La Psicologa Biolgica
Dr. Jos Ingegnieros
La
psicologa contemporánea es una ciencia natural.
Siendo el objeto de su estudio los fenmenos psquicos y producindose stos
en seres vivos, es tambin una ciencia biolgica.
Las funciones psquicas no son patrimonio exclusivo de la
especie humana; ellas se constituyen desde las ms elementales manifestaciones
de la vida y se elaboran progresivamente a travs de la evolucin de las
especies. Por eso la psicologa no estudia
solamente las funciones psquicas del hombre; aunque las de nuestra especie
animal nos interesan ms que las de otras,
slo podemos considerarlas como una expresin compleja de las dems, derivando
tal complejidad de las necesidades progresivas
de la materia viviente en su evolucin adaptativa a las condiciones del
medio en que existe.
En
este sentido puede admitirse con James que la psicologa es una ciencia
natural, pero no sabramos aceptar la interpretacin que da a sus objetos
de conocimiento; la concibe como un cuerpo provisorio de verdades relativas
a los estados de conciencia y a los conocimientos que ellos tienen el
privilegio de darnos.
No
podemos admitir que las funciones psquicas son siempre estados de conciencia,
y creemos que los conocimientos dados por stos slo son una mnima parte
de las funciones que la psiquis desempea en
la evolucin biolgica de las especies.
La
existencia real de las funciones psquicas es un dato primitivo de la experiencia;
el hombre observa en s mismo y en los dems
hombres, como tambin en todas las especies vivientes, proporcionalmente
a la gerarqua evolutiva de ellas. Y el hombre
observa tambin los resultados de estas funciones; su intervencin
es decisiva en la conducta, es decir, en la adaptacin de todos los actos
de los seres vivientes a las condiciones del medio
en que ellos se realizan.
Estos
breves postulados cuyo examen particular excedera a los lmites de una
introduccin a los estudios que la Sociedad de Psicologa ha emprendido,
permiten sealar el criterio que, en mi concepto, puede servirle de gua,
y tambin nos dejarn entrever cul es la orientacin general de los estudios encaminados al conocimiento de las funciones psquicas. Sera esteril o peligroso arriesgarse a cruzar tan obscuros dominios sin llevar una clara nocin de
los caminos posibles, aunque osaramos demasiado pretendiendo determinar
en lneas precisas su va maestra definitiva.
La
tarea no es fcil, a punto de no haberla
resuelto los ms preclaros ingenios humanos que en
larga serie de siglos han pretendido fijar
las condiciones de los fenmenos del espritu y establecer sus leyes generales.
Pero
tampoco podramos negar que sus dificultades
han disminuido en los ltimos lustros, gracias al prodigioso
desenvolvimiento de los mtodos que refuerzan y precisan las observaciones
humanas y al auxilio poderoso de las ciencias
afines, reconstituidas vigorosamente al calor del positivismo filosfico.
Los psiclogos contemporneos pueden
afirmar que una ciencia comienza a organizarse sobre los escombros de las
antiguas especulaciones metafsicas, ms preocupadas
de adaptar la realidad a las construcciones aprioristas del espritu
que de construir sistemas fundados en la inteleccin de la realidad, tal
como nos la revela la experiencia. Los clsicos
de la filosofa se consideraron
obligados a penetrar en el dominio de los fenmenos psicolgicos trayendo
alguna idea filosfica, moral o fsica: el
alma, la sensacin, el tomo, la voluntad,
el bien, el instinto, las imgenes, las facultades, etc.; hoy comenzamos
a salir de esa corriente y a concebir la actividad psquica como un proceso
biolgico en formacin continua y no como una
simple suma o combinacin de elementos que preexisten por
separado; en este sentido, los postulados ms ruidosos de Bergson y James (impulso vital, corriente de
la conciencia), pueden ser afirmaciones elementales
de la psicologa biolgica evolucionista, sin que esto implique opinar
sobre la validez
o invalidez de sus inferencias metafsicas.
Encaradas
las funciones psquicas como simples fenmenos naturales, como datos particulares
de la realidad universal sometida a nuestra experiencia, su estudio es
menos difcil y el cuerpo provisorio de verdades que
a ellos se refiere, la psicologa, puede constituirse
en condiciones cada vez ms favorables. Con toda razn podemos repetir
que ya no estorba nuestro camino el espiritualismo clsico,
enmaraado por las distintas facultades preconstituidas en
el alma, ni las teoras escolsticas encarriladas a cimentar el sentido comn en la sofistica, desvindose
del buen sentido, ni las psicologas analticas que llevaban a concebir
la actividad mental como un agregado de elementos primitivos dotados de
existencia autnoma, ni el asociasionismo emprico
que haca del alma humana un conglomerado esttico.
La
moderna renovacin filosfica, que ha puesto
en las diversas ciencias el eje de toda interpretacin hipottica de la
realidad, seala otros horizontes a la psicologa.
El pensamiento filosfico
ya no es subjetivo; su contenido ya no es la inteligencia
abstracta sino la realidad que se nos revela por la experiencia, tal como
se nos revela. El genio de los filsofos griegos nos admira por su potencia
imaginativa, pero no arrastra nuestro consentimiento; Scrates, Platn y Protgoras son
simples casos para el estudio de la imaginacin creadora. Ellos
fueron relmpagos en pocas de forzosa penumbra, forzosa
porque el conocimiento es una obra colectiva que el genio sintetiza o previene,
pero no crea de la nada. Y as tambin Bacon, Leibnitz, Spinoza, Descartes,
Locke, Hume, Condillac, Mill, Kant, Schopenhauer, Nietzsche, cumbres
preclaras del pensamiento filosfico, son puntos
de orientacin en la historia del conocimiento humano, pero poco representan
ya en el capital positivo de la ciencia moderna: grandes imaginativos,
creadores geniales, ellos son magnficos artistas de la metafsica, pero
no pueden orientar al estudioso que se ensaya con criterio cientfico en
la comprensin de las funciones psquicas.
La
psicologa moderna es ms modesta, pero quiere ser menos insegura. Si su
objeto de estudio son fenmenos propios de los seres vivos, justo es que
tome los criterios y mtodos de las ciencias biolgicas; si la experiencia
revela que las funciones que observa estn especialmente condicionadas
por la estructura y las funciones del sistema nervioso, justo es que haya
buscado en ste la clave de su mecanismo. Por eso es la palabra de los
bilogos, naturalistas, fisilogos y alienistas la que ha aportado los
materiales constitutivos de su nuevo edificio. El
mtodo especulativo est destronado;
la experiencia se integra por otras vas ms contiguas a la realidad: la
observacin introspectiva y extrospectiva, directa o indirecta, sensorial
o instrumental. El pensamiento se enfoca sobre s mismo, en
vez de buscar fuera de s su propia explicacin; los psiclogos abandonan
las cimas culminantes, y con frecuencia inaccesibles, de la metafsica,
buscando en la experiencia de las disciplinas naturales los auxiliares
para sus indagaciones. El pensamiento se busca a s mismo en el cerebro,
como en su propia casa, recorre todos sus meandros, examina sus comunicaciones,
consigna sus hbitos, tantea los resortes, todo lo escruta obstinadamente.
El fenmeno natural es estudiado como tal; la naturaleza desciende de las
antiguas individualizaciones construidas por
el misticismo de los filsofos geniales y reintegra a la psiquis en sus
funciones biolgicas, limitadas pero esenciales.
Ya
no es para nosotros el pensamiento un misterioso atributo que la imaginacin
ignorante atribua a seres o entidades ajenas a nuestra experiencia. Hoy
todo nos lleva a creer que pensar es una de las funciones de esa otra funcin
mas vasta, que es vivir; la energa psquica es un modo de la energa vital,
como sta parece serlo de la energa qumica, y sta de la energa mecnica.
Al concepto de un mundo creado para que el hombre lo piense, o de un pensamiento
creado para dar existencia real al mundo, tiende a substituirse el monismo
energtico.
Las
funciones psquicas no son ms que una funcin especializada de la energa
biolgica; la conciencia es una de sus maneras de manifestarse. Pensamos
con todo el organismo, pero el cerebro es el sistema orgnico destinado
a representar la naturaleza que percibimos, a reunir las imgenes de la
realidad que impresiona nuestra sensibilidad, a conservarlas, reproducirlas,
asociarlas, abstraerlas, sintetizarlas, en el continuo flujo y reflujo
de todos los procesos biolgicos. Es as como las funciones psquicas reflejan
y resumen el medio ambiente en que el organismo vivo se desarrolla; as registran
su historia. Consideradas como una de tantas manifestaciones de la energa,
ellas tienen que obedecer a leyes similares de las que tambin rigen a
las dems; consideradas como funcin, ellas emanan de rganos, y es en
ellos donde podemos investigar las visibles condiciones antomofisiolgicas
que condicionan su produccin y las ntimas combinaciones fisicoqumicas
que las acompaan.
Esta
tendencia a reducir los fenmenos psicolgicos a una modalidad ulterior
y ms diferenciada de los fenmenos biolgicos, parece ser la conclusin
ms general y consolidada de toda la psicologa contempornea. Tal criterio
y tales mtodos son ya corrientes en todos los tratadistas, sin distincin
de escuelas, desde Spencer y Sergi hasta James y Bergson; los
mismos partidarios del neoidealismo los aceptan
y aplican, no obstante sus reservas puramente verbales o sentimentales
respecto de los problemas metafsicos que parecen estar involucrados en
ellos.
Al variar la posicin de esta disciplina cientfica, cambise tambin su metodologa; el estudio de
funciones biolgicas fue accesible a mtodos de investigacin cada vez
ms complejos. Fcil pareca a los dialcticos e idealistas el estudio del alma humana; bastaba reflexionar al respecto. Descartes ar el surco falso, diciendo que el alma es ms
fcil de conocer que el cuerpo; su opinin sigue siendo cmoda para los
que desean ejercitarse en deportes psicolgicos sin adquirir los conocimientos
biolgicos que son su base. As fue como los Vctor Cousin, los Jouffroy y los Royer Collard pudieron
creerse psiclogos teniendo de la psicologa una idea bastante informe,
a punto de definirla
como la ciencia del principio inteligente, del hombre o del yo, o
como la parte de la filosofa que tiene por
objeto el conocimiento del alma y de sus facultades, estudiadas
por intermedio de la conciencia. Sus mtodos tenan que ser sencillos
y fciles, como que se resuman en esta frmula: el alma
se conoce, se comprende a s misma inmediatamente. Ms modestos, los psiclogos
de hoy consideran que las funciones psquicas
pueden estudiarse con todos los mtodos de las ciencias biolgicas y sociales,
sin excluir por eso la introspeccin, que despus del exclusivismo instrumentalista de los fisilogos y de los excesos
de la psicologa analtica, ha
recuperado buena parte de su primitiva importancia, volviendo a prestar
atencin, como hace James, a los datos inmediatos de la conciencia.
Para
el estudio de las funciones psquicas es indispensable tener en cuenta todos los factores
que contribuyen a determinarlas; la psiquis
acta en funcin del medio. Nunca repetiremos bastante que cada fenmeno
psicolgico depende, en primer trmino, de rganos que encontramos en el
encfalo y en todo el sistema nervioso; y tambin
depende de las condiciones biolgicas del ser vivo, es decir, de todos
los otros rganos y funciones de la vida, con los cuales est en intima
relacin; y de las condiciones del ambiente social, rea en que el fenmeno
se mueve y donde adquiere formas particulares o comunes; por fin, influyen
sobre l una serie ignorada y obscura de antecedentes de la vida individual,
es decir, la herencia: residuos de la experiencia psicolgica de innumerables
generaciones que escapan a nuestra investigacin y permanecen en la sombra.
Por eso el estudio metdico y completo de cualquier hecho psicolgico debe
abordarlo bajo sus tres aspectos esenciales: 1, en
el organismo y en el cerebro, por ser ste el rgano que principalmente
resume la vida psquica; 2, en la herencia, que es el lote
de aprendizaje que nos transmiten nuestros antepasados; 3, en el medio, de donde el individuo toma los
datos experimentales que sus rganos elaboran siguiendo las inclinaciones
marcadas por la herencia.
Es
evidente que esta manera de plantear el estudio de las funciones psquicas
aleja de toda hiptesis metafsica y lleva a constituir una psicologa
sin alma, como dijeron Lange y Lewes. No obstante la perpetua
anastomosis de la psicologa con las dems disciplinas filosficas -a punto de ser la tica, la lgica y la esttica
tres vastos captulos de aquella- los problemas puramente metafsicos quedan
al margen de nuestra ciencia, pues son insolubles por definicin. La hiptesis
del alma, es absolutamente innecesaria en psicologa, lo que no impedir que,
durante un tiempo largusimo siga formando parte de las creencias usuales;
el problema clsico de la conciencia parece, en cambio, aproximarse a una
solucin; entendida hoy como una cualidad contingente de las funciones
psquicas, sinttica pero variable, episdica, desagregable, de intensidad
oscilatoria, dinmica (corriente o flujo), subordinada a las modificaciones
de la personalidad orgnica, ella ha perdido su misteriosa sublimidad de
antao. Si antes lo esencial y sorprendente eran los fenmenos psquicos
concientes, hoy tiende a ser ms esencial y sorprendente el estudio de
los fenmenos psicolgicos que habitualmente no entran en el rea reducida
de la conciencia (Sergi, Hoffding, Janet, Sollier).
Lo
que sabemos de la vida psquica individual, la parte conciente, slo es
una muestra superficial de actividades que escapan a nuestro anlisis.
Con frecuencia nos basta esa simple superficialidad, creyendo que ella
es todo y nos dice todo; sin embargo, la conciencia slo nos manifiesta
el hecho elaborado, no el que se est elaborando. Por eso el examen directo
y subjetivo de la actividad conciente no podra iluminar ms que una zona
estrecha de la vida mental; la psiquis seguira siendo un vasto y profundo
mar inexplorado sin el concurso de las ciencias biolgicas y sociales,
especialmente de la patologa, que nos revela muchos fenmenos inadvertidos
en el funcionamiento normal (Ribot). Es as como la psicologa contempornea
no se contenta con exigir a sus cultores la aptitud para el razonamiento
lgico o la imaginacin rica en especulaciones abstractas; ella reclama
el concurso de las ciencias afines, pues todas son sus colaboradoras, y
el esfuerzo colectivo puede ilustramos acerca de las condiciones que determinan
el funcionamiento de la materia viva en sus manifestaciones ms evolucionadas.
Por
fin, ahondando ms el examen de la formacin progresiva de las funciones
psquicas a travs del mundo biolgico, hasta llegar a sus ms altas manifestaciones
humanas, veramos que todo concurre a pronosticar la futura orientacin
de estos estudios hacia una psicologa gentica. Ella permitira entrever
las adquisiciones de la experiencia psicolgica a travs de la evolucin
de las especies, desde sus formas simples en los organismos unicelulares
hasta los ms luminosos florecimientos del genio humano; ella nos mostrara
las reacciones adaptativas de los seres vivientes a su medio, las leyes
biolgicas de adquisicin de los hbitos en la experiencia individual,
la transmisin hereditaria de esas adquisiciones habituales bajo forma
de instintos de la especie, la modificacin de los instintos hereditarios
por la accin del ambiente, las formaciones de la experiencia individual
sobre los instintos constituidos por la experiencia de la especie, en una
palabra, todo el devenir progresivo de la vida mental en la evolucin de
la serie biolgica, en la evolucin de la especie humana y en la evolucin
de los individuos. Tal psicologa gentica, que hoy apenas osamos entrever,
estudiara la formacin de las funciones psquicas a travs de la evolucin
biolgica, considerndolas como una adquisicin progresiva de la experiencia;
ese nuevo criterio parece llamado a subvertir los programas y mtodos que
rigen hoy la materia, abriendo horizontes inesperados y permitiendo generalizaciones
an no previstas.
Sealada
as, en sus lneas generales, la orientacin que ha tomado el estudio de
las funciones psquicas, cabe ver cul es la posicin actual de la psicologa
biolgica en el concierto de las ciencias y cul es su valor dentro de
las disciplinas filosficas. Pero, si hemos de entendernos respecto de
tan arduo problema, conviene fijar de antemano lo que debemos designar
como ciencia y como filosofa, a la vez que medir el justo alcance
que podemos dar a conceptos tan elsticos como ciencias filosficas y filosofa
cientfica.
Convienen
los autores en establecer que las caractersticas del pensamiento filosfico
pueden precisarse, con ms o menos aproximacin, as: generalizar, profundizar,
reflexionar y explicar. Estos caracteres corresponden a la realidad, pero
su valor diferencial es impreciso si se comparan con los del pensamiento
cientfico; dirase que la ciencia, en sus manifestaciones ms generales,
tiende exactamente a los mismos fines. La cuestin se simplificara estudiando
la formacin de ambos procesos en la evolucin de la humanidad, lo que
dejara entrever cierto asincronismo entre los conocimientos cientficos
y los sistemas filosficos, y sobre todo revelara una disparidad de mtodos
entre los cientficos y los filsofos. La sabidura de los antiguos era
toda la ciencia de la poca conformada en los moldes filosficos de un
hombre determinado; es decir, era la suma de los datos de la experiencia
en un grupo social dado, amoldadas a una construccin metafsica elaborada
por un filsofo. Desde Platn hasta Bacon, ciencia y filosofa
eran una misma cosa; despus del Renacimiento, y ms an despus de Descartes, la
filosofa no es ms que la ciencia moderna en vas de formacin; el filsofo
trabajaba con el objeto, el espritu y los mtodos de la ciencia de su poca.
Sin embargo, observando ms detenidamente la labor de los pensadores de
todo tiempo, se advierten dos grandes orientaciones desde los orgenes
mismos de la sabidura; la una se aplica a resolver con exactitud determinados
problemas particulares, y la otra tiende a interpretar de una manera general
todos los fenmenos del universo o una gran parte de ellos. Algunos espritus
se inclinan al trabajo de abstraer y analizar, mientras otros se proponen
generalizar y sintetizar; aquellos permanecen fieles a los datos de la
experiencia, stos quieren explicar esos mismos datos mediante la especulacin.
Como si un misterioso equilibrio presidiera a la divisin del trabajo humano,
aun en sus labores intelectuales, dos grandes grupos se forman en todo
el campo del conocimiento: los espritus analistas y los espritus sintetizadores.
A primera vista, para el trabajo paciente y seguro de los primeros conviene
reservar el nombre de labor cientfica, mientras que al arriesgado aleteo
de los segundos corresponde el trabajo filosfico. Si as fuera, podra
definirse la filosofa con relacin a la ciencia, diciendo que es la investigacin
de las generalizaciones ms distantes de la experiencia inmediata. La filosofa
sera a la ciencia lo que sta es al conocimiento vulgar, pudiendo, en
suma, aceptarse provisoriamente la definicin diferencial de Rey: es filosfico
todo estudio que en vez de acantonarse en un grupo de hechos particulares
bien determinados y rigurosamente aislados de los otros, se presenta como
una explicacin integral del universo o de una de sus grandes manifestaciones
fenomnicas, tenindola como fin explicito.
Por
otra parte, es opinin corriente que las ciencias y las filosofas tienen
mtodos distintos. Suele atribuirse a las primeras el mtodo matemtico
o el experimental, aplicados al conocimiento objetivo de los fenmenos
con que la realidad se manifiesta a nuestros sentidos; a las segundas se
atribuye un mtodo puramente racional, dejando amplio campo a la imaginacin
subjetiva, correspondiendo a los genios filosficos un modo de crear semejante
al del genio artstico. Las ciencias observan y comparan, partiendo de
los hechos; las filosofas construyen y generalizan, partiendo de hiptesis
indemostradas. As se afirma por lo comn, pero las cosas paran de otra
manera.
Observando
mejor, encontramos que las ciencias y las filosofas parecen confundirse,
pues las primeras no podran desarrollarse sin hiptesis o conjeturas,
mientras que las segundas necesitan colocar como jalones fundamentales
ciertas nociones observadas o experimentadas con exactitud. Baste mencionar
las recientes afirmaciones sobre el valor instrumental o prctico de las
hiptesis en el desenvolvimiento cientfico de la qumica, reveladas en
el hermoso libro de Ostwald, o pensar en los fundamentos biolgicos
puestos por Mechnikoff a sus estudios filosficos sobre la vida
humana, all la hiptesis dirige el curso de la experiencia, y aqu el
dato experimental sirve de premisa a la especulacin.
En
suma, no es posible concebir el progreso de la ciencia sin hiptesis tiles
y transitorias, como tampoco se concibe la constitucin de la filosofa
sin una base de hechos adquiridos por la experiencia. Luego su mtodo no
es necesariamente diverso, como no lo es su objeto; la diferencia sera
solamente de amplitud y profundidad. La filosofa tiende siempre a ser
una ciencia de las ciencias, una generalizacin de generalizaciones, y
el mtodo filosfico, no pudiendo ser una experimentacin de las experiencias,
procura ser una crtica de las crticas y una hiptesis de las hiptesis.
El
mtodo comn a las ciencias es -o
debiera ser- el mtodo propio de la filosofa. Esta, considerada como ciencia
universal, est llamada a emplear todos los modos de observacin y todos
los modos de deduccin. Lo que la distingue es la naturaleza de su hiptesis
fundamental: mientras en la ciencia ella tiene un valor prctico, provisoriamente
determinado por las investigaciones objetivas que est llamada a encauzar,
en la filosofa se propone explicar integralmente un vasto orden de conocimientos
o la totalidad de ellos.
Si
fueran menester ms definiciones podramos decir que el mtodo de las ciencias
consiste en observar los hechos y en buscar las hiptesis que desarrolladas
por el razonamiento conducen a un sistema limitado, conforme a la experiencia.
Y diramos que el mtodo de las filosofas consiste en observar los hechos
de todos los rdenes y en buscar una hiptesis de carcter universal que
desarrollada por el razonamiento explique los datos generales reunidos
por las diversas experiencias particulares.
Planteadas
as las cosas, parece evidente que la ciencia y la filosofa debieran marchar
al unsono en la evolucin del pensamiento social. Sin embargo, la historia
general de las ideas y doctrinas nos muestra que en cierto momento la especializacin
creciente de las investigaciones cientficas alej a los cientficos de
toda generalizacin, a la vez que los filsofos se vieron cada vez menos
habilitados para conocer toda la expansin de la ciencia. Los positivistas
cientficos, estrechando su horizonte para no perderse en lo infinito,
llegaron a creer que la teora comtiana de la relatividad del conocimiento
permita relegar a la metafsica todo problema de origen y toda tentativa
de explicacin verdadera, provocando la ilusin de que esas soluciones
deban buscarse fuera de la ciencia; por otra parte, muchos espritus superficiales
o puramente literarios encontraron que era muy cmodo segur filosofando sobre
los ms transcendentales problemas sin tomarse la molestia de conocer las
investigaciones cientficas.
as lleg un momento en que los primeros
desdearon todo pensamiento filosfico y en que los segundos ignoraban
sistemticamente tos trabajos de aqullos; los cultores de las ciencias
cerraron las ventanas de sus laboratorios para no mirar fuera, mientras
los filsofos de profesin se libraron de escuchar un idioma que no comprendan.
Toda
la filosofa universitaria francesa, de Vctor Cousin hasta Jules
Simn, es la hueca retrica que ha resultado de creer que era posible
filosofar a puro espritu y en plena ignorancia. Pero esa posicin transitoria
no poda perdurar; algunos entre los sabios advirtieron que era posible
y necesario filosofar sin dejar de ser cientficos, y algunos de los filsofos
han acudido a la ciencia en busca de los principios fundamentales para
remontar el vuelo de sus hiptesis. Por eso la filosofa y la ciencia tienden
hoy a un nuevo acercamiento, preparando el devenir de nuevas interpretaciones
cientficas del universo que constituyen en conjunto la filosofa cientfica,
cuyo objeto son las generalidades de las diversas ciencias y su sntesis
sistemtica.
Entendido
el pensamiento cientfico y filosfico como una funcin social, puede afirmarse
que cada poca tiene una capacidad cientfica dada, que no puede exceder
y que le sirve de base para la elaboracin de sus sistemas filosficos.
El pensamiento cientfico es un reflejo de la vida social en un momento
dado, y la filosofa de una poca es la metafsica de ese pensamiento cientfico.
Por
eso Rageot, al preguntarse si an existe una filosofa, comienza
por establecer que con ese nombre slo se refiere a la metafsica; toda
metafsica ha sido, en las diversas etapas de la especulacin humana, un
esfuerzo racional para generalizar una observacin particular fuera del
dominio que la haba sugerido, para aplicarla a hechos que no se le referan,
de igual manera que a los hechos de que haba nacido. Lo que ha variado
en los sistemas filosficos es la eleccin de ese conocimiento primordial.
Los primeros fsicos de la Grecia se atuvieron a impresiones sensibles;
los socrticos se elevaron a conceptos lgicos; todos los modernos se aferran
a leyes cientficas. Las matemticas, por ser las ciencias de ms antigua
formacin -a punto de que la era grecolatina no tiene
dos nombres cientficos equivalentes a Euclides y Pitgoras- fueron la base de las primitivas generalizaciones
para explicar el universo, como se observa ya en Platn; en pocas
menos lejanas los mismos progresos de las matemticas siguen sirviendo
de ncleo a las especulaciones de los filsofos. As Descartes deduce
su metafsica de la geometra analtica, invencin que le permite expresar
todas las relaciones geomtricas por operaciones algbricas; Leibnitz elabora
la propia universalizando los datos esenciales del clculo integral e infinitesimal; Spinoza llega
a concebir el mundo como un vasto sistema de relaciones geomtricas e intenta
formularlas en un cdigo de teoremas y corolarios; Kant mismo llega
a su metafsica psicolgica partiendo de un hecho matemtico: el descubrimiento
de la gravitacin universal por Newton. Pero al acercarse el momento
contemporneo la situacin vara; el incremento de varias ciencias fundamentales
acosa a los filsofos, que no saben cul elegir como eje de sus generalizaciones.
Fue entonces que se plante la posibilidad de ensayar una filosofa de
la ciencia en s, encarada como una entidad real, sin entrar en el detalle
de las ciencias particulares ni considerar la naturaleza de las verdades
cientficas. La filosofa de la ciencia tornse as en una filosofa del
espritu: la psicologa vino a ser el eje de un completo sistema del universo.
Kant no construy su sistema metafsico
generalizando una verdad cientfica particular. Estaba presente en su espritu
la ley descubierta por Newton, pero no llam su atencin la ley
misma sino el proceso mediante el cual los hechos de la naturaleza se representan
en el espritu humano: la formacin de la ciencia, el conocimiento. Y para
que ese puente entre el sujeto y el objeto fuese ms estable, Kant le
atribuy cualidades puramente lgicas, hacindolo obra exclusiva del espritu.
Las leyes del pensamiento fueron el hecho ms constante que l descubri en
la naturaleza; trat de investigarlas considerndolas como la realidad
esencial del universo. Sin embargo, a medida que las ciencias especiales
se desarrollaron, la insuficiencia de kantismo fue progresiva y la realidad
fue cada vez menos explicable lgicamente. Por una reaccin natural se
pas al extremo opuesto: en la imposibilidad de explicar todo lgicamente,
lo mejor pareci renunciar a la explicacin y limitarse a la constatacin
y coordinacin de nuestros conocimientos; as sobrevino la filosofa positiva,
encaminada a fijar los datos objetivos del conocimiento cuyo ms ilustre
portavoz fue Augusto Comte.
Entre
la tendencia de Kant y la de Comte oscil por algn tiempo
el pensamiento metafsico; mientras tanto el mtodo positivo daba incremento
a la consolidacin de varias ciencias, creando un material vasto y complejo
para servir de base a una nueva metafsica, cuyos principios fueron leyes
generales de varias ciencias a la vez. Con este criterio surgi la concepcin
de Spencer, que fue una amplia filosofa de la naturaleza a la vez
que un vasto sistema del mundo, solamente comparable con las geniales creaciones
de Aristteles y de Bacon. Sus primeras leyes, tomadas
a la biologa, cimentaron la concepcin del evolucionismo determinista,
y se intent demostrarlas en los rdenes fundamentales del fenomenismo
universal: csmico,
geolgico, biolgico, social y psicolgico.
No
es arriesgado afirmar que el de Spencer ha sido hasta ahora el ms
completo ensayo de metafsica fundado en las ciencias; pero su propia magnitud
contena ya, en germen, la causa de su fragilidad. La filosofa de Spencer tom principios
generales de las matemticas, de la fsica y de la biologa, los argamas en
un sistema aparentemente perfecto y ofreci la explicacin del universo;
la heterogeneidad de sus principios cientficos fue la condicin primera
de su xito. Pero bien pronto, con el incremento desigual de las ciencias
parciales a las que tom esos principios, se produjo una rotura de equilibrio
entre las diversas partes del sistema, dejando grandes lagunas por llenar
y quedando sin base las conclusiones asentadas en teoras particulares
cuya inexactitud vino a probarse.
Esas mismas causas que invalidaron el sistema
de Spencer -el incremento de numerosas ciencias
parciales y complementaria- las sucesivas correcciones sufridas
continuamente por las diversas leyes generales afirmadas por cada ciencia,
hacen cada vez ms difcil la generalizacin universal de los principios
cientficos particulares, poniendo limitaciones serias a la especulacin
metafsica. Ahora es posible la filosofa de una ciencia o de un grupo
de ciencias, antes que la filosofa del saber total. Por eso los ensayos
contemporneos posteriores a Spencer suelen ser parciales y restringidos,
aunque todos ellos relativamente conciliables dentro de la naciente filosofa
energtica
Tres grupos de ciencias les han servido de
bases. En primer lugar las matemticas, encarando el problema metafsico
del nmero y de la extensin, siendo su ms acabado exponente el relativismo
matemtico de Poincar, que viene a subvertir los fundamentos de
las ciencias consideradas hasta hoy ms exactas. En segundo lugar las ciencias
fsicas, encarando el problema de la constitucin de la materia, llegando
con Mach y Ostwald, a constituir la energtica cientfica;
y por fin, las ciencias biolgicas, encarando el problema de la vida, cuya
solucin creemos alcanzar definitivamente da por da y hora por hora,
aunque siempre alguna circunstancia viene a atravesarse y a separamos de
ella, oponindose a los mecanistas biolgicos como Le Dantec el neovitalismo
de Lodge, Bergson o Reinke.
Es
aqu donde se plantea concretamente el valor metafsico de la psicologa
cientfica, es decir, su valor como base para una generalizacin filosfica.
Y decimos psicologa cientfica para precisar los trminos del problema;
pues la psicologa debe considerarse aqu como ciencia, es decir, como
el estudio de una determinada categora de fenmenos naturales: porque
carece de finalidad y no se propone buscar ninguna causa primera de esos
fenmenos, de su esencia o substancia; porque usa el mtodo positivo, para
consignar los datos de la experiencia, valindose de la observacin introspectiva
y extrospectiva, y de la experimentacin que es una observacin previamente
condicionada.
Pero
la psicologa, no obstante la importancia que con razn le han atribuido
los hombres en todo tiempo, no es una ciencia general, refirindose sus
datos y sus leyes a una parte insignificante de los fenmenos del universo
y a una parte mnima de los fenmenos que se producen en la materia viva.
Es, pues muy estrecho su radio, muy breve su horizonte, muy limitada su
experiencia. Cmo podran sus datos y sus leyes servir de base a una explicacin
metafsica del universo, siendo los fenmenos psicolgicos la ltima y
ms complicada etapa en la serie de manifestaciones de la energa, y siendo
las funciones psquicas una revelacin pura y simple de la vida orgnica? No
es evidente que la psicologa es simplemente un captulo -el ms interesante para los hombres,
si se quiere, pero un simple captulo- de
las ciencias biolgicas?
En
esas condiciones no se concibe que la parte permita generalizaciones ms
vastas que el todo: la psicologa no puede ofrecer a la metafsica una
base de substentacin mayor que la biologa.
Sin entrar en el problema tantas veces tratado
de la clasificacin de las ciencias, diremos simplemente que ellas tienen
diversa jerarqua filosfica, cuya medida est en la amplitud de sus posibles
generalizaciones. Toda ciencia general ocupa una jerarqua filosfica ms
alta que las ciencias particulares subordinadas a ella; los postulados
de la biologa tienen una jerarqua filosfica superior a los de la botnica,
la antropologa o la sociologa. En este sentido el rango de la psicologa
es inferior al de la biologa como ciencia filosfica, por ser menos
vasta la experiencia de la parte que la del todo. Las recientes tentativas
de Tarde y James parecen denunciar esa relativa inexpansibilidad
filosfica de las doctrinas psicolgicas.
Pero si no puede cimentar una filosofa general,
es decir, una explicacin del universo, la psicologa puede ser objeto
de una filosofa parcial, extensiva a cierto grupo de fenmenos, especialmente
a los que se producen en los seres capaces de vida psquica. En este sentido
relativo puede ella buscar la determinacin de sus propias leyes generales,
complementando la observacin y la experiencia mediante la hiptesis, pero
sin olvidar que toda filosofa psicolgica cabe dentro de una filosofa
biolgica y sta debe harmonizarse dentro de una concepcin sinttica del universo. La
ciencia psicolgica consistir, pues, esencialmente, en fijar las relaciones
necesarias no solamente entre las diversas manifestaciones de la vida psicolgica,
sino tambin entre stas y ciertas manifestaciones biolgicas o ciertas
acciones del medio. Ella continuar, en suma, el cuadro de la naturaleza
comenzado por las ciencias que la preceden lgicamente y cronolgicamente,
y explicara los hechos psicolgicos en continuidad con los hechos biolgicos,
como stos son explicados en continuidad con los hechos fsicoqumicos,
y stos a su vez en continuidad con los hechos mecnicos. Nada nos impide
considerar realizable esta presuncin. Esta conclusin de Rey parece la
ms verosmil.
Siguiendo,
pues, las inclinaciones de su temperamento, los psiclogos tratarn su
materia como hombres de ciencia o como filsofos, sin que su objeto y su
mtodo varen. Como hombres de ciencia aumentarn y corregirn los datos
de la experiencia, escrutando las funciones psquicas con el auxilio de
todos los mtodos positivos; como filsofos construirn las hiptesis necesarias
para el adelanto de las investigaciones, fundndose en la experiencia,
pero excedindola; y al mismo tiempo, remontando el vuelo en regiones menos
seguras y slo accesibles a los espritus ms superiores, establecern
las leyes ms generales que rigen a los fenmenos psicolgicos, procurando
crear una filosofa cientfica particular que encuadre en el marco suntuoso
de otras amplias concepciones del universo.
Huelga
agregar que ese punto de vista nos aproxima al monismo filosfico, reintegrando
la psicologa en el orden de las ciencias naturales y los hechos psicolgicos
en el orden comn de los datos de la experiencia.
A
pesar de los fecundos esfuerzos realizados para aproximar la actividad
biolgica y la actividad psicolgica, y no obstante el xito feliz con
que se han aplicado a los fenmenos psicolgicos las nociones de evolucin,
seleccin y adaptacin existen pretendidos filsofos y risueos psiclogos
que ignoran esa transformacin de nuestros estudios y siguen creyendo que
el espritu humano es un mundo aparte, cuyos fenmenos escapan al resto
de los hechos naturales.
Es
necesario que distingamos perfectamente nuestra psicologa de esos ya intiles
pasatiempos especulativos. Ella ignora la existencia del alma, tal como
la entendan los racionalistas metafsicos: la fuerza inmaterial cuyos
cambios misteriosos se traducan por hechos de conciencia. Ya no podemos
creer que el alma racional es el patrimonio exclusivo del hombre blanco,
adulto y civilizado, segn el antiguo filsofo que pretenda asimilar los
brbaros, la mujer y los nios a los otros animales. Por otra parte,
la explicacin ofrecida por el espiritualismo para resolver la diferencia
entre los fenmenos de la materia y los del espritu, es intil para la
investigacin cientfica. En primer lugar es hipottica y no da pruebas
de que existe esa entidad espiritual; es, en segundo trmino, metafsica,
excediendo los lmites de los conocimientos naturales; y, por fin, es anticientfica,
dejando sin solucin el problema mismo que pretende solucionar. Esta hiptesis
del alma espiritual y razonante se nos revela como un desarrollo dialctico
del antropomorfismo primitivo, es decir, del animismo primordial constituido
por creencias extralgicas y contrarias a la experiencia, aunque reforzado
por tendencias emotivas o sentimentales que perduran y lo transforman continuamente.
Los
empiristas de todas las escuelas (sensualistas, materialistas, asociacionistas
y fenomenistas) se han opuesto siempre a las afirmaciones del racionalismo,
viendo en el espritu un reflejo de la realidad y no una fuerza capaz de
penetrar la realidad misma; pero en cuanto a la teora del conocimiento,
una de las ramas del empirismo cay en el mismo error que combata, engendrando
el llamado paralelismo psicofsico. Para ste el espritu sera paralelo
a la materia y ambos expresaran en lenguaje diferente un mismo hecho;
espritu y materia seran dos traducciones recprocas del mismo texto.
Para los idealistas, el texto primitivo es el espritu, para los materialistas,
sera la materia; para los espiritualistas dualistas, ambos seran primitivos;
para los monistas, serian las manifestaciones simultneas de la energa,
cuya esencia escapa actualmente a nuestra observacin. Estas frases, repetidas
por muchos psiclogos, muestran la utilidad prctica del paralelismo como
hiptesis de trabajo durante los comienzos de la psicologa cientfica;
el ha permitido el acercamiento de muchos espiritualistas, racionalistas
y neomsticos de toda especie, que no habran podido aceptar los rumbos
y mtodos de la ciencia mientras ellos implicaban una desercin de sus
prejuicios religiosos o filosficos.
Hoy
hemos sobrepasado definitivamente el perodo paralelista, compromiso ya
innecesario entre los viejos hbitos mentales y los nuevos datos de la
ciencia. Como el racionalismo, como el asociocianismo, pertenece a la historia
de las doctrinas psicolgicas, aunque su lenguaje pueda servirnos todava
para expresar cmodamente algunas correlaciones biopsquicas cuya sinergia
orgnico-funcional solicita nuestra observacin, sin que podamos traducirla
en trminos del lenguaje monista, an incompleto.
Durante
los ltimos aos hemos asistido a la aparicin de nuevas corrientes filosficas
que reclaman ser mencionadas en estas pginas. La idea central de la filosofa
en el ltimo medio siglo fue un acercamiento a las ciencias, casi una subordinacin
a stas. Comte, Taine y Renan hicieron de la ciencia un nuevo dolo,
llegando sta a tener en el ilustre qumico Berthelot el ms entusiasta
de los apstoles. En vano Lachelier, Fouille, Boutroux -y ms que
todos Renouvier- intentaban resistir a la ciencia en nombre del
idealismo, procurando salvar las nociones de libertad y de espritu.
Ms
eficaces que la de esos idealistas fueron, sin embargo, las crticas de
los mismos hombres de ciencia, aunque todos se concretaron a contestar
los resultados de las doctrinas cientficas ms bien que a invalidar sus
mtodos. Se advirti que no haba una ciencia general sino ciencias especiales
distintas por su objeto y por su mtodo, siendo transitorios y contingentes
los sistemas de filosofa cientfica que pretendan unificar sus conclusiones
ms generales, por ser estas inestables y constituidas por aproximaciones
sucesivas. Fueron sabios, y no idealistas especulativos, los que hicieron
mas slidas esas conclusiones: Poincar, Mach, Ostwald. Despus
de ellos se tiende a pensar que la ciencia es la manera cmo el espritu
piensa las cosas, manera inquieta e incesantemente renovada; esta concepcin
ha abierto las puertas a una reaccin filosfica extracientfica, fundada
en el mtodo emprico e intuitivo.
James y Bergson, en
vez de considerar a la inteligencia como el nico medio de conocer y al
conjunto de la realidad como un objeto sometido al razonamiento cientfico,
han apelado a la intuicin y a la experiencia emprica, alcanzando un conocimiento
de la realidad distinto del de los cientficos. Tal modo de ver no nos
parece contradictorio con los postulados principales de la filosofa cientfica,
aunque a diario vemos complicar con el pragmatismo intenciones espiritualistas,
morales, religiosas y an polticas que no le son esenciales, aunque pueden
atribursele accidentalmente- Este resurgimiento de la observacin directa
y de la experiencia psicolgica intuitiva ha parecido una tabla de salvacin
para todos los espiritualistas y neoidealistas, los que se han apresurado
a reivindicarlos para la psicologa, creyendo con ello rehabilitar la antigua
especulacin acerca del alma y de la conciencia, independientemente de
las disciplinas biolgicas en que la psicologa se asienta.
Nada
ms ilusorio que tal suposicin. James y Bergson coinciden
en concebir la vida psquica y la conciencia como un proceso continuo,
en constante transformacin, como una realidad que se va constituyendo
constantemente a s misma. Esta concepcin dinmica de la vida mental -que llama James corriente de la conciencia y
que Bergson hace derivar de la impulsin vital- no es contradictoria
con ningn dato de la psicologa cientfica a que se pretende oponerla;
al contrario, se encuadra perfectamente, y James lo reconoce, dentro
del concepto spenceriano que concibe la vida como un continuo trabajo de
adaptacin a las condiciones del medio, siendo precisamente su caracterstica
la variabilidad constante; en otros trminos, la concepcin pragmatista
de la vida y de la psiquis es un simple corolario de la aplicacin del
evolucionismo spenceriano a la biologa y la psicologa. James y Bergson han
expresado en frmulas concretas y novedosas un concepto comn a la ciencia
de la vida y de la psiquis, admitido por todos los evolucionistas.
Las
aplicaciones morales y sociales del pragmatismo son, sin duda, lo ms interesante
de la nueva doctrina, pero escapan a los dominios de la ciencia y no se
relacionan directamente con la psicologa. Son hiptesis filosficas, entre
las cuales la ms importante sera que la ciencia debe seguir las necesidades
de la actividad prctica: la accin engendra la ciencia.
Para
nuestro objeto, basta dejar establecido que el pragmatismo de James y
de Bergson no implica, en manera alguna, el resurgimiento del racionalismo
especulativo o del animismo en psicologa, limitndose a evidenciar la
utilidad de un buen mtodo: constituir una ciencia natural fundndose en
los datos inmediatos de la conciencia, llmesele empirismo radical o experiencia
pura. Parte de premisas distintas, mira desde un punto de vista diferente,
pero en lo fundamental se mantiene dentro de la orientacin que hemos sealado,
pues considera a los hechos psicolgicos como manifestaciones de la materia
viva en continua evolucin, encuadrndose dentro de la psicologa biolgica
evolucionista.
Fuera
de la ciencia, en el campo de la metafsica pura, es donde el pragmatismo
difiere del monismo. All, cuando entra a ser una teora del conocimiento
y un principio de moral prctica, cuando excede los lmites de la ciencia
para remontar su vuelo en las regiones de la filosofa.
Sea
cual fuere, pues, la posicin filosfica adoptada individualmente por los
psiclogos, la psicologa se va constituyendo como ciencia con criterios
y mtodos bien definidos. El conocimiento cientfico no es la obra exclusiva
de tal o cual sistema filosfico, ni depende de las hiptesis transitorias
que colaboran a su desenvolvimiento, pues dura ms que ellas. Conocemos
la realidad para adaptamos a ella y todos colaboramos en una obra comn
que se va formando en el tiempo, independientemente de las escuelas y de
las sectas ms adversas, fuera de todos los dogmatismos.
Fuente:
Jos Ingegnieros, La psicologa biolgica, Anales
de la Sociedad de Psicologa, 1910, vol. 1, pp. 9-34.