Jos Ingenieros

 

 

 

 

PRINCIPIOS DE PSICOLOGA

 

 

 

 

 

 

 

        I.      FUNDAMENTOS BIOLGICOS DE ESTA CIENCIA NATURAL

               II.      SU POSICION EN LA FILOSOFA

            III.      LA FORMACIN NATURAL DE LAS FUNCIONES PSQUICAS

            IV.      EL MTODO GENTICO

 

 

 

 

 

 

 

6 Edicin, revisada por el autor,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, 1919


Captulo VI.- La formacin natural de la personalidad consciente

 

  1. Dominios atribuidos a la consciencia psicolgica. 2. Las viejas hiptesis. 3. Carcter consciente de algunas funciones psquicas en la experiencia filogentica. 4. Carcter consciente de algunas funciones psquicas en la experiencia individual. 6. Condiciones fisiolgicas de la experiencia consciente. 7. la personalidad orgnica y la personalidad consciente. 8. Unidad y continuidad funcional de la personalidad conciente. - Conclusiones

 

I.- Dominios atribuidos a la consciencia psicolgica

 

Hemos estudiado la formacin natural de las funciones psquicas en el curso de la evolucin filogentica, sociogentica y ontogentica. Conviene ahora establecer, con la mayor exactitud posible, de qu manera concebimos las relaciones entre la experiencia y la formacin natural de la personalidad consciente, o, para usar del inexacto vocablo usual, la consciencia.

Todo examen ser imposible mientras el trmino consciencia se emplee para designar cosas diferentes. Ningn vocablo suele usarse con significaciones ms variadas en la terminologa filosfica, aunque, etimolgicamente (conscientia, de conscire=conocimiento conjunto o conocer conjuntamente), slo designa el conocimiento concordante de varios, extendido por analoga a la concordancia o unificacin establecida por un mismo individuo entre los datos de su experiencia pasa y los de su experiencia actual.[1]

 

La amplitud con que se ha interpretado la conciencia, en su significacin psicolgica, ha variado enormemente en la historia de la filosofa; a menudo ha sido planteada paralelamente al alma, de la que se consider como una cualidad especfica o como un atributo. Por eso la extensin atribuida al alma suele corresponder a la extensin atribuida a la conciencia.

1. Para los ilozostas, que atribuyen a toda la materia una vida, y cierta espontaneidad o voluntad, la conciencia es un atributo de toda la materia; as la concibieron los antiguos filsofos de la escuela jnica. Ms tarde, para algunos, la materia no era ms que una agregacin de tomos vivos o animados, independientemente de todo principio superior; en este caso el ilozosmo no se distingue del panpsiquismo, que atribuye un alma a todo lo que existe y asigna a cada elemento una facultad de sentir, por rudimental que ella sea (Estratn). Para otros, toda la materia del Universo es un solo y mismo ser, cuya forma, movimiento y vida derivan de una fuerza nica, un alma universal o alma del mundo; en esta forma (emanatismo) el ilozosmo se presenta como una variante del pantesmo que identifica el pensamiento creador con el Universo, y esparce la divinidad o fuerza universal en todos los elementos de la realidad existente. El ilozosmo panpsiquista fue continuado por la escuela de Alejandra (Plotino). Reapareci en Cardano, Paracelso, Spinoza, tendiendo siempre a amalgamar el panvitalismo con el panpsiquismo. Entre los modernos filsofos, Haeckel ha adaptado una posicin relativamente original, que se ha prestado a comentarios equvocos; admite que las funciones psquicas (el alma) son una propiedad de los tomos (panpsiquismo), pero no acepta que los tomos posean conciencia; con ello establece que las funciones psquicas no son siempre conscientes, aceptando que este ltimo carcter slo es compatible con cierto desenvolvimiento del sistema nervioso en los animales.

2. Si se considera que la existencia de funciones psquicas (o del alma) est limitad a los seres vivos, la conciencia no puede admitirse sino como una funcin adquirida por la materia viva en el curso de la evolucin biolgica. Para algunos las funciones psquicas elementales de toda clula viviente, seran ya conscientes (teora de la conciencia celular); para otros, la conciencia slo podra existir en los organismos pluricelulares muy evolucionados. Algunos consideran conscientes a todos, incluso los vegetales (Bonnet); otros la reservan exclusivamente a los animales (Linneo, Schopenhauer); muchos opinan que las funciones psquicas slo pueden ser conscientes en cierto grado de la filogenia animal caracterizado por la formacin de un sistema nervioso central (Haeckel, en su ltima opinin).

3. Descartes, dando la forma definitiva a viejas presunciones de la filosofa teolgica, estableci que la conciencia es atributo exclusivo del hombre, (lo mismo que la razn) siendo puramente automtica e instintiva la a actividad de todas las otras especies animales. Tal opinin, aceptada por la filosofa espiritualista, concuerda con las preocupaciones morales y religiosas ms difundidas ms difundidas; sirve de postulado a la responsabilidad penal, a la capacidad civil, al premio o castigo despus de la muerte, a la creacin divina del alma humana, etc. Muchos psiclogos contemporneos, (que se titulan positivistas o experimentalistas), al tratar de la conciencia slo se refieren a la del hombre, mantenindose dentro de esa tradicin cartesiana.

II.- Las viejas hiptesis.

 

Numerosas hiptesis ha sido enunciadas por los filsofos dualistas y espiritualistas para explicar la conciencia (o, ms bien dicho, para eludir su explicacin).

 

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1.a La conciencia es el mismo espritu, que es tal en cuanto tiene conciencia de s?

Esta hiptesis espiritualista se confunde con el animismo racionalista. El alma, opuesta a la materia, es el instrumento de la conciencia y del conocimiento; inteligencia, pensamiento y conciencia se confunden en ella.

Es la forma explcita y neta del dualismo filosfico. El origen de la conciencia es forzosamente, trascendental y divino. Su funcin es dirigir la materia. Dentro de esta hiptesis, todas las manifestaciones del espritu o del alma seran conscientes; solamente podran considerarse fenmenos psicolgicos los conscientes. La conciencia sera, pues, el atributo esencial de los fenmenos psicolgicos.

La psicologa popular compara el funcionamiento cerebral con una usina telefnica; en esa metfora la conciencia tendra la funcin del telefonista[2]. Antes de inventarse el telfono, los psiclogos dualistas decan que el cerebro era el piano y el alma era el pianista.[3]

Los filsofos neoidealistas contemporneos hablan vagamente de la conciencia o del espritu como equivalentes del alma, trmino que procuran evitar por creerlo demasiado comprometedor.

 

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2.a La conciencia es una facultad primitiva del espritu, existente por s y ante s?

La teora escocesa atribuye a la conciencia la funcin propia de percibir las operaciones de las dems funciones del espritu: pensar es una operacin de la inteligencia; la conciencia observa a la inteligencia, comprueba lo que ella hace, y entonces el sujeto percibe que piensa y lo que piensa.

Royer Collard ha expresado esa misma hiptesis con una comparacin notoria: la conciencia es como un espectador detenido en la orilla de un ro y que mira pasar la corriente. Esa misma concepcin encontramos en el fondo de numerosas metforas usadas por ciertos psiclogos para disimular su ignorancia. La conciencia es un sentido interior, un ojo que mira hacia adentro, una luz que alumbra la actividad del espritu, etctera.

Esta teora implica necesariamente- que los fenmenos y procesos psicolgicos existen independientemente de la conciencia, y siguen existiendo cuando ella desaparece, de igual manera que el ro sigue corriendo cuando el espectador deja de mirarlo. Por eso escriba Royer Collard que: una cosa es sufrir, y otra es tener conciencia de que se sufre. Por ese lado esta hiptesis puede acercarse a la doctrina de la actividad mental inconsciente.

 

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3.a La conciencia es un epifenmeno, es decir, algo sobrepuesto al mecanismo de la vida psquica constituido por fenmenos fisiolgicos?

Es imposible comprender esta hiptesis, acariciada por muchos psiclogos paralelistas. Si la conciencia fuera alguna cosa sobreagregada a los fenmenos fisiolgicos, tendra una existencia real e independiente, sera simplemente un fenmeno distinto (como en las hiptesis ya enunciadas). Llamarla epifenmeno es una manera puramente verbal de eludir o disfrazar el dualismo que implica, sin que ello permita comprender en qu consiste la conciencia. Los espiritualistas que atacan esta hiptesis no comprenden su verdadera significacin, pues concuerda con la suya propia; la diferencia slo est en que mientras los paralelistas se limitan a investigar las condiciones de que depende el carcter consciente en los fenmenos psicolgicos, los espiritualistas afirman que la conciencia elige o dirige los fenmenos dndoles o no el carcter de conscientes.

Las permutas energticas materiales que constituyen las funciones biolgicas son fenmenos susceptibles de observacin y experimentacin, la conciencia (entendida, por consiguiente, como el atributo especfico de lo psicolgico) sera entonces un epifenmeno extrabiolgico. Esta es, simplemente, una nueva expresin verbal de la teora dualista del alma y el cuerpo.

Si, en cambio, admitiramos que el epifenmeno es una resultante real de los procesos biolgicos que condicionan la actividad psquica, la conciencia sera un simple fenmeno biolgico, cayendo en la hiptesis monista que el paralelismo psicofsico no se atreve a afirmar explcitamente.

 

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4.a La conciencia es una causa independiente o superior, capaz de crear o dirigir a los fenmenos psicolgicos?

La evidente ilegitimidad de la hiptesis animista y de la doctrina de las facultades ha motivado esta expresin nueva de la doctrina escocesa. Ya no es la conciencia una simple espectadora de la actividad psicolgica, sino su fuerza propulsora; insistiendo en la metfora de Royer Collard, podra decirse que el sujeto parado a orillas de un ro no se limita a mirar la corriente que pasa, sino que la empuja.

Bergson es el representante contemporneo de esta teora dinamognica de la conciencia: todos mis trabajos, desde los ms antiguos hasta el ltimo, tienden a demostrar que la conciencia es eficaz y verdaderamente creadora. He intentado antes determinar, no por deducciones aprioristas, sino por el estudio de los fenmenos normales y patolgicos de la memoria, la relacin sui gneris que liga el acto psicolgico y el acto cerebral. Es una relacin muy compleja y que no tiene nada de comn con la concepcin de la conciencia-epifenmeno.[4]

Conviene advertir que sta, y todas las restantes hiptesis funcionales o dinamgenas, nada dicen respecto de la formacin gentica de la conciencia; tienden principalmente a afirmar su capacidad de crear o dirigir la actividad psicolgica, orientndola hacia un fin. Fcil es advertir que tal hiptesis implica considerar a la conciencia como un quid ajeno, superior o sobrepuesto a las funciones psquicas, cuya existencia real conoceramos intuitiva o empricamente.

La hiptesis de Bergson es esencialmente finalista y traslada al terreno de la psicologa los mismos criterios que el vitalismo sostiene en el terreno de la biologa. James y otros psiclogos pragmatistas han compartido esta hiptesis, a pesar de haber aportado valiossimos elementos a favor de una teora puramente funcional y biolgica de la conciencia.

El finalismo es uno de los factores que ms perturban la comprensin del problema; es un resto de viejas preocupaciones filosficas que se ha filtrado en las doctrinas contemporneas, impidiendo que la psicologa se convierta en una pura y simple historia natural de las funciones psquicas. Abel Rey[5] seala este error finalista en trminos claros.

 

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En las cuatro hiptesis enumeradas, la conciencia aparece como una entidad misteriosa e indefinida, una especie de ser, o substancia, o fuerza, pero siempre como una cosa que existe por s misma: una realidad.

Cmo esa realidad, si existe, escapa a nuestra experiencia actual o posible? Cmo puede ser una realidad para nosotros, sin ser un fenmeno? Y, siendo un fenmeno, cmo podemos conocerlo mientras se mantiene inaccesible a nuestra experiencia?

Esas preguntas hacen sospechar que los filsofos y psiclogos son vctimas de una ilusin puramente verbal, cimentada en el equvoco lenguaje del animismo racionalista y en una larga tradicin escolstica.

Muchos psiclogos contemporneos tienden a eludir el problema de la conciencia; algunos tratados y manuales suprimen este arduo captulo, limitndose a aceptar implcitamente las ideas tradicionales o dejando que el lector interprete a su manera la significacin del vocablo.

La ilegitimidad de las hiptesis precedentes nos induce a afirmar categricamente que no existe ninguna realidad ala que puede llamarse conciencia.

Es una abstraccin que no corresponde a ninguna realidad concreta; la conciencia no existe, ni siquiera intuitivamente, sino como conciencia de algo que no difiere de ella sino por abstraccin, de la misma manera que abstraemos el contenido de la forma que lo contiene. La conciencia no existe sino como cualidad comn de ciertos fenmenos psquicos, llamados concientes. Cmo podramos tener conciencia sin tenerla de algn fenmeno determinado? Esa conciencia sin contenido real es una expresin abstracta de la posibilidad de tener estados de conciencia particulares. Estamos en presencia de un smbolo de nuestro lenguaje, de una frmula general aplicada a varios fenmenos concretos: la conciencia es una abstraccin objetivada.

Con toda razn se ha dicho que, as como el color no es nada fuera de los objetos coloreados, la conciencia no es nada fuera de los fenmenos concientes; formndonos la idea abstracta de un color, propiedad comn de muchos cuerpos, y designndola por un sustantivo, nos inclinamos a creer que esa palabra designa una realidad; de igual manera, habiendo comprobado que muchos de nuestros fenmenos psquicos son concientes, nos formamos la idea abstracta designada por el sustantivo conciencia y acabamos por considerarla como una realidad distinta, que existe aparte y en ausencia de los fenmenos concientes particulares.

Dos son las causas esenciales de esta tendencia a objetivar una abstraccin:

1)                  la identificacin de la conciencia con la conciencia moral, simple equvoco del lenguaje que se justifica en el vulgo, pero no se explica en los psiclogos. Es un fenmeno cuyo estudio corresponde a la tica y no a la psicologa, a menos que sta quiera explicar la formacin social de los juicios de valor.

2)                  La sugestin racionalista hace confundir la conciencia con la reflexin, o conciencia reflexiva, sin advertir que aquella es inmediata y que en la mayor parte de nuestros fenmenos psquicos concientes se tiene conciencia directa de un estado orgnico o de un objeto, sin necesidad de reflexionar voluntariamente acerca de l.

Por no haber distinguido esas extrapolaciones (moral y lgica) ha sido imposible plantear el problema psicolgico de manera abordable; todo problema mal planteado es insoluble).

 

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No basta decir que la conciencia no existe por s misma, como realidad; ni basta afirmar que es una abstraccin de una cualidad comn a los fenmenos psquicos concientes, reservando este nombre a los que son conocidos por le sujeto en quien se producen. Debemos, y podemos, ir ms lejos.

Una distincin exacta se impone entre problemas que suelen confundirse y englobarse:

1)      La posibilidad adquirida por los individuos de conocer algunas de sus funciones psquicas.

2)      Las condiciones que determinan ese carcter conciente de ciertos fenmenos particulares.

3)      La formacin natural de una personalidad conciente en el curso de la experiencia individual.

El primer problema es gentico o evolutivo; estudia las condiciones de posibilidad de la experiencia conciente en los seres vivos.

El segundo determina la correlacin establecida en los seres vivos entre las nuevas excitaciones, directas o indirectas, y su experiencia individual constituida mediante la memoria.

El tercero estudia la organizacin sistemtica de todas las funciones psquicas concientes en la evolucin de la experiencia individual.

Esta nueva manera de plantear los problemas, nos permite acercarnos al enigma de los enigmas.

 

III.- Carcter conciente de algunas funciones psquicas en la experiencia filogentica.

 

Entendida como una simple historia natural de las funciones psquicas, la funciones concientes se nos presentan como uno de sus casos particulares.

Hemos definido con precisin el carcter puramente biolgico de las funciones psquicas; ello implica considerar que tambin las funciones psquicas concientes son puramente biolgicas.

Dentro de una absoluta unidad de criterio y de mtodo, nos proponemos examinar la adquisicin natural del carcter conciente de ciertos fenmenos psquicos.[6]

Hemos observado la formacin de las funciones psquicas a travs de a evolucin de las especies y en el curso de la evolucin individual. La materia viva, mediante variaciones sucesiva e infinita, fijadas por la memoria y organizadas en hbitos, va adaptndose incesantemente a las variaciones del medio en que ella misma evoluciona. En el curso de esa adaptacin, la materia viva adquiere propiedades estructurales y funcionales incesantemente distintas, regidas por las condiciones generales de la energtica biolgica. De esa manera, en la evolucin de las especies se diferencian tejidos y rganos cuyas funciones son adaptativas; entre esas diferenciaciones estructurales encontramos la aparicin progresiva de un sistema nervioso, regulador de la adaptacin del ser vivo a su medio. A medida que esos rganos y funciones se van perfeccionando, aumenta la capacidad de los seres vivos para constituir su experiencia. La memoria y el hbito establecen diferencias entre las experiencias ya efectuadas y las experiencias nuevas; las primeras encuentran una va de menor resistencia ya formada, y las segundas no; las reacciones adaptativas son ms fciles en el primer caso que en el segundo.

El errneo lenguaje de los psiclogos los lleva a decir: los seres vivos van conociendo las condiciones del medio a que se adaptan. Ese lenguaje invierte el proceso real, pues presume la existencia previa de la aptitud para conocer, cuya adquisicin es progresiva en el curso de la experiencia. El enunciado exacto del fenmeno es otro: los agentes energticos del medio van determinando en los seres vivos sistemas de reacciones adaptativas, con las cuales se correlacionan todas las experiencias ulteriores.

El resultado de la experiencia es una adaptacin progresiva de los seres vivos a la realidad que los rodea. Esto no significa que tengamos implcita en nosotros una facultad de conocer; es la realidad misma la que acta sobre los seres visos y determina en ellos la formacin natural de la experiencia.

 

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De todas las propiedades elementales de la materia viva, la memoria es la esencial para explicarnos la adquisicin de la experiencia. Para ello no necesitamos concebir la memoria como una entidad extraordinaria o dotada de misteriosos atributos; eso equivaldra a seguir eludiendo el problema. Nos basta considerar la memoria como el resultado de la propiedad, comn en la materia viva, de conservar una modificacin estructural (de su equilibrio atmico-molecular) como consecuencia de toda excitacin o reaccin recibida o efectuada anteriormente. Las modificaciones transitorias de estructura modifican dbilmente las propiedades de la materia inorgnica, pero influyen de una manera estable sobre las propiedades de la materia viviente. Todos los seres vivos poseen la propiedad de repetir una operacin, ya efectuada en ellos una o varias veces, con ms facilidad que si se tratara de una operacin nueva. En los sistemas inorgnicos, la experiencia anterior puede no dejar tendencias que influyan sobre la experiencia futura: no suelen conservar los rastros de su historia; en cambio, ese resultado es general en los sistemas orgnicos.

El proceso de la memoria lo hemos traducido en trminos de energtica biolgica, mediante dos proposiciones sencillas.

1)                  Todo ser vivo es excitado por las modificaciones energticas del medio en que vive, y esas excitaciones determinan en l transformaciones y desprendimientos de energa bajo forma de reacciones.

2)                  Toda permuta energtica modifica la estructura atmico-molecular de la materia viva en que se efecta; la repeticin de permutas energticas similares determina vas orgnicas de menor resistencia entre los modos de excitacin y movimiento requeridos para la incesante adaptacin del r vivo a las variaciones de su medio.

 

La experiencia de un ser vivo, en cada momento de su existencia, hemos podido definirla como el conjunto de modificaciones del equilibrio energtico determinadas por las excitaciones y reacciones precedentes. Consideradas en el curso de la evolucin de las especies, esas modificaciones constituyen la experiencia filogentica; en el curso de la evolucin de los grupos sociales, constituyen la experiencia sociogentica; en el curso de la evolucin individual, la experiencia ontognica.

Al tratar de la filogenia, la sociogenia y la ontogenia de las funciones psquicas, hemos abordado, en particular, las relaciones entre la experiencia y la posibilidad del conocimiento conciente en cada una de esas tres series.

La razn es obvia. Las funciones concientes no son sino algunas funciones psquicas caracterizadas por la cualidad de ser referidas a la personalidad del sujeto, es decir, al resultado sistemtico de su experiencia en un momento dado.

 

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En qu punto de la evolucin filogentica es posible el conocimiento conciente? Me parece imposible, a este respecto, hacer ms que hiptesis, puesto que no tenemos ningn criterio objetivo de la conciencia. Segn el principio de continuidad, se conceder o se negar la conciencia a todos los seres vivos, segn que se ascienda o descienda en la escala biolgica, desde la clula ms inferior hasta el hombre. Todos los fisilogos que han tropezado con este problema de la conciencia y han buscado en vano resolverlo por intuicin, han establecido barreras arbitrarias entre los seres, desde este punto de vista. En ningn momento se puede sorprender la aparicin o la desaparicin del fenmeno de conciencia en los seres vivos, y eso por falta de criterio objetivo.[7]

Basta recordar las partes pertinentes de nuestro captulo sobre la filogenia psquica para advertir que, no obstante las reservas de Sollier, podemos establecer algunas conclusiones generales.

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En l transformaciones y desprendimientos de energa bajo forma de reacciones.

Solamente en los organismos vivos es posible la existencia de funciones psquicas encargadas de la adaptacin al medio o de la proteccin de la existencia. Funciones psquicas no es sinnimo de funciones concientes, pues solamente algunas de aquellas adquieren carcter conciente en determinadas condiciones. En ese sentido, y solamente en ese, puede hablarse de las funciones psquicas de los organismos unicelulares.

Algunos autores consideran que esas funciones psquicas son todava inconcientes; los procesos de la sensacin y del movimiento coinciden con los procesos vitales moleculares del plasma, y sus causas ltimas deben buscarse en las propiedades de las molculas plasmticas. Esos procesos psquicos rudimentarios, observados en los protistas, seran el puente que rene los procesos qumicos de la naturaleza inorgnica con la vida ps1uida de los animales ms evolucionados; ellos representaran el germen de los fenmenos psquicos ms elevados de los metazoarios y del hombre.

El error de los unos proviene de suponer que la conciencia aparece repentinamente en un punto dado de la serie animal (como una entidad que entra en juego misteriosamente); el de los otros consiste en considerar que la conciencia es una condicin inherente a toda funcin psquica.

Ni una ni otra cosa. La conciencia es un atributo de ciertos fenmenos psquicos; stos no son conscientes sino en determinadas condiciones.

El carcter conciente de un fenmeno depende de sus relaciones con la anterior experiencia (filogentica e individual). En todo ser vivo, el grado de conciencia que puede acompaar a una sensacin recibida, depende de la cantidad de las impresiones anteriormente fijadas por la memoria y sistematizadas intendencias (hereditarias) o en hbitos (individuales).

A un mximun de experiencia corresponde la posibilidad de un mximun de conciencia.

Conviene recordar las relaciones oportunamente establecidas entre sensacin y experiencia. Una excitacin es conciente (sensacin) cuando es referida a la experiencia psquica precedente, que constituye el yo individual o personalidad conciente. Es natural, pues, que si cada especie viva posee un grado diverso de experiencia, sus individuos tienen que ser capaces de un grado diverso de conciencia. Es decir: la posibilidad y el grado de conciencia de los fenmenos psquicos en la evolucin filogentica estn condicionados por la suma de experiencia comn a cada especie y particular de cada individuo.

 

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Las excitaciones y reacciones de los organismos unicelulares son poco diferenciadas; si llegan a sistematizarse (formando hbitos y transmitiendo tendencias), los sistemas son tan elementales que las nuevas excitaciones slo pueden relacionarse con una experiencia escassima: es decir, su grado de conciencia posible es casi nulo. Casi nulo, pero existe en la medida relativa de ese casi.

Cuando las excitaciones y reacciones se van diferenciando, las condiciones de equilibrio del organismo varan, modificndose en consecuencia su estructura atmico-molecular, sus propiedades fsico-qumicas y sus caracteres morfolgicos: los procesos de excitacin y reaccin destinados a las funciones de adaptacin biolgica se complican gradualmente, pero su esencia no vara.

Entre sus manifestaciones se observan diferencias de grado, pero no diferencias de naturaleza. Todos son fenmenos de adaptacin o de proteccin biolgica, aunque su grado sea muy desigual (vase cap. III) Y cuanto mayor es la experiencia posible en los individuos de una especie viva, tanto ms aumenta su posibilidad de conciencia respecto de toda experiencia nueva.

 

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El estudio de la formacin natural de las funciones psquicas en la filogenia, obliga a considerar ilegtima la hiptesis de que la conciencia solamente existe en el hombre y

en los animales superiores que poseen un sistema nervioso central y rganos de los sentidos bien diferenciados: Segn mi opinin personal, entre las varias teoras opuestas, la ms verosmil me parece la que admite que la formacin de la conciencia corre paralela con la centralizacin del sistema nervioso, que falta en los animales inferiores. La presencia de un sistema nervioso central, de rganos de los sentidos altamente evolucionados y una asociacin muy desarrollada de los grupos representativos, me parecen necesarios para que sea posible la conciencia unitaria (Haeckel).

El profesor de Jena se refiere aqu a la personalidad conciente, y su opinin es completamente antropomrfica; toma como tipo de personalidad la humana, y le encuentra analogas en los vertebrados superiores. Pero el verdadero concepto biolgico se opone a ese error antropomrfico.

Los individuos de cada especie viva tienen una experiencia ms o menos grande; su personalidad es proporcional a ese grado de experiencia. En la amiba es mnima, en el hombre es mxima: la desigual experiencia de las especies vivas determina su diversa capacidad para la actividad conciente, o, como suele decirse, su grado de conciencia posible.

Si consideramos en particular un fenmeno psquicos, su grado de conciencia, es decir la mayor o menos posibilidad de que sea conocido por le ser vivo, depende de la cantidad y sistematizacin de experiencias anteriores con que el nuevo dato puede relacionarse. Eso deja comprender que en las especies ms evolucionadas los fenmenos psquicos pueden ser ms intensamente concientes. En otros trminos: la personalidad conciente se desarrolla en los individuos de cada especie proporcionalmente al grado de experiencia filogentica y las variaciones adquiridas en el curso de su evolucin individual.

 

IV.- Carcter conciente de algunas funciones psquicas en la experiencia individual

 

Respecto de la posibilidad de conciencia en el desenvolvimiento individual, Sollier[8] adopta una posicin semejante a la que hemos citado a propsito de la filogenia.

El momento de su aparicin es igualmente imposible de establecer en el curso de la evolucin ontogenticas, y los espiritualistas se han entregado a este respecto a serias discusiones

para saber si el alma, que ellos identifican con la conciencia, existe ya en el germen, en el embrin o en el feto, o si aparece solamente en el momento de nacer. No necesito decir que estas sabias controversias han sido intiles, y puede preverse que seguirn sindolo.

Creo, por mi parte, que puede referirse la aparicin de la conciencia a la diferenciacin cada vez mayor que se opera en los rganos sensitivos de los seres vivos. Esta opinin no tiene nada de antifisiolgico, ni contradice ninguna de las leyes de la evolucin ontogentica o filogentica. Vemos esta diferenciacin orgnica acompaarse en todos los seres de funciones cada vez ms diferenciadas, hasta adquirir independencia y autonoma, presentar progresiva novedad o una perfeccin mayor.

Que el desarrollo del sistema nervioso, y su diferenciacin creciente, haya permitido el desarrollo de las complejas funciones psicolgicas del hombre y haya producido igualmente la conciencia, es una cosa muy fcil de comprender. Queda por averiguar a cul etapa de esa diferenciacin del sistema nervioso corresponde la conciencia, por rudimentaria que sea. A esta respecto, todas las hiptesis son posibles, pero igualmente gratuitas.

Al estudiar la ontogenia psquica hemos avanzado algo hacia la solucin del problema, estableciendo algunos hechos generales. Es cierto, como afirman Sollier y otros, que nos puede fijarse un momento comn a todos los individuos de una misma especie para la formacin de su conciencia. Ello se debe a una razn elemental: ese momento es distinto para cada individuo, pues no hay dos que constituyan su experiencia (cuyo resultado no es la conciencia sino la personalidad conciente) en condiciones semejantes.

 

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En la evolucin individual, el origen de las funciones psquicas se confunde con el de las funciones biolgicas de adaptacin; las funciones psquicas concientes son un caso particular de ellas. La personalidad conciente no tiene un origen, sino un desarrollo,; no aparece, se organiza; no entra ya formada del exterior al organismo, se forma en l mediante el desarrollo de actividades potenciales acumuladas por la herencia. Ello nos ha permitido decir en trminos claros y precisos: las clulas de que se origina todo individuo vivo poseen funciones biolgicas elementales cuyo desarrollo ulterior constituye sus funciones psquicas, inclusive las concientes.

Hemos visto que el desenvolvimiento psquico del embrin humano es muy limitado. Su experiencia individual es exigua, aunque ya comienza a formarse. Las excitaciones externas e internas determinan la mielinizacin de vas nerviosas que le permiten reaccionar a ellas mediante movimientos adaptativos; la memoria conserva esas modificaciones adquiridas, y se van formando verdaderos hbitos orgnicos para repetir con ms facilidad esos movimientos cada vez que se repiten excitaciones similares.

Esas manifestaciones de la actividad embrional slo son susceptibles de escassimo carcter conciente, apenas crepuscular, traducido probablemente por una diferenciacin afectiva rudimentaria entre placer y el dolor (Ribot). No se concibe ms, dada la exigidad de su experiencia, representada por sensaciones tctiles y cenestsicas, a las que reacciona el embrin mediante movimientos defensivos indeterminados; sus sensibilidades especiales no pueden an desarrollase, pues no est expuesto a la accin de los agentes energticos que las provocan (luz, sonido, etc.).

Desde el instante de su nacimiento, el hombre se encuentra sometido a nuevas condiciones de adaptacin; ellas determinan en l nuevas funciones y para ellas va diferenciando la estructura de sus rganos.

La evolucin de las funciones psquicas en el curso de la ontogenia humana es un proceso continuo; se inicia con el nacimiento y termina con la muerte.

La evolucin mental del recin nacido no se diferencia, al principio, de la observada en ciertos grados de la filogenia animal. La experiencia rudim3entaria de sus sentidos y la naciente coordinacin de los movimientos, acompase de ligersimos grados de conciencia y de manifestaciones afectivas elementales, como la sorpresa, el temor, etc.

Alas pocas semanas el nio empieza asociar sus sensaciones por contigidad, es decir, comienza a relacionar nuevos datos de su experiencia con datos anteriormente acumulados: su personalidad conciente comienza a formarse, en la justa medida de su experiencia individual. Ms tarde se desarrollan otras funciones psquicas, las mismas que se observan en la evolucin filogentica de los vertebrados, hasta que se inicia la adquisicin del lenguaje articulado, por imitacin, por imitacin del ambiente domstico.

En el curso de ese desenvolvimiento cada nueva excitacin o reaccin utiliza fibras nerviosas especiales, y permite que las excitaciones y reacciones venideras sean relacionadas con una mayor suma de experiencia acumulada mediante la memoria; a medida que se forma la personalidad individual, se ampla el rea y la intensidad de los fenmenos psquicos concientes.

 

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Este proceso de formacin de las personalidad individual suele ser descrito por algunos tratadistas como el desarrollo psicolgico de la distincin entre el yo y el no yo (vase captulo V).

Esta distincin entre yo y no yo, ha sido el ncleo de todas las especulaciones dualistas y seguir perturbando a los psiclogos mientras no adopten el criterio gentico. No es posible limitarse a estudiar las funciones psquicas ya formadas, como si ellas nacieran plenamente constituidas; es necesario seguir el proceso de su formacin natural. Entonces se advierte que la distincin entre el yo y el no yo es un simple resultado natural de la experiencia, sin que preexista una conciencia sobrenatural, ajena a las condiciones que rigen la formacin de la personalidad conciente en la evolucin del individuo.[9]

A medida que aumenta la experiencia se va organizando la personalidad concientes en el individuo, pues depende del conjunto de sus representaciones pasadas; en la misma proporcin aumenta la posibilidad de una actividad conciente. Ese aumento es progresivo hasta cierto perodo de la vida en que la conducta queda adaptada a las condiciones del medio social.

Que la experiencia conciente del nio es menor que la del hombre, ha sido reconocido, en todo tiempo, por la moral y el derecho, traducindose por la incapacidad civil y la irresponsabilidad penal de los menores de cierta edad; empricamente se ha presumido que la conciencia no nace formada, y que hasta cierta poca de su desarrollo los individuos carecen de conciencia suficiente para dirigir sus propio actos en consonancia con las costumbres o las leyes del medio en que viven.

 

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Hemos visto estudiar la ontogenia psquica, que la desigual experiencia de los individuos determina las variedades de las personalidad; los hombres difieren entre s en la justa proporcin en que difieren los elementos constitutivos de su personalidad: el temperamento y la educacin.

Adems, la personalidad conciente de un mismo individuo vara en el curso de su vida en la justa proporcin en que vara su experiencia. El factor congnito (temperamento) permanece constante, pero el factor adquirido (educacin) vara incesantemente. Por eso la personalidad conciente vara en la niez, la adolescencia, la juventud, la madurez, la vejez y la decrepitud. Ningn ser vivo es hoy igual a ayer, ni ser maana igual a hoy, tanto en su personalidad orgnica como en su personalidad conciente.

Una sensacin referida a nuestra personalidad, puede no serlo maana, o viceversa. Un mismo fenmeno es conciente o no lo es, segn las mltiples condiciones que gravitan sobre la personalidad en cada momento. El inters circunstancial nos hace sentir impresiones que habitualmente no son sentidas; el desinters accidental nos hace ignorar impresiones que habitualmente sentimos. Ello nos explica que ciertas funciones orgnicas, habitualmente inconcientes, se hagan concientes cuando varan sus condiciones ordinarias de efectuacin: las contracciones del corazn o de las fibras musculares del estmago se hacen concientes cuando su funcin est perturbada, revelndose al sujeto como dolor. En cambio, muchas funciones que empiezan siendo concientes se tornan inconcientes cuando el hbito ha establecido vas fciles de reaccin adaptativa, haciendo innecesaria su correlacin con la personalidad conciente.

Vemos, en suma, que el desenvolvimiento de la personalidad conciente vara de modos diversos. Vara en las distintas especies; vara entre los individuos de una misma especia; vara en los perodos evolutivos de un mismo individuo; vara segn las condiciones que pueden influir sobre l y en cada momento.

Desde el punto de vista ontogentico la evolucin de las funciones psquicas es continua. La vida es una incesante permuta de energas entre el organismo y su medio, una interminable adaptacin; las funciones psquicas son un resultado incesantemente mudable de esa experiencia que slo acaba con la muerte. La personalidad conciente, adquirida en el curso de la experiencia individual, es, por fuerza, continuamente transformada por la experiencia nueva que nos aportan las sensaciones externas e internas. La psicologa biolgica no puede concebirla de otra manera. Eso ha sido traducido por William James en una sugestiva metfora (que algunos aceptan como una teora de la conciencia), llamando a esa evolucin continua de la personalidad individual: la corriente de la conciencia. Lo mismo, en trminos distintos y nunca precisos, ha sido descrito elocuentemente por Bergson.

 

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La formacin de una conciencia selectiva en la evolucin de los agregados sociales tambin se presenta como una adquisicin de la experiencia social (vase cap. IV).

V.- Significacin biolgica de las funciones concientes

 

Desde cualquier punto de vista, la posibilidad de funciones psquicas conscientes se nos presenta condicionada por la formacin natural de la experiencia.

Esa posibilidad, cada vez mayor, representa una variacin til en la lucha por la vida. La experiencia se forma creando vas de menor resistencia para ejercitar las funciones de adaptacin; esos hbitos adquiridos establecen diferencias entre las experiencias nuevas y las anteriormente realizadas; las perturbaciones del equilibrio biolgico, producidas por unas y otras, son diversas, resultando algunas reacciones adaptativas ms fciles que otras; la tendencia a adaptarse con el menor esfuerzo, es un resultado natural de esa diversidad de circunstancias en el curso de la experiencia.

 

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En el lenguaje habitual se dice que "que no puede hablarse de conciencia sino en seres que parecen elegir entre diversos movimientos posibles, en virtud de una nocin ms o menos confusa de su existencia y del medio exterior. Antes de ello todo podra explicarse de una manera mecnica o bioqumica". Pero no se advierte que el trmino elegir est mal empleado y contiene el falso sobreentendido de una entidad que elige; la pretendida eleccin es, simplemente, una seleccin natural entre las diversas posibilidades, en el sentido ms propicio a la conservacin de la vida y segn el menor esfuerzo; es decir, siguiendo las vas de menor resistencia formadas en el curso de la experiencia: tendencias hereditarias y hbitos adquiridos.

Lo que suele llamarse elegir es un proceso puramente biomecnico y bioqumico, ni ms ni menos que el de un reactivo que en una solucin compleja "elige" algunos cuerpos para precipitarlos y no precipita a los restantes, siguiendo nicamente las vas de menor resistencia determinadas por la afinidad qumica. Diremos, acaso, que el reactivo tiene conciencia al elegir los cuerpos que precipita?

La funcin biolgica de la actividad consciente no consiste, pues, en elegir lo que es til al ser vivo, como sostienen muchos psiclogos. La eleccin entre los movimientos tiles y los nocivos es una funcin puramente biolgica y no necesita ser consciente; la seleccin natural determina la supervivencia

de los seres que efectan movimientos tiles a la adaptacin y hace sucumbir en la lucha por la vida a los que efectan movimientos nocivos. Ese perfeccionamiento de la experiencia es la causa de la evolucin, mediante la seleccin natural de las variaciones funcionales adquiridas. A medida que stas aumentan, es posible una experiencia individual mayor; junto con sta crece la posibilidad de relacionar una excitacin nueva con esa experiencia anterior (es decir, la posibilidad de una experiencia consciente); la continuidad de estas experiencias conscientes particulares hace gradualmente posible la formacin de una personalidad consciente.

La actividad consciente es una adquisicin til. Las actividades reflejas y automticas representan la experiencia ya adaptada a las condiciones anteriores del medio; pero ellas seran insuficientes para las nuevas adaptaciones indispensables a la vida de los individuos, dada la incesante variacin del medio. La adaptabilidad a esa variacin implica una probabilidad mayor de supervivencia; la consecuencia natural de ese hecho es el perfeccionamiento de esas funciones.

 

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Considerados en particular, los fenmenos psquicos que tienen carcter consciente sirven para la proteccin de la vida, para la "biofilaxia"; ms an, son conscientes o dejan de serlo segn que ello sea til o no.

Toda nueva excitacin que acta sobre los sentidos provoca una reaccin adaptativa del organismo; es til para la adaptacin que ella tenga carcter consciente, incorporndola como nueva sensacin a la experiencia individual. Pero cuando un proceso de excitacin-reaccin se ha repetido muchas veces, se organiza el hbito, estableciendo vas de menor resistencia para la transformacin energtica; entonces su carcter consciente deja de ser til para ejecutar la funcin protectriz y sta se hace cada vez ms automtica e inconsciente.

En cambio, muchas funciones, habitualmente automticas, se hacen conscientes cuando alguna causa viene a dificultar su ejercicio; ciertas funciones fisiolgicas solamente son sentidas por el individuo cuando estn perturbadas por causas patolgicas. Es el caso de todos los dolores (conscientes) que dependen de un desequilibrio de las funciones biolgicas (inconscientes).

Estos problemas han sido ampliamente tratados y convergen en demostrar que el carcter consciente de un fenmeno o funcin depende exclusivamente de su utilidad, con relacin a la experiencia del organismo (Spencer, Sergi, Hffman, James, etc.).

En esas condiciones la funcin protectiva del organismo se perfecciona y la posibilidad de una mayor experiencia consciente es un elemento til para la conservacin de la vida y para la seleccin natural.[10]

 

VI.- Condiciones fisiolgicas de la experiencia conciente

 

Partiendo de la formacin natural de la experiencia, hemos seguido el desarrollo gentico de las funciones concientes en la evolucin de las especies y del individuo.

Podemos ya examinar las condiciones particulares en que los fenmenos psquicos son concientes, es decir, son conocidos por el mismo individuo en quien se producen. El problema ser ms claro si tenemos presente que el yo es la personalidad conciente y que su formacin es un resultado de la experiencia individual.

Evitemos, sobre todo, las palabras de significacin imprecisa. Las ideas resultan confusas cuando no se traducen en lenguaje inequvoco.

Cuando Sergi, por ejemplo, dice: La excitabilidad se eleva a sensibilidad" enuncia claramente el hecho que debe explicarse; pero cuando agrega: "revelndose a la conciencia", la explicacin es ficticia y su enunciado es inexacto.

Por eso hemos propuesto expresar de otra manera el hecho (captulo II).

1 Una excitacin es un desequilibrio causado por un agente energtico externo o interno; cuando la excitacin es conocida o sentida por el sujeto, decimos que es consciente y se llama sensacin.

2 La memoria continua y sistematizada de las excitaciones conscientes, o sensaciones, constituye la experiencia consciente, cuyo resultado es la formacin progresiva de la personalidad consciente.

3 Una excitacin es consciente (es decir: sensacin) cuando determina reacciones relacionadas con la experiencia anterior, es decir, con la "personalidad consciente".[11]

 

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Esta nueva manera de plantear el problema de la actividad psquica consciente, evita incurrir en confusiones y limita las dificultades sin esquivarlas. Advirtase bien que nosotros no decimos que la excitabilidad se eleva a sensibilidad o se revela a la conciencia, ni admitimos que la conciencia sea una entidad ajena a la experiencia misma, a quien las excitaciones puedan elevarse o revelarse.

Explicamos, en cambio, el carcter consciente de una excitacin por sus relaciones con la suma de excitaciones precedentes que componen la experiencia: la excitacin es "sensacin", es "sentida por el mismo ser excitado", por su relacin con otras excitaciones semejantes o desemejantes.

Aunque sea menester repetir, digamos eso mismo en otra forma.

 

Cundo es consciente un fenmeno psquico? Observemos el fenmeno ms simple. Las excitaciones de un organismo pueden ser o no ser relacionadas con su experiencia, con su personalidad consciente. De ello depende que una excitacin sea o no una sensacin, es decir, tenga o no carcter consciente: de la relacin que existe entre ella y la experiencia anteriormente adquirida.

La aplicacin de este criterio permite simplificar el lenguaje psicolgico.

Excitacin es toda modificacin del equilibrio energtico de un organismo vivo; la excitacin que tiene carcter consciente es sensacin. Las sensaciones no son conscientes cuando no son relacionadas con la experiencia precedente, que constituye la personalidad; las excitaciones son conscientes (es decir, son sensaciones) cuando son relacionadas a esa personalidad (experiencia anterior conservada y sistematizada por la memoria).

Es absolutamente ilegtimo ver en la excitacin y la sensacin "dos aspectos" de un mismo fenmeno; es decir, que la excitacin es su aspecto objetivo y la sensacin su aspecto subjetivo. Ese distingo es puramente verbal.

Hay un solo fenmeno, la excitacin; lo que vara es la relacin entre ella y la experiencia anterior. No tiene carcter consciente mientras no se relaciona con ella; lo tiene cuando esa relacin se establece. Sin memoria no habra experiencia; ninguna excitacin podra ser referida a ella; no podra haber sensaciones.

En estas condiciones no se concibe la "conciencia" como algo autnomo sobrepuesto a los fenmenos biolgicos.

El calificativo "consciente", aplicable a los fenmenos psquicos relacionados con la "personalidad individual", no es substantivable; slo podemos decir que la suma de las experiencias conscientes constituye en cada individuo su "personalidad consciente".

 

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En qu condiciones fisiolgicas los fenmenos psquicos adquieren o pierden el carcter de conscientes? Cules son sus relaciones con la actividad cerebral?

La pregunta implica ya afirmar que no todos los fenmenos psquicos son conscientes; ellos pueden serlo solamente en ciertas circunstancias o pueden no serlo en ningn momento.

La cuestin no puede plantearse acerca de la "conciencia", sino respecto de la "cualidad consciente de los fenmenos psquicos". Sollier afirma que tres hiptesis son posibles (aunque refirindose a la conciencia).

1)      La "conciencia" se constituye por s misma y existe independientemente de la actividad cerebral? En ese caso la conciencia sera algo nico en su gnero, no comparable con nada conocido en fsica, fisiologa o biologa. Escapara a todas las leyes universales y se opondra en el universo a la materia y a la energa. Esta concepcin escapa a toda crtica cientfica.

2)      Es una cualidad especial inherente a todo fenmeno psicolgico, o se sobrepone a los procesos cerebrales fisiolgicos para darles el carcter psicolgico? La idea de algo que se sobrepone a los procesos cerebrales fisiolgicos conduce a suponer que ese algo es ajeno e independiente de los mismos fenmenos. Es, en cierto modo, volver al principio de la heterogeneidad de lo fsico y lo psquico, de lo objetivo y lo subjetivo. Es intil que el paralelismo, para esquivar toda dificultad, se limite a considerar como concomitante de un fenmeno subjetivo un fenmeno objetivo; lo subjetivo no puede salir sino de lo objetivo y lo consciente no puede nacer sino de lo fisiolgico. Esa heterogeneidad de naturaleza es ms aparente que real. "Sanos permitida una comparacin. He aqu una pila elctrica compuesta de un carbn, un zinc y de su cido. Del contacto de esos tres elementos resulta una corriente elctrica. Esa corriente es, evidentemente, distinta y nada tienen de comn con los tres elementos de la pila. A nadie, sin embargo, se le ocurrir decir que el funcionamiento de la pila y la aparicin de la corriente elctrica deben ser considerados solamente como paralelos, bajo pretexto de de que se ignora cmo se hace la transformacin de la energa latente en los elementos de la pila; ni, en fin, que la corriente elctrica existe independientemente de la pila y viene a dirigir su funcionamiento. Esas maneras de ver son, sin embargo, las que sostienen los paralelistas, los animistas y los espiritualistas. Si es evidente que la concepcin monista no puede establecer ms claramente de qu manera se hace el pasaje de un hecho a otro, ella tiene, por lo menos la ventaja de mostrar que esas relaciones de lo subjetivo y lo objetivo, de lo consciente y lo fisiolgico, no representa nada excepcional en la naturaleza, encontrndose el mismo problema, en forma anloga, casi idntica, en los fenmenos de orden fsico y biolgico. Examinando las cosas sin ideas preconcebidas, la consciencia se nos presenta ligada a la actividad cerebral".

3)      La "conciencia" de ciertos fenmenos psicolgicos es el resultado de un proceso fisiolgico y se debe nicamente a ciertas condiciones de la actividad cerebral?

Frente a las hiptesis espiritualistas y paralelista, encontramos esa ltima; segn ella, el carcter consciente sera una cualidad episdica o terminal de procesos cerebrales que se desarrollan en plena inconsciencia. Sergi ha formulado explcitamente esa hiptesis, desarrollada por Sollier.

Prescindiendo de las razones que impiden hablar substantivamente de la "conciencia", y con la reserva explcita de que slo podemos referirnos al carcter o cualidad consciente de los fenmenos psquicos, puede aceptarse que la variacin de las condiciones fisiolgicas de la actividad cerebral hace que las funciones psquicas adquieran o pierdan su carcter consciente.

 

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ste se manifiesta de manera variable y episdica en ciertos fenmenos psquicos; en conjunto, la personalidad consciente se presenta disgregable, de intensidad oscilatoria, dinmica y en formacin continuamente subordinada a las modificaciones de la personalidad orgnica y, particularmente, del sistema nervioso central. Si antes lo esencial para la psicologa era el estudio de los fenmenos psquicos conscientes, hoy tiende a serlo el estudio de las funciones psquicas que habitualmente no entran en el rea reducida de la personalidad consciente. La actividad mental consciente slo es una muestra superficial de actividades que escapan a nuestro anlisis. Con frecuencia creemos que ella es todo y nos dice todo; sin embargo, lo consciente slo nos manifiesta aspectos transitorios o terminales de procesos que se elaboran inconscientemente y cuya vasta bibliografa no podemos resumir aqu (Leibniz, Kant, Hamilton, Carpenter, Miller, Spencer, Taine, Morselli, Grasset, Beaunis, Rauch, Flournoy, Ardig, Delboeuf, Fer, Binet, etctera, y especialmente Ribot, Janet, Sergi, Hffding, Myers). Por eso el examen directo y subjetivo de la actividad consciente slo puede abarcar una zona estrecha de la actividad mental; sta seguira siendo un vasto y profundo mar inexplorado sin el concurso de las ciencias biolgicas, especialmente de la patologa, reveladora de muchos fenmenos que pasan inadvertidos en el funcionamiento normal.

En suma, la "conciencia" de ciertos fenmenos psquicos no es una realidad efectiva sobrepuesta a ellos o independiente de ellos. Resulta de sus relaciones con la suma de experiencias precedentes que constituyen la "personalidad consciente" y dependen ciertas condiciones fisiolgicas de la actividad cerebral que han comenzado a estudiarse con resultados satisfactorios.

 

 

VII.-Personalidad orgnica y personalidad consciente

 

Al examinar el desenvolvimiento progresivo de las funciones psquicas en el individuo, hemos descrito la formacin de la "personalidad individual". Todo organismo vivo dotado de memoria adquiere una personalidad como resultado sinttico de su actividad funcional. Las nuevas reacciones que en el organismo se efectan para adaptarse a un medio que vara incesantemente, puede estar o no estar relacionadas con esa personalidad.

En esa formacin continua de la experiencia individual, slo algunas excitaciones tienen carcter consciente (sensaciones); la sistematizacin especial de las sensaciones (conscientes) va formando una personalidad consciente dentro de la personalidad individual. La experiencia consciente es un caso particular de la experiencia individual.

La personalidad consciente es una adquisicin progresiva en el curso de la experiencia; no es una entidad que preexiste en el individuo o que aparece en l repentinamente. Los individuos de cada especie animal son capaces de formarla en la justa proporcin de experiencia acumulada por la especie a que pertenecen (herencia) y segn las variaciones que pueden adquirir en su experiencia individual (educacin). La formacin de la personalidad consciente es, pues, el resultado natural de condiciones puramente biolgicas.

La distincin entre el "yo" y el "no yo" es un resultado natural de la experiencia. La existencia de limites fsicos entre el organismo y su medio, determina la separacin de los datos de la experiencia en dos series: la que compone nuestro ser (personalidad orgnica) y la que no lo compone (mundo exterior).

"Personalidad orgnica" hemos dicho. La "personalidad individual" depende de ella; la "personalidad psquica" es uno de sus aspectos y la "personalidad consciente" forma parte de ella. El "yo consciente, libre, racional, invariable e inmortal" es una simple abstraccin adornada por cualidades inventadas por la fantasa de los filsofos.

 

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Una ilusin antropomrfica ha impedido examinar los orgenes de la personalidad individual (identificada siempre con la "conciencia del yo", que es solamente una de sus manifestaciones ms complejas); los psiclogos han invertido la cuestin que consiste simplemente en determinar cmo los organismo vivos (inclusive el hombre) adquieren una personalidad individual y cmo sta va siendo cada vez ms capaz de conocer sus relaciones con la realidad exterior.

Las condiciones de equilibrio de los organismos unicelulares han sido ya bien estudiadas y pueden reducirse al estudio de sus permutas energticas con el medio (cap. II). Hay una maneta de actividad primitiva y fundamental en todos los organismos desde la ameba hasta el hombre: es el tanteo o ensayo (trial de Jennings). La energa acumulada en un organismo vivo, al desprenderse como reaccin a un excitante exterior o interior, desborda en muchas direcciones, tan variadas como fortuitas. Esas reacciones se continan hasta que una de ellas consigue librar al ser vivo de la causa perturbadora, es decir, hasta obtener la adaptacin; entre los movimientos de ensayo (testing) se conservan los que son tiles, y entre stos los que representan un menor esfuerzo. Los actos as ejecutados crean para el porvenir vas de menor resistencia que son utilizadas toda vez que el equilibrio biolgico es perturbado por causas similares: son esas vas las que ms tarde parecen elegidas, cuando no se tiene en cuenta su formacin anterior, es decir, cuando se observa un acto particular de la conducta, prescindiendo de la experiencia antes adquirida).

La eleccin de un acto deja de parecer misteriosa si se la juzga como un resultado natural de la experiencia.

 

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El carcter consciente de las actividades elementales es, principalmente, afectivo. La personalidad individual expresa sintticamente el estado de los tejidos y del trabajo orgnico, de las impresiones venidas de las vsceras y rganos internos, de las contracciones musculares, de los movimientos, etc.; el "yo" consciente es, primitivamente, el resultado de la experiencia cenestsica.[12] En los animales inferiores las excitaciones de los tejidos y vsceras deben tener una influencia considerable sobre la vida mental, pues an no poseen tejidos especializados para las funciones psquicas representativas o potenciales. El en el nio recin nacido se observa lo mismo; "las sensaciones internas son todo, las externas nada o casi nada; la conciencia intelectual duerme todava o comienza apenas a desesperar, sin que nada presagie su destino futuro. La conciencia primordial es puramente afectiva. Sobre ella se asienta el desarrollo intelectual que, por la variedad, la riqueza, la complejidad de sus operaciones, oculta a la otra. De all esa ilusin frecuente, que nos la hace considerar fundamental y exclusiva".[13]

Esa misma conciencia afectiva puede ser considerada como un simple resultado de la mayor o menor facilidad con que se realizan los movimientos dirigidos a la readaptacin del organismo a su medio. "La nica diferencia es que pasando de la fisiologa a la psicologa, esos movimientos posibles, o en estado naciente, son denominados necesidades, apetitos, instintos, tendencias, inclinaciones, deseos o repulsiones. Lo nico que cambia es su nombre y su aspecto". (Ribot).

En la suma, pues, de esas experiencias orgnicas, encontramos la base natural de la personalidad individual; esa personalidad empieza a hacerse conciente en forma larvada y en proporciones rudimentarias; el principio es un simple coeficiente afectivo de la experiencia, que da a las nuevas reacciones orgnicas un tono de placer o dolor, segn que ellas concuerden o disuenen con las sistematizaciones ya constituidas en el curso anterior de la experiencia. Los rudimentos orgnicos del placer estaran en la ejecucin de movimientos adaptados a la experiencia anterior, representada por vas de menor resistencia; los rudimentos del dolor estaran en toda reaccin contraria a esa experiencia.

El perfeccionamiento de esas cualidades elementales de ciertos actos psquicos conduce, progresivamente a la formacin del a personalidad conciente dentro de la orgnica, tanto en el curso de la evolucin de las especies como en el de la evolucin individual.

VIII.- Unidad y continuidad funcional de la personalidad conciente

 

Los caracteres fundamentales de la personalidad conciente son dos: la unidad y la continuidad. Estos dos caracteres (a menudo interpretados en un sentido absoluto) han sido sealados por los psiclogos de todos los tiempos, aunque atribuidos a la conciencia considerada como una entidad ajena a la personalidad orgnica individual.

En las viejas hiptesis animistas la unidad y la continuidad de la conciencia quedaban implicadas al admitir que exista una entidad simple, inmaterial e inmortal, el alma, fuente originaria de todas las funciones psicolgicas.

La psicologa biolgica (concordando con esto Bergson s como James y otros psiclogos pragmatistas) ha subvertido por completo esas creencias, encaminndonos hacia un concepto evolutivo y funcional de la personalidad conciente, en oposicin al racionalismo, al asociacionismo esttico y al empirismo paralelista.

Para esas teoras la personalidad conciente estaba formada por estados aislados e independientes: la unidad del espritu dependa de una entidad exterior y superior que vena a sintetizarlos. Actualmente se considera ms legtimo pensar lo contrario. La unidad de la personalidad conciente depende de la unidad fisiolgica del organismo en quien se va formando; su continuidad es un resultado natural de la continuidad de la experiencia.

 

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La unidad funcional de cada organismo es un postulado fundamental de la biologa. En el Curso de la evolucin de las especies se diferencian en los organismos ciertos tejidos y rganos encargados de coordinar, unificar o sintetizar todas las funciones particulares, con el objeto de proveer mejor a la defensa y adaptacin de todo el ser; es bien conocida la funcin del sistema nervioso y de la corteza cerebral en los animales superiores. La manifestacin elemental de la personalidad conciente es el sentimiento cenestsico de la unidad biolgica individual; su trama, como deca ya Spencer[14], est formada por una inmensa multitud de hebras separadas, en cada una de las cuales hay, sin embargo, un elemento comn: el sentimiento de la unidad personal. La memoria de las relaciones entre todas las hebras de la madeja que forma nuestra experiencia, sirve de base a su unidad funcional.

Ardig ha estudiado detenidamente la cohesin natural entre los elementos que intervienen en los procesos psquicos y determinan la unidad de la personalidad conciente. Establece que respecto a esta cohesin se verifica en las funciones psquicas la ley universal de las combinaciones naturales, y especialmente de las qumicas; es decir, la cohesin est en razn inversa de la complejidad. Distingue una cohesin mxima, propia de los componentes de las formaciones elementales, superior a todo esfuerzo dirigido a destruirla; una cohesin mediana, que puede ser ms o menos disgregada con un esfuerzo ms o menos disgregada con un esfuerzo ms o menos directo de la voluntad; una cohesin mnima, que puede fallar por simples circunstancias involuntarias. Los grados de cohesin de las formaciones psicolgicas son enteramente anlogos a los de las sinergias fisiolgicas; ms an, no son sino un caso especial de ellas.[15]

El mismo Ardig ha estudiado la correlacin entre la unidad de lo real (que determina nuestra experiencia) y la unidad de la personalidad conciente. La realidad, en cuanto podemos conocerla, se manifiesta como una sola unidad dinmica. Ello influye sobre casa ser particular, pues la actividad ntima de ste es una simple participacin a la actividad universal; sus variaciones de magnitud y de forma son un resultado de su relacin dinmica con la realidad. En el hombre se observan dos aspectos distintos de sus actividad particular: la fisiolgica y la psicolgica. Ambas representan, en formas diversas, la misma y nica actividad especfica del hombre, pues la una es condicin de la otra. La unidad de la actividad psquica humana, revelada por la unidad de la conciencia, se mantiene a pesar de las distinciones que en ella aparecen, de las variaciones infinitas e incesantes, y de las formaciones nuevas, estables o temporarias, dependientes d lea accin exterior sobre el organismo: por cuya razn varan sus posiciones dinmicas, sea en el conjuntos, sea en las partes.[16]

La unidad de la personalidad conciente es, pues, un hecho dinmico o funcional, y no un hecho esttico como antiguamente se admita. Estos datos de la psicologa biolgica, enunciados hace ms de medio siglo por Spencer y poco despus por Ardig, son repetidos actualmente por Bergson, James y otros, que han contribu9ido a consolidar este concepto funcional, aunque colocndose en puntos de vista muy diferentes. (Haciendo del pragmatismo una filosofa de la accin, se ha interpretado la conciencia como una fuerza eminenentemente activa y esencialmente continua: una actividad que dirige el organismo a travs del medio en que l evoluciona). Siendo continua, no es posible subdividirla ni considerarla como una multitud de estados que existen aisladamente. Un estado de conciencia slo es un momento dado en la evolucin permanente de la personalidad: no tiene existencia real, siendo una pura abstraccin en el tiempo; en rigor, resulta de la transformacin insensible del estado precedente, sin que sea posible sealar un lmite preciso entre uno y otro.

 

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Concebida la personalidad conciente como el resultado de una funcin, su unidad es inconcebible sin su continuidad. Esta ltima da a cada individuo la nocin de su identidad personal; en el fondo dice Ardig- nuestra identidad personal es un fenmeno semejante al que presenta la llama de un pico de gas, que nosotros consideramos como si fuera siempre la misma, an sabiendo que ella se renueva a cada instante. El ejemplo es bien elegido, pero el hecho ser ms evidente si lo definimos por sus condiciones biolgicas: los seres vivos conservan su unidad de forma y de funciones a pesas de la incesante permuta de energa con su medio, efectuada en los procesos de asimilacin y desasimilacin. Un hombre o una mosca siguen conservando su identidad orgnica an cuando asimilen y eliminen una cantidad de alimentos y residuos infinitamente ms considerables que el volumen total de su cuerpo. El mismo fenmeno ocurre en las funciones psquicas que tienen por resultado la formacin de nuestra experiencia conciente: la personalidad se conserva sensiblemente idntica a as misma, no obstante la continua incorporacin y exclusin de elementos nuevos o ya intiles.

Este concepto de la continuidad de una funcin cuyos elementos varan sin cesar, patrimonio comn de la psicologa biolgica y de los pragmatistas, ha encontrado su ms profundo intrprete en Ardig, que ha demostrado la confluencia mental contra el asociacionismo esttico; pero su expositor ms afortunado fue William James, que lo ha sintetizado en un frase expresiva y sinttica: la corriente de la conciencia. Bergson le ha agregado todo el brillo de su elocuencia y la resonancia de su medio universitario. Bueno es advertir que los dos ltimos, no se apercibieron de que es expresin metafrica es la ms apropiada para sustraer a la conciencia los caracteres substantivos o reales que podran equipararla al soplo divino que anim a la arcilla en que fue plasmado el primer hombre, que una corriente que vara sin cesar en el curso de la experiencia.

Spencer enunci claramente el proceso de lesa continuidad. Los datos de la experiencia no los conocemos aisladamente, sino relacionados en una trama estrecha que abarca toda la experiencia pasada y se refunde en la futura. La experiencia inmediata nos dara sensaciones y no conocimientos; en cambio, en todo proceso propiamente pensado, una sensacin se engloba con otras que la preceden o siguen, permitiendo el desarrollo de la funcin de conocer, en la que se encadenan y sistematizan todos los datos de la experiencia. Esa elaboracin no se produce por la accin de una actividad superior o extraa a los mismo datos de la experiencia; los conocimientos se sistematizan en la misma forma en que se producen, por cuyo motivo las relaciones del dato tiene tanto valor como el dato mismo. La realidad es pensada en la misma forma en que la personalidad la percibe, estableciendo sus relaciones mediante el anlisis y sntesis, la abstraccin y la generalizacin, la induccin y la deduccin: implicndose esas condiciones la unas a las otras puede establecerse cmo se implican, hasta que el trabajo mental permite presentar los resultados de la experiencia en sus formas ms generales. La funcin de pensar slo puede concebirse como un proceso de correlacin entre los datos de la experiencia; siendo sta incesante, el pensamiento debe ser un resultado perpetuamente instable de una formacin continua.

 

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El concepto de la unidad y la continuidad de la personalidad conciente es relativo. Siendo ella un resultado de una experiencia individual que evoluciona continuamente, sera absurdo concebirla como un resultado funcional esttico o invariable. La personalidad es una, pero siempre diferente de s misma, lo mismo que todas las funciones biolgicas; no es una entidad creada ab initio y que persiste invariada a travs de las constantes permutas de la individualidad orgnica, sino una orientacin o resultante que predomina en el curso de una experiencia que se transforma sin cesar.[17]

 

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El inaccesible problema del yo conciente, concebido otrora como una entidad ajena al a experiencia misma, resulta comprensible y explicable si renunciamos a ver en l la expresin de una conciencia insustancial e inextensa. La personalidad conciente es una adquisicin natural de los seres vivos en el curso de su experiencia; es el resultado unitario y continuo de un proceso funcional, variable, dinmico, de intensidad oscilatoria, subordinado a las modificaciones de la entera personalidad orgnica y especialmente de los centros nerviosos que sintetizan las funciones del organismo.

La conciencia ha perdido su misteriosa sublimidad; es ilegtima la hiptesis de su existencia como realidad psicolgica. Por eso la psicologa biolgica estudia la personalidad conciente, en general, y se ocupa, en particular, de los fenmenos concientes. El mayor progreso de la psicologa consistir en evitar las confusiones que hasta ahora han impedido entenderse acerca de la naturaleza y atributos de la conciencia. Cmo entenderse acerca de algo que no existe sustantivamente?Cmo definir su realidad, si ella slo se nos manifiesta como una cualidad de ciertas funciones psquicas?

Muchos falsos problemas se resolvern por eliminacin cuando los psiclogos aprendan a expresarse en trminos exactos. Ciertos enigmas de la antigua filosofa quedan aclarados por el solo hecho de plantearlos bien.

 

Conclusiones

 

La conciencia no es una entidad inextensa e inmaterial, no es una facultad sintetizadora de los fenmenos psicolgicos, no es un epifenmeno sobrepuesto a los fenmenos fisiolgicos, no es una fuerza directriz o creadora de la actividad psquica. La conciencia, como realidad, no existe; slo puede considerarse como la abstraccin de una cualidad comn a ciertos fenmenos biolgicos en determinadas condiciones.

Los antiguos filsofos y los psiclogos contemporneos suelen designar confusamente como conciencia dos clases de procesos funcionales distintos: ciertos fenmenos particulares concientes o estados de conciencia (en cuyo caso la conciencia es una cualidad extrnseca de los fenmenos y depende de sus relaciones con la experiencia precedente) y la personalidad conciente o conciencia del yo (en cuyo caso la conciencia es una sntesis continua de las experiencias concientes particulares).

La posibilidad y el grado de actividad conciente estn condicionados por la suma de experiencia adquirida por cada especie en el curso de la evolucin filogentica. La formacin natural de la experiencia es determinada por la sistematizacin de las variaciones de estructura y de funcin, fijadas en los seres vivos por la memoria, organizadas en hbitos y transmitidas hereditariamente como tendencias instintivas.

El carcter conciente de ciertos fenmenos biolgicos depende de sus relaciones con la personalidad conciente (una excitacin slo es sensacin relativamente a la experiencia anterior) y est subordinado a particulares condiciones de la actividad cerebral.

En la evolucin filogentica y ontogentica, la actividad conciente es til para las nuevas reacciones adaptativas de los seres vivos a las incesantes variaciones de su medio, implicando un perfeccionamiento de la funcin biofilctica o protectora del organismo.

La personalidad conciente es una adquisicin progresiva en el curso de la experiencia individual. La continuidad de la experiencia determina la unidad funcional de la personalidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Todos los diccionarios filosficos sealan tres significaciones diversas generalmente atribuidas a la palabra conciencia.

1.a Vulgarmente, se usan las expresiones tener conciencia de sus propios actos, del propio valor, conciencia de sabio, conciencia nacional, popular, humana o histrica, etc., para designar el conocimiento pleno que un individuo o un grupo de individuos puede tener de alguna cosa.

2.a Ms comn es su empleo en sentido moral, expresado en modismos como el espejo de la propia conciencia, el testimonio de la conciencia, la voz de la conciencia, falta de conciencia, etctera. Esa conciencia moral (Gewissen de los alemanes) se revela principalmente en el individuo por la satisfaccin de las buenas acciones realizadas, en el remordimiento de las malas y en el juicio interior sobre un conflicto de motivos. Acompaa, pues, a las acciones morales, y no solamente nos da un criterio para juzgar nuestros actos, sino que tambin sirve de base a nuestro juicio sobre las acciones ajenas, en cuanto ellas son buenas o malas; este juicio, refirindose siempre al autor del acto, constituye la imputacin. La conciencia moral es concebida, pues, como el tribunal ante quien se juzgan los sentimientos, que existe de por s, independientemente de los mismo hechos que califica, pues en ellos se manifiesta y con ellos vara sin cesar.

3.a La conciencia psicolgica (Bewusstsein de los alemanes) suele considerarse el rasgo caracterstico de los fenmenos internos o psquicos, que los distingue de los externos o fsicos. En un grado inferior, consiste en el hecho de advertir una determinada modificacin en s mismo; en un grado superior, implica la distincin del objeto que determina la modificacin; en su mayor desarrollo, contiene la oposicin clara entre el objeto sentido y el sujeto que lo siente. Suele oponerse que este ltimo grado de conciencia no existe en el animal, y es propio solamente del hombre adulto y normal: llmesele tambin autoconciencia, conciencia personal o conciencia del yo.

De estas tres significaciones corrientes, la dos primeras son ajenas a la cuestin que nos proponemos dilucidad.

La primera, vulgar, tiende a confundir la conciencia con el conocimiento (entendido este ltimo como el resultado de la experiencia intelectual); la segunda, moral, es un producto de la adaptacin psquica del individuo al medio social (y especialmente a los juicios de valor colectivos sobre el bien y el mal).

La tercera significacin es la nica que nos interesa examinar.

[2] La ingeniosa metfora ha perdido su aparente validez con la invencin del telfono automtico.

[3] Con la invencin de los pianos elctricos ha resultado que el alma es comparable a una corriente elctrica mensurable en voltios.

[4] Bergson: En Revue du mois, Septiembre 1907, Pars. (Respuesta a Le Dantec.)

[5] A. Rey: La Philosophie Moderne, pginas 284 a 290.

[6] El lector excusar algunas repeticiones necesarias para la claridad y continuidad del presente captulo.

[7] Paul Sollier: La consciente et ses dgrs, en Actas del Congreso Internacional de Psicologa. Roma, 1905.

[8] Loc. cit.

[9] Ardig trata la cuestin en dos pginas muy explcitas. La gran idea de la filosofa crtica, que atribuye a la representacin mental un valor puramente fenomnico, es admitida por algunos autores para las cosas de fuera y no para las internas. Es decir: de lo exterior solamente conocemos los fenmenos, pero del interior conocemos algo ms, porque tenemos conciencia de ellos. Larere conscienza di una cosa sarebbe pi che conoscerne la fenomelait; la coscienza darebbe la causa stessa del fenmeno.

Ma cuesto come pu sotenerssi, se la coszienza e xostituita dalle pure rapresentazioni del fatti, e non vi si trova nientaltro fuiori di queste reppresentazioni? Forese perch la coscienza ha il privilegio di anunciarsi da s, indepindentemente da altro mezzo, e di essere sostegno a se stess, dove le cose esterne pio di quiei ragionamenti fallaci, che si fondano, non sul fato concreto, ma sopra una distinziones mentale. Il me e il fuiori di me formano nella coscienza un tutto reale indivisible. Come il diritto e il rovescio del panno si possono bens distinguere mentalemente, ma non separare, effectivamente, seza distruggere el panno, cosi el me e il fuori di me nella coscienza. Essa costituita e colla stessa forza. Cesserebbe di essere ci che , se mancasse o quiesto o quello. Da principio ci, che ora conosciuto como di fuori e di dentro, vi era seza essere considerato como tale; e la distinzione unabitudine mentale, che si and formando a cpoco a poco. Per cui, se ci che entra a cinstituirse la cscienza al me, quanto al fuori di me; tanto per quello, che si dice lo spirito, quanto per quello, che dice la materia. Perch ci che chiamasi spirito mia coscienza quanto ci che chiamasi materia. Non si pu essere realisti pel soggettto solo. O lidealismo da per tutto, o da poer tto il idealismo.

Ma come? Si dir. La coscienza una sola ed individible. E voi affermate che la formano tanto lo espirito, quanto la materia; due cose, non solo distinte, ma affatto contraie? Ecco proprio dove lingianno. Sempre cosi. Lhuomo costrruisce una astrazione,e poi loggettvizza; e in seguito ragiona su queso oggeto de lui fabbricato, senza ricordasi pi della sua interiorit. La cosa una, gli aspetti due. Ora se colla mente io caccolgo in una sola idea tutti gli esterni, ho la materia. Materia e spirito dinque, pero quanto diversi e contri sonoindivisi nella coscienza, come i due lati opposti nella rappresentaziones, e il pensare diversamente una ilusiones dipendente dallessersi dimenticati dellorigine soggetiva, dei due offetti.

Bisogna distingere tra fenomilait ed apparenza. La fenomalit vera ralt; ma esssa propria nosn solo di ci che si riferisce al mono dei corpi, ma auche di ci che riferirse almonso dello spirito. Pi di questa non ci dato cognizioni pi profonda e pi intima pel me. Opere filosofiche: Vol I.- pginas 154 a 158 (Ver tambin: Vol. V, captulos XXVII; Vol VII, pginas 216, 513, etc.)

[10]La conscienza, come credo di aver demostrato, non che la rivelazione dei fenomeni psichici, o dei muttamenti che avvengono nel senziente in un dato momento in date condizioni della vita, quando le forze esteriori della natura, o gli altri viventi, agiscono su di esso. Se questi mutamenti sono poco avvertiti o poco noti, il mozzo di evitarli, quando sono perniciosi, di farli persisterem quando sono favorevoli, o di ricercarli, molto incerto e difficile, anzi pu mancare. Pero contro, se questi mutamenti sono poco avvertiti o poco noti, il mezzo di evitarli, quando sono pernicionsi, di farsi persistere, quendo sono favorevolii, o fi ricercarli, molto incerto e dificile, anzi pu mancare. Per contro, se questi mutamenti sono chiaramente rappresentati al vivente, soa solo havvi il mezzo, almono piu pronto e piu fcile, per evitarli o secondarli, essendo presenti ed insistenti, ma ancor la possibilit di prevederli: questo offrre un modo piu esplicato di protezione, nella coscienza chiara e definita dei fenomeni,k piaceri e dolori, con la rappresentazione cincrona delle cause esterne che apportano siffatti sentimenti; pericoli si evitano pi facilmente, che non con una coscienza adombrata e con una rappresentazione iniziale e imperfetta. Solo merc di questa cscienza avviene la coordinaziones di sentimiento e di imagini (percezioini), e quindi parimenti, con la memoria, la pre3visione del bene e del male alla sola rappresentazione lontana, presente o rinovata, di ci che pu apportare piacere o dolore.

Questa affermazione non si fanno avvicinare? Dalle imagini visive prevedono il pericolo e fuggono. Perch gli uccelli si compertano alla setessa guisa? E sinoti che gli uccelli che la prima volta han veduto lhuomo, non hannoavuto paura e non sono fuggiti, lasciandosi prendere, mentre quelli che ormai sanno quanto eguli sia pericolososo pero loro, lo fuggono. Qualunque animale che abbia sensi, atti a prevedere il pericolo in cui esso pu incorrere, adopera i mezzi di difesa, di cui principale e universale e la fuga. Cio per le relazioni con lambiente animato; ma anche per le influenze fisiche gli animali adoperano la difesa e in vaie guise, quando sanno prevederle.

Se per luomo i mezzi di difesa sono grandemente numerosi, ci si deve alla chiara e definita coscienza del mutamenti che in lui si producono nel corso della vita. Luomo civile, e quinde pi illuminato, che ha conosscenza delle cause esterne che possono influire sul suo organismo e dannegiarlo, ha aumentati di gran lunga i mezzi di difenderse e di guarentirsi da queste influenze, da qualunque sorgente pervengano.

Sergi: Lorigine dei fenomeni psichici, 2.a edicin, pginas 76 y 77.

 

[11] Entre las numerosas opiniones distintas (lo que significa no tener ninguna ) vertidas por W. James, en el curso de su fecunda produccin filosfica, creemos necesario citar la siguiente, recordada por Binet en una nota de su ltimo libro Lm et le corps, pgina 102: "dans un recent article James veut dmontrer que la conscience nexiste pas, car elle rsulte simplement de la relation ou de lopposition quon tablit entre une partie de ntre experience (par example lexperience actualle, dans lexample de la perception dun objet) et une autre de ntre experience, le souvenir de ntre personne. (Does consciousness exist? J. of. Phil., Psych., and Scientific Methods, Sept, 1904)".

[12] Ribot: La conscience affective, en "Revue Philosophique", Pars 1909. Ver tambin: La Psichologie des sentiments, Problems de Psychologie affective, etc.

[13] Vase Sollier: Le sentiment cenesthsique. (VI Congreso de Psicologa, Ginebra, 1909)

[14] Spencer: Principes de Psychologie.

[15] Ardig: LUnit della Coscienza, pginas 40 a 57. (Todo el volumen es interesantsimo, aunque usa una terminologa exclusiva del autor, que dificultar la traduccin de sus obras. Consta de tres partes: la continuidad en el pensamiento como en la naturaleza, la confluencia mental, la unidad de la conciencia).

[16] Loc. cit., pg.503.

[17] Muchsimas personas ignorantes consideran como novedades de Bergson o del intuicionismo estas nociones claramente enunciadas por Spencer hace medio siglo. Hemos dicho que Bergson ha complicado el evolucionismo spenceriano con el antiguo vitalismo.