W.
M. Wheeler, estudioso de insectos sociales y uno de los bilogos ms perceptivos
y mejor educados de nuestro siglo, tena poca simpata por la psicologa victoriana.
Se regocijaba en Freud, Jung, Adler, Jones y Ferenczi y expresaba su complacencia
en una alocucin de 1917, Sobre los instintos. De la escuela vieja escribi:
Despus
de leer cuidadosamente durante los pasados veinte aos una pequea librera de
psicologas de rosas de agua del tipo acadmico y notando cmo sus autores
ignoraban o apenas insinuaban la existencia de tan estupendos y fundamentales
fenmenos biolgicos teles como hambre, sexo y miedo, yo no debera disentir
con, digamos, un crtico imaginario recin llegado de Marte, que podra expresar
la opinin de que muchos de estos trabajos se leen como si hubiesen sido
compuestos por seres que han sido nacidos y alimentados en un criadero,
castrados en la temprana infancia, y alimentados por cincuenta aos
continuamente a travs de un tubo con una caudal de lquido nutricio de una
composicin qumica constante.
Sin
embargo, entremedio de estas alabanzas para Freud, leemos una nota de
delicada precaucin un rea donde Wheeler
senta que quiz Freud estuviera pretendiendo demasiado de la biologa
evolutiva: En nada est mejor visto el corage de los psicoanalistas que en su
uso de la ley biogentica. Ellos efectivamente emplean aquel gran slogan
biolgico del siglo diecinueve con tal falta de temor, que hace que los tmido
bilogos del siglo veinte se queden sin aliento.
Sigmund
Freud tena dos razones fuertes para una predisposicin favorable hacia la
doctrina de Haeckel. El fue, antes que nada, formado como un bilogo durante la
era de su dominacin. En segundo lugar, era un Lamarckiano devoto y se mantuvo
como tal durante toda su larga vida (ver pgina 80-88 para ver por qu la
recapitulacin encuentra una justificacin casi automtica bajo la nocin
lamarckiana de herencia). En su ltimo trabajo Moiss y la religin monotesta (1939) Freud se mantuvo firme a
pesar de que la biologa evolutiva haba abandonado la creencia favorita de l:
Adems, nuestra situacin es dificultada por la actitud presente de la ciencia
biolgica, que no quiere saber nada de la herencia, en los descendientes, de
unos caracteres adquiridos. Nosotros, por nuestra parte, con toda modestia
confesamos que, sin embargo, no podemos prescindir de este factor en el
desarrollo biolgico.
Freud era un recapitulacionista
devoto y as lo deca claramente y a menudo: ...cada individuo repite
abreviadamente en su infancia, de alguna manera, el desarrollo todo de la
especie humana... (De las Conferencias
de Introduccin al Psicoanlisis de 1916); o Una proporcin parecida
gobierna la relacin entre ontognesis y filognesis. La primera puede
considerarse como una repeticin de la filognesis en la medida en que esta no
es modificada por un vivenciar ms reciente. Por detrs del proceso
ontogentico se hace notar la disposicin filogentica. (del prefacio de 1914
a la tercera edicin de Tres Ensayos de
Teora Sexual, 1905). Exposiciones como estas han sido citadas antes como
testimonios aislados de la conviccin de Freud. Pero el rol central de la
recapitulacin en la totalidad de su sistema ha sido notado raramente (agradezco
a Frank Sulloway y Robert McCormick de Harvards History of Science Department
por guiarme a traves de esta literatura y por identificar claramente el rol de
la recapitulacin en el pensamiento de Freud. Ver Sulloway [en prensa] para ms
detalles y para una evaluacin general de las influencias biolgicas en Freud).
En
una carta de 1897 a Fliess, antes de que hubiera formalizado la teora de los
estadios psicosexuales, Freud arguye que la represin durante la ontogenia
tarda de la estimulacin olfatoria en la sexualidad infantil tiene una base
filtica:
Que en la represin coopera algo
orgnico, lo he vislumbrado a menudo; que se trata del abandono de anteriores
zonas sexuales, ya pude referrtelo una vez, agregndote que, para mi contento,
me top tambin en Moll con una idea semejante. Privalim {dicho en privado}, no
cedo a nadie la prioridad de la ocurrencia; en m esa conjetura se enlaz al
alterado papel de las sensaciones olfativas: la marcha erecta, nariz levantada
del suelo, con ello se vuelven repugnantes -por un proceso que yo todava,
desconozco- ciertas sensaciones propias de la tierra que antes interesaban.
Freud,
ms tarde, relacion la sexualidad anal y oral de la infancia con un ancestro
cuadrpedo, antes de que la visin se transformara en el sentido dominante y
eclipsara la dependencia previa en el olor y el gusto. En los Tres Ensayos de 1905, Freud escribi que
los estadios orales y anales casi parecieran como si estuvieran volviendo sobre
sus pasos hacia tempranas formas de la vida animal; la idea no est del todo
fuera de circulacin en los crculos psicoanalticos modernos ver Yazmajian,
1967, p. 219). An ms tarde, Freud tena esto para decir sobre el desarrollo
ontogentico de la lbido y el yo: Ambos estn al final de la herencia, son
recapitulaciones abreviadas que todo ser humano ha atravesado desde sus
primeros das por largos perodos de tiempo.[1]
Freud
reconoca una diferencia esencial entre su recapitulacin mental de ideas y
comportamientos y la recapitulacin fsica de Haeckel de morfologas
ancestrales. La diferencia se transform en un argumento esencial en su teora
de la neurosis. Las recapitulaciones fsicas son estadios transitorios; son
reemplazados por formas subsecuentes
(en realidad su material es remoldeado para producir los estadios
posteriores). Pero los estadios de la mente pueden coexistir; aparecen en un
orden filtico adecuado durante la ontogenia, pero un estadio arcaico no se
desvanece para abrirle camino a uno posterior. Los estadios ms tempranos estn
caractersticamente reprimidos en el adulto sano, pero no necesitan
desaparecer. La ncleo reprimido primitivo contina residiendo en el cerebro
adulto. Freud provee una metfora grfica para este concepto en El malestar en la cultura (1930). Imagnense
la Roma moderna con todos sus edificios perfectamente preservados desde los
das de Rmulo hasta ahora. Imposible, por supuesto, porque dos objetos
materiales no pueden ocupar el mismo lugar. Pero los fenmenos mentales pueden
corresponderse con esta visin de una ciudad verdaderamente eterna: Las fases
anteriores del desarrollo no se han conservado en ningn sentido; han
desembocado en las posteriores, a las que sirvieron de material. El embrin no
es registrable en el adulto (...) As llegamos a este resultado: semejante
conservacin de todos los estadios anteriores junto a la forma ltima slo es
posible en lo anmico, y no estamos en condiciones de obtener una imagen
intuible de ese hecho.
La teora general de Freud sobre
la neurosis y el psicoanlisis descansa sobre esta idea de la recapitulacin
mental. La energa sexual (lbido) est limitada en cantidad. Puede quedar
fijada compulsivamente a niveles de desarrollo anteriores a la madurez por
eventos traumticos en la infancia temprana: Hace
tiempo que se ha vuelto patrimonio comn saber que las vivencias de los
primeros cinco aos cobran un influjo de comando sobre la vida, al que nada
posterior contrariar (1939). ...la gnesis de la neurosis dondequiera y
siempre se remonta a impresiones infantiles muy tempranas (1939). Las
neurosis, por lo tanto, son expresiones de la energa sexual apropiada para los
nios pero normalmente reprimida e invalidada en los adultos. Surgen slo
porque los tempranos estadios mentales sobreviven en los adultos (aunque
normalmente en estado reprimido). As, en todo cuanto constituye una
aberracin fijada respecto de la vida sexual normal, no pudimos menos que
discernir una cuota de inhibicin del desarrollo y de infantilismo (1905, 1962
ed., p. 136). Las neurosis no slo son una retencin anormal de estadios
propios de la niez; tambin representan la expresin de tendencias ancestrales
un atavismo para ser esquivado en cualquier
lectura progresista de la evolucin. El psicoanlisis apunta a
solucionar el tema de la neurosis por medio de la reconstruccin y la
comprensin de sus causas infantiles: Si ustedes quieren, pueden caracterizar
al tratamiento psicoanaltico slo como una educacin retomada para superar
restos infantiles.
En
una imagen particularmente grfica Freud evoc el carcter ancestral del
comportamiento neurtico: Con el neurtico se est como en un paisaje
prehistrico, por ejemplo en el jursico. Los grandes saurios rondan todava, y
los equisetos crecen como palmas (notas escritas en 1938, impresas en 1963).
Freud ha sostenido que las diferencias relativas a la anormalidad mental
podran reflejar los diferentes estadios ancestrales (= perodos de la niez)
en los cuales la lbido se fija. Deberamos poder ordenar a las neurosis en un
orden filtico. En 1915 le escribi a Ferenczi: histeria de angustia
histeria de conversin neurosis obsesiva demencia precoz paranoia
melancola mana Esta serie parece repetir filogenticamente un origen
histrico. Lo que ahora son neurosis alguna vez fueron fases en la condicin humana (en McCormick,
1973).
De
hecho Freud no se ech atrs en completar el sistema racapitulatorio de sus
creencias. En las extraordinarias palabras finales de su informe sobre el caso
Schreber Freud redescubri el cudruple paralelismo de la clsica
recapitulacin: el nio, el salvaje moderno, nuestros ancestros primitivos, y
los adultos neurticos, todos representan el mismo estadio filtico el
primitivo como ancestro verdadero, el salvaje como un sobreviviente moderno, el
nio como una recapitulacin del ancestro adulto en trminos Haeckelianos, y el
neurtico como un nio fijado (= primitivo):
Y
opino en que muy pronto llegar el
tiempo en que se pordr ampliar una tesis que los psicoanalistas hemos formulado
hace ya mucho, agregndole a su contenido vlido para el individuo, entendido
ontogenticamente, el complemento antropolgico, de concepcin filogentica.
Hemos dicho En el sueo y en la neurosis reencontramos al nio, con las
propiedades de sus modos de pensar y de su vida afectiva. Completaremos:
Tambien hallamos al hombre salvaje, primitivo, tal como l se
nos muestra a la luz de la arqueologa y de la etnologa
A
partir de esta conviccin Freud se embarc en su proyecto ms ambicioso sobre
la recapitulacin: nada menos que la reconstruccin de la historia de la
humanidad a partir de informacin psicolgica tomada del desarrollo de los
nios y de los neurticos. Freud frecuentemente argumentaba que el desarrollo
general libidinal de los individuos recapitula una secuencia de estadios en la
historia de la civilizacin. Compar el narcisismo de los nios con una
creencia primitiva en el poder y personificacin de los pensamientos
(animismo), el apegamiento sexual a los progenitores (complejo de Edipo) con el
desarrollo de la religin monotesta, y el dominio maduro del principio de
realidad con el desarrollo posterior de la fase cientfica de la civilizacin.
Si nos estuviera permitido ver en
la demostracin de la omnipotencia de los pensamientos entre los primitivos un
testimonio del narcisismo, podramos atrevernos a comparar los estadios de
desarrollo de la cosmovisin humana con las etapas del desarrollo libidinoso
del individuo. Entonces, as en el tiempo como por su contenido, la fase animista
correspondera al narcisismo, la religiosa a aquel grado del hallazgo de objeto
que se caracteriza por la ligazn con los padres, y la fase cientfica tendra
su pleno correspondiente en el estado de madurez del individuo que ha
renunciado al principio de placer y, bajo adaptacin a la realidad, busca su
objeto en el mundo exterior (1913)
Pero
Freud tena en mente algo mucho ms especfico para la recapitulacin como una
gua para la reconstruccin de la historia de la humanidad. Desde la existencia
de dos fenmenos coordinados en series diferentes del triple paralelismo el
complejo de Edipo (con su preservacin en los neurticos) y el totemismo de los
salvajes Freud hizo una incursin intrpida en la antropologa psicolgica.
Ttem y Tab (1913) tiene el subttulo,
Algunas concordancias en la vida anmica de los salvajes y de los neurticos.
La va de la eleccin de objeto lo ha llevado (al nio) hasta su objeto de
amor, por regla general, a travs de la imagen de su madre y quiz tambin de
su hermana. A pesar de que un nio normal se libera de estos anhelos cuando
madura, el neurtico con su infantilismo psquico no lo hace. Freud compara
este comportamiento neurtico con un patrn normal en los salvajes donde
los anhelos incestuosos alrededor de los machos adultos normales permanece tan
fuerte que los tabes deben ser establecido para prevenir la satisfaccin (esto
es, los adultos salvajes retienen el estadio transitorio juvenil de los nios
blancos civilizados): Por eso no carece de importancia que los pueblos
salvajes puedan mostrarnos que tambin sienten como amenazadores, y dignos de
las ms severas medidas de defensa, esos deseos incestuosos del ser humano, ms
tarde destinados a la condicin de inconcientes.
Ahora,
los salvajes son primitivos vivientes y deben comportarse como lo hicieron
nuestros ancestros: Podemos reconocer en su vida psquica una imagen muy bien
conservada de un estadio temprano de nuestro desarrollo. Qu es lo que podemos
inferir acerca de la historia de la humanidad a partir de la existencia del
tab del incesto en los salvajes, y las doctrinas asociadas del totemismo
(identificacin del clan con un animal sagrado que debe ser protegido y
reverenciado todo a lo largo del ao, salvo en un da sagrado en que puede ser
comido; tabes estrictos en los machos en contra de las relaciones sexuales con
mujeres del clan totmico), y de la recurrencia del totemismo y tabes en el
complejo de Edipo de nuestros nios. De
hecho Freud expuso su tendencia recapitulatoria en el prefacio a Ttem y Tab: En este libro se intenta
colegir el sentido originario del totemismo desde sus huellas infantiles, los
asomos de l que afloran en el desarrollo de nuestros propios nios.
En
sntesis (y con todo lo que esto tenga de absurdo), Freud plante que el grupo
humano social original fue la horda patriarcal, dominada por un macho
dominante, el padre. El padre dominaba a todas las mujeres y tena derecho
sexual sobre ellas. Un da, sus hijos excluidos se juntaron para matarlo y
devorarlo. Pero estuvieron tan aquejados de culpa por el hecho del parricidio
que renunciaron al contacto sexual con las mujeres del clan e identificaron su
padre asesinado con un animal que poda ser reverenciado y no daado. Sin
embargo una vez al ao ellos celebraban su acto de liberacin en la fiesta
totmica; porque ese da el animal representando su padre poda ser asesinado y
consumido.
Si el animal totmico es el
padre, los dos principales mandamientos del totemismo, los dos preceptos-tab
que constituyen su ncleo, el de no matar al ttem y no usar sexualmente a
ninguna mujer que pertenezca a l, coinciden por su contenido con los dos
crmenes de Edipo, quien mat a su padre y tom por mujer a su madre, y con los
dos deseos primordiales del nio, cuya represin insuficiente o cuyo nuevo
despertar constituye quizs el ncleo de todas las psiconeurosis.
Para
que nadie imagine que el complejo de Edipo recaa slo en antiguos miedos o
perduraba sobre hijos sojuzgados y no en el hecho mismo del parricidio, Freud
termin su libro insistiendo que el acto primigenio del asesinato haba
ocurrido. Citando el comentario del Fausto a St. John, escribi: Im Anfang war die Tat (En el principio
fue la accin).
As, para concluir esta
indagacin que hemos realizado en apretadsima sntesis, querra enunciar este
resultado: que en el complejo de Edipo se conjugan los comienzos de religin,
eticidad, sociedad y arte, y ello en plena armona con la comprobacin del
psicoanlisis de que este complejo constituye el ncleo de todas las neurosis,
hasta donde hoy ha podido penetrarlas nuestro entendimiento. Se me aparece como
una gran sorpresa que tambin estos problemas de la vida anmica de los pueblos
consientan una resolucin a partir de un nico punto concreto, como es el de la
relacin con el padre.
Su
ltimo libro, Moiss y la religin
Monotesta, es una representacin ms especfica del mismo escenario.
Moiss era un egipcio de nacimiento que se gan su lugar con los judos e
intent liberarlos de su sojuzgamiento. Pero fue asesinado en rebelin por su
gente adoptada, quienes en su terrible culpa lo hicieron profeta de un nico y
omnipotente dios y crearon lo altos ideales tico que an motivan nuestra
civilizacin Judeo-Cristiana.
Si
la recapitulacin nos permite redescubrir un pasado inobservable, no nos
guiara en predecir el futuro an no experimentado? En su ensayo de 1930, El
malestar en la cultura, Freud establece algunas analogas lgubres entre la
maduracin de los individuos y las condiciones del hombre en las sociedades
crecientemente complejas y modernas ya que el desarrollo de la civilizacin
es un proceso especial comparable a la maduracin normal del individuo[2].
Tal como un hombre maduro debe sublimar sus tempranos requerimientos de
agresin y dominacin, as tambin todos los miembros de la sociedad reprimen
una creciente cantidad de instintos biolgicos para poder vivir armoniosamente
en un mundo ms poblado, urbanizado y unido socialmente: Si el desarrollo
cultural presenta tan ampla semejanza con el del individuo y trabaja con los
mismos medios, no se est justificado en diagnosticar que muchas culturas -o
pocas culturales-, y aun posiblemente la humanidad toda, han devenido
neurticas bajo el influjo de las aspiraciones culturales?
Los
simpatizantes, y luego rivales, de Freud aceptaron su creencia central en la
recapitulacin, pero le dieron diferentes usos. C. G. Jung, por ejemplo, apoy
fuertemente la recapitulacin a lo largo de toda su extensa carrera. Escribi
en 1912:
Toda
esta experiencia nos sugiere que hagamos un paralelo entre el pensamiento
fantstico y mitolgico de la antigedad y el pensamiento similar que
tienen los nios, entre las razas humanas inferiores y los sueos. Este tren de
pensamientos no nos es extrao, sino que nos es familiar a travs de nuestro
conocimiento de anatoma comparada y de historia del desarrollo, que nos
muestra cmo la estructura y funcin del cuerpo humano son resultado de una
serie de cambios embrionarios que corresponden a cambios similares en la
historia de la raza. Por lo tanto est justificada la suposicin de que la
ontognesis corresponde, en psicologa, a la filognesis. En consecuencia, debe
ser cierto, tambin, que el estado del pensamiento infantil en la vida psquica
del nio, tanto as como los sueos, no son sino una vuelta de los antiguos y
la prehistoria (1916).
Treinta aos despus, mucho despus
de que los bilogos hubieran abandonado la ley biogentica, Jung reafirm su
apoyo con algunas palabras muy sabias sobre los usos del pasado en la
educacin:
La niez, sin embargo, es un estado
del pasado. Tal como recapitula el embrin en desarrollo, en cierto sentido,
nuestra historia filogentica, as tambin la psique del nio revive la
leccin de la temprana humanidad como la denomin Nietzche. El nio vive en un
mundo pre-racional, y sobre todo pre-cientfico, el mundo de los hombres que
existieron antes que nosotros. Nuestras races descansan en ese mundo y todo
nio nace de esas races. La madurez lo aleja de sus races y la inmadurez lo
retrotrae a ellas. El conocimiento de los orgenes universales construye el
puente entre el mundo del pasado perdido y abandonado y el todava largamente
inconcebible mundo del futuro. Cmo deberamos entender el pasado, cmo
deberamos asimilarlo, a no ser que
estemos en posesin de la experiencia humana que el pasado nos ha legado?
Desposedos de esto estamos sin races y sin perspectiva, sin defensa a merced
de cualquier novedad que el futuro nos pueda presentar.
A pesar de que Jung habl ms
elegantemente que Freud sobre su creencia en la recapitulacin, el acercamiento
que Jung hizo de ella al psicoanlisis garantiz que l no hiciera mucho uso de
la doctrina de Haeckel en ese sistema. El nio, en realidad, recapitula su
pasado en una secuencia filtica establecida - pero esto tiene poca relevancia
para el estudio y la cura de la neurosis adulta. El nio generalmente
desarrolla pocos problemas psicolgicos durante su perodo de recapitulacin.
Es dominado por instintos y no entiende el significado de los arquetipos que
est experimentando. La lbido no es exclusivamente sexual y las causas de las
neurosis no recaen en sucesos de la infancia; las neurosis no representan una
fijacin de la energa sexual en un estadio infantil (= ancestral) que debera
ser reprimida y superada en el desarrollo normal.
Volvamos a la metfora de Freud para
la mente Roma con todos sus edificios intactos. Para Jung slo importa esta
disposicin adulta. Los edificios aparecen en una secuencia cronolgica durante
la ontogenia, pero ello no es lo importante. La mete del adulto contiene una
historia completa de su pasado, como una memoria racial en un inconsciente
colectivo. El concepto de Jung es esttico: conocer el orden ontogentico de
las memorias raciales no facilita el estudio y la cura de las neurosis. Las
neurosis aparecen en los adultos cuando el desarrollo de la completud (y la
adaptacin a la sociedad) trastabilla y la lbido es retrotrada al inconciente
primitivo, animando arquetipos y colocando al individuo bajo el dominio de
formas primitivas. Las neurosis no son estadios infantiles representando un
tiempo definido de la historia ancestral, sino eventos del momento que pueden
rellamar imgenes de un inconsciente colectivo. El inters de Jung no es la
recapitulacin (series ordenadas ontogenticamente de estadios ancestrales),
sino el de una nocin general de memoria racial (la posesin esttica de los
adultos de una historia racial completa). Tal como dice McCormick: Para Freud
los problemas tardos de la vida surgen durante el perodo temprano de
racapitulacin cuando las etapas de avance son bloqueadas. Pero para Jung la
etapa importante es muy posterior a este perodo... La recapitulacin deja de
ser un tema de investigacin para Jung por que los arquetipos existen
independientemente de cualquier desarrollo individual.
Si Jung encontr poca aplicacin
para la recapitulacin en la prctica, otro de los tempranos seguidores de
Freud y posteriores desertores llev la doctrina de Haeckel a alturas inimaginadas
de extravagancia y aplicacin Sandor Ferenczi, en su Thalassa, una Teora de la Genitalidad (1924). Ferenczi expuso
explcitamente su deseo de importar conclusiones biolgicas a la psicologa,
particularmente la versin de teora evolutiva de Haeckel. Adimitindolo
abiertamtente Ferenczi escribi Thalassa
como partidario de la teora recapitulatoria de Haeckel.
Hoy, grandemente ridiculizado,
Ferenczi es conocido como Sr. Vuelta-Al- tero- donde no existe la dolorosa
disarmona entre el yo y el medio ambiente que caracteriza la existencia en el
mundo externo (mi intencin no es la de paliar el ridculo, sino meramente
identificar la base recapitulatoria de la teora de Ferenczi). Ferenczi vio el
intercurso sexual como un anhelo por volver a las condiciones ancestrales de
reposo en un ocano sin tiempo la tendencia regresiva de Thalassal
procurando volver al modo acutico de existencia abandonado en el tiempo
primordial. El acto sexual satisface esta necesidad primordial en tres formas:
1) el reposo post-eyaculatorio simboliza la tranquilidad del ocano; 2) el pene
(un pez simblico, por decir as) intenta alcanzar a tero (sin embargo slo su
secrecin llega) la mujer aqu simplemente pierde; y 3) el producto de la
unin pasa su vida embrionaria en un fluido amnitico que representa el ocano
ancestral.
Haeckel haba admitido a la placenta
como un ejemplo primario de cenognesis una excepcin a la recapitulacin.
Despus de todo, ningn ancestro adulto pudo haber vivido en una charca artificial
creada por su propia piel. Pero Ferenczi argumenta que el tero de la mujer es
un ocano recapitulado (eso es, por supuesto, un sinsentido en cualquier
contexto, salvo en el simblico- sin embargo Ferenczi parece soportar una
interpretacin literal). l compara las contracciones del amnios durante el
embarazo con los ciclos de la marea del mar; hasta plantea que la secrecin
ertica genital de las mujeres tiene bases ocenicas: el olor de la vagina
viene de la misma sustancia (trimetilamina) que genera la descomposicin del
pescado:
Si el profesor Haeckel tuvo el
coraje de plantear la ley bsica
biogentica de la recapitulacin en estadios de desarrollo embrionario
de la historia evolutiva de las especies (palingnesis), por qu no podramos ir
nosotros ms lejos y asumir que, asimismo, en el desarrollo de los medios de
proteccin de los embriones (que hasta este tiempo ha sido considerado como el
paradigma de la cenognesis) est contenida una parte de la historia de las
especies Las estructuras para la proteccin de las clulas germinales no son
creaciones nuevas, y por lo tanto tampoco pertenecen a la cenognesis, sino que
al contrario ellas tambin representan una especie de recapitulacin- la
recapitulacin, expresamente, de las situaciones medioambientales que fueron
experimentadas durante el desarrollo de las especies.
Pero Ferenczi no fren en la
comparacin recapitulatoria del ocano y el tero. Si el intercurso sexual
expresa un anhelo por retornar al ocano tranquilo, su esfuerzo simblico puedo
no slo ser en pos de una piscina pasada, sino an en pos de la tranquilidad
ltima del mundo precmbrico sin vida. El deseo de muerte es en s mismo una
memoria de nuestros ancestros inorgnicos: Tenemos representado en la
sensacin del orgasmo no slo el reposo del estado intrauterino, la existencia
tranquila en un medio ambiente ms amigable, sino tambin el reposo de la era
antes de que la vida se originara, en otras palabras, el reposo similar a la
muerte caracterstico del mundo inorgnico.
De este modo el ciclo
recapitulatorio comienza en el coito (= esfuerzo hacia la muerte = la tierra
antes de la vida) seguida por el embarazo (= el amanecer de la vida). El feto
luego comienza su vida embrionaria repitiendo los estadios tempranos de un
pasado ameboide. El nacimiento rerpresenta la colonizacin de la tierra por los
tetrpodos (a pesar de que cualquier bilogo Haeckeliano hubiese argumentado
que los estadios anfibios o reptiles han sido ampliamente superados para ese
momento). Cranlo o no, el perodo de latencia que sigue a la sexualidad
infantil recapitula la era de hielo de nuestro pasado filtico. (Sin embargo si
uno se pregunta por qu no nos extinguimos por no copular durante los tiempos
fros, Ferenczi nos asegura que la era de hielo slo redireccion algunos de nuestros impulsos genitales
para el desarrollo de actividades intelectuales y morales ms altas)
Pocos movimientos intelectuales han tenido tanta influencia (desde la conciencia nacional hasta las conversaciones de copetn) como la teora psicoanaltica del siglo XX. He intentado plantear que estas teoras no pueden ser valoradas adecuadamente o incluso comprendidas sin reconocer sus nexos con la ley biogentica. Sin embargo, hasta ahora, estos nexos han sido mencionados raramente por que muy pocos psiclogos e historiadores tienen algn indicio del impacto de la doctrina de Haeckel. Millones de vidas han sido influenciadas o moldeadas por teoras pulidas bajo la luz de una herramienta bsica para cualquier pensador iluminado del siglo XIX tardo: la recapitulacin. No puedo ofrecer mejor testimonio de la influencia de Haeckel ni mejor demostracin de por qu nos compete estudiar y entender esta doctrina abandonada.
* Texto original: Stephen Jay
Gould, Ontogeny and phylogeny, The Belknap press of
Harvard University press, 1977, USA. Captulo: 5 Pervasive Influence, apartado sobre Psicoanlisis
freudiano.
Traduccin: Joaqun Areta
[1] No se menciona el lugar de la
cita.
[2] Gould parafrasea parcialmente a Freud en este prrafo, cuando en realidad este ltmo se pregunta sobre qu valor tiene esa afirmacin y qu otro problema hay que abordar para esclarecerlo (ltimo prrafo del apartado III). N.T.