DISCUSIN

 

El Doctor Bonhomme, Presidente, saluda a nuestros invitados: el Mayor Turquet, delegado del Ejrcito Britnico ante la Armada Francesa, y el Profesor Bermann, Delegado de la Argentina en la Seccin de Medicina e Higiene de la O. N. U. Agradece al Dr. Lacan por su brillante conferencia y abre la discusin.

 

Mayor Turquet: Fueron los mdicos del Ejrcito quienes, desde el Consejo Superior de Guerra (Army Council), donde resida en 1935, impulsaron un proyecto de seleccin de Reclutamiento. Durante las hostilidades hubo que luchar para hacer del Psiquiatra un adjunto del Comando, un oficial del Estado Mayor. El rol del Psiquiatra, como se acaba de exponerles, se mostr particularmente eficaz. En Birmania, por ejemplo, se vi al Psiquiatra, adjunto del Comando en el nivel de la divisin, aconsejar que no se utilizara tal o cual batalln porque sus unidades de refuerzo manifestaban una integracin psicolgica insuficiente respecto de los grupos ya activos. Conviene poner el acento sobre el hecho de que fueron tambin los Psiquiatras los que inspiraron el principio de la propaganda poltica en el Ejrcito y le dieron impulso. En efecto, gracias a ellos un diario bimensual de informacin sobre los asuntos polticos mundiales proporcion al soldado, adems de una idea de los objetivos de la guerra, el sentimiento de que combata por fines con los cuales era moral y polticamente solidario.

Y debo insistir sobre el papel de primer orden que jugaron los Psicoanalistas en las indagaciones y las medidas concernientes a la moral en el Ejrcito.

El Psiquiatra se convierte, cada vez ms, en un mdico social y debe dedicarse al estudio de los fenmenos polticos, como el fascismo. Los trabajos de Bion sobre los conflictos entre el individuo y los grupos, y las aplicaciones en concreto de los trabajos de Melanie Klein, deben servir de modelo. Hemos intentado hacer un ejrcito democrtico, en el que el jefe representa una funcin dependiente de las necesidades del grupo. Se puede decir que su persona ha nacido del grupo. Es por eso que, entre nosotros, cuando las necesidades del grupo cambian, recurrimos a jefes diferentes. El anlisis freudiano de la funcin del jefe, que representa la necesidad de un buen padre, responde a una relacin inconsciente que vale tambin para el sentimiento del militar. Se trata de hacer uso de esta funcin con intenciones ms elaboradas. Ciertas perspectivas originales, aportadas por la Psicologa de Grupos, pudieron ser utilizadas, particularmente las orientaciones de Kurt Lewin sobre las relaciones entre la cualidad de la inteligencia y esas condiciones que podemos denominar topogrficas del medio militar.

 

Prof. Bermann: Me permito insistir sobre el contraste entre el desvanecimiento de la Psiquiatra inglesa en la guerra precedente y el prodigioso auge, la verdadera renovacin que mostr en esta. Esta renovacin no parti ni de los Neurlogos ni de los Mdicos de Asilo, ni tampoco, en general, de las esferas oficiales, sino de los Psicoterapeutas y de todos aquellos interesados en la psicognesis. Mi visita en 1938 al Doctor Rees, que era entonces Director de la Tavistock Clinic, me permiti apreciar el carcter privado de esa clnica (carcter que tiene en comn con la mayor parte de los hospitales ingleses, hasta la reforma producida por la guerra misma), y el medio muy vivo que constitua.

La teora psicogentica se desarroll considerablemente bajo la presin de los acontecimientos. Se conocen los estudios destacables que pudieron hacerse respecto de las lceras psicogenticas. Recuerdo el inters doctrinal que presenta el sndrome de esfuerzo, descrito por D. Costa en el curso de la guerra civil norteamericana, los informes publicados en la British Medical Journal of Mental Disease y la discusin en la Royal Medical Association sobre ese sndrome: la demostracin, por el Profesor Lewis, del Maudslay Hospital, del origen psicogentico de ese sndrome en ms del 90% de los casos.

Estimo que conviene darle el mayor desarrollo a la indicacin de sentido sociolgico en la cual se orienta la nueva Psiquiatra, requerida por los problemas actualmente planteados por la salud moral de las Naciones, tal como se present en el prembulo de la Organizacin Mundial de la Salud, Seccin de la O. N. U.

Finalmente, permtaseme subrayar, al pasar, el valor de ciertos estudios de psiclogos y de psicoanalistas, como el Coronel Th. Wilson, sobre la mentalidad nazi.

 

Dr. Borel: No puedo ms que experimentar simpata por la nueva orientacin que la Psiquiatra habra encontrado en la guerra. No puedo ms que aprobar la mayora de las tesis que han sido expuestas ya que, a partir de mi propia experiencia hospitalaria, los acontecimientos han modificado en gran proporcin la cantidad de Psicosis y e incluso de Psicosis orgnicas.

 

Dr. Henry Ey: Estoy sumamente interesado por todo lo que me ha hecho saber el Conferencista. Quizs lo estara an ms si hubiera podido presentarnos la Psicoterapia de Grupo de una forma ms concreta. Atribuyo, igualmente, un gran inters a todos los estudios de Psicotcnica, realizados en el Ejrcito Britnico bajo la direccin de hombres como Rees y Turquet. Dicho esto, la imagen que se perfila detrs de una cierta concepcin social de la Psiquiatra no me satisface en absoluto. Lejos de reconocer all un progreso para la Ciencia Psiquitrica, me sentira ms bien inclinado a ver en ella los signos de su disolucin mido bien mis palabras en la banalidad y, en cierto sentido, en la normalidad. Extendiendo indefinidamente el objeto que ella pretende abarcar, la Psiquiatra se arriesga a no aferrar aqul que les es naturalmente propio. La Psicosociologa, y todos los objetos que le conciernen las interacciones individuales, la tensin colectiva de un Grupo, su organizacin y sus variaciones no me parece, en efecto, asimilable a la funcin del Psiquiatra, salvo que el objeto de la Psiquiatra est fundado, l mismo, en la naturaleza social de la enfermedad mental. Y yo me opongo a tal concepcin.

Esta condicin no me impide admitir que, frente a la carencia de un verdadero espritu concreto de los Psico-socilogos profesionales, la tarea que ellos deberan asumir de derecho nos incumbe de hecho. Pero debemos ser concientes de esto. Vengo de vivir, yo mismo, la experiencia del rol que puede desempear un mdico, que es adems psiquiatra, en la vida de una Unidad. Me basar en ella para plantear algunas reservas sobre la eliminacin sistemtica de los Psicpatas. Tuve la sorpresa de ver a muchos hombres, incluso oficiales, que, por psiquitricamente inaptos que me hayan parecido, se condujeron til y admirablemente en el combate.

 

Dr. Bonnaf: Me es agradable reconocer la convergencia de las realizaciones que se nos acaban de exponer con las perspectivas doctrinales y con los planes de reconstruccin de los cuales, junto con numerosos colegas, me convert en defensor para una definicin social del hombre enfermo y por una reforma radical de la cura asilar. Los psiclogos, por la maduracin actual de su ciencia, fueron llevados al mismo punto en su reflexin, por una experiencia anloga, experiencia de grupos que, a pesar de las diferencias de valor y estructura, tienen en comn el realizar formas sociales, simples y poderosas, con fuertes aristas, lugar selecto de experimentacin para una psicologa colectiva digna de ese nombre.

Para responder a lo que acaba de decir H. Ey, subrayo que no se trata de dar a los psiquiatras el gobierno del mundo, sino solamente de hacer que escuchen su consejo aqullos que lo gobiernan. As, con Daumezon, hemos podido recientemente dar nuestra opinin sobre el proyecto de reforma de la funcin pblica, cuyos diversos captulos, sin embargo, quizs parezcan escapar a nuestra competencia. A propsito de la palabra banalidad, que se acaba de utilizar, no hay descubrimiento cientfico que no haya partido de una nueva manera de considerar la banalidad. La realidad asilar, cuando se reflexiona sobre ella, no me parece tan banal en todo el relieve de su estructura social.

Me intereso, en primersimo lugar, en la prolongacin que tendrn en tiempos de paz las funciones resultantes de la guerra, en las funciones civiles equivalentes que en ella se realizaron, y, finalmente, en las incidencias de la psico-terapia colectiva sobre la prctica hospitalaria civil.

 

Dr. Minkowski: Por importantes que sean los factores sociales, los trastornos mentales tienen, sin embargo, una estructura mrbida propia. Y, bajo el riesgo de parecer reaccionario, estimo que la psiquiatra debera evitar embarcarse demasiado en una pura sociologa.

 

Dr. Ceillier: Me parece evidente que el trmino psiquiatra implica la nocin de enfermedad.

 

Mayor Turquet: Una orientacin preventiva de la medicina no podra desestimar ni el problema de lo normal ni el de lo social, ni tampoco desconocer el origen psico-gentico de los trastornos mentales. En Inglaterra hemos cumplido nuestra tarea con socilogos y psiclogos, muchos de los cuales tenan poca experiencia con enfermos.

 

Dr. Binois (invitado): Con el doble ttulo de Psiclogo universitario y psiclogo que ha cumplido las funciones propias del Psiquiatra, me siento inclinado a criticar la primera formacin en beneficio de la segunda. Habra que establecer dos categoras de Psiquiatras que se dedican a funciones diferentes. Sin duda se trata, en el sector aqu considerado, de un campo de experiencia que plantea el problema de lo normal. Son los psiquiatras quienes lo han descifrado: ellos aportaron la doctrina, a ellos les corresponde aplicarla.

 

Dr. Sengs: Creo, como lo acaban de decir, que lo esencial de nuestra misin es estudiar la psicopatologa de los enfermos, en tanto que se distingue de los comportamientos humanos normales.

 

Dr. Minkowski: Si puedo aportar una cuota de humor en este debate, y para hacer eco de aquello que dijo Binois, recordar la historia sobre la respuesta que recibieron ciertos consejeros psicolgicos cuando, apenas nombrados, tomaron contacto con un Profesor de Psicologa en la Universidad: Jams ense a mis alumnos algo que pudiera tener una aplicacin prctica.

 

Prof. Bermann: Sigo insistiendo en el carcter positivo del novedoso desarrollo de la Psiquiatra. Se puede comparar la posicin de la psiquiatra tradicional con la de la fisiologa antes de Laennec.

 

Dr. Schiff: Me parece til evocar en esta discusin los trabajos de la Sociedad de Psicologa Colectiva, creada en 1936 por Allendy, Bataille, A. Borel, Leiris y yo mismo, as como la existencia en 1935 en EE. UU. de una Revista de Psicologa Social. Yo no podra admitir, con el Profesor Bermann, que uno se sirviera de los datos del psicoanlisis para caracterizar ciertos movimientos polticos. Tales perspectivas se prestan a abusos, de los cuales todos los partidos se han mostrado generosos frente a sus adversarios. Sin detenerme en el carcter temerario de la mayor parte de las Patografas, sean las de Flaubert o de J. J. Rousseau, ni en la inadaptacin manifiesta de nuestra Ciencia Psiquitrica y Caracterolgica ante el Genio, no puedo evitar evocar algunos hechos, como el artculo del Profesor Adalbert Gregor publicado en la Revista Alemana de Higiene Mental de 1936, donde se lee que un comunista deba ser transferido al anexo psiquitrico de la prisin por manifestar ese signo evidente de locura que era no comprender, a pesar de todas las exhortaciones, hasta qu punto sus opiniones eran incompatibles con el nuevo orden del III Reich

 

Dr. Lacan: Les agradezco, tanto a quienes quisieron dar su anuencia como a quienes han sido mis contradictores, por sus observaciones y objeciones. Insisto en afirmar, nuevamente, la concepcin unitaria de la Antropologa, que es la ma. A las objeciones de principio que se plantearon contra el papel de la psiquiatra durante la guerra, respondo con un E pur si muove, rehusando a que se otorgue a mi exposicin otro sentido u otro mrito.