Ideologa y/o psicologa.
Algunos criterios de delimitacin de la ciencia.
Julio del Cueto Hernn Scholten
Trabajo presentado en las XI Jornadas de Investigacin en Psicologa. En Memorias de las XI Jornadas de Investigacin en Psicologa. Ao 2004. Facultad de Psicologa, UBA. ISSN: 1667-6750
Resumen: En el presente trabajo nos proponemos indagar, desde una perspectiva histrica, el problema de la delimitacin de las fronteras de la ciencia. A partir de un conjunto de artculos publicados en Argentina a comienzos de la dcada de 1970 nos interesa particularmente ubicar diferentes modos de establecer la relacin entre psicologa e ideologa en esos aos.
Palabras clave: Ideologa Psicologa Ciencia.
Abstract: This work's purpose is to examine from a historical point of view the problem of science's borders delimitation. We analyse some articles published in Argentina at earliest seventies to analyze different ways their authors established the relation between psychology and ideology.
Keywords: Ideology Psychology Science.
La necesidad de repensar la cuestin de las fronteras disciplinares, entre especialidades y entre ciencia y no ciencia, ha sido un tema de enorme importancia en los abordajes histrico-crticos de la psicologa. Algunos autores (Smith, 1998; Danziger, 1996a, 1996b) han reclamado insistentemente la necesidad de utilizar criterios ms flexibles para abordar este problema, evitando dar por sentado como criterio para indagar el pasado, las actuales divisiones acadmicas. En este sentido David Krantz (2001) contrasta, en un articulo reciente, dos enfoques diferentes en los abordajes histricos de la psicologa, el primero de ellos, asentado en una consideracin naturalista de la disciplina, supone limites claramente definidos y relativamente aislados entre psicologa e intereses sociales; por el contrario, el segundo enfoque, emparentado con el programa fuerte de la sociologa de la ciencia, al atribuir una mayor interrelacin entre factores sociales y ciencia psicolgica, considera que los limites de esta son siempre mviles, permeables y contextuales.
Ahora bien, en consonancia con este ultimo enfoque, aunque sin compartir plenamente los presupuestos del programa fuerte, entendemos que la delimitacin de lo que puede ser llamado ciencia, en oposicin a la no ciencia, es histrica en la medida en que la misma esta sujeta tambin a factores extradisciplinarios. De esta manera los lmites de la psicologa se definiran en relacin a otras prcticas, cientficas y no cientficas, que pueden variar en diferentes periodos histricos.
Entendemos que en Argentina, en el periodo que vamos a examinar, esto es hacia fines de la dcada del sesenta y principio de los setenta, la poltica constituyo una de las prcticas predominantes en la definicin de la prctica cientfica, al menos en un amplio sector del mbito de la psicologa ligado a la cultura de izquierda. Diversos autores (Tern, 1991; Sigal, 1991; Altamirano, 2001a, 2001b; Gilman, 2003; Plotkin, 2003) han definido este momento histrico como un periodo en el que todo es poltica, enfatizando el proceso de radicalizacin poltica e ideolgica que tuvo lugar en la sociedad a partir del fenmeno del Cordobazo (1969).
A nuestro entender la nocin de ideologa, constituyo un criterio predominante en la evaluacin y delimitacin de las fronteras de las ciencias en el periodo al que nos referimos. En este sentido nos proponemos indagar la importancia fundamental que adquiri dicha nocin como criterio frente al cual, ineludiblemente, la psicologa deba medirse, sea para establecer su dependencia relativa o para distinguirse de ella. Que este criterio es histricamente cambiante resulta evidente cuando pensamos que en el presente difcilmente recurriramos a la dimensin ideolgica para dar cuenta tanto de las fronteras de la psicologa, como de la pertinencia y validez del conocimiento psicolgico.
De cualquier manera, una de las dificultades que plantea la nocin de ideologa es que aunque haya sido una referencia obligada en la mayor parte de la produccin discursiva de ese periodo (artculos, congresos, etc.) esto no implica que haya recibido una definicin clara y uniforme.
Para abordar este problema nos ocuparemos principalmente de una controversia que tuvo lugar en 1971, en el semanario Nuevo Hombre, entre Hernn Kesselman, Antonio Caparrs y Roberto Harari. All se ponen de manifiesto dos posiciones claramente reconocibles en torno a la relacin entre ideologa y conocimiento psicolgico. La primera de ellas, sostenida por Kesselman y Caparrs, aunque con diferencias manifiestas entre ambos autores, considera que existe una estrecha relacin entre conocimiento psicolgico e ideologa, mientras que la segunda, mantenida por Harari, desde una perspectiva que recurre a los desarrollos impulsados por Althusser, seala que la psicologa, como toda ciencia, se define siempre en oposicin a la ideologa.
La polmica comienza a partir de la replica de Antonio Caparrs al articulo publicado por Kesselman en el numero 6 del semanario Nuevo Hombre. Plataforma Internacional: psicoanlisis y antiimperialismo se propona presentar brevemente los argumentos esgrimidos, a partir de 1969, por un grupo de jvenes analistas contra el psicoanlisis institucionalizado, rgidamente jerrquico y fuertemente comprometido con el mantenimiento del status quo de la Asociacin Psicoanaltica Internacional. Se trataba entonces de reflexionar en torno al lugar de la teora y la practica psicoanaltica en relacin con el compromiso en la luchas por la liberacin de los pueblos frente al imperialismo.
Si bien el psicoanlisis y el psicoanalista se inscriben, lo sepan o no, les guste o no, en las reglas del juego que enmarcan las relaciones humanas en sociedades dependientes, desde la perspectiva de Kesselman sera posible recrear al psicoanlisis desde bases ideolgicas nuevas, en la medida en que los psicoanalistas puedan integrarse concretamente no solo al resto de los intelectuales combativos sino tambin [] con los sectores ms explotados de la poblacin
La replica de Caparrs comienza sealando que la tan mentada alianza entre psicoanlisis y antiimperialismo a la que refiere Kesselman en su articulo, no solo no esta fundamentada, sino que no puede fundamentarse. El psicoanlisis, como toda ciencia social, encuentra su esquema estructurante en lo ideolgico, su particularidad reside en que se asienta sobre falsas premisas ideolgicas por lo cual solo cabe su demolicin y sustitucin por una adecuada elaboracin de teora y practica. Incluso aquella integracin con los sectores populares solo ser posible desde una perspectiva nacional ms que desde internacionales cientficas.
La intervencin de Harari se orienta, en principio, a mostrar que los planteos de ambos autores han cado en la misma trampa ideolgica: los dos suponen que psicoanlisis y antiimperialismo tienen por lo menos algo que ver, algo en comn tal que haya justificado su relacin, sea para darla por posible o no. Cada uno de estos trminos perteneceran a universos discursivos diferentes de modo tal que la inclusin de un termino en el universo del otro se revela como manifiestamente no pertinente. La imposibilidad, demostrada por Kesselman y Caparrs, de diferenciar una prctica poltica de una prctica cientfica falsea y pervierte a las dos al mismo tiempo que las vuelve ineficaces.
Estos intentos, sentencia Harari, son una muestra del reformismo burgus que eleva sus cnticos de sirena para apartar al terapeuta de su prctica poltica, dicindole que la misma es factible desde su profesin.
Siguiendo a Althusser y a Harnecker, nuestro autor sostiene que la funcin que cumple la ideologa no es la de fundamentar la ciencia sino que, por el contrario, est encargada de deformar la percepcin de las cosas y del mundo. En este sentido, la ciencia se constituye contra la ideologa: Es a partir de la ideologa, por ruptura con sta, como se constituye una ciencia, definiendo con rigor su objeto. No habra, entonces, premisas ideolgicas falsas o verdaderas, como postula Caparrs, sino que toda ideologa es por definicin falsa mientras que la ciencia es, en s misma, revolucionaria.
Consideraciones finales
El problema de la ideologa esta, en ultima instancia, en el fondo de un debate ms amplio de ese perodo y que giraba alrededor del problema del cientificismo. De hecho, la postura sostenida por Harari no debe ser confundida con la asuncin de una postura apoltica, lo cual nos llevara rpidamente a situar a los actores en un esquema simplista que ubica, por un lado, a los cientificistas y, por otro, a los politicistas. El problema es ms complejo. Por ejemplo, Harari busca no solo diferenciarse de quienes subsumen la practica cientfica a la practica poltica, sino que tambin rechaza explcitamente el cientificismo.
Si bien, pusimos el nfasis en esta polmica, queremos destacar que la misma no tiene un carcter idiosincrtico y anecdtico. Es posible encontrar similitudes notables entre los argumentos vertidos por Harari en sus crticas a Caparrs y Kesselman con los que desarrollara Carlos Sastre en algunos de los artculos posteriormente incluidos en su libro La psicologa, red ideolgica. El politicismo y el cientificismo son all considerados como formaciones ideolgicas que deforman la practica cientfica enajenndola en la poltica o de la poltica. En este caso particular esta convergencia no es azarosa: ya que segn Harari con Carlos Sastre fuimos ntimos amigos, militamos juntos, con l no hay coincidencia sino que hay algo en comn directamente, no hay coincidencia casual [1].
Por esta poca, tuvieron lugar otras polmicas que, aun cuando giran alrededor de otros tpicos, tienen como trasfondo comn el problema de la relacin entre ciencia e ideologa: el cruce de artculos entre Len Ostrov y Ricardo Malf sobre la cuestin de la neutralidad valorativa del analista; la publicacin en los Cuadernos de Psicologa Concreta de las dos mesas redondas sobre Psicologa Concreta e Ideologa en las que participaron Bleger, Pichon-Riviere, Rozitchner, Caparrs y Bauleo; los artculos crticos de Carlos Sastre a la Psicologa de la conducta de Bleger, a la Responsabilidad social del psicoterapeuta de Kesselman y a la psicohigiene de derecha de Omar Ipar; los cuestionamientos implcitos de Beatriz Castillo a Bleger, y otras.
Como afirmamos al principio es claro que, al menos en este acotado mbito que hemos abordado, ha sido fundamental la consideracin del nivel ideolgico en la definicin de los lmites de la psicologa. En este sentido, resulta significativo el espacio elegido para llevar adelante una discusin que atae a la definicin de la psicologa en relacin con el mbito poltico: nos referimos al semanario Nuevo Hombre en cuyas pginas ocupa un lugar preponderante la temtica de la lucha por la liberacin. Por lo dems, la importancia de estos debates para la psicologa o, al menos, el inters por difundir esta polmica entre los psiclogos se ponen en evidencia a partir de su reproduccin en el nmero 9 de la Revista Argentina de Psicologa, rgano oficial de difusin de la Asociacin de Psiclogos de Buenos Aires.
Como decamos al principio, resulta imprescindible rastrear los diferentes usos explcitos o implcitos- de la nocin de ideologa, ya que de esta diversidad dependen a su vez las diversas formas de concebir los lmites de la ciencia. Tanto Caparrs como Kesselman introducen el problema de la falsedad o verdad de la ideologa, lo cual es equivalente a la distincin entre ideologa burguesa que es siempre mistificadora de la realidad social- e ideologa proletaria que es la verdaderamente revolucionaria y desmitificadora. La ciencia, para estos autores, estara estrictamente determinada por la ideologa sobre la cual descansa, y es en este sentido que el psicoanlisis debe o bien recrear sus fundamentos ideolgicos o bien ser sustituido. Por el contrario, Harari no plantea un enfrentamiento entre ideologas sino una lucha permanente de la ciencia contra la ideologa. En todo caso, cualquier definicin ideolgica de la ciencia como la de Caparrs y la de Kesselman- slo sera cmplice de la ideologa dominante.
Queda an pendiente la indagacin de varios temas, algunos de ellos presentes en esta polmica: por una parte, la cuestin de la relacin entre las prcticas psicolgicas y la ideologa; por otra, la oposicin entre la perspectiva nacional y el internacionalismo en la psicologa; y finalmente, las correlaciones entre esta polmica con las que tuvieron lugar durante el mismo perodo en otros campos de produccin simblica, tales como las que se presentaron en sociologa y ciencias exactas alrededor del tema ciencia, poltica y cientificismo.
Notas:
[1] Harari, Roberto, Entrevista personal, Buenos Aires, 19 de febrero de 2003
Bibliografa
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