan la defensa y la represin. Breuer seala que la sexualidad no es la fuente exclusiva de los fenmenos histricos, pero aade: "Quiz valga la pena insistir una y otra vez en que el factor sexual es con mucho el ms importante y el que ms produce resultados patolgicos".[20]

 

 

LA NEURASTENIA

 

La nueva insistencia de Freud en el papel de las experiencias sexuales en el desarrollo de la histeria y de la neurosis obsesiva lo llev, hacia la misma poca, a considerar con mayor inters otra neurosis, la neurastenia, que hasta entonces haba ignorado. La neurastenia era el tema de una amplia literatura durante este periodo y sola discutirse en trabajos que versaban sobre la histeria. Haba sido ignorada anteriormente por Freud principalmente porque crea que los factores psicolgicos no desempeaban ningn papel en su patognesis y que la enfermedad no era susceptible de psicoterapia. Sin embargo, se pensaba que la neurastenia era causada por varias prcticas sexuales, y Freud empez entonces a estudiar el sndrome con la esperanza de construir una teora general de las neurosis que abarcara todos los sndromes neurticos y se basara en sus orgenes en la vida sexual.

El trmino neurastenia fue acuado por el mdico norteamericano George Beard, quien tambin fue el primero que defini claramente esta neurosis. Comenzando por un artculo de 1869 titulado "Neurasthenia, or Nervous Exhaustion", Beard sostuvo en numerosos libros y artculos que la neurastenia es una entidad clnica bien definida y difundida caracterizada por una debilidad general fsica y mental. Se trata, segn Beard, de una anormalidad funcional del sistema nervioso que entraa una disminucin patolgica de la energa nerviosa. Beard sugera que la neurastenia es propiciada por todas aquellas actividades que llevan a un exceso de esfuerzo y al agotamiento, insistiendo particularmente en el ritmo acelerado y las abrumadoras exigencias de la vida moderna.[21]

La obra de Beard fue recibida con gran inters en Europa, donde la neurastenia se volvi el tema de una amplia bibliografa. Las bibliografas elaboradas por Paul Moebius (1894) y por Franz Mller (1893) incluyen varios cientos de libros y de artculos sobre el sndrome, que datan en su mayora de los aos ochenta y de principios de los aos noventa.[22] Moebius seala que algunos autores anteriores tambin haban hablado de debilidad nerviosa, pero que el concepto haba suscitado poco inters. Segn este autor, la resonancia particular de la obra de Beard puede atribuirse al hecho de haber acuado el trmino neurastenia y a su clara definicin y excelente descripcin del sndrome. Otro factor, contina Moebius, era que hasta haca poco "la nueva medicina se caracterizaba por un enfoque predominantemente patoanatmico. Lo nico que pareca digno de mdicos cientficos... era reconocer cambios anatmicos en los procesos patolgicos. En vista de que los as llamados trastornos "funcionales"' prometan redituar poco o nada a este respecto, todo el mundo se apart de ellos".[23] Asimismo, Krafft-Ebing sugiere que el repentino inters en la debilidad nerviosa y la tremenda acogida a la obra de Beard se deba en gran parte a la decadencia de la tendencia patoanatmica.[24]

Algunos autores insistan en que no haba una distincin clara entre la histeria y la neurastenia. Pero Ia mayora de los autores, incluyendo a Moebius, Charcot, Krafft-Ebing, y el nosgrafo psiquitrico ms influyente de la poca, Emil Kraepelin, concordaban con la tesis de Beard de que son dos sntomas distintos. Charcot, por ejemplo, si bien sealaba que los enfermos a menudo padecan tanto de histeria como de neurastenia, aseveraba que dichas enfermedades tambin pueden encontrarse separadamente y que el cuadro clnico de la neurastenia es muy diferente del de la histeria. Segn Charcot, la neurastenia est marcada por sus propios estigmas -dolores de cabeza, de espalda, prdida de agudeza intelectual, debilidad fsica general, trastornos gastro-intestinales as como por una multitud de sntomas variables, pero no exhibe los ataques convulsivos agudos ni los sntomas crnicos caractersticos de la histeria.[25]

Se evocaban numerosos factores para explicar la etiologa de 1a neurastenia. Beard mencionaba todas las formas de exceso de trabajo; adems, consideraba la neurastenia como una enfermedad tpicamente norteamericana, surgida de la tensin particular de los hbitos de trabajo norteamericanos. Si bien esta nocin de la vulnerabilidad par ticular de los estadunidenses goz de escaso respaldo en Europa, los autores europeos aceptaron ampliamente el argumento de Beard de que el exceso de esfuerzo mental y fsico, as como las exigencias de la civilizacin moderna, desempean un importante papel en la generacin del sndrome. Sin embargo, los psiquiatras de la Europa continental tambin recalcaron otros factores, en particular la herencia y las anormalidades de la vida sexual. Acaso la posicin ms comn acerca de los orgenes de la neurastenia fuese la eclctica opinin ilustrada en uno de los primeros artculos de Wilhelm Erb (1878):

 

Las personas cuyas familias estn neuropticamente predispuestas son las que forman el grueso contingente de las que padecen esta enfermedad; familias en las que son frecuentes las psicosis, la histeria, la hipocondra y otras neurosis...

De... las causas directas, puedo designar a partir de mi experiencia tres categoras especiales particularmente importantes:

El exceso de esfuerzo mental puede a menudo... llevar a la neurastenia: profesiones muy pesadas, y trabajo mental difcil, en particular cuando implica trabajar de noche. La preocupacin y la excitacin son igualmente efectivas, como lo son las emociones fuertes y las pasiones... en personas predispuestas.

El exceso sexual es una causa mucho ms importante y frecuente de la enfermedad: el onanismo, cuando es empezado en una edad temprana y perdura durante mucho tiempo; y el coito excesivo he visto ms de una vez a hombres sanos en otro respecto que, despus de severos excesos sexuales, presentaban todo el cuadro clnico de la neurastenia...

En menor medida, el exceso de esfuerzo fsico tambin puede ser eficaz... Queda por establecer an si existen otras causas de la dolencia; mas es probable que una enfermedad grave, extenuante, una alimentacin insuficiente y otros factores que disminuyan la eficacia del sistema nervioso puedan contribuir en este sentido.[26]

 

El influjo de la herencia era mencionado por la mayora de los autores y algunos, en particular Charcot, lo consideraban con mucho el factor ms importante. Sin embargo, aun en la Salptrire, no se pensaba que la herencia fuese tan importante para la neurastenia como lo era para la histeria. Paul Blocq, uno de los mdicos ms antiguos de la Salptrire, mantena que una predisposicin nerviosa hereditaria puede estar ausente en la neurastenia, y por consiguiente que otros factores etiolgicos desempean un papel ms importante en esta enfermedad que en la mayora de los sndromes neuropatolgicos.[27]

Entre estos otros factores, las que mayor atencin reciban eran las particularidades de la vida sexual y sobre todo la masturbacin y la prctica del coitus interruptus. Esto se deba en parte al hecho de que los sntomas sexuales tales como la impotencia o la eyaculacin prematura ocupaban un lugar importante en lo que se consideraba como el cuadro clnico normal de la neurastenia, y algunos autores vean en estos sntomas la clave del origen de toda la enfermedad. Tambin se asociaban otros sistemas de rganos con los principales sntomas neurastnicos, inspirando igualmente teoras acerca del origen de la dolencia. En la Salptrire, por ejemplo, se prestaba mayor atencin a los sntomas gastrointestinales incluyendo la dispepsia, la nusea y la flatulencia que a los males genitales; y se proponan varias teoras que enfocaban la neurastenia como una neurosis refleja derivada de alguna anormalidad gastrointestinal. Sin embargo, los sntomas sexuales eran particularmente comunes y muy a menudo eran los que ms trastornaban al enfermo, exigiendo por lo tanto una atencin particular por parte del mdico. Cierto nmero de mdicos proponan la existencia de varios subtipos de neurastenia, basados en las variaciones en los sntomas dominantes entre los diferentes grupos de enfermos. Entre estos subtipos, la neurastenia sexual neurastenia con sntomas predominantemente sexuales es la categora ms frecuentemente observada y discutida en la literatura. La preeminencia de los sntomas sexuales inspir naturalmente una serie de teoras que atribuan un papel especial a las prcticas sexuales en la patognesis de la enfermedad.

Las teoras que enfocan el papel patgeno de los hbitos sexuales pueden haber sido inspiradas igualmente por el papel otorgado generalmente a los factores sexuales en la etiologa de la histeria enfermedad estrechamente relacionada con la neurastenia por la mayora de los autores. Adems, exista la creencia general en aquella poca de que las funciones genitales ejercen una influencia particular en el sistema nervioso. Krafft-Ebing escribi en Psychopathia Sexualis que "puesto que los rganos generativos estn estrechamente... conectados con todo el sistema nervioso, y especialmente con sus funciones psquicas y somticas, resulta fcil comprender la frecuencia de neurosis y psicosis generales que surgen a raz de trastornos sexuales (funcionales u orgnicos)".[28] Otros autores sealaban los cambios emocionales e intelectuales que acompaan la pubertad, la castracin, la menstruacin y las enfermedades de los rganos sexuales como ilustracin de la relacin particularmente ntima entre las funciones sexuales y el sistema nervioso. Los conceptos difundidos ampliamente con respecto a esta relacin eran otro factor ms en la elaboracin de las teoras que recalcaban los hbitos sexuales como la causa de la neurastenia.

El papel que haba de atribuirse a los hbitos sexuales, en particular a la masturbacin, en la etiologa de la neurastenia era un tema muy debatido. Valentin Magnan, en aquella poca el mayor exponente del concepto de degeneracin hereditaria, sugera que la masturbacin misma es el producto de una tara hereditaria y, lejos de ser una causa de la neurastenia, es meramente uno de los primeros signos de una predisposicin que llevar a la neurastenia. Esta opinin era compartida por Otto Binswanger, profesor de psiquiatra y director de la clnica psiquitrica de Jena.[29] Muchos otros autores alemanes la mencionaban igualmente, pero generalmente con menos entusiasmo.

Krafft-Ebing estaba de acuerdo en que la disposicin hereditaria es el principal factor, pero no obstante insista en que la masturbacin desempea un importante papel en un gran porcentaje de casos, en particular en aquellos que manifiestan sntomas sexuales notables tales como la impotencia o la eyaculacin precoz. En Psychopathia Sexualis, se refiere a hombres que, "como resultado de abusus veneris, o ms particularmente de masturbacin, sufren de neurastenia sexual".[30] Leopold Loewenfeld era un neurlogo de Munich cuyas publicaciones sobre las neurosis eran muy ledas y frecuentemente citadas, y al que Freud describe como un "hombre cuya opinin ha de pesar mucho en el pblico mdico".[31] Loewenfeld dedica un captulo de su texto Die Nervsen Strungen sexuellen Ursprungs al onanismo. Hace la lista de nueve autores "que han reconocido en general el desarrollo de... la neurastenia como una consecuencia del onanismo", y llega a la conclusin de que "en un porcentaje muy elevado de neurastnicos, con los que nos encontramos diariamente, el onanismo figura entre los factores causales".[32] Las opiniones de Loewenfeld y de Krafft-Ebing acerca del papel patgeno de la masturbacin son ejemplo de las que se solan encontrar en la literatura alemana sobre la neurastenia. El coitus interruptus tambin es mencionado por Krafft-Ebing y Loewenfeld como un factor etiolgico en la neurastenia, aunque se lo considera mucho menos importante a este respecto que la masturbacin. Sin embargo, Krafft-Ebing sostiene que el coitus interruptus tiene importantes efectos patolgicos en las mujeres probablemente porque implica una excitacin sexual sin una satisfaccin suficiente y que es una causa importante de neurastenia entre las mujeres. Esta opinin coincida con la de numerosos gineclogos. Exista de hecho una extensa bibliografa ginecolgica acerca de las consecuencias neuropatolgicas del coitus interruptus, en que se prestaba especial atencin a la neurastenia[33]

La mayora de los neurlogos, o bien otorgaba al coitus interruptus el papel menor defendido por Loewenfeld, o bien respaldaban las observaciones de Krafft-Ebing acerca de su particular importancia para las mujeres. Algunos autores, sin embargo, insistan en que en realidad constituye una fuente importante de neurastenia tanto para hombres como para mujeres. Albert Eulenberg, un neurlogo en la facultad de la Universidad de Berln, public un artculo titulado "ber coitus reservatus als Ursache sexualer Neurasthenie bei Mnnern", en el que mantena que el coitus interruptus es "una causa indudablemente frecuente, y cada vez ms frecuente, de neurastenia sexual entre los hombres".[34] Alexander Peyer, un mdico de Zurich, public los casos ms completamente documentados de neurastenia derivada del coitus interruptus y es la fuente ms a menudo citada en la literatura neurolgica sobre el tema. Peyer, en Der unvollstndige Beischlaf und seine Folgen beim mnnlichen Geschlechte (1890), escribe:

 

Los diversos casos de neurastenia sexual son generalmente conocidos: se trata de excesos sexuales en todas las formas tales como la masturbacin en los jvenes y, ms tarde, la inmoderacin en el coito as como enfermedades crnicas de la uretra resultantes de gonorreas, etc. Existe, sin embargo, otra causa del origen de dicha enfermedad; [una causa] que en cierto grupo de edad es tan frecuente como en todos los dems juntos... me refiero al coitus incompletus, reservatus, o interruptus.[35]

 

Peyer contina describiendo los casos de catorce hombres, todos sanos en otro aspecto y sin ningn historial de enfermedad neurolgica o de predisposicin hereditaria, que supuestamente desarrollaron una neurastenia como resultado de practicar el coitus interruptus.

Ya insistieran en la masturbacin o en el coitus interruptus como fuente de la neurastenia, estos autores pensaban que sus teoras se justificaban no solamente porque sus pacientes casi siempre evocaban historias de tales prcticas, sino tambin porque sus teoras parecan explicar la preeminencia de la impotencia y de la eyaculacin precoz entre los sntomas de la neurastenia. Adems, tales teoras armonizaban con el papel generalmente otorgado a la conducta sexual en la etiologa de la histeria, y tambin coincidan con los efectos generalmente reconocidos de las anormalidades genitales y de otros cambios genitales cambios asociados, por ejemplo, con la pubertad o la menopausia en el sistema nervioso. Los primeros trabajos de Freud contienen comentarios ocasionales sobre la neurastenia, pero ste no manifest ningn inters especial en el sndrome antes de 1893. Mencion la neurastenia en varias ocasiones en 1886 y en 1887, pero no escribi artculos ni aun pasajes sustanciales sobre el tema durante aquellos aos, y sus escasas referencias al sndrome no pueden compararse con su amplio trabajo sobre la histeria.

En enero de 1887, Freud public una breve resea de un libro sobre la neurastenia. Tambin mencion la dolencia en algunas partes de su correspondencia en aquel periodo. En dos cartas a su novia enviadas desde Pars, Freud habla de una posible tara neuroptica en su familia y declara que l y una hermana muestran una "tendencia a la neurastenia". En una carta a Breuer, sugiere que el servicio militar es una buena cura para la neurastenia nocin propuesta en realidad en el libro que haba reseado. Por ltimo, en varias cartas a Wilhelm Fliess que datan de finales de 1887 y principios de 1888, Freud discute el caso de un paciente que pareca sufrir de neurastenia.[36] Pero no hay nada ms sobre el tema durante 1886 y 1887. Adems, salvo algunos comentarios en su artculo "Histeria" (1888) donde repite la opinin de Charcot sobre la necesidad de distinguir entre neurastenia e histeria, y sobre su frecuente aparicin en el mismo enfermo, Freud menciona rara vez la neurastenia antes de finales de 1892.

La falta de inters particular de Freud por la neurastenia requiere alguna explicacin por cuanto el sndrome era considerado la neurosis ms importante fuera de la histeria y a menudo se lo discuta y se lo comparaba con sta. No obstante, la actitud de Freud puede explicarse sin gran dificultad. Su inters en la histeria se centraba ante todo en los sntomas de la enfermedad que podan ser vinculados a causas psicolgicas y en la cura de dichos sntomas a travs de la psicoterapia. Al principio, lo que ms le preocupaba era la interpretacin de Charcot de la histeria como una anormalidad dinmica o funcional del sistema nervioso y la divergencia radical que representaba esta interpretacin con respecto a su propia formacin patoanatmica. Durante los aos siguientes, sigui insistiendo en que las frmulas psicolgicas no podan brindar una explicacin cabal de la histeria y que, aunque entonces resultaba imposible, deba buscarse en ltima instancia una explicacin fisiolgica de los diversos aspectos de la enfermedad. Sin embargo, sus esfuerzos inspirados sobre todo por Charcot y Breuer se dirigan particularmente a la mayor elucidacin de los modelos psicolgicos y el mayor desarrollo de los mtodos psicoteraputicos. Hemos visto, por ejemplo, que de 1889 a 1891 las nicas publicaciones de Freud relativas a las neurosis versaban sobre la hipnosis y sobre la terapia hipntica para los sntomas psicognicos. Si bien Freud consideraba incompleto el entendimiento de la histeria sin una frmula fisiolgica, resulta evidente, sin embargo, que le satisfaca bastante concentrar sus propios esfuerzos en seguir profundizando en el enfoque de dicha enfermedad brindado obviamente por la psicologa.

Pero no se atribua generalmente ningn papel importante a los factores psicolgicos en la patognesis de la neurastenia, y se sola creer que sta no era susceptible de psicoterapia. Charcot sugera que el choque o trauma puede inducir tanto neurastenia como histeria y que sta probablemente sea la razn por la que ambos sndromes aparecen tan a menudo juntos. Pero insista en que, mientras que en la histeria el choque acta induciendo un estado hipntico y volviendo al paciente vulnerable a las autosugestiones y a los sntomas psicognicos, en la neurastenia el choque tiene un efecto directo en el sistema nervioso e induce cambios fisiolgicos sin ningn mecanismo psquico mediador. Asimismo, los autores que crean en la importancia etiolgica para la neurastenia del exceso de trabajo mental y fsico reconocan unnimemente que tal exceso de trabajo induce sus efectos patolgicos directamente en el sistema nervioso. No se postulaba mecanismo psquico alguno. Si bien se asignaba un papel en la patognesis a emociones tales como la preocupacin y la ansiedad, se las consideraba sencillamente como aadiendo una tensin adicional a la energa nerviosa.

Tambin se pensaba que los hbitos sexuales patgenos ejercan sus efectos nocivos sin mediacin de factores psicolgicos. La frmula ms comn era que la masturbacin (o el coitus interruptus) produce cambios fsicos en los rganos genitales y dichos cambios inducen a su vez la neurastenia como neurosis refleja. Otros sostenan que estos hbitos sexuales afectan directamente el sistema nervioso que la masturbacin en los jvenes, por ejemplo, es patgena porque el sistema nervioso an no se ha desarrollado hasta el grado de poder responder a una frecuente excitacin sexual. Krafft-Ebing admita, en efecto, que los efectos nocivos de la masturbacin son en parte psicolgicos. Sugera que, en muchachos que haban ledo u odo hablar de los peligros de la masturbacin, la prctica poda crear miedos y ansiedades que seran entonces un factor en la generacin de la neurastenia. Loewenfeld ofreca comentarios similares. Pero ambos autores consideraban menor este mecanismo psicolgico, un factor patgeno adicional, y ambos insistan en los efectos puramente fisiolgicos del onanismo. El modelo psicolgico no gozaba, en general, de gran difusin.

Este consenso general el hecho de que los factores psicolgicos tuvieran una importancia muy limitada para la patognesis de la neurastenia se fortaleca por la aparente resistencia de la neurastenia a la psicoterapia. La sugestin hipntica, que resultaba particularmente til en el manejo de los problemas psicognicos, pareca carecer de efecto en la neurastenia. Un comentario de Paul Blocq refleja la opinin de los hipnotizadores de la Salptrire: "No hay ejemplo ms concluyeme que la neurastenia para mostrar los lmites de la hipnosis desde un punto de vista teraputico".[37] Aun Hippolyte Bernheim, quien se mostraba muy optimista con respecto al potencial teraputico de la hipnosis, reconoca su virtual inutilidad en la neurastenia.

Freud estaba de acuerdo en que la neurastenia no es una anormalidad psicognica, y sigui defendiendo esta opinin durante los aos subsiguientes. En l894 escribi sobre el sndrome: "No s puede suponer un mecanismo psquico como sntoma fundamental";[38] y en Estudios sobre la histeria: "Hall que a la neurastenia corresponda, en realidad, un cuadro patolgico muy montono, en el cual... no intervena 'mecanismo psquico' alguno".[39] No cabe duda de que Freud estaba al tanto de la falta general de xito de la terapia hipntica con respecto al tratamiento del sndrome, y esto probablemente ayud a formar su opinin de que la gnesis de dicha enfermedad no inclua factores psicolgicos. En vista de que sus intereses en la histeria se dirigan especficamente a elucidar sus causas psicolgicas y la resolucin psicoteraputica de sus sntomas, resulta fcil entender por qu su entusiasmo con respecto a la investigacin de la histeria no se extendi tambin a la neurastenia.

Cuando Freud prest finalmente atencin a la neurastenia, lo hizo debido a su reevaluacin del papel de la sexualidad en la histeria. La nueva conviccin de Freud de que el trauma sexual es la fuente tanto de la histeria como de la neurosis obsesiva, y su conciencia de que la conducta sexual sola considerarse un factor importante en la etiologa de la neurastenia, sugiri la posibilidad de que una teora general de las neurosis poda formularse con base en sus orgenes en la sexualidad. Su trabajo ulterior sobre la neurastenia se centraba esencialmente en su etiologa sexual y se inspir en su inters por desarrollar dicha teora general sexual de las neurosis. La correspondencia de Freud con Fliess incluye varios manuscritos que versan sobre la neurastenia, y el primero de ellos ("Manuscrito A") se dedica casi por completo al origen sexual del sndrome. Poco tiempo despus, en Estudios sobre la histeria, Freud explica:

 

Partiendo del mtodo de Breuer, llegu a ocuparme de la etiologa y del mecanismo de las neurosis en general... En primer lugar, hube de reconocer que dentro de la medida en que poda hablarse de una motivacin mediante la cual se adquieran las neurosis, habamos de buscar la etiologa en factores sexuales, y a esto se agreg luego el descubrimiento de que factores sexuales diferentes daban origen a diferentes enfermedades neurticas. Por tanto, dentro de lo que esta relacin permita, podamos atrevernos a utilizar la etiologa para diferenciar las neurosis, estableciendo una precisa distincin de los cuadros patolgicos de estas enfermedades.[40]

 

El reconocimiento de Freud del papel particular de la sexualidad en la histeria coincidi con su descubrimiento de la resistencia y su desarrollo de la teora de la defensa, pues stos confirmaron su hallazgo de que las ideas y los recuerdos sexuales era lo que suscitaba la resistencia y la defensa. Los casos de Isabel de R. y de Lucy R., que fueron de los primeros en evidenciar claramente el fenmeno de la resistencia y en sugerir la particular importancia de la sexualidad, fueron iniciados a finales de 1892. Sin embargo, la "Comunicacin preliminar", escrita con Breuer probablemente en diciembre de ese ao, antedata el modelo de la defensa y no reconoce todava la peculiar importancia de los factores sexuales. Por esta razn, suger en la seccin anterior que la nueva insistencia en la sexualidad surgi a principios de 1893. Sin embargo, el primero de los manuscritos sobre la neurastenia que Freud envi a Fliess ha sido fechado tentativamente a finales de 1892 por los editores de la correspondencia con Fliess. Hay, pues, una aparente incongruencia entre el nuevo inters en la neurastenia, y especialmente en su etiologa sexual, expresado en el manuscrito a Fliess y, al mismo tiempo, la ausencia de preocupacin excepcional por la sexualidad en la "Comunicacin preliminar". La solucin probable es que el trabajo clnico en curso de Freud ya haba indicado, antes del final de 1892, que haba de otorgarse algn papel particular a la sexualidad en la etiologa de las neurosis, pero sin que se supiera an exactamente cun amplio poda ser ste. Por tanto, Freud no estaba preparado para imputar una importancia excepcional a la sexualidad en un trabajo publicado, tal como la "Comunicacin preliminar". Pero estas primeras indicaciones de la particular importancia de la sexualidad en la histeria ya haban bastado para interesarlo en la neurastenia e inspirar el manuscrito a Fliess.

En todo caso, el final de 1892 marc el principio del creciente inters de Freud en la neurastenia y el inicio de la bsqueda de una teora general de las neurosis basada en su etiologa sexual.

 

 

HACIA UNA TEORA GENERAL DE LAS NEUROSIS

 

En sus primeros manuscritos sobre la neurastenia, Freud tambin discute la "neurosis de angustia", que describe como un sndrome aparte, distinto de la neurastenia. En oposicin a esta opinin, la angustia sola considerarse sencillamente como un sntoma de la neurastenia y se le haba prestado considerable atencin en el contexto de la sintomatologa neurastnica. Algunos trabajos ocasionales versaban exclusivamente sobre la angustia, tales como dos artculos del psiquiatra alemn Ewald Hecker: "ber larvirte und abortive Angstzustnde bei Neurasthenie" (1893), y "Zur Behandlung der neurasthenischen Angstzustnde" (1892).[41] Estos artculos fueron citados por Freud en varias ocasiones. Pero, como puede advertirse en los ttulos, Hecker no intent separar la angustia y los sntomas relacionados con ella de la neurastenia.

Charcot sugera que algunos sntomas generalmente asociados con la angustia, en particular las fobias, haban de considerarse no como sntomas de la neurastenia, sino como el producto de una anormalidad hereditaria que tambin predispone al individuo a la neurastenia. Leopold Loewenfeld, observando la clara distincin entre los neurastnicos en quienes la angustia no desempeaba un papel particular y los casos en que predominaba la angustia, sealaba que alguna vez haba considerado una frmula tal como la propuesta por Charcot. Pero ni Charcot ni Loewenfeld consideraban que la angustia representara un sndrome separado distinto de la neurastenia.

Freud, por su parte, sostiene que los sntomas que l asociara con la neurosis de angustia irritabilidad general; sensibilidad extrema al ruido; sntomas fsicos tales como transpiracin excesiva, temblores, hambre voraz, diarrea, vrtigo se encuentran ms a menudo en combinacin mutua que en conexin con los sntomas usuales dolores de cabeza, de espalda, fatiga de la neurastenia. Adems, la angustia se encuentra asociada tanto con la histeria como con la neurastenia, y no se relaciona exclusivamente con esta ltima. Pero la principal justificacin de Freud para etiquetar la angustia como una neurosis aparte es su creencia en que se puede establecer una etiologa para los estados de angustia diferente de aquella de la neurastenia. sta, segn Freud, es fundamentalmente resultado de la masturbacin, en tanto que los estados de angustia son producto de una satisfaccin sexual insuficiente en particular, la falta de satisfaccin que acompaa, para las mujeres, el coitus interruptus.

Un manuscrito de Freud con fecha de febrero de 1893 ("Manuscrito B") sugiere ya esta frmula etiolgica.[42] Freud escribe acerca de la neurastenia en los varones: "Su fuente es la masturbacin, cuya frecuencia es absolutamente paralela a la frecuencia de la neurastenia en el hombre". En este punto, sigue estando indeciso en cuanto a la base del sndrome en las mujeres. Con respecto a la neurosis de angustia, declara: "No hay duda que es adquirida... en el curso de las relaciones matrimoniales, debindose entonces al efecto de coito interrumpido". Por supuesto, tanto la masturbacin como el coito interrumpido eran ampliamente reconocidos como causas principales de la neurastenia. Su elevacin en la teora de Freud al rango de causas exclusivas fue provocada en gran medida por analoga con el papel aparentemente exclusivo desempeado por la vida sexual en la etiologa de la histeria. La definicin de dos neurosis separadas, una inducida por la masturbacin y la otra por el coito interrumpido, fue insinuada asimismo, en buena medida, por consideraciones tericas. Freud insista en que la masturbacin, que entraa indulgencia exagerada y satisfaccin reiterada, no poda tener el mismo efecto que el coito interrumpido y las prcticas relacionadas con l, que aparentemente implican una satisfaccin insuficiente. Freud tambin crea que la masturbacin habitual ocasiona un exceso de esfuerzo y que esto poda explicar el agotamiento mental y fsico caracterstico de la neurastenia, en tanto que el coito interrumpido lleva a una acumulacin de excitacin contenida y poda explicar el exceso de actividad sin objeto que caracteriza los estados de angustia. Pero si bien estas consideraciones especulativas servan para sugerir la frmula etiolgica, dicha frmula era plenamente justificada, segn Freud, por las pruebas clnicas. Freud afirma, por ejemplo, que siempre ha podido establecer una historia de coito interrumpido en enfermos que manifiestan sntomas tales como los descritos en los artculos de Hecker sobre la angustia, y las cartas y manuscritos enviados a Fliess contienen numerosas referencias a historiales clnicos que se ajustan a su esquema etiolgico. Una de estas referencias aparece en una carta con fecha del 6 de octubre de 1893: "Mujer de cuarenta y un aos; hijos de diecisis, catorce, once y siete. Nerviosa desde hace doce aos; mejora durante los embarazos, pero vuelve a recurrir; el ltimo embarazo no la ha empeorado. Accesos de vrtigos con sensacin de debilidad, agorafobia, expectacin ansiosa; nada neurastnico, un poco de histeria. Etiologa confirmada [de coito interrumpido]; caso puro [de neurosis de angustia]".[43]

En enero de 1895, Freud public un artculo titulado "Sobre la justificacin de separar de la neurastenia cierto complejo de sntomas a ttulo de 'neurosis de angustia'". sta fue su primera publicacin dedicada principalmente a la neurastenia y a la angustia. Freud resume su posicin en la introduccin: "Hecker no separa de la neurosis, como yo me propongo hacerlo, los sntomas, en los que reconoce equivalentes o rudimentos del ataque de angustia, sin duda por no haberse dado cuenta de la diferencia etiolgica existente".[44]

Freud no mantiene en este artculo que el coito interrumpido sea la fuente exclusiva de la neurosis de angustia. Sugiere que algunos casos pueden deberse nicamente a la herencia, y enumera varios factores adicionales de la vida sexual, tales como la abstinencia, el matrimonio con un marido impotente y el gran aumento de la necesidad sexual durante el periodo climatrico, que pueden inducir la enfermedad. Por ltimo, declara que "la neurosis de angustia surge tambin... como consecuencia de un surmenage o un esfuerzo agotador". Pero Freud insiste en presentar el coitus interruptus como el factor predominante, y est convencido de que las otras "noxas sexuales" los otros factores sexuales potencialmente patgenos comparten con el coitus interruptus el aspecto comn inductor patolgico de satisfaccin sexual insuficiente. Freud afirma ms lejos que, en los casos en que la neurosis de angustia es el resultado del agotamiento, ste induce la enfermedad por medio de algn efecto fisiolgicamente debilitador que funciona de modo comparable al causado por las noxas sexuales. En otro artculo escribe que, cuando la herencia es la fuente de los sntomas de angustia, el estigma hereditario entraa la misma anormalidad de la vida sexual que en otros casos es inducida por las noxas sexuales o el agotamiento. Los comentarios de Freud sobre los efectos de la herencia y el agotamiento son bastante obscuros. Pero en todo caso, no consideraba estos dos factores como la fuente de muchsimos casos de angustia. Declara en su artculo que "esta etiologa sexual de las neurosis de angustia es... predominante".[45]

En marzo de 1895, dos meses despus de la publicacin del artculo sobre la neurosis de angustia, Leopold Loewenfeld escribi una refutacin de la tesis de Freud en el Mnchener medizinische Wochenschrift. Loewenfeld escribe:

 

Aparentemente, Freud lleg a aseverar la existencia de la neurosis de angustia menos por la ndole de los sntomas de la angustia que por ciertas opiniones acerca de su etiologa. Segn l, la etiologa de la neurosis de angustia adquirida debera distinguirse de la etiologa de la neurastenia. Los factores perniciosos que llevan a la neurosis de angustia pertenecen exclusivamente, segn Freud, a la vida sexual (en primer lugar, el coitus interruptus; tambin la abstinencia, la excitacin insatisfecha)...

Mis propias observaciones tambin indican que las anomalas de la vida sexual tienen mucha importancia para el desarrollo de [los sntomas de la angustia]. Lo que pongo en duda es simplemente la regularidad y la especificidad de la etiologa sexual que Freud supone para... los estados de angustia.[46]

 

Loewenfeld da ejemplos de enfermos en quienes los estados de angustia fueron provocados por un choque psquico u otros factores, sin ser acompaados de prcticas sexuales patgenas o cambios recientes en la conducta sexual.

Freud, a su vez, respondi con un segundo artculo, "Crtica de la neurosis de angustia", publicado en julio de 1895. Reconoce que su principal justificacin para distinguir la neurosis de angustia de la neurastenia es la afirmacin de una etiologa sexual especfica para la angustia, pero insiste en que su frmula etiolgica es vlida y ha sido fundamentada clnicamente. Refirindose al argumento de Loewenfeld de que algunos casos de angustia se deben a choques psquicos y a otros factores no sexuales, Freud observa que l tambin ha presenciado numerosos casos en que los estados de angustia sobrevinieron como resultado de traumas de este tipo. Sin embargo, contina Freud, sera errneo "aplicar en esta ocasin el sencillo principio de post hoc ergo propter hoc [de Loewenfeld]". Los choques psquicos y dems perturbaciones emocionales son, insiste, sencillamente factores "vulgares" que pueden llevar a varias enfermedades y que provocan la neurosis de angustia slo en las personas predispuestas a dicha neurosis a causa de anormalidades de la vida sexual: "Si en la etiologa de todos los casos de neurosis de angustia, o de su inmensa mayora, descubrimos la misma causa especfica, no tenemos por qu preocuparnos de que la explosin de la enfermedad tenga efecto despus de la accin de cualquier factor general, como es la emocin".[47] Freud establece una analoga con la situacin de las personas que padecen de gota: los sntomas de la gota pueden surgir o pueden empeorar a raz de un trauma en un miembro, pero dicho trauma difcilmente puede considerarse causa de la enfermedad.

Loewenfeld tambin insina que Freud no presta suficiente atencin al papel de la herencia. Pero Freud responde que en la mayora de los casos la herencia es un factor no especfico que puede volver a alguien particularmente susceptible a las neurosis, pero que no puede por s mismo inducir una neurosis particular. sta slo puede surgir a travs del "factor etiolgico especfico proveniente de la vida sexual".

Freud reconoce en el artculo que su frmula etiolgica para la angustia es parte de una teora general que afirma la base sexual de todas las neurosis. Tambin declara que su designacin del coitus interruptus y las noxas relacionadas con l como fuente de la angustia, y de la masturbacin como fuente de la neurastenia, refleja un corolario de su teora general la creencia de que cada sndrome neurtico corresponde a un modelo sexual diferente: "Otra asercin a la que me obligaban tambin mis observaciones fue la de que las diferentes prcticas sexuales viciosas no actuaban indistintamente en la etiologa de todas las neurosis, sino que existan relaciones especiales entre sus diferentes rdenes y determinadas neurosis".[48]

En cuanto a los medios por los cuales las noxas sexuales inducen trastornos neurticos, Freud crea que actan diferentes mecanismos en cada una de las neurosis. Para la histeria y las obsesiones haba desarrollado, desde luego, su modelo psicolgico de la defensa. La neurastenia, por otro lado, entraa un mecanismo fisiolgico, sin componentes fsicos. Esta era la opinin comn entre los investigadores de la neurastenia, y Freud se adhiere a ella reiteradamente. Pareca justificada en varios respectos, incluyendo la aparente ausencia de sntomas psicognicos y la falta de respuesta a la psicoterapia. Pero Freud no aceptaba la nocin comn de que la neurastenia es una neurosis refleja, que resulta de alguna anormalidad genital que, a su vez, es la consecuencia inmediata de la masturbacin. Sostena, por el contrario, que la masturbacin ejerce sus efectos directamente en el sistema nervioso. En una carta a Fliess, Freud critica a Alexander Peyer por postular cambios anatmicos en los rganos genitales como el factor clave en la neurastenia, en vez de buscar cambios directos en el sistema nervioso.[49]

Freud slo dio unas cuantas indicaciones acerca de lo que podra entraar el efecto neurofisiolgico directo de la masturbacin. Supona que el impulso sexual se basa en ltima instancia en una excitacin nerviosa, producida por la accin de los rganos genitales en los nervios que los inervan. Segn Freud, cuando esta "excitacin sexual somtica" alcanza cierto nivel, produce unas respuestas psicosexuales y una conducta sexual cuyo objeto es, a su vez, reducir el nivel de excitacin. Freud sugiere que la masturbacin, que generalmente implica una indulgencia persistente, evita la acumulacin normal de la "excitacin sexual somtica". Es probable que todos los sntomas de debilidad y agotamiento que caracterizan la neurastenia reflejen este empobrecimiento neurodinmico.

La nocin de que la neurastenia entraa una disminucin de la energa nerviosa o de la excitacin se aceptaba casi universalmente. Existan muchas divergencias, sin embargo, sobre cmo se origina esta reduccin energtica. El concepto de Beard era simplemente el exceso de utilizacin: la reserva de energa nerviosa normal es reducida por exceso de trabajo y esfuerzo exagerado. El modelo de Freud tambin se basa en el concepto de exceso de utilizacin y tan slo adapta la hiptesis de base de una disminucin de la energa nerviosa a su teora de una etiologa sexual exclusiva.

La patognesis de la neurosis de angustia plante ms de un problema a Freud, y durante cierto tiempo permaneci indeciso en cuanto a saber si el proceso es psicolgico o puramente fisiolgico. La importancia etiolgica de los tipos particulares de conducta sexual sugeran un proceso comparable al de la neurastenia; adems, los sntomas de la angustia aparecan con mucha frecuencia junto con los de la neurastenia. Pero la angustia tambin era comn entre los histricos y un mecanismo psquico pareca igualmente posible. En el "Manuscrito B" (febrero de 1893), Freud parece preferir una explicacin psicolgica. Sugiere que la angustia acompaa la prctica del coitus interruptus y que esto se debe al miedo a la preez. Sin embargo, su posicin cambia en noviembre de 1893, y declara que se requiere una explicacin exclusivamente fisiolgica.

Freud acaba por darle preferencia al mecanismo fisiolgico. En un manuscrito sin fecha ("Manuscrito E"), escrito al parecer en el verano de 1894, Freud expone varias explicaciones de esta decisin. Pero stas carecen de gran conviccin, y es probable que el principal factor en su eleccin de un mecanismo exclusivamente fisiolgico fuese la analoga con la neurastenia, basada en su origen comn en tipos especficos de conducta sexual. Freud indica en el "Manuscrito E" que la base de la angustia es una acumulacin de excitacin sexual somtica. Esta nocin se repite en su primer artculo sobre la neurosis de angustia (enero de 1895), y sirve para integrar los papeles etiolgicos de la abstinencia, el coitus interruptus, el matrimonio con un marido impotente, y otras situaciones que entraan una satisfaccin sexual insuficiente. Segn Freud, todos estos problemas son patolgicos porque no permiten una liberacin suficiente de tensin sexual somtica. Esta frmula es, en efecto, la contraria a la propuesta para la neurastenia, y Freud contrasta los dos sndromes en estos trminos, hablando de uno como una "acumulacin de excitacin" y del otro como un "empobrecimiento de excitacin".

Pero Freud observa que los enfermos que padecen de neurosis de angustia no manifiestan un gran deseo sexual, a pesar de su falta de satisfaccin:

 

En series enteras de casos se inicia la neurosis de angustia con una patente disminucin de la libido sexual, del placer psquico, haciendo que al comunicar a los enfermos que su dolencia proviene de una 'satisfaccin incompleta', nos respondan todos negando la posibilidad de un tal origen, toda vez que precisamente en los ltimos tiempos viven sin experimentar la menor necesidad sexual.

Freud concluye que en estos enfermos algo impide que la excitacin acumulada ejerza su efecto normal en la psique, y en vez de un aumento de la libido se tiene una transformacin o conversin de la excitacin en los sntomas fsicos de la angustia (tales como pulso rpido, hiperventilacin e irritabilidad intestinal): "El mecanismo de la neurosis de angustia ha de ser buscado en la desviacin de la excitacin sexual somtica, de lo psquico, y en un consiguiente aprovechamiento anormal de dicha excitacin.[50]

 

En el "Manuscrito E", Freud considera la cuestin de por qu ocurre esta desviacin. Brinda varias explicaciones, dependiendo del tipo particular de conducta sexual que genera el sndrome. Pero en su primer artculo publicado sobre la neurosis de angustia (enero de 1895), Freud seala que todas las prcticas sexuales que llevan a la angustia entraan una satisfaccin insuficiente, y sugiere sencillamente que la excitacin somtica es desviada "por caminos distintos por los cuales espera hallar una descarga".[51] En todo caso, hay una analoga evidente con el modelo de Freud para la histeria y las obsesiones. En todos estos sndromes, las reacciones normales son resistidas o impedidas de cualquier otra manera, y los sntomas tan slo reflejan una utilizacin alternativa, anormal, de la excitacin. La distincin esencial, para Freud, es que en la angustia lo que se convierte o transforma es la excitacin somtica, mientras que en la histeria y en las obsesiones la excitacin es psicolgica.

La neurastenia, la angustia, la histeria y las obsesiones son los cuatro principales sndromes en torno a los cuales Freud esperaba construir su teora general de las neurosis. En su opinin, se ajustaban a dos modelos generales. La histeria y las obsesiones, las neuropsicosis de defensa, se basan en recuerdos de sucesos sexuales pasados y entraan procesos patolgicos que son en amplia medida psicolgicos. La neurastenia y la angustia, por otro lado, se basan en anormalidades comunes de la vida sexual y son provocadas por medio de procesos puramente fisiolgicos. Durante este periodo, Freud suele referirse a los ltimos dos sndromes colectivamente como "las neurosis simples", "las neurosis sexuales" o tan slo "las neurosis", en distincin por contraste con las neuropsicosis. A partir de 1897, Freud las denomina "neurosis actuales" (aktuelle Neurose o Aktualneurose), recalcando su dependencia en prcticas sexuales corrientes en oposicin a la dependencia de las neuropsicosis en recuerdos de experiencias sexuales pasadas.[52]

Freud trat de hacer encajar otras anormalidades neuropsiquitricas en estos dos modelos generales de neuropsicosis y neurosis simples. En su artculo "Las neuropsicosis de defensa" (1894), incluye la "locura o confusin alucinatoria" entre los sndromes basados en la defensa contra recuerdos intolerables. En la locura alucinatoria, indica, se reprime tanto la representacin como su afecto y el Yo se conduce como si los sucesos relacionados con el recuerdo jams hubieran ocurrido. Nos da el ejemplo de una joven que reprima el recuerdo de la partida de su amado y alucinaba continuamente su presencia. Sin embargo, la locura alucinatoria es mencionada muy raras veces en los ulteriores artculos de Freud.

En enero de 1895, Freud envi un manuscrito sobre la paranoia a Fliess ("Manuscrito H"), declarando que "la paranoia crnica, en su forma clsica, es efectivamente un modo patolgico de defensa, como la histeria, la neurosis obsesiva y la confusin alucinatoria".[53] El mecanismo supuesto de la paranoia es que el afecto asociado con una idea sexual reprimida afecto tal como un sentimiento de culpabilidad o de autorreproche es transpuesto o proyectado fuera del Yo al mundo exterior; as, por ejemplo, el autorreproche es reemplazado por la creencia de que uno es acusado por la gente. Durante los lti mos aos del siglo, Freud suele incluir en sus publicaciones a la paranoia entre las neuropsicosis de defensa.

En "Las neuropsicosis de defensa", Freud sugiere que las fobias se asemejan mucho a las obsesiones y entraan el mismo tipo de mecanismo. El afecto de una idea sexual reprimida es transpuesto y ligado a otra idea, que se vuelve por ende el objeto de la fobia. Freud cambi de opinin algunos meses ms tarde y declar que "el mecanismo psicolgico... de las obsesiones propias [es] muy diferente del de las fobias".[54] Las fobias, afirma ahora, son tan slo una parte de la neurosis de angustia. Esta nocin se repite en una conferencia dictada en enero de 1895.[55] Sin embargo, en el primer artculo sobre la neurosis de angustia, fechado tambin en enero de 1895, Freud distingue dos tipos diferentes de fobias. Un tipo se basa en la represin de una idea y puede compararse, en efecto, con las obsesiones. En el otro tipo, las fobias de la neurosis de angustia, "es este afecto siempre el mismo, la angustia, y no procede de una representacin reprimida, demostrndose tan irreductible por medio del anlisis psicolgico como rebelde a toda accin psicoterpica".[56] Freud sugiere que el mecanismo de este segundo tipo de fobia es, como el de los otros sntomas de la neurosis de angustia, puramente fisiolgico.[57]

En un manuscrito sobre la melancola ("Manuscrito G"), que ha sido fechado tentativamente en enero de 1895, Freud interpreta la melancola como una neurosis resultante de la prdida de "excitacin sexual psquica". Esto puede deberse a su vez a una insuficiencia de excitacin sexual somtica (melancola neurastnica), a una desviacin de la excitacin sexual somtica fuera de la esfera psquica (melancola ansiosa), o simplemente a un empobrecimiento endgeno de la excitacin sexual somtica (melancola propia). Este modelo no es respaldado muy firmemente y Freud sugiere en otra parte explicaciones alternativas, a menudo relacionando ms estrechamente la melancola con las neuropsicosis.[58]

Las discusiones de Freud sobre estas diversas entidades clnicas confusin alucinatoria, paranoia, fobias y melancola comportaban tpicamente muchas dudas y reservas; y nunca se sinti tan seguro en estas explicaciones como en sus interpretaciones de la histeria, las obsesiones, la neurastenia y la angustia. Por consiguiente, estos ltimos cuatro sndromes siguieron siendo los sndromes claves en su bsqueda de una teora general de las neurosis.

 

 

HERENCIA Y SEXUALIDAD

 

Al reconocer el papel de los factores sexuales en la etiologa de las neurosis, Freud dej de otorgar a la herencia la abrumadora importancia que le haba atribuido anteriormente. La herencia, sin embargo, sigui desempeando una funcin en sus modelos etiolgicos. En su primer artculo sobre la neurosis de angustia (enero de 1895), declara: "En algunos casos de neurosis de angustia nos resulta imposible descubrir un proceso etiolgico, siendo precisamente en estos casos en los que se nos hace ms fcil comprobar la existencia de una grave tara hereditaria".[59] Esta frmula tiene por objeto, evidentemente, explicar las situaciones en que Freud era incapaz de establecer su etiologa sexual, y consideraba tales casos como muy poco frecuentes. Pero la herencia se consideraba igualmente como un factor en otros enfermos. En el segundo artculo sobre la neurosis de angustia (julio de 1895), Freud habla de la herencia como una precondicin presente en muchos casos. Define las precondiciones como aquellos factores que generalmente no pueden causar una enfermedad por s solos, pero sin los cuales las "causas especficas" careceran a menudo de efecto patolgico. La herencia, sostiene Freud, no es tan importante como lo suponen autores como Loewenfeld; la causa principal tanto de la neurosis de angustia como de la neurastenia es la prctica sexual especfica. Esta opinin se justifica, segn Freud, por el hecho de que el elemento sexual puede establecerse casi siempre, en tanto que las indicaciones de una tara hereditaria suelen estar ausentes. Adems, la herencia patolgica es un factor no especfico que puede predisponer al individuo a varias neurosis como puede comprobarse por la presencia de diferentes neurosis en la misma familia. La naturaleza del elemento sexual es lo que determina en cada caso qu neurosis se desarrolla de hecho. Sin embargo, Freud mantiene que "la disposicin hereditaria es la condicin ms importante de la neurosis de angustia".

La nocin de condicin hereditaria en la neurosis de angustia, as como en la neurastenia, resolva dos problemas importantes para Freud: explicaba los modelos familiares en la enfermedad, y explicaba por qu no hay una correspondencia exacta entre la prosecucin de una prctica sexual particular y la presencia o la gravedad de la enfermedad por qu, por ejemplo, alguien que practicara el coitus interruptus durante cinco aos poda no ser afectado mientras que otra persona poda enfermarse al cabo de dos aos. Pero Freud estaba generalmente satisfecho con que sus noxas sexuales especficas coitus interruptus, masturbacin, etctera eran suficientemente perjudiciales en s mismas para causar esas neurosis, y no se senta obligado a considerar la herencia como un complemento necesario de los factores sexuales en su frmula etiolgica. Asimismo, crea que poda establecer la mayor parte del tiempo una relacin entre la intensidad y la duracin de las noxas sexuales y la severidad de la respuesta. El resultado de ello es que, si bien la herencia es considerada constantemente como una precondicin, Freud se senta libre de concentrar su atencin en los elementos sexuales de la enfermedad, y no crea que el papel otorgado a la herencia representara un obstculo para su construccin de una teora sexual de las neurosis.

Pero la situacin era muy diferente con la histeria y las obsesiones. Las experiencias sexuales que, en los casos clnicos de Freud, aparecan como responsables de provocar la represin y la defensa parecan a menudo muy inocuas e inadecuadas para ocasionar tan graves respuestas, y Freud pens que la predisposicin debe desempear un papel esencial e indispensable:

 

En algunos casos se trata, efectivamente, de sucesos que hemos de reconocer como intensos traumas; una tentativa de violacin... Otras veces se trata, en cambio, de sucesos nimios.

Una de mis pacientes mostraba como base de su neurosis el hecho de que un muchachito, amigo suyo, le haba acariciado una vez tiernamente la mano y haba apretado, en otra, una de sus piernas contra las suyas, hallndose sentado junto a ella, mientras se revelaba en su expresin que estaba haciendo algo prohibido... Si lo que descubrimos como ltimos traumas de la histeria son tanto sucesos graves como insignificantes... nos inclinaremos, quiz, a suponer que los histricos son por disposicin hereditaria o por degeneracin seres especiales.[60]

 

En Estudios sobre la histeria (1895), que sali a la luz hacia la misma poca que los artculos sobre la neurosis de angustia, Freud abunda en la opinin de que alguna predisposicin, a menudo hereditaria, debe intervenir en la histeria. Describe a Emmy de N., por ejemplo, como alguien que "entraaba, desde luego, una tara neurtica hereditaria, pues sin tal disposicin es imposible, probablemente, enfermar de histeria".[61] Tanto Freud como Breuer critican la teora de Pierre Janet sobre el papel desempeado por la herencia en la histeria, y la mayora de sus observaciones sobre la herencia en Estudios sobre la histeria ataen a esta crtica. Pero Freud no est de acuerdo con algunos aspectos especficos de la tesis de Janet, sino con la nocin general de que la disposicin hereditaria es un factor clave en la enfermedad. Las opiniones de Janet sobre el papel de la herencia, al igual que las de Charcot, derivaban en gran medida de los conceptos de degeneracin hereditaria que haban propugnado Morel y Magnan y que ejercieron tan considerable influencia en la neuropsiquiatra francesa en aquella poca. Sin embargo, Janet diverga de Charcot pues insista particularmente en el aspecto degenerativo y en que los enfermos histricos manifiestan un claro deterioro de las facultades mentales. Esta idea de degeneracin gozaba de amplia aceptacin en la Salptrire. En 1886, Alfred Binet y Charles Fr escribieron con respecto a las enfermedades de origen psicognico:

 

Ha de aadirse que tales enfermedades, producidas por medio de la imaginacin, no son provocadas meramente por un trastorno local; el sujeto que se deja dominar por esta idea de enfermedad debe ser particularmente excitable y abierto a la sugestin; debe estar dotado de una condicin de debilidad psquica congnita que suele hallarse junto con manifestaciones neuropticas marcadas con mayor o menor fuerza.[62]

 

Jules Janet, en un artculo titulado "L'hystrie et l'hypnotisme, d'aprs la thorie de la double personnalit" (1888), sostena que toda la gente posee una personalidad inconsciente y otra consciente. Lo que distingue a los histricos es que en estas personas la personalidad inconsciente es capaz de abrirse paso por el yo primario y ejercer una influencia excepcional en la conducta, generando por lo tanto sntomas histricos. La anormalidad bsica en la histeria es la debilidad del yo primario que permite que el inconsciente ejerza la influencia patolgica.[63] Pierre Janet, procediendo en parte a partir de las observaciones de su hermano, respalda la nocin de que existe en la histeria una debilidad bsica del yo primario. Pero en su opinin, esta debilidad es la fuente de personalidades secundarias. Afirma que en la histeria el yo primario es incapaz de absorber e integrar adecuadamente todas las experiencias a las que est expuesto, y que por consiguiente se forman grupos de ideas disociados, inconscientes, que llevan existencias psquicas independientes. Esta es, segn Janet, la base de la peculiar disociacin de la conciencia que caracteriza la histeria:

 

La [disociacin] de la personalidad es... la consecuencia inmediata de esta debilidad de la sntesis psicolgica. Esta ltima permite que los fenmenos psicolgicos subsistan, pero no los une con la idea de la personalidad. Podemos representarnos... los actos subconscientes como agrupaciones secundarias, como sistematizaciones accesorias de estos fenmenos psicolgicos ignorados.[64]

 

La debilidad de la personalidad primaria, su incapacidad de asimilar adecuadamente las sensaciones y percepciones, es, segn Janet, una consecuencia de la degeneracin hereditaria.

La crtica de Freud y Breuer a esta teora se dirige esencialmente al concepto de Janet de debilidad mental degenerativa. Janet sostiene que los enfermos histricos son forzosamente dbiles mentales, pero Freud y Breuer afirman que muchos de sus pacientes han sido gente muy dotada, de capacidades mentales excepcionales. Sugieren que la incapacidad mental tan a menudo manifestada por los enfermos histricos es un resultado de su enfermedad y no su causa. Pero su argumento no se propone negar la importancia de la predisposicin hereditaria. La distincin puede observarse en los comentarios de Freud sobre Emmy de N.: "Aplicar a una mujer as el calificativo de 'degenerada supondra deformar hasta lo irreconocible la significacin de tal palabra... Confieso tambin que me es imposible hallar en el historial de esta paciente el menor rasgo de 'disminucin funcional psquica, de la que P. Janet hace depender la gnesis de la histeria".[65] No obstante, asevera que Emmy de N. padeca de una "tara neurtica hereditaria", y observa que "habremos, pues, de diferenciar con todo cuidado entre s los conceptos 'disposicin' y 'degeneracin'".

Freud no est completamente de acuerdo, por supuesto, con la insistencia en la predisposicin hereditaria que prevaleca en la Salptrire. Recalcaba que la defensa y la represin de los recuerdos sexuales son los factores principales en la ecuacin etiolgica, y sostena que algunos enfermos no presentaban en sus historiales taras hereditarias ni manifestaban anormalidades previas al suceso del trauma sexual. Sin embargo, como muchas de las experiencias traumticas descubiertas en la terapia eran de naturaleza trivial, segua sintindose obligado a considerar algn tipo de predisposicin como un factor clave en todos los casos. Una consecuencia de esto fue una prognosis un poco pesimista. La catarsis, segn Freud, poda revelar recuerdos sexuales reprimidos, pero no poda hacer nada contra la disposicin del enfermo a la histeria y, por lo tanto, no poda impedir nuevas represiones y nuevos sntomas: existe una "limitacin de la eficacia del mtodo catrtico... [ste] no acta, en efecto, sobre las condiciones causales de la histeria, y, por tanto, no puede evitar que surjan nuevos sntomas en el lugar de los suprimidos".[66] La atribucin de un importante papel a la predisposicin en la histeria y las obsesiones tambin tuvo por efecto estorbar los esfuerzos de Freud por desarrollar una teora general de las neurosis. En vista de que se senta incapaz de relegar la predisposicin al papel esencialmente auxiliar que le haba asignado con respecto a la neurastenia y a la angustia, esto representaba un obstculo en sus esfuerzos por caracterizar cada una de las neurosis como el resultado esencialmente de factores sexuales especficos.

Sin embargo, las opiniones de Freud sobre el papel de la herencia en la gnesis de la histeria y las obsesiones cambiaron radicalmente con su desarrollo de la teora de los traumas sexuales infantiles.

En el "Manuscrito A" (fechado tentativamente en diciembre de 1892), Freud habla de "traumas sexuales anteriores a la edad del raciocinio", y tambin hace algunas otras referencias al trauma sexual infantil. Sin embargo, si bien su trabajo clnico fue revelando historias de tales experiencias en algunos de sus pacientes neurticos, Freud no otorg a stas durante cierto tiempo ningn papel etiolgico ms all del atribuido a los traumas sexuales en general. Pero su evaluacin de estos sucesos infantiles cambi profundamente a finales de 1895, probablemente como resultado de anlisis teraputicos ms profundizados, un sondeo ms hondo del material reprimido de sus pacientes y, por consiguiente, revelaciones ms congruentes de experiencias sexuales infantiles. Freud escribi a Fliess el 8 de octubre de 1895: "Asmbrate si quieres, pero entre otras cosas sospecho lo siguiente: que la histeria est condicionada por una experiencia sexual primaria (anterior a la pubertad) acompaada por repulsin y susto, mientras que la neurosis obsesiva estara condicionada por la misma experiencia, pero vivida con placer". Una semana despus se mostraba ms confiado en la nueva frmula: "Te he revelado ya, verbalmente o por escrito, el gran secreto clnico? Helo aqu: la histeria es la consecuencia de un 'shock' sexual presexual, mientras que la neurosis obsesiva es la consecuencia de un placer sexual presexual, que ms tarde se transforma en autorreproche... 'Presexual' quiere decir, en realidad, 'prepuberal' ",[67] Este nuevo concepto llev a Freud a revisar por completo su modelo etiolgico. En efecto, a diferencia de los traumas sexuales tardos que Freud consideraba, en sus anlisis ms superficiales, como la fuente final de los sntomas histricos y obsesivos, aquellos sucesos infantiles siempre eran de ndole substancial: seducciones, ataques, episodios repetidos de juego y manipulacin genital. Segn Freud, tales sucesos parecan apropiados para inducir neurosis, al igual que el coitus mterruptus y la masturbacin parecan suficientemente nocivos para explicar la angustia y la neurastenia. Por tanto, dej de sentirse obligado a postular un factor de predisposicin como complemento necesario del trauma sexual en la generacin de la histeria y las obsesiones. La herencia poda relegarse ahora al mismo papel secundario en las neuropsicosis que el que le haba sido asignado en la neurastenia y la angustia.

Un resultado inmediato de ello es un cambio en la prognosis de Freud para la histeria y las obsesiones. Puesto que el trauma infantil reprimido pareca ser ahora el factor etiolgico fundamental, y puesto que esto poda resolverse mediante la catarsis, la perspectiva se aclaraba. Freud le escribi a Fliess el 16 de octubre de 1895: "Tengo la casi seguridad de haber resuelto el enigma de la histeria y de la neurosis obsesiva con mis frmulas del shock sexual y del placer sexual infantiles, y adems tengo ahora idntica certeza de que ambas neurosis son radicalmente curables".[68]

Freud segua pensando que las experiencias sexuales pospuberales, a menudo triviales en s mismas, desempean un importante papel en la generacin de los sntomas histricos y obsesivos, pero ahora insista en que dichas experiencias se tornan patgenas debido a su asociacin con un trauma primario, infantil, y no a causa de un factor separado de predisposicin cualquiera. Freud escribi algunos meses ms tarde:

 

Todos los sucesos posteriores a la pubertad, a los cuales es preciso atribuir una influencia sobre el desarrollo de la neurosis histrica y sobre la formacin de sus sntomas, no son en realidad sino causas concurrentes, agentes provocadores, como deca Charcot, para el cual ocupaba la herencia nerviosa el puesto que yo reclamo para la experiencia sexual precoz... El anlisis demuestra de un modo irrefutable que slo por su facultad de despertar la huella psquica inconsciente del suceso infantil gozan de una influencia patgena en relacin con la histeria. Su conexin con la huella patgena primaria es lo que lleva su recuerdo a lo inconsciente, facultndolos as para contribuir al desarrollo de una actividad psquica sustrada al poder de las funciones conscientes.[69]

 

Freud sigue citando a la herencia como factor en la etiologa de la histeria y las obsesiones, pero su importancia es reducida de manera drstica. Ahora sirve nicamente para resolver los dos problemas secundarios mencionados con relacin a la neurastenia y la angustia: ayuda a evidenciar los modelos familiares en la enfermedad y explica por qu no hay una correspondencia exacta entre la exposicin a un trauma sexual infantil y el subsiguiente desarrollo de una neurosis; por qu, por ejemplo, un ataque sexual en la infancia puede llevar a una grave enfermedad a una persona y dejar a otra relativamente indemne. Pero, aun con respecto a estos problemas, Freud consideraba limitado el papel desempeado por la herencia. Crea que hay, en realidad, una correspondencia generalmente directa entre la intensidad y la duracin de las experiencias sexuales infantiles y el ulterior desarrollo de la histeria o de la neurosis obsesiva. Tambin sostena que, a la luz de las experiencias sexuales infantiles, se obtena una explicacin alternativa de los modelos familiares en las neurosis:

 

Si tenemos en cuenta que las relaciones sexuales infantiles... son especialmente frecuentes entre hermanos o primos, y suponemos que doce o quince aos ms tarde surgen entre los jvenes miembros de la familia varios casos de enfermedad, habremos de reconocer que esta emergencia familiar de la neurosis resulta muy apropiada para inducirnos en error, hacindonos ver una disposicin hereditaria donde no existe ms que una seudoherencia.[70]

 

En otro artculo, Freud discute un caso en que un hermano, una hermana y un primo eran neurticos, dando la apariencia de una anormalidad hereditaria. Pero era sabido en la familia que, de nio, el primo haba sido atacado sexualmente por una criada, y el anlisis del hermano revel que haba sido seducido por su primo y que ms tarde haba iniciado a su hermana en el juego sexual. Estas relaciones, insiste Freud, eran la fuente verdadera de sus enfermedades.[71]

En las historias de trauma sexual infantil reveladas por las pacientes de Freud durante el anlisis, la persona que ms frecuentemente apareca como seductor era el padre punto que Freud opt por omitir en sus publicaciones durante aquel periodo, pero que menciona en su correspondencia a Fliess. Esto ofreca nuevamente, segn Freud, una explicacin de por qu las neurosis se asociaban tan a menudo con modelos familiares de enfermedad. Si las mujeres histricas son vctimas de padres incestuosos, entonces cabe esperar encontrar como regla la combinacin de un padre excntrico y perturbado, y una hija histrica combinacin que muy probablemente sera interpretada en forma errnea como prueba de una tara hereditaria.

Freud hizo alusin a su nueva teora sobre la etiologa de las neuropsicosis en una conferencia dictada el 26 de octubre de 1895.[72] Present una versin ms completa de la teora en dos artculos publicados en 1896: "Nuevas observaciones sobre la neuropsicosis de defensa" (mayo de 1896) y "La etiologa de la histeria" (mayo-junio de 1896). Segn Freud, la nica distincin etiolgica entre la neurosis obsesiva y la histeria es que la primera entraa un encuentro infantil activo, placentero, en tanto que la histeria es el resultado de una experiencia pasiva, ya sea indiferente, o bien algo desagradable. Freud crea que el enfermo de obsesiones haba sido vctima inicialmente de un ataque sexual, y que esto haba resultado en un despertar sexual prematuro y haba llevado ulteriormente a inducir a otro nio al juego sexual. Pero esta ltima experiencia es, segn Freud, lo que explica la ulterior neurosis obsesiva del nio. Esta distincin entre experiencias pasivas como fuente de la histeria y experiencias activas, placenteras, como origen de las obsesiones, result ser el modelo revelado por sus anlisis de los enfermos histricos y obsesivos. Adems, la neurosis obsesiva pareca implicar en particular sentimientos de insuficiencia personal, autorreproche y culpabilidad, y Freud interpretaba esto como una transposicin de los sentimientos asociados con el recuerdo reprimido del ataque sexual a otro nio por parte del enfermo. Por ltimo, esta frmula pareca explicar, en opinin de Freud, por qu los enfermos que padecan histeria solan ser mujeres, en tanto que los que padecan de obsesiones eran ms bien hombres.

Al asociar la histeria y las obsesiones con traumas sexuales infantiles, y al relegar la herencia a un papel secundario, Freud se hallaba finalmente en condiciones de designar un factor sexual especfico como la causa primordial de cada una de sus neurosis principales. Presenta su teora general en otro artculo de 1896, "La herencia y la etiologa de las neurosis". El artculo, publicado en francs en la Revue neurologique, empieza como sigue:

 

Me dirijo especialmente a los alumnos de J.M. Charcot, para presentarles algunas objeciones contra la teora etiolgica de las neurosis, que nuestro comn maestro nos ha transmitido.

Conocido es el papel atribuido a la herencia nerviosa en esta teora. Tratarase de la nica causa verdadera e indispensable de las afecciones neurticas, no pudiendo aspirar las dems influencias etiolgicas sino a la categora de agentes provocadores...

Hace ya tiempo que vengo sospechando de la exactitud de esta teora, pero me ha sido necesario esperar hasta encontrar en la prctica cotidiana del mdico hechos en que apoyarme.

 

Freud reconoce que la herencia puede desempear un papel de predisposicin, pero insiste en que la causa fundamental de cada una de las neurosis es algn factor sexual:

 

He de afirmar... que cada una de las grandes neurosis enumeradas [histeria, obsesiones, neurastenia, neurosis de angustia] tiene por causa inmediata... [unas] modificaciones patolgicas funcionales [que] reconocen como origen comn la vida sexual del individuo, sea un desorden de la vida sexual actual, sean sucesos importantes de la vida pretrita.

No es sta en verdad una afirmacin nueva e inaudita. Entre las causas de la nerviosidad se han admitido siempre los desrdenes sexuales, pero subordinndolos a la herencia, coordinndolos con los dems agentes provocadores y restringiendo su influencia etiolgica a un nmero limitado de casos observados... En cambio, fundndome yo en los resultados de mis investigaciones, elevo tales influencias sexuales a la categora de causas especficas; reconozco su accin en todos los casos de neurosis, y encuentro, en fin, un paralelismo regular; prueba de una relacin etiolgica particular entre la naturaleza de la influencia sexual y la especie morbosa de la neurosis.[73]

 

La designacin de un factor especfico de la vida sexual como la causa principal de cada una de las neurosis no slo llev a Freud a devaluar la herencia, sino que lo indujo a emprender una explicacin ms amplia de las neurosis basada en sus fuentes sexuales. Sin embargo, como la neurastenia y la neurosis de angustia parecan explicables solamente en trminos fisiolgicos, Freud lleg a la conclusin de que una teora completa deba ser asimismo fisiolgica. Esto lo llev, a finales de 1895, a una digresin atpica en la especulacin fisiolgica.

 

 



[1] Paul Briquet, Trait clinique et thrapeutique de l'Hystrie (Pars, 1859), p. 8. 141.

[2] Benedikt, Elektrotherapie, p. 423.

[3] Cf., Auguste Rheinstadter, "Ueber weibliche Nerviositt, Volkmann's Sammlung klinischer Vortrge, Gynkologie 56:1492-1510. El neurlogo de Munich Leopold Loewenfeld observaba en 1894 que "la mayora de los gineclogos, y quiz de los mdicos en general, mantienen que el origen de la gran mayora de las enfermedades nerviosas funcionales en las mujeres radica en la regin de los rganos genitales" (Loewenfeld, Pathologie und Therapie der Neurasthenie und Hysterie [Wiesbaden, 1894], p. 70).

[4] Breuer, en Freud y Breuer, Studies on Hysteria, p. 242.

[5] Wilhelm Fliess, "Die nasale Reflexneurose", Verhandlungen des Kongresses fr innere Medizin (Wiesbaden, 1893), pp. 384-394; Fliess, Neue Beitrge zur Klinik und Therapie der nasalen Reflexneurose (Leipzig y Viena, 1893).

[6] Freud, "Manuscrito C", sin fecha, Los orgenes del psicoanlisis, Obras completas, t. III, p. 3483.

[7] Freud a Fliess, 30 de mayo de 1893, ibid., t. III, p. 3482.

[8] Briquet, Trait, p. 126.

[9] Vase, por ejemplo, Alois Valenta, "eber den sogennanten Coitus Reservatus als eine Hauptursache der chronischen Metritus und der weiblichen Nervositt", Memorabilien: Monatshefte fr rationelle praktische Aerzte 25 (1880): 481-485.

[10] Benedikt, Elektrotherapie, p. 423.

[11] Robert Brudenell Carter, On the Pathology and Treatment of Hysteria (Londres, 1853), pp. 34-35.

[12] Jackson, "On Affections of Speech, Part I", p. 170.

[13] Freud, "Hysteria", pp. 50-51.

[14] Freud, en Freud y Breuer, Estudios sobre la histeria, Obras Completas, t. I, pginas 140-141.

[15] Krafft-Ebing, "Ueber Nervsen und Psychosen durch sexuelle Abstinenz", Jahrbuch fr Psychiatrie 8 (1889): 1-6.

[16] Freud, "Aportaciones a la Comunicacin preliminar" (1892), Obras Completas. t. I, p. 54.

[17] Freud, "Las neuropsicosis de defensa", ibid., t. I, p. 170.

[18] Ibid., p. 172.

[19] Freud y Breuer, Estudios sobre la histeria, Ibid., p. 39.

[20] Breuer, en Studies on Hysteria, pp. 246-247.

[21] George Beard, "Neurasthenia, or nervous exhaustion", Boston Medical and Surgical Journal 80 (1869): 217 221.

[22] Moebius, "Bemerkungen ber Neurasthenie. Bibliographie", Neurologische Beitrge 2:86 97; Franz Carl Mller, Handbuch der Neurasthenic (Leipzig, 1893).

[23] Moebius, "Bemerkungen ber Neurasthenie", Neurologische Beitrge 2:63.

[24] Krafft-Ebing, Nervositt und neurasthenische Zustnde (Viena, 1895), p. 34.

[25] Charcot, Leons du Mardi de la Salptrire, 2 vols. (Pars, 1889, 1892).

[26] Wilhelm Erb, Handbuch der Krankheiten des Nervensystems, 2a. ed. (Leipzig, 1878), p. 392.

[27] Paul Blocq, "La neurasthnie et les neurasthniques", Gazelle des Hopitaux, 1891, pp. 425-434.

[28] Krafft-Ebing, Neurasthenische Zustnde, p. 34.

[29] Otto Binswanger, Die Pathologie und Therapie der Neurasthenie (Jena, 1896), p. 59.

[30] Krafft-Ebing, Neurasthenische Zustnde, p. 62; Psychopathia Sexualis, tr. Charles G. Chaddock, 7a. ed. alemana (Filadelfia y Londres, 1893), p. 374.

[31] Freud, "Crtica de la neurosis de angustia" (1895), Obras Completas, t. I, p. 200.

[32] Loewenfeld, Die nervosen Strungen sexuellen Ursprungs (Wiesbaden, 1891), pp. 61, 75-76.

[33] Alexander Peyer presenta una resea de la literatura ginecolgica pertinente en Der unvollstndige Beischlaf und seine Folgen beim mnnlichen Geschlechte (Stuttgart, 1890).

[34] Albert Eulenberg, "ber coitus reservatus als Ursache sexualer Neurasthenie bei Mnnern", Internationales Centralblatt, 1892, pp. 3-7.

[35] Peyer, Der unvollstndige Beischlaf, p. 7.

[36] Freud, "Review of Averbeck's Die akute Neurasthenie" (1887), Standard Edition 1:35; a Martha Bernays, 2 de febrero de 1886, Letters, p. 213; 10 de febrero de 1886, P..223. Freud a Breuer, lo. de septiembre de 1886, p. 232; Freud, Los orgenes del psicoanlisis, Obras Completas, t. III, pp. 3467-3471.

[37] Blocq, "La neurasthnie", p. 434.

[38] Freud, "Las neuropsicosis de defensa", Obras Completas, t. I, p. 175.

[39] Freud, en Freud y Breuer, Estudios sobre la histeria, Ibid., p. 139.

[40] Ibid.

[41] Ewald Hecker, "Ueber larvirte und abortive Angstzustnde bei Neurasthenie", Zentralblatt fr Nervenheilkunde 16 (1893): 565-72; "Zur Behandlung der neurasthenischen Angstzustnde", Berliner klinische Wochenschrift 29 (1892): 1195-1197.

[42] Freud, "Manuscrito B", fechado el 8 de febrero de 1893, Los orgenes, Obras Completas, t. III, pp. 3477-3482.

[43] Ibid., p. 3485.

[44] Freud, "La neurastenia y la neurosis de angustia" (1895), Obras Completas, t. I, pp. 183-184.

[45] Ibid., p. 188.

[46]Loewenfeld, "Ueber die Verknpfung neurasthenischer und hystrischer Symp-tome in Anfallsformen nebst Bemerkungen ber die Freud'sche 'Angstneurose' ", Mnchener medizinische Wochenschrift 42 (1895): 282-284.

[47] Freud, "Crtica de la neurosis de angustia". Obras Completas, t. I, p. 201.

[48] Ibid., p. 199.

[49] Freud, "Manuscrito C", sin fecha, Los orgenes, Ibid., t. III, pp. 3483-3484.

[50] Freud, "La neurastenia y la neurosis de angustia". Ibid., t. I, p. 193.

[51] Ibid., p. 194.

[52] Los trminos aktuelle Neurose y Aktualneurose han sido traducidos por la mayora de los escritores, incluyendo a James Strachey, el editor de la Standard Edition, como "actual neuroses" (neurosis reales). Aunque se trata de una traduccin errnea, ya se ha establecido como la versin convencional.

[53] Freud, "Manuscrito H", fechado el 24 de enero de 1895, Obras Completas, t. III, p. 3509.

[54] Freud, "Obsesiones y fobias" (1895), Ibid., t. I, p. 178.

[55] Una sinopsis de esta conferencia no publicada de Freud (dictada ante el Verein ir Psychiatrie und Neurologie en Viena el 15 de enero de 1895) apareci en el Wiener klinische Wochenschrift 8 (1895): 496.

[56] Freud, "La neurastenia y la neurosis de angustia", Obras Completas, t. I, p. 187.

[57] James Strachey discute las cambiantes opiniones de Freud sobre las fobias en Standard Edition 3: 83-84.

[58] Freud, "Manuscrito G", sin fecha, Los orgenes, Obras Completas, t. III, pginas 3503-3508.

[59] Freud, "La neurastenia y la neurosis de angustia", Ibid., t. 1, p. 188.

[60] Freud, "La etiologa de la histeria" (1896), Ibid., pp. 304-305.

[61] Freud, en Freud y Breuer, Estudios sobre la histeria, Ibid., p. 87.

[62] Alfred Binet y Charles Fr, Animal Magnetism (Londres, 1887), p. 353.

[63] Jules Janet, "L'Hystrie et l'hypnotisme".

[64] Pierre Janet, The Mental State of Hystericals, p. 505.

[65] Freud, en Freud y Breuer, Estudios sobre la histeria, Obras Completas, t. I, pginas 88-89.

[66] Ibid., p. 142.

[67] Freud a Fliess, 8 de octubre de 1895; Freud a Fliess, 15 de octubre de 1895, Los orgenes, ibid., t. III, p. 3520.

[68] Freud, Los orgenes, Ibid., p. 3521.

[69] Freud, "La herencia y la etiologa de las neurosis", Ibid., t. I, p. 284.

[70] Freud, "La etiologa de la histeria", Ibid., p. 309.

[71] Freud, "Nuevas observaciones sobre la neuropsicosis de defensa" (1896), Ibid., pp. 286-289.

[72] sta fue una de las tres conferencias sobre las neurosis dictadas por Freud en octubre de 1895, ante el Wiener medizinisches Doctoren-Collegium, pero que nunca fueron publicadas. El Wiener medizinische Presse, 1895, p. 1638, present una resea de dichas conferencias. La discusin que sigui a las conferencias fue reseada en las pp. 1717-1718. (Otra resea de estas conferencias apareci en el Wiener klinische Rundschau [1895], pp. 662-663, 679-680, 696-697; pero esta resea no menciona la referencia de Freud a los traumas sexuales infantiles.)

[73] Freud, "La herencia y la etiologa de las neurosis", Obras Completas, t. I, pginas 277 y 281.