Entrevista a Michel De
Certeau- Primera Parte[1]
Por Cristina Carb y
Franois Giraud
El
trabajo histrico es un instrumento para crear olvidos; y un trabajo necesario
en cada sociedad es el lograr ser ms autnoma de su pasado
El doctor Michel De Certeau es profesor de la
Universidad de Paris VII y de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales
de Paris. Actualmente funge tambin como profesor de la Universidad de
California, San Diego. Sus intereses y trabajos se orientan especialmente a la
historia de las mentalidades; ha profundizado, en numerosos artculos, en la
historia religiosa del siglo XVII y en temas tales como la mstica, la posesin
y la brujera, a los que tambin aporta sus conocimientos de las teoras
psicoanalticas. De sus obras mencionaremos Lecriture de lHistoire cuya
traduccin al espaol est a punto de ser publicada por Nueva Imagen:
Linvention du quotidien, tomo I y La fable mysthique, XVIe-XVIIe sicle,
tomo I. A la fecha prepara en Paris el volumen siguiente de este ltimo libro.
Circunstancias de tiempo y espacio le han impedido hacer una revisin de esta
entrevista por lo que cualquier error u omisin debe ser atribuido a los
entrevistadores.[2]
En su libro La Escritura de la Historia utiliza usted la expresin
operacin historiogrfica para designar el trabajo del historiador. Podra
usted explicarnos con mayor amplitud cmo entiende el quehacer del escritor de
historia?
Puedo decir que la escritura de la historia es
primero una larga historia para m, como un fantasma o pasin de mi infancia,
una nostalgia de la realidad Cmo es posible reconocer al otro, teniendo
solamente algunas palabras, sueos o deseos? Y la escritura de la historia es
la cuestin de la historiografa, es decir, de la relacin entre grafa-escritura
e historia-realidad. Recuerdo que, como estudiante, mi primer trabajo fue sobre
filosofa y fue tambin el punto de partida de un deseo de trabajar la historia
como posibilidad de introducir un poco de realidad o verdad dentro del campo
filosfico, porque me pareca que la filosofa era demasiado un sistema de
lenguaje y una reflexin sobre el lenguaje, sin una suficiente relacin con la
realidad. La escritura de la historia es primero la relacin entre una historia
de la escritura y la escritura de la historia. Ahora hay muchos estudios, por
ejemplo, los de Jack Goody, un antroplogo ingls, sobre la mutacin de una
sociedad con la introduccin de la escritura; es un momento muy importante en
la relacin que una sociedad tiene consigo misma, con la posibilidad de un
control sobre s misma y, algo esencial, es que con la escritura existe la
posibilidad de aislar un terreno y hacer algunas operaciones dentro de ese
espacio protegido, y gracias a estas operaciones cambiar el resto del espacio
social. La escritura ofrece la posibilidad de una sntesis, de aislar y
controlar algunas operaciones y de tener un poder ms grande sobre el ambiente
y el resto del mundo. Y creo que esta historia de la escritura tiene un viraje
muy importante en el perodo moderno. A comienzos del siglo XVI (o fines del
siglo XV) hay un cambio, un nuevo funcionamiento de la escritura dentro de la
sociedad. Es posible dar un ejemplo, que para m es fundamental: es el problema
de la Reforma: qu es la Reforma?; es la conciencia de que la mayora de las
instituciones de sentido estn corrompidas; que la historia es,
fundamentalmente, la degradacin de los orgenes; que la verdad de los orgenes
es perdida por las instituciones que resultan opacas, sin visibilidad de la
verdad o del sentido. Y la mayora de los intelectuales a comienzos del siglo
XVI estaban convencidos de que una reforma era necesaria. No es una cuestin de
iglesia o secta; es un sentimiento comn de que la teraputica era salir de la
escritura para transformar las instituciones; es decir, que la verdad ya no
fuera conservada por las instituciones o por la historia sino por la realidad.
Y resulta que al contrario, son las escrituras o la escritura las que dan el
medio de transformar la historia, el punto de partida para crear una nueva
historia. El siglo XVI fue de un trabajo fantstico para conocer la Biblia o
las Escrituras, recrear la historia, las instituciones, con la conviccin de
que las Escrituras eran transparentes; que puede darse una visibilidad de la
verdad dentro de ellas. Pero el trabajo mismo sobre las Escrituras mostraba que
en realidad eran opacas, era imposible conocer el sentido, imposible conocer el
contexto histrico de los orgenes, imposible saber si el texto era fiel y creo
que la decepcin, una tremenda decepcin, sobre la posibilidad de reconstruir
la historia a partir de las Escrituras, fue uno de los puntos de partida ms
importantes para la creacin de una escritura que fuera verdad, una escritura
cientfica. Y la construccin de una nueva escritura, un nuevo lenguaje, fue la
idea fundamental de la ciencia en el siglo XVII. En la filosofa y en la
poltica ocurra lo mismo desde comienzos del siglo XVI, con este tipo de
modelo, que es el modelo cientfico, que plantea que la escritura no es la
expresin de la realidad, sino el medio para construir la realidad; que la
escritura es el punto de partida para hacer la historia. Hay una evolucin,
pero en el siglo XVIII la idea fundamental de Aufklrung es precisamente que el
lenguaje es un lenguaje cientfico o que el libro debe trasformar a la
sociedad. La idea mtica de la educacin en el siglo XVIII es precisamente que
la escritura o el libro pueden transformar, educar la sociedad y crear una
nueva historia. Al mismo tiempo es el nacimiento de la idea del progreso, que
resulta muy interesante de observar en muchos campos, por ejemplo, la
transformacin de la etnologa o de la antropologa, a mediados del siglo
XVIII. El escritor es el centro de la operacin antropolgica, no es ms el
salvaje o la diferencia entre Francia y Brasil, por ejemplo, sino el escritor,
con los fragmentos del pasado y la posibilidad de elaborar un libro con estos
fragmentos y con este libro transformar la sociedad de su tiempo. En el trabajo
lingstico del mismo periodo es posible encontrar el mismo fenmeno y (esto es
solamente un resumen un poco ridculo) creo que el nuevo poder de la escritura
es el punto de partida de esta historia de la escritura, y tambin el mito de
la ciencia, que es el de la revolucin, porque la revolucin es precisamente lo
mismo, es el hecho de, a partir de un texto, de una elaboracin escrituraria,
por ejemplo, una constitucin, una elaboracin terica, transformar la
sociedad. Al mismo tiempo no es una coincidencia el fenmeno del xito y el poder
de las lites que poseen la escritura y creo que, desde este punto de vista, es
necesario tambin hacer la historia de las gentes que tienen ese poder. El
comienzo es en el siglo XIII, cuando hay una profesionalizacin, una
tecnificacin de los clrigos -para m con ello se inicia el Renacimiento- y
poco a poco el poder de las categoras de la sociedad que tienen una potencia
por la escritura va creciendo. El poder de la escritura es un aspecto
fundamental de la burguesa. No es posible entender, por ejemplo, el desarrollo
de la economa financiera sin tener presente el poder de la escritura. En el
siglo XVI hay ya muchas elaboraciones interesantes sobre la escritura que
tienen dos fuerzas muy importantes: la primera es que hace posible transmitir
una voluntad a cualquier lugar del mundo; la escritura es autnoma de la
distancia, el poder puede extenderse sin cambiar de sitio o lugar. La segunda,
en estas teoras, es que atraviesa el tiempo, es una conservacin de lo que fue
encontrado en el pasado y que puede ser capitalizado. Ustedes conocen, por
ejemplo, la tesis de Elizabeth Stain sobre el siglo XVI, que muestra, con un
espritu un poco polmico pero muy interesante, que lo esencial en el siglo XVI
no fue el Renacimiento porque antes hubo muchos otros renacimientos- sino la
posibilidad de capitalizar las ideas nuevas, de que tuvieran una circulacin y
una confrontacin que no exista, por ejemplo, en el siglo XIII. Este poder de
la escritura transform un renacimiento particular en el Renacimiento. En mi
libro sobre la escritura de la historia me result muy interesante analizar
esta nueva concepcin del funcionamiento de la escritura en la evolucin de la
religin, por ejemplo, o en la elaboracin de un caso de etnologa en el siglo
XVI, que a mi criterio es la arqueologa de nuestra concepcin de la historia y
del papel del historiador. Es la razn por la que creo que es imposible
analizar la relacin entre historia-realidad y la escritura o grafa, sin tener
en cuenta el funcionamiento histrico de la escritura en nuestras sociedades
occidentales: es el primer punto en esta escritura de la historia.
Hay un segundo punto que es consecuencia del
primero: es el papel presente de la escritura histrica; la relacin entre el
discurso histrico y la realidad es, no solamente la capacidad de este discurso
de ser una buena o falsa expresin de un pasado, sino ms esencialmente, su
poder de transformar la sociedad contempornea. Hay, por ejemplo, un libro, de
Jean Pierre Faye su ttulo es Los lenguajes totalitarios- sobre la
Alemania de Hitler, fundamental, a mi criterio, para analizar el funcionamiento
de las narraciones histricas como un instrumento poltico para conformar y
organizar el espacio alemn durante el periodo de Hitler.[3]
Pienso que es un hecho muy interesante porque creo que la Alemania nazi fue la
primera sociedad o el primer gobierno racista que hizo esta utilizacin.
A fines del siglo XVIII y durante el siglo
XIX, el criterio fue que el libro y no el maestro es el centro de la escuela,
el que debe transformar la sociedad, y el maestro es solamente el intermediario
del libro. Hubo un cambio durante la segunda parte del siglo XIX, con una
importancia creciente del maestro y su relacin social y personal, pero la
primera idea fue que el libro deba transformar a los nios y que el papel del
maestro era explicar el libro. Exista la conviccin de que el libro era el
poder mismo, o sea una confianza mtica, muy interesante, en el poder del
libro.
O sea que todo el acento est puesto en la
escritura, no en el lenguaje oral o en otro tipo de comunicacin?
S, es un lenguaje particular, porque la
escritura es un objeto que es posible controlar, manipular, se pueden totalizar
muchos fragmentos del lenguaje con la escritura, cosa que en la conversacin
oral no; la oralidad es siempre vctima del tiempo. Hay adems un aspecto
corolario: es la importancia de la visin, de la ptica; porque la escritura es
el privilegio del ojo sobre el odo y es interesante observar que durante tres
siglos hubo un triunfo de los ojos y que esto funciona como modelo esencial,
para Descartes, para la mayora. La elaboracin de la nueva arquitectura es
precisamente la posibilidad de tomar distancia de la ciudad como un objeto, lo
que antes era imposible. La ciudad era una realidad dentro de la cual las
gentes pensaban su transformacin; la constitucin de la ciudad como objeto, es
decir, como un objeto que puede manipularse, transformarse, como una totalidad,
es producto de la importancia de la visin.
Es como el panoptismo?
S, pero el panoptismo es una tcnica
particular; creo que es solamente el desarrollo de una ideologa masiva del
tiempo: y desde este punto de vista, no creo como Foucault- que es una pequea
tcnica que se desarrolla y transforma la sociedad sin ideologa; por el
contrario, el panoptismo es la expresin de una ideologa fundamental en las
sociedades occidentales despus del siglo XVI o XVII: la ptica es precisamente
el principio de la reorganizacin de todas las ciencias y el trabajo de Bentham
es solamente una aplicacin particular de esta ideologa masiva. Se puede
decir, como Foucault, que esta tcnica tuvo en realidad un papel tremendo en la
reorganizacin de las personas o de las escuelas; pero decir que es una muda
tcnica sin ideologa es absolutamente falso;
por el contrario, es la expresin de una totalidad impresionante en el
siglo XVII o XVIII; es una suerte de metonimia visual, una parte por el todo; y
es la aplicacin de una ideologa global. Pero para regresar a mi segundo
punto, que es la cuestin de la influencia y del poder poltico del discurso,
con el ejemplo de la poltica de la historia hecha por el gobierno nazi, es
interesante porque creo que el gobierno nazi hizo la primera tentativa
sistemtica de racionalidad en este sentido; la utilizacin de la poltica de
las ciencias humanas y sta es la razn de por qu la escuela de Francfort y
muchos otros grupos fueron tan impresionados por la cultura como un nuevo
fenmeno inmediatamente poltico. Desde esta perspectiva tenemos instrumentos
para analizar este fenmeno: por ejemplo, la nueva semitica de la enunciacin
que toma en consideracin la relacin del texto con su pblico, sus lectores; y
a esta relacin como una suerte de contrato, por lo que la organizacin del
texto puede ser analizada tambin como una organizacin y una produccin del
pblico. El primero fue el filsofo Austin, al analizar el carcter
performativo (de la expresin inglesa to perform es decir realizar)
del discurso. Hay una categora de oraciones que hacen lo que dicen. Por
ejemplo, en un matrimonio cuando hay una interrogacin en algunas
circunstancias presupuestas, si uno dice s, el matrimonio se cumple, es una
palabra que hace lo que dice. Fue el
punto de partida para analizar el lenguaje como fabricando lo que el lenguaje
dice, y probablemente as es la mayora del lenguaje ordinario, que es
esencialmente pragmtico; cuando en una conversacin se dice Cmo est?, la
significacin no es saber de su salud, sino la intencin de iniciar una
relacin, es un hecho pragmtico.
Lo puedo interrumpir un momento, doctor?
Querra pedirle que nos aclarara: cuando habla de un lenguaje que hace lo que
dice se est refiriendo a la comunicacin fctica?, pues creo recordar que
Cristhian Metz, o es Roland Barthes, quien establece una serie de categoras de
comunicacin entre las cuales la fctica se ajusta perfectamente a los ejemplos
que usted ha puesto
S, es un poco el punto de vista; hay algunas
teoras muy interesantes, por ejemplo, las teoras del speech act. Es
decir, que el discurso puede ser considerado como el acto de su pronunciacin,
que es la creacin de un instante, un presente, una pertinencia de las
circunstancias para m es muy interesante porque es la posibilidad de analizar
el discurso como un acto histrico, y las pertinencias de los interlocutores,
de las circunstancias, crean precisamente la posibilidad de analizar el
lenguaje como histrico. Volviendo a lo que es mi punto: reside en el hecho de
que estos mtodos dan la posibilidad de controlar, de analizar la eficiencia
del lenguaje y tambin de la escritura. Y para la escritura de la historia, en
particular, el tercer punto sera, precisamente, despus de este anlisis,
considerar de nuevo la organizacin del discurso histrico como un caso particular
de la eficiencia de la escritura. Durante el siglo XIX, y hasta ahora, la
produccin del discurso histrico significa tambin la posibilidad de cambiar
la sociedad; cuando hay una elaboracin de un anlisis del pasado, el discurso
histrico, que habla del pasado, habla al mismo tiempo de s mismo, como de un
poder para cambiar la sociedad; es la razn por la que pienso que es muy
interesante establecer una conexin entre esta historia de la escritura y la
escritura de la sociedad; la escritura de la historia. Porque la concepcin, la experiencia, la operacin
historiogrfica son aspectos de una sociedad, donde la escritura tiene un poder
histrico y la concepcin de una disciplina particular en una sociedad tiene
siempre una relacin de dependencia con la organizacin ms global de esa
sociedad. Creo que, en esa perspectiva, el discurso histrico, que fue central
por ejemplo en la elaboracin del siglo XIX la historia era el centro aunque
poco a poco hubo una diseminacin a fines del siglo XIX entre la psicologa, la
sociologa, pero sa es otra cuestin- pero entonces, deca, el rol del
discurso histrico estaba en relacin con la concepcin global de que la
escritura cambia la historia y de que hay una implicacin entre las dos; sta
es la razn por la que el ttulo del libro podra ser la historia de la
escritura o la escritura de la historia. Pero mi punto de vista se centraba
ms en la cuestin del funcionamiento directo de la historia y en analizar el
discurso histrico como una parte de esta concepcin global, porque la historia
de la escritura sera un aspecto demasiado ambicioso y tonto; sin embargo creo
que es posible hacer algunos sondeos en la historia para mostrar el cambio en
la elaboracin progresiva de sta; no s cmo se podra llamar, pero es una
especie de mito cientfico, la ciencia como nuestro mito, y lo que es esencial
es precisamente la idea de que la sociedad pueda ser producida por la
escritura, por los lenguajes cientficos. La realizacin es otra cosa, pero hay
una visin central que plantea que se
puede producir. Es la idea de la historia como un progreso, y creo que en el
centro de esta idea est la de la posibilidad de transformar el mundo a partir
de la elaboracin de la escritura, es decir, de un lenguaje. Es, por ejemplo, una idea muy frecuente en el
siglo XVIII que la produccin de una ciencia es la produccin de un
lenguaje; que el escritor est en la posicin central, es decir, que el
cientfico tiene, poco a poco, la posicin central de la historia, como el personaje
que tiene la funcin de elaborar la escritura, que sera el medio de
transformar la sociedad. Recuerdo algunas discusiones en mi pas sobre este
tipo de problema clsico: la relacin entre el discurso y la realidad; para m
este tipo de cuestin, naturalmente, debe ser analizado como la elaboracin de
una representacin sobre la base de una documentacin. En esta perspectiva,
referida a la relativa proximidad de un discurso a un pasado, para m el punto
de partida debe ser ms bien la relacin del discurso con la operacin de su
produccin, es decir, con el medio social, las instituciones, las tcnicas;
tambin con la naturaleza de los documentos y el efecto de la representacin
sobre la sociedad, entendido como un poder de la narracin o del discurso. Y
este tipo de relacin del discurso con su operacin de produccin- es la
condicin inmediata a la relacin del mismo con la realidad histrica, pues el
discurso es solamente un hecho entre muchos otros dentro de la sociedad.
Algunos de los conceptos que usted ha
planteado tienen relacin con otras preguntas que queramos hacerle, en
particular sobre su libro Una
poltica de la lengua[4]
y tambin sobre el lenguaje de los msticos. Pero, para seguir un poco un
orden, quizs arbitrario, pasaramos a la segunda pregunta que tenamos
prevista porque la consideramos muy importante que es la siguiente:
Dado que su formacin cientfica incluye una
disciplina tan importante como el psicoanlisis, quisiera comentarnos cmo
influye sta en su actividad como historiador? O si usted prefiere, cules son
las interacciones entre ambas disciplinas?
En
el libro de Freud, que es el ms interesante para conocer la teora freudiana
de la historia, Moiss y el monotesmo, est precisamente la expresin
escritura de la historia (Schreibung Geschichte) y un anlisis de
Freud sobre la naturaleza de la historia. Este libro, para m, es una de las
obras ms tericas de Freud; en l desarrolla una teora de la historia. La
oportunidad es la relacin del pueblo judo con su tradicin y su historia,
cmo es el funcionamiento de la historia en una tradicin? La posicin de
Freud es muy interesante porque para l la escritura de la historia tiene dos
caractersticas: la primera es que en la historia, en el discurso, hay una ausencia
de los acontecimientos de que se habla; el discurso funciona sobre un vaco de
su objeto; la ausencia de su objeto es precisamente la condicin de posibilidad
de la escritura. La escritura es siempre una separacin de la realidad: una
historia, un discurso histrico es posible cuando la cosa, que es el objeto del
discurso, est ausente, desaparecida. La segunda caracterstica, para Freud, de
la escritura de la historia, es que, para tomar su propia palabra, es
canbal, es decir, toma el lugar del otro; es el medio para hacer olvidar al
otro; es una sustitucin. Por esta razn dice que el discurso puede ser llamado
canbal; porque es una devoracin del otro, una sustitucin de una existencia
por otra. Esta segunda caracterstica sera algo as como la continuacin de la
tradicin griega y romana que da como punto de partida del logos la violencia
del padre devorando a sus hijos; as como la primera sera la continuacin de
la tradicin bblica que plantea que hay una historia cuando hay un exilio. Para
Freud la segunda, el canibalismo, de la escritura, el reemplazo del pasado
por un discurso presente, la violencia de la escritura, no es un
accidente. Considera que la escritura no
es jams inocente; no hay una funcin inocente de la escritura y despus una
mala utilizacin de la ausencia del otro para imponer un poder. Es este un
aspecto muy interesante para analizar el funcionamiento de la historia como
modelo terico. Es muy interesante y tiene muchas consecuencias pero no es ste
el momento para desarrollarlo.
Un segundo aspecto, muy interesante tambin,
de la experiencia psicoanaltica en el estudio de Freud es que cada uno de los
discursos es una representacin organizada por un sistema de tcnicas o
procedimientos. Este punto de vista es tpico del historiador; por ejemplo,
para cada historiador, un documento, un texto, es la representacin de alguna
otra cosa y el documento es el sntoma de un sistema de procesos; por ejemplo,
hay un punto de vista muy caracterstico del historiador frente a un texto
literario: le resulta imposible tomar el texto como un sistema lingstico o
literario aislado. El texto es siempre el efecto de un sistema social,
econmico o simblico, es decir que el texto es siempre la representacin de un
conjunto de tcnicas de fabricacin. Y ste es tambin el punto de vista de
Freud: que un fenmeno, un sueo o una idea, es siempre una representacin
organizada por un sistema de procesos, de procedimientos y que lo esencial es
analizar las tcnicas que producen este tipo de representacin. Para Freud no
existe jams el aislamiento de una idea o de un texto. Resulta coherente
tambin la conviccin de Freud de que no hay nada que decir sobre la esttica,
porque la esttica es precisamente tomar un sistema por s mismo, en s mismo:
una pintura o un texto literario posee un funcionamiento aislado con sus
propias relaciones internas, y Freud dijo muchas veces que, desde el punto de
vista de una esttica, el psicoanlisis no tiene nada que decir. Es otra
perspectiva y este tipo de perspectiva freudiana es muy interesante
precisamente para hacer ms finos nuestros instrumentos para el anlisis de un
fenmeno como la representacin de otra cosa mediante un conjunto de tcnicas
de fabricacin, de produccin. Es una extensin de nuestros instrumentos para
analizar la historia. La perspectiva global en este segundo punto es la
perspectiva del historiador, pero con una extensin de sus instrumentos para
analizar las tcnicas y el material de los documentos. Hay otra pertinencia de
los documentos, otra manera de recortar el material ya que la primera y ltima
dificultad del historiador es cmo debe recortar los documentos, segn qu tipo
de criterios, es decir, qu tipo de teora. Entonces con Freud encontramos una
extensin o nuevas posibilidades para analizar los documentos con la misma
perspectiva.
Un tercer aspecto es el de la relacin entre
la historia y el psicoanlisis -no es lo ms fundamental, pero s lo ms
revolucionario en la concepcin usual de la historia. Para la historia, despus
de cinco o seis siglos no hay fechas; lo esencial es la ruptura entre el
presente y el pasado; la idea de historia es lo contrario de la idea de
tradicin. La tradicin es la coexistencia del pasado y el presente en la misma
experiencia de la sociedad; hay una alianza; hay una presencia de los muertos
en los vivos y del pasado dentro del presente. Es una cuestin algo complicada,
pero dira que con la idea del renacimiento y de la ruptura con el periodo
medieval, hubo progresivamente, adems de muchas otras, la idea de que si una
sociedad quiere transformarse, tiene necesidad de romper con el pasado. Y la
ruptura con el pasado es al mismo tiempo la constitucin de un presente o de un
futuro, una operacin de producirse y la definicin de un campo de elementos
que se considera necesario eliminar, que deben ser eliminados. Es decir que la
separacin entre el presente y el pasado no es un hecho, no es una verdad
esencial, es una operacin del presente. En la situacin presente hay
algunos elementos que consideramos como pasado, pero porque otros son
considerados como el medio de construir el futuro. Creo que la ruptura o la
frontera entre el pasado y el presente es, en realidad, la separacin, dentro
de una sociedad, entre lo que es productor y lo que se define como consumidor o
como resistencia a estos medios sociales o tcnicas o instituciones
consideradas instrumentos para construir y producir el futuro y el presente. La
frontera no es esencialmente una cuestin de tiempo; es una distincin dentro
de la sociedad entre lo que es productor y lo que en relacin a lo que es
productor- puede ser una resistencia, una oposicin La cronologa o la idea
del progreso es el instrumento para introducir en el lenguaje este tipo de
diferencia; no hay una historia si no hay, en nuestra concepcin, esta
separacin, esta condicin de posibilidad para constituir un sujeto y un objeto
del saber; si no hay un presente aislado no existe la posibilidad de construir
el pasado como un objeto de saber. En este sentido, es muy interesante ver la
posicin de los historiadores sobre la cuestin de la historia actual: cuando
no existe esta posibilidad de distincin, el historiador es solamente un actor
particular dentro de la historia presente y su posicin es muy diferente. Pero en lo relativo a esta separacin entre
el pasado y el presente as como a muchos otros aspectos muy importantes y
especficos de la sociedad occidental (porque la concepcin negra o india es
muy diferente, no hay este tipo de ruptura), en relacin deca- a esta
concepcin, la experiencia psicoanaltica es exactamente lo contrario: el
pasado est dentro del presente, no hay posibilidad de distincin. La
distincin, para el psicoanlisis freudiano, es solamente una representacin,
solamente un efecto de la voluntad de construirse autnoma, como una propiedad
privada o presente. En realidad, lo que es permanente en el anlisis de Freud
es que el otro est siempre dentro del uno; siempre la
ambigedad, es decir, dos en el mismo lugar; y esto es fundamental precisamente
en las relaciones entre el pasado y el presente; no existe la posibilidad de
construir el pasado como otro, el otro est dentro. En cada tratamiento
psicoanaltico, el pasado es el punto de partida, mi pasado, mi infancia o mis
primeros aos de vida, estn presentes en la organizacin de mi vida. Para
tomar solamente un ejemplo, hay una pgina de Moiss y el monotesmo
sobre Goethe, que es muy interesante, porque cuando Freud habla de Goethe habla
de s mismo, lo toma como un modelo y dice que hubo una violencia de Goethe
contra su padre, la voluntad de eliminarlo, de tener un lugar propio contra el
peso de la genealoga y que, estando viejo Goethe, se miraba al espejo y vea
la imagen de su padre. La evolucin de Goethe era, poco a poco, el regreso de
su padre. No es solamente una historia verdadera, sino tambin una metfora, a
la manera freudiana de pensar la relacin con el pasado. Hay un regreso
permanente del pasado dentro del presente y en esta perspectiva, no es posible
analizar el pasado como un objeto. Es muy importante en el trabajo histrico,
que el pasado no sea ms un objeto, sino que, dentro de la operacin histrica,
haya un retorno, un regreso del pasado dentro de la posicin del saber. En esta
perspectiva hay un cambio de la separacin epistemolgica entre el pasado y el
presente; entre el objeto de la historia y el sujeto del saber. Cuando digo el
sujeto, no es una cuestin de psicologa o de subjetividad, sino de la posicin
de sujeto que sabe, de la organizacin del saber, que es organizado por su
pasado. Este tipo de dialctica es muy interesante desde un punto de vista
histrico pues es la posibilidad de cambiar nuestra relacin con nuestros
objetos. No es la destruccin de la historia, es otra concepcin, la
introduccin de nuevos problemas dentro de la historia. O sea que el efecto del
psicoanlisis dentro del campo de la historia no puede ser la introduccin de
algunas categoras, para saber por ejemplo, dnde es posible encontrar un Edipo
u otras categoras freudianas (hubo una concepcin de la historia
psicoanaltica como la pura introduccin de nuevos objetos en el campo del
anlisis histrico). La cuestin es ms general: es la introduccin de la
dialctica freudiana dentro del trabajo histrico y no el agregar al campo
histrico nuevos objetos extractados del psicoanlisis freudiano; en esa
perspectiva sera ridculo; la investigacin de un material histrico para
encontrar un Edipo no tiene significacin, no tiene sentido, puede ser
interesante, pero secundaria. La cuestin es la transformacin del trabajo
histrico a partir de la experiencia psicoanaltica. Creo que los instrumentos
cientficos de la historia pueden ser al mismo tiempo conservados y cambiados
por esta dialctica o esta concepcin de la historia. Es tambin interesante el
hecho de que quizs sea la introduccin de la problemtica freudiana, lo que
puede darnos la posibilidad de comprender lo que fue en el pasado la concepcin
de la historia; porque la concepcin freudiana puede ser el regresar a una
concepcin ms antigua de la historia, concepcin que exista en muchas
sociedades cuando la tradicin era la copresencia del pasado y el presente sin
ruptura. Pienso que Freud fue, l mismo, el regreso de muchas estructuras muy
fundamentales en una sociedad, contra el proyecto del cientificismo y de la
burguesa con su sentido positivista. En esta perspectiva, Freud puede darnos
el medio de comprender, por ejemplo, la relacin que una poblacin negra
actual, o una poblacin griega arcaica o una poblacin del siglo X tena
consigo misma y con su pasado.
Es posible tambin encontrar un cuarto punto
en esta relacin entre el psicoanlisis y la historia. Es, no exactamente la
transformacin, sino el incremento o prolongacin de nuestros instrumentos
lgicos para comprender la relacin entre dos fenmenos. En la historia tenemos
las relaciones entre causas, un hecho es una causa, es la causa de otro. Este
tipo de relacin histrica era muy frecuente pero ya no se puede pensar ahora;
no es posible pensar un hecho como una causa de otro. Existe, por ejemplo, el
concepto de correlacin; la regularidad de correlacin entre dos series de
hechos es el instrumento de base de la comprensin histrica; este concepto de
correlacin entre series de hechos se ampla con Freud, pero adems, lo curioso
es que, para Freud, la relacin entre fenmenos es de tipo esencialmente
retrico. Un fenmeno es la metfora de otro, o la metonimia o la
sincdoque o la sustitucin. Toda la
interpretacin de Freud, o lo esencial de sus tcnicas o procedimientos es que
son fundamentalmente procedimientos de la retrica. Freud significa el regreso
de la retrica, pero no ya como un fenmeno puramente literario; por el
contrario como una lgica de los hechos histricos; como una formalidad de las
prcticas y de los procesos efectivos de la vida psicolgica o sociolgica
(porque en Freud no hay una distincin entre la psicologa individual y la
sociedad; considera que no es pertinente este tipo de divisin entre la
individualidad y la sociedad).
Permtame doctor, dice usted que la retrica
se haba considerado, se haba estudiado, entendido, como un fenmeno o un
procedimiento literario y que es a partir de Freud cuando comprendemos que si
el fenmeno retrico tiene lugar en el campo literario es porque primero se
produce en la realidad?
S, as es, pero si la retrica fue
considerada en el siglo XIX como un hecho de ornamentos y un poco superficial,
esto es resultado o consecuencia de su eliminacin como una verdadera lgica en
el siglo XVII. La constitucin de una nueva lgica cientfica produjo entonces
la marginacin al terreno literario de la retrica. Antes, por ejemplo, en la
lgica medieval, la retrica funcionaba no exactamente como lo que se pudiera
llamar una lgica, pero s como una formalidad de las operaciones. Yo creo que
la retrica es fundamentalmente una lgica (por ejemplo, es la lgica rabe o
china), o si no, es la pertinencia de las relaciones con las circunstancias,
con la voluntad del otro, entre interlocutores. Es otro tipo de lgica, y si
fue transformada en un hecho puramente literario esto sucedi como resultado de
la elaboracin de una nueva lgica cientfica que fue la que defini el trabajo
occidental durante tres o cuatro siglos. Freud es el regreso de la retrica
como una lgica de las operaciones psicolgicas o sociales, y pienso que para
l fue necesario introducirla en el campo del sueo, en la ciencia de la
interpretacin de los sueos. Los sueos fueron como el caballo de Troya para
introducir, con el pretexto de un espacio protegido, la pertinencia de la
retrica como una nueva y esencial lgica. Lo interesante, bsicamente, es que
la retrica es una lgica de las relaciones. Lo fundamental en la retrica es
la pertinencia de la relacin y cuando hay una pertinencia de las relaciones
humanas, la retrica regresa. En cambio, cuando se establece un campo aislado
es otra lgica, la lgica de un espacio autnomo sin consideracin para la
posicin del sujeto. (Desde un punto de vista cientfico, la posicin de Freud
es la de un blasfemo.). Lo esencial, despus del siglo XVII, fue la lucha, la
guerra contra el escepticismo del perodo, porque ste planteaba la pertinencia
del locutor, la sentencia depende del locutor o de su lugar (En Montaigne, la
misma frase tiene una significacin diferente segn el lugar de su locutor).
Con la ciencia en el siglo XVII hubo una lucha contra este tipo de
escepticismo, y el principio de base era que una sentencia debe ser autnoma de
su locutor; ste es el principio de base del discurso cientfico y para Freud
es exactamente al contrario; la frase es la metfora del locutor; cuando se
habla del locutor, se habla de una relacin con otros: sta es la lgica de la
retrica. Desde este punto de vista creo que el aparato tcnico y lgico de
Freud para analizar las relaciones entre hechos, o entre fenmenos, puede ser
muy interesante en historia, porque nuestro objeto es precisamente el anlisis
de las relaciones entre fuerzas, y entre grupos, y entre personas, y s es
posible usar esta retrica freudiana como un nuevo instrumento lgico para
pensar las relaciones.
[1] La siguiente entrevista fue
publicada en la revista Histricas, Mxico, UNAM, Instituto de
Investigaciones Histricas, nmero 10, septiembre-diciembre 1982, pp 25-26;
39-51.
[2] Las obras mencionadas han sido
publicadas con posterioridad: La escritura de la historia, Mxico,
Universidad Iberoamericana, 2006. La
invencin de lo cotidiano.
Mxico: Universidad Iberoamericana, 1999. La fbula mstica. Siglos XVI -
XVII Mxico: Universidad Iberoamericana, 2004.
[3] Jean-Pierre Faye, Langages totalitaires,
Pars. Herman, 1973; trad. castellana: Los lenguajes totalitarios, Madrid, Taurus, 1974.
[4] M. de Certeau; Dominique Julia; Jacques Revel, Une politique de la langue. La Rvolution franaise et les patois: l'enqute de Grgoire, Paris, Gallimard, 1975; traducc. castellana: Una poltica de la lengua, Mxico: Universidad Iberoamericana, 2008.