El estatuto de La descendencia del hombre y la seleccin sexual*

Yvette Conry

 

Plantear el tema del estatuto de La Descendencia del hombre equivale, en un sentido, a renovar la intencin darwiniana que ha presidido la obra, test destinado a "asegurarme hasta qu punto las conclusiones a las que me condujeron mis otros trabajos podan aplicarse al hombre"[1]. Por otra parte, el prefacio de la segunda edicin, en 1874. incluye dos referencias explcitas a El Origen de las especies. Pero esas referencias a la obra anterior abren camino a interferencias de interpretacin que, justamente, engendran el problema en s y para el lector contemporneo: si La Descendencia se sita en la lnea de El Origen de las especies, es a ttulo de simple compatibilidad doctrinal, de identidad terica, de comunidad de problemtica? Garantiza la aplicacin de la coherencia del texto? Confiere a la etiologa selectiva la simple extensin de un campo de ejercicio o un estatuto diferente en cuanto a su comprensin? Adems, entre 1859 y la primera edicin de La Descendencia en 1871 aparecieron, en materia de antropologa, las obras iniciadoras de Haeckel (Generelle Morphologie, 1866; Natrliche Schpfungsgeschichte, 1868) junto con las de Th. Huxley (Evidence as to Man's Place in Nature, 1863) y C. Vogt (Vorlesungen ber den Menschen, 1863). Ahora bien, La Descendencia, a pesar de la tormenta filosfico-religiosa que va a provocar, ya no puede pretender ser original en cuanto a la ascendencia animal del hombre, y se arriesga a sufrir algunas transacciones, es decir, a practicarlas. De modo que el sentido del tema que nos ocupa, el estatuto de esta obra darwiniana, se define de ahora en ms como el de una estimacin de la naturaleza y del lugar del darwinismo. Entendamos con esto que, desde El Origen de las especies hasta La Descendencia, tiene lugar la transicin, en la obra misma, de Darwin al darwinismo, de una teora cientfica a una inversin ideolgica: discerniendo, en el seno de La Descendencia, las condiciones de ese pasaje, esperamos poder demostrar que los injertos ideolgicos plurales, pero coherentes, no se deducen necesariamente del saber biolgico de El Origen de las especies, sino que representan la adolescencia de una estructura cultural y poltica previa (el europesmo dominante) y de ciertos componentes, propiamente darwinianos, conceptuales y heursticos, anteriores a El Origen de las especies, cuyo origen creemos poder ubicar en el viaje del Beagle, y en las primeras instancias de los Notebooks. De este modo, preguntarse sobre el estatuto de La Descendencia tal vez permita, si no arbitrar, al menos rechazar ciertas atribuciones o bsquedas contemporneas de paternidades, ya se trate de una estigmatizacin de la teora, ya de su captacin extra-cientfica. En definitiva, lo importante es hacer ver cmo se substituye una ciencia por un mito, y en qu condiciones un discurso cientfico existe y funciona como tal.

A pesar de su programa declarado de estimacin de la teora evolutiva bajo la perspectiva de la etiologa selectiva, la articulacin interna de La Descendencia del hombre se revela dbil, y su unidad, poco aparente. Sin embargo, la organizacin del discurso podra elaborarse en cuatro niveles y momentos: en primer lugar, la relacin del hombre con el animal cuyo doble anlisis, comparativo (caps, 1 a 4) y genealgico (cap. 6), introduce la problemtica de una descendencia, entendida como historia natural del hombre, y se detiene en "el hombre primitivo" , representacin equvoca que se aplica simultneamente a nuestros "ancestros semihumanos" y al "salvaje". Este ltimo, aunque no est ausente del primer tema, anuncia el segundo, este es, el de la relacin del hombre consigo mismo, a travs de una investigacin "etnolgica" [2] que intenta considerar la seleccin natural como factor dominante del progreso hacia y en la civilizacin. Notemos al pasar que La Descendencia no logra, como tampoco las otras obras del gnero en aquella poca, discriminar rigurosamente los conceptos de naciones, razas, poblaciones. Es por eso que, en tercer lugar, esa distribucin de los grupos humanos puede, en el capitulo 7 de La Descendencia, tomar la forma de una biologa de las razas, '"punto de vista naturalista", susceptible de valer como una antropologa fisiolgica que combina una estimacin taxonmica de especificidad, mono o poligentica, y un enunciado de problemas biogeogrficos, referentes, primero, a la extincin de las razas humanas (asunto donde se reencuentra la temtica de la civilizacin); segundo, a la formacin de las razas humanas, asunto en el que la ya impotente seleccin natural deja lugar a la seleccin sexual, cuyo examen constituye el resto de La Descendencia. Por ms precaria que sea la unidad de este conjunto, nos parece de todos modos delimitable; efectivamente, The Descent (of Man) (aqu la traduccin francesa y la espaola resultan infieles) designa en ingls el linaje, es decir tanto aquello de donde desciende el hombre -objeto de la antropologa como historia natural- como los gneros que descienden de l, a saber, las razas que han divergido desde los "tiempos primitivos", o incluso, utilizando un trmino ms amplio, las formas humanas diversificadas. En esta medida, puede tratarse La Descendencia entera como un intento de racionalizacin del orden de las diferencias, del animal al hombre, del hombre a sus propias formas heterogneas.

Sin embargo, segn la confesin del mismo Darwin, "la presente obra casi no contiene hechos originales sobre el hombre"[3], y ocurre que la compilacin se hace muchas veces evidente. Est fuera de cuestin, y es para nosotros totalmente vano, enumerar aqu las referencias; sin embargo, la alusin a esta estrategia de prstamo no resulta intil en la medida en que autoriza a situar fuera de la obra darwiniana ciertas responsabilidades temticas, de las cuales, por ignorancia o maquiavelismo, algunos adversarios le han atribuido el monopolio. Por ejemplo, el postulado segn el cual el progreso y la dominacin de una tribu, raza o pueblo deben atribuirse a sus aptitudes mentales y morales, seleccionadas por su ventaja en la lucha por la existencia[4]: esta consideracin, que Darwin tom en cuenta siguiendo a Wallace , es formulada primero por este ltimo, en mayo de 1864, en el artculo, publicado por la Anthopological Review, de ttulo "The Origin of Human Races and the Antiquily of Man deduced from the Theory of Natural Selection"[5]. Aqu, la historia de la biologa rescata linealidades simplificadoras y abusivas, al hacer aparecer un crculo doctrinal y conceptual, a travs del cual la teora darwiniana, de la que Wallace extrajo una inferencia, se inspira a su vez de sta, que sin embargo era "quite new to me"[6]. No obstante, la apropiacin puede valer por aprobacin, la cual reintroduce el problema del estatuto de La Descendencia, pues, cmo ha utilizado Darwin los trabajos a los que apela? Abstraer de un texto una nocin no implica necesariamente adoptar su filosofa: el reconocimiento del principio demogrfico maltusiano, operativo tambin en La Descendencia, no invalida la proclamacin de un progreso de las sociedades; de la misma manera, el recurso reiterado a la etnografa de Lubbock[7] no convierte a La Descendencia en un corpus etnolgico. Por todo eso, el tratamiento darwiniano deriva eventualmente en un eclecticismo sospechoso, incluso peligroso, pues no tiene discernimiento de problemtica. Por ejemplo, La Descendencia retiene el paralelismo de distribucin biogeogrfica de los mamferos y las formas humanas,[8] postulado por Nott y Gliddon (Types of Mankind, 1854), poligenistas comprometedores en virtud de su raciologa[9], pero, al mismo tiempo, realiza anotaciones positivas en las Researches of the Physical History of Mankind, obra perpetrada en 1812 por Prichard, monogenista decidido.

Por ello, La Descendencia merece ser considerada como un enunciado sobredeterminado; la sobreimpresin de discursos define la condicin misma de una estructura ideolgica puesto que, en el sentido marxista del trmino que utilizamos por ahora, hay aqu un juego de doble entrada y de doble alianza que abre la distancia en la que se insertar la ilusin. En efecto, aquello que La Descendencia hereda y aquello sobre lo que funciona es, por una parte, un saber a ttulo de material informativo y de instrumento de trabajo (la antropologa humboldtiana[10], las investigaciones sobre la anatoma y la embriologa comparadas del cerebro, los primeros estudios de arqueologa prehistrica, entre otros), por otra parte, es una modelizacin axiolgica, en este caso de las normas de estimacin no criticadas, e inducidas por las lecturas darwinianas (no hay ms que citar a Spencer, Greg, Bagehot, Galton, etc.), difusas pero dominantes en el orden burgus europeo del siglo XIX: la apologa del matrimonio contra la abominacin moral y antireproductiva del celibato[11], la legitimacin de la propiedad[12], los mitos colonizadores[13], la supremaca de lo tecnolgico para la evaluacin del grado de civilizacin[14], La Descendencia toma en cuenta y divulga todos esos estereotipos a los que una etnologa naciente se sacrifica, fundndose en ellos. As, Edm Jomard escribe en 1839, en sus Etudes gographiques et historiques sur lArabie : "es importante, incluso urgente, conocer a fondo el grado de civilizacin de todas las razas, para el futuro de la especie humana y para la necesidad de Europa sobre todo; saber exactamente en qu difieren o se asemejan, cul es la analoga o la diferencia entre sus regmenes, sus costumbres, sus religiones... para as crear relaciones ms seguras y ms ventajosas entre ellas y nosotros. se es el objeto de la etnologa"[15]. En contrapunto con el decano francs de la Sociedad de Geografa, Lubbock no har sino circunscribir el programa al Imperio Britnico: "El estudio de la vida salvaje tiene, adems, una importancia muy particular para nosotros, ingleses, ciudadanos de un gran Imperio que en todos los lugares del mundo posee colonias cuyos habitantes indgenas presentan todos los grados de civilizacin"[16]. Obra cronolgicamente madura[17], La Descendencia se inscribe en la oficializacin de la antropologa y los comienzos de la etnologa, es decir en la constelacin significante de los aos 1830 y 1840. En efecto, despus de la focalizacin de las investigaciones sobre el mono y el poligenismo del segundo decenio, la taxonoma de las razas se elabora[18], con fortunas diversas, pero principalmente en torno la problemtica craneomtrica, y se puede considerar como decisiva la publicacin simultnea en 1839 de Lhomme amricain de Alcide de Orbigny y de las Crania americana de Morton. Sin embargo la etnologa se estructura, en la doble tradicin de los historiadores (como A. Thierry) y los gegrafos-viajeros, entre los aos 1839-1842 cuando se fundan respectivamente las Sociedades de etnologa de Pars y de Londres. Ahora bien, este periodo histrico ve nacer la colonizacin francesa y la expansin del Commonwealth, a tal punto que en 1859, cuando Broca funda la Sociedad de antropologa, el marqus de Blosseville podr publicar su Histoire de la colonisation pnale et des tablissements de l'Angleterre en Australie[19]. A decir verdad, los dos saberes a los que nos referimos (etnologa y antropologa), en tanto no son apologticos, no desarrollan una finalidad prctica de justificacin, pero es digna de notar la concordancia entre sus comienzos y aquellos eventos, coexistencia cuya necesidad, adems, es admitida por algunos tericos, enquistados como estn en la economa de un sistema que, en aquel momento, no haba sido objeto todava de una radical recusacin poltica[20]. Ahora bien, ese contexto ideolgico general forma en parte el subtexto de La Descendencia , la cual funciona que de este modo en "un desplazamiento de su punto de aplicacin"[21]. Definirla, igual que Darwin, como un test sobre la extensin de una teora, la evolucin por seleccin, al hombre es de aqu en ms no pertinente, puesto que han entrado en juego otros filtros preexistentes y de normatividad espontnea.

Sin embargo, si bien La Descendencia participa de esa estructura mental, a saber, la ideologa de la civilizacin en la que, en la segunda mitad del siglo XIX, convergen los diversos componentes del orden europeo[22], es en la problemtica seleccionista donde funda esa ideologa, y entonces nos toca a nosotros determinar en qu condiciones epistemolgicas, tericas, filosficas, el ensayo darwiniano fue escrito y hasta qu punto es coherente con El Origen de las Especies. El estatuto del texto de 1871 se fijar, es decir, se estimar sectorialmente por comparacin con los requisitos de un discurso anterior que se puede considerar legtimamente como cientfico.

Cules son entonces las estructuras operativas de La Descendencia inmanentes a los considerandos etnolgicos, es decir, al estudio "del desarrollo de las facultades (sociales, intelectuales, morales) durante los tiempos primitivos y civlilizados"[23]?. Su "perfeccionamiento gradual" se considera como la obra de la seleccin natural. Sin embargo, nos parece que en el tratamiento de esta ltima opera una doble conversin del concepto, a saber una regresin filosfica y un desplazamiento de su estatuto epistemolgico. En efecto, la funcin de la seleccin natural se descifra aqu como la purgacin de los desvos, actuando por medio del rechazo gensico territorial o vital de todas las "inferioridades" en "una marcha de la eliminacin". Que se trata aqu de una seleccin segn el modelo de depuracin, la prueba est dada por la contra-seleccin socio-cultural, que se revela nefasta debido al obstculo que pone al libre juego de la evacuacin de los "miembros dbiles". La admisin de "compensaciones" sirve sin embargo para moderar ese tipo de propagaciones[24]: aqu su naturaleza importa poco, pero la representacin que se entronca con ella y las connotaciones del vocabulario remiten a la ideologa dieciochesca, esto es linneana, de una economa natural, en la que las extinciones garantizan el orden y buen funcionamiento de las poblaciones. En verdad, coincidimos con Darwin en la dinmica de una evolucin y ya no en la perpetuidad de un orden a priori, pero la normalizacin sigue operando en la va de una seleccin que expurga las contrariedades al progreso. En este nivel conceptual La Descendencia, que sin duda conjuga las enseanzas de Greg y de la eugenesia galtoniana[25], se compromete con el arcasmo de la economa natural que El Origen de las especies haba contribuido precisamente a transformar en ideologa.

A esta regresin filosfica del concepto de seleccin se suma una modificacin de su estatuto epistemolgico, el cual pasa de ser un "principio", denominacin habitual en El Origen de las especies[26], a ser una ley "inflexible"[27]. En lugar de resumir y coordinar los hechos de variacin (individual) y de reproduccin (galopante), la seleccin funciona ahora como la ley del progreso. Es cierto que ella sigue seriando los fenmenos biolgicos, sustrayndolos a la arbitrariedad de las creaciones independientes; de este modo se explica el difcil prrafo de La Descendencia[28] en el que Darwin rechaza "el ciego azar de la formacin de los seres": aqu no se trata para la seleccin de reglamentar como un anti-azar la contingencia de la produccin de formas vivientes, sino de liberar esa produccin de una decisin (una voluntad) divina; Darwin toma la posicin contraria a la de Cuvier tal como sta se expresa en el artculo "Nature" del Dictionnaire des sciences naturelles[29]. Pero por otra parte, al estar la seleccin ordenada de ahora en ms segn la norma spenceriana de la "supervivencia de los ms aptos", la regularizacin de la evolucin humana se vuelve en ella predominante, y en el lugar y sitio del Dios-providencia, la seleccin natural queda naturalizada como tabla de la ley. Sin embargo, a pesar del deseo darwiniano de reagrupar los fenmenos de filognesis bajo lo que, en carta Lyell de 1838, el mismo Darwin describe como sub-laws[30], El Origen de las especies, incluso a travs de las "leyes de la herencia" y las "leyes de la variacin", haba abandonado la sntesis legislativa, que es modelo y hecho de la fsica, pero no de lo viviente: "Si se arroja al aire un puado de plumas, caen todas al suelo en virtud de ciertas leyes definidas; pero cun simple es el problema de su cada si se lo compara con el de las acciones y reacciones de las plantas y de los animales innumerables que durante el transcurso de los siglos han determinado las cantidades proporcionales de rboles que hoy crecen sobre las ruinas indias"[31]. Adems, sin duda Darwin ha guardado en su memoria la irona y la oposicin de Herschel hacia Chambers, estigmatizando su ley del Higgledy-piggledy. En resumen, la problemtica del desarrollo biolgico no es reductible a un mundo de tipo galileo-newtoniano. Pero el ideal legalista[32], principal y formativo, no se ha disipado por ello, y sugerimos que La Descendencia podra ser su restitucin, por medio de una antropo-etnologa que est finalmente en un estado (en el sentido comtiano del trmino) equivalente a la zoologa de los comienzos darwinianos[33]. Por todo esto, la ideologa se apropiar rpidamente de la seleccin natural para legitimar la economa poltica liberal subyacente en este tipo de evolucionismo. Page y Greg, de quienes Darwin hizo anotaciones en la publicacin sobre el hombre aparecida en 1867 y en el artculo de 1868 en el Fraser's Magazine, respectivamente[34]; Page y Greg, pues, celebran la "saludable ley de seleccin natural". Nadie se sorprender de que la renovacin de la antropologa social haya sido operativa, de hecho y de derecho, en ese reinvestimiento que pone a La Descendencia a su nivel, sobre todo porque Darwin frecuent, con H. Martineau, el crculo de Carlyle. En virtud de lo cual, en este orden, La Descendencia podra leerse como un retraso, al aplicar la supremaca casi mtica de una ley -de bivalencia biolgica y social- originalmente funcional para una zoologa antiteolgica, interrumpida a nivel de la ecologa en El Origen de las especies, y reintroducida en un sector paralelo cuyo estado de dispersin y emergencia reciente llamaba y simultneamente facilitaba la ambicin de una totalizacin inexorablemente prematura y en s simplificadora. De este modo Lewis-Morgan, despus de La Descendencia y ms all de ella, intentar, en Ancient Society,[35] una historia de la humanidad mientras que en 1871, el mismo ao de La Descendencia, Tylor ya haba publicado una Primitive Culture.

Pues bien, sea cual fuere el peso de las variantes que diferencian los proyectos de las tres obras, variantes en cuyo detalle podemos entrar, las tres sostienen una idntica filosofa general: por una parte, la de un esquema etnolgico escalar que, para La Descendencia, pasa, sin reducirse sin embargo a ella, por la metodologa craneomtrica de los indicios ceflicos que acababa de elaborar Retzius[36], esquema por el cual, desde ese punto de vista, La Descendencia se revela afn con el saber y la problemtica de un Broca por ejemplo, entendamos por ello la de una distribucin serial y un desarrollo gradual. Por otra parte, la ideologa del progreso que el siglo segrega econmica y culturalmente, beneficio evidente de Occidente, sigue siendo tambin una estructura operativa importante de La Descendencia, puesto que la seleccin natural de ahora en ms tiene la tarea de asegurarla. En esas condiciones, puede tratarse la obra darwiniana como la filosofa biolgica de una mstica social, humanista?. A decir verdad, en este orden de planeamiento, La Descendencia sigue siendo fundamentalmente ambigua. Ciertamente obedece al criterio dominante, a saber el nivel tecnolgico de una sociedad, al cual la evolucin biolgica ofrece su caucin por medio del correlato entre una inteligencia artesanal y un estado de desarrollo cerebral[37]; pero si La Descendencia transcribe esta norma socio-econmica, no por ello deja de revelar reticencias en cuanto a la determinacin del progreso. "Es fcil equivocamos con respecto a lo que constituye la perfeccin"[38]; ella subraya las oscuridades de una nocin desprovista de criterio experimental, y reducida a una estimacin, ya sea plural, ya sea relativa: "Es difcil indicar por qu una tribu ms que otra logra elevarse en la escala de la civilizacin"[39]; en este caso, ms que selectivo, el modo de perfeccionamiento se presenta con frecuencia bajo el tipo lamarkiano, por el ejercicio debido a la necesidad y a la accin directa de las condiciones de existencia[40]. La Descendencia expone tambin regresiones o designa supervivencias no eliminadas en virtud de lo cual el "salvaje moderno" podr valer adems como testigo del "hombre primitivo". Ciertamente, el perfeccionamiento es objetivo si se lo identifica con la divisin del trabajo y la especializacin, que operan en los dos planos de una embriofisiologa y de una socioeconoma, donde la proyeccin del modelo de las sociedades industriales y el uso del orden biolgico funcionan dentro de una total circularidad[41]. En este sentido, La Descendencia retoma La Variacin de los animales [42](1868); sin embargo es ms difcil apreciar la transicin con El Origen de las especies. Si efectivamente La Descendencia rechaza una "pretendida tendencia innata al desarrollo continuo, teniendo en cuenta que la seleccin no acta ms que de manera experimental[43], la primera edicin de El Origen de las especies excluye toda referencia al progreso biolgico: ni problema, ni problemtica entonces, el tema se presenta sin objeto y tomamos nota de ello. El tratamiento de un posible perfeccionamiento no aparece sino en la tercera edicin, en 1861, pero incluye entonces una multiplicacin de argumentos negativos y considerandos que La Descendencia ha expurgado[44]. Resulta entonces que la aplicacin al hombre de la teora evolutiva implica disyunciones tericas ya manifiestas y significantes, y que dicha aplicacin no haya podido llegar, con el darwinismo de La Descendencia, a la descentralizacin cultural, condicin misma de su cientificidad.

Esas estructuras operantes de La Descendencia encuentran su coherencia en lo que proponemos llamar una economa de la domesticacin. En efecto sta subyace a, incluso se identifica con la problemtica darwiniana de la civilizacin. Mientras que el trmino todava espera su definicin (Tylor en 1871 adelanta una propuesta bajo la forma de un balance constitutivo[45]) La Descendencia, a travs del ejercicio de un paralelismo reiterado[46] inscribe en la filigrana del texto una representacin casi zootcnica del civilizado, es decir de aqul que ha accedido al momento y al nivel de la agricultura. La idea circula por las obras etnogrficas de la poca, en particular por las de Lubbock que Darwin ley[47], pero en ellas se reduce a un documento, que todava no incluye una definicin terica. Precisamente, la doctrina darwiniana de la seleccin es pertinente para operar esa definicin, en la medida en que, desde el regreso del viaje del Beagle, las experiencias de domesticacin sern requeridas como material de investigacin de la variacin. De tal modo que el tiempo de escritura de La Variacin de los animales y las plantas es poco ms o menos el del comienzo de la redaccin de La Descendencia, por lo tanto era casi inevitable un traslado de uno a otro, y las referencias a los "salvajes" se multiplican en el captulo IX de La Variacin[48], hasta tal punto que la proposicin que sigue podra pasar como extrada de La Descendencia: "ahora sabemos que, desde una poca excesivamente remota, el hombre era lo bastante civilizado como para cultivar la tierra"[49]. Por lo tanto la domesticacin se presenta, desde 1868, como la problemtica unitaria de dos registros de investigacin, el biolgico y el antropolgico.

Ahora bien, esta asimilacin semntica del criador y del civilizado[50] permite, haciendo jugar en antropologa cultural esos dos componentes de la domesticacin, afinar el estatuto de dos problemas importantes de La Descendencia. Por una parte, en efecto, bajo la influencia de los cambios operados por las condiciones de existencia en la crianza, la fecundidad de los sujetos tiene tendencia a aumentar, favoreciendo de este modo la expansin-dominacin de las "razas civilizadas" [51], mientras que la colonizacin que perturba tambin las condiciones de vida de los indgenas recibe de esta circunstancia su inteligilibilidad (sin embargo en ningn momento justificativa), puesto que la extincin de ciertas poblaciones tasmanianas sometidas (literalmente en cautividad) no expresa ms que un trivial fenmeno demogrfico[52], en el que se invierte, en cierta forma, la presin maltusiana de poblacin. Aqu, por lo tanto, la economa de la domesticacin estructura una problemtica sociopoltica, otorgando la posibilidad de reducirla a un punto de vista biolgico. Correlativamente, el perfeccionamiento pretendido por todo criador confiere un componente nuevo a la ideologa poltica-cultural del progreso. De hecho, sera ms pertinente sealar aqu las coherencias y convergencias internas de estos puntos de vista diferentes. La Descendencia manifiesta un grafismo de imbricaciones recprocas de lo ideolgico y de lo terico[53], sin que por ello se pueda reducir ste a aqul.

As ocurre con la filosofa del "salvaje" que es administrada por esta economa de la domesticacin. No estamos ciertamente en el orden de un concepto cientfico. Obedeciendo la subjetividad (cultural) de una descripcin de rasgos estticos y ticos[54], equvoca al confundir raza, nacin, poblacin, y ocasionalmente usando el esquematismo comtiano de los tres estados[55], la nocin tiene ms bien el estatuto de una "categora": de este modo la hipstasis del salvaje se sustituye con demasiada frecuencia por el catlogo etnogrfico de los salvajes; y si procuramos elaborar dicho catlogo ( Darwin ya dispona de los de Prichard y de Lubbock[56]) nos damos cuenta de que su distribucin geogrfica, la de las culturas, y la territorialidad colonial se corresponden exactamente (neozelandeses; patagones; australianos; tasmanianos; melanesios; maores; bosquimanos; hotentotes). Ahora bien, La Variacin de los animales y las plantas ya lo haba sealado: "Ni Australia, ni el Cabo de Buena Esperanza, ni Nueva Zelandia, ni la Amrica al sur de la Plata nos han dado una sola planta til"[57]. Pero, si el problema cientfico de las proto agriculturas persiste como tal y est lejos de haber sido resuelto en nuestro das (las investigaciones de C. Sauer en 1952[58] dan fe de ello), el estatuto del "salvaje", por su parte, experimenta una transformacin decisiva. En efecto, como precivilizado, el "salvaje moderno" alcanza de aqu en ms la primitividad inculta. Se han procurado de ese modo el nivel y los medios de una investigacin racional a la que podemos considerar radical y fecunda puesto que pone definitivamente un trmino a la utopa dieciochesca del "estado salvaje" al mismo tiempo que instituye el objeto real de un saber. Testimonio de ello es que el "salvaje moderno" va a ser considerado como los rganos-vestigios de la anatoma comparada, como las formas fsiles vivientes, en resumen, como una supervivencia de la evolucin[59]. Por eso La Descendencia entera toma literalmente a los "salvajes" por testigos, sin llegar a un racismo del que a menudo nos hemos complacido en atribuirle la paternidad a Darwin, sin duda para olvidar otros. Es necesario decirlo con claridad al menos una vez: Darwin no es Gobineau, Darwin no es Vacher de Lapouge. En este punto, nos parece que en el seno del los "salvajes modernos", el fueguino que la expedicin del Beagle va a dar ocasin de contemplar, incluso de frecuentar -puesto que tambin trae tres autctonos anteriormente aclimatados en Gran Bretaa-, ese fueguino sirve como modelo en La Descendencia y en el pensamiento darwiniano, sin duda con la misma radicalidad originaria que la fauna ornitolgica de las Galpagos. Nos parece en efecto que, referencial desde los Notebooks[60], con un peso existencial notorio en el Diario de Viaje, omnipresente en La Descendencia[61] (en cuanto al sentido y en cuanto a su situacin discursiva), el Fueguino ha podido ser, sino el revelador de una antropologa cultural, al menos su catalizador, testigo privilegiado que creemos ha contribuido a la organizacin de aquella ltima obra; en todos los casos el salvaje vale por cada una de sus articulaciones estatutarias; y hay que reconocer que, por lo que se refiere a su tratamiento moderno, lo esencial del retrato darwiniano ha sido preservado, ya sea que se trate de la dicotoma de los "pescadores de los archipilagos" (Yamana - Chono - Alakaluf del lado del Pacfico) y de los "cazadores de la pampa" (Ona - Tehuelche - del lado del Atlntico: Patagones), ya se trate de la organizacin familiar y social. Ciertamente, los testimonios de los primeros viajeros han sido perfeccionados y enriquecidos; la literatura fueguina es extensa a partir de Cook, Drake y Bougainville, y el hombre de Tierra del Fuego ha sido tradicionalmente considerado en lo ms bajo de la escala cultural; as pues se confirmara la funcin dominante que sugerimos atribuirle en las temticas constitutivas de La Descendencia.

Aqu no podemos dedicarnos a un estudio comparado, que por otra parte sera deseable, entre La Descendencia y el Diario de Viaje en sus dos ediciones de 1839 y 1845; pero un tema al menos exige ser sealado: antes de haber visto a los fueguinos, "no me imaginaba cun grande es la diferencia que separa al hombre salvaje del hombre civilizado, diferencia ciertamente ms grande que la que existe entre el animal salvaje y el animal domstico, lo que se explica adems por el hecho de que el hombre es susceptible de hacer progresos ms grandes"[62]. Igual sentimiento de revelacin en la carta dirigida a su hermana Carolina el 30 de marzo de 1833. Incontestablemente, La Descendencia vuelve aqu a las fuentes; es por eso que siempre es necesario saber desde dnde se habla. Ahora bien, en este caso, la que exige ser estudiada es la entera economa de la domesticacin ya que da la medida de La Descendencia. Inspirado evidentemente en el orden de la seleccin artificial, su uso demuestra que aqu, a diferencia de El Origen de las especies, la seleccin humana o inconsciente[63] adquiere una funcin estructural constitutiva, y no se reduce a un papel pedaggico u originariamente heurstico como sucede con el texto de 1859. La coherencia de La Descendencia saldra fortalecida de ello ya que ella nos otorgara tambin el orden de la seleccin sexual, equivalente reconocido de la seleccin zootcnica[64], puesto que hace intervenir un proceso de "preferencia" en el acoplamiento, que corresponde, stricto sensu, al gesto de seleccin del operador.

Aunque el tema de la seleccin sexual haya ocupado un volumen bastante considerable de La Descendencia, la segunda parte, nos limitaremos a dedicarle dos comentarios destinados a aclarar, si se puede, el estatuto de ese tratamiento elaborado. Parece, en primer lugar, que podemos, sin abuso epistemolgico, considerar la seleccin sexual como una nocin cientfica: principio operativo del reagrupamiento de hechos de observacin de campo con respecto a la seleccin natural. De este modo el concepto cumple con la regla cientfica de una discriminacin de legitimidad funcional. Y si varios trabajos actuales[65] han llevado a cuestionar la pertinencia de la distincin entre las dos formas selectivas[66] -asunto menos polmico que crtico, a diferencia de su homlogo en el siglo XIX[67]-, hay que ver en ello una marca suplementaria de su racionalidad que tolera la rectificacin ulterior sin inducirla necesaria ni lgicamente. Retendremos por ejemplo que el poder discriminatorio[68] de ese comportamiento reside en la desigualdad fisiolgica de los dos sexos en el acto reproductivo, cuyo montaje ha podido ser efectuado as por seleccin natural[69]. En esto -y es nuestra segunda consideracin- el mecanismo darwiniano est expurgado del antropomorfismo psico-esttico divulgado por el postulado del gusto o de la preferencia de la hembra, lo que, a su vez, desliga a la seleccin natural de todo correlato, aunque sea analgico, con la seleccin artificial; y si agregamos que la frecuencia de un conflicto directo entre los machos ha sido substituido por el imperativo de la posesin de un territorio, habremos situado, en el interior de La Descendencia, el orden de la seleccin sexual como el de un hbrido terico, y confirmado por eso mismo que la ciencia funciona como expurgacin de ideologas.

El ltimo cuerpo de La Descendencia -primero sin embargo en el orden de exposicin y piedra de toque de la pasional historia de los orgenes humanos- este ltimo cuerpo funciona, tambin, sobre dos registros. Autntico saber por una parte, que capitaliza y coordina los conocimientos adquiridos y admitidos de esa segunda mitad del siglo XIX: una embriologa experimental que ha comenzado a inspirarse en la teora celular, una anatoma comparada que ha sido fecundada por hiptesis ahora positivas de las homologas y analogas, una fisiologa que se ejercita en la exploracin del sistema nervioso, una patologa que intenta conjugar la clnica bernardiana y la bacteriologa pasteuriana, una historia natural a la vez taxonmica y biogeogrfca, una doctrina de la herencia que busca su verdadera identidad. Fundado en esas informaciones cientficas, el balance de las semejanzas entre el hombre y los "cuadrumanos" debe interpretarse como el signo no engaoso de una genealoga[70]. La evidencia sigue siendo indirecta, es cierto, pero por el repudio de las "creaciones separadas", La Descendencia marca el momento del surgimiento de una mitologa del origen humano, y da a la antropologa histrica su objeto natural, su mtodo (comparativo) y su problemtica (el gradualismo). La confirmacin de la filiacin simia podr ser perfeccionada con posteridad a partir de la cariologa, de la serologa y de la biologa molecular: la evolucin humana ha quedado de ahora en ms establecida y La Descendencia pertenece, en esta medida, a una historia sancionada de la biologa. "El hombre desciende de una forma organizada menos perfectamente que l. Las bases sobre las que descansa esta conclusin son inquebrantables[71]. Por otra parte, la organizacin de la filognesis, tomada de Haeckel, y que no deja de ser retocada, importa menos para la teora darwiniana y para nosotros mismos que esa proposicin crtica en la que percibimos un sentido propiamente revolucionario: "si el hombre no hubiera sido su propio clasificador, jams hubiera pensado crear un orden separado para ubicarse"[72]. Ahora bien, explicar la ilusin es propiamente cumplir una tarea anti-ideolgica. En este punto pues, La Descendencia asume un estatuto estricto y conscientemente cientfico. Sin embargo, es importante atraer la atencin sobre el hecho, a primera vista curioso, que la teora darwiniana no utiliza como "bases" las morfologas, ciertamente incompletas, incluso discutidas, de los primeros homnidos conocidos, aun cuando en esa fecha la antropologa prehistrica, por ms joven que sea, acababa de enriquecerse con los fsiles de Neanderthal (1856), de Arcy-sur-Cure (1859) y de Cromagnon (1868), especialmente[73]. Lo extrao de ese silencio, cuando el problema de las formas intermediarias ha preocupado a El Origen de las especies y le ha valido objeciones, se disipar tal vez si admitimos que de hecho la teora darwiniana no tena necesidad de esas especificaciones humanas, o ya no las necesitaba en 1871, ya que su problemtica gradualista reposaba al comienzo y en todos los rdenes de sus trabajos, en una filosofa de la continuidad.

Ya sea que se trate de una serie orgnica transitoria, con respaldo paleontolgico o con funcin polmica antiteolgica, de una proximidad de formas vivientes ligadas por sus analogas estructurales y funcionales, de una linealidad de escala con finalidad de perfeccionamiento, de una serie de variaciones tratadas como fluctuaciones infinitesimales (contra la mutacin del sport), la continuidad rige el orden del discurso darwiniano como su ideal y su necesidad (fuera de una gentica ausente tericamente). Y sus primeras expresiones en los Notebooks, a travs de referencias filosficas a Bacon[74], coinciden con los postulados de La Descendencia en materia de psicologa animal, la cual funda sin embargo la etologa, desde el momento en que abandona la reduccin del comportamiento animal a un mecanismo, reduccin que, desde Descartes, infestaba generalmente el tratamiento del ser vivo no humano. Pero ese saber nuevo deber liberarse, contra Darwin mismo, de los implantes antropomrfcos que la filosofa de la continuidad ha contribuido a importar a la etologa darwiniana[75]. Una vez ms, la ambivalencia y la ambigedad de La Descendencia la hacen difcil de valorar, pero no hasta el punto de impedir que se vea en ese esquema ideolgico-cientfico fundado en la continuidad un "punto de vista monista" segn la afirmacin "materialista" de Haeckel en 1909, o ms an, , una manifestacin de la "circulacin general que anima al mundo entero"[76], afirmacin hecha por C. Vogt en el marco de una teora fsica de la fuerza, integrada al reciente saber de la termodinmica.

Para decirlo categricamente, La Descendencia nos parece una obra desviacionista, y esto en tres niveles. El primer nivel es el de una ideologa definida como pasaje al lmite, la aplicacin de la seleccin natural al hombre, que realiza ciertamente una extrapolacin, la cual sin embargo no podra ser asimilada a un desvo que la alejara de lo viviente que es aquello por lo cual se ha definido histricamente el evolucionismo. Dado que no tiene por origen una fsica, por conclusin una cosmologa, ni por finalidad la justificacin de un sistema socioindustrial, el darwinismo de La Descendencia sigue siendo inconmensurable con una ideologa cientfica de tipo spenceriano (o haeckeliano). No obstante sigue afectado por la seduccin y la ilusin de un universalismo, tanto en su aspiracin al progreso y a una ley del progreso como por su creencia en la unidad y en una norma de la civilizacin. Una antropologa no diferencial da aqu el tipo y el nivel de la ideologa. Pero, adems, La Descendencia la utiliza a ttulo de inconsciencia o de desconocimiento del lugar de su procedencia[77], ya que finalmente Darwin cree aplicar El Origen de las especies, pero hemos visto bajo qu desnaturalizaciones, con qu arreglos o qu "no-dichos" La Descendencia ha logrado realizar su programa. Ese engao ideolgico impide pues que nos representamos la obra de 1871 como una evolucin doctrinal. Finalmente, y este ltimo nivel es determinante, La Descendencia es ideolgica en su oblicuidad con respecto a El Origen de las especies. Con esto queremos significar que, contrariamente a la falsa conciencia, la problemtica cientfica de la evolucin de El Origen las especies era susceptible de proveer a La Descendencia otros medios y otras soluciones. La supremaca concedida a la individualidad biolgica, es decir el papel atribuido a la variacin casi ilimitada, hubiera debido preservar contra toda tentacin de tipologa racial o nacional; el concepto de adaptacin definido por la nica viabilidad cirscunstancial hubiera podido sustraer radicalmente el progreso al esquematismo orientado de un desarrollo; el relativismo ecolgico traducido en la red local e inestable de nichos provisorios y de territorios diversificados hubiera debido abolir el globalismo biolgico cultural, en definitiva, la multilinealidad de las relaciones entre vivientes idiosincrticos y los equilibrios parciales de las poblaciones y las organizaciones, sin referente de orden a priori ni de superioridad en s, es decir de esencia, tenan por vocacin una bioantropologia de la diferencia, del pluralismo y de la contingencia[78]. De donde resulta que la teora cientfica darwiniana no est para nada comprometida por el darwinismo ideolgico de La Descendencia, y que no podemos, sin abusar, identificarlos o hacerlos valer la una por el otro, puesto que tampoco los vincula ninguna lgica deductiva, y que por el contrario La Descendencia hizo mal uso de la problemtica de El Origen de la especies[79].

Pero si aqulla es una desviacin de sta, La Descendencia tiene, en revancha, orgenes precrticos no teorizados. Entre julio de 1837 y julio de 1838, los Notebooks repiten sin cesar el examen de la nocin de ley, al mismo tiempo que introducen el inters por el problema del hombre y los primeros correlatos del ''salvaje y del civilizado''[80]. Las fechas de esos primeros Cuadernos justifican admitir que all hay incidencia directa del viaje que acaba de finalizar, y cuyo relato aparecer bajo la forma del Diario de 1839 y en una versin corregida en 1845. Si La Descendencia puede ser llamada un texto pre-darwiniano, lo es pues eminentemente con referencia al Diario de Viaje, que le otorga, a ttulo de referente, la instancia decisiva del fueguino[81]. Por eso adems la literatura que le sirve de bibliografa puede ordenarse en un doble campo: el de las obras antropolgicas a las que podemos llamar tcnicas, y, precisamente, el de los relatos de exploracin en los que el siglo XIX conjuga, sin emparejarlos siempre, los intereses del saber, las necesidades de decuplicar el negocio y el programa de una poltica expansionista. El impulso humboldtiano ha renovado de este modo el conocimiento de los indgenas americanos poco antes de que comenzaran los viajes de Cailli (Senegal, 1829), de Dumont d'Urville (1837) o de Orbigny (1839) entre otros. Esta combinacin de la antropologa y de los viajes fue a menudo coincidencia, puesto que los etnlogos son viajeros y stos frecuentemente se hacen improvisados antroplogos, con todas las aproximaciones engendradas por este hecho, que intentarn paliar las Instrucciones a los viajeros. En este sentido, la etnologa es la continuacin normal y el relevo directo de la excursin geogrfica, a escala humana: bajo este ngulo, el lugar del hombre en la naturaleza resulta el correspondiente exacto de la distribucin biogeogrfica. Y Darwin, en lo que a l respecta, acumula en s todas estas circularidades: la peregrinacin, la consulta de crnicas de peregrinaciones, consulta inmediatamente consecutiva a la suya propia (no hay ms que hojear el Darwin Reading Notebook[82]) y posteriormente la lectura de los antroplogos, peregrinos o no, que por otra parte se une, despus de El Origen de las especies, con la de los textos que esa obra ya ha explotado (como los de Wallace, Spencer, Galton).

Pero el gnero del "viaje" es en s ambiguo, y el Viaje del Beagle no faltar al doble registro que implica este tipo de experiencia, de naturaleza y de humanidad. Ahora bien, si Darwin se instruye en el viaje geogrfico-geolgico al punto de fundar en l una biologa revolucionaria de las especies, lleva, en su viaje antropolgico, una ideologa etnocentrista a travs de la cual el descubrimiento del fueguino recibe la impronta normativa multiforme del modelo-europeo. De tal forma que La Descendencia puede, como El Origen de las especies, inspirarse en el mismo viaje sin tener la misma edad, e inscribir una arquetipia cultural all donde la otra ha elaborado una revolucin cientfica. Homo christianus, europeanus, britannicus, tal nos parece que es el ltimo-primer entramado de la obra de 1871. La "ojeada retrospectiva" del Diario del Beagle, en lo que a l respecta no deja ningn valor en la sombra: "Cuando consideramos el estado actual del hemisferio austral, podemos tener la esperanza ms grande slo en lo que concierne a sus progresos futuros. No podramos, creo, encontrar en la historia ningn paralelo con los progresos de la civilizacin en el hemisferio austral, progresos que siguieron a la introduccin del cristianismo. El hecho es ms notable sobre todo porque, hace apenas sesenta aos, un hombre de quien no podemos poner en duda el excelente juicio, el capitn Cook, no prevea ningn cambio parecido. Y sin embargo, esos progresos fueron llevados a cabo en el espritu filantrpico de la nacin inglesa. Australia, en el mismo hemisferio, se convierte en un gran centro de civilizacin, e indiscutiblemente en poco tiempo, se convertir en la reina de ese hemisferio. Un ingls no puede visitar esas lejanas colonias sin sentir un vivo orgullo y una profunda satisfaccin. Izar donde sea la bandera inglesa, es estar seguro de atraer en ese lugar la prosperidad, la riqueza y la civilizacin"[83]. Pero este texto del Diario no es otra cosa que la versin explcitamente nacionalista de la utopa del progreso, bajo la apariencia de una conversin ideolgica de la norma europea en norma universal de civilizacin. De este modo, La Descendencia, guiada por ideas multivalentes y jerarquizadas, pero sin poder ser reducida a puro estatuto de ideologa, acaso podra ser tratada como la filosofa de un viaje ambivalente, ya que lleva en germen dos rdenes de estructuras, cientficas y culturales, stas preexistentes a aqullas, lo que corresponde a la preforma de una ideologa. Adems, si La Descendencia ha podido expresar estos valores liminares (tal es el sentido de la vuelta a las fuentes) es a travs de una especie de efecto "boomerang", por medio de lo que toma de sus contemporneos, como Wallace, Galton, Tylor entre otros, que han sido la ocasin, al ser ellos tambin guiados por los mismos valores bajo otras modalidades, de reafirmar los prejuicios de origen. Para esto, la obra de 1871 ha debido elaborar compromisos, efectuar distorsiones conceptuales que hemos intentado hacer aparecer en obra, cuando la problemtica cientfica de El Origen de las especies hubiera dado la posibilidad de otro desciframiento. Nos parece pues lcito al final de esta investigacin, seguir proclamando el carcter revolucionario sin precedentes, el estatuto de ciencia y la fecundidad insuperable de El Origen de las especies, es decir de la teora darwiniana de la evolucin. Permtanme retomar aqu lo que he citado en otra parte, una estimacin de la obra de Darwin hecha por el diario Le Temps en ocasin de su muerte en 1882: "No es seguro que ese nombre, cuando ms tarde se haga la cuenta de los hombres que han ilustrado el siglo XIX, no ocupe un lugar entre los cinco o seis nombres ms considerables. El gran inventor es aqul que no slo encuentra una verdad sorprendente, sino cuyo descubrimiento modifica los datos fundamentales del pensamiento humano. Darwin pertenece a la familia de esos genios. En l tenemos, menos que un Newton sin duda, pero mucho ms, seguramente, que un Linneo o que un Cuvier"[84]. No s, en lo que a m respecta, si Darwin es menos que Newton y ms que Cuvier; pero me parece que El Origen de las especies sigue siendo una estructura de inspiracin cientfica mientras que La Descendencia vale tambin como estructura de inspiracin epistemolgica.

Y. Conry.

 

 

 



* Fuente: Yvette Conry : "Le statut de La Descendance de l'homme et la slection sexuelle", en Conry, Y. (ed.) : De Darwin au darwinisme. Science et idologie, Paris, Vrin, 1983, pp. 167-186.

Traductora: Gabriela Mattoni

Revisin y correccin: Pablo Pavesi

Notas

 

 

[1] La Descendencia del hombre y la seleccin sexual, trad. francesa de E. Barbier, Pars, Reinwald, 1881, pag. XII (Nos referiremos a esta obra como La Descendencia (en texto) y como Desc. (en notas). Tambin cap. XXI, conclusin principal, pag. 637.

[2] La designacin de una "etologa" como categora filosfca-pedaggica aparece por primera vez en 1787 con Chavannes en su Essai sur l'education intellectuelle avec le project dune science nouvelle, en la que le asigna como objeto "la historia de los progresos de los pueblos hacia la civilizacin". El siglo XIX le conferir a la etologa la institucionalizacin de un saber por la fundacin de sociedades: en 1839, W. Edwards crea la de Paris, como consecuencia de su folleto dirigido a A. Thierry "Sobre los caracteres fisiolgicos de las razas humanas en sus relaciones con la historia", mientras que Prichard abre en 1842 la de Londres, en el orden de una investigacin en registro biolgico sobre la especie humana y sus diversidades raciales. As se traman las inextricables confusiones, cientfico-ideolgicas, de la red antropolgico-etnolgica de un desciframiento naturalista y/o culturalista.

[3] Desc.,pag.XIII.

[4] Ibid., 1 parte, cap. V, pags. 138-145; pag. 153. Tambin carta de Darwin a W. Graham con fecha de 3 de julio de 1881: "Podra tomar las armas para mostrar que la seleccin natural ha hecho ms y todava hace ms por el progreso de la civilizacin de lo que usted parece inclinado a admitir. Recuerde usted el riesgo que corrieron las naciones europeas, hace relativamente pocos siglos, de ser sometidas por los turcos, y vea cuan ridcula parece hoy esta idea! Las razas llamadas caucsicas, ms civilizadas vencieron por completo al otomano en el combate por la vida", Vie et correspondance de Ch. Darwin, publicadas por Francis Darwin, trad. francesa de H. Varigny, 1888,1, pag. 368. La traduccin es nuestra.

[5] La referencia explcita de Darwin a Wallace se encuentra en pag. 138 de La Descendencia. En este caso, este artculo ha resultado muy influyente: tambin est resumido y es alabado por J. Lubbock, Lhomme avant 1'histoire, trad. francesa de Barbier, 1866, cap. XIV.

[6] Darwin a Wallace, 28 de mayo de 1864, carta citada por John C. Greene: "Darwin as a Social Evolutionist", Journal of the History of Biology vol. 10 (1977), n 1, pag. 9.

[7] J. Lubbock, LHomme avant 1'histoire, los caps. XI y XII, dedicados principalmente a una comprobacin de las formas de vida, costumbres y tcnicas de los "salvajes modernos", de las que, sin ninguna duda, Darwin extrajo datos que confirmaban o completaban sus experiencias personales del Viaje del Beagle; sin embargo, lo que en la obra de Lubbock sigue siendo un balance documentario, en la problemtica darwiniana se vuelve demostrativo.

[8] Desc., 1 parte, cap. VII, pag. 185: donde Darwin se contenta con presentar los argumentos poligenistas, ya que la teora de la evolucin termina con la polmica (Desc., pag. 198-199).

[9] "Algunas razas humanas seran estacionarias y por siempre brbaras, si no fuera por la introduccin de una sangre nueva y de nuevas influencias (es decir conquistadas y colonizadas). Algunos de los tipos raciales ms bajos estn desesperadamente por debajo del umbral de esos saludables estimulantes de mejoramiento" (Nott). A propsito de la raza india "Choctaw": "ninguna ingeniosidad humana puede incitarlo a instruirse... A quien ha vivido entre los indios es intil hablar de civilizarlos. Del mismo modo usted podra intentar cambiar la naturaleza de un bfalo" (Gliddon), in J.C. Nott, G.R. Gliddon, Types of Mankind 1854, Introd., pag. 53; cap. I, pag. 69.

[10] Darwin utilizar ampliamente el Essai politique sur le Royaume de la Nouvelle Espagne, publicado en 1811.

[11] Desc., 1 parte, cap. V, pags. 151-152. La apologa -circunspecta- del matrimonio sigue siendo sostenida de todas formas por la ideologa del orden domstico, que converge con una primera etnologa del parentesco tal como es construida por los trabajos, conocidos por Darwin, de J.F. Mac Lennan (Primitivo Marriage, 1865) o de J.J. Bachofen (Dan Mutterrecht). Ese texto de la Desc. puede ser relacionado con la 2 parte, cap. XXI, pag 651, donde el problema de la reglamentacin del matrimonio, tratada siempre como registro de productividad selectiva, se inserta simultneamente en la eugenesia naciente (con Galton) y del maltusianismo burgus.

[12] Ibid., 1 parte, cap. V, pags. 146-147.

[13] Ibid. 1 parte, cap. V, pags. 154. La "normalidad" del imperialismo anglosajn (y de cualquier otro en esa poca) dispensaba incluso a Darwin de tomar las ideas de Galton, en cuyo artculo, "Hereditary Talent and Character", publicado en Macmillan's Magazine, en junio-agosto de 1865, trataba de las cualidades psicolgicas y morales de los emigrantes britnicos en Amrica. Sin embargo, haba hecho anotaciones. Una carta a Lyell, con fecha 23 de setiembre de 1860, ya manifestaba, lateralmente, esa evidencia de una superioridad del hombre blanco, Vie et correspondance de Ch. Darwin, op. cit. (nota 4), II, pag. 21. Pero ningn texto de Darwin milita, considera ni evoca incluso esta "solucin radical", tal como la encontramos programada en 1867 por ejemplo en un panfleto de D. Page, Man: Where, Whence and Whiter (Cf. J. Greene, op.cit. (nota 6), pag. 18).

[14] Desc. 1 parte, cap. V, pag. 138. A lo que podemos agregarle la idea comn -pero, ha dejado de serlo?- de una inferioridad natural de la mujer relegada de este modo a una infracivilizacin (Desc., 2 parte, cap. XIX, pags. 581-582).

[15] Op.cit., pag. 403.

[16] J. Lubbock, Origines de la civilization el tat primitif de lhomme, trad. francesa de la 2 edicin, 1873, cap. I, pag. 3.

[17] Los primeros intereses y referencias se expresan en los Cuadernos de julio de 1837 a julio de 1838, es decir en inmediata consecucin con el Viaje en el Beagle. En cuanto a la redaccin de La Descendencia, el Diario de Darwin, editado por Sir Gavin de Beer, in Bull, of the British Museum -Nat. Hist.- Historical Series, Londres, vol. 2 (1959), No 1, indica que fue comenzada el 4 de febrero de 1868, a partir de la aparicin de La Variacin de los animales y las plantas..., con un apogeo en 1869 y 1870. Los materiales y las temticas fueron por lo tanto reunidos entre 1837 y 1867.

[18] En la reelaboracin de los dos esquemas originales de Linneo (1758) y Blumenbach (1775-1808). Ver Desc., 1 parte, cap. VII, pag. 191.

[19] Sealemos adems, por no citar sino obras francesas, en 1857, Histoire des nations civiilises du Mexique et de l'Amrique Cntrale (Brasseur de Bombourg), en 1858, Le Prou avant la conqute espagnole (Desjardins); en 1859), La France aux colonies (Rameau), en 1861, Histoire de 1'migration europenne, asiatique et afrcaine auXIXe, sicle (1861-1863) (J.Duval).

[20] Nos remitiremos con beneficio a la obra de J.R. Seeley publicada en 1833 (trad. francesa 1885), Lexpansion de 1'Angleterre. Las crticas reformistas (divulgadas hacia 1830 por algunos tericos prximos a A. Smith, industriales y polticos manchesterianos, como H. Pamell), dirigidas contra el sistema colonial, surgieron de los riesgos de una extensin desmesurada, ruinosa para las finanzas del Imperio y que terminara frustrndose en la fragmentacin de las posesiones. Ese escepticismo con respecto al provenir de la colonizacin no tiene eco poltico: en 1832, el partido conservador, en la tradicin de Pitt y de Fox, milita por la expansin (India, Africa) en nombre de una gloria nacional y de una obra de tutela, declarada civilizadora y benfica para los dominados. A pesar de las reservas reiteradas en 1862 en el Daily News por Goldwin Smith, el ministro Palmerston, de 1859 a 1866, y Gladstone, en 1868, continan la aventura colonial (especialmente en Oceana), en ese momento rival de Francia, y con prudentes medidas de liberalismo poltico consentido con el fin de asegurar la duracin del Commonwealth. El paternalismo de las misiones se inscribe naturalmente en esta finalidad poltico-ideolgica. El principio colonial sigue siendo entonces recusado, aunque su prctica tolere, por necesidad, ciertos arreglos.

[21] G. Canguilhem, Idologie et rationalit, Pars, Vrin, 1977, pag. 36.

[22] "El hombre blanco y civilizado no olvidar las rutas que supo abrirse... De este modo, en virtud de hechos que se encadenan y de necesidades que se imponen, las razas humanas futuras habrn sido renovadas por una amplia difusin de sangre blanca, es decir por el elemento etnolgico que hasta aqu ha llevado ms lejos el desarrollo de la inteligencia humana", A. de Quatrefages, Rapport sur les progrs de l'anthropologie 1867, pag. 492, cf. nota 13.

[23] Desc., 1 parte, cap. V: tal es el ttulo de captulo.

[24] Ibid., 1 parte, cap. V, pags. 145 a 151; compensaciones a la propiedad, al derecho de primogenitura, al mantenimiento de los lisiados o de los enfermos, etc. Sealemos sin embargo que para Darwin, el socorro -legtimo- de los dbiles es resultado de un "instinto de simpata", producto l mismo de la seleccin natural en la evolucin de los instintos sociales: la contraseleccin se vuelve aqu el contrapunto indirecto de la seleccin.

[25] Galton, op. cit. (nota 13): sin aceptar sin embargo su principio (ver nota 11).

[26] Citemos, entre otros, cap. II, pags. 30, 31, 32, 33; cap. III, pag. 67; cap. IV, pags. 85, 86, 140 (Origen de las especies, trad. francesa de Barbier, 1876, de la 6 ed. inglesa, 1872).

[27] Desc. 1 parte, cap. II, pag. 46. Aplicada a la seleccin, la expresin figura una vez en el Origen, op. cit. (nota 26), cap. IV, pag., 87, pero en la ed. de 1872 y no en la primera edicin: podra tratarse entonces de una retroaccin conceptual de La Descendencia sobre El Origen de las especies.

[28] Ibid., 2 parte, cap. XXI, pag. 645.

[29] Dictionaire del Sciences Nat., 1825, t. XXXIV; en donde Cuvier es partidario de la voluntad arbitraria de un legislador que hace la ley sin estar sujeto a ella; a este imperialismo de la contingencia de la accin divina, Etienne-Geoffroy Saint-Hilaire haba respondido, contra ese mismo articulo de Cuvier, a favor del monopolio de la Ley, inscrita en la uniformidad de plan orgnico (Principes de Philosophie zoologique, 1830, pag. 59). Ahora bien, los dos textos eran conocidos por Darwin, puesto que, desde el primer Cuaderno (julio 1837-febrero 1838), hace referencia a ellos (pags. 112 y 114 del manuscrito y pag. 54 de la ed. Gavin de Beer, 1959) segn lo que ley en los Principes de philosophie zoologique, de Cuvier y en su articulo "Nature", Cf. tambin Origen, op. cit. (nota 26), cap. III, pag. 80. Tambin, para la substitucin de la voluntad por la ley, Notebook "M": "No es menos notable que las leyes inmutables de la naturaleza hayan sido universalmente comprendidas como la voluntad de un ser superior... Cuando percibimos eso, sospechamos que nuestra voluntad ha podido formarse a partir de las leyes inmutables de la organizacin" (el texto est transcripto en H. Gruber, Darwin on Man. Londres, 1974, pag. 69). "Los cambios no son el resultado de la voluntad de los animales, sino de una ley de adaptacin anloga a la que tiene lugar para el cido y el lcali", First Notebook, ed. de Gavin de Beer, pag. 43. Es necesario tal vez releer en este contexto las crticas formuladas contra Lamarck en una carta de Hooker, 14 de enero de 1844, Vie et correspondance, op. cit. (nota 4), I, pag, 499.

[30] Darwin a Lyell, 13 de septiembre de 1838, Vie et correspondance, op. cit. (nota 4). I. pag. 345.

[31] Origen, op. cit. (nota 26), cap. III, pags. 80-81. Segn nosotros, la problemtica darwiniana en este tema comenz a desviarse en el Ensayo de 1842. En efecto, tratndose de los fenmenos de extincin y de produccin de las formas, una tachadura del manuscrito hace aparecer la substitucin del trmino "leyes" (secundary laws) inscrito previamente, por el de "medios" (means) (restitucin de que fue borrada, in Evolution by Natural Selection, ed. Gavin de Beer, Cambridge University Press, 1958, pag. 86). La primera edicin de El Origen de las especies convertir los "medios" en "causa", trmino mantenido a lo largo de las reediciones. No deben subestimarse estas rectificaciones terminolgicas y, en verdad, conceptuales.

[32] Del cual abundan expresiones en los Cuadernos. Pareciera que la problemtica originaria es la de la astronoma cuyo punto de aplicacin Darwin desplaza hacia la geologa y las ciencias naturales: las investigaciones sobre los fenmenos volcnicos y ssmicos, iniciadas en Amrica del Sur como continuacin de los trabajos de Lyell, podran de este modo equivaler como iniciacin y modelo de epistemologa y de representacin general de la naturaleza. "Qu potencia mucho ms simple y sublime que la que deja actuar a la atraccin segn ciertas leyes, y de ese modo derivan de ello consecuencias inevitables, que la que deja seguir al animal, despus de haber sido creado, las leyes fijas de la generacin, y de este modo derivan de ello sus sucesores..., que deja que los cambios geolgicos se produzcan segn ciertas frecuencias, y de este modo se engendran la cantidad y la distribucin de las especies", First Notebook, pag. 53, 101-102 de los manuscritos. Aqu ha podido injertase otras lecturas, especialmente la de Geoffroy Saint-Hilaire ya citado, que tiene la ventaja de estar en correlacin con le referente astronmico newtoniano. De todas formas, estamos, en este momento de la investigacin darwiniana, en el nivel mnimo de una teora de la evolucin: sin llegar a una etiologa, sin especificacin de seleccin (sin originalidad, lo que el mismo Darwin reconoce: Notebook III pag. 138-69 del manuscrito). Pero no por ello (habra que decir incluso por causa de ello) la legalidad sigue siendo menos sobre valorada a ttulo de ideal, simultneamente epistemolgico -como poder de sntesis, la ley hace posible la teora cientfica- y polmico -ya que permite invalidar la independencia de las creaciones; cf. carta a Baden-Powell citada en Notebooks, ed. Gavin de Beer, pag. 122.

[33] "La idea de Comte de un estado teolgico de la ciencia, gran idea... La zoologa misma es ahora puramente teolgica", Notebook "N", in Gruber, op. cit. (nota 29), pag. 332 -pag. 12 del manuscrito.

[34] Para Page, ver nota 13. W. Greg, "On the Failure of Natural Selection in the Case of Man", Frasers Magazine for Town and Country, sept. 1868.

[35] Ancient Society apareci en 1877.

[36] En 1842. Cf. Desc., 1 parte, cap. II, pag. 37, pags. 54-56. Para la crtica de las distinciones de la braquicefalia y de la dolicocefalia, ver Th. Dobzhansky, "Genetics and the Races of Man", en Sexual Selection and the Descent of Man, 1871-1971, ed. Campbell, 1972, pags. 64-65.

[37] Ibid.,1 parte, cap V, pag. 39: "Las naciones civilizadas tienen xito sobre todo, aunque no exclusivamente, gracias a sus artes, productos de su inteligencia". Tambin, cap. II, pag. 47.

[38] Ibid., 1 parte, cap. III, pag. 96.

[39] Ibid., 1 parte, cap. V, pag. 144: "Como lo ha sealado Bagehot, estamos dispuestos a considerar el progreso como la regla normal de la sociedad humana pero la historia contradice esta hiptesis".

[40] Ibid., 1 parte, cap. III, pag. 94, cap. V, pag. 144 (papel del clima, modos de vida no nmades); cap. II, pags. 27 a 33. La "marcha del progreso", The Beagle Record, ed. Richard D. Keynes, Cambridge University Press, 1979, pag. 385, ha sido tomada evidentemente del lamarckismo.

[41] La ideologa spenceriana sigue siendo la expresin ms perfecta de ello.

[42] "Estamos casi forzados a mirar la especializacin-diferenciacin de los rganos para las diversas funciones que tienen que cumplir como el mejor e incluso nico criterio de su perfeccionamiento, debiendo ser el cumplimiento de toda funcin del cuerpo o del espritu ms perfecto por resultar de una mejor divisin del trabajo". De la variacin de los animales y las plantas bajo al accin de la domesticacin, trad, francesa de Moulini, 1868,1, Introd., pags. 8-9. Ver. Desc. , 1 parte, cap. VI, pag. 179.

[43] Desc. 1 parte, cap. V, pag. 153. El subrayado es nuestro.

[44] Comparar Desc., 1 parte, cap. VI, pag. 180, y Origen, op. cit. (nota 26), cap. IV, pags. 133 a 137.

[45] "La cultura, o civilizacin, en el sentido etnogrfico amplio, es un todo complejo que incluye saber, creencia, arte, moral, leyes, costumbres y otras capacidades y hbitos adquiridos por el hombre en tanto miembro de la sociedad", in Primitivo Culture, cap. I, pag. 1 (trad. nuestra).

[46] "Los animales domsticos varan ms que los animales en estado salvaje, lo cual, segn toda apariencia, resulta de la naturaleza diversa y cambiante de las condiciones exteriores... Las razas humanas se parecen en este punto a los animales domsticos... Sealamos la influencia de la diversidad de condiciones en las naciones ms civilizadas", Desc., 1 parte, cap. II, pag. 25. Tambin, Desc., 1 parte, cap. VII, pag. 189; Viaje de un naturalista alrededor del mundo, trad. francesa de Barbier, 2 ed., 1883, cap. X, pag. 220.

[47] Lubbock, op. cit. (nota 5), cap. XI, pag. 435; hablando de los indgenas de Paraguay como ejemplo de "salvajes modernos", Lubbock escribe que "no tenan ni animales domsticos ni idea de la agricultura", ibid., pag. 421: donde se da al maz como "elemento de civilizacin".

[48] As en el cap. IX (t.I) dedicado a las plantas cultivadas, Darwin habla de "El exterminio de las formas salvajes durante el progreso de la civilizacin" (pag. 326) y del "miserable alimento que recogen los salvajes" (ibid., el subrayado es nuestro). Ver tambin pags. 328-329, 331: "debemos a Mxico, a Per y a Chile 33 plantas tiles; este hecho no tiene nada de sorprendente si pensamos en el estado de civilizacin al que haban llegado esos pases"; comp. Desc. 1 parte, cap. VI, pag. 158. Tambin Narrativo ofthe Surveying Voyages of His Majestys Ships "Adventure" and "Beagle" between fhe years 1826 and 1836, 3 vol., Londres, 1839; los fueguinos "jams intentaron utilizar el suelo para ninguna forma de cultivo" (II, cap. IX, pag. 178).

[49] Variacin, op. cit. (nota 42), cap. IX, pag. 338.

[50] El civilizado es aquel que est "criado" y que "cra" a los otros.

[51] "Hay motivos para suponer que... la reproduccin es actualmente menos activa en los brbaros que en las naciones civilizadas... He demostrado en otra obra (Variacin) que todos nuestros animales y todas nuestras aves domsticas, as como todas nuestras plantas cultivadas, son ms fecundas que las especies correspondientes en estado natural... Esta observacin nos lleva entonces a pensar que los hombres civilizados, que estn, en cierto sentido, sometidos a una alta domesticacin, deben ser ms prolficos que los salvajes". Desc. 1 parte, cap. II, pag. 43; cf. nota 46. Comp. con Desc., 1 parte, cap. V, pag. 153: donde se habla de "elevarse an ms alto, aumentar y poblar toda Europa".

[52] Desc., 1 parte, cap. VII, pags. 202 a 208.

[53] Tal es as de la recusacin de la tesis de la "degradacin" cultural, in Desc., 1 parte, cap. V, pags. 156-158. Sostenida especialmente por el duque de Argyll, la representacin del estado salvaje como retrogradacin, decadencia o cada, restablece sus componentes teolgicos del siglo XVIII, bajo la pluma de Goguet o de de Brosses. El argumento darwiano tomado de Lubbock (1868), se sirve de "descubrimientos independientes" en materia de herramientas como arco y flecha, los que inducen la posibilidad y la efectividad de una ley de progreso universal ("todas las naciones civilizadas ha sido brbaras en otra poca"). As, contra la idea de una difusin de conocimientos o de prcticas por prstamo, el modelo genealgico de los descubrimientos tcnicos excluye cualquier otra representacin que no sea naturalista. La biologizacin ha convertido aqu un saber en una ideologa, ver la crtica, por Levi-Strauss, de Primitive Culture (Tylor), in Anthropologie structurale. Pars, Plon, 1958, pp. 6-8: ella vale, mutatis mutandis, para los implantes de evolucionismo cultural en La Descendencia.

[54] The Beagle Record, op. cit. (nota 40): "Una dulzura en la expresin del rostro que aleja la idea de que se est tratando con un salvaje" (pag. 314): los tatuajes como "estilo salvaje que desfigura sus rostros" (pag. 331).

[55] Desc., 1 parte, cap. III, pag. 100 (nota 76) y pag. 101. Sin referencia explcita a A. Comte, el texto merece no obstante ser tenido por afn a ese tipo de inteligibilidad en la medida en la que Darwin, por una parte, mide el desarrollo religioso del fetichismo al poli y luego al monotesmo, y en la que, por la otra, el primer "estado" fetichista aparece, para retomar el trmino de G. Canguilhem (tudes dhistoire et de philsophie des sciences, Pars, Vrin, 1968, pag. 82), como un "biomorfismo" del que tanto el hombre como el animal son capaces. Cf. Notebooks "N",pag. 135, in Gruber, op. cit. (nota 29), pag. 292.

[56] J. Lubbock, op. cit. (nota 5), cap. IX, pag. 330.

[57] Variacin, op. cit. (nota 42,1, cap. IX, pag. 330).

[58] C. Sauer, Agriculture Origins and Dispersals, New York, American Geographical Society. Podemos remitimos al artculo de E. Anderson, "The Evolution of Domestication", en Evolution after Darwin, ed. By Sol Tax and Charles Callender, Chicago, U. P., 1960, vol. III: The Evolution of Man.

[59] "En los dos casos, se trata del mismo problema: a partir de la domesticacin, volver al origen: de la planta cultivada a la raz salvaje, del salvaje "moderno" al salvaje primitivo. Para la crtica de esta teora de las supervivencias aplicada al fueguino, ver Levi-Strauss, Anthropologie structurale, cap, VI; "La nocin de arcasmo en etnologa", pags. 115-116.

[60] Second Notebook, February to July 1838, ed. Gavin de Beer, pag. 91-80 del manuscrito: sobre el lenguaje del fueguino; pag. 111-224 del manuscrito; sobre la muy dbil creencia en Dios del fueguino o del australiano. Nofebook "N", in Gruber, op. cit. (nota 29), pag. 192-135 de! manuscrito.

[61] Ver 1 parte, cap. III, pag. 66; cap. V. pag. 144; 2 parte, cap. XXI, pag. 651, etc.

[62] Viaje, op. cit. (/nota 46), cap. X, pag. 220. "La diferencia entre un animal domstico y un animal salvaje es todava ms marcada en el hombre, en el brbaro (fueguino) desnudo cuyo cuerpo est cubierto de tatuajes...". Carta a Carolina: 30 de marzo de 1833, The Beagle Record, op. cit. (nota 40), pag. 125.

[63] Desc., 2 parte, cap. XX, pags. 625-626; 1 parte, cap. III, pags. 25-26: donde se discute el tema de la seleccin-eugenesia; tambin problema de la contra-seleccin.

[64] Uid., 2 parte, cap. XXI, pag. 647.

[65] Los de O.W. Richards, "Sexual Selection and allied Problems in the Insects", in Bioloycal Review, 1927; de A. Bateman, "Intra-sexual Selection in Drosopnila", Heredity, 1948; de G.C. Williams, Adaptation and Natural Selection, a Critique of Some Current Evolutionary Thought, Princeton, U.P., 1966. En el siglo XIX, nicamente E.D. Poulton, en The Colours of Animals, 1890, defender a Darwin contra Wallace (para quien la seleccin sexual no tiene valor propio, sino como forma de la seleccin natural).

[66] En el caso de la seleccin epigmica por ejemplo.

[67] Se ha insinuado que el complemento de una seleccin sexual constitua un reconocimiento de Darwin en cuanto a la insuficiencia de la seleccin natural. Desc., prefacio, pag. II.

[68] Cl. Petit, "Sur le dterminisme gntique et psycho-physiologique de la comptition sexuelle chez Drosophila melanogaster", in Bull. Biol., 92 (1958): las hembras se acoplan preferentemente con los machos "white", raros (cuya tasa de frecuencia est comprendida entre el O y el 30%).

[69] El macho invierte poco en la reproduccin: produce millones de gametos y su papel termina con la copulacin; de este modo puede cortejar a numerosas compaeras. Pero la hembra, que produce una cantidad limitada de huevos y de pequeos, sufre una prdida irreparable si cuenta con un compaero insuficiente. "Un fallo, para una hembra de mamfero, puede equivaler a semanas o meses de tiempo perdido. El fardo psicolgico y nutricional de la preez puede aumentar su vulnerabilidad a los predadores, engendrar una menor resistencia a las enfermedades. Una vez comenzada la fase de reproduccin, se compromete en un esfuerzo reproductivo elevado. La seleccin natural debe regular su comportamiento de tal manera que pueda asumir el peso de la reproduccin cuando la probabilidad de xito es mxima", G.C. Williams, in Dabzhansky, op. cit. (nota 36), pag. 183.

[70] Desc. 1 parte, cap. I, pag. 21; cap. VI, pag. 159.

[71] Ibid., 2 parte, cap. XXI, pag. 637.

[72] Ibid, 1 parte, cap. VI, pags. 163-164.

[73] La Descendencia ofrece la nica referencia al Dryopiteco de Lartet.

[74] Notebook "N", in Gruber, op. cit. (nota 29), pag. 339 (49 del manuscrito): E1 hombre es un hecho fugitivo, un limtrofe, es decir: 1) un hecho cuya propiedad estudiada vara de grado; 2) un caso en el cual podemos seguir la ley que parece regir a toda la naturaleza, la de continuidad", J. Herschel, Discours sur 1'tude de la philosopnie naturelle, 2 parte, cap. VII, pag. 198-199, pags. 187-188: en este caso, Darwin cita a Herschel quien a su vez cita a Bacon. Tambin, referencia a Hume en Notebook, in Gruber, pag. 348, pag. 101 del manuscrito.

[75] Esta filosofa de la continuidad acta an en el paso de los instintos sociales a la moralidad por la continuidad mnemnica debida a una labilidad intelectual incrementada (Desc., 1 parte, cap. IV, pag. 104); es la extensin de los sentimientos sociales de tribu a la nacin y a la humanidad, lo que da al darwinismo el medio para resolver la tentacin eugensica (cf. nota 24).

[76] Desc., prefacio de C. Vogt, pag, VII.

[77] La ideologa es un procedimiento efectuado conscientemente en verdad por el supuesto pensador, pero con una falsa consciencia. El mvil real de impulso sigue siendo desconocido para l, si no no sera un proceso ideolgico, Engels, 1893, in Correspondance Marx-EngeIs, 2 ed., trad. francesa de I. Lasker, Mosc, 1965.

[78] De este modo la seleccin slo acta en forma experimental (cf. nota 43). Eventualmente, en La Descendencia, la variacin es puesta en relieve (1 parte, cap. VII, pag. 189: los caracteres distintivos de todas las razas humanas son extremadamente variables... Sera difcil, por no decir imposible, mostrar un carcter cualquiera que siga siendo constante; de ah la verdad del monogenismo); pero la diversidad sealada sigue siendo a-funcional de por s.

[79] A tal punto que con frecuencia podramos creer que Darwin, en La Descendencia, se equivoca de biologa, en la medida en que las referencias lamarckianas, mediatizadas o no por Spencer, abundan.

[80] Tambin Notebook M, in Gruber, op. cit (nota 29), pag. 278 (69 del manuscrito), pag. 292 (135 del manuscrito); donde el salvaje confunde fenmenos naturales y voluntad divina.

[81] Ver nota 48, y en el Diario de un naturalista alrededor del mundo, op. cit. (nota 46),todo el cap. XX, pags. 219 a 260 (cf. nota 62).

[82] The Darwin Reading Notebooks (1838-1860), ed. by Peter J. Vorzimmer, in Joumal the History of Biology. vol. 10 (1977), no 1 pags. 107-153).

[83] Diario de un naturalista alrededor del mundo, op. cit. (nota 46), pag. 538. Las dos ediciones contienen el mismo pasaje.

[84] Y. Conry, L'Introduction du darwinisme en France au XIXe sicle, Paris, Vrin, 1974, pag. 423.