IV. PSICOLOGA "VERSUS" FISIOLOGA EN LOS
ARTCULOS DE FREUD SOBRE LA HISTERIA Y LA HIPNOSIS, 1886-1894
LOS PRIMEROS
ARTCULOS, 1886-1891
los primeros
escritos de Freud sobre la histeria se dedicaron principalmente a establecer la
existencia de un conjunto uniforme de sntomas. Este era uno de los principales
puntos en su "Informe sobre mis estudios en Pars y Berln", escrito
poco despus de su regreso a Viena. ste era tambin, segn las reseas en las
revistas mdicas, el tema principal del artculo que present a la Sociedad
Mdica de Viena en octubre de 1886. Freud escribe que, en la reunin, "fui
desafiado por mi respetado maestro, Hofrat Professor Meynert, a presentar ante
la Sociedad algunos casos en que las indicaciones somticas de la histeria los
'estigmas histricos' por los cuales caracteriza Charcot dicha neurosis
pudiesen observarse en una forma claramente marcada". Freud acept el
reto, y un mes despus present el caso de un histrico, en el que demostr la
presencia de sntomas uniformes tales como hemianestesia histrica, reflejos
anormalmente rpidos y zonas hipersensitivas en particular en la zona genital.[1]
En
artculos posteriores, Freud sigui insistiendo en la existencia de un modelo
clnico uniforme. En el artculo sobre la histeria escrito para el Handwrterbuch
de Villaret (1888), respald la opinin de Charcot de que "la 'histeria'
es un cuadro clnico claramente circunscrito y bien definido"; y afirma
que, si bien la sintomatologa de la histeria es "sumamente rica",
"esto no quiere decir en absoluto que sea anrquica".[2]
En
el prefacio a su traduccin del libro Hippolyte Bernheim sobre la hipnosis (De
la suggestion, 1888), Freud sostiene que la uniformidad de los sntomas
histricos prueba que las frmulas puramente psicolgicas no pueden brindar una
comprensin cabal de la histeria y que algunos aspectos de la enfermedad
requieren una explicacin fisiolgica. Pero durante este periodo no especula
acerca de la naturaleza exacta de la anormalidad fisiolgica. Por el contrario,
en el artculo para Villaret declara que si bien la histeria debe entenderse en
trminos de cambios en las condiciones de excitabilidad en todo el sistema
nervioso, "hasta ahora no se ha descubierto, sin embargo, una frmula
fisiopatolgica de este tipo; habremos de contentarnos entretanto con definir
la neurosis de una manera puramente nosogrfica".[3]
Sin
embargo, Freud va de alguna manera mas all de este cauto enfoque cuando habla
de un "excedente de excitacin en el sistema nervioso". Pero no
intenta desarrollar ms este concepto vago y general. La nocin de un
"excedente de excitacin" estaba muy difundido en aquella poca, y
Freud la comparta con muchos otros mdicos clnicos que pensaban poder suponer
con seguridad una anormalidad fisiolgica sobre la base de sntomas histricos
tales como las contracciones, la hiperreflexia, los ataques convulsivos y la
hiperirritabilidad, percibindolos como manifestaciones de actividad excesiva
del sistema nervioso.
En
esta discusin de la hipnosis, Freud vuelve a citar evidencias clnicas como
prueba de que algunos de los principales fenmenos slo pueden explicarse en
trminos de cambios dinmicos en el sistema nervioso, pero una vez ms se
abstiene de especular sobre la ndole exacta de tales cambios fisiolgicos. La
necesidad de frmulas fisiolgicas con respecto a la hipnosis es su punto de
discusin principal en el prefacio al libro de Bernheim (1888). Este trabajo
fue seguido de varios otros artculos sobre la hipnosis: una resea en dos
partes del libro de Auguste Forel, Hypnotism (1889), un artculo:
"Psychical (or Mental) Treatment" (1890), y un ensayo titulado
"Hypnosis" (1891).[4]
En estos ltimos trabajos, Freud diverge en cierta medida de la opinin de
Charcot sobre la hipnosis. Niega que los pacientes neurticos sean ms
hipnotizables que los sujetos normales, y pone directamente en tela de juicio
el concepto de Charcot de grand hypnotisme la nocin de que existen
estados particularmente profundos del hipnotismo a los que tan slo llegan los
pacientes histricos. No obstante, Freud sigue respaldando el concepto de la
base psicolgica de los fenmenos hipnticos, y escribe en 1891 que, al menos
en los histricos, "la hipnosis sobreviene en respuesta a medidas
puramente fisiolgicas y con todas las apariencias de una condicin fsica
especial".[5] Puntos de
vista similares fueron expresados por Freud en dos conferencias sobre hipnosis dictadas en abril y en
mayo de 1892.[6] Pero en
ninguna de dichas conferencias ofrece Freud alguna hiptesis referente a la
naturaleza precisa de la anormalidad neurodinmica.
Freud
tambin evita la especulacin neurofisiolgica en su discusin de las medidas
teraputicas para la histeria y del uso clnico de la sugestin hipntica. En
una discusin sobre terapia (1888), Freud divide los fenmenos histricos en
tres categoras: 1) la disposicin histrica es decir, la anormalidad
hereditaria subyacente que predispone a la histeria; 2) los sntomas uniformes
los sntomas somticos crnicos uniformes, los "estigmas" de la
histeria, o bien el ataque histrico agudo uniforme; y 3) los sntomas mayores
que varan de un paciente a otro, como la parlisis. Para el tratamiento de la
disposicin histrica, prescribe simplemente una profilaxis constitucional:
ejercicio, higiene, descanso. Para los estigmas y el ataque agudo, que Freud ve
como manifestaciones directas del desequilibrio neurodinmico bsico del
paciente, prescribe tratamientos fsicos tales como masaje, hidroterapia y la
cura de reposo de Weir-Mitchell un programa de dieta regulada, reposo y
ejercicio cuidadosamente administrado. Pero lo que ms le interesa a Freud son
los sntomas que varan de un caso a otro y que, por lo tanto, pueden
distinguirse de los estigmas histricos, y stos son los que asocia con el
modelo de autosugestin patgeno de Charcot, considerndolos susceptibles de
hipnoterapia. Charcot sostena que el trauma induce un estado hipntico en
personas que padecen de una disposicin histrica, y que en dicho estado
hipntico el trauma lleva sugestiones al paciente como que su brazo est
paralizado que dan por resultado ulteriormente los sntomas. Freud recomienda
la sugestin hipntica para el tratamiento de este ltimo grupo de sntomas,
sealando que la sugestin es particularmente apropiada pues se dirige directamente
a la vida ideacional inconsciente que ha generado esos sntomas.
Freud
vuelve a discutir la sugestin hipntica en el prefacio al libro de Bernheim y
en sus tres artculos ulteriores referentes al hipnotismo. Salvo algunas
observaciones generales en las que reconoce que existen en verdad aspectos
fisiolgicos en la sugestin, sus discusiones se desarrollan por completo en
trminos psicolgicos. En varios puntos, Freud designa la sugestin hipntica
como un "tratamiento causal" con respecto a los trastornos
histricos, porque dichos trastornos "son el resultado directo de una idea
patgena o el residuo de una experiencia penosa. Si se logra librarse de esa
idea o debilitar aquel recuerdo que es lo que permite la sugestin el
trastorno tambin suele superarse.[7]
Cierto
nmero de autores, entre ellos Siegfried Bernfeld, Peter Amacher y Emst Kris,
han mantenido que Freud se preocupaba, en esta etapa de su carrera, por
modelos fisiolgicos.[8]
Sugieren varias explicaciones para esta insistencia, que van desde la
vinculacin de Freud con una tradicin neurofisiolgica alemana hasta su
adhesin a nociones supuestamente contemporneas de que tales modelos se
requeran para la legitimacin cientfica. Segn estos autores, Freud no se
separ de este inters por la fisiologa sino en una fecha ulterior. Sin
embargo, la ausencia general de teorizacin fisiolgica en los artculos de
Freud sobre la histeria y la hipnosis durante aquellos aos contradice tales
tesis.
La
actitud de Freud con respecto a la especulacin neurofisiolgica puede
definirse ms claramente mediante una comparacin con otros trabajos sobre la
histeria y el hipnotismo publicados en la misma poca. Hermann Oppenheim y Paul
Moebius se consideraban a s mismos seguidores de las teoras de Charcot sobre
la histeria. Sin embargo, divergan tajantemente en cuanto a saber si la tarea
iniciada por Charcot consista en definir caminos neurodinmicos en la
enfermedad o explicarla en trminos psicolgicos. Oppenheim, en
"Thatschliches und Hypothetisches ber das Wesen der Hysterie"
(1890), reconoce que Charcot haba establecido el papel de las ideas en la
formacin de los sntomas histricos; pero se opone al intento de Moebius de
considerar los sntomas histricos nicamente en trminos psicolgicos. Sostiene
que si bien las ideas tienen un mayor efecto en la vida emocional de los
histricos de lo que suele ocurrir con la gente normal, lo que caracteriza a la
patologa histrica es la particular facilidad con que dicha labilidad
emocional se transforma en sntomas fsicos; e insiste en que dicho fenmeno
requiere una explicacin neurofisiolgica. Justifica la especulacin sobre la
anormalidad fisiolgica sealando que si bien sus modelos son hipotticos,
resultarn sin embargo tiles "si esclarecen satisfactoriamente los
fenmenos primarios, o al menos los transcriben de tal modo que pierden el
carcter de maravilloso, extrao y contradictorio".[9]
Oppenheim mantiene que la histeria se caracteriza por una "debilidad
irritable; esto es, una irritabilidad [o sea una excitabilidad] anormal y un
umbral de agotamiento", que afecta todas las partes del sistema nervioso.
Sugiere que esto puede explicarse en trminos de alguna anormalidad neurolgica
en el nivel molecular que vuelve el sistema nervioso ms sensitivo al estmulo
y menos capaz de modular las transmisiones nerviosas. Profundiza un tanto en
estas nociones vagas y luego procede a explicar cada uno de los sntomas
principales de la histeria aplicando su frmula neurodinmica.
Moebius,
en una refutacin, sostiene que la mayora de los sntomas histricos son el
resultado de la "sugestin" por la idea patgena y son, por lo tanto,
susceptibles de un anlisis puramente psicolgico. Mantiene que si bien algunos
sntomas no son quiz plenamente explicables en trminos psicolgicos, las
especulaciones fisiolgicas no son un enfoque satisfactorio pues "nuestro
escassimo conocimiento de la neurodinmica del cerebro no brinda ninguna base
segura para tales hiptesis.[10]
El
nfasis en los escritos de Freud durante aquellos aos es mucho ms afn a la
posicin de Moebius que a la de Oppenheim. Los comentarios de Freud sobre los
estigmas de la histeria aquellos sntomas que segn l precisaban una
explicacin fisiolgica se limitan a la observacin de que sientan las bases fisiolgicas
de la enfermedad y a la prescripcin de modos fsicos de terapia para su cura.
La mayora de sus comentarios sobre la histeria son sus discusiones
psicolgicas de la patognesis de los sntomas mayores como las parlisis y de
su mejora mediante la sugestin hipntica. En realidad, estos comentarios, que
aparecen en sus artculos sobre la hipnosis de 1889-1891, son sus nicas
declaraciones publicadas sobre la histeria para aquellos aos. La misma
tendencia puede advertirse en sus apuntes clnicos sobre Frau Emmy von N.,
tomados en 1889. Freud describe a Frau Emmy como una mujer de unos cuarenta
aos que haba estado crnicamente enferma desde haca catorce aos, desde la
muerte de su marido. Freud prescribe baos y masajes como forma de mejorar su
predisposicin constitucional a la histeria y de tratar sus estigmas
histricos. Pero su principal preocupacin es la aplicacin de la terapia
sugestiva para los sntomas que l consideraba de ndole psicgena por
ejemplo, sus aterradoras alucinaciones y sus exclamaciones rituales (sola
gritar: "Estse quieto! No me hable! No me toque!"). Resulta
interesante que, algunos aos ms tarde, en una nota al pie de pgina a estos
apuntes clnicos sobre Frau Emmy von N. escrita poco antes de su publicacin (1895),
Freud se refiera explcitamente a su insistencia inicial en la psicologa.
Observa que, en la poca en que trataba a Frau Emmy, tenda a prestar muy poca
atencin a consideraciones fisiolgicas y a dar explicaciones psicolgicas de
los sntomas histricos[11]
MODELOS FISIOLGICOS CONTEMPORNEOS DE LA HIPNOSIS
La literatura
contempornea sobre la hipnosis y la sugestin hipntica, con su frecuente
desarrollo de modelos fisiolgicos especulativos, tambin contrasta
tajantemente con el trabajo de Freud.
El
modelo de la hipnosis de Meynert era una aplicacin de sus teoras que
relacionaban las anormalidades neuropsiquitricas con cambios
cerebrovasculares. Sostena que la hipnosis entraa una isquemia cortical
general, y que dicha isquemia es la causa de la somnolencia hipntica y de la
amnesia posthipntica. Tambin mantena que la isquemia es el origen de los
fenmenos de sugestin: provoca una disminucin general en la actividad
cortical, y esto a su vez impide el desarrollo de las ilaciones de ideas que
normalmente inhibiran la ejecucin refleja de las sugestiones. Por
consiguiente, las sugestiones hipnticas desatan respuestas reflejas libres de
trabas. (Meynert adverta que esa isquemia, adems de inducir cambios
anatmicos transitorios en el cerebro, poda llevar tambin a la necrosis y a
lesiones permanentes.)
Rudolph
Heidenhain, en Der sogenannte thierische Magnetismus (1880), haba
considerado un modelo similar al de Meynert, pero lo haba rechazado por
razones clnicas. (Observaba, por ejemplo, que si los estados hipnticos se
deben a una vasoconstriccin, deberan ser modificados por inhalacin del
vasodilatador nitrato de amilo; sin embargo, el efecto predicho no ocurre.)
Heidenhain, que era profesor de fisiologa y director del Instituto de Fisiologa
en la Universidad de Wroclaw, propona una teora alternativa. Si bien estaba
de acuerdo con Meynert en que los fenmenos de hipnotismo reflejan una
disminucin de la funcin cortical y del control inhibitorio cortical sobre los
centros nerviosas inferiores, indicaba que la disminucin en la funcin
cortical es un efecto directo del estmulo sensorial montono a travs del cual
se induce la hipnosis: "A la luz de todos... los hechos, no me parece
demasiado apresurado suponer que el origen del estado hipntico radica en una
inhibicin funcional de las clulas de los ganglios corticales que resulta de
un estmulo dbil y continuo de los nervios cutneos de la cara o de los
nervios auditivos u pticos".[12]
Wilhelm
Wundt, profesor de fisiologa en Leipzig, present una frmula que contena
elementos de los dos modelos anteriores. Wundt afirmaba, en "Hypnotismus
und Suggestion" (1892), que tanto los cambios vasomotores como los
factores puramente neurodinmicos desempean un papel en la generacin de los
fennemos hipnticos. Estaba de acuerdo en que dichos fenmenos comprenden
primordialmente una depresin de la funcin cortical y un incremento relativo
en la excitabilidad y en la funcin refleja de otros centros nerviosos.[13]
Las
especulaciones de B. Danilewsky presentan cierto inters porque el marco de
referencia para su discusin representa una tradicin aparte en la
investigacin sobre la hipnosis experimentos en la hipnosis de los animales.
La induccin de la "hipnosis" sola consistir en someter a los animales
a algn cambio repentino de situacin, como voltear a un sapo patas arriba y
mantenerlo en esa posicin. Esto generalmente provocaba una parlisis total que
duraba unos cuantos minutos o incluso horas. Danilewsky propona que la corteza
se ve abrumada por la cantidad de sensaciones extraas desatadas por la
inslita situacin, y que esto induce una "inhibicin refleja" de la
funcin cerebral. Observaba que otros experimentos con animales haban
demostrado reacciones similares que resultaban tanto de la privacin sensorial
como de los estmulos dolorosos. Pero sostena que la "inhibicin
refleja" en estas ltimas situaciones implica centros nerviosos que no son
la corteza. Sugera que hay, de hecho, una jerarqua de las
"hipnosis", que van desde la inhibicin subcortical inducida por
dolor o privacin, pasando por la inhibicin cortical que proviene de estmulos
fsicos abrumadores, hasta, por ltimo, el caso del hombre en que se puede
inducir una disminucin en el funcionamiento cortical tan slo mediante
estmulos psquicos abrumadores.[14]
Los experimentos y los modelos neurofisiolgicos de los hipnotizadores de
animales influyeron en las especulaciones de muchos otros autores y se
reflejan, por ejemplo, en la teora de Heidenhain.
Aun los autores que
respaldaban la tesis de Bernheim de que todos los fenmenos hipnticos pueden
ser realizados en trminos puramente psicolgicos se sentan a menudo
obligados a ofrecer modelos fisiolgicos. Albert Moll, un neurlogo berlins,
insiste en su Der Hypnotismus (1889) en que el concepto de
"sugestin" en la hipnosis de Bernheim es el correcto y que la
hipnosis es plenamente explicable en trminos de reflejos psicolgicos. Pero
unas cien pginas ms adelante observa que si bien la "sugestin" da
cuenta adecuadamente de los fenmenos, no los explica realmente; y "slo
podemos esperar una explicacin de la fisiologa".[15]
Moll, a la vez que presenta algunas especulaciones fisiolgicas, llega a la
conclusin de que la fisiologa todava no es capaz de dar una explicacin
adecuada.
Auguste
Forel, otro partidario de Bernheim, lleva la especulacin fisiolgica un poco
ms lejos. Forel, que era profesor de psiquiatra en Zurich, reconoca
aparentemente la incongruencia de aceptar la tesis de Bernheim y al mismo
tiempo insistir en modelos fisiolgicos. En la segunda edicin de su libro
(1891), intenta defender sus especulaciones mediante una discusin
introductoria sobre el monismo, trmino con el cual expone la tesis que
rechaza el dualismo cuerpo-alma y mantiene que la psique es tan slo "ese
complejo de fuerzas... cuyo substrato material es el sistema nervioso,
especialmente el cerebro". A juicio de Forel, si la psique es percibida de
este modo, no hay nada ilgico en argir que los fenmenos hipnticos pueden explicarse
completamente en trminos psicolgicos y al mismo tiempo buscar una explicacin
neurofisiolgica ms fundamental.
Forel
especula que el estado hipntico es una mera forma de sueo. Sostiene que tanto
en el sueo como en la hipnosis, los procesos qumicos gastadores de energa
que acompaan la actividad cortical normal disminuyen y sobreviene una fase de
restauracin cortical. Este cambio quimiodinmico se acompaa de una depresin
de las conexiones nerviosas que son el substrato de las asociaciones ideacionales
normales. A causa de ello, las asociaciones normales se debilitan y la psique
es susceptible de ser dominada por asociaciones inducidas por sugestin. Una
vez ms, los diferentes fenmenos son explicados en trminos de un cese de los
controles inhibitorios corticales.[16]
Freud,
adems de abstenerse firmemente de especulaciones tales como las antes
referidas, tambin expres algunas crticas de tales especulaciones. En una
resea de la primera edicin (1889) del libro de Forel, Freud elogia al autor
por evitar la teorizacin fisiolgica (las discusiones citadas ms arriba se
encuentran en secciones aadidas por Forel a la segunda edicin), y escribe que
"no cabe duda de que observaciones como las formuladas por Forel... tienen
ms que ver con el problema de la hipnosis que el contraste entre 'cortical y
sub-cortical y las especulaciones
sobre la dilatacin y la constriccin de los vasos sanguneos cerebrales".[17]
Esta observacin est dirigida en particular, claro est, a la tesis de
Meynert. Pero todos los modelos fisiolgicos citados suponen que se puede
distinguir ampliamente entre las funciones corticales y subcorticales, y Freud
rechaza categricamente la asignacin de actividades psquicas superiores a
lugares especficos en el cerebro. En el prefacio al libro de Bernheim escribe:
"No poseemos ningn criterio que nos permita discernir exactamente... un
acto que ocurre en la corteza cerebral de otro que tiene lugar en los centros
subcorticales".[18]
Este rechazo de la localizacin de las funciones lo lleva a una refutacin
general de tales modelos:
El hecho de que la
influencia del cerebro en las funciones somticas pueda ser utilizada ms
intensivamente bajo hipnosis que en el estado de vigilia [contradice] las
teoras de los fenmenos hipnticos que tratan de considerarlos como una
"depresin de la actividad cortical", una especie de imbecibilidad
experimental. Pero hay cierto nmero de otras cosas, aparte de los fenmenos
hipnticos, que no concuerdan con esta teora, que trata de entender casi todos
los fenmenos de la actividad cerebral por medio del contraste entre
"cortical" y "sub-cortical".[19]
El
escepticismo de Freud con respecto a la localizacin de las funciones
cerebrales fue sin duda alguna un factor determinante en su cautela general
ante la teorizacin neurofisiolgica.
Los
principios fisiolgicos subyacentes a estas diversas teoras del hipnotismo
eran, por supuesto, bastante familiares para Freud, y su abstinencia de
especulaciones neurodinmicas era una eleccin deliberada, en ningn caso
debida a una ignorancia del tema. Cuando, algunos aos ms tarde, intenta
desarrollar modelos fisiolgicos de la funcin cerebral en el
"Proyecto", utiliza los mismos principios bsicos que los tericos
del hipnotismo y muestra una cabal comprensin de la materia.
Rudolph
Heidenhain, en su artculo sobre la hipnosis, hace una lista de lo que
considera como los principales logros de la neurofisiologa experimental:
"el descubrimiento de nervios sensoriales y motores [separados], la
investigacin precisa de las mociones reflejas, el conocimiento de los procesos
inhibitorios dentro del sistema nervioso, el establecimiento an imperfecto
pero aceptable de las funciones de las zonas individuales ms amplias del
cerebro".[20] De estos
cuatro factores, el concepto de la funcin refleja del sistema nervioso (que en
realidad abarca los puntos primero y segundo, ya que el modelo del arco reflejo
por el cual un estmulo es llevado al sistema nervioso central a travs de un
nervio sensorial y una respuesta motriz es entonces iniciada a travs de un
nervio motor est construido en base a la diferenciacin de los nervios
sensoriales y motores) y el concepto de inhibicin nerviosa recibieron
particular atencin en la teorizacin neurofisiolgica. Son la base de todas
las teoras fisiolgicas de la hipnosis y de la sugestin hipntica antes
citadas y eran, en general, conceptos diseminados muy extensamente. Freud era
muy versado en ellos y, cuando incursion brevemente en las especulaciones
fisiolgicas, los utiliz como base de su teorizacin.
Peter
Amacher, observando el empleo de stos y otros conceptos afnes por los
maestros de Freud, hace remontar el entendimiento de ellos por parte de Freud a
sus mentores vieneses y, en forma ms general, a la tradicin neurofisiolgica
alemana la as llamada Escuela de Helmholtz originalmente discutida por
Siegfried Bernfeld."[21]
Pero la tesis de Amacher plantea algunos problemas. En primer lugar, ni el
modelo reflejo de la funcin cerebral ni las teoras de la inhibicin nerviosa
constituan la esfera particular de la fisiologa alemana. La teora refleja
moderna, el concepto del arco reflejo, empezaron con el trabajo del fisilogo
ingls Marshall Hall sobre las funciones reflejas de la mdula espinal (1833).
La extensin terica del modelo reflejo a las funciones corticales, considerada
por Wilhelm Griesinger en 1843, fue desarrollada independientemente por Thomas
Laycock hacia la misma poca y ulteriormente recibi extensa atencin en
Inglaterra.[22] El concepto
del control inhibitorio de los centros nerviosos inferiores por los centros
superiores fue propuesto por los primeros defensores de la teora del reflejo y
es discutido detalladamente en la obra de Hall.
Por
supuesto, los fisilogos alemanes pudieron haber hecho una aplicacin
particular de dichos principios en las dcadas subsiguientes, sin considerar
dnde fueron formulados primero; as, pudieron haber desarrollado una tradicin
especial en la neurofisiologa terica tradicin que lleg hasta Freud a
travs de sus profesores vieneses. Pero eso no es lo que indica la literatura
neurofisiolgica, incluyendo la bibliografa sobre hipnosis y sugestin
hipntica. Por ejemplo, en tanto que todos los autores antes citados son
alemanes, tambin hay investigadores franceses e ingleses que basan sus modelos
neurofisiolgicos en los mismos principios sin tener conexiones particulares
con la fisiologa alemana.
Thodule
Ribot, profesor de psicologa en el Collge de France, se interesaba
particularmente en la psicologa fisiolgica y patolgica y estaba
estrechamente asociado con los investigadores de la hipnosis que trabajaban en
la Salptrire bajo la direccin de Charcot. Era vicepresidente de la Socit
de Psychologie Physiologique (que habla sido fundada por Charcot y Charles
Richet en 1885) y director de la Revue Philosophique, la revista que
publicaba la mayora de los artculos sobre la hipnosis procedentes de la
Salptrire. Ribot, en Les maladies de la volont (1883), habla de la
creencia de "todos los fisilogos contemporneos, en que el reflejo es el
tipo y la base de toda accin". El problema, aade, es explicar cmo se
inhiben las acciones. Pero seala el fenmeno del efecto inhibitorio del nervio
vago en la tasa intrnseca de contraccin del corazn, agregando:
es un hecho muy conocido
que la excitabilidad de los reflejos espinales aumenta cuando [dicha
excitabilidad] es relevada de la accin del cerebro. El estado de animales
decapitados brinda pruebas contundentes de ello. Sin recurrir a casos tan
extremos, es sabido que los reflejos son mucho ms intensivos durante el sueo
que en el estado de vigilia.[23]
As,
en opinin de Ribot, hay bases firmes para postular el papel inhibitorio de los
centros nerviosos superiores.
En
su obra anterior, Diseases of Memory, Ribot se haba valido de tales
principios al considerar la patologa de los ataques epilpticos. Para ello,
recurri al trabajo del neurlogo John Hughlings Jackson, cuyas teoras
neurofisiolgicas se basaban en los mismos conceptos:
Si la amnesia [del ataque
epilptico] surge de una debilidad en los estados primitivos de conciencia,
cmo es que tales estados, hipotticamente dbiles, inspiran determinados
actos? Segn HughIings Jackson, hay durante el paroxismo una descarga interna
suficiente para incapacitar los centros nerviosos superiores. "El
automatismo mental resulta... de la accin excesiva de los centros nerviosos
inferiores, porque los centros superiores o de control han sido puestos fuera
de uso". Aqu tenemos una aplicacin especial de una ley fisiolgica muy
conocida: el poder excitomotor de los centros reflejos aumenta cuando su
conexin con los centros superiores es destruida.[24]
El hecho de que
Ribot hable de una "ley fisiolgica muy conocida" indica la amplia
deseminacin y aceptacin del principio de los controles inhibitorios
corticales sobre los centros reflejos.
En
Les maladies de la volont, Ribot explica los estados hipnticos por
medio del mismo principio. Los fenmenos hipnticos se deben a una disminucin
de la actividad cortical. Ribot considera la teora de que la hipnosis "es
producida por una suspensin de la actividad de las clulas corticales, quiz
al modificar la disposicin molecular. De este modo, se interrumpir el
movimiento funcional de la sustancia gris... Como esta [hiptesis] es tan slo
una exposicin de hechos, podemos confirmarla".[25]
Las sugestiones hipnticas son tan slo "anlogas a los reflejos
fisiolgicos" que han sido relevados del control de la corteza deprimida.
El
psiquiatra ingls Hack Tuke, en "Imperative ideas" (1894), considera
los estados en que la mente est dominada por una sola idea, como en la
sugestin hipntica. Al determinar las condiciones corticales que acompaan
tales estados, alude a "la doctrina en curso con respecto al control de
una porcin de la corteza sobre la otra", y concluye:
AI aceptar esta
hiptesis, adems de la gran doctrina fundamental de Laycock de la funcin
refleja o automtica de toda la corteza, encontramos al parecer una respuesta a
la pregunta con la cual comenc, cules son las condiciones cerebrales que
acompaan las ideas imperiosas? La ms automtica ya no est bajo el control de
los niveles o estratos cerebrales voluntarios o al menos automticos.[26]
El articulo de Tuke
fue citado por Freud poco despus de su publicacin.
Los
principios de la naturaleza refleja de la actividad nerviosa y la inhibicin de
los centros reflejos inferiores por los centros superiores, que Ribot llama muy
conocidos y universalmente aceptados, estaban de hecho tan ampliamente
difundidos que tratar de localizar fuentes especficas para cualquier uso de
ellos por parte de un autor es una tarea sin sentido. Adems, su difusin
generalizada significaba que eran familiares y estaban al alcance de
prcticamente cualquier neurlogo, psiclogo y psiquiatra que se interesara en
la teorizacin neurofisiolgica. Podra argirse que Freud emple efectivamente
unas cuantas nociones que estaban particularmente asociadas con el trabajo de
sus maestros, cuando opt brevemente por aventurarse en las teoras
neurofisiolgicas de las neurosis; pero sta es una cuestin de detalles los
conceptos generales que constituyen los fundamentos de sus especulaciones eran
la moneda corriente de la neurofisiologa.
EL LIBRO DE FREUD LA
AFASIA
En
1891 Freud public una monografa sobre la afasia que, por haber sido publicada
pocos aos despus de sus primeros artculos sobre la histeria y la hipnosis,
ha recibido considerable atencin en razn a su posible significado para sus
primeros trabajos sobre las neurosis. El libro es ante todo una refutacin de
las teoras que postulan la existencia de centros motores y sensoriales del
habla localizados en el cerebro. Paul Broca habla presentado en 1861 un clebre
artculo en el que mostraba una lesin de la tercera circunvolucin del lbulo
frontal izquierdo del cerebro en un paciente con prdida de la capacidad de
hablar. Trece aos despus, Carl Wernicke, teniendo como base pruebas
necroscpicas, asoci otra zona del cerebro con la prdida de la facultad de
entender las palabras habladas. Wernicke argumentaba que el aparato del habla
consiste en un centro motor (la zona de Broca), un centro auditivo o sensorial
(la zona de Wernicke la parte posterior de la primera circunvolucin del
lbulo temporal), y un sistema de "fibras asociativas" que conectan
las dos zonas.[27] Segn el
modelo de Wernicke, la memoria de los sonidos del habla es almacenada en la
zona sensorial, en tanto que la memoria de los movimientos musculares
necesarios para producir el habla los movimientos apropiados de la quijada, la
lengua, los labios, etc. es almacenada en la zona motriz. Hay, segn Wernicke,
tres tipos de afasia: dos "afasias centrales", que resultan de la
destruccin de uno u otro de los centros del habla, y una "afasia de
conduccin", causada por una lesin del sistema asociativo. En aos
posteriores, Wernicke y Ludwig Lichtheim desarrollaron ms este modelo. En un
esfuerzo por explicar varias formas de afasia que solan encontrarse en
pacientes pero que no eran explicables en trminos de este esquema, delinearon
otras posibles sendas de conduccin hacia y desde los centros del habla y
afirmaron que las lesiones de tales sendas eran la causa de las formas
restantes de afasia.
Wernicke
era un protegido de Meynert y respaldaba completamente tanto el enfoque
patoanatmico de los trastornos neuropsiquitricos como las opiniones de
Meynert sobre la localizacin de las funciones psquicas. El artculo de
Wernicke sobre la afasia que como lo seala Freud, "le granje una
perdurable fama" fue considerado como un importante xito de la psiquiatra
patoanatmica y una gran victoria de las teoras de localizacin de Meynert. De
hecho, Wernicke comienza el artculo afirmando que
el siguiente trabajo
es... un intento por hacer un uso prctico de la anatoma del cerebro de
Meynert...
... En vista del profundo
conocimiento de la anatoma del cerebro que requiere el manejo de tal materia,
resultara imposible citar las aportaciones de Meynert en cada punto. No
obstante, todo lo que pueda ser considerado de valor en el siguiente trabajo
redunda finalmente en Meynert, pues los conceptos presentados aqu derivan del
estudio de sus artculos y de sus preparaciones [anatmicas] tanto como de mi
propio trabajo.[28]
El libro de Freud es una crtica de la teora de Wernicke. Cita varios modelos de sintomatologa afsica que son inexplicables en trminos de las teoras de Wernicke y de Lichtheim, y concluye que la divisin del aparato del habla en centros localizados y en sendas de conduccin es insostenible. Freud sugiere que se debera insistir ms en consideraciones "funcionales".
Freud utiliza aqu
la palabra funcional en dos sentidos distintos, que difieren ambos del
significado que hemos atribuido hasta ahora al trmino. Por funcional
hemos significado un tipo de patologa que comprende cambios puramente
neurodinmicos no acompaados de lesiones anatmicas.[29]
En el libro sobre la afasia, Freud emplea el trmino funcional para
designar, primero, la ndole de la relacin tal como la percibe entre la
estructura del cerebro y su modo de operacin. Sostiene que el aparato del
habla no est separado, como lo afirma Wernicke, en centros locales, que
almacenan recuerdos, y sendas asociativas, que coordinan el recobro, la
asociacin y la utilizacin de dichos recuerdos. No es el caso, por ejemplo, de
que, si a uno le preguntan si tiene hambre, la memoria de tal pregunta y lo que
significa es despertada en un centro sensorial especial del habla, que una
transmisin para despertar y coordinar una respuesta motriz apropiada es
entonces conducida a travs de las sendas asociativas, y que la memoria de la
respuesta apropiada es a continuacin excitada en el centro motor del habla,
haciendo que uno responda s o no. En lugar de ello, sugiere Freud, el
almacenamiento de la memoria, por un lado, y la coordinacin y utilizacin de
los recuerdos, por otro, son de hecho actividades inseparables e integradas que
son realizadas, no separadamente por partes separadas del cerebro, sino
conjuntamente por todas las unidades anatmicas implicadas en la comprensin y
utilizacin del habla. Por consiguiente, una clula cerebral determinada no
puede ser designada como clula mnemnica o fibra asociativa; todas las clulas
son fibras funcionales a que toman parte en la actividad integrada de la
zona del habla.
El
segundo significado que atribuye Freud a funcional en La afasia tiene
que ver especficamente con estados anormales y la interpretacin de los
sntomas afsicos. Freud indica que, en su intento por explicar los sntomas
afsicos, Wernicke y Lichtheim han insistido demasiado en la ubicacin de la
lesin cerebral. Se debera otorgar mayor consideracin a la gravedad de la
lesin, ya que una unidad anatmica determinada es capaz de operar en varios
niveles por debajo de lo normal, y los sntomas clnicos se determinan tanto
por la magnitud del dao a las unidades como por qu unidades estn daadas.
Freud se refiere a los distintos niveles de operacin de una unidad anatmica
determinada como niveles funcionales b.
Al
recalcar estos dos conceptos la organizacin integrada funcional (a) del
aparato del habla; y los distintos niveles funcionales (b) de las clulas
daadas Freud cree poder explicar los modelos clnicos de la afasia que son
inexplicables en los trminos de las teoras de Wemicke.
Varios
autores han considerado la importancia que reviste el libro de Freud sobre la
afasia para sus estudios de las neurosis; por lo general, han intentado
establecer paralelos entre el rechazo de Freud de las teoras de la patologa
localizada de la histeria y su rechazo de las opiniones de Wernicke acerca de
elementos localizados del habla en el cerebro normal y las lesiones localizadas
en la afasia. Estos autores tambin han subrayado la supuesta analoga entre
los conceptos alternativos, funcionales desarrollados en el trabajo
sobre la afasia y la nocin de anormalidad funcional desarrollada en los
escritos sobre la histeria.[30]
Sin
embargo, los puntos de vista de Freud sobre la histeria y sobre la afasia
difcilmente pueden presentar la analoga sugerida por tales autores. En el
trabajo sobre la histeria, el argumento principal de Freud es que no hay lesin
anatmica. Funcional es utilizado para indicar un tipo de patologa
alternativo, neurodinmico. Adems, Freud evita en aquel momento especular
sobre cul podra ser la naturaleza exacta de dicha patologa. Asimismo, evita
las especulaciones sobre cmo se relacionan los fenmenos psquicos con la
estructura cerebral. En su crtica de las teoras fisiolgicas de la hipnosis,
condena explcitamente ambos tipos de teorizacin por estar basados en
informacin inadecuada, siendo por lo tanto infructuosos. En el trabajo sobre
la afasia, por el contrario, Freud no duda de que la abrumadora mayora de los
casos de afasia entraan lesiones anatmicas localizadas. Adems, especula
tanto sobre la organizacin de los elementos psquicos dentro del aparato del
habla (funcional a), como sobre los cambios operativos dentro del aparato en
condiciones patolgicas (funcional b).
La
aparente contradiccin entre la renuencia de Freud para desarrollar modelos
fisiolgicos con respecto a la histeria y la hipnosis y su disposicin
favorable para formular tales modelos en el libro sobre la afasia se resuelve
fcilmente. Los esfuerzos de Freud por construir teoras fisiolgicas en el
libro sobre la afasia pueden entenderse en trminos de los argumentos de la
monografa. Freud insiste en que el modelo de Wemicke de centros del habla y de
sendas asociativas es errneo. Pero si tan slo refuta a Wemicke, se expone a
la refutacin de que existe de hecho una correspondencia entre la ubicacin de
una lesin en la zona del habla y los sntomas generados, y que dicha
correspondencia debe ser explicada. La delineacin de Freud de un modelo
explcito funcional a de la organizacin del aparato del habla, y de un
modelo complementario de cambios funcionales b en condiciones
patolgicas, es tan slo un intento por completar su argumento demostrando cmo
las observaciones de Wemicke, as como las que ste no poda aclarar, podran
explicarse sin la suposicin de unos centros sensorial y motor localizados.
Empero,
si bien el trabajo de Freud sobre la afasia tiene mucho menos en comn con sus
estudios sobre la histeria de lo que muchos autores quisieran ver, hay, sin
embargo, varios puntos en que los comentarios de Freud sobre la afasia y sobre
la histeria s coinciden. Esto ocurre, en primer lugar, con respecto a la
cuestin de la afasia histrica. Desde sus estudios con Charcot, Freud crea
que los sntomas histricos muestran caractersticas por las cuales pueden
distinguirse de los sntomas debidos a lesiones localizadas del sistema
nervioso: sealaba en su "Report" de 1886 que se haba propuesto
escribir un artculo sobre el tema.[31]
Varios aos despus, en un artculo sobre la afasia escrito para la
enciclopedia de Villaret (1888), Freud afirma que la afasia histrica puede de
igual manera ser diferenciada de la afasia debida a lesiones anatmicas.[32]
Lo que suele distinguir los sntomas histricos de los causados por lesiones
anatmicas es, segn Freud, la "ignorancia de la anatoma" manifestada
por los primeros; esto es, los sntomas histricos toman formas que concuerdan
con las nociones de sentido comn de la organizacin corporal, pero no con la
estructura corporal real. Una parlisis histrica del brazo, por ejemplo, suele
limitarse al brazo y ocasiona una prdida total de todo movimiento combinacin
de caractersticas que, debido a las peculiaridades de la organizacin del
sistema nervioso, no se encuentra en una parlisis causada por cambios
neuroanatmicos. Segn el artculo enciclopdico de Freud sobre la afasia, una
situacin prevalece en la prdida histrica de la capacidad de hablar. La
afasia motriz histrica implica por lo general una prdida total de la
capacidad de emitir sonidos: en tanto que, en la afasia debida a una lesin
anatmica, algunas expresiones exclamativas (como imprecaciones o expresiones
tales como '"Dios mo!"), o al menos algunos sonidos no verbales son
preservados en los peores casos. Asimismo, mientras que una afasia anatmica
implica tambin invariablemente una incapacidad de escribir palabras (una
agrafa), la forma histrica deja intacta la capacidad de escribir.
Freud
no considera la mudez histrica en su libro sobre la afasia, pero muchas de sus
observaciones en el libro son pertinentes en cuanto a su primera distincin
entre las afasias anatmica e histrica. En particular, el concepto de Wernicke
de un centro motor del habla, en el que se almacena la memoria de los
movimientos del habla, o "impresiones glosocinestsicas", implica que
la destruccin de esta zona del cerebro debera provocar una mudez total. Si
esto fuera cierto, la mudez total de la afasia histrica sera compatible con
una lesin anatmica. Pero Freud insiste en que semejante centro no existe.
Sostiene que Wernicke, al postular centros del habla y sendas asociativas, est
proyectando errneamente una teora psicolgica referente a las unidades
mnemnicas y a la asociacin de ideas, sobre un modelo anatmico de la
estructura cerebral. En otra parte del libro, Freud discute los vestigios del
uso del lenguaje que quedan invariablemente preservados en la afasia motriz
anatmica, y cita ejemplos de habla vestigial en pacientes con afasia causada
por lesiones anatmicas.
El
rechazo por parte de Freud de los centros del habla de Wernicke corre parejo
con su insistencia en que el almacenamiento y la coordinacin de las
impresiones del habla son en realidad elementos inseparables de una actividad
cortical integrada que comprende todas las unidades anatmicas del aparato del
habla. Afirma que esta teora alternativa, funcional a, puede explicar
mejor las caractersticas especficas clnicas de los sndromes de la afasia.
Pero la teora alternativa de Freud tambin sienta las bases tericas para su
aseveracin de que la mudez total, as como la mudez en que otras habilidades
de lenguaje no son afectadas, no puede ser el resultado de anormalidades
anatmicas localizadas; de este modo, fortalece su argumento de que los
pacientes con afasia histrica, que suelen manifestar una mudez total, sin
afectar otras habilidades de lenguaje, no son vctimas de lesiones cerebrales
locales.[33]
Cuando Freud publica finalmente su artculo en que compara los sntomas
anatmicos e histricos (1893), alude retrospectivamente a su libro sobre la
afasia, y a su modelo funcional a, considerando que ofrecen una posible
explicacin de por qu la afasia anatmica, en claro contraste con las formas
histricas, presenta invariablemente "una mezcla de perturbaciones de
distintas funciones [de lenguaje]".[34]
Un
segundo punto en el que convergen los estudios de Freud sobre la afasia y la
neurosis tiene que ver con el concepto de variaciones funcionales b en
la actividad de unidades celulares especficas dentro del cerebro.
Prcticamente todos los modelos fisiolgicos de la hipnosis propuestos por los
contemporneos de Freud suponan que la prdida de la conducta
independientemente iniciada en el sujeto hipntico, y su aguda sensibilidad a
las sugestiones, indican la actividad de zonas del cerebro diferentes de las
implicadas en la conducta normal. La frmula ms comn era que la corteza
controlaba la conducta normal, en tanto que la hipnosis implicaba un incremento
relativo de la actividad subcortical. Freud rechazaba estos modelos
fisiolgicos, argumentando que la asignacin de diferentes normas de conducta a diferentes zonas del cerebro era una
suposicin injustificada. El trabajo sobre la afasia, al recalcar el concepto
de que las zonas cerebrales individuales son capaces de operar en varios
niveles funcionales b, apoyaba el rechazo de Freud de modelos tales como
las teoras sobre la hipnosis, y probablemente contribuyeron a afirmar su
creencia en que la fisiologa cerebral era demasiado compleja y demasiado poco
conocida para permitir especulaciones fructuosas acerca de la neurodinmica de
la histeria.
La
nocin de niveles funcionales b es presentada en el libro sobre la
afasia en oposicin a la suposicin de Wernicke de que la afasia implica
forzosamente una prdida total de la actividad en una zona circunscrita. Freud
cita un artculo de 1887 escrito por Charleton Bastian:
Bastian... distingue tres
estados de excitabilidad reducida de un centro. La menor reduccin se
manifiesta por una incapacidad del centro para reaccionar a estmulos
"volitivos", pudiendo reaccionar todava a estmulos por asociacin
con otro centro y a estmulos sensoriales directos. Si la funcin es perturbada
ms gravemente, el centro reacciona slo a estmulos sensoriales directos y,
por ltimo, en el nivel ms bajo de funcionamiento, esta reaccin tambin deja
de producirse.[35]
Este modelo, segn
Freud, es plenamente respaldado por pruebas clnicas. Observa, por ejemplo, que
en la afasia "la repeticin de algo escuchado, esto es, la reaccin a un
estmulo sensorial directo permanece invariablemente intacta ms tiempo que el
habla espontnea". La analoga entre esta situacin y la que prevalece en
la hipnosis, es que la conducta voluntaria supuestamente se pierde mientras que
la sensibilidad a la sugestin permanece intacta, resulta obvia, y es evidente
cmo el trabajo sobre la afasia apoya la opinin general de Freud de que la
nocin de centros cerebrales separados para diferentes niveles de conducta es
probablemente errnea y, en todo caso, no es ciertamente algo que pueda
sencillamente postularse.
Freud
recurre al trabajo de John Hughlings Jackson sobre todo como corroboracin
suplementaria del concepto de que el aparato del habla puede asumir distintos
niveles de funcionamiento en condiciones patolgicas diferentes. Jackson,
aplicando su teora de la "desinvolucin" (concebida esencialmente
como la inversin de la evolucin), insista en el sentido de orden con que los
niveles de las habilidades del lenguaje se pierden en la afasia siendo los ms
sofisticados los primeros en desaparecer y los ms primitivos, los ms persistentes.
Las pruebas de Jackson en apoyo a su teora sirvieron de evidencia adicional de que es insostenible el modelo de
Wernicke de centros de la memoria, en que la prdida en condiciones patolgicas
es todo o nada:
Al determinar las
funciones del aparato del habla en condiciones patolgicas hemos adoptado como
principio orientador la doctrina de Hughlings Jackson de que todos esos modos
de reaccin representan instancias de una retrogresin (desinvolucin)
funcional [o sea funcional b] de un aparato altamente organizado, y por lo
tanto corresponden a fases tempranas de su desarrollo funcional. Esto significa
que, en toda circunstancia, una disposicin de asociaciones que, por haber sido
adquirida ms tarde, pertenece a un nivel superior de funcionamiento, se
perder, mientras que una ms temprana y ms simple se preservar. Desde este
punto de vista, se puede explicar un gran nmero de fenmenos afsicos.[36]
Por
supuesto, Jackson no fue el primero en hablar de retrogresin funcional b
en condiciones patolgicas. Dicha nocin sirve de fundamento, por ejemplo, a
todos los modelos fisiolgicos de la hipnosis antes citados. Todas aquellas
teoras suponen que, con la desactivacin de un centro cerebral superior, los
centros inferiores, previamente inhibidos, son relevados y la conducta revierte
al nivel de los centros inferiores. Thodule Ribot, quien citaba extensamente a
Jackson y reconoca cabalmente la importancia de su trabajo, caracterizaba sin
embargo la nocin de que la patologa implica la liberacin de los niveles
inferiores de actividad como una "ley fisiolgica muy conocida". El
propio Jackson citaba a numerosos mdicos que haban postulado conceptos
similares de retrogresin, incluyendo a su antiguo maestro en la Escuela de
Medicina de York, Thomas Laycock. Jackson tampoco fue el primer mdico en
hablar de retrogresin en trminos ontognicos y filognicos. Laycock, por
ejemplo, escribiendo en el periodo anterior a Darwin, estableci una analoga
entre los niveles funcionales b en el sistema nervioso y las etapas en
la Cadena del Ser, en que la patologa del sistema nervioso implica la
reversin al nivel de las etapas inferiores.[37]
Adems, muchos autores, incluyendo a Meynert, asociaban los procesos
patolgicos con la retrogresin a fases tempranas del desarrollo individual.
Sin
embargo, en los trabajos de la mayora de estos autores, los diferentes niveles
funcionales b son asignados ms o menos explcitamente a diferentes
zonas del sistema nervioso central. Esto es particularmente cierto de los autores
alemanes, y se refleja en las teoras sobre la hipnosis. Jackson, sin embargo,
adems de desarrollar ms completa y firmemente el concepto total de
retrogresin, difera de estos otros autores en que insista en que el mismo
aparato cerebral es capaz de funcionar en varios niveles. La desinvolucin no
slo implica reversin a centros inferiores, sino tambin reversin a modos
funcionales b inferiores dentro del mismo centro: "En todos los
casos de disolucin, hay una reduccin a los procesos automticos, ms
organizados, a los de ms temprana adquisicin, representada en los centros
afectados".[38]
Este
es el aspecto de la teora de Jackson que hace que su trabajo revista tanta
importancia para las opiniones de Freud sobre la afasia. Las nociones de
Jackson de los niveles funcionales b dentro del mismo aparato cerebral
tambin sirvieron probablemente para fortalecer el escepticismo general de
Freud con respecto a la localizacin de diferentes funciones psquicas en zonas
cerebrales separadas. En vista de que las suposiciones acerca de la
localizacin de las funciones servan de fundamento de todas las teoras
fisiolgicas en curso sobre la hipnosis y la histeria, no cabe duda de que
aquel creciente escepticismo fortaleci la resolucin de Freud de evitar las especulaciones
fisiolgicas acerca de las neurosis.
JOSEF BREUER
Y LA HISTERIA
El
artculo sobre la histeria escrito para el Handwrterbuch de Villaret
(1888) fue la nica publicacin de Freud sobre la histeria durante varios aos.
De 1889 a 1891, se limit a escribir, en el campo de las neurosis, unos cuantos
artculos sobre la hipnosis. En 1892, sin embargo, public un artculo titulado
"Un caso de curacin hipntica" que versaba sobre la resolucin de
los sntomas de una paciente histrica mediante la hipnosis. Luego, en enero
del ao siguiente, public en colaboracin con Josef Breuer "El mecanismo
psquico de los fenmenos histricos: comunicacin preliminar" el primero
de sus artculos en desarrollar una teora psicolgica de la histeria que va ms
all de la teora de la autosugestin aprendida en Pars. El colaborador de
Freud, Josef Breuer, era un internista viens con una distinguida prctica
general. Era el mdico familiar de Ernst Brcke, Sigmund Exner (sucesor
eventual de Brcke como profesor de fisiologa), Theodor Billroth (el profesor
de ciruga), y muchos otros en la facultad de medicina de Viena, incluyendo a
Freud.[39]
Breuer haba iniciado su carrera como asistente en la clnica de Oppolzer
donde, bajo la influencia de su orientacin fisiolgica, haba llevado a cabo
un significativo trabajo en fisiologa experimental. En colaboracin con Ewald
Hering (profesor de fisiologa en el Josphinum, la escuela militar de medicina
de Viena), Breuer public en 1868 un artculo sobre los "receptores elsticos"
pulmonares receptores nerviosos que responden a la expansin de la pared
torcica y activan un reflejo de iniciacin de expiracin que es reconocido
como una importante contribucin a la fisiologa respiratoria. Hoy todava se
suele aludir al reflejo expiratorio como al reflejo de Hering-Breuer.[40]
Breuer
fue nombrado Privatdocent en 1868, pero su carrera acadmica fue breve.
Johann Oppolzer era considerado, en gran medida a causa de su orientacin
fisiolgica, como un extrao en la facultad de Viena, y sus protegidos
compartan su ostracismo. AI morir Oppolzer en 1871, muchos de sus asistentes
clnicos se vieron obligados a abandonar sus puestos en el hospital
universitario. Breuer, al perder su calidad de asistente, tambin dej su
puesto como conferenciante y se dedic completamente a la prctica privada.
Cuando, algn tiempo despus, Billroth se ofreci a proponerlo para un
profesorado extraordinario, Breuer le pidi que no lo hiciera. Prosigui, no
obstante, sus investigaciones fisiolgicas en casa, y public varios artculos
en los aos sesenta sobre la fisiologa del odo interno. En 1894 fue elegido
miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de Viena a propuesta de
Sigmund Exner, Ewald Ering y Ernst Mach.[41]
En 1880, la hija de un paciente de Breuer, estando el enfermo muy grave y
postrado en cama, empez a desarrollar sntomas histricos. Breuer emprendi su
cuidado y sigui su enfermedad durante casi dos aos. Su trayectoria clnica es
referida, con el nombre de Ana O., como el primero de los historiales clnicos
en los Estudios sobre la histeria (1895) de Breuer y Freud.[42]
Ana
tuvo que ser encamada en diciembre de 1880, con parlisis histrica, trastornos
de la visin y sntomas afsicos. Tambin manifest estados sonmbulos que sobrevenan
cada tarde y cedan al anochecer. Durante la ltima parte de su sonambulismo,
le narraba cuentos a Breuer, parecidos a los cuentos infantiles. A continuacin
dorma y despertaba reavivada. Si Breuer no estaba presente y no narraba ningn
cuento, su condicin empeoraba y al da siguiente tena que contar dos cuentos.
Ana se refera a esta prctica como su "cura hablada".
Durante
los primeros meses de 1881, su condicin permaneci estable, salvo una
agravacin de la afasia. En marzo se volvi completamente muda; pero, en aquel
momento, Breuer escribe: "por primera vez se aclar el mecanismo psquico
del trastorno". Le sugiri que haba algo de lo que no quera hablar.
"Cuando adivin esto y la obligu a hablar acerca de ello, la inhibicin,
que haba imposibilitado cualquier tipo de expresin, desapareci".[43]
La resolucin de la afasia se acompa de una mejora general con respecto a sus
otros smbolos. Pero la muerte de su padre en abril le provoc una recada y un
empeoramiento significativo de su condicin.
Durante
los siguientes catorce meses, Ana sigui experimentando episodios sonmbulos
cotidianos y sigui recitando sus cuentos. Pero stos pronto cobraron nuevas
dimensiones significativas. Ana empez a incluir, adems de sus fantasas
comunes, recuerdos de los primeros meses de su enfermedad crnica. Y lo ms
importante, tambin empez a narrar acontecimientos de los seis meses
anteriores a su histeria declarada, esto es, de junio a diciembre de 1880,
periodo durante el cual haba dedicado gran parte de su tiempo a atender a su
padre gravemente enfermo. Fue durante estos meses cuando haba comenzado a
desarrollar sus sntomas. Josef Breuer pronto descubri que, cuando Ana
relataba enteramente los acontecimientos y emociones que acompaaron la aparicin
inicial de un sntoma, ste desapareca.
En
Estudios sobre la histeria, Breuer describe la primera vez que, "a
consecuencia de una declaracin accidental y espontnea de este tipo, durante
la hipnosis vespertina [espontnea], un trastorno que haba persistido durante
bastante tiempo se desvaneca"[44]
y escribe cun grande era su asombro cuando esto ocurra. No alude a su
experiencia anterior en el tratamiento de la mudez de Ana, y al parecer aquella
experiencia no lo haba preparado para el presente fenmeno. En todo caso,
ahora formula una tcnica teraputica:
Estos descubrimientos que
en el caso de esta paciente los fenmenos histricos desaparecan en cuanto el
acontecimiento que los haba originado era reproducido en su hipnosis
posibilit que llegramos a un procedimiento tcnico teraputico que no dejaba
nada que desear en su consistencia lgica y su aplicacin sistemtica. Cada
sntoma individual en este complicado caso era manejado separadamente; todas
las ocasiones en que haba aparecido eran descritas en orden inverso, empezando
antes de la poca en que la paciente tuvo que ser encamada y regresando hasta
el acontecimiento que produjo su primera aparicin. Cuando ste haba sido
descrito, el sntoma desapareca permanentemente.[45]
Para
facilitar este prolongado proceso, Breuer hipnotizaba a Ana cada maana y le
haca repasar brevemente las ocasiones en que el sntoma haba aparecido. Luego
regresaba durante su sonambulismo espontneo por la tarde y utilizaba sus notas
matutinas para guiar sus reminiscencias ms detalladas. De este modo, se
resolvieron prcticamente todos sus sntomas histricos.[46]
Breuer
y Freud se haban conocido a finales de los aos setenta y se haban convertido
en amigos profesionales y personales. Breuer empez a discutir el caso de Ana
con Freud cuando todava estaba tratndola, o al menos poco despus. Freud
menciona una de estas conversaciones en una carta publicada que escribi a su
novia en julio de 1883.[47]
Pero Breuer no sigui desarrollando el tema de la histeria ni trat de aplicar
su nueva tcnica teraputica a otros casos. Tampoco le prest Freud mucha
atencin a las observaciones de Breuer, a juzgar por su continuado inters por
la anatoma patolgica y las enfermedades asociadas con lesiones anatmicas, y
por su manifestado asombro en 1885 ante las revelaciones de Charcot sobre la
histeria. Freud seala en su Autobiografa que cit el caso de Ana O. a
Charcot, pero resulta evidente que su inters en proseguir las experiencias de
Breuer slo se desarroll a la luz de las lecciones de Charcot.[48]
La
colaboracin entre Breuer y Freud se intensific en los aos posteriores al
regreso de Freud de Pars (1886). Breuer no deseaba personalmente aceptar otros
casos de este tipo de terapia; pero enviaba pacientes histricos a Freud y
discuta sus casos con l. En 1907, Breuer le escribi a Auguste Forel:
Jur en aquel momento
[durante el tratamiento de Ana O.] que no volvera a pasar por tan penosa
experiencia. As, cuando algunos casos acudan a m, que en mi opinin sacaran
provecho de un tratamiento analtico pero que yo no poda atender, los enviaba
con el doctor Freud, quien haba regresado de Pars y de la Salptrire y con
quien mantena las ms ntimas relaciones amistosas y cientficas. Aquellos
casos, su trayectoria, su tratamiento y las posibles contribuciones a la teora
que de ellos podran surgir eran, por supuesto, constantemente discutidos entre
nosotros.[49]
El primero de los
casos de histeria tratado por Freud y ulteriormente referido en la literatura
es el de Emmy von N., cuya terapia empez en mayo de 1889, y cuyo historial es
el segundo de los referidos en Estudios sobre la histeria.
El
captulo dedicado al caso en Estudios sobre la histeria contiene las
notas originales de Freud, que fueron escritas en 1889, y algunas adiciones
junto con una extensa discusin, escrita en 1895. Freud observa, en una seccin
escrita en 1895, que haba decidido "emplear [en el tratamiento de Emmy
von N.] con ella el mtodo imciado por Breuer de la investigacin en la
hipnosis, mtodo que me era conocido por los datos que mi colega hubo de
proporcionarme sobre el historial clnico de su primera paciente. Era ste mi
primer ensayo de dicho mtodo teraputico". Y unas cuantas pginas ms
adelante: "ste fue el primer caso en el cual apliqu sin restricciones el
mtodo catrtico [trmino empleado por Breuer y Freud para designar el mtodo
de hacer desaparecer los sntomas evocando los acontecimientos que acompaaron
su aparicin inicial]".[50]
Pero las notas de Freud de 1889 sobre la seora Emmy von N. muestran que no
basaba realmente su terapia en la catarsis de Breuer. Trat de descubrir, en
efecto, mediante la hipnosis, los acontecimientos que rodeaban la aparicin
inicial de los sntomas; pero su terapia implicaba el uso de la sugestin hipntica
para erradicar o de alguna otra manera abordar los recuerdos supuestamente
patgenos. Por ejemplo, se empe en llegar hasta el origen de las aterradoras
alucinaciones de la seora Emmy, hasta las experiencias terrorficas,
esencialmente infantiles, que eran su inspiracin original; pero entonces, como
lo seala en sus notas de 1889: "Mi terapia consiste en desvanecer tales
[alucinaciones, junto con los recuerdos relacionados con ellas, por medio de la
sugestin hipntica], de manera que no puedan volver a surgir ante sus ojos.
Para robustecer la sugestin paso varias veces mis manos sobre sus
prpados".[51] Es evidente
que no esperaba que la mera evocacin de los recuerdos pertinentes le inducira
una cura espontnea.
Este
procedimiento es compatible con las publicaciones de Freud sobre la hipnosis.
En la resea del libro de Forel Hypnotism (1889), Freud escribe que
la sugestin... satisface
todas las exigencias de un tratamiento causal en cierto nmero de casos. Esto
es as, por ejemplo, en trastornos histricos, que son el resultado directo de
una idea patgena o el residuo de una experiencia aniquiladora. Si se logra
librarse de esa idea o debilitar aquel recuerdoque es lo que permite la
sugestin el trastorno tambin suele superarse.[52]
Adems
de lo anterior, en el artculo "Hipnosis" de 1891, Freud todava
insiste en el uso de la sugestin en el tratamiento de sntomas de origen
psquico.
En
aquel momento Freud consideraba el rastreo de los sntomas histricos hasta los
acontecimientos iniciadores simplemente como un dispositivo para volver ms
efectiva la sugestin hipntica. Este enfoque era propuesto, de hecho, por
varios practicantes de la terapia sugestiva. Alfred Binet, uno de los
protegidos de Charcot en la Salptrire, escribi en 1892 que "descubriremos
quiz que, al hacer que el paciente retroceda por medio de un artificio mental
hasta el momento mismo en que los sntomas aparecieron por vez primera, podemos
volverlo ms susceptible a la sugestin teraputica". Breuer y Freud, en
la "Comunicacin preliminar", citan este pasaje de Binet, as como
observaciones similares que datan de 1889 del mdico belga Delboeuf y de Pierre
Janet, otro de los investigadores de la Salptrire.[53]
Pero el procedimiento propuesto por estos autores y utilizado durante un tiempo
por Freud difiere profundamente en concepto de la teora de la catarsis de
Breuer, mediante la cual, como en el caso de Ana O., la evocacin misma y la
expresin de los acontecimientos patgenos bastan para inducir una cura.
Freud sigui usando
la sugestin hipntica como medio de resolver sntomas histricos, al menos
hasta 1892. En su artculo titulado "Un caso de curacin hipntica",
que se public en dos partes en diciembre de 1892 y en enero de 1893, la
sugestin es el nico dispositivo teraputico empleado y no aparece ningn
intento por rastrear el origen de los sntomas del paciente. En la
"Comunicacin preliminar", que tambin se public en enero de 1893,
Freud y Breuer escriben que la resolucin de los recuerdos patgenos puede lograrse
"por medio de su atraccin a la conciencia normal (en una ligera hipnosis)
o de su supresin por sugestin mdica".[54]
Sin embargo, a finales de 1892, Freud se guiaba cada vez ms exclusivamente por
el enfoque catrtico de Breuer; en los dos historiales clnicos que datan de
este periodo y que aparecen ulteriormente en Estudios sobre la histeria (Lucy
R. e Isabel de R.), no hay ninguna referencia a la terapia sugestiva. Los
sntomas son resueltos nicamente descubriendo los acontecimientos que
acompaaron su aparicin inicial y haciendo que el paciente describa completa y
vvidamente tales acontecimientos.
Los xitos del mtodo catrtico brindaron
considerable apoyo a la teora de Charcot del origen psicgeno de los sntomas
histricos. Pero, adems, sentaron las bases sobre las que Breuer y Freud, en
la "Comunicacin preliminar", construyeron una teora de la formacin
de los sntomas en la histeria que difera considerablemente de los conceptos
formulados en la Salptrire.
LA TEORA
DE LA CATARSIS Y EL CONCEPTO DE ABREACCIN
Charcot vea el
desarrollo de la parlisis en la neurosis traumtica como el prototipo de la
formacin de los sntomas histricos. Construy un modelo segn el cual el
trauma fsico patgeno trauma experimentado, por ejemplo, en un accidente de
ferrocarril induce un estado parecido a la hipnosis en el paciente susceptible
y al mismo tiempo sirve como fuente de autosugestiones que acaban por provocar
la parlisis del paciente. La hipnosis, en opinin de Charcot, permite al
mdico penetrar en el estado de conciencia alterno que fue inducido por la
hipnosis espontnea del paciente en el momento del trauma. Por tanto, pueden
proponerse nuevas sugestiones para contrarrestar y anular la idea de la
parlisis.
Freud
y Breuer observaron que, en sus pacientes, los acontecimientos que haban
rodeado la aparicin inicial de los sntomas eran "por lo general
pavorosos o altamente emocionales, y afirmaron que tales acontecimientos
constituan un trauma psquico que operaba de modo muy semejante al trauma
fsico de la neurosis traumtica. Charcot haba recalcado que el elemento clave
en el trauma fsico es el miedo, la respuesta emocional, que el trauma produce;
el mismo factor, segn Freud y Breuer, interviene en situaciones de opresin
puramente psquica:
Estas observaciones...
parecen demostrar la analoga patgena de la histeria comn con la neurosis
traumtica y justificar una extensin del concepto de "histeria
traumtica" [en cursivas en el
original]. En la neurosis traumtica, la verdadera causa de la enfermedad no es
la leve lesin corporal, sino el sobresalto, o sea el trauma psquico.
Tambin con relacin a muchos sntomas histricos nos han revelado anlogamente
nuestras investigaciones causas que hemos de calificar de traumas psquicos.
Cualquier afecto que provoque los afectos penosos del miedo, la angustia, la
vergenza o el dolor psquico puede actuar como tal trauma.[55]
Pero
Breuer y Freud no estaban satisfechos con la explicacin de Charcot de la
formacin de los sntomas la nocin de que era simplemente una cuestin de
autosugestin hipntica. La teora de Charcot pareca sugerir que era el
alejamiento de la idea patgena en un estado de conciencia especial, divorciado
de las ilaciones de ideas ordinarias, lo que explicaba la potencia de la idea,
y que el sntoma se resolvera invariablemente si tal idea patgena era
asociada con otros pensamientos por ejemplo, mediante contrasugestiones
hipnticas. Pero la propia experiencia clnica de Breuer y Freud no confirmaba
nada de esto. En realidad, volver conscientes a los pacientes del origen de sus
sntomas, y por consiguiente hacer que las ideas patgenas se asocien con las
ideas de la conciencia normal, era un aspecto de la catarsis; pero esto no
bastaba para efectuar una cura. Segn la experiencia de Breuer y Freud, para
que el sntoma se resolviera tambin era necesario experimentar de nuevo la
tensin emocional original que haba acompaado el acontecimiento patgeno.
Breuer sealaba, por ejemplo, que mientras Ana O. narraba las primeras
apariciones de un sntoma, ste empeoraba, y cuando contaba el primer
surgimiento de dicho sntoma, la tensin emocional original sola acompaar el
relato. Adems, la catarsis no funcionaba a menos que estos factores afectivos
el empeoramiento del sntoma y la tensin acompaaran el procedimiento.
Teniendo como base tales observaciones, Breuer y Freud sealaban en la
"Comunicacin preliminar" (enero de 1893) que "el recuerdo
desprovisto de afecto carece casi siempre de eficacia".[56]
Breuer
y Freud, concentrndose en los elementos emocionales y afectivos que
caracterizan el trauma inicial y que deben acompaar la catarsis, desarrollaron
un modelo patolgico alternativo. Sostenan que las experiencias con carga
emotiva normalmente producen respuestas
energticas por parte de una persona por ejemplo, una experiencia aterradora
puede producir un grito o una huida y que, si no ocurren tales respuestas,
sobreviene una situacin patolgica. En la histeria, el paciente experimenta un
trauma psquico al cual no logra
responder adecuadamente. A causa de ello, el recuerdo con carga de afecto del
acontecimiento traumtico persiste, aunque
alejado en un estado inconsciente. El recuerdo alejado provoca los
sntomas crnicos, que guardan alguna relacin con el acontecimiento traumtico
original. El recuerdo tambin produce ataques histricos agudos sbitos
paroxismos de gestos aparentemente involuntarios, contorsiones corporales,
exclamaciones que, segn Freud y Breuer, comprenden esencialmente una
reviviscencia parcialmente alucinatoria de la experiencia traumtica. (Por
ejemplo, las sbitas exclamaciones de la seora Emmy de "No me
toque!" acompaaban una reviviscencia alucinatoria de una terrorfica
experiencia de infancia en la que un hermano muy enfermo, en estado de delirio,
la haba agarrado y casi estrangulado.) El mtodo catrtico funciona porque
"anula la eficacia de la representacin no descargada por reaccin [[o
sea, que no provoc una respuesta suficiente] en un principio, dando salida, por medio de la expresin verbal, al
afecto concomitante, que haba quedado estancado".[57]
En
la "Comunicacin preliminar" est implcita la nocin de que mientras
ms cargado de emocin o de afecto sea el trauma, mayor ser su potencial
patogenicidad y ms afectiva deber ser la catarsis teraputica o la
abreaccin. En otra parte, se cuantifica ms explcitamente el concepto de
afecto. En la cuarta seccin de su artculo titulado "Estudio comparativo
de las parlisis motrices orgnicas e histricas", escrito aproximadamente
en la misma poca que la "Comunicacin preliminar" y publicado en
julio de 1893, Freud habla de "valor afectivo" y de "derivacin
por reaccin de los incrementos de estmulo".[58]
En el primero de los tres borradores existentes de la "Comunicacin preliminar",
Freud alude al "teorema relativo a la constancia del montante de
excitacin". Dicho teorema, como se
desarrolla ulteriormente, atribuye la necesidad de respuesta a estmulos afectivos, y la patogenicidad a no
lograrla, a una exigencia fundamental de que el nivel de "excitacin"
permanezca constante. En varias ocasiones durante la ltima parte de 1892 y en
1893, Freud dio interpretaciones neurodinmicas sumarias de la cantidad de
afecto y del principio de constancia; pero sera errneo considerar tales
conceptos como derivados de consideraciones neurofisiolgicas. No existe prueba
alguna de que Freud y Breuer los basaran en modelos fisiolgicos, y tal origen
no puede suponerse. La cuantificacin de afecto pareca justificada tan slo
por el hecho de que pareca haber una proporcionalidad entre la gravedad en
trminos de impacto emocional del trauma inicial, la gravedad de los sntomas,
y el grado de emocionalidad que acompaaba la catarsis. Adems, suele hablarse
de estados psquicos emocionales en trminos de una fuerza que debe ser
gastada. Breuer y Freud citan expresiones populares a este respecto, tales como
"desgaitarse" y "descargarse". La propia Ana O. hablaba de
la catarsis como de una prdida de "energa". Otra dificultad en la
insistencia en las races fisiolgicas para la psicodin-mica de Breuer y Freud
es el hecho de que modelos comparables haban sido frecuentemente desarrollados
independientemente de la fisiologa. Johann Friedrich Herbart, por ejemplo,
haba formulado anteriormente una psicodinmica que en muchos aspectos era
similar a la de Breuer y Freud y que se basaba exclusivamente en la psicologa
y las matemticas. Herbart fue de hecho el blanco de algunas crticas por no
valerse de la fisiologa.[59]
La
nocin de Breuer y Freud, derivada de sus observaciones clnicas, de que el
dejar de gastar afecto acumulado produce una situacin patolgica, sugiere de
inmediato el concepto de un equilibrio que debe ser restablecido. El principio
de constancia de Freud su insistencia en que el organismo lucha por mantener
su suma de excitacin en un nivel constante tan slo formaliza la nocin de
equilibrio, y no es necesario implicar consideraciones fisiolgicas en su
propuesta de dicho principio. (Breuer lo atribuye a Freud.[60])
No
hay testimonios de que consideraciones fisiolgicas hayan desempeado un papel
significativo en la elaboracin del modelo de Breuer y Freud, y las anteriores
observaciones indican claramente que hay una amplia base para desarrollar la
teora de la catarsis, con la cuantificacin del afecto y el principio de
constancia, independientemente de la fisiologa. No cabe duda de que Freud y
Breuer estaban familiarizados con los conceptos fisiolgicos, tales como las
nociones de los reflejos corticales, que guardan cierta semejanza con el modelo
de la abreaccin [o de descarga por reaccin, segn la traduccin espaola de
las obras de Freud, T.]. Pero los que asumen por consiguiente, como Peter
Amacher y otros, que la teora psicolgica de Breuer y Freud debe de haberse
derivado de la fisiologa, tienen de hecho muy pocas bases en las que puedan
apoyar semejante suposicin.
Hay
varios pasajes que datan de finales de 1892 y de 1893 en que Freud da
efectivamente una interpretacin sumariamente neurodinmica de la cantidad de afecto y del principio de
constancia. En una conferencia pronunciada en enero de 1893, Freud declara:
Si una persona experimenta una impresin psquica, algo en su sistema nervioso que por el momento llamaremos el montante de excitacin, aumenta. Ahora bien en cada individuo existe una tendencia a disminuir dicha suma de excitacin una vez ms, a fin de preservar su salud. El incremento de la suma de excitacin pasa por sendas sensoriales, y su disminucin por sendas motrices. As, podemos decir que si algo impresiona a alguien, ste reacciona de un modo motor. Podemos ahora asegurar sin temor a equivocarnos que de esta reaccin depende cunto queda de la impresin psquica inicial. Consideremos esto con relacin a un ejemplo preciso. Supongamos que un hombre es insultado, golpeado o algo por el estilo. Este trauma psquico provoca un incremento en la suma de excitacin de su sistema nervioso. Entonces surge espontneamente una inclinacin a disminuir de inmediato dicha excitacin acrecentada. Devuelve el golpe, sintindose aliviado; quiz haya reaccionado adecuadamente esto es, puede haberse librado de cuanto fue introducido en l.[61]
Una
declaracin similar aparece en el tercer borrador de la "Comunicacin
preliminar" que fue probablemente el trabajo conjunto de Breuer y Freud.
Adems, en unas notas escritas a finales de 1892 para su traduccin de las Lecciones
del martes de Charcot, Freud define un trauma como "un incremento
de excitacin en el sistema nervioso, del cual este ltimo no ha podido
librarse adecuadamente mediante una reaccin motriz [en cursivas en el
original]", en tanto que "un ataque histrico debe considerarse acaso
como un intento por completar la reaccin al trauma".[62]
Pero
en ninguno de los trabajos de este periodo trata Breuer o Freud de desarrollar
estas breves referencias neurodinmicas en una teora fisiolgica de la
histeria ms amplia. Por el contrario, con excepcin de las anteriores
observaciones, las discusiones se entablan totalmente en trminos psicolgicos.
En la "Comunicacin preliminar", no hay absolutamente ninguna
referencia al sistema nervioso. El artculo de Freud que compara las parlisis
anatmicas e histricas que se dedica al tema de que la histeria se basa en
una anormalidad dinmica o funcional y no implica lesiones anatmicas tampoco
ofrece comentario alguno sobre lo que podran ocasionar las anormalidades
neurodinmicas. "El valor afectivo" y la nocin de constancia son
manejados nicamente en trminos psicolgicos: "Todo suceso, toda
impresin psquica, se hallan provistos de un cierto valor afectivo, del cual
se libert el yo, bien por medio de una reaccin motriz, bien mediante
una labor psquica asociativa".[63]
Adems, en la "Comunicacin preliminar", Breuer y Freud se asocian
con los autores que rechazan explcitamente los modelos neurodinmicos de la
histeria e insisten en recalcar interpretaciones psicolgicas. En una nota al
pie de pgina declaran: "No podemos separar en esta comunicacin
provisional, lo que de su contenido es absolutamente nuevo y lo que reproduce
de otros autores que, como Strmpell y Moebius, han sostenido opiniones
anlogas a las nuestras sobre histeria".[64]
Moebius insista vigorosamente en que la histeria puede ser cabalmente
explicada en trminos psicolgicos. Aldoph Strmpell profesor de patologa y
terapia especial en Erlangen, haba sido el jefe de Moebius en la clnica
neurolgica de Leipzig. Su actitud frente a histeria difera de la de Moebius
en que no crea que el enfoque psicolgico fuera enteramente suficiente. En
efecto, consideraba que los sntomas somticos de la histeria requeran en
ltima instancia una explicacin fisiolgica. Sin embargo, Strmpell insista
en que tal explicacin no era posible actualmente. En "ber die
traumatischen Neurosen" (1888), Strmpell afirma que los pacientes
neurticos sufran de anormalidades funcionales o dinmicas del sistema
nervioso, pero no intenta profundizar en este tema y se concentra en cambio en
las causas psicolgicas de las neurosis. En una conferencia, ber die
Entstehung und Heilung von Krankheiten durch Vorstellungen (1888) Strmpell
ni siquiera menciona el sistema nervioso.[65]
Freud
y Breuer tambin declaran en la "Comunicacin preliminar" que
"donde mayor aproximacin a nuestros jucios tericos y teraputicos hemos
hallado ha sido en unas observaciones de Benedikt".[66]
Moriz Benedikt haba estado escribiendo sobre la histeria desde los aos
sesenta, y haba recalcado por lo general las explicaciones fisiolgicas de los
fenmenos histricos. Pero, en ltimas fechas, haba prestado una creciente
atencin a los factores psicolgicos en la histeria, en particular al papel
patgeno de los "secretos" angustiosos. Tambin recalc los efectos
teraputicos de permitir que el paciente se descargue de tales secretos.[67]
Si bien lo conoca personalmente (Benedikt le haba escrito una carta de
introduccin a Charcot en 1885), Freud no haba sido significativamente
influido por los primeros trabajos de Benedikt. No cabe duda de que les prest
mayor atencin despus de su regreso de Pars, ya que Benedikt coincida con la
opinin de Charcot de que las lesiones anatmicas no desempeaban ningn papel
en la histeria. Pero lo que ms interesaba a Freud y a Breuer era la frmula
psicolgica de Benedikt, su nocin de los secretos patgenos. Este concepto,
tan parecido a su propia teora de la catarsis, fue lo que inspir la
observacin de que los comentarios de Benedikt constituyen "la mayor
aproximacin" a sus propios juicios. Esta observacin en la
"Comunicacin preliminar" aparece en una nota al pie de pgina a la
declaracin: "el histrico padecera principalmente de
reminiscencias" lo que indica claramente que Breuer y Freud estaban
pensando especficamente en el concepto de Benedikt de recuerdos secretos.
Estos
cuantos pasajes en los artculos de 1892 y 1893 en que Freud y Breuer se
apartan de un enfoque estrictamente psicolgico e introducen interpretaciones
neurodinmicas pueden explicarse por varios factores. En primer lugar,
sirvieron para alinear la nueva frmula psicolgica con una explicacin en
aquel entonces generalizada de los fenmenos histricos. Los sntomas
histricos uniformes, desde la hiperreflexia hasta el sentimentalismo fcil y
lo que se designaba en general "nerviosismo", eran percibidos por la
mayora de los observadores como el reflejo de un desequilibrio neurodinmico.
Freud tan slo haca eco a una opinin ampliamente sostenida cuando hablaba en
el artculo de 1888 para Villaret de un "excedente de excitacin en el
sistema nervioso". El hecho de interpretar las experiencias cargadas de
emotividad como inductoras de un incremento de excitacin en el sistema
nervioso era en parte tan slo un intento por armonizar el modelo catrtico con
este concepto tan generalizado de un "excedente de excitacin".
Pero
lo ms importante es que las referencias a la neurofisiologa reflejan la
persistente creencia de Freud de que no todos los fenmenos de la histeria
podran ser explicados nicamente en trminos psicolgicos y que en ltima
instancia se requerira un modelo fisiolgico. Freud opt firmemente por
recalcar las explicaciones psicolgicas e insisti en que era imposible, al
menos en ese entonces, formular un esquema fisiolgico adecuado, aunque la
insuficiencia de la psicologa pareca justificar breves referencias a posibles
factores fisiolgicos. Las indicaciones de que la psicologa no bastara
provinieron de varias direcciones. En primer lugar, por supuesto, estaba el
problema de los estigmas histricos. En la "Comunicacin preliminar",
Freud y Breuer se refieren a aspectos de la histeria que, "como los
estigmas histricos", no son explicados por su modelo psicolgico. Adems,
nada se ha dicho hasta
ahora sobre por qu el paciente histrico es incapaz de reaccionar
adecuadamente al trauma patgeno en el tiempo de su suceso, y Freud no estaba
seguro de que esto pudiera explicarse sin invocar la fisiologa.
En
realidad, Freud se convenci ms de los lmites de los modelos psicolgicos en
los aos siguientes a la publicacin de la "Comunicacin preliminar".
En particular, su trabajo durante aquel ao sobre las obsesiones y las neurosis
obsesivas, referido en "Las neuropsicosis de defensa" (1894), enfoc
otro aspecto de la histeria que pareca requerir una explicacin fisiolgica.
En este artculo, Freud indica que la acumulacin de afecto inducida por el
trauma psquico puede llevar no slo a la histeria sino a una neurosis obsesiva
(que define como un sndrome separado, observando que los pacientes que padecen
obsesiones no suelen manifestar los sntomas ordinarios de la histeria). El que
un trauma psquico patgeno resulte en histeria o en neurosis obsesiva depende,
a juicio de Freud, de que la "suma de excitacin", el afecto que
acompaa al trauma, sea "convertido" en sntomas somticos o tan slo
"transpuestos" del recuerdo del trauma y relacionado con otras ideas,
con las que el paciente se vuelve por consiguiente obsesivamente preocupado.
Pero entonces Freud debe enfrentarse al problema de qu es lo que determina que
un trauma resulte en "conversin" o en "transposicin".
La
respuesta, sugiere, radica en la constitucin del paciente. La histeria
sobreviene cuando el paciente tiene "la facultad de conversin" que
implica una "disposicin a [transformar] en la transferencia a la
inervacin somtica, de tan grandes magnitudes de inervacin [o de excitacin,
ms bien, segn la versin inglesa, T.]".[68]
De este modo, la nocin de que el trauma psquico puede resultar en diferentes
neurosis, y la distincin entre la histeria y las obsesiones, llev a Freud en
1894 a otorgar a la neurofisiologa un papel ms importante en la explicacin
de la histeria. Pero Freud no hace ningn intento por explicar qu implica
dicha facultad psicofsica de conversin. Una vez ms, se limita a indicar la
necesidad de una explicacin fisiolgica a la vez que opina que por el momento
slo puede proseguirse fructuosamente una psicologa de la histeria. En
"Las neuropsicosis de defensa", Freud introduce de hecho nuevos
conceptos importantes con respecto a la psicologa de la histeria y de las
neurosis conexas, conceptos que llevan sus teoras psicolgicas de las neurosis
ms all de las frmulas aprendidas en Pars.
[1] Freud, "Observation of a
Severe Case of Hemi-Anaesthesia in a Hysterical Male" (1886). Standard Edttion 1:25-31. [Texto no incluido en
la versin espaola de las Obras Completas, N. del T.]
[2] Freud, "Hysteria", p. 42.
[3] Ibid., p. 41.
[4]
Estas fueron las nicas
publicaciones de Freud relacionadas con su trabajo sobre las neurosis para los
aos 1889-1891.
[5] Freud, "Hypnosis" (1891), Standard Edition 1:106. [Texto no incluido en la versin espaola de las Obras Completas, N. del T.].
[6] Una resea de dos conferencias
no publicadas sobre la hipnosis y la sugestin dictadas por Freud en abril y
mayo de 1892, ante el Wiener medizinische Klub, fue publicada en la Internationale
klinische Rundschau, 1892, p. 814.
[7] Freud, "Review of Auguste
Forel's Hypnotism" (1889), Standard Edition 1:100. [Texto no incluido en la versin
espaola de las Obras Completas, T,]
[8] Bernfeld, "Freud's Earlier
Theories"; Amacher, Freud's Neurological Education; Kris,
"Significance of Freud's Earliest Discoveries".
[9] Oppenheim, "Thatsachliches und
hypothetisches ber das Wesen der Hysterie", Berliner klinische
Wochenschrift, 1890, pp. 553-556.
[10] Moebius, "Thatschliches und
Hypothetisches ber das Wesen der Hysterie", Neurologische Beitrge,
2 vols. (Leipzig, 1894) 1:20-24.
[11]
Freud, en Freud y Jos
Breuer, Estudios sobre la histeria (1895), Obras Completas, t. I. p. 66.
[12] Rudolph Heidenhain, Der
sogenannte thierische Magnetismus (Leipzig, 1880), p.35.
[13] Wilhelm Wundt, "Hypnotismus
und Suggestion", Philosophische Studien 8:1-85.
[14] Danilewsky, "Die Hemmungen der
Reflex und Willkrbewegungen, Beitrge zur Lehre vom thierischen
Hypnotismus". Archiv
fr die gesammelte Physiologie 24 (1881): 489-525.
[15]
Albert Moll, Der Hypnotismus (Berln, 1889). p. 156.
[16] Forel, Der Hypnotismus, 2a
ed. (Stuttgart, 1891), pp. 1-19.
[17] Freud, "Review of Forel",
p. 96.
[18]
Freud, "Prlogo y
notas al libro de Bernheim", Obras Completas, t. I, p. 11.
[19] Freud. "Review of Forel".
p. 96.
[20] Heidenhain, Der sogenannte
thierische Magnetismus, p. 35.
[21]Amacher, Freud's Neurological
Education.
[22] Thomas Laycock, "On the Reflex
Function of the Brain", British and Foreign Medical Review 19
(1845): 298 ss.
[23] Thodule Ribot, Les Maladies de la Volont
(Paris, 1883). pp. 14-15.
[24] Ribot, Diseases of Memory (Londres. 1882), p. 78.
[25] Ribot, Les Maladies de la Volont,
p. 136.
[26] Hack Tuke. "Imperative
ideas", Brain, 1894, pp. 192-194.
[27] Wernicke, Der Aphasische Symptomencomplex (Breslau, 1874).
[28]
Ibid., p. 1.
[29]
La nica excepcin a este
uso ha sido en citas de Meynert, en que funcional tiene una acepcin
puramente nosolgica. En vista de que los psiquiatras patoanatmicos no
reconocan por lo general la patologa "dinmica", el trmino funcional,
as como el de neurosis, solan ser reducidos por dichos psiquiatras a
una expresin meramente nosolgica.
[30]Cf. Ludwig Binswanger, "Freud und die
Verfassung der Klinischen Psychiatrie", Schweizerisches Archiv
Neurologie und Psychiatrie 37 (1936): 177-199: Bernfeld, "Freud's
Earliest Theories"; Kris, "Significance of Freud's Earliest
Discoveries"; Erwin Stengel, "A Re-evaluation of Freud's Book On
Aphasia", Intemational Joumal of Psychoanalysis, 55 (1954): 85-89;
Richard Schoenwald, "A Turning Point in Freud's Life: Zur Auffassung
der Aphasien. Osiris 11 (1954): 119-126; Rainier Spehlmann, Sigmund Freuds neurologische Schriften (Berln,
1953).
[31] Freud. "Report", p.
12.
[32] Freud, "Aphasie", en Handwrterbuch der gesamten Medizin de A. Villaret (Stuttgart. 1888). pp. 88-90.
[33] John HughIings Jackson, en un
artculo citado por Freud, tambin insiste en que la afasia en la histeria toma
formas distintas de las que se manifiestan en afasias causadas por enfermedades
anatmicas conocidas. Su explicacin, como la de Freud, es que los enfermos
histricos no sufren de hecho de lesiones cerebrales locales. ("On Affections of Speech from
Diseases of the Brain, Part. I", en Selected Writings of John HughIings
Jackson, ed. James Taylor. 2 vols. [Nueva York, 1958] 1:155-170.)
[34]
Freud, "Estudio
comparativo", Obras Completas, t. I. p. 18.
[35] Freud, On Aphasia (1891). tr. Erwin Stengel (Nueva York. 1953) p. 29.
[36] Ibid., p. 87.
[37] Laycock, "On the Reflex
Function of the Brain"; Laycock, Mind and Brain (Nueva York, 1869).
[38] Jackson, "On Affections
of Speech, Part III", Selected Writings 1:184-204.
[39] Jones, Sigmund Freud
1:223.
[40]
Para un resumen de las
contribuciones de Breuer a la fisiologa, vase Paul F. Cranefield, "Josef
Breuer", en The Dictionary of Scientific Biography, ed. Charles C.
Gillispie (Nueva York, 1971), 3:445-450.
[41] Breuer, "Autobiography of Josef Breuer", ed. y tr. C. P. Oberdorf, Internationaf Journal of Psychoanalysis 34 (1953): 64-67.
[42]
Breuer, en Studies on
Hysteria, pp. 21-47. [Texto no incluido en la versin espaola de las Obras
Completas. Vase t.
I, p. 55*, T.]
[43] Ibid., p. 25.
[44] Ibid., p. 34.
[45] Ibid.. p.
35.
[46] Es el historial de Ana O. como fue presentado en Studies on Hysteria, Henri Ellenberger, a partir de notas escritas por Breuer en 1882 (no publicadas an), as como de un informe al sanatorio del mismo ao, ha presentado informacin adicional referente a la enfermedad de Ana ("The Story of Ana O.: A Critical Review with New Data" Journal of the History of the Behavioral Sciences, 1972, pp. 267-80).
[47] Freud, Letters, p. 56.
[48]
Freud,
"Autobiografa", Obras Completas, t. III, p. 2768.
[49] Breuer, carta publicada en Ackerknecht,
"Josef Breuer ber seinen Anteil an der Psychoanalyse", Gesnerus
14 (1957): 169-171. La cita es de la traduccin de la carta de Paul F. Cranefield
("Josef Breuer's Evaluation of His Contribution to Psychoanalysis", International
Journal of Psychoanalysis 39 [1958]: 319-322).
[50]
Freud, Estudios sobre
la Histeria, Obras Completas, t. I, pp. 55, 137.
[51]
Vase la declaracin de
Freud acerca de su tcnica; ibid., p. 58. Ola Andersson (Prehistory
of Psychoanalysis, pp. 89-90) tambin seala que Freud sigui insistiendo
en la sugestin hipntica durante cierto tiempo despus de sus primeras
referencias al mtodo de Breuer.
[52] Freud, "Review of Forel",
p. 100.
[53]Breuer y Freud, "El
mecanismo psquico de los fenmenos histricos (Comunicacin preliminar)"
(1893), Obras Completas, t. 1, p. 43 (citado a continuacin como
"Comunicacin preliminar").
[54] Ibid., p. 49.
[55] Ibid., pp. 42-43.
[56] Ibid., p. 43.
[57] Ibid., p.
49.
[58] Freud, "Estudio comparativo", Obras Completas, t. I, pp. 20-21.
[59] La crtica del descuido de la
fisiologa por parte de Herbart puede encontrarse, por ejemplo, en la obra de
Friedrich Beneke. La respuesta de Beneke a Herbart es discutida en G. S. Brett,
History of Psychology, ed. R.S. Peters (Cambridge, Mass., 1965).
[60] James Strachey da a entender que Freud reconoci
ulteriormente la psicofsica de Gustav Fechner como el origen del principio de
constancia (Standard Edttion 1:296 n.), pero no es as. En su artculo
"Ms all del principio del placer", publicado en 1920 (Obras
Completas, t. III, pp. 2507-2541), Freud presenta el principio del placer
como regulador del mantenimiento de la energa psquica en un nivel especfico,
conformndolo as con la teora de la constancia. Un poco ms adelante afirma
que
no puede sernos indiferente ver que un investigador
tan penetrante como G. Th. Fechnner adopte una concepcin del placer y el
displacer coincidente en esencia con la que nosotros hemos deducido de nuestra labor
psicoanaltica. Las manifestaciones de Fechner sobre esta materia [son las
siguientes]: "En cuanto los impulsos conscientes se hallan siempre en
relacin con placer o displacer, puede tambin suponerse a estos ltimos en una
relacin psicofsica con estados de estabilidad e inestabilidad, pudiendo
fundarse sobre esta base la hiptesis... de que cada movimiento psicofsico que
traspasa el umbral de la conciencia se halla tanto ms revestido de placer
cuanto ms se acerca a la completa estabilidad, a partir de determinado lmite,
o de displacer cuanto ms se aleja de la misma, partiendo de otro lmite
distinto".
.. .Esta tendencia, por nosotros supuesta, del aparato anmico cae,
como un caso especial, dentro del principio de Fechner de la tendencia a la
estabilidad, con la cual ha relacionado este investigador las sensaciones
de placer y displacer (ibid., t. III, p. 2508).
Pero Freud no dice que Fechner fue el origen de la
teora de la constancia; y no hay prueba alguna de que Freud conociera la obra
de Fechner en 1892. Adems, este autor habla especficamente de
"impulsos" como expresin psquica del principio de estabilidad, con
la satisfaccin de un impulso instintivo como paralelo de la restauracin de la
estabilidad; y el pensamiento de Freud sobre la histeria en 1892 distaba mucho
todava de las nociones de impulsos y del principio del placer.
En todo caso, los principios de Fechner tambin
tienen muy poco que ver con la neurofisiologa. Tan slo expresan la tesis
filosfica de que la psique y el organismo manifiestan la misma "tendencia
a la estabilidad" que el universo inorgnico. (El pasaje citado por Freud
es de Fechner, Einige Ideen zur
Schpfungs-und Entwicklungs-geschichte
des Organismus [Leipzig, 1873], p. 94.)
[61] Freud, "On the Psychical
Mechanism of Hysterical Phenomena" (1893), Standard Edition
3:27-39. [Texto no
incluido en la versin espaola de las Obras Completas, T.]
[62] Freud, ""Preface and
Footnotes to the Translation of Charcot's Leons du Mardi de la Salptrire,
1887-8" (1892-1894), Standard Edition 1:137. [Texto no incluido
en la versin espaola de las Obras Completas, T.]
[63]
Freud, "Estudio
comparativo", Obras Completas, t. I, p. 21.
[64] Breuer y Freud,
"Comunicacin preliminar", Obras Completas, t. I, p. 44.
[65] Adolph Strmpell, "Ueber die
traumatischen Neurosen", Berliner Klinik 3 (1888): 1-29; Ueber die
Entstehung und die Heilung von Krankheiten durch Vorstellungen (Eriangen,
1888).
[66] Breuer y Freud, "Comunicacin preliminar", Obras Completas, t. I, p. 44.
[67] Moriz Benedikt, "Aus der
Pariser Kongresszeit. Erinnerungen und Beobachtungen", Internationale
klinische Rundschau, 1889, pp. 1531-1533. 1573-1576, 1611-1614, 1657-1659, 1699-1703,
1858-1860. Moriz Benedikt sigui desarrollando el tema de los secretos
patolgicos en "Second Life. Das Seelen-Binnenleben des gesunden und kranken Menschen", Wiener
Klinik, 1894, pp. 127-138.
[68]
Freud, "Las neuropsicosis de defensa"
(1894), Obras Completas, t. I, p. 172.