Entrevista
a Michel De Certeau- Segunda Parte[i]
Por
Cristina Carb y Franois Giraud
Por
sus obras sabemos del inters que ha manifestado por el estudio de la historia
religiosa, as como los fenmenos msticos y la posesin diablica. Conocemos
tambin su inters por el estudio de relatos de viajeros. Cul sera el punto
de contacto entre estas temticas, aparentemente dismiles?
En los relatos de viaje,
por ejemplo, hay tres representaciones que organizan un espacio de otro: el texto, el mapa y la figura en
el medio; tres elementos. El mapa durante mucho tiempo
y hasta ahora- ha funcionado como una escritura: la estructura del mapa es una
pgina. [En las cartas del siglo XVI sobre las costas, por ejemplo de Brasil o
de los Estados Unidos, la frontera de las pginas es la frontera de las costas
y la escritura es siempre perpendicular a la costa, con una proliferacin de la
escritura en el lugar de la frontera] Hay una organizacin de la pgina pero
modificada por un sistema icnico y por la elaboracin de las relaciones entre
el discurso y la imagen; esto es importante, pues son dos tipos de discurso.
La posibilidad de analizar
un poco las fotografas puede ser el punto de partida de algunas hiptesis para
analizar el problema histrico desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII, porque,
por ejemplo la imagen, en la antropologa hasta mediados del siglo XVIII, es
como una reliquia de los orgenes. No es un comentario o una ilustracin del
texto, es exactamente lo contrario: la reproduccin es como un vestigio del
comienzo, de los orgenes y cuando hay un hueco en lo que se ve, entonces hay
una escritura; la escritura es el comentario pero es tambin la sustitucin de
lo que falta a la representacin visual y la combinacin entre las imgenes y
el texto es muy interesante. Se ha publicado, por ejemplo, un estudio sobre
Laffiteaux que es el fundador de la antropologa moderna a mediados del siglo
XVIII- con el anlisis de estructuras comunes en diferentes sociedades: el
problema del matrimonio, de la filiacin paterna o materia; muchas ideas,
despus fundamentales en antropologa, fueron elaboradas por Laffiteaux. Es muy
interesante ver cmo se constituye este tipo de antropologa, con un personaje
central que es precisamente el escritor. La posibilidad de analizar estructuras
comunes entre diferentes sociedades es consecuencia de la posicin central del
escritor, que puede combinar los diferentes fragmentos de diferentes
sociedades. En cambio, la etnologa en el siglo XVI es absolutamente diferente:
es el problema dramtico e irnico de la relacin entre una sociedad a la que
pertenece el autor y otra que amenaza la concepcin del hombre de la primera. O
la segunda puede ser el mtodo para criticar la primera, pero la relacin es
dual, y en la antropologa del siglo XVIII la estructura es ternaria, hay un
tercer elemento que es la posicin del escritor. En la etnologa del siglo XVI
la estructura es binaria; hay dos sociedades y el autor sabe que est en la
primera sociedad y que no elaborar una tercera posicin. Solamente como
producto de la escritura aparece la posibilidad de asimilar la otra sociedad;
pero hay una modificacin en la estructura. Pero para regresar al tema de la
discusin, lo que es muy interesante en este anlisis de las fotografas, para
m, es la cuestin de la relacin entre discursos e imgenes o mapas, porque
una fotografa es tambin un mapa, es una geografa del sentido.
El problema es saber si
entre los estudios sobre la historia religiosa, los fenmenos msticos o de
posesin, y los relatos de viajeros, hay un tema comn, una problemtica comn.
Para m s, quizs para otros no. Mi problema sera la posibilidad de analizar
en diferentes campos la cuestin de la heterologa[ii]; es una palabra un poco brbara, griega,
hetero es la cuestin del otro y loga es la cuestin del discurso;
entonces mi problema fundamental es la posibilidad de las variantes del
discurso sobre el otro o del discurso del otro, heterologa; y hay algunas
disciplinas que son bsicas desde ente punto de vista: la historia, por
ejemplo, es la relacin con el otro, el pasado.
Usted
dijo: el anlisis del discurso del otro o sobre el otro, son dos cosas
diferentes
S, absolutamente, pero
hay siempre una ambivalencia entre los dos. Por ejemplo en la etnologa hay
diferentes tendencias pero existe siempre la posibilidad de tener un discurso
sobre una sociedad diferente u otra, pero tambin de dar la palabra al otro en
el discurso, es decir que, en este segundo punto de visa, el discurso sera un
poco ms el discurso del otro.
Permtame
ver si le entiendo bien. Por ejemplo, en un relato de viajero, mejor dicho, el
historiador frente a un relato de viajero, est viendo el discurso de otro, el
viajero, y, a su vez, en una segunda instancia, el discurso de otro sobre otro?
S, naturalmente hay una
estratificacin, pero fundamentalmente es la cuestin de la heterologa como
una ambigedad entre el discurso sobre el otro y el discurso del otro; por
ejemplo en la religin o en la mstica, la pretensin es ser el discurso del otro: Dios habla; mientras que en
una concepcin ms cientfica de la etnologa, por ejemplo con Mtraux, sera
solamente el discurso sobre el otro;
pero en cada una de estas disciplinas est primero el problema de la relacin
del discurso con el otro y segundo la ambigedad entre el discurso sobre el
otro y el discurso del otro; porque es tambin el deseo de cada uno de los
verdaderos etnlogos el dar la posibilidad a otra sociedad de hablar en la
nuestra. Para el historiador es lo mismo; por ejemplo (aunque es un caso un
poco excepcional), el deseo de Michelet era que el pueblo hablara en su
discurso histrico; la pretensin, la ambicin de Michelet era que el pueblo
pudiera hablar y que su historia la historia de Michelet- fuera el discurso
del otro y no solamente el discurso sobre el otro. Este problema se plantea,
esencialmente, en disciplinas como la historia, la etnologa, la religin, pero
sobre todo la mstica o posesin, porque en el discurso de la posesin es
precisamente el otro, el diablo o cualquier otra cosa, el que habla por mi
cuerpo; se es el hecho de ser posedo. Y tambin en el psicoanlisis o en la
psiquiatra que es esencialmente un discurso sobre el otro, el inconsciente,
pero es tambin el inconsciente hablando en el discurso del psicoanlisis. Para
m este tipo de cuestin puede ser estudiado en diferentes campos, por ejemplo,
en los estudios de la posesin o de la mstica o en la elaboracin de la
etnologa en los relatos de viajeros y naturalmente en la elaboracin
epistemolgica o histrica de la historia misma, y en cada uno de estos campos
tiene unas reglas particulares, diferentes modos de ser elaborada, una historia
particular, porque no es lo mismo en la mstica o en la historia, que en la
psiquiatra o el psicoanlisis. Es un punto esencial porque el discurso del
otro sobre el otro es la organizacin del espacio, del espacio social y
epistemolgico y poltico; es la constitucin de una frontera que crea
simultneamente otra cosa, una religin que es otra y otra que es propia.
Ha
publicado usted un libro sobre una poltica de la lengua, [iii] y sabemos que tiene en preparacin otro
acerca del lenguaje de los msticos[iv].
Quisiera explicarnos la importancia histrica del estudio de una lengua? Es
imprescindible el anlisis de la comunicacin para la comprensin de una
cultura?
S, tomo de nuevo el tema
de la heterologa, es decir, que una organizacin del lenguaje organiza la
relacin con el otro. Es un problema, por ejemplo, estudiado en la escuela
sovitica de Lotmann, el analizar una cultura como la organizacin del espacio
por el lenguaje; durante la Revolucin Francesa fue un problema el saber cmo
organizar la sociedad una vez suprimido el rey; es una manera muy elemental,
pero real, de explicar el problema, porque la posicin simblica y poltica del
rey era el principio de organizacin de la sociedad, y cuando el rey fue
suprimido, apareci el problema de organizar la sociedad con otro principio.
Ahora, por ejemplo, existe el mismo problema en Argelia despus de la
constitucin de su gobierno democrtico y la necesidad de basar la unidad del
pas en la lengua arbiga. Este problema es menos importante, por ejemplo, en
Marruecos, donde hay muchos lenguajes diferentes porque aunque parezca un poco
simple- hay un principio de conciliacin que es el rey de Marruecos. Creo que
hay una relacin entre el funcionamiento del lenguaje y la estructura poltica.
En algunas sociedades el problema de la lengua es ms importante y en otros
menos. Existe tambin el problema de la relacin entre el lenguaje y la
organizacin de las instituciones, pues el lenguaje es la institucin ms
importante y los estudios por ejemplo de Benveniste sobre las instituciones
indoeuropeas o los estudios de Dumzil sobre la antropologa fundamental de las
sociedades, toman el lenguaje como la organizacin y la institucin bsica de
una sociedad. El lenguaje es un sntoma y un principio de esta organizacin, en
relacin con el periodo histrico. Por ejemplo, durante el Renacimiento o
durante la Revolucin hubo una creatividad lingstica tremenda, una movilidad
del lenguaje que es un signo de la movilidad de la sociedad o de la
introduccin de nuevas ciencias o de una voluntad de conexin con otros campos;
el inters de las lites en la segunda parte del siglo XVIII por el lenguaje de
las profesiones manuales y de las tcnicas. Es la constitucin de un nuevo
lenguaje de toda la sociedad y creo que estos diferentes aspectos del problema
muestran la importancia histrica del lenguaje como uno de los principios de
organizacin de una sociedad. No es el nico, por supuesto, es necesario hacer
una comparacin entre el funcionamiento del lenguaje y las transformaciones de
los medios sociales.
En el siglo XVIII por
ejemplo, la constitucin de las lites y su centralizacin crean nuevas
posibilidades para la constitucin de un lenguaje nico y ste fue precisamente
el caso durante la Revolucin Francesa; la cuestin del lenguaje era
particularmente importante, porque era la cuestin de la educacin del pas y
tambin de la identidad poltica de los miembros del pas. Los errores de
gramtica van a ser una cuestin de nacionalidad y durante este periodo hubo
dos tendencias fundamentales: la tendencia federalista que abogaba por una
pluralidad de lenguas y planteaba, en consecuencia, la necesidad de una
traduccin de los textos fundamentales de la Revolucin a cada uno de los
dialectos o de las lenguas; sta era la tendencia de los girondinos. La otra
tendencia fue la de centralizacin de los jacobinos. Hubo un primer perodo de
organizacin de las traducciones y reconocimiento de la pluralidad de los
dialectos, pero despus de un tiempo muy corto, un ao, la tendencia
federalista fue vencida por la tendencia de los jacobinos y aparece una
poltica de centralizacin, de eliminacin de los dialectos; no eliminacin
exactamente, pero s la voluntad de dominarlos con el uso del francs. El
momento del pasaje fue aproximadamente el momento de la muerte del rey y creo
que hay una relacin poltica entre ambos sucesos: el triunfo de la tendencia jacobina
y la ausencia de lo que haba sido el principio, el smbolo de la nacin: el
rey. Es interesante estudiar un poco los
detalles de la operacin, los instrumentos lingsticos de esta operacin. A m
me result apasionante estudiar las obras de los grandes lingistas de la
segunda parte del siglo XVIII, como Des Brosses y muchos otros. Resulta curioso
observar que el estudio racional de la lengua estaba basado en el estudio de la
escritura y esencialmente de las consonantes. Las vocales eran consideradas
como un elemento de movilidad, de fluctuacin, dependiente del lugar; como una
bruja dentro del lenguaje. La racionalizacin de la lengua se fundaba sobre la
consideracin y el anlisis de las consonantes tomadas como el principio de
racionalizacin del sistema lingstico. Este tipo de lingstica tuvo muchos
efectos en anlisis polticos del problema, porque el instrumento tcnico tiene
su lgica propia tambin. Est tambin el problema de las fronteras. En el caso
de Alsacia y Lorena, la ambigedad de las fronteras daba una importancia mayor
an a la necesidad de hablar francs en una regin en litigio entre los
alemanes y los franceses. La cuestin lingstica devino en una cuestin
poltica. En el sur sucedi un poco lo mismo con la frontera espaola. Lo
esencial es, precisamente, primero el problema de la lengua en funcin de
organizar un pas, su espacio, su manera de pensar, su conciencia nacional y,
en segundo trmino, las diferencias en el funcionamiento poltico de la lengua.
Porque no hay una permanencia; la pertinencia de la lengua es diferente segn
los perodos y probablemente el problema fue ms importante en una sociedad
descentralizada como era Francia desde muchos siglos antes. El anlisis en otro
pas sera diferente. La cuestin es tambin la posicin del gobierno central en relacin con los
grupos sociales o geogrficos por medio de la lengua: la lengua es un nivel
para analizar los otros niveles, pero es tambin una cosa muy importante, y
sobre todo porque durante el siglo XIX la pedagoga daba a la enseanza del
francs un papel central; el conocimiento del francs era la habilitacin a la
nacionalidad francesa y a la promocin econmica y social, o sea que la
enseanza del francs era un instrumento poltico y econmico principal y este
tipo de aparatos escolares fue elaborado durante la Revolucin Francesa. El
anlisis de los dialectos y el triunfo de la poltica jacobina en materia de
lingstica estuvieron conectados con las comisiones que elaboraban los nuevos
programas de educacin nacional durante la Revolucin. El problema de la
educacin fue un problema central en la Revolucin Francesa como en toda
revolucin (porque una revolucin es una voluntad de transformar al pas). En
la Revolucin China, en la Sovitica, probablemente tambin en la Mexicana, la
educacin es la poltica esencial. Desde este punto de vista, la relacin entre
la revolucin y la poltica lingstica es particularmente importante durante
este perodo de la Revolucin Francesa y es tambin la razn de mi inters por
este tipo de trabajo. Existe adems la cuestin ms global de la articulacin
del espacio nacional por el lenguaje; porque, para m, uno de los problemas ms
importantes es el funcionamiento del simbolismo y lo que es bsico en el
simbolismo es precisamente la lengua. La organizacin de la relacin, por
ejemplo, con los diversos pueblos, poblaciones, con los marginados, con las
minoras, a travs de la lengua. Esta es precisamente la misma cuestin
relacionada con otra, la cuestin de la posesin. La posesin es la lucha entre
el lenguaje oficial y cualquier otro diferente que aparece; hay una funcin
lingstica, que es el exorcismo, que debe reintroducir la alteracin dentro
del lenguaje social: es la mecnica esencial del exorcismo; en la mstica
sucede lo mismo o en la elaboracin de la etnologa, que es tambin la relacin
entre un discurso, un lenguaje organizador y sus diferencias con otra
experiencia, una experiencia de otra sociedad, pero tambin la experiencia del
etnlogo como miembro de su sociedad. Desde este punto de vista se plantea el
estudio histrico de la posesin, de la mstica, de la historia, de la
etnologa, o de la poltica lingstica de la Revolucin Francesa como
diferentes maneras de intentar, no una teora pero s una reflexin sobre las
relaciones entre el discurso de la historia y la realidad de la pluralidad, de
las diferencias
Cul
sera, a su criterio, la especificidad del quehacer del historiador en relacin
con otros cientficos sociales? La ciencia histrica tiende a disolverse como
disciplina autnoma e integrarse en otras ciencias sociales? Cmo ve usted el
porvenir de la historia?
Supongo que la cuestin es el problema de la ciencia
histrica disuelta en sus relaciones con otras ciencias humanas y sociales
Bien, por ejemplo, la concepcin de Lucien Febvre era precisamente la
certidumbre de lo contrario, de que la relacin de la historia con las ciencias
sociales era la posibilidad de una historia global. Esta es la opcin de Lucien
Febvre, que la introduccin en la historia de la economa, la antropologa, la
geografa, daba a los historiadores la posibilidad de una historia global. Se
puede decir que fue imposible. La primera solucin fue hacer historias ms
locales, que result un poco la antropologizacin de la historia: sobre una
pequea regin es posible hacer una historia global, con todos los estratos de
la vida del grupo; pero el aislamiento de un departamento, de un pueblo, es el
punto de partida de muchas dificultades y finalmente es imposible. En la
historiografa francesa, por ejemplo, hay una lgica de estos estudios sobre
una localidad, pero el aislamiento de un lugar tiene muchos postulados
histricos difciles de aceptar. En la realidad existe una fragmentacin de la
historia; por ejemplo las cronologas de la historia econmica, o de la
historia de las ideas o de las mentalidades, o de la historia demogrfica son
totalmente diferentes; no hay coincidencia entre ellas. Pero no creo que esta
dispersin o esta diferenciacin sea la muerte de la historia, creo ms bien
que la historia sera la introduccin de una problemtica particular en cada
uno de estos campos; que el campo de la lingstica puede ser el material de
una historia de la lengua o de una historia lingstica, como la economa, el anlisis
de la economa, puede ser el campo de una historia econmica, o es el campo de
una historia econmica y qu sera entonces la problemtica propia de la
historia? Creo que hay dos o tres elementos muy importantes: el primero, la
aceptacin, en una perspectiva histrica, de la relacin entre un conjunto de
prcticas, tcnicas y otras cosas como la leyenda nacional, la ficcin que
organiza el pas o la localidad ms que el pas-. La leyenda del pas (leyenda
en el sentido etimolgico: lo que se debe leer, este es el sentido de leyenda,
una norma, la referencia de una sociedad), es un discurso. Y el trabajo
histrico es un trabajo dentro de esta narracin o discurso que organiza una
sociedad; es la relacin entre lo que es credo o recibido o aceptado en una
sociedad y las tcnicas cientficas que pueden trabajar esta leyenda; no s si
resulta muy claro, pero es posible que se aclare ms adelante. Un segundo
aspecto es precisamente la pertinencia de la relacin entre el pasado y el
presente, no solamente como una ruptura, sino como una mezcla. Por ejemplo, en
el campo de la economa, as como en el campo de una ciencia lingstica, es
posible historiar un punto de vista histrico como la relacin que una
elaboracin presente tiene con su pasado que est dentro del funcionamiento
presente y esta historizacin de un funcionamiento econmico o de un
funcionamiento cientfico es precisamente la tarea del trabajo histrico. Es
interesante ver que en cada ciencia, cuando hay algunas dificultades
epistemolgicas, el instrumento para pensar estas dificultades es la historia.
Es la restauracin de un estatuto presente de la ciencia con su pasado, su
arqueologa, sus postulados sociales; es decir que hay un instrumento histrico
necesario en cada sector de la sociedad; esto resulta verdadero tambin para la
demografa. Desde este segundo punto de vista la historia no es slo la
conexin entre las prcticas tcnicas cientficas de una sociedad y su leyenda
global, sino tambin la capacidad de la historia de introducir un instrumento
crtico dentro de cada sector de la vida social, o econmica, o intelectual.
Una tercera tarea puede ser esta curiosa necesidad, en una sociedad, de olvidar
el pasado; porque muchas veces se dice que la historia es el trabajo para
conservar el pasado, pero en los hechos hay una tarea complementaria que es la
de producir la posibilidad de olvidar, pues la elaboracin histrica es una
seleccin en los documentos segn los criterios de tcnicas presentes; es la
posibilidad de usar la masa tremenda de los documentos con la seleccin que
hace un presente, es decir, de producir el olvido de algo, de abrir un lugar
para los vivos entre tantos muertos, porque creo que una sociedad es habitada
por sus muertos y que es necesario crear nuevos espacios para los vivos contra
la masa de los muertos. El trabajo histrico es un instrumento para crear
olvidos; y un trabajo necesario en cada sociedad es lograr ser ms autnoma de
su pasado. Quizs es tambin, en un modo ms pequeo, el trabajo del
psicoanlisis, porque la exhumacin de un pasado es precisamente la posibilidad
de controlar un poco ms lo que ha sucedido sin lucidez. No es el cambio o la
supresin, pero s la posibilidad de un control. En el trabajo histrico existe
tambin la fundacin de un presente y de un futuro por la eliminacin de muchos
aspectos del pasado. Desde este punto de vista, lo esencial en un trabajo
histrico sera abrir un espacio para el futuro o el presente sobre la
representacin del pasado; eliminar los restos o mostrar cmo hay una
utilizacin posible de este pasado en algunos aspectos, porque el pasado es
inmenso. Felizmente los historiadores no son la totalidad de una sociedad; su
funcin es una funcin particular para crear una posibilidad de vivir ahora.
Hay un ltimo aspecto que estara prximo al trabajo de la etnologa o de la
antropologa (y es interesante ver la alianza progresiva entre la antropologa
o la etnologa y la historia), que pienso es la posibilidad de introducir, con
la prctica de nuestros instrumentos de trabajo actuales, los modelos presentes
en la economa, o en la cultura, o en otros campos; la posibilidad de
introducir otros modelos, una variacin, una diferencia de funcionamiento en
relacin con lo que pasa ahora. Desde este punto de vista, el pasado sera una
metfora del futuro; la posibilidad de mostrar que el presente es la produccin
de un pasado y que en el pasado, por ejemplo, en el siglo XVI o en cualquier
otro perodo hubo sistemas diferentes; que nuestra situacin actual no es una
fatalidad, que es una produccin, que hay otras posibilidades; es posible
demostrar, primero, que la actualidad es un hecho histrico y no una esencia
natural, y segundo, que la comparacin de nuestros instrumentos de pensamiento
con otros crea a su vez la posibilidad de otras maneras de vivir o de pensar,
en relacin con nuestros instrumentos; es la produccin de otras posibilidades
tcnicas. Este aspecto dinmico de la historia es muy interesante y hay un
corolario que tambin me parece muy interesante: mucha gente dice que la
historia es solamente una obra retrica, que no es una serie cientfica, y
despus de 50 aos o ms de propensin cientfica de los historiadores, hay
ahora una tendencia a decir que la historia sera solamente un relato, una
narracin; ste es el exceso contrario al anterior pero no ms verdadero. Creo
que hay un aspecto interno muy interesante en la historia: en el mismo texto,
en el mismo libro de historia es posible presentar algunos elementos que son el
resultado de un verdadero trabajo tcnico (por ejemplo, los clculos de las
computadoras) y otros elementos que no tienen explicacin o correlacin tcnica,
pero que son puestos dentro del libro como algo que debe ser explicado. Los
argumentos o las maneras de razonar en historia son muchas veces un poco
retricas; son la apariencia de una argumentacin, solamente una aproximacin,
una comparacin; una historia es muchas veces de tipo metonmico, es decir que
un elemento es tomado como la representacin de conjunto, pero esto no es
evidente, es solamente una suposicin con algunos argumentos, pero que no ha
sido ampliamente probada. Pienso que este tipo de simulacin de razn es muy
interesante; hay algunas partes que son realmente el resultado de una prueba,
pero otras son lo que he llamado una ficcin de ciencia, es decir, que lo que
no puede ser explicado ahora debe ser explicado en el futuro; hay necesidad de
comprenderlo como una posibilidad de racionalidad; es un desafo de la razn
contra la violencia, contra el azar o contra la fatalidad; es el mito de un
poder humano contra la pura violencia de los acontecimientos. En la historia
coexisten el producto de una investigacin cientfica, algunos elementos
verdaderamente cientficos y este suplemento de hechos que son introducidos
dentro del texto, como un futuro de la explicacin. Puedo poner un ejemplo ms
particular: es precisamente el funcionamiento del relato o del discurso
histrico en Freud. La obra verdaderamente cientfica de Freud son sus
anlisis, los casos analizados por Freud. Freud tiene algunos modelos tericos,
como cada historiador, como cada uno de los historiadores, y puede interpretar
muchos elementos del discurso del enfermo gracias a estos modelos; pero hay
tambin otros fenmenos que no son inmediatamente explicados y son introducidos
dentro del texto como la posibilidad ulterior en el futuro- de una
explicacin; es una tensin, lo que llamo una ficcin de cientificidad, y es
precisamente el papel de la narracin. La narracin es el conjunto de lo que se
puede probar y de lo que es solamente un fenmeno sin verdadera explicacin,
pero con una explicacin futura. Creo que la narracin es un instrumento
prospectivo y que la historia est precisamente ligada a la narracin en este
aspecto, como un conjunto de lo que se puede explicar y lo que se debe explicar
en el futuro. Desde este punto de vista, se puede ver una verdadera historia no
solamente en la relacin con el pasado, sino en una relacin con el futuro, es
decir que la historia sera el discurso del tiempo y no del pasado; una
permanente relacin entre el futuro, el presente y el pasado, y no nada ms la
especializacin en el pasado. Lo que es el privilegio del pasado es el hecho de
que hay documentos para el pasado y no para el futuro, pero a m, por ejemplo,
me parece muy interesante hacer una comparacin entre los mtodos de la
historia y los mtodos de la prospectiva, puesto que es el mismo problema, el
de saber cul puede ser la relacin entre el presente, nuestra situacin, y
otra diferente. Naturalmente hay una primera cuestin de documentos y es
interesante ver que ahora hay una consideracin ms grande del perodo del
pasado para elaborar una prospectiva y existe tambin la posibilidad de tener
documentos para este tipo de trabajo. Creo tambin que la concepcin de la
historia est naturalmente ligada a la estructura de la sociedad, algunas
sociedades privilegian el pasado y otras el futuro, pero en ambos casos es un
trabajo histrico. La cuestin sera ver cul puede ser la variacin del
trabajo histrico cuando en una sociedad hay un privilegio del futuro; hay
muchas modificaciones pero la historia sera la posibilidad de elaborar un
discurso del tiempo. Un filsofo de las ciencias matemticas deca que lo que
est ausente en la historia y entre los historiadores es precisamente un
pensamiento del tiempo. Y es verdad que en el trabajo histrico el tiempo es
transformado en un puro instrumento de clasificacin: la cronologa. El tiempo
es utilizado como un instrumento de taxonoma y creo en cambio que sera posible
elaborar un poco ms la relacin de la historia con el tiempo. Probablemente la
obsesin del pasado, el aislamiento del pasado como objeto es un medio, quizs
una precaucin para evitar el pensamiento del tiempo. Pero lo ms interesante
en la historia es la posibilidad de un pensamiento en el tiempo y creo que no
es tarea de la sociologa, de la economa o de muchas otras disciplinas, sino
de la historia. El psicoanlisis, no s, quizs la antropologa, pueden ser
apoyos muy importantes para estos puntos de vista, esencialmente, para elaborar
la relacin de la historia con la leyenda nacional o social, con el papel de
una crtica en cada nivel de una sociedad y como la posibilidad de pensar el
tiempo. No creo que haya una desaparicin de la historia, pero s una
modificacin, como es el caso en cada siglo, en cada perodo; es la necesidad
de una transformacin de la historia para responder a las cuestiones del
tiempo.
[i] La siguiente entrevista fue
publicada en la revista Histricas, Mxico, UNAM, Instituto de
Investigaciones Histricas, nmero 10, septiembre-diciembre 1982, pp 25-26;
39-51.
[ii] El doctor M. de Certeau acaba de publicar un libro intitulado Htrologies en el que se presentan varios ensayos; University of Minnesota Press, Minneapolis, 1983.
[iii] Michel de Certeau, D. Julia e I Revel, La politique de la langue, Gallimard, 1975.
[iv]
Michel de Certeau, La Fable Mystique.vol.1,
XVIe-XVIIe Sicle, Gallimard, 1982; trad.
castellana: La fbula mstica. Siglos XVI-XVII Mxico:
Universidad Iberoamericana, 2004.