Mi cerebro est como en un crneo de vidrio mile Zola, sujeto de estudio de Edouard Toulouse.[1]

 

Jacqueline Carroy (E.H.E.S.S.)

 

Fuente: Revue dhistoire du XIXe sicle, n 20-21, 2000, pp.181-202.

Traduccin: Prof. Susana M. Gurovich, Facultad de Psicologa, UBA.

Revisin: Pablo E. Pavesi.

 

En una carta fechada el 15 de octubre de 1806 y publicada en la tercera pgina del diario Le Figaro del 31 de octubre, mile Zola daba solemnemente su autorizacin para la publicacin de una investigacin mdico-psicolgica que lo tomaba como sujeto de estudio. Dicha investigacin estaba dirigida por Edouard Toulouse, joven psiquiatra de apenas 30 aos, poco conocido hasta ese momento, pero ya en los comienzos de una brillante carrera. Esta bella carta, que liberaba por anticipado a Toulouse del secreto mdico, era presentada por el diario como una profesin de fe. Al da siguiente, la Revue de Paris volva a publicar la bella carta junto con la observacin del Sr. mile Zola[2] y los extractos de un libro firmado por Toulouse, que se publicara diez das ms tarde y que, as lanzado, obtuvo gran xito editorial. En esta obra, titulada Enqute mdico-psychologique sur les rapports de la supriorit intellectuelle avec la nvropathie. Introduction gnrale. I. mile Zola[3], (Investigacin mdico-psicolgica sobre las relaciones de la superioridad intelectual con la neuropata. Introduccin general. mile Zola) la carta de Zola, publicada as por tercera vez, estaba seguida por una muy breve nota del autor. Esos dos textos servan de prlogo al libro que comprenda un corto prefacio fechado en septiembre de 1896, una Introduccin general de un centenar de pginas que retomaba el antiguo tema de la relacin entre talento y locura, y finalmente La observacin del Sr. mile Zola. Segn el esquema clsico de un estudio mdico de casos, esta segunda parte de casi 200 pginas examinaba rpidamente los antecedentes hereditarios y los antecedentes personales, y pasaba enseguida a analizar el estado actual, fsico y psicolgico del sujeto. El examen psicolgico en s ocupaba ms de cien pginas y utilizaba una gran batera de experiencias y de tests. Finalmente, una breve conclusin presentaba el libro como una tentativa prudente de diagnstico respecto de Zola y de respuesta parcial a la pregunta de la Introduccin general.

La obra era la culminacin de una historia bastante larga. Durante un ao, un escritor mundialmente clebre de ms de 56 aos haba aceptado someterse a todas las mediciones y a las ms minuciosas, molestas e indiscretas investigaciones sobre su cuerpo y su psiquismo para convertirse en el primer sujeto de una vasta investigacin de varios volmenes acerca de escritores, artistas y cientficos pero que finalmente slo dio lugar a la publicacin tarda, en 1910, de otro libro consagrado a Henri Poincar a quien Toulouse haba investigado en 1897.[4]

En su profesin de fe Zola escribe a Toulouse Y, por cierto, le doy voluntariamente la autorizacin que usted desea al rubricar sus pginas como autnticas y verdaderas. Se convierte as en el testigo que autentifica una verdad cientfica. La veracidad de su consentimiento se encuentra reforzada por una declaracin basada en la transparencia: Mi cerebro est como en un crneo de vidrio, se lo di a todos y no temo que todos acudan a leer en l, declaracin que concluye con la afirmacin: Acepto la verdad. Zola contina con una confesin: quiere cambiar una imagen pblica que ha sido maltratada. Revela su malvolo placer por rectificar la caricatura de bestia de trabajo y de vulgar que le endilgaron. Se expone como un pobre desollado, atormentado por la duda y la angustia, absolutamente diferente de la brutalidad que haba sido endosada a sus guiapos. La carta termina con agradecimientos: Gracias por haber estudiado y etiquetado mis guiapos. Creo firmemente que he ganado en ello[5].

 

En la obra publicada a fines de 1896, como respondiendo a Zola, el Dr Toulouse explica brevemente la regla que se impuso de solicitar la autorizacin de su sujeto de estudio y de hacerle leer previamente su observacin. Es en trminos anlogos a los del escritor, los de autenticidad de la observacin y verdad cientfica, que el hombre de ciencias justifica su proyecto pero en un tono que contrasta singularmente con la elocuencia de la profesin de fe. El mdico, concluye, dir la verdad, simplemente[6]. As, Zola y Toulouse se encuentran (se colocan?) simtrica y ostensiblemente en el lugar de apstoles de un mismo ideal: la verdad, tal el leitmotiv que se devuelven en eco; el uno en el estilo encendido de un hombre de letras y el otro en el estilo simple de un cientfico. La verdad de un consentimiento literario y de una firma cientfica aparecen como destinadas a fortalecerse mutuamente.

Volvamos a la imagen del crneo de vidrio. Como buen realista, Zola puede imaginar su cerebro conservado en un frasco a semejanza de algunos miembros de la Sociedad de Autopsias (de quienes Toulouse habla con simpata en su investigacin) quienes se comprometan a donar su encfalo a la ciencia despus de su muerte. Pero Zola era asimismo un visionario. A travs de ese cerebro hecho visible, tambin puede quizs poner en escena una ciencia ficcin frenolgica que, al suprimir el obstculo del crneo, permitira acceder directamente a la fisiologa cerebral de una persona viva.

Ese cerebro visto en transparencia recuerda tambin una metfora ptica recurrente en Zola. En una carta famosa del 18 de agosto de 1864, describe de esta manera su esttica: Toda obra de arte es como una ventana abierta sobre la creacin; en el hueco de la ventana est encastrada una especie de pantalla, a travs de la cual se perciben los objetos ms o menos deformados, que muestran cambios ms o menos sensibles en sus lneas y en sus colores. Esos cambios dependen de la naturaleza de la Pantalla. No se est ms frente a la creacin exacta y real sino frente a la creacin modificada por el medio a travs del cual pasa su imagen[7]. A la visin lmpida detrs del vidrio se interpone la influencia de lo que Hippolyte Taine, uno de los grandes inspiradores literarios de Zola, identifica como la influencia de la raza, del medio y del momento. De manera que Zola define la obra de arte como un rincn de la naturaleza visto a travs de un temperamento. La imagen paradojal de una pantalla transparente, puesta en eco con la del crneo de vidrio, me servir de hilo de Ariadna.

Situar la investigacin de Toulouse en una historia ms general de la psiquiatra y la psicologa.[8] La investigacin forma parte de la construccin de conocimientos sobre el psiquismo que se reivindican como objetivos a finales del siglo XIX. Ahora bien, si se quiere establecer una o varias ciencias ya no ms basadas en la pura introspeccin, sino en la interrogacin y la observacin del prjimo, as como en la experimentacin y la medicin, hay que encontrar e inventar temas que brinden, como resultado, material para la publicacin cientfica.[9] Los pacientes de los asilos y de los hospitales han constituido, como se sabe, una reserva de sujetos cautivos a disposicin de psiquiatras y psiclogos. Pero tambin, como se sabe menos, algunos hombres clebres han colaborado como sujetos voluntarios. En este sentido, la investigacin de Toulouse es caracterstica de un programa cientfico de fin de siglo. Zola no es entonces, dista mucho de serlo, el nico escritor de la poca en haber aceptado ofrecerse a la ciencia. Sin embargo es sin ninguna duda el ms ilustre y sobre todo, aqul sobre el cual las investigaciones han sido las ms largas, las ms minuciosas, las ms clamorosas.

Si se compara la investigacin con la correspondencia que se teji a su alrededor u con las narraciones contemporneas de Zola, se puede pensar en una invencin de a dos con mltiples facetas, la cual hizo posible que un escritor clebre se transformara en sujeto de estudio. Para aclarar esta invencin, tratar de describir lo que previamente la haba hecho posible. Luego, me ocupar del desarrollo de la investigacin, de la publicacin de la misma y finalmente de su recepcin. Por consiguiente, me ocupar alternativamente de Toulouse y de Zola para intentar relacionar el aspecto artstico con el cientfico. Pues la evocacin del encuentro entre un joven psiquiatra y un escritor clebre remite tanto a la historia de la invencin de temas como a la de las relaciones entre psicopatologa y literatura en el siglo XIX.

 

Superioridad intelectual y neuropata a prueba de la experimentacin

 

En el momento en que contacta a mile Zola, a Alphonse Daudet, a Puvis de Chavanne, a Rodin, a Dalou, a Saint-Sans, a Berthelot, a Jules Lematre, a Edmond de Goncourt,[10] Toulouse no tiene an un lugar enteramente institucional. Mdico adjunto del Asilo Sainte-Anne, en Pars, recin en 1897 ser nombrado mdico adjunto con funciones de jefe y luego, en 1898, mdico-jefe a cargo del asilo de Villejuif. All crear en 1899 un laboratorio de psicologa experimental que depende de la Escuela de Hautes tudes a partir de 1911.[11] En ese momento (1895-1896), solo existe en Francia un laboratorio de psicologa fisiolgica, como se deca entonces, en la Sorbonne, fundado en 1889 y dirigido por el psiclogo Alfred Binet, que no es mdico sino fisilogo de formacin. Las dos instituciones se fusionarn despus de la muerte de Binet, en 1911.

Dos nuevos mtodos, llegados de los pases anglosajones, son experimentados por el laboratorio de la Sorbonne: los mental tests, en cuya aplicacin Alfred Binet comienza a devenir el especialista en Francia, y la investigacin basada en cuestionarios y sus respuestas. La medicin de las aptitudes psicolgicas se desarrolla en general en un laboratorio y supone a menudo el uso de instrumentos cientficos. Los cuestionarios pueden ser difundidos por las revistas cientficas o los peridicos y las respuestas pueden ser recogidas de manera ms o menos annima. Esta prctica se suma a la nueva moda del interview de la que los peridicos franceses han importado el nombre y la prctica. Uno de los blancos favoritos de los periodistas es entonces mile Zola quien otorga entrevistas incansablemente aunque se manifiesta escptico en relacin a esta prctica. [12]

Zola recibi favorablemente en 1892 al joven Georges Saint-Paul, alumno del maestro de antropologa criminal Alexandre Lacassagne y acept dictar un texto respondiendo a un cuestionario sobre el lenguaje interior. Esta auto-observacin fue publicada inmediatamente en la prensa y se convirti en la joya de la tesis que Saint-Paul defendi el 18 de diciembre de 1892 y public ese mismo ao.[13] Zola le ofreci otros dos regalos al joven mdico: le dio la confesin que un joven invertido italiano le haba enviado y acept redactar una carta prefacio para el libro que, bajo el seudnimo de Laupts, el mdico public sobre la inversin.[14] El mismo Alfred Binet, que haba aportado una colaboracin a la investigacin de 1892, se dedic, durante 1894, a realizar una investigacin sobre autores dramticos clebres de la poca (Alexandre Dumas hijo, Alphonse Daudet, etc.). Binet llev a cabo larga investigacin sobre y con el dramaturgo Franois de Curel.[15] Esos estudios inauguraron el primer volumen de Lanne psychologique, la nueva revista publicada en 1895 para hacer conocer principalmente los trabajos del laboratorio de la Sorbonne. Binet, por su parte, no parece haber intentado llevar a cabo una investigacin sobre Zola.

Toulouse siente entonces que debe mejorar lo hecho por el alumno de Lacassagne y continuar una investigacin sobre Zola apenas fugaz, aunque hubiera hecho algo de ruido en los peridicos. Debe tambin superar cientficamente a Binet que, segn l, se haba contentado con hacer estudios demasiado pasivos[16], sin investigacin clnica. Binet, en efecto, no haba hecho que sus sujetos-escritores se sometieran a los tests que estaba inventando en ese momento para los escolares, sino que les haba propuesto cuestionarios y sobre todo conversaciones metdicas, como l las llamaba.

Toulouse public en 1896 un libro notorio sobre las causas de la locura.[17] En l se muestra prudente respecto de las predisposiciones a la locura, principalmente hereditarias y vuelve a asignar importancia a las causas que Charcot bautiz como ocasionales y que l rebautiza en esta ocasin como causas directas. Despus de su inters por las causas de la locura, pasa entonces a las del genio

En la introduccin general del libro de fines de 1896, Toulouse critica la vieja tesis, defendida por Lelut y sobre todo por Moreau de Tours, sobre la relacin o la identidad entre genio y locura. Sin embargo, la reactualiza en el sentido ms preciso y ms moderno de superioridad intelectual (la nocin de genio le parece vaga y contradictoria) y de neuropata, entendida sta como un exceso de sensibilidad del sistema nervioso, a la que incorpora la neurastenia, nueva afeccin nerviosa descrita por el mdico norteamericano Beard y que estaba muy de moda. En esa poca, Cesare Lombroso identifica de alguna manera genio y epilepsia. Es el principal adversario de Toulouse, que le reprocha el haber sobrestimado el rol de la herencia y de la degeneracin y sobre todo, le reprocha haberse conformado, como muchos de sus colegas, con testimonios y ancdotas no verificables. El retrato mdico-psicolgico retrospectivo de un escritor es en ese momento un gnero prspero: Rousseau o Maupassant son un objetivo privilegiado para los mdicos.[18] Toulouse opone al mtodo histrico lombrosiano, poco confiable, su propio mtodo de observacin directa.

Quiere pues innovar cientficamente tanto respecto de los psiclogos no mdicos como de los mdicos. En efecto, quiere hacer una encuesta preparada y no un simple cuestionario ni una conversacin metdica. Quiere tambin evaluar in vivo y directamente, y no post mortem ni de odas, la superioridad intelectual en sus relaciones con la neuropata.

La circunspeccin del joven psiquiatra en relacin al tema de la degeneracin y del atavismo ancestral, caros a Lombroso, se apoya probablemente sobre un lamarckismo discreto que le permite insistir en la importancia de los conocimientos adquiridos por la educacin y la imitacin, identificados con un progreso. Como muchos de sus colegas, se manifiesta resueltamente como un reduccionista respecto de la psicologa que l asimila a una fisiologa cerebral ciertamente muy imperfecta pero llamada a desarrollarse. Zola, el primero de sus sujetos de estudio, debe aparecer sobre todo como un organismo, un sistema nervioso y un cerebro, an si la exploracin de ese cerebro permanece casi inaccesible.

 

El hombre detrs de la obra y la obra sntoma del hombre

 

Qu llev a Zola a aceptar inaugurar la investigacin del Dr Toulouse? El naturalismo, como se sabe, remite a una concepcin de la crtica literaria desarrollada por Sainte-Beuve y luego por Taine. Detrs de la obra hay que encontrar al hombre, afirma en principio el uno, mientras que el otro sostiene, como se vio, que se puede explicar cientficamente una obra por la raza, el medio y el momento. mile Zola, lgicamente, no poda no prestarse a la iniciativa de poner al desnudo al hombre que l era. Antes que Toulouse, otros lo haban intentado, con o sin el aval del escritor.

En 1882, el discpulo y amigo de Zola, Paul Alexis, apoyndose en la autoridad de Sainte-Beuve y de Taine, esboza un retrato completo y vvido del escritor. Despus de presentar su desarrollo, propone una mirada contrastada y compleja. En el nimo de no esconder nada, trata el tema de la relacin de Zola con el dinero y con la sexualidad. Sobre este ltimo tema, reconoce que Zola es un casto poco perturbado por las mujeres[19]. El retrato de Alexis no es complaciente, pero de esta visin naturalista el escritor surge ms humano.

A la neutralidad emptica de Alexis se opone la desmitificacin agresiva de cinco jvenes naturalistas que publican, el 18 de agosto de 1887, en Le Figaro, un texto estruendoso, rpidamente bautizado con el nombre de Profesin de fe de los cinco. El autor de La Terre no es ms, segn los cinco, un verdadero naturalista, y sus novelas no son ms que sntomas de sus problemas orgnicos, psquicos y sexuales. En una obra que tuvo gran repercusin en Europa, Dgnrescence, Max Nordeau les pisa los talones. Refirindose a Lombroso, de quien se dice discpulo, hace de Zola un degenerado superior[20]. Zola sera principalmente un psicpata sexual fetichista con la ropa ntima femenina, dado a los placeres del olfato[21]. Al hombre detrs de la obra de Sainte-Beuve se le sustituye as la obra como sntoma del hombre. Con Nordeau, la crtica literaria positivista le cede el lugar a una psicopatologa que se pretende desmitificadora.

Confrontado a esos ataques que lo afectan profundamente, Zola se ve obligado a responder rectificando las caricaturas aunque mantenindose siempre fiel a su ideal naturalista. Necesita encontrar un bigrafo que, como Paul Alexis, lo observe directa y objetivamente, pero tambin sin mordacidad.

 

Crisis y renovaciones. Decir todo para saber todo, para curar todo

 

Zola ama y exalta la juventud y en general da la bienvenida a los principiantes que llaman a su puerta. No puede ms que bien recibir a dos jvenes, ambos animados por un fuerte cientificismo, que los cuestionamientos contemporneos de la ciencia no parecen haber mellado. Saben brindar seguridad. Por otra parte, Saint-Paul y Toulouse lo encontraron en un momento sensible. Segn sus bigrafos, el escritor pasa por una crisis de la mitad de la vida que reactiva sus angustias frente a la muerte, que est marcada por conflictos amorosos y conyugales y por el duelo de su gran obra novela novelesca, Les Rougon-Macquart, que termina en 1893 con la publicacin de Le Docteur Pascal. Alrededor de la cincuentena, pide y busca en todas direcciones[22].

Zola escribe El Doctor Pascal en el mismo momento en el que dicta su auto-observacin a Saint-Paul[23].La novela tiene como protagonista a Pascal Rougon, un mdico de edad madura, presentado como el maestro de dos jvenes discpulos, su sobrina Clotilde (que se convertir en su amante) y el Doctor Ramond. Pascal revela a su sobrina el resultado de un largo trabajo cientfico, el rbol genealgico de los Rougon-Macquart: Decir todo para saber todo, para curar todo, no era el grito que l haba lanzado en la bella noche de verano?[24] Luego, bajo la influencia del rebrote de juventud que el amor le produce, modifica este ideal para darle prioridad a la teraputica sobre el conocimiento y finalmente, trata a sus pacientes utilizando simples inyecciones de agua esterilizada, con lo que llamaramos en la actualidad medicamentos placebo. De esta forma, Zola se muestra sensible a la actualidad cientfica de este fin de siglo que ve triunfar a la sugestin y a la psicoterapia, popularizadas en ese entonces por Hippolyte Bernheim, aunque en sus entrevistas se muestre desconfiado respecto de la hipnosis y prefiera referirse a un cierto doctor Chron ms que a Bernheim[25]. En adelante, a los ojos de Pascal, la piedad por la Humanidad sufriente y el Culto a la vida parecen primar por encima de la bsqueda de la verdad. Sin embargo, el mdico contina queriendo decir todo para saber todo, aunque no sea para curar todo. Es as que antes de su muerte, interroga a Ramond para confirmar o invalidar sin complacencia su auto-diagnstico: Y ambos se pusieron a discutir sobre el caso tan tranquilamente como si estuvieran a la cabecera de un enfermo () Pascal, como si no se tratara de s mismo, haba recuperado su sangre fra, su olvido de s mismo[26]. Despus de l, Clotilde continuar su linaje trayendo al mundo al hijo de ambos, y Ramond ser su heredero cientfico.

Padre tardo de dos hijos naturales y maestro solicitado por dos jvenes mdicos, Zola puede imaginarse como una especie de doctor Pascal: es por ejemplo bajo el nombre de Seor Pascal que se registra en un hotel en Londres donde huye al final de su proceso en el momento del Caso Dreyfus. Es como si, al poner fin al ciclo de los Rougon-Macquart, el encuentro con Saint-Paul hubiera suscitado o colmado el escenario novelesco de la relacin entre un viejo maestro y un joven mdico.

En ese fin de siglo, Zola se muestra receptivo a las nuevas reglas de juego cientficas y literarias. Sin abandonarlo del todo, modifica el ideal de sus comienzos. Imagina una ciencia ms abierta a la piedad y a las relaciones humanas tanto en el final de El doctor Pascal como en Lourdes. Desarrolla una visin de sus personajes menos reductora y ms compasiva: el doctor Pascal y la vidente Bernadette Soubirous aparecen as como un neurastnico y una histrica de talento. Zola experimenta tambin otros modos de expresin ms autnticos o ms audaces. Ms an que Lourdes, Rome, el texto que Zola escribe en el momento de la investigacin de Toulouse, es presentado como un tipo de novela que, ms all del anlisis de los temperamentos y del medio, desarrolla una historia cultural, una antropologa social de las grandes corrientes del comportamiento pblico y de las fuerzas que las encuadran y las controlan y que hace evolucionar la novela hacia una zona intermediaria entre la ficcin y la no-ficcin[27].

La confesin constituye probablemente otro tipo de zona intermediaria. En la carta-prefacio enviada el 25 de junio de 1895 a Saint-Paul, Zola describe la Novela de un invertido de nacimiento como una confesin total, ingenua, espontnea, que pocos hombres se atrevieron a hacer y la alaba por su sinceridad absoluta[28]. Algunos meses ms tarde, si no al mismo tiempo, l mismo se compromete en la investigacin de Toulouse. Su profesin de fe del 15 de octubre de 1896 sostiene un mismo ideal de confesin total y solicita al lector que trate los guiapos del escritor con compasin as como ste tratar en adelante a algunos de sus personajes. Para Zola, exponerse por entero ante un cientfico y luego ante los lectores es quizs la esperanza de una renovacin ntima y pblica, personal y literaria

 

Mi querido Maestro Mi querido doctor

 

La correspondencia entre Zola y Toulouse arroja una luz particularmente interesante sobre el desarrollo y la redaccin de la investigacin y sobre la nueva relacin, destinada a prolongarse, tal como sucedi con Saint-Paul, entre un joven mdico que escribe con respeto mi querido Maestro y un escritor que le contesta con un mi querido doctor[29]. Qu es lo que estaba en juego detrs de esos saludos corteses y tradicionales?

Cuando, el 23 de octubre de 1895, Toulouse escribe la primera carta que se conserva, la investigacin parece ya haber comenzado. Le propone a Zola que se informe y lea su libro sobre las causas de la locura y le enva un cuestionario sobre sus antecedentes hereditarios y personales acompaado de recomendaciones: Por otro lado, nada reemplaza el interrogatorio directo del mdico, que es a menudo siempre, quizs mucho ms sugerente que todos los cuestionarios. Es bueno, sin embargo, que reflexione acerca de la historia de sus padres antes de que comencemos a escribirla, pero no trate todava de establecerla por completo, ella se delinear poco a poco. El resto, lo haremos conversando[30]. Si bien utiliza cuestionarios, Toulouse desconfa del mtodo. Las preguntas puestas sobre escrito son sobre todo una manera de incitar al sujeto a echar una mirada retrospectiva sobre su historia: sus antecedentes maternos y paternos, sus descendientes (Toulouse precede este apartado, que podra perturbar a su destinatario en lo ms ntimo de su doble vida, con un ingenuo o prudente signo de pregunta entre parntesis), su infancia y su adolescencia. No se trata de pedir a Zola que escriba o dicte, como se lo haba pedido Saint-Paul, sino de tratarlo como a un paciente sometido a un interrogatorio. Sin embargo, no se interroga por cierto a un maestro como a un paciente de hospital, se conversa y se escribe tambin con l. A partir de esta carta, en efecto, Toulouse utiliza la primera persona del plural.

Mi querido doctor, esta designacin banal es quizs para Zola portadora de un pedido, si nos remitimos a su primera carta conservada, de fecha 19 de mayo de 1896. Despus de describir sus problemas neuropticos, expresa la esperanza de poder a su vez interrogar a su interrogador: En suma, todo esto es bastante oscuro y es a usted a quien me gustara poder interrogar el prximo invierno, para que me informe un poco y me diga si no podra yo luchar contra un estado que acaba por resultarme insoportable. El 21 de mayo, Tolouse no responde directamente a este deseo: Me veo obligado a verle para pedirle otras informaciones pues quisiera que su observacin, que ser la primera, cause una excelente impresin a mis colegas del mundo cientfico[31]. Luego anuncia que llegar a Mdan antes que su colaborador, y agrega:De esta manera podremos conversar un poco antes de la llegada de M. Jacques Le PassyPropone con esto a Zola jugar a los terapeutas, si hay necesidad, en el lapso de una breve conversacin? No se sabe si Tolouse respondi despus, al llegar el invierno, cuando termin la relacin de observacin y de experimentacin, al pedido teraputico de Zola En todo caso, este breve intercambio de cartas deja entender que ste ha podido buscar en la persona de Toulouse, como lo hiciera el Doctor Pascal con Ramond, un olvido de s mismo a travs de la objetivacin de su propio caso; ms an, que quiz esperaba de la relacin con su querido doctor una especie de catarsis bajo el lema decir todo para curar todo.

Es quizs una de las razones por las cuales Zola se prest pacientemente a los mltiples y urgentes pedidos de su corresponsal. En efecto, hasta septiembre de 1896, Tolouse abruma al maestro con una sucesin de pedidos, de citas, de precisiones y de exmenes complementarios, disculpndose cada vez por abusar de su precioso tiempo. l mismo parece no haber cuidado ni su tiempo ni su energa y haber puesto un inters apasionado en acumular puntillosamente las mediciones y las observaciones cientficamente irreprochables.

A principios del verano de 1896, ls investigacin est a punto de convertirse en una obra, segn el trmino utilizado por Toulouse: la redaccin de la introduccin general y del examen fsico ha terminado. En una larga carta del 2 de julio, Toulouse anuncia que redactar el examen psicolgico, que es el aspecto ms interesante y tambin el ms difcil de mi obra, y enva a Zola los manuscritos ya redactados: Pues me interesa sobremanera que conozca mi libro entero antes de su impresin. Lalo cuando tenga tiempo y corrija los errores que quiz puedan haberse deslizado y agregue tambin si es necesario detalles complementarios que podra utilizar. Y a continuacin se acuerda a s mismo una especie de auto satisfaccin: Creo haber conseguido no alejarme nunca de la verdad sin renunciar a la discrecin necesaria. Era la gran dificultad de mi obra. Y se lanza a un nuevo pedido: Espero que cuando haya ledo todo mi libro, una vez que est terminado, mucho antes de la ltima versin, usted me escriba algunas palabras autorizando su publicacin. Como lo explico en mi introduccin, en esta investigacin no acto como mdico del sujeto del cual expongo una observacin. En consecuencia, busca prevenir eventuales crticas de sus colegas muy susceptibles sobre su honorabilidad[32]. Su insistencia en reivindicar que no actuaba como mdico aclara quiz retrospectivamente la ausencia de una respuesta directa a la carta de Zola del 19 de mayo, que de hecho lo volva a poner en la posicin de doctor. Casi enseguida, el 8 de julio, Zola le da su aprobacin al terminar la lectura. Retoma casi palabra por palabra los trminos de la carta de Toulouse, calificando su trabajo de perfecto, hecho con gran preocupacin por la verdad [33].

A la llegada del otoo, el escritor-sujeto no se contenta con unas palabras, sino que quiere ofrecer a Toulouse una carta prefacio que ste agradece. Le da tambin consejos y apoyo para la publicacin y el lanzamiento del libro y Toulouse habla cada vez ms en primera persona del plural. Espera sin duda, a pesar de esta modestia declarada, que algn tipo de notoriedad pase del sujeto al observador. En todo caso, su correspondencia muestra que, siempre reivindicando el hecho de querer causar una excelente impresin a sus colegas del mundo cientfico, el joven mdico ambicioso siempre estuvo vido de hacer conocer su trabajo al gran pblico. Probablemente haya sido la investigacin la que lo lanz y le dio el pi para una futura carrera de divulgador y periodista.

A travs de esta correspondencia, se percibe en todo caso que una relacin compleja y fuerte se estableci en 1895-1896. Para Toulouse, Zola quiz se convirti discreta y espordicamente en un paciente, ciertamente en un maestro admirado, un interlocutor cooperativo y paciente, un primer lector y un primer crtico, un colaborador, un mentor y un protector en el mundo de la edicin y de la crtica, un vector de promocin. El sujeto de observacin y de experimentacin se desdobl en un benefactor a todo nivel.

 

La observacin del Sr. mile Zola

 

Tomemos la investigacin publicada. sta est claramente construida, como hemos visto, en base al modelo de un protocolo mdico: Toulouse tiene el cuidado de recalcar que est dirigido a mdicos. Sin embargo, aunque no lo diga, su plan sigue tambin el de Alexis, al cual su investigacin otorga el estatus de fuente indirecta principal.

La observacin del Sr. mile Zola moviliz a una cantidad de colaboradores, especialistas reconocidos y a veces clebres (Manouvrier en Antropologa, Galton y Bertillon en Antropometra, Philippe, Jefe de Trabajos del laboratorio de psicologa de la Sorbonne, en psicologa experimental, Crpieux-Jamin en grafologa). A la era del artesanado le sucede el de la industria cientfica. Toulouse multiplica los datos y las mediciones fsicas y psicolgicas de todo tipo. El lector sabr todo sobre la dentadura y la miopa de Zola as como sobre sus anlisis de orina, su frecuente necesidad de orinar, su trnsito intestinal, su permetro craneano, sus huellas digitales, su vello torcico, su calvicie, sus tiempos de reaccin, sus fallas de memoria, su desarrollo sexual, sus ideas mrbidas de duda y de aritmomana. El lector actual se sorprende, ms an, siente una especie de malestar al descubrir esa exposicin con rasgos de cambalache.

En el examen fsico, la antropologa ocupa un lugar importante. Con la ayuda de Manouvrier, Toulouse mide los dimetros craneanos y estudia atentamente la motricidad de las manos y de los brazos que, segn una hiptesis de Fr, podran estar relacionados con la organizacin cerebral[34]. Pero evidentemente, como el espesor del crneo no se puede determinar, los datos que obtiene son inaprovechables. El volumen del encfalo del sujeto no es directamente accesible. Se ve pues que Zola, en su carta prefacio, formula los sueos cientficos imposibles de su observador. En el fondo, Toulouse debe contentarse con invocar el cerebro y lo cerebral ms como un recurso de encantamiento que como un mtodo operativo. Es as como con frecuencia agrega al vocabulario psicolgico habitual el epteto cerebral, como para recordar espordicamente, durante su estudio, el horizonte de una esperanza materialista y organicista.

El examen psicolgico es el que ocupa, como hemos visto, la mayor parte del trabajo. Zola fue sometido a innumerables tests dirigidos a las funciones fisiolgicas del cerebro[35] que iban desde lo ms elemental a lo ms complejo: medicin de las sensaciones, tests de memoria, asociacin de ideas y encadenamiento de ideas, etc. Toulouse quiere manifiestamente ganarle de mano a Binet en el captulo del nuevo mtodo de los mentals tests. Retoma las pruebas propuestas por Binet y Henri e inventa otras: as, bastante antes que Rorschach, le presenta a Zola manchas de tinta para testear su facultad de imaginacin[36]. Como Binet en la misma poca, Toulouse adopta a veces la tctica del engao experimental y tiende trampas. Por ejemplo, le propone a Zola identificar textos escritos por l mismo o textos de autores clebres. Como Zola no reconoce casi ninguno, Toulouse saca conclusiones sobre su memoria y su apreciacin literaria[37].

Junto con la experimentacin, practica la observacin mdico-psicolgica que se basada en la interrogacin, o conversacin si nos atenemos a la correspondencia. Contrariamente a Lombroso o a Nordau, Toulouse se prohbe ostensiblemente apoyarse en la obra para comprender al hombre. No se trata de descifrar un sentido o sntomas escondidos en las novelas de Zola. Se trata de hacer un trabajo de observacin pura o de experimentacin pura excluyendo cualquier interpretacin.

En su conclusin, el mdico propone un diagnstico muy prudente que contradice la tesis de Lombroso. A pesar de una herencia neuro-artrtica y de una neuropata reconocida y confirmada por tics y sntomas nerviosos, a las que se agregan obsesiones fundadas en ideas enfermizas de duda y de aritmomana, Zola no es ni epilptico, ni histrico, ni alienado: Es necesario decir que est afectado por una degeneracin mental? Creo que esta etiqueta no le corresponde para nada a menos que se coloque al Sr. Zola en la categora de los degenerados superiores (Magnan) quienes presentan, junto a facultades brillantes, lagunas psquicas ms o menos importantes. Pero si as fuera, dnde se encuentran estas lagunas? Su constitucin fsica y psquica est finalmente llena de fuerza y de armona[38]. En esta conclusin, en todo caso equilibrada, Toulouse responde probablemente a Nordau sin nombrarlo. De cualquier modo, el lector no puede saber si el joven psiquiatra asume o no el diagnstico de degenerado superior. En contra de las tesis de Lombroso, la neuropata de Zola sera en definitiva ms un efecto que una causa de la superioridad intelectual. As Toulouse recupera en parte los anlisis de sus contemporneos que clasifican a la neurastenia como una enfermedad del surmenage intelectual.

A pesar del escndalo que desencaden, el diagnstico prudente de esta conclusin podra tambin sealar un signo de admiracin a un maestro. El Zola de Toulouse no es muy diferente, haciendo abstraccin de su estilo mdico, del de Paul Alexis: el joven mdico concede a su sujeto de estudio su dosis de simpata y de complejidad. La correspondencia y el testimonio posterior de Zola corroboran esta lectura.

 

Asociacin de ideas y sexualidad

 

Naturalmente, la investigacin no poda hacer silencio sobre el asunto de la sexualidad de Zola, sujeto de controversias pblicas. Toulouse estaba obligado al mismo tiempo a hablar de ello y a hacerlo de acuerdo al estilo sobrio y desapasionado de un cientfico. Trata el tema de manera directa y concisa en repetidas ocasiones y de manera indirecta en ocasin de los tests de asociacin de ideas y de imaginacin.

La sexualidad es abordada explcitamente, a lo largo de la investigacin, en el captulo de la evolucin fsica y psquica. El tema es retomado luego en el retrato psicolgico bajo los ttulos de sensacin interna simple y de elemento complejo de emotividad[39]. De todo ello resulta un retrato de contrastes. Si nos situamos en el punto de vista de lo orgnico y de las sensaciones internas, el apetito sexual no es muy expansivo. Si nos situamos en el punto de vista de la emotividad, las sensaciones genitales tuvieron siempre una gran resonancia en su vida psquica[40]. Toulouse se refiere en dos ocasiones al ideal amoroso y femenino de su sujeto de estudio[41]. El lector actual no se sorprender de encontrar datos de su amante, Jeanne Rozerot y un anuncio de Fcondit, novela publicada en 1899. El lector de la poca poda encontrar al casto descripto por Paul Alexis. Contrariamente a los cinco o a Nordau, Toulouse concluye: El instinto de reproduccin es en Zola algo anormal en su actividad, pero de ninguna manera en su objeto. En otras palabras, si ha sido siempre olfativo en sus simpatas sexuales, no es un perverso, y el fetichismo en el amor le es desconocido[42]. Esas conclusiones y el diagnstico parecen provenir de confidencias.

Sin embargo, probablemente para poner a prueba discretamente la veracidad de su sujeto, en experimentaciones que suponan respuestas inmediatas o involuntarias, Toulouse desliz algunas trampas. Se toma su tiempo en un test en el cual le propone a su sujeto asociar ideas a partir de palabras inductoras[43]. Toulouse lo presenta como un test que brinda numerosos hechos para apreciar la imaginacin voluntaria. Luego propone algunas palabras inductoras sugestivas y Zola responde al instante adoracin, culto femenino a la palabra mujer; la mujer a la palabra coito, y coito a la palabra canap[44].

Oficialmente, en esas pruebas, Toulouse retoma distinciones clsicas de la medicina y la psicologa de la poca al preguntarse sobre la naturaleza de las imgenes mentales (visuales, auditivas o motrices) as como sobre su asociacin (por contigidad o por semejanza). Si bien no hace comentarios sobre las respuestas sexuales, se arriesga a hacer algunas interpretaciones sobre el sentido de ciertas asociaciones y sobre su relacin con la obra de su ilustre sujeto de estudio. Se podra ver all el bosquejo de una discreta modificacin del asociacionismo. Luego de interrogar acerca de la naturaleza y el mecanismo de las asociaciones de ideas, comienza la interrogacin acerca de su sentido[45].

Por otra parte, Toulouse le propone a Zola, en un test de imaginacin verbal inmediata tomado de Binet, que construya una frase con los sustantivos mujer, seda, ropa ntima (lingerie). Zola escribe enseguida: Yo no le pido a la mujer que se vista de seda, pero me gusta que tenga bella lingerie limpia, delicada y fresca[46]. Se confirma as, de manera experimental, que tiene ciertamente una sexualidad sana. Quiz esta pequea prueba haya sido concebida como una trampa. Pero el tacto obliga y Toulouse se cuida de relacionar explcitamente este resultado con su diagnstico final de apetito normal sin sospecha de fetichismo.

La sexualidad tiene pues en el retrato de Zola un lugar discreto pero insistente. Sin duda, podra leerse en la investigacin de Toulouse el anuncio indirecto y por contraste de una nueva psicologa atenta a la importancia de la sexualidad. Si el cerebro juega, como se vio, el papel de referencia de encantamiento en la obra, muy bien podra ser que el joven doctor Toulouse se apasionara por las asociaciones de ideas y la sexualidad de Zola Sin embargo sera abusivo ver en l a un precursor del psicoanlisis. Posteriormente, Toulouse se interesar en los conflictos intersexuales, segn el ttulo de una de sus futuras obras, y despus de la guerra, admitir psicoanalistas en su servicio, aunque su sexologa biolgica ser muy diferente de la de Freud. Es probable que en 1895-1896 comparta con el futuro autor de Fcondit el ideal higienista, natalista y eugenista de una funcin de reproduccin que permita repoblar Francia con numerosos y vigorosos nios. En esta perspectiva, las sexualidades estriles suscitan una compasin individual y una preocupacin social de prevencin, como lo muestra la conclusin de la carta prefacio de Zola enviada a Saint-Paul[47].

 

Investigacin cientfica, confesin y autobiografa de a dos

 

Qu concepcin de la ciencia y de la actividad cientfica busca transmitir Toulouse? Visiblemente, la observacin del Sr. mile Zola aparece como una vasta maquinaria que multiplica los datos y las mediciones de todo tipo, a menudo de manera aparentemente gratuita. Esta gratuidad sin embargo cumple una funcin. Es para sus sucesores que Toulouse quiere acumular observaciones en apariencia intiles[48]. Avala la imagen de una ciencia an joven pero acumulativa, en relacin a la cual el cientfico se presenta como un observador y un experimentador minucioso y modesto.

En definitiva, Tolouse reconoce que los resultados de esta investigacin no pueden ser ms que decepcionantes en comparacin al testimonio que es la obra en s misma, reconoce Toulouse. Sin embargo, no pierde la esperanza de que ms adelante sea posible no slo acercarse a la superioridad intelectual, sino medir la verdadera superioridad cerebral: Mis experiencias, concluye, no pueden todava substituirse a la obra, que constituye un testimonio ms significativo, aunque por su naturaleza sea imposible de medir[49]. En este todava se expresa la esperanza que un da exista un estado ms avanzado de la ciencia que suprimira el recurso a lo no mensurable Bajo la modestia y la duda, asoma una ambicin cientistificista a la que Toulouse dar ms tarde un nombre, cuando haga de la biocracia su consigna.

Qu es lo que acerca la actividad cientfica a la actividad literaria y qu lo que las diferencia? El mismo Zola haba hecho pblica la idea de que trabajaba en gran parte como un cientfico, en base a documentos, de manera metdica y voluntaria, y que actuaba como un experimentador respecto de sus personajes. An cuando Toulouse se abstiene de hacer un paralelo explcito, la comparacin surge, me parece, a lo largo del texto, en particular cuando se aborda la observacin del trabajo de Zola.

Evidentemente, en la imagen del cientfico segn Toulouse resuena la del escritor naturalista en su mesa de trabajo. As como Zola y Toulouse se mostraban al comienzo de la obra como hombres apasionados por la verdad, la investigacin propiamente dicha sugiere que se podra continuar ese juego de espejos. El lector puede sorprenderse con las homologas. La ms manifiesta reside, como se ha visto, en el recurso metdico a la observacin y a la experimentacin. Pero se podran identificar otras. A la aritmomana y a la acumulacin de descripciones zolianas , respondera la pasin por las mediciones y los hechos que anima a Toulouse. La esttica realista del detalle gratuito que produce un efecto de realidad, utilizando palabras de Roland Barthes, tendra su equivalente en el culto cientfico del hecho intil reservado para das mejores.

Sin embargo, contrariamente a Zola, Toulouse se muestra lacnico en su escritura. Ms todava que los psiclogos contemporneos. Se distingue por ejemplo de Alfred Binet y de Pierre Janet por el rechazo sistemtico del estilo directo. Los dichos de Zola son referidos en estilo indirecto que excluye casi totalmente las comillas. Al no permitirse dejar hablar a Zola, probablemente Toulouse quiera diferenciarse de las entrevistas periodsticas escritas en primera persona. Excluye de su trabajo la seduccin de la palabra viva. El lector no debe escuchar a un hombre clebre hablando de s mismo con un joven mdico, sino el catlogo austero de lo dicho, reducido a lo imprescindible y sin ningn tono personal o interpersonal.

A todas luces, el estilo del cientfico se opone al del hombre de letras. Todo sucede como si la encendida profesin de fe de Zola hubiera sido escrita para diferenciarse del tono voluntariamente impersonal de la obra que sigue. Para hacer ciencia, hay que ser medianamente aburrido y no querer escribir bien. Es as que la obra obedecera a un reparto de temas y de modos de escritura: el escritor se reservara el imaginario cientfico y el estilo artstico, mientras que el cientfico se remitira a los hechos y al grado cero de la escritura, retomando nuevamente a Barthes. Entre el mdico y el escritor, la obra de 1896 sugiere que hay mltiples afinidades al mismo tiempo que pone en escena una divisin de gneros y de estilos.

Pareciera existir una contradiccin entre la tercera persona de la investigacin publicada y el nosotros utilizado a veces por Toulouse en sus cartas. Cabe preguntarse sin embargo si el libro de 1896 no es, a su manera, otra forma de escritura a cuatro manos. Justamente, por su estilo excesivamente neutro, opuesto al estilo excesivamente comprometido de la profesin de fe, Toulouse ratificara un proyecto ms especficamente literario de Zola: hacer ms y mejor que Rousseau, emprender una autobiografa de a dos, objetivada por la neutralidad de la ciencia y publicarla no de manera pstuma sino en vida. Al refrendar personalmente el texto impersonal de Toulouse, Zola le estara dando el estatuto de escritura suya por interposicin del cientfico. Desde este punto de vista, su profesin de fe podra aparecer como un desafo a la famosa declaracin preliminar del libro I de Les Confessions: He aqu el nico retrato existente, y del que no habr otro igual, de un hombre pintado exactamente del natural y en toda su verdad[50]. De esta manera, Zola habra intentado experimentar con Toulouse una forma de escritura indita, suponiendo que haya querido ser un escritor total que capta en el espacio mltiple de su firma, todos los lugares discursivos, todas las poses retricas y todos los sitios de accin ideolgicos[51].

Es significativo que el amigo de Zola, Henry Card, haya afirmado que Les Confessions eran el tipo autobiogrfico de los estudios del Sr. Toulouse[52] y que stos planteaban los mismos problemas de sinceridad imposible que el texto de Rousseau. Es probable que la publicacin de una bella carta en Le Figaro, seguida luego de un artculo y de un libro autorizado, hayan llevado a no pocos lectores a hacer una lectura autobiogrfica de la investigacin y a ver en ella un nuevo captulo de las obras de un maestro que no cejaba en su deseo de querer innovar y provocar.

La eleccin de algunos extractos de la obra - hecha por el director de la seccin cientfica de la Revue de Paris, Louis Ganderax, y aceptada por Toulouse incitaba a este tipo de lectura. Bajo la apariencia de una eleccin literaria no tcnica, Ganderax retuvo de La observacin del Sr. mile Zola todo aquello que singulariza y pone al desnudo de manera ntima o indiscreta, y hasta un poco ridcula[53]. Por sus abreviaciones y sus recortes, el artculo publicado el 1 de noviembre se asemeja, an ms que la obra cuya publicacin anuncia, si no a Les Confessions, a unas confesiones. Y, tal como poda esperarse, es por este artculo que el escndalo lleg rpidamente a la prensa, mientras que las crticas cientficas llegaron ms tarde, con la publicacin del libro.

 

Escndalos y crticas

 

En el muy serio Temps del 6 de noviembre, Sganarelle se burla del diagnstico del doctor Toudouze (sic). En un artculo muy esperado por Toulouse[54], y publicado en la primera plana del Figaro del 6 de noviembre, Maurice de Fleury toma la delantera de las crticas. Despus de reconocer su molestia por la diseccin llevada a cabo, declara: Confieso, y me da placer decirlo, que rescato de mi lectura una cierta admiracin por el observador tranquilo, por el mdico sin emociones, sin pudor, sin miedo a desagradar, que hizo este intento, y una gran estima y un sentimiento de respeto por el gran escritor que se prest de manera sencilla, sin mentiras, sin reticencias, sin debilidad, a esta implacable diseccin de su personalidad entera. Si su colega slo tiene derecho a una cierta admiracin, quien se lleva todos los elogios es el primer hombre a quien le han hecho una tal diseccin. Se tiene la impresin que de Fleury alaba el coraje de su amigo Zola y en el fondo guarda cierta reserva respecto del procedimiento de Toulouse, que describe as: l se ha mostrado desde el principio, menos ingenuamente de lo que podra creerse, con un imperturbable descaro- me perdonar l esta palabra?[55]. Otro artculo que aparece en la primera plana del Gaulois del 8 de noviembre subraya sin rodeos el carcter irrisorio de aquella diseccin. A travs de este breve resumen de prensa, se observa que el trabajo de Toulouse suscita curiosidad, burla, escepticismo o una aprobacin incmoda, pero nunca una verdadera adhesin.

Zola no tard en retomar rpidamente el combate. En la primera plana del Journal del 24 de noviembre, critica la precipitacin y la falta de seriedad de la prensa, y no contiene su risa ante la estrechez de las reacciones producidas por el estudio ms severo y serio que se haya hecho en el mundo de mi individualidad fsica y moral. Describe as sus relaciones con Toulouse: En un primer momento sobre todo, l desconfiaba de mi veracidad, me tenda trampas; era intil puesto que yo saba lo que haca al prestarme a ese estudio, definitivamente quera hacerlo y estaba decidido a la confesin ms sincera () Yo lo admiraba mucho, comenzaba a quererlo, al doctor Edouard Toulouse. Tiene diplomas, es mdico del asilo Sainte-Anne () Pero si yo me encariaba con l, era sobre todo porque lo vea ardiente, prudente, en busca de la verdad. As se dibuja la historia edificante de la seduccin de un viejo maestro por un simple cientfico, que no fue ms all de los lmites de su disciplina, que no se preocup nunca por las consecuencias posibles, y que busc la certeza, el hecho constatado y probado, con la ingenuidad del salvaje en una selva virgen[56]. A diferencia de de Fleury, Zola proclama a los cuatro vientos la ingenuidad de Toulouse. Ser porque el salvaje podra muy bien ser un doble de l mismo en versin ms joven?

Si bien critica principalmente a la prensa, Zola se enfrenta tambin a Lombroso y en particular a Nordau, un ropavejero de las letras, de quien se burla por su mana de no ocuparse ms que de locos y degenerados. Subraya que el diagnstico de degenerado superior, esa torta de crema, ha sido utilizado al pasar como etiqueta provisoria[57].

Despus de ese ajuste de cuentas, Zola aborda al final del artculo la crtica moderna representada por Sainte-Beuve y por Taine. Antes que someterse, como Rousseau, a discursos mdicos pstumos en lo que a m respecta escribe prefer asistir a mi diseccin, en lugar de entregar mi sombra al desconocido del bistur. Lejos de matar el ideal, Toulouse le facilita el trabajo a la crtica literaria[58]. Zola retoma para s la imagen de la diseccin empleada en la prensa, que acosa al imaginario de la poca.

En cuanto a Toulouse, ese mismo da le enva rpidamente a Zola un telegrama de agradecimiento y de admiracin, pero tambin de alivio, puesto que le hace esta confesin retrospectiva: Le confieso ahora, con mi ingenuidad de salvaje, que no me faltaba un poco de temor con respecto a su artculo. Qu ira a decir?[59]. Con una ingenuidad verdadera o falsa, Toulouse no quiere ver en Zola ms que un intrprete y un defensor inspirado de su propia obra.

Ahora bien, no hay ms que eso en el combate del escritor? Si bien es cierto que la metfora anatmica es banal, no deja de ser un libreto bien extrao el de un hombre asistiendo a su propia diseccin. Nos recuerda al del doctor Pascal hablando sobre s mismo como si se tratara de uno de sus pacientes, con la diferencia de que se trata en ese caso de hombre vivo que se estara observando en el momento de su viviseccin, o ya muerto. Espectador e individuo a despedazaro, Zola se suea siendo simultneamente el sujeto de la diseccin, en el sentido anatmico y mdico de esa palabra, y el que vigila al cirujano. Ese libreto complejo evoca a la vez un control a distancia y una objetivacin implacable y sin duda dramatiza la manera ambigua con que Zola se someti, cuerpo y cerebro, a la inquisicin, para ser su Gran Autor, detrs del vidrio.

Se podra ver ah, como dice Brown,[60] la reaccin a la desaparicin reciente o inminente de sus amigos-enemigos literarios, Edmond de Goncourt y Alphonse Daudet. Frente a esa hecatombe, era tiempo de preocuparse por la posteridad y de tomar la delantera. En esta perspectiva, Zola preferira promover una obra que podra ser a la vez una observacin cientfica y la ms completa confesin, y en la cual, a diferencia de Rousseau, conseguira ocupar simultneamente el lugar del sujeto y el del autobigrafo.

Como poda esperarse, los cientficos criticados por Toulouse reaccionaron. En 1897, Binet, en un largo informe, imparte a su joven rival lecciones de metodologa y de psicologa experimental, mostrndose prfidamente sorprendido de que Toulouse no haya citado a Saint-Paul. Seala que los resultados de las experiencias, al no poder ser comparados a un resultado promedio, son inutilizables. Segn l, el autor conseguira mejores resultados con el mtodo familiar al psiquiatra, la observacin simple, la conversacin y la confidencia, que con la experimentacin propiamente dicha. Binet, que mantiene una cierta hostilidad hacia los mdicos, remite pues a Toulouse a su inexperiencia experimental Seala tambin el carcter intil de las experiencias que tratan sobre fenmenos psicolgicos elementales: es el estudio de los fenmenos complejos, y no el de los fenmenos simples, el que aclara la constitucin mental de los individuos[61].

Tampoco Lombroso se queda atrs y publica un largo artculo en el que demuestra que su teora sobre el talento es aplicable a Zola. Concluye en un diagnstico de psicosis histero-epilptica o al menos paranoica que se refleja en toda la obra de Zola[62]. Reprocha a Toulouse haber utilizado el mtodo sofisticado de los tests sin referirse a la obra. Retoma ampliamente los anlisis de Nordeau sobre el fetichismo de la ropa interior femenina en las novelas de Zola. Ya que se trataba de tests, sostiene que Toulouse debera haber presentado a Zola medias o camisones de mujeres para testear su reaccin, por ejemplo, el brazo en el pletistgrafo. Lombroso no indica si hubiera sido necesario tambin medir por debajo de la cintura y hacer que Zola oliera esas medias y esos camisones

Haciendo abstraccin del aspecto caricaturesco de esta propuesta, se trata, para Lombroso, de reivindicar el derecho a buscar un sentido oculto. En efecto, Toulouse habra descuidado indicaciones importantes que resultan de la obra misma de Zola y que nos revelan ese lado de uno mismo que nadie quiere o puede reconocer en s mismo, o an reconocindolo, no quiere destacar con precisin[63]. Contrariamente a su adversario, que casi siempre se prohbe interpretar, Lombroso descifra y desmitifica; y en este sentido, por muchas que sean las diferencias entre el contenido de las interpretaciones lombrosianas y freudianas, est ms cerca del psicoanlisis que Toulouse.

 

 

Eplogo

 

 

Despus de 1896, Toulouse y Zola no se perdern ms de vista. Las cartas del mdico expresan a partir de ese momento y sin reservas, amistad por el hombre y admiracin por la obra. Toulouse felicita a Zola por su compromiso en el caso Dreyfus, caso que une al psiquiatra y su ex sujeto de estudio en otra batalla por la Verdad. Toulouse expresa tambin su entusiasmo sin condiciones por Messidor, Fcondit, Travail.[64] El nuevo giro didctico de Zola coincide probablemente con sus propias preocupaciones de divulgador, de pedagogo y de simpatizante socialista.

Pero, tal como lo constata Le Temps del 3 de octubre de 1902, la polmica anti-Dreyfus sac partido de la investigacin de Toulouse. Es por eso que este ltimo publica en ese mismo nmero La psico-fisiologa de mile Zola, que se presenta como una rectificacin. Con el pretexto de psico-fisiologa, Zola, que ya declarado perfectible y voluntario en 1896, es casi canonizado en una especie de Hroe laico.

Toulouse ha tomado nota tambin de las crticas eruditas. En 1904, cuenta cmo interrumpi su proyecto de juventud para dedicarse a perfeccionar una metodologa experimental segura.[65] Recin en 1910 tomar la decisin de publicar su investigacin de 1897 sobre Henri Poincar. El libro comienza con una breve autorizacin manuscrita del matemtico-sujeto de estudio contenida en una frase y una frmula de cortesa, y est exento de todos los detalles que haban asegurado el xito fulminante de la observacin de 1896.

Toulouse continuar provocando de otra manera. Pionero de los servicios de psiquiatra abiertos, se afirmar como un higienista que hace de la biocracia su consigna. Quiz siempre interesado por las relaciones entre la locura y el genio, llegar a ser en 1920 el protector de Antonin Artaud, un joven con trastornos mentales al que recibir en su casa y del cual reconocer los dones literarios. Mantenindolo siempre bajo supervisin mdica, har que colabore en Demain, la revista de divulgacin que l ha fundado. Pero Artaud se negar a prestarse a una observacin mdico-psicolgica[66]

Para concluir, volvamos al final del siglo XIX. Un gran escritor se habra encontrado con un joven mdico. Al compartir tanto el uno como el otro el culto de la ciencia y de la experimentacin, habran ido hasta el fondo de una investigacin que combinara el rigor de un caso mdico-psicolgico y la transparencia de la confesin ms absoluta. Habran publicado y defendido la obra fruto de ese encuentro y de esa colaboracin. Con la llegada del caso Dreyfus, habran batallado por una verdad en marcha, y el cientfico se habra preocupado por rectificar una investigacin que haba sido desnaturalizada. Otros escenarios, ms ambiguos, interfirieron con esta bella historia que los protagonistas contaron y se contaron e hicieron posible: se podra pensar por ejemplo en un debutante ambicioso y un gran hombre preocupado por su imagen pblica. Todas esas historias confluyeron para la elaboracin, la difusin y luego la rectificacin de una obra compleja y retorcida pues poda ser leda como una observacin cientfica, como una confesin escandalosa y como una autobiografa de a dos. La asercin de una transparencia remita a un cientificismo y a un naturalismo indisociablemente ingenuos y perversos.

Este episodio sorprendente y eminentemente singular se inscribe tambin en un contexto intelectual y cultural sobre el cual arroja una luz particularmente interesante. La relacin que se estableci entre Toulouse y Zola muestra cmo la constitucin de una psicologa objetiva fue al mismo tiempo posible como saber e imposible como saber completamente objetivo. La relacin del psiclogo con su paciente, lejos de ser un dato simple y neutral, se construy a partir de expectativas diversas, de desconfianzas y de seducciones recprocas. Por ms extraordinario que sea, el ejemplo de 1895-1896 nos permite tener acceso a los entretelones donde se ensay y se puso en escena un saber con intenciones cientficas sobre el psiquismo.

Si la representacin pudo llevarse a cabo, es porque los actores compartan los mismos presupuestos y una misma profesin de fe as como tambin un imaginario. Asistimos as a una historia de los encuentros y de las divisiones entre literatura y ciencia. Medicina, psicopatologa, literatura y crtica han podido establecer sobre el cambio de siglo una especie de lengua comn psico-fisiolgica. Esta lengua comn se declinaba la mayora de las veces segn estilos contrastantes: proliferacin de imgenes refulgentes para el escritor, enumeraciones concisas y mediciones para el cientfico. Haba polmicas internas y juegos de alianzas varias, como se vio. Pero en un cierto nmero de presupuestos tenan consenso. El espritu se identificaba a un cerebro y la verdad a una visin ms bien lmpida. Sobre el vidrio que separa al sujeto que sabe y que escribe de lo real, no poda haber ms que polvo a quitar o como mximo algunas distorsiones que rectificar, y lo esencial del trabajo consista en acumular directamente los hechos, las cifras y las descripciones. De la misma manera que la psicologa del hombre comn deba desplegarse segn lo que Michel Foucault llamaba un crculo antropolgico, era la psicologa del escritor, incluso su psicopatologa, la que permita en definitiva dar cuenta de su obra. Esos presupuestos permitan que los mdicos, los psiclogos, los novelistas y los crticos, intercambiaran a veces sus roles, a travs de la imaginacin, que se presentaran casi tan competentes en el campo de la ciencia como en el de la literatura y desarrollaran, segn sus estilos propios, temas de investigacin y relatos anlogos.

Retomemos la visin inquietante del cerebro de Zola en un crneo de vidrio, visin que l mismo prolong con la de su propia diseccin. Esas dos imgenes me parecen reveladoras del imaginario cientfico que aliment e hizo posible un encuentro. Todo sucede como si el escritor hubiera tenido la misin de decir, en su estilo de artista, las obsesiones de los unos y de los otros: cientficos positivistas y gente de letras realistas estaran atrados por el tema de una viviseccin psicolgica[67] y por el de una autopsia a tomar en el sentido etimolgico y usual del trmino que podra por fin hacer que el cerebro-espritu sea visible a los otros y a s mismo.

Finalmente, como se vio, al final del siglo, la confianza en la Ciencia y en los relatos realistas se atena. El vidrio comienza a oscurecerse o a deformarse con sospechas de todo tipo que terminarn por hacer posible la llegada del psicoanlisis. La atencin se desplaza de la transparencia en la pantalla, o mejor de la observacin a la interpretacin. Y otros encuentros se perfilan.

 

 

Jacqueline Carroy es Directora de estudios de lcole des hautes tudes en sciences sociales, y miembro del centro Alexandre Koyr-historia de las ciencias y de las tcnicas.

 



[1] En versin abreviada, este texto fue objeto de una ponencia en el Congreso de historia Neurociencias y psiquiatra ms all de las fronteras, en septiembre de 1999 en Lausanne. Agradezco vivamente a Colette Becker, que acept recibirme el 23 de marzo de 1999, que comparti conmigo su vasto conocimiento de Zola y que sobre todo, me propuso pistas de investigacin fecundas. Este estudio le debe mucho. Agradezco igualmente a Jean Borie por las observaciones estimulantes que me hizo en Lausanne y de las que saqu gran provecho.

[2] Revue de Paris, tomo 6, noviembre-diciembre 1896, noviembre, p. 85-125; referencia abreviada RP.

[3] Pars, Socit dditions scientifiques. 1896. Segn l ejemplar entregado por Toulouse a la biblioteca Henri Ey de Sainte-Anne, la obra de 1896 alcanz los cuatro mil ejemplares. Luego fue reeditado en una fecha que no pude identificar, en todo caso despus de 1899. Mis citas sern sobre esta ltima edicin no modificada, Enqute mdico-psychologique sur la supriorit intellectuelle. mile Zola. Paris, Ernest Flammarion, s.f., que se conserva en la biblioteca de la Sorbonne, que abreviar EMP.

[4] Enqute mdico-psychologique sur la supriorit intellectuelle.Henri Poincar. Paris. Flammarion. 1910

[5] EMP, pp. V-VII.

[6] dem. P. VIII

[7] mile ZOLA. Correspondance I, Montral/Paris, Presses de lUniversit de Montral/CNRS, 1991. p. 375.

[8] Posteriormente, la investigacin de Toulouse sirvi sobre todo como material biogrfico sobre el escritor: Adolfo FERNANDEZ-ZOILA pudo por ejemplo interrogarse de manera muy interesante sobre el universo psicolgico de Zola y sobre las neuropatas que hacen posible la obra y en cuyo umbral esta ltima comienza: Las neuropatas de Zola. Cahiers naturalistas. 57, 1983, pp. 33-49.

[9] Sobre este tema que aqu solo puedo resumir, me permito remitir a mi obra Hypnose, suggestion et psychologie. Linvention de sujets, Paris, PUF, 1991.

[10] Goncourt recuerda una larga conversacin con Toulouse el jueves 11 de junio de 1896 (Journal III; 1887-1896. Paris. Laffont, p. 1295). La investigacin fue interrumpida por la muerte de Edmond de Goncourt. Toulouse contactar despus de 1896 a Pierre Loti, Stphane Mallarm y Henri Poincar.

[11] A propsito del hombre orquesta en que se convertir luego Toulouse (franc-masn, simpatizante socialista, divulgador adepto del higienismo, del eugenismo, y de la biocracia, reformador de la psiquiatra e introductor del psicoanlisis en Francia), remitirse a Annick OHAYON, Limpossible reencontr. Psychologie et psychanalyse en France (1919-1969), Paris, La Dcouverte, 1999, y a Alain DROUARD, Leugenisme en question. Lexemple de leugnisme  franais , Paris, Ellipses, 1999. Se puede tambin consultar en la biblioteca Henri Ey de Sainte-Anne un documento dactilografiado de Maurice GOUDEMAND, Un tournant de lassistance psychiatrique en France. Loeuvre mdico-sociale du Dr Edouard Toulouse, as como un dossier de artculos de diarios de Toulouse que remonta esencialmente a la poca entre las dos guerras.

[12] Acerca de la prctica de la entrevista en los peridicos y de las entrevistas de Zola, remitirse a Dorothy E. SPEIRS y Dolores A. Signori, Entretiens avec Zola, Ottawa/Paris/Londres, Presses Universitaires dOttawa, 1990.

[13] Georges SAINT-PAUL, Essais sur le langage intrieur, Lyon, Storck, 1892, pp. 28-31. Bajo su seudnimo de Laupts, Saint-Paul publicar un homenaje a Zola en el que dir que la auto-observacin fue la joya de su libro y lo que asegur su xito: A la memoria de mile Zola Archives de lanthropologie criminelle, n 22, 1907, pp. 825-841. La investigacin de Saint-Paul trataba principalmente de otros escritores como Alphonse Daudet ou Franois Coppe que firmaron sus auto-observaciones. Para un estudio ms preciso, me permito remitir a mi artculo Comment fonctionne mon cervau? Projets dintrospection scientifique au XIXe sicle, en Jean Franois CHIANTARETTO (dir.), criture de soi, criture de lhistoire, Paris, In Press, 1997, pp. 161-179.

[14] Dr. LAUPTS, Tares et poisons, Perversions et perversit sexuelle. Le roman de linverti-n. Le procs Wilde. La gurison et la prophylaxie de linversion, prefacio de mile ZOLA, Paris, G. Carr, 1896. El libro inclua el documento recibido por Zola bajo el ttulo de Le roman dun inverti-n. Sobre Laupts y sobre la carta prefacio de Zola, consultar Vernon A. ROSARIO, Lirrsistible ascensin du pervers entre littrature et psychiatrie, Paris, EPEL, 2000, pp. 107-117.

[15] Alfred BINET, Franois de Curel (notes psychologiques), Lanne psychologique, 1894-1895, I, pp. 119-173. Sobre Binet y de Curel, me permito remitir a mi libro, Les personnalits doubles et multiples. Entre science et fiction, Paris, PUF, 1993, pp. 156-167.

[16] EMP, p. X

[17] douard TOULOUSE, Des causes de la folie. Prophylaxie et assistance, Paris, Socit dditions scientifiques. 1896.

[18] Acerca de este tema general, del cual participa el libro de Toulouse, remitirse a la tesis de doctorado de historia de Pierre de SAINT-MARTIN. laboration du portrait mdico-psychologique de lcrivain en France de 1860 1900. Thse. Universit Paris VII, 1986.

[19] Paul ALEXIS, mile Zola. Notes dun ami.Paris, G. Charpentier, 1882, p. 202 y p. 206. Algunos aos ms tarde, Zola tranquilizar a Paul Alexis al tomar una amante, Jeanne Rozerot, con la que tendr dos hijos.

[20] Max NORDEAU, Dgnrescence II. Paris, Alcan, 1894, p. 456.

[21] Idem, p. 463.

[22] Acerca de la biografa de Zola, remitirse a Frederick BROWN, Zola, une vie, Paris, Belfond, 1996.

[23] En este paralelo entre un argumento de novela y la historia del encuentro de Zola con dos jvenes mdicos, retomo una hiptesis que me haba sugerido Colette Becker.

[24] mile ZOLA, Le docteur Pascal, Paris, Poche, 1966 (1era edicin 1893), p. 178. Sobre el tema de Zola de una catarsis antes de la carta, remito a Jean BORIE, El alienista, el artista y la degeneracin en el siglo XIX: Ibsen y Zola, ponencia en el congreso de historia Neurociencias y psiquiatra ms all de las fronteras, septiembre de 1999, Lausanne.

[25] CM 1902. pp. 651-652 y 673. Utilizar la abreviatura CM 1902 cuando me refiera a La muerte de Zola, nmero especial publicado despus de la muerte de Zola por La chronique mdicale. Revue bi-mensuelle de mdecine, historique , littraire et anecdotique, el 15 de octubre de 1902, pp. 645-676. En ese dossier se reunieron, sin referencias y sin fechas, declaraciones y artculos mdicos o que interesan a la medicina, sobre y de Zola. Lamentablemente, no me fue posible identificar en todos los casos la proveniencia de algunos textos, que cito entonces con la abreviatura CM 1902.

[26] mile ZOLA. Le docteur Pascal, obra citada, p. 419.

[27] Henri MITTERAND, Introduction a mile ZOLA, Rome, Paris, Stock, 1998, p. 26.

[28] COR VIII, p. 230.

[29] Solo seis cartas de Zola a Toulouse fueron encontradas y publicadas en su totalidad (19 y 25 de mayo; 1 de junio; 8 de julio; 15 de octubre de 1896) o parcialmente (2 de agosto de 1897), en COR VIII. El departamento de manuscritos de la Biblioteca nacional conserva 26 cartas de Toulouse a Zola escalonadas en seis aos (NAF, Micr.3254, f116-154). Las cartas de Toulouse no estn archivadas de manera estrictamente cronolgica; para mayor claridad, he restablecido ese orden. Nueve cartas tienen relacin con la investigacin y su desarrollo (23 de octubre 1895; 17 de febrero; 11 de abril; 13, 21, 24, 26, 31 de mayo; 2 de julio de 1896). Otras once tratan de la redaccin final de la investigacin, su publicacin y su lanzamiento (24 de septiembre; 9, 13, 15, 18, 22, 27, 30 de octubre; 3, 6, 24 de noviembre 1896). Las otras seis cartas conservadas (27 de febrero; 25 de abril; 27 de julio de 1897; 21 de abril de 1898; 4 de junio de 1899; 18 de abril de 1901) muestran que una relacin se mantuvo despus de la investigacin. Abreviar las referencias a las cartas manuscritas de Toulouse indicando solamente el folio.

[30] f 116-117. Toulouse enviar todava un pequeo cuestionario especialmente sobre las visiones nocturnas el 31 de mayo (f 132) que Zola responder el 1 de junio.

[31] COR VIII, p. 322, f 124..

[32] F 133-134.

[33] COR VIII, p. 343.

[34] EMP, p. 129 y 153.

[35] dem, p. 168.

[36] dem, p. 253. El psiquiatra suizo Hermann Rorschach elabora su famoso test en 1918 y lo publica en 1920. Respecto de ese tam, remito a Henri ELLENBERGER, La vie et loeuvre de Hermann Rorschach (1884-1922), en Mdecines de lme. Essais dhistoire de la folie et des gurisons psychiques, Paris, Fayard, 1995, pp. 27-89.

[37] EMP, pp. 220-221 y 255-258.

[38] dem, p. 279.

[39] dem, pp. 116, 120, 178-179 y 260-261.

[40] dem, p.179.

[41] dem, pp. 248-249 y p. 160.

[42] dem, p. 269.

[43] dem, pp. 236-247.

[44] dem, p. 242.

[45] Es el joven Carl Gustav Jung quien, a principios del siglo XX, en la esfera de influencia psicoanaltica, dar sin reservas un alcance hermenutico a las experiencias de asociacin de ideas.

[46] dem, p. 254

[47] COR VIII, p. 231, En una carta del 4 de junio de 1899 a Zola, Toulouse le expresar su admiracin por Fcondit.

[48] EMP, p. 72.

[49] dem, p. 281.

[50] Jean Jacques ROUSSEAU, Les Confessions I, Paris, Gallimard, 1973, p. 31.

[51] Jean KAEMPFER, Dun naturalisme pervers. Lesthtique de Zola, Paris, J. Corti, 1989, p. 10.

[52] CM 1902, p. 672.

[53] La revista no cita en absoluto la introduccin general. Ella no se priva de retener el trax velloso o la cistitis aguda de Zola (RP, pp. 88-89), las experiencias en las cuales no reconoce sus propias obras y textos de autores conocidos o ms an , la descripcin de sus ideas mrbidas (pp. 97-98 y 107-110; pp. 103-105). La respuesta respecto de la lencera femenina no fue omitida, as como las conclusiones sobre la emotividad y la sexualidad (p. 106 y p. 111). Por supuesto, tambin el artculo se detiene en el tema esperado de las ideas y del trabajo literario, y retoma la conclusin sobre el diagnstico de degenerado superior (pp. 114-125).

[54] Toulouse haba enviado como primicia las pruebas de su libro a Maurice de Fleury, un mdico amigo de Zola y cronista mdico del Figaro. Siguiendo los consejos de ste, dado que el peridico haba publicado la carta prefacio de Zola solamente en la tercera pgina el 31 de octubre, Tolouse le haba pedido al maestro que escribiera al redactor en jefe, M. de Rodays, para quejarse por haber sido relegado y para pedirle que en contrapartida publicara el artculo de Maurice de Fleury en el encabezamiento (f 139).

[55] Al ao siguiente, una respuesta de Tolouse cierra la discusin. En efecto, en un informe por otra parte elogioso, ste se presentar como un cientificista y un libre pensador sin concesiones: criticar el exagerado respeto que Fleury tiene hacia los semi-cientifiscistas que son, segn l, los crticos literarios y le reprochar que sostenga que un pueblo necesita un Dios: Revue des livres Introduction la mdecine de lesprit par le Dr. Maurice de Fleury, Revue de psychiatrie, 1897, pp. 255-256.

[56] mile Zola, Lenqute du Dr Toulouse, Oeuvres compltes, 12, Paris, Cercle du Livre prcieux, 1969, p. 709.

[57] dem, p. 711.

[58] dem, p. 713.

[59] f 146.

[60] Frederick BROWN, Zola, une vie obra citada, p. 746.

[61] Alfred BINET,  . Toulouse, - Enqute mdico-psychologique sur les rapports de la supriorit intellectuelle avec la nvropathie. Introduction gnrale. mile Zola. Paris, 1896 , Lanne psychologique, 1897, p. 627. Mientras que el primer libro de Toulouse sobre las causas de la locura haba dado lugar a una resea en La Revue philosophique de Ribot, en la otra publicacin francesa de psicologa junto con Lanne psychologique, la investigacin de 1896 no fue analizada. La revista rechazaba de esta manera asociarse al revuelo de la prensa?

[62] Cesare LOMBROSO, mile Zola segn el estudio del Dr. Toulouse y las nuevas teoras sobre el genio, La semaine mdicale, n 17, 1897, p. 5.

[63] dem, p. 4.

[64] f 147-154.

[65] Prface, douard TOULOUSE, Nicolas VASCHIDE, Henri PIERON, Technique de psychologie exprimentale, Paris, Doin, 1904, p. 1.

[66] La Sra. Toulouse le otorg a Pierre Chaleix un encuentro sobre ese tema que fue publicado en un nmero de Tour de feu, 1959, pp. 63-64, consagrado a Antonin Artaud. Agradezco a Dominique Hocquard las informaciones acerca de las relaciones entre Toulouse y Artaud.

[67] La expresin viviseccin psicolgica fue acuada en los aos 1880 por los fisilogos Henri Beaunie y Charles Richet para designar los modos de investigacin de la nueva psicologa cientfica francesa queen ese entonces promueve el hipnotismo como mtodo experimental.