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Hacia una sociologa de la sociabilidad intelectual: de Pierre Bourdieu a Norbert
Elias Claudio E. Benzecry* |
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Al principio el arte del puzzle parece un arte breve,un arte de poca entidad:
el objeto considerado no es una suma de elementos que haya que aislar
y analizar primero, sino un conjunto, es decir una forma, una estructura:
el elemento no preexiste al conjunto, no es ni ms inmediato ni ms
antiguo. El conocimiento del todo y de sus leyes, del conjunto y su
estructura, no se puede deducir del conocimiento separado de las partes
que lo componen: esto significa que podemos estar mirando una pieza
de un puzzle tres das seguidos y creer que lo sabemos todo sobre su
configuracin y su color, sin haber progresado lo ms mnimo: slo cuenta
la posibilidad de relacionar esta pieza con otras: slo las piezas que
se hayan juntado cobrarn un carcter legible, cobrarn un sentido:
considerada aislada una pieza de un puzzle no quiere decir nada; es
tan slo una pregunta imposible; pero no bien logramos, conectarla con
una de sus vecinas, desaparece, deja de existir como pieza: la intensa
dificultad que precedi aquel acercamiento, y que la palabra puzzle
-enigma- expresa tan bien en ingls, no slo no tiene ya razn de ser,
sino que no parece haberla tenido nunca, hasta tal punto que se ha hecho
evidencia: las dos piezas milagrosamente reunidas ya slo son una, a
su vez fuente de error, de duda, de desazn y de espera. George Perec La vida instrucciones de uso Generalmente al
referirnos al abordaje de la prctica intelectual desde la sociologa
de la cultura lo hacemos acercndonos a las instancias ms formalizadas
de consagracin y legitimacin como Academias, Coloquios, publicaciones,
etc. Es nuestra intencin sin dejar de lado estas concepciones ms
institucionalizadas- atender a otras instancias menos formalizadas, que
se desplazan entre el tiempo libre y el tiempo de trabajo: las presentaciones
de libro, las conversaciones, los grupos de amigos, etc. Para ello hemos
pensado en un derrotero que comenzar por la introduccin a la sociologa
de la literatura propuesta por Pierre Bourdieu,
contina con algunas de las crticas que se le hacen a este autor, presenta
un argumento central basado en las posibilidades de superacin de sus
limitaciones que aparecen en un trabajo descriptivo-interpretativo,
para concluir con algunos aportes clsicos y recientes de lo que podramos
denominar una sociologa de la sociabilidad intelectual basado en el
concepto figuracin, central en la obra de Norbert
Elias. La contextualizacin radical de la prctica literaria que hace
Bourdieu -como la llama Randall
Johnson (1993)-
tiene mucho de el arte del puzzle al que Perec
hace referencia: nos permite encontrar un modelo que supone una red
que une a las tomas de posicin, la formas estticas, las afirmaciones
polticas con instituciones, agencias, fuerza sociales. Ms an, nos
permite inquirir por la constitucin histrica y social de
las instituciones que sostienen nuestro puzzle: la prctica
literaria. As, la produccin literaria aparece inscrita en un sistema
de relaciones vinculado a otros fenmenos sociales. En lugar de establecer
una relacin de causa y efecto entre un grupo social y sus prcticas
literarias, la existencia de un campo mediatiza esa relacin y puede
explicar la variedad de formas que asumen en un mismo perodo los productos
de una misma clase (Bourdieu 1971). Sin embargo
la existencia de esta especificidad y mediatizacin -encarnada en la
metfora de la refraccin- no significa que Bourdieu acepte una explicacin acerca de las obras literarias
basada en la literaturiedad, incluso en
el caso de trabajos como el de Tinianov, con
su nocin de sistema literario, que si bien incorpora elementos histricos
y estructurales al anlisis, estos son todava internos y dialcticos
al sistema literario mismo. Aunque el anlisis del lenguaje y las formas
literarias son muy importantes, para Bourdieu
la cabal comprensin de la literatura se logra cuando su sentido es
revelado al ser visto en trminos relacionales, reinsertado
en un campo objetivo de relaciones sociales de la que es parte y de
la cual deriva su existencia. El campo es una
estructura de distribucin de capital, estructurada en un sistema de
diferencia de posiciones y relaciones entre las posiciones. La idea
de campo supone la lucha por acrecentar y acumular el capital especfico,
tambin la divisin del trabajo entre quienes producen (escritores)
y quienes consumen (pblico), entre quienes distribuyen (editoriales),
y quienes legitiman (la Universidad, los suplementos culturales, las
revistas especializadas). Supone, asimismo, dos tipos de intereses:
unos genricos, asociados al hecho de participar en el juego, ligados
a la existencia misma del campo (esto es preguntarse qu es la literatura?
qu es la buena literatura?, en vez de si debe existir o no la literatura).
Otros especficos ligados a cada una de las posiciones relativas dentro
del campo, y que presume en cada agente el inters por reproducir o
mejorar su posicin, reproduciendo o aumentando su capital. Las diferentes
posiciones dentro del campo estn definidas a partir de tres criterios
de posesin del capital: 1) Posesin o no; 2) Posesin mayor o menor;
3) Carcter legtimo o no legtimo de la posesin del capital. Las instancias
de legitimacin funcionan como censura y autocensura determinando quin
debe hablar y cmo. Revelan una hegemona (De Grandis
1993). La especificidad de los campos literarios se observa en que segun
Bourdieu (1992:335) los mismos poseen un grado
de codificacion muy debil. Las reglas
de juego estan dentro del juego. A difrencia del campo universitario, no puede convertir sus
limites en fronteras juridicas, protegidas
por un derecho de entrada codificado explicitamente:
posesion de titulo academico, aprobar
una oposicion, etc Asimismo el concepto
de capital, cuya comprensin es fundamental para entender la economa
de las prcticas, significa un tipo de bien que se presenta como raro
o digno de ser buscado en una formacin social determinada. Para constituir
un campo un bien debe ser apreciado, de modo tal que al ser escaso reproduzca
inters por su acumulacin, que logre establecer cierta divisin del
trabajo entre quienes los producen y quienes lo consumen, entre quienes
lo distribuyen y quienes lo legitiman. Tiene que constituirse un mercado
alrededor de ese bien para que surja un campo especfico. Ligado al
capital intelectual que supone conocimiento, ciencia, arte- encontramos
otra definicin de especial inters para nuestro trabajo: el capital
social. Este presenta a las relaciones sociales duraderas como una red
relativamente institucionalizada de inter-reconocimiento de
la cual puede obtenerse provecho, ya material, ya simblico. As como el concepto
de campo nos sirve para pensar las coacciones estructurales que pesan
sobre las interacciones, el concepto de hbitus
permite pensar las representaciones subjetivas de los agentes sobre
de su posicin en el espacio relacional, y que es necesario tener en
cuenta para aprehender el sentido de aquellas luchas cotidianas, individuales
y colectivas que se dan al interior del campo, y que tienden a transformar
o conservar la estructura del mismo. Entendemos por hbitus (Bourdieu 1988a) las estructuras
mentales a travs de las cuales los agentes aprehenden el mundo en
este caso intelectual- y que son esencialmente el producto de la interiorizacin
de la estructura del campo. Esta interiorizacin se adquiere en forma
inconsciente a lo largo de la historia individual del agente, y se encarna
en forma de disposiciones permanentes. Se diferencia del hbito en que
carece del carcter mecnico, reproductivo, que este trmino conlleva.
Por el contrario el hbitus es generador.
Es a la vez un sistema de esquemas de produccin de prcticas, y un
sistema de esquemas de produccin y apreciacin de las mismas. En ambos
casos expresa la posicin en la cual se ha construido. El hbitus
implica la comprensin del lugar propio pero tambin la percepcin del
lugar de los otros. La investigacion acerca de la obra literarias
tiene que diferenciar entre dos espacios: el espacio de las posiciones:
el espacio de las tomas de posicion. La correspondencia
entre estos dos se establece a traves de dos
sistemas de diferencias, de desfases diferenciales de oposiciones pertinentes
en las que estan insertadas. Cada toma de
posicion se define respecto del universo de
las tomas de posicion y respecto a la problemtica
como espacio de los posibles que esta sugerido. El objeto propio de
la ciencia de la obra literaria es, entonces, la relacin entre estas
dos estructuras. As, las transformaciones en el espacio de las tomas
de posicion resultan de las transformaciones
en las relaciones de fuerza del espacio de las posiciones. A su vez,
esta resulta de la transformacin de las relaciones entre campo intelectual
y campo de poder. Sin embargo estas relaciones no son de determinacin
mecnica. Entre el espacio de las tomas de posicion
y el de las posiciones se encuentra el espacio de los posibles. La herencia
acumulada por la labor colectiva (el habitus)
se presenta a cada agente como un espacio de posibles (el espacio de
las tomas de posicion realmente efectuadas) un espacio de imposiciones
probables que son la contrapartida y condicin de un conjunto circunscrito
de usos posibles. (: 348). Esta definicin supone un universo finito
de libertades bajo imposiciones y de potencialidades objetivas. Cada
posicion recibe un conjunto determinado de
posibles legtimos, una parte determinada de los posibles objetivamente
ofrecidos. La lgica del espacio de los posibles se impone a aquellos que han interiorizado
el universo significativo del campo, las categoras de percepcin y
valoracin, las condiciones sociales de posiblidad
y legitimidad que definen el universo de los pensable. Define al modo
de la gramtica el espacio de los posibles concebibles como opciones
gramaticalmente conformes. Aqu aparece la tensin entre la ars
obligatoria y la ars inveniendi que permite inventar mltiples soluciones dentro
de los limites de la gramaticalidad. Cada uno de los campo mencionados se encuentra organizado segn el principio
de la homologa funcional y estructural . Esta lgica indica que cada
campo tiende a organizarse de acuerdo al volumen de capital especfico
y la antigedad de la posesin, y que al interior del mismo se dan oposiciones
entre los ms ricos y los menos ricos en capital, entre los dominantes
y dominantes, entre la otrodoxia y la hereja.
Todas estas distinciones ...
son homlogas entre si (
de ah toda suerte de invariantes) y homlogas de las oposiciones
que organizan el campo de las clases sociales (entre dominantes
y dominados) y el campo de la clase dominante (entre fraccin
dominante y fraccin dominada)... (Bourdieu 1988: 230). Sin embargo nuestra discusin de Bourdieu no
se limita al campo de la produccin, sino que tambin queremos rescatar
algunas de sus hiptesis en correspondencia con las relaciones entre
produccin y consumo cultural. Es este sentido de homologa el que produce
uno de los fenmenos mas interesantes apuntados por Bourdieu:
la armona objetiva preestablecida en el consumo entre los productos
y los consumidores. Esta armona es el resultado del encuentro de dos
lgicas relativamente independientes. La homologa antes mencionada
significa que los productos elaborados en las luchas competitivas de
cada uno de los campos de produccin especficos -base del cambio de
los productos-, encuentran la demanda que se elabora en otra
lucha, paralela y homloga, que se elabora en las relaciones antagnicas
entre las clases o fracciones de clase a propsito de los bienes de
consumos culturales, que tambin se encuentran en la base de las transformaciones
en los gustos. ...Este concierto objetivo de la oferta y la demanda
es lo que hace que los gustos ms diferentes encuentren condiciones
para su realizacin en el universo de los posibles que les ofrece cada
uno de los campos de produccin, mientras que estos encuentran las condiciones
de su constitucin y de su funcionamiento en los diferentes gustos que
aseguran un mercado - a ms o menos largo plazo- a sus diferentes productos...
(Bourdieu 1988: 228). Los campos de produccin son los que permiten al gusto realizarse, al ofrecerle
las condiciones para su realizacin dentro del universo de los posibles.
El universo de los posibles funciona como sistema de posibles estilsticos
entre los cuales puede seleccionar el sistema de los rasgos estilsticos
constitutivos de su estilo de vida. As la relacin entre oferta y demanda
de productos simblicos reviste una forma particular que es la del efecto
de imposicin simblica de la oferta. Esto se debe a que en la epistemologa
del autor un producto cultural es un gusto constituido, acabado, que
culmina el trabajo de objetivacin, un gusto que ha sido transportado
de la semi-existencia a la realidad plena
del producto acabado. Dentro de la produccin de Pierre Bourdieu, como
l mismo indica en Las reglas del arte, existen dfiferentes
etapas que lo conducen hacia la construccin de un pensamiento relacional
sobre la prctica intelectual, al que intenta transformar en una teora
acerca de las invariantes en el mundo de las prcticas en los diferentes
campos de interaccin. El primer momento de anlisis, aquel realizado
en Campo intelectual y proyecto creador, se haba quedado detenido
en las relaciones inmediatamente visibles entre los agentes comprometidos
en la prctica, lo que le haba ocultado las relaciones objetivas entre
las posiciones relativas de los diferentes agentes en el campo, pensado
como estructura que determina las formas de las interacciones. La formulacin
ms rigurosa de esta estructura fue realizada en Una interpretacin
de la sociologa religiosa de Max Weber donde propona una construccin
del campo religiosos como estructura de relaciones objetivas que permita
dar cuenta de la forma concreta de las interacciones de las que Weber trataba de dar cuenta en una tipologa realista. La
constitucin del mundo religiosos como campo llev a Bourdieu
a plantear una teora general de los campos con sus invariantes, y sus
homologas tanto estructurales como funcionales. La investigacin en
torno a los productores y los productos de alta costura -Alta costura
y alta cultura- le permiti al autor dar cuenta de un universo de prcticas
en el que aquello que l propona sobre el mundo de la produccin cultural,
poda ser observado sin causar tantas suspicacias, en tanto era un espacio
donde el aspecto econmico de las prcticas est menos censurado, y
porque, al ser menos legtimo culturalmente, est menos protegido contra
la objetivacin que implica una forma de desacralizacin, lo que le
permiti acercarse con menos dificultades a la lgica mgica de la produccin
del productor y del producto como fetiche. Queremos realizar una aclaracin: para el propio autor la teora de los
campo poco tiene que ver con la transposicin de modo mecnico del pensamiento
econmico, por el contrario es la construccin del objeto lo que requiere
y fundamenta esta transposicin, en tanto la teora del campo econmico,
se le aparece slo como un momento o una instancia ms dentro de la
teora general de los campos. Dos de las crticas
a la epistemologa bourdieuana son relevantes a nuestro trabajo y nos interesa
retomarlas en estas pginas. La primera es la enunciada por Silvia Sigal en su opus Intelectuales
y poder en la dcada del 60,
posteriormente retomada por Sarlo (1994).
A saber: que en su escritura Bourdieu equipara
intervenciones con densidad significativa con la bsqueda de la legitimidad
y la consagracin. Es decir que -como dice
Aaron Cicourel (1993)- se sugiere
en sus escritos sobre campo, hbitus y capital,
que slo puede atribuirse a la accin humana (comprendida entre ellas
la prctica intelectual) un solo tipo de racionalidad prctica universal:
la maximizacin del capital. Es en este punto donde comenzamos a avizorar
la segunda parte de este trabajo que es dar cuenta de las limitaciones
descriptivas que supone el aplicar un esquema objetivo-estructural
a reas que necesitan de una aproximacin interpretativa. La segunda
crtica -planteada por Altamirano y Sarlo (1983)- entiende que en el dilema entre subjetivismo
y objetivismo Bourdieu no puede evitar caer
en la lgica de la sobredeterminacin. Su explicacin del ajuste entre
el campo intelectual y la prctica de las agentes aparece gobernada
por una armona preestablecida. El concepto de hbitus,
as como el de campo, se les aparece como muy simtrico y regular, demasiado
ligados todava a los presupuestos del estructuralismo clsico, imposibilitando
pensar el cambio. Compartimos esta ltima crtica
ya que nos resulta acertada al momento de encarar el anlisis
emprico de nuestro objeto de estudio. Queremos destacar
sin embargo-, a partir de Bourdieu (1988b),
que la idea de hbitus no implica la aprehensin
del artista como un cnico. Si la idea de que con la desaparicin de
la mayora de los relatos extra-estticos que fundamentaban la prctica
intelectual, las reglas del arte, y la lucha por la legitimidad literaria
quedan mucho ms al descubierto, dando lugar a la desaparicin de los
artistas ingenuos. Se intenta entonces romper con la concepcin que
mostraba a la prctica literaria como gratuita, o desinteresada
y al mismo tiempo mostrar como los agentes son estimulados por
su creencia en aquello que est en juego en el campo a invertir. Como
dice en Respuestas para una antropologa reflexiva: Es
el hecho de estar llevado a invertir, tomando en el juego y por el juego.
Estar interesado es acordar a un juego social determinado que lo que
all ocurre tiene sentido, que sus apuestas son dignas de ser perseguidas,
importantes. Un intento de resolucin
planteado a las crticas precedentes es el formulado por el socilogo
finlands Niilo Kauppi
(1996) quien aconseja retomar los conceptos de campo, hbitus
y especialmente capital cultural generalizando formalmente, pero individualizando
substancialmente. Esto es: redefinir aquello que es considerado un bien
preciado en cada una de las comunidades intelectuales, de acuerdo a
las caractersticas locales. El autor da numerosos ejemplos: el dominio
de idiomas es una parte importante de la definicin del capital cultural
en la bilinge Finlandia, pero es de poca importancia en Francia. La
sensibilidad hacia las cuestiones de gnero y etnicidad
son casi una obligacin entre los intelectuales norteamericanos, pero
una preocupacin menor entre
los intelectuales franceses, etc. En conclusin no se deben medir slo
cantidades dentro de una misma escala, sino calidades formas de contenido. Ms all de su voluntad de interpelar interpretativamente
cada comunidad intelectual, esta crtica que todava se encuentra dentro
de la galaxia Bourdieu- no da cuenta de
la necesidad de correr el eje de las definiciones que hacen de cualquier
participacin en el mundo en este caso intelectual- un intento por
maximizar beneficios. Al mismo tiempo modelos como el de Bourdieu
supone un set de posibilidades entre las cuales
elegir, una libertad como indeterminacion
estadistica dentro de un espacio de posibilidades conformes
a la gramatica del campo. Ahora bien: Se
puede pensar en un modelo que contemple mayores rasgos de creatividad,
donde se plantee la existencia de un acto poietico
a la hora de tomar desiciones ante las dislocaciones
de la estrucutura campo intelectual? Vale decir, se puede pensar
en un modelo de anlisis de la estructura -campo intelectual en los
trminos propuestos por la obra de Ernesto Laclau
(1993)? Pensar de este modo no radicalizara la propuesta de anlsis
de Bourdieu, que hace reposar la explicacin
de la produccin intelectual en la historia y en la estructura del campo?
Acercarnos a su coordenadas tericas implicara asumir la incompletitud
constitutiva de la estructura-campo intelectual, su imposible cierre
de sentido. Estos es: los cierres en torno a qu es un intelectual o
qu es un escritor, o qu es la buena literatura, son
cierres hegemnicos suturados por sujetos. Sujetos que no son
ya slo posiciones al interior de la estructura, pero tampoco el sujeto
moderno pleno constitudo con una racionalidad unvoca. Aceptar una postura
como esta nos acerca an ms a la construccin de modelos sociolgicos
en que las prcticas carecen de ms sentidos que aquellos otorgados
por los agentes en pugna, al mismo tiempo -como indicamos ms arriba-
nos encontraramos frente a una estructura con mayor grado de indecibilidad,
donde la creatividad y la decisin humana se hara mucho ms significativa
a la hora de analizar el par transformacin-reproduccin de la misma.
Como podramos hacer decir al autor: el sujeto es el locus de la decisin,
la distancia entre la estructura indecidible
(abierta, en crisis de hegemona literaria) y la decisin, que instaura
una nueva ortodoxia, un nuevo cierre de sentido con respecto a cules
prcticas son las legtimas de un intelectual, un escritor, o de que
modo se escribe la buena literatura. Es as, con estos interrogantes,
que queremos dar comienzo a una segunda parte en la que intentaremos
responder a algunas de las aporas presentes en la forma en que esta
sociologa de la cultura da cuenta de la intervencin en espacios informales. Si la perspectiva recin
apuntada hace hincapi en el funcionamiento del mundo intelectual, en
sus mecanismos sociales, equiparndolo mediante homologas con otros
campos de lo real, otra mirada intenta dar cuenta de una especificidad
en el modo de ser, de relacionarse. Esta perspectiva que, para la sociologa,
tiene el problema del mtodo de investigacin de instancias basadas
en la oralidad y el manejo del cuerpo (la
conversacin), se mueve entre dos ejes; el primero se extiende en la
distancia que va de formas ms estructuradas (como sobre las que hace
hincapi la mirada institucional sobre al arte) a menos estructuradas,
casi ldicas; el segundo que se concentra en el movimiento que lleva
de formas comunitarias a formas asociativas de intersubjetividad.
De este modo la palabra sociabilidad encuentra dos acepciones (Trebistch 1992); por un lado refiere a una sociabilidad de
lo cotidiano, caracterizada por la regularidad relativa de un modo de
relacionarse y por la interiorizacin de normas dadas por un grupo;
por el otro una sociabilidad organizada, una prctica relacional estructurada
por eleccin, con objetivos estticos, polticos relativamente precisos.
Esta sociabilidad activa se encuentra a igual distancia de la comunidad
natural de pertenencia y de las organizaciones poltico-sociales. Es
en el punto de encuentro entre todos estos trayectos donde, pensamos,
podemos encontrar la sociabilidad del mundo intelectual. Es precisamente
en la tierra de Pierre Bourdieu, Francia,
donde encontramos a los autores contemporneos que, retomando el aporte
de clsicos como Elias, Weber o Simmel, discuten con el postulado implcito en la postura
en la cual la sociabilidad de los intelectuales se basa nicamente en
funcin de criterios de reconocimiento destinados a conferirles un poder
o la celebridad. Debaten con la posibilidad de que los nicos motivos
de estructuracin especficos del medio intelectual sean de orden puramente
estratgico. A estos autores vamos a referirnos con la intencin de
intentar pensar si existen formas propias de sociabilidad del medio
intelectual que vayan ms all de la contextualizacin
poltica, esttica o ideolgica. As Rmy
Rieffel en su libro la tribu des clercs
analiza las estructuras de sociabilidad intelectual
de los intelectuales de la Va. Repblica. En l distingue tres niveles
o tres modos de insercin en
la Repblica de las letras. El primero de ellos son los modos de afiliacin
a la sociedad intelectual: los procedimientos de cooptacin y agregacin,
entre los que principalmente se destacan los salones (cocktails,
presentaciones de libros, comidas compartidas, etc.). El segundo son
las agencias de consagracin por los
pares, el tercero las agencias de consagracin por el pblico. Al hacer especial
hincapi en las formas de afiliacin a los crculos intelectuales
Rieffel da cuenta de espacios en el lmite entre lo pblico
y lo privado, entre el mundo del tiempo libre y el mundo del trabajo
(aunque este punto lo retomaremos ms tarde con las definiciones de
Elias y Dunning).
Estos espacios que l reconstruye para Pars no solo de modo metafrico
sino con una topografa del territorio de este mundo intelectual- se
afincan tambin en bares, en grupos de estudio, en fiestas, en domicilios
particulares donde la llave de entrada la tienen los anfitriones donde
pervive como dijo Jean Paul Aron- no slo
una sensibilidad por eleccin sino un sentimiento levemente anacrnico
de pertenecer a una comunidad privilegiada, aristocrtica, esotrica,
por momentos monstica. Si traemos esta
cita a colacin no es para desviarnos del tema sino para evitar caer
en lo que podramos denominar la tentacin habermasiana
de definir este espacio como un espacio pblico fundado sobre la idea
del hombre igual por naturaleza, donde se ejerce de modo crtico el
juicio alumbrado por la razn, donde hombres esclarecidos ejercitan
su autonoma en el libre e igualitario uso de la palabra. Esta concepcin
de origen kantiano- piensa a la sociabilidad intelectual como una sociabilidad
esencialmente democrtica sustrada de las necesidades y las convenciones
de la vida colectiva, aunque con reglas implcitas de autorregulacin
(el tacto, la discrecin, la cordialidad). Estamos ahora cerca
de las coordenadas de la informalizable obra
de G. Simmel. En ella encontramos algunos
de los conceptos que acabamos de enumerar y que ms all de su matriz
kantiana queremos resaltar. Por ejemplo la idea de que la sociabilidad
es el lugar de un conflicto sobre los valores y los modos de regulacin
del mundo en cuestin que hacen que ms all que estos modos de relacionarse
se cristalicen en tomas de posicin como una revista o un grupo (formas
de asociacin que todava se encuentran del lado de lo informal) existan
entre los participantes un cierto nmero de reglas implcitas. Entre
las principales Simmel destaca dos que generalmente
son definidas del lado del plano psicolgico del individuo: la amistad
y la cortesa. Para l estas dos no son ni un sentimiento ni una delicadeza,
sino dos procesos de regulacin de la sociedad intelectual. Esta sociabilidad
se encuentra en el espacio intermedio entre las producciones individuales
y los compromisos colectivos, donde se encuentran tanto las personas
como los proyectos desde sus convicciones personales, sus propios puntos
de vista, sus sistemas de valores, sus posiciones, estrategias e intereses
dentro del campo. Cercana histricamente
a la obra de Simmel se encuentra la obra de
Max Weber. Si bien
Weber ha escrito sobre la cuestin de los intelectuales en
ms de una ocasin (especialmente en La ciencia como vocacin y en
Los literatos chinos) es en la utilizacin del concepto de afinidad
electiva (conocido por su formulacin en La tica protestante
y el espritu del capitalismo) donde queremos detenernos. De
hecho, es Michel Lowy el que lo hace en su
obra Redencin y utopa, donde hace de este concepto una
til herramienta de anlisis para pensar la sociabilidad de los intelectuales,
sus acercamientos, sus concordancias. La afinidad electiva es un tipo
especfico de relacin dialctica que se establece entre dos configuraciones
culturales o sociales que no es reducible a la determinacin causal
directa, ni a la influencia en el sentido en el que comnmente las entendemos.
Se trata dice Lowy- de una cierta analoga estructural, de un movimiento
de convergencia, de atraccin recproca, de combinacin hasta llegar
a la fusin. La afinidad electiva articula estructuras socioculturales
sin que haya formacin de una sustancia nueva o modificacin esencial
de los componentes iniciales. Es el mismo Lowy
que bajo el apartado Le concept dafinit
lective resume ciertas concordancias
que se daran no slo entre calvinismo y capitalismo como remarca Weber-
sino tambin entre conservadurismo tradicional y esttica romntica,
entra moral kantiana y epistemologa positivista, etc. El autor distingue
distintos grados o niveles de afinidad electiva:
1)
La afinidad punto por punto; la homologa estructural
(Lucien Goldmann);
las correspondencias (en el sentido que Benjamin
le da al trmino acuado por Baudelaire).
2)
La eleccin, la atraccin recproca, la mutua eleccin
activa de dos configuraciones culturales
3)
La combinacin, articulacin o alianza que pueden
devenir en simbiosis cultural,
en fusin parcial o en fusin total.
4)
La creacin de una figura nueva a partir de la fusin
de sus elementos constitutivos. Lowy utiliza
esta herramienta para pensar un grupo de intelectuales de la Mitteleuropa que l llama judos libertarios que se hallan
ligados por una red compleja y sutil de sociabilidad, que por relaciones
de amistad o por intercambio de correspondencia se unen de manera informal.
Cmo l mismo dice la figura que seala la interseccin de muchas de
estas lneas es Walter Benjamin. En nuestro
caso nos interesa pensar cules son las significaciones culturales en
juego, quien es el punto de encuentro de visiones dismiles de la literatura
y los intelectuales. Queremos introducir
aqu la obra de Norbert Elias y as dar cuenta nuevamente- de un intento por pensar
al mundo intelectual como un espacio de una cierta autonoma con interdependencia
entre sus partes, aunque movindonos de la esfera del inters enunciada
por Bourdieu. Por qu nos acercamos
a la obra de Elias? Podemos establecer cuatro
puntos de apoyo, metodolgicos y epistemolgicos, por los cuales puede
sernos til para respoder las preguntas ms
generales que realizamos. Primero: la obra de Elias
nos alienta en contra de la reduccin de procesos a estados, vale decir
la reduccin a la descripcin de propiedades individuales de los individuos
y conjuntos. En lugar de pensar a los intelectuales como una morfologa,
descripta estticamente, el autor sugiere concebir cualquier entramado
social como un sistema de fuerzas dinmicas que entrelaza a agentes
situados al interior y al exterior del permetro del propio espacio
social en cuestin. As, nuestras preocupaciones empricas deben deben
estar enfocadas en las formas y las conexiones. En segundo lugar
la nocin de figuracin, entendida como una trama extendida de personas
e instituciones interdependientes, vinculadas en diversas dimensiones
de modo simultneo, nos obliga a pensar analticamente de modo relacional
en contra del fraccionamiento y el seccionamiento
analtico. Las dicotomas conceptuales con las que solemos trabajar,
Estado o economa, intelectuales o mercado, clase o status, necesitan,
para ser pensados como una experiencia vivida y un sistema social, acercarse
a los propios ensamble causales y los procesos causales que estn implicados
en la contruccin y reconstruccin del intelectual. En tercer lugar,
Elias ofrece un modelo de transformacin social que abarca
varios niveles de anlisis que va desde organizaciones de gran escala
polticas y econmicas y las relaciones sociales institucionalizadas
hasta los patrones de interaccin de los tipos de personalidad. Estamos
as frente a un elemento central de la obra del autor alemn, el caracter
mutuamente constitutivo de las biografas individuales y las gnesis
de sus mundos sociales; la comprensin simultnea de macroprocesos
de larga duracin. como la formacin de estados nacionales y de las
formas de sensibilidad, las ilusiones, las pasiones que dan sentido
a la vida de las personas. As, debemos mantener ms juntos dos niveles
de anlisi que generalmente, separamos: lo
macro y lo micro, ya que para Elias la sociognesis y la psicognesis son dos caras del mismo proceso; los cambios
en uno no pueden sino repercutir en la otra. En sus diferentes obras
ha analizado el modo en el que se pasa de una figuracin a la otra.
All se opera, no por discontinuidad radical ni por ruptura, sino por
el efecto de una recomposicin progresiva de los elementos anteriores
que conducen a la emergencia de una figura nueva y original. Tal es
el caso de La sociedad cortesana donde los cambios estn
condicionados por la interiorizacin de las constricciones de las pulsiones
que se imponen a los individuos sociales y que se legitiman por el juego
social del rey y su entorno inmediato. Proceso doble, que es el motor
de la evolucin hacia un nuevo equilibrio de fuerzas: por un lado de
racionalizacin; por el otro de interdependencia mutua de todos y cada
uno con respecto a los otros. Como ltimo punto
-algo fundamental para el objeto de la materia que nos atae- es la
ubicacin del miedo y la violencia como centrales para comprender la
modernidad. el doble lazo que los vincula nos conduce a notar el lugar
central que el Estado ocupa junto a las ms ntima conformacin de la
persona. Nos encontramos frente a situaciones de equilibrio, a partir
del anlisis de los mecanismos sociales que conducen a la generalizacin
de la fuerza fsica en la regulacin de las relaciones sociales, que
no nacen de la ausencia de conflicto, sino, por el contrario, de una
oposicin y tensin crecientes, en el marco de un anlisis que hace
del equilibrio de las relaciones interpersonales y sociales no de la
integracin funcional, sino del conflicto y la oposicin. Este doble
lazo posee elementos que son inherentemente contradictorios, la identidad
de un grupo es o no es, tiene elementos positivos y negativos, que siempre
depende de las posiciones relativas de individuoa
y grupos y de sus punto de vista. La expulsin de la violencia de la
vida social a partir de su reubicacin bajo el Estado, abre el paso
hacia la regularizacin del intercambio social, la psicologizacin
del impulso y la emocin, y la ritualizacin
de la vida cotidiana, conduciendo al intercambio corts, dndole al
miedo el lugar central en este proceso, ya que es el que permite la
introyeccin de controles que conducen hacia
la regulacin auto-centrada de la vida instintiva y afectiva. Introduciendo a
grandes rasgos la teora que esta autor esboza en El Proceso de
Civilizacin, pensamos que su teora del poder puede proveer
valiosos elementos para una teora de los intelectuales. Elias
propone la existencia de cuatro esferas donde el poder es ejercido en
la sociedad: el control monoplico sobre los medios de produccin econmicos;
el control sobre los medios y las regulacin de la violencia; el conocimiento;
por ltimo, el propio proceso civilizatorio.
Elias rechaza la concepcin que remarca la primaca de lo
econmico sobre los otros mbitos societales.
Su principal preocupacin es investigar las condiciones para la constitucin
de relaciones mutuas y encuentra estas cuatro formaciones sociales donde
el Estado juega un rol fundamental en su organizacin. El desarrollo
de las clases se articula con estas esferas. Las relaciones econmicas
burguesas y feudales no son supuestas como determinantes de las otras
relaciones, lo que supone claramente una continuidad con uno de sus
mentores intelectuales, Max Weber. Por el contrario, el
guerrero ( o en los tiempo modernos, el militar) interviene activamente
segn sus propios trminos en diversas sociedades. De modo similar,
los sacerdotes -los portadores convencionales del conocimiento- y sus sucesores, los intelectuales cientficos
e ideolgicos estn entre aquellos que tienen intereses en el control,
ms all de que posean propia propiedad productiva o no. Aunque Elias no dice nada al respecto uno podria
suponer que en las formaciones sociales modernas la intelligentsia
tcnica -de la que hablara otro de sus mentores, Mannheim-
es una parte importante del ejercicio del poder en un estado complejo,
donde el poder es ejercido de modo rutinario en todas las esferas de
la vida social. Este proceso complejo es el que permite analizar la anatoma figurativa
de una sociedad. Como dice Eric Dunning en
la Introduccin de Deporte y ocio en el proceso civilizatorio, una sociedad puede ser diferenciada
a partir de encontrar su dinmica distintiva en comparacin con el resto
de las sociedades. Los diversos pasos que Elias
aconseja seguir son: 1) encontrar la longitud y estructuras de las cadenas
de interdependencias; 2) buscar dentro de ella el equilibrio entre presiones
centrpetas y centrfugas -lo que atae directamente a la efectividad
en la interiorizacin de las regulaciones acerca de la violencia cotidiana
e interpersonal; 3) la forma que ha adoptado el Estado y el modo en
que se interpenetra con la sociedad; 4) el tipo de economa en el
que la misma se inserta; 5) el equilibrio estructuralmente determinado
del poder. Unida a la idea de democratizacin funcional -propia de una
sociedad con una economa de mercado- se ve de manera decisiva afectada
por el grado de controles recprocos que esto facilita. Este ltimo punto es de especial importancia y permite reconocer diferencias
entre las sociedades con lazos funcionales y aquellas donde todava
se conservan los lazos segmentarios -que suponen la ausencia de interiorizacin
de un bajo umbral de tolerancia a la violencia, su presencia ominosa
permeando los intercambios cotidianos, la inexistencia de
una horizontalidad y reciprocidad de controles polticos-. La retroalimentacin
poltica de la funcin civilizadora -la capacidad de contener y limitar
el nivel de violencia en las relaciones sociales- conduce a formas de
violencia ms silenciosa que descansan en el monopolio estatal y en
la competencia, que presenta a la violencia no como un fin en si mismo,
sino como un medio para (Weber). Al mismo tiempo que existe un nivel del control de
la violencia alto y eficaz, existe un aumento de la violencia instrumental.
Por el contrario la pervivencia de un ciclo de retroalimentacin como
aquel basado en la pervivencia en una sociedad de lazos sociales segmentarios
conduce a la generacin de violencia en un ciclo que encadena la violencia
intra-grupo, la violencia en las relaciones interpersonales
basadas no en trminos de calculabilidad sino
de honor, la suma de ausencia de control externo con la ausencia de
una instancia no violenta de socializacin, la dominacin genrica del
hombre sobre la mujer. Estos elementos son centrales en el artculo Lazos sociales y violencia
en el deporte para comprender la pervivencia de la violencia no mimtica,
en sociedades industrializadas como la inglesa contempornea. All se
ve claramente que en una sociedad moderna, la pervivencia de algunos
sectores que no han entrado al mercado ni han sentido la presencia educativa
del Estado ms que como una presin intermitente desde arriba, no interiorizada
ni pensada ms que como coaccin externa sin aditamentos simblicos.
Precisamente en estos elementos descansa una lectura no teleolgica
del proceso civilizatorio donde a los flujos
que se dirigen hacia la reduccin y el control de la violencia se oponen
otros momentos de violentizacin de la vida
cotidiana que el autor llama des-civilizacin, y que del mismo modo
que el proceso que va en la direccin positiva, anuda la desertificacin
institucional y la ausencia de penetracin del nudo Estado-mercado para
describir la problemtica de la violencia que reaparece en el mundo
moderno. En otras palabras: la inexistencia de la interiorizacin (super
yo) supone, a pesar del control social -de los otros grupo sociales-
e institucional -del Estado como polica y educacin- la continuidad de una violencia no ritualizada
ni mimtica. Sin embargo nuestro
intento -que queremos enmarcar en los contenidos ms generales de la
teora del autor acerca del rol de los intelectuales en la sociedad
moderna- no centra sus objetivos en describir el molde en el que el
poder intelectual es ejercido y el lugar que ocupa en el que el control
del ejercicio de la violencia. Acercndonos al libro de Remy
Rieffel la tribu des clercs
podemos dar cuenta de un intento por pensar al mundo intelectual como
un espacio de una cierta autonoma con interdependencia entre sus partes,
aunque movindonos de la esfera del inters enunciada por Bourdieu.
As el autor retoma a Norbert Elias
y su concepto de figuracin intelectual. Por figuracin entiende un
campo social, de tamao variable, al seno del cual los individuos estn
ligados los unos con los otros por una serie de dependencias recprocas
y donde existe un equilibrio inestable
de tensiones. De modo similar a una partida de ajedrez las acciones
dentro de la figuracin obedecen a sus propias reglas: incluyen a los
jugadores dentro de la accin y las relaciones son interdependientes
porque cada desplazamiento de una pieza engendra la reevaluacin de
la estrategia de los competidores. Observando el concepto
desde la propia pluma de Elias en El
Proceso de Civilizacin una figuracin es el entramado de una
remisin mutua entre intelectuales donde sus interdependencias vinculan
a los unos con los otros; en el que los participantes de la misma disponen
de una autonoma relativa con respecto a la accin de los otros, a los
que se remite y por los que orienta sus acciones. En resumen unos participantes
orientados recprocamente y mutuamente dependientes. El ejemplo ms
simple para comprender esta idea de figuracin o composicin es la del
baile en sociedad. As como la mazurca, el rock, las raves,
suponen formas distintas de agregacin e interdependencia, las composiciones
suponen diferentes formas de relacin entre el individuo y el espacio
colectivo. Como cualquier composicin social el baile es relativamente
independiente de los individuos concretos que lo constituyen pero no
es independiente de todos los individuos. Del mismo modo se comportan
las otras figuraciones: como se transforma la relacin entre las distintas
pequeas composiciones de un baile se producen transformaciones entre
las distintas partes, y entre los agentes y el todo. El mismo Elias, junto a Eric Dunning, se refiere de manera concreta al concepto sociabilidad
en Deporte y Ocio en el Proceso civilizatorio
al ponerlo dentro de las actividades que se encuentran dentro
del tiempo libre, y que van desde un extremo de sociabilidad altamente
formal a otro altamente informal, con muchos grados intermedios. En
esta esfera encuentra actividades relativamente ligadas al mundo del
trabajo (comidas con los compaeros o jefes del trabajo, fiestas de
la empresa, etc.) y otras que no se encuentran relacionadas como ir
a bailar, salir a comer con amigos, hablar con los vecinos, etc. Lo
que resulta interesante del estudio sobre ocio y tiempo libre que realizan
estos autores es la ruptura de la tradicional polaridad entre tiempo
de trabajo y ocio. En ambas esferas se requiere la subordinacin constante
de los sentimientos personales a las impersonales exigencias y obligaciones
sociales, la rutinizacin de los intercambios
invade todas las esferas de la vida, incluyendo los intercambios que
se piensan como ldicos, o autnomos. Siguiendo la concatenacin de argumentos en donde confluyen los precarios
equilibrios sociales sintetizado bajo el nombre de La sociedad
cortesana quizs podamos comprender en profundidad el modo de
funcionamiento de una interdependencia como la apuntada. Una de las
propuestas centrales para pensar las relaciones entre intelectuales
que podemos desprender de este libro es lo que el autor llama la lgica
del prestigio, reveladora del propio espritu de la figuracin, en
la que sobresalen la celosa y la rivalidad. Si en principio puede parecer
caricaturesco, es el propio autor el que resalta esos sentimientos como
catalizadores de las rivalidades sobre las que se sostiene el equilibrio.
Como al interior de la Corte de Luis XIV se debe en el intercambio con
los otros pretendientes regular las actitudes sobre el propio medio
y calcular las posibilidades de ganar o de influir a partir de la posicin
social adquirida. Conviene asegurarse un estatus y un prestigio en el
ejercicio de un comportamiento apropiado, para poder alcanzar lo ms
alto de la jerarqua intelectual. Algunas conclusiones Estamos frente a dos autores que piensan de modo relacional. Tanto para
hablar de la sociedad y los individuos, de los intelectuales o del poder,
Elias y Bourdieu hacen gala de un
conjunto de conceptos, que se enhebran en forma de red, que muestra
las series de contrapesos, interdependencias e interelaciones
que rigen la accin social. En el caso de Elias
nociones como figuracin, interdependencia, sociognesis
o hbitus, que nos ayudan a comprender la
orientacin social y la morfologa que orientan y subyacen a los acontecimientos
sociales; en el caso del autor francs las nociones de campo, posicin
o la misma nocin de hbitus que si bien
es similar a la de Elias comporta algunas
diferencias, que tiene que ver con la extensin de concepto en Elias para explicar -como dice Heinich
(1999:109)- desde las continuidades ms generales hasta las caractersticas
ms nicas y distintivas. Tambin con la completa eliminacin del dualismo
ontolgico del par sociedad/individuo en tanto la sociedad no es ms
ni menos que la compleja red de interdependencia entre los individuos. En el caso de Elias encontramos cooperacin an
en el conflicto (siguiendo la tradicin simmeliana
de ver incluso en la disidencia una forma de interelacin
conducente a la realizacin de proyectos pblicos compartidos) encerrada
en la categora figuracin. Quizs la imagen ms caracterstica para
ejemplificar sea la que cita Natalie Heinich
(1999): la de la red, que est compuesta de mltiples hilos ligados
entre si. Sin embargo ninguna de las caractersticas propias de la red
est dada por las caractersticas propias de los hilos sino por su interelacin
y su relacin con la red como un todo. Metforas similares ya observamos
en las imgenes del baile, el juego o incluso en la reinterpretacin
simmeliana de la metfora hegeliana del amo
y el esclavo. Encontramos, tambin, una diferencia entre este concepto
y el de campo en Bourdieu. Ya que si bien
ste no supone la racionalizacin del modelo del homo economicus o del propio homo clausus
que define Elias, los agentes compelidos a
participar de un juego social -en este sentido Bourdieu
se acerca al ejemplo del ajedrez como juego social que propone Elias- son interpelados por la propia lgica del juego
a participar, solo (subrayo esta palabra), de modo competitivo.
Es la propia palabra interpelacin la que nos lleva a otra de las diferencias
entre las dos obras, la filiacin estructuralista del origen del proyecto
de Bourdieu. Esta lo conduce, por momentos a igualar las tomas
de posicin de un agente dado, con su posicin entro del campo en cuestin
(es decir igualando las condiciones de produccin a las formas de la
prctica, en este caso, intelectual), por momentos a romper con esta
visin insuflndole historia a la estructura mediante la separacin
de las tomas de posicin y las posiciones en el caso de la presentacin
de un agente carismtico (siguiendo la tradicin weberiana).
Por el contrario, si bien como ha sealado van Krieken
(1998), Elias tiende a sealar la continuidad sobre la ruptura, sus
razones tienen con ver con los desajustes de la representaciones que
los agentes se hacen con respecto a la temporalidad de los procesos
a largo plazo como el civilizatorio. Para
decirlo de manera ms directa: existe un retardo en la correspondencia
entre sujeto y estructura en Elias que es en cambio, casi automtico en Bourdieu. Es dentro del tono general de balance con el que realizamos esta conclusin
por algunas de las razones ya mencionadas que preferimos los conceptos
enunciados por Elias a aquellos enunciados
por Bourdieu para pensar los problemas propios
de la sociabilidad intelectual en tanto no slo la mueven de la esfera
del inters sino que permite una investigacin de las representaciones
de los agentes que se encuentra despegada de la inmediatez de la estructura,
que nos alienta a buscar dinmicas que transcurren en el tiempo antes
que estructuras muertas a las que hay que llenar de contenido con la
investigacin, dando lugar a la riqueza etnogrfica y descriptiva propia
de la vida social. Claro est que -como tambin sucede con Bourdieu-
un abismo separa la claridad y simplicidad conceptual del autor de la
productividad y sencillez en la aplicacin emprica. Bibliografa: - Bourdieu,
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