1. LA ACCIN: ELEMENTO PSICOLGICO
ESENCIAL
La psicologa es, a grandes rasgos, el
estudio del hombre en sus relaciones con el universo y, sobre todo, en sus
relaciones con los otros hombres. Para establecer esta ciencia, se recurri, en
un primer momento, a la especulacin filosfica; luego se protest contra
construcciones sin fundamento y a partir de entonces slo se quisieron
descripciones de hechos, observaciones, monografas, como deca Ribot; era una reaccin
en gran parte saludable. No obstante, la ciencia necesita un sistema y, en el
fondo, no es ms que una filosofa sistemtica mejor verificada que otras. Un
sistema psicolgico est obligado a elegir uno de los hechos que nos presenta
la observacin de los hombres, a considerarlo como esencial y a relacionarlo
con todos los dems.
Durante mucho tiempo, se tom como punto de
partida de las investigaciones psicolgicas un fenmeno que pareca
caracterizar al hombre: su pensamiento consciente. Sobre este elemento,
justamente, fueron construidas las psicologas de los cartesianos y la de
Condillac. En pocas recientes, cuando se mostr preocupacin por las
aplicaciones prcticas de la psicologa en el juicio de criminales, en la
educacin de nios e incluso en el tratamiento de enfermos, esta concepcin de
la psicologa se revel muy insuficiente. Las primeras dificultades fueron
encontradas en la psicologa animal: se discuti indefinidamente el problema de
la conciencia animal; fue necesario renunciar a tomarla como hecho inicial y
resueltamente se ubic en primer plano el estudio de los movimientos
exteriormente visibles, es decir, la psicologa del comportamiento.
Objeto de la psicologa de la conducta. La psicologa del comportamiento se vuelve
insuficiente cuando se trata del estudio de los hombres. sta estudia fenmenos
elementales, los reflejos y los instintos, pero suprime el estudio de fenmenos
ms complejos: la conciencia, los sentimientos, los razonamientos, las ideas.
No es imposible examinar los sentimientos y la conciencia desde el punto de
vista adoptado por la psicologa del comportamiento: las acciones elementales
son reacciones del organismo a estimulaciones provenientes del mundo exterior;
los sentimientos y la conciencia se presentan como reacciones del organismo a
sus propios actos, y estas modificaciones de las acciones, aumentadas,
ralentizadas o detenidas, pueden ser estudiadas en forma objetiva: convulsiones
conscientes y convulsiones no conscientes no son exteriormente idnticas.
Los fenmenos
psicolgicos superiores de la creencia, del juicio, de la idea se suman a los
movimientos inferiores por intermedio de una accin esencial y propia del
hombre: el lenguaje. El lenguaje, que es primitivamente una accin exterior del
cuerpo determinante de las reacciones en los otros hombres, incluso alejados,
se reduce a veces a una accin tan dbil que slo los hombres muy cercanos a
aquel que habla pueden reaccionar; se reduce hasta el punto de parecer
puramente interno, es decir, al punto que slo el sujeto que habla puede
reaccionar a este habla. Acciones particulares, como el secreto y la mentira,
desarrollan este lenguaje interior y lo transforman en pensamiento. El
pensamiento as constituido origina la creencia, punto de partida de todos los
fenmenos superiores; la psicologa de la conducta agrega entonces a la
psicologa del comportamiento el estudio de la conciencia y de todos los
fenmenos superiores.
Unidad del sistema psicolgico. En la psicologa de la conducta hay un sistema que
sirve de nexo para unir todas las observaciones y para clasificarlas: es la
hiptesis que considera todos los hechos psicolgicos observados en el hombre
como acciones. Muchos tratados de psicologa son incoherentes: hablan de
movimientos y de acciones en la primera parte, para luego cambiar de lenguaje y
de sistema limitndose a hablar de conciencia y de ideas sin mostrar la menor
relacin entre estos nuevos hechos y los precedentes. Es necesario conservar de
un extremo a otro el mismo lenguaje, destacando que en todos los fenmenos,
incluso superiores, hay una parte de accin y poniendo esta accin en primer
plano. Esta hiptesis no slo le otorga una unidad al estudio, que permite
aproximaciones y comparaciones, sino que adems permite medidas. Las acciones,
que transforman siempre el mundo exterior, tienen poderes muy variables:
modifican el mundo a distancias diferentes en el espacio y en el tiempo, y la
psicologa ensear a apreciar estos grados de eficiencia.
EL
PROBLEMA DE LA ACCIN
La accin es un conjunto de movimientos que
se producen en el exterior del cuerpo viviente; los movimientos que se producen
en el interior del cuerpo y que estn adems ntimamente ligados con los
precedentes pertenecen a la fisiologa.
Movimiento viviente y movimiento fsico. La dificultad principal que presenta el problema
de la accin de un ser vivo es distinguir el movimiento del ser vivo del
movimiento de un objeto material desplazado por fuerzas fsicas, ya que en
estos dos movimientos observamos la misma modificacin del mundo exterior. El
carcter ms chocante y el ms comnmente sealado del movimiento viviente es
su finalidad al menos aparente, su adaptacin a un resultado futuro, til para
el ser vivo.
Es
lo que hace que este movimiento vivo como lo haba destacado Le Roy no pueda
ser invertido indiferentemente: puede hablarse del movimiento de la Luna en
relacin a la Tierra o del movimiento de la Tierra en relacin a la Luna, pero
no puede decirse que es la hierba la que se precipita en la boca de la vaca,
porque este movimiento de la alimentacin slo es til para la vaca. A menudo
se ha protestado contra esta interpretacin del finalismo en la psicologa y se
ha reclamado, en esta ciencia como en las otras, un determinismo riguroso que
explicara todo por antecedentes invariables. En la teora esto es muy justo,
pero en la prctica es imposible estudiar e incluso caracterizar la accin
humana de esta manera y no hay que sacrificar la naturaleza del fenmeno que
observamos, con el pretexto de parecer ms sabio.
La parte de lo irracional. Otro carcter esencial de la accin de los seres
vivos ha sido esclarecido sobre todo por Bergson. Toda accin contiene, en
menor o mayor proporcin, algo de imprevisto, inesperado, nuevo. Ninguna accin
nueva es completamente idntica a otra
accin del mismo
hombre. Toda una serie de ideas importantes acerca de la invencin, el
progreso, lo contingente, el azar, la historia, deriva de esta espontaneidad,
de esta creacin en el acto del ser vivo. Lo irracional, de lo cual hablaba
Emile Meyerson, es el elemento ms profundamente apartado en los fenmenos
fsicos, pero el ms evidente en la accin vital.
Una reserva filosfica. Este
sistema psicolgico no debe ser ni invasor ni exclusivo: no se opone a
cualquier interpretacin espiritual ni a las investigaciones filosficas sobre
la naturaleza humana. Quiere expresar en trminos de accin todos los fenmenos
que se prestan a esta interpretacin y hasta nuestros das ha logrado
presentar, de esta manera, una gran cantidad de hechos, pero no afirma nada de
antemano. Si la psicologa se encuentra algn da en presencia de un hecho que
se relaciona con el hombre y con su rol en el mundo, pero que no tenga ninguna
relacin con una accin, no dudar en reconocerlo si se demuestra su existencia
en forma fehaciente, pero reconocer al mismo tiempo que este fenmeno est
fuera de sus lmites y lo abandonar a otra ciencia.
Incluso cuando no hay duda de que se trata
de fenmenos comprendidos como acciones, hay que ser modesto. La psicologa de
la conducta toma el organismo humano y sus actos tales como son dados en la
actualidad, pero no pretende explicar cientficamente su origen primero; conoce
sus lmites y no niega la necesidad de estudios metafsicos. Admitir, desde el
punto de partida de la vida y de la accin, un impulso de naturaleza
desconocida el impulso vital de Bergson
o la horm de von Monakow y de
Mourgue completamente fuera de sus alcances. No es menos cierto que una de las
manifestaciones esenciales de este impulso vital es la accin humana y que es
necesario estudiar para comprender y, a veces, para corregir el pensamiento de
los hombres.
2. EL CUADRO JERRQUICO DE LAS
TENDENCIAS
Si
no hubiera ms que este carcter de libertad imprevisible en el acto del ser
vivo ningn estudio cientfico de tal acto sera posible. Pero vemos en el acto
viviente otra parte, muy considerable, donde se manifiestan la regularidad
determinada, la repeticin prevista del mismo movimiento en las mismas
condiciones. Parecera que el movimiento libre solo aparece cada tanto y que se
conserva luego con una organizacin nueva, ahora fija y determinada. Esta
complejidad de la conducta, esta mezcla de una pequea parte irregular con una
parte determinada, impone una divisin necesaria en la psicologa de la
conducta. Esta parte considerable de la accin que depende del pasado, de la
organizacin fsica y psicolgica anterior es la manifestacin de las
tendencias adquiridas; la otra parte, ms viva, ms nueva, la que da su
carcter a la accin presente y que prepara los progresos, es el funcionamiento
de las tendencias.
Bases
de clasificacin. Una tendencia es una disposicin del organismo vivo a
efectuar una accin determinada; accin caracterizada por cierto nmero de
movimientos de cualquiera de los rganos, que se suceden en cierto orden, en
reaccin a cierta estimulacin de cualidad y de fuerza determinada que se
produce en un punto determinado del tegumento. Semejantes disposiciones parecen
innumerables en un hombre inteligente y ha sido necesario clasificarlas.
Lamentablemente, como lo destacaba Hffding en 1888, puede contarse al menos
una treintena de clasificaciones diferentes propuestas por los filsofos.
La mejor clasificacin tendra en cuenta la
eficiencia de los actos segn modifiquen el mundo a una distancia ms grande en
el tiempo y en el espacio. Eficiencia muy difcil de medir: depende no slo del
valor de las acciones, sino de varias circunstancias exteriores. En el pasado,
hemos insistido mucho acerca de la funcin de lo real, acerca de la adaptacin
a lo real y el sentimiento de la accin real; pero este criterio de lo real
apenas puede aplicarse a las acciones que alcanzan el nivel de la creencia
reflexiva. Es justo tener en cuenta los grados de complejidad y de
sistematizacin de los actos, ya que los actos elementales se presentan como
simples mientras que los actos ms complejos pueden ser descompuestos en
acciones simples susceptibles de existir de manera independiente. Este carcter
cumple un rol esencial en la importante distincin del plano motor y del plano
verbal que debe dividir en dos partes el conjunto de las acciones humanas; los
actos del plano verbal se componen de un acto motor y de un acto verbal
combinados en conjunto. Pero aqu, slo se trata de la distincin de las dos
clases ms grandes de tendencias; para las otras divisiones este criterio carece
de precisin.
Corresponde agregar otra nocin: la nocin
de la evolucin de las tendencias. Las tendencias que constituyen la mente no
han sido constituidas todas en el mismo momento: unas son ms recientes que
otras. Observamos por el estudio de las enfermedades mentales que las
tendencias ms recientes son las ms frgiles de todas. Inversamente, cuando un
enfermo se restablece, recupera una a una y en orden inverso las tendencias que
acaba de perder; las tendencias ms antiguas reaparecen primeras y las ms
recientes, ltimas. Ribot haba sealado una ley de este tipo a propsito de la
prdida de los recuerdos en las enfermedades de la memoria. Es necesario
generalizar esta ley y aplicarla a la clasificacin de todas las tendencias.
Clasificacin gentica. En estas
condiciones, la psicologa de la conducta debe presentarse en gran parte como
una psicologa gentica, siguiendo la expresin de J. M. Baldwin. La evolucin
progresiva de la mente no se hace de manera continua; se presenta por etapas
como si la conciencia ascendiera intempestivamente y se detuviera durante
cierto tiempo en cierto nivel.
No es suficiente, por lo tanto, dar una
definicin abstracta y general de un fenmeno psicolgico como si hubiera
aparecido de golpe, de la nada; es preciso mostrar de qu elementos est
constituido. No es suficiente relacionar el hecho con principios vagos y
primitivos que se encuentran en todas partes. El qumico no se contenta con
decir que el sulfato de sodio es un compuesto de tomos, debe adems hacer
salir este cuerpo del cido sulfrico y del sodio mediante eliminacin de agua.
De la misma manera, debe mostrarse exactamente a qu nivel pertenece la
tendencia considerada y mediante qu transformaciones surgi de las tendencias
del nivel precedente. La memoria, por ejemplo, ya no debe ser una funcin
general, en cierto modo metafsica, de la vida: es una tendencia del nivel
intelectual elemental, una trasformacin del lenguaje cuando ste debe dirigir
su accin sobre los ausentes o los muertos. Un estudio de este tipo, si
estuviese terminado, es el que permitira disponer las tendencias adquiridas en
un cuadro jerrquico de las tendencias, que sera de una gran importancia
prctica.
CONDUCTA
ANIMAL
El
hombre tiene, en principio, una conducta animal sobre la cual edifica una
conducta humana. Los primeros actos psicolgicos derivan de las grandes
funciones de la vida animal: la irritabilidad, la alimentacin, la excrecin,
la fecundacin, cuando stas no se limitan a determinar modificaciones en el
interior del cuerpo, sino cuando dan lugar a movimientos o desplazamientos de
todo el cuerpo.
Actos
psicolgicos reflejos. Tendremos, pues, como primer hecho psicolgico la
agitacin difusa, la contraccin irregular que se produce no slo en las vsceras
sino en los msculos, y que determina desplazamientos ms o menos
considerables, pero en apariencia sin significado.
Estas agitaciones no coordinadas, estas
convulsiones son las acciones ms triviales, las que subsisten cuando las
acciones mejor adaptadas y superiores son suprimidas. Es por esta razn que el
ser vivo ya no tiene slo convulsiones en los grandes abatimientos de la vida
psicolgica, en los accesos epilpticos por ejemplo, e incluso en las grandes
emociones.
A un nivel ms elevado, estos movimientos
elementales toman la forma de actos reflejos.
Los fisilogos dan una definicin de la
accin refleja muy satisfactoria para ellos, pero un poco insuficiente para
nosotros: los reflejos son simplemente movimientos bien determinados que se
producen regularmente luego de una modificacin igualmente bien determinada de
alguna parte de la periferia del cuerpo. Nosotros agregamos, en lo que
concierne a los actos reflejos propiamente psicolgicos, que son adems actos
explosivos que comienzan cuando la estimulacin alcanza cierto grado y que, una
vez iniciados, se desarrollan completamente, al menos cuando no encuentran
obstculos, hasta que la tendencia est completamente descargada. No pueden
detenerse por s mismos en cualquier grado de su desarrollo; ya no pueden ser
completados por una adicin de fuerza cuando la descarga es insuficiente. Las
reacciones de alejamiento, fenmeno esencial del dolor, las reacciones de
acercamiento, fenmeno esencial del placer, las reacciones de introduccin en
el cuerpo y de excrecin, que son sus complicaciones, se presentan al principio
de esta manera.
Actos perceptivos-suspensivos. Aqu, la tendencia ya no se descarga completamente
luego de la primera estimulacin suficiente, ya no es explosiva.
La
descarga se hace en dos tiempos: la primera estimulacin hace que la tendencia
se manifieste, provoque cierta movilizacin de las fuerzas, es preparatoria;
pero la tendencia as estimulada permanece en un estadio que hemos llamado la
fase de la ereccin, hasta que una nueva estimulacin, esta vez desencadenante,
ocasiona la consumacin del acto completo. El perro que huele en la llanura el
olor del conejo, no hace inmediatamente, de manera explosiva, el acto de comer
conejo, pues lo que hara no tendra efecto alguno ya que el conejo no est en
su boca; la tendencia a comer conejo, una vez manifestada, permanece en la fase
de la ereccin; el perro la mantiene en este grado mientras corre por todas
partes; ahora tiene en la boca la estimulacin producida por el contacto de la
piel del conejo y deja que la tendencia se descargue por completo. Estas
tendencias suspensivas o de activacin escalonada son el elemento esencial de
las percepciones y permiten la construccin del objeto.
Actos
sociales. Presentan una de las complicaciones ms importantes que es
preciso estudiar bien para poder comprender enfermedades sociales como las
ideas de persecucin y de grandeza, para comprender incluso las guerras y las
relaciones entre los pueblos. El acto social no es una reaccin a una
estimulacin o a un objeto, sino a un acto del objeto.
Uno
de nuestros semejantes, o mejor an, uno de nuestros socii, como deca J. M. Baldwin, sigue siendo el mismo individuo y
provoca las mismas reacciones perceptivas nos reciba benvolamente o nos golpee
enrgicamente, ya que seguimos dndole el mismo nombre. Pero, al lado de esta
reaccin de conjunto estable, hay una gran cantidad de otras reacciones
variables segn que prestemos a este socius
una u otra intencin. Hay, por lo tanto, una doble conducta en el acto social:
la representacin del acto del socius
y nuestra reaccin a este acto. La dificultad del acto social consiste en la
reparticin de estos dos elementos, en la atribucin de uno al socius y del otro a nosotros mismos;
esta reparticin es el origen de numerosos trastornos que constituyen la
objetivacin social intencional o bien, la subjetivacin social intencional.
Esta complicacin del acto social da
nacimiento a la colaboracin. Un acto social nunca es llevado a cabo por un
individuo considerado aisladamente, sino por dos personas que slo forman una
parte del acto total. Por ltimo, no hay que olvidar que en este estadio, el
sujeto reproduce con respecto a s mismo la conducta que tiene con respecto a
los otros; reacciona a sus propias acciones de manera social, colabora consigo
mismo. Estas conductas van a dar lugar a los sentimientos, que son regulaciones
de nuestras propias acciones y que van a constituir las conductas de la
conciencia representadas equivocadamente como primitivas: las conductas
sociales constituyen el estadio de las conductas socio-personales.
La mayora de los animales slo presentan
tendencias que pertenecen a uno de los tres grupos precedentes: reflejos,
preceptivos, sociales. El conjunto de estas conductas corresponde
aproximadamente a lo que se llamaba grupo de los instintos.
CONDUCTAS
INTELECTUALES ELEMENTALES
Entre este grupo de
tendencias elementales que caracteriza la vida animal y el grupo de las
tendencias medias que slo aparecen en el hombre se presenta un estadio, en
cierta forma, intermedio: el de las tendencias intelectuales elementales. Estas
comienzan en el animal que, en ciertos casos, ya sabe cmo manejar la
herramienta, pero slo se desarrollan por completo en el hombre, aun muy
primitivo.
Actos
simples combinados. Se trata de actos ms complicados que se presentan
como una combinacin intermedia entre otras dos acciones del estadio perceptivo
precedente.
Se
puede tomar como tipo el acto que hemos llamado el acto de la canasta con
manzanas (en Lintelligence avant le
langage). Si el hombre aprendi a utilizar un recipiente para contener
varios objetos, es porque slo l es capaz entre los animales, de un acto
particular, el de recoleccin; paralelamente a sus conductas respecto de una
manzana aislada (tomarla, comerla, etc.), es capaz de una conducta particular
respecto de un conjunto de manzanas. As, el acto de la canasta de manzanas es
una combinacin de las acciones relativas a las manzanas y de las acciones
relativas a la canasta; combinacin variable como se observa en los actos de
llenar y vaciar la canasta. Cierto nmero de objetos demandan conductas
anlogas para ser creados; hemos dado como ejemplo de ello (en Les dbuts de lintelligence): la ruta,
la plaza del pueblo, el portal, la herramienta, el smbolo, el signo. Todas
estas conductas intelectuales tienen probablemente su punto de partida en los
actos sociales, en la necesidad de modificar los actos individuales para
hacerlos accesibles a los otros y hacer posibles sus reacciones.
El
lenguaje. Es en el medio de este grupo de tendencias combinadas donde se
desarroll el lenguaje, conducta intelectual del mismo tipo. La conducta del
hombre que habla y la conducta del hombre a quien se le habla surgieron de las
conductas del mando y de la obediencia, que son a su vez conductas sociales.
Hubo una combinacin del acto vocal del grito, que apareca en el esfuerzo al
comenzar el acto, y de la ejecucin motriz del acto, como se vio anteriormente
entre la conducta de las manzanas y la de la canasta.
La memoria. Uno de los resultados ms importantes de la
intelectualizacin y del lenguaje ha sido la formacin de la memoria. Se trata
de una operacin mucho ms tarda de lo que se cree generalmente, cuando se
confunde la memoria con la simple observacin de las tendencias. La memoria es,
en principio, el mando a los ausentes, antes de transformarse en el mando de
los ausentes: es justamente gracias a una adaptacin a la ausencia que la
memoria pudo ser adaptada a una propiedad notable de las cosas, la de
transformarse en pasadas. Pero para ello fue necesaria una modificacin
importante de la accin: sta ya no es la reaccin a las estimulaciones
primitivas, sino que se transforma en una reaccin a una estimulacin especial,
la de la pregunta.
El lenguaje inconsistente. El lenguaje se
extendi a todos los actos; se transform en un lenguaje interior, cuando nos
hablamos a nosotros mismos; y, por el mecanismo de los actos del secreto, se
transform en pensamiento. Esto es lo que caracteriza la conducta propiamente
humana ya que el hombre es ante todo un animal verborrgico que habla sus actos
y que acta sus palabras. Esta dualidad de la conducta humana fue el punto de
partida de la distincin del movimiento y del pensamiento, del cuerpo y del
alma; de la teora del paralelismo que tuvo una influencia tan funesta sobre
los estudios psicolgicos. El establecimiento de relaciones cada vez ms
complicadas entre el habla y el acto determin todos los progresos ulteriores
de la conducta humana.
Al principio, la palabra y el acto eran
inseparables, la palabra era slo el grito lanzado por el jefe al comenzar un
acto para volver la imitacin ms fcil. Pero ya en la orden, la palabra se
separ del acto, puesto que la palabra exista en uno y porque el acto apareca
en otra. El desarrollo de las ideas generales y de la memoria contribuy a la
independencia del lenguaje relacionando la palabra a acciones diferentes. En
las bromas, en las conversaciones, los hombres aprendieron a jugar con el
lenguaje, a extraer una excitacin del lenguaje en s mismo, independientemente
de la accin a la que estaba ligado primitivamente. El lenguaje separado de la
accin se vuelve, en cierta forma, inconsistente, como puede comprobarse en el
habla de muchos enfermos.
CONDUCTAS
MEDIAS; LA AFIRMACIN
Los hombres sintieron la necesidad de
hacer actos especiales para restablecer intencionalmente esta unin entre
lenguaje y la accin de los miembros o para precisar el grado de su separacin.
Las promesas, los juramentos, los compromisos de honor fueron el punto de
partida de la afirmacin, que reuni una vez ms, en ciertos casos, la accin
verbal y la accin corporal.
Creencia
asertiva. Esta unin se produjo de dos maneras algo diferentes. La
voluntad es una afirmacin cuya ejecucin es inmediata: quiero caminar y
camino. La creencia es una afirmacin cuya ejecucin inmediata es imposible; si
digo en mi habitacin: Este jardn est abierto al pblico, hago alusin a
ciertas acciones entrar al jardn, dar un paseo que no puedo ejecutar puesto
que el jardn no est en mi habitacin; me limito a expresar el acto
agregndole la afirmacin. Decir: El Sena fluye en Pars, es comprometerme a
llevar a alguien cerca del Sena sin dejar Pars.
Esta manera de hablar, porque la creencia
no es otra cosa que una manera particular de hablar, tiene ventajas curiosas.
Nos permite sacar partido inmediatamente de una accin que slo haremos ms
tarde; es un procedimiento de descuento de la accin. Todos los actos, todos
los pensamientos superiores del hombre no van a ser ms que formas de la
creencia, que es una especulacin sobre el habla, sustituta de la accin. Al
principio, la creencia puramente asertiva depende de una afirmacin que se hace
casi al azar, bajo la influencia de tendencias y de sentimientos que acompaan
la expresin verbal. Estamos en el estadio en el cual se cree lo que se desea o
lo que se teme, y donde las creencias fundadas sobre estos sentimientos se
imponen con una energa, una tenacidad que no se volver a encontrar en
creencias ms razonables.
Creencia
reflexiva. Los defectos de una creencia semejante, violenta, sin matices
y sin fijeza, son demasiado evidentes; las voluntades y las creencias
impulsivas de este tipo no corresponden ni a la realidad exterior ni a las
disposiciones profundas de la mente. En consecuencia, poco a poco se desarroll
sino otra creencia, al menos otro mtodo de localizacin de la afirmacin. Este
cambio se produjo por la evolucin de un fenmeno extremadamente importante,
que debera ocupar un espacio ms importante en los estudios de psicologa: la
discusin entre varios individuos que oponen unos a otros sus afirmaciones
iniciales. Esta discusin surgida del parloteo y la conversacin termin por
extenderse a un gran nmero de afirmaciones, incluso cuando el hombre se
encontraba solo. La reflexin reproduce por dentro de nosotros mismos la
discusin de una asamblea, y slo deja a la afirmacin producirse luego de esta
discusin interna; la reflexin dio nacimiento a la deliberacin, a la duda, a
la decisin.
La creencia reflexiva conlleva tambin la
distincin de los cuerpos y de las mentes y sobre todo la distincin de los
seres y de las realidades; los seres son aquello que creemos de manera
primitiva, sentimental; las realidades son aquello que creemos luego de la
reflexin. Es difcil pero necesario comprender que existen grados de lo real,
que se sitan en los diferentes perodos del tiempo distinguidos por la
reflexin.
CONDUCTAS
SUPERIORES
En los lmites de este artculo no
podemos mostrar el rol y la evolucin de las conductas superiores ms
recientes. Las educaciones religiosas y morales forzaron a los hombres a dar un lugar importante en sus deliberaciones a ideas
impuestas por la religin y la sociedad, ideas que se transformaron en las
reglas morales y lgicas de la razn. Las leyes morales y las reglas lgicas,
que son absolutamente del mismo tipo, son las ideas adoptadas durante largo
tiempo por el grupo social, y a las que el individuo debe someterse para
obedecer a las leyes de la conformidad social.
Tendencias racionales y experimentales. El recuerdo no es una tendencia para actuar, es
una tendencia para relatar. Si, por accidente, el relato determina actos es
porque reproduce toscamente algunas de las acciones que acompaaron su
formacin, es porque deja de ser un recuerdo para transformarse en una
alucinacin. Para que el verdadero recuerdo sea de alguna utilidad prctica en
la vida actual, tiene que ser transformado. Com determinada fruta y me
enferm; tom determinado camino y me perd; estos accidentes slo sucedieron
una vez y no pudieron por la repeticin, crear tendencias. Para que, en cada
ejemplo, el primer acontecimiento sea considerado tan peligroso como en el
segundo, es necesario que la mente establezca una relacin de produccin entre
los dos acontecimientos y que extraiga de l un orden verdadero.
Desde ya resulta difcil dar fuerza a un
precepto generalmente adoptado por la tribu: fue necesario que las religiones
de moral austera educaran a la humanidad para que sta se volviera capaz de dar
fuerza al orden surgido del recuerdo: la religin no debera ser demasiado
severa para la ciencia, ya que es ella quien la invent. La docilidad en el
consentimiento general se extendi y ste debi someter las creencias
individuales a la verificacin mediante percepciones comunes a todos los
hombres. Esta docilidad, este sacrificio de las opiniones individuales,
constituye lo esencial del mtodo experimental. La conducta experimental no es
slo la del cientfico en su laboratorio, es una tendencia que, en cierto
estadio psicolgico, ha ganado un gran nmero de hombres.
Tendencias
progresivas. No podemos intentar prever el futuro ni adivinar cul ser
el nuevo progreso de la mente y la nueva etapa de su desarrollo. Quizs,
podramos tener una indicacin estudiando las ideas de progreso y de evolucin
que, desde hace algn tiempo, se agregan a
las ideas de ley natural y de determinismo. Tomar conciencia del
progreso, de su posibilidad pese al determinismo; comprender las ideas del
azar, de libertad, de evolucin todo esto nos parece una nueva etapa en la
cual la humanidad parece comprometerse. Sera justo llamar a estas tendencias,
tendencias progresivas, ya que la idea del progreso y la bsqueda del progreso
son su carcter esencial.
Conductas
individuales. Una de las consecuencias ms notables de estas nuevas
tendencias parece ser el desarrollo de las conductas individuales y originales
comprendidas e investigadas como tales. La individualidad se extendi incluso a
los acontecimientos, que parecen tener sus caracteres propios, que parecen no
haberse producido nunca y no tener que reproducirse nunca exactamente iguales.
Las ciencias de la historia, cuyo desarrollo caracteriza este perodo, buscan
esclarecer en los estudios biogrficos el hecho individual. Los actos donde
intervienen las nociones de progreso, de creacin libre y de individualidad
intentan inmiscuirse en el tiempo as como los primeros movimientos de los
seres vivos hicieron la conquista del espacio.
3. EL FUNCIONAMIENTO DE LAS
TENDENCIAS
En la psicologa de la conducta, el
funcionamiento es el pasaje de una tendencia con los movimientos del cuerpo
que la caracterizan de la fase de latencia a la fase de consumacin,
atravesando las diferentes fases de la activacin: ereccin, esfuerzo, deseo o
juego, y detenindose en una u otra. Cuando una estimulacin provoca el
despertar de una tendencia, el primer problema consiste en comprender por qu
esta tendencia se activa ms que otra y por qu llega a una u otra fase.
Fuerza psicolgica.
Esta eleccin se encuentra en estrecha relacin con la cantidad de la fuerza
psicolgica que presenta el sujeto en el momento de la estimulacin. Aquellos
que slo consideraban como elemento psicolgico el pensamiento abstracto podan
descuidar esta fuerza psicolgica, por temor a la metafsica. Pero para
aquellos que consideran la accin compuesta de movimientos corporales como hecho
psicolgico esencial, el gasto de fuerza y la cantidad de fuerza de la que
dispone un individuo en un momento dado, son datos que recobran toda su
importancia. La fuerza psicolgica est repartida desigualmente entre cada una
de las diversas tendencias que tienen una carga determinada: las tendencias
inferiores estn fuertemente cargadas, las superiores dbilmente. Pero, adems,
esta fuerza se encuentra concentrada en ciertas tendencias, variables segn los
individuos, y en particular en las tendencias que constituyen la personalidad:
son stas las que se descargan en el esfuerzo, para acrecentar la potencia de
las tendencias superiores, dbiles por s mismas.
De
all se deduce que los actos son ms o menos costosos: una accin pasada,
ejecutada ya muchas veces, es poco costosa; una accin nueva, sobre todo un
acto elevado en el cuadro jerrquico, demanda un gran gasto. Las relaciones con
los hombres que nos rodean son del mismo tipo: hay hombres cuya presencia exige
acciones costosas de nuestra parte, y otras cuya presencia slo lleva a
acciones econmicas. Habr que tener en cuenta tambin aquellos que determinan
conductas excitantes en nosotros, es decir remuneradoras. Estas distinciones
son capitales para comprender las relaciones sociales.
Tensin
psicolgica. Es lo que lleva a considerar en la actividad otro carcter
o, si se prefiere, otra forma de la fuerza psicolgica. As como la potencia de
una catarata de agua no depende slo de su cantidad, sino de su presin en
relacin con la altura de la cada, de la misma forma, la eficacia total de la
accin no depende slo de su fuerza, sino de su tensin. La tensin de la
accin es cierta modificacin que concentra la fuerza, que permite una eficacia
ms grande con una fuerza menor.
Un ingeniero que, luego de clculos y
experiencias, hace saltar un peasco dinamitando una mina, gasta evidentemente
fuerza en sus clculos, en su acto de dinamitar y se puede decir que el total
de este gasto es ms grande que el del obrero que lo hara a golpes de pico
durante el mismo tiempo. Pero el resultado obtenido es incomparable y hubiera
sido necesario para obtener lo mismo con golpes de pico un gasto infinitamente
ms grande. Las conductas cientficas son conductas econmicas (Mach), pero no
lo son de una manera absoluta. Demandan una fuerza considerable en el tiempo
dado, pero producen efectos desproporcionados con los que producira esta misma
fuerza si fuese aplicada de otra manera.
Hay acciones de alta tensin que reclaman
la puesta en juego de tendencias elevadas en la jerarqua y su activacin
completa; hay acciones de baja tensin en las que tendencias inferiores slo
son activas en un grado medio. Una mente tendr una tensin fuerte cuando
ejecute fcilmente y frecuentemente acciones del primer tipo; tendr una
tensin dbil cuando est forzada a contentarse frecuentemente con acciones del
segundo tipo: hay, adems, entre estos dos extremos innumerables
intermediarios. De manera general, el grado de la tensin psicolgica o la
elevacin del nivel mental en un individuo depende del grado que ocupan en la
jerarqua las tendencias que funcionan, y del grado de activacin al cual puede
llevar las ms elevada de estas tendencias. Entendida as, la tensin
psicolgica juega un rol muy importante en la interpretacin de las conductas y
en la inteligencia de los caracteres.
VARIACIONES
DE LA FUERZA Y DE LA TENSIN
Estas dos formas de la actividad
psicolgica, la fuerza y la tensin, se combinan de muchas formas. Si la fuerza
disminuye, la tensin se mantiene difcilmente y los actos superiores, si an
existen, slo se presentan en la fase inferior del deseo, de la veleidad, de la
ensoacin.
La agitacin. Pero si la
fuerza se mantiene mientras que la tensin baja, lo cual sucede ms
frecuentemente, se observa toda suerte de desrdenes que he llamado las
paradojas de la agitacin. Ciertos enfermos estn en un estado en apariencia
ms grave cuando el reposo, el sueo, los tratamientos tnicos les han devuelto
fuerzas sin volver a subir la tensin. Inversamente, se observa con asombro,
enfermos que se calman, que presentan menos trastornos y sufrimiento cuando su
debilitamiento es ms grande.
La descarga. En ciertos casos, es ventajoso e incluso
necesario disipar la fuerza sobreabundante que ya no corresponde a la tensin
disminuida. Es lo que se produce en todos los fenmenos de descarga que
aparecen en las convulsiones, en los ataques de toda especie, en las
agitaciones, en las rumiaduras mentales. Podran resumirse todos estos hechos
diciendo que un acto de un nivel superior concentra fuerzas que son suficientes
para producir un gran nmero de fenmenos inferiores y que stos aparecen por
derivacin cuando el fenmeno superior ya no puede producirse. Para obtener
cierta calma, es necesario que haya siempre cierta proporcin, variable segn
el caso, entre la fuerza y la tensin psicolgicas.
Las oscilaciones. Bajo una gran cantidad de influencias, las
fuerzas psicolgicas aumentan en un individuo y, sobre todo, disminuyen. No son
slo las lesiones anatmicas de un rgano nervioso, sino todos los trastornos
de los rganos alejados, infecciones, intoxicaciones, fatigas, emociones de
toda especie los que pueden cambiar la fuerza y la tensin psicolgicas. Hay
cambios lentos o rpidos, pasajeros o definitivos, cambios peridicos. Cuando
el cambio se produce en el sentido de la disminucin de la accin, hay
depresin psicolgica con descenso de los fenmenos superiores y a menudo
agitacin por escape of control
(Head). A menudo, tambin hay ascenso psicolgico cuando los enfermos
depresivos se restablecen y recobran sus fuerzas.
No hay que dar un sentido demasiado preciso
a la expresin enfermedad mental, ni menos aun a las especies de enfermedades
mentales. Estos trastornos no son netamente distintos unos de otros como
enfermedades infecciosas producidas por microbios diferentes. Pero sobre todo,
no hay que distinguir demasiado las enfermedades de las oscilaciones de la
mente consideradas indulgentemente como formas normales del pensamiento. Hay que
dejar de levantar un muro impenetrable entre los errores, las faltas, las
rarezas de carcter descriptas por los moralistas y los novelistas, y las
enfermedades de la mente estudiadas por los mdicos.
Los equilibrios.
Entre las diversas
oscilaciones, la mente mantiene cierta estabilidad: un equilibrio se establece
entre los recursos y los gastos psicolgicos. Al ser muy variados unos y otros,
los equilibrios psicolgicos son muy diversos: equilibrios superiores en
activos que tienen grandes gastos y tambin grandes recursos; equilibrios
inferiores en astnicos, a menudo en nios acusados de haraganera, en muchos
neurpatas; equilibrios de miseria en las demencias.
Esta
psicologa de la conducta tiene como corolario una psicologa patolgica y una
psicologa teraputica, que son en la actualidad el punto de partida de todos
los estudios sobre las relaciones sociales entre los individuos e incluso entre
los pueblos.
Pierre Janet,
Miembro del Instituto,
Profesor Honorario del Collge de France