ENVIDIA DE MUJER?

Sobre el feminismo y la femineidad en Marie Langer

Evangelina Basile

 

 

Desde las pginas de Sigmund Freud, se nos revela un psicoanlisis anclado en posturas algo machistas, cuyos discernimientos sobre la psicologa femenina giran en torno a conceptos tales como la envidia flica. Pero es importante admitir que, no obstante la trascendencia de las concepciones freudianas y sin lugar a dudas debido a esta misma trascendencia (ya que las ideas intrascendentes en modo alguno generan polmicas[1]), han surgido ciertos enfoques psicoanalticos que se proponen discutir con la teora de Freud. Entre estos, vale la pena detenerse sobre la obra Maternidad y sexo, de la psicoanalista Marie Langer, que aborda ciertos problemas que deben enfrentar las mujeres contemporneas, no sin antes debatir con Freud su criterio sobre la mujer. En los textos de Freud somos anoticiados de aquello que l designa bajo el concepto de envidia flica, sufrida por la nia al descubrir las diferencias anatmicas existentes entre los sexos. Con Marie Langer (como veremos ms adelante) este concepto de Freud parece sufrir una modificacin y hasta estara tentada de decir una inversin. Desde la ambigedad del ttulo de este trabajo (Envidia de mujer?), ambigedad sustentada no slo por los signos de interrogacin, sino tambin por los dems interrogantes que suscita (pues Es la mujer la que envidia? O por el contrario Es la mujer el objeto de dicha envidia?), el objetivo que se me plantea es intentar esbozar una respuesta a los mismos realizando una lectura de la posicin adoptada por Langer en el libro Maternidad y sexo

Este trabajo presenta un anlisis de algunas de las ideas expuestas por Marie Langer en el libro citado con anterioridad, y la comparacin de stas con los conceptos freudianos. La autora se propone desvalorizar el prejuicio de la inferioridad de la mujer, tanto como las teoras que de l han surgido y que, en consecuencia, llevan su huella.

 

 

Hugo Vezzetti en su trabajo Marie Langer: Psicoanlisis de la maternidad, seala la inclinacin de Marie Langer que ... se resista a hacer del psicoanlisis un dispositivo reproductivo, encerrado en un crculo de nociones, tpicos y rituales ms o menos inmodificables. Es esa disposicin la que inspir los trabajos publicados en la Revista de Psicoanlisis que culminaron en Maternidad y sexo, en 1951; en ellos se pone en juego una recepcin abierta del discurso psicoanaltico, tramada con una experiencia local que acenta la voluntad de apropiacin y alimenta una disposicin eclctica[2]. Esta reticencia de Marie Langer a mantener los conceptos del psicoanlisis rgidos e inmodificables podramos considerarla como aquello que le permite alcanzar una postura que disiente en determinados aspectos con la sostenida por el as llamado padre del psicoanlisis. Es as como en el libro, Marie Langer se propone realizar una revisin crtica del concepto psicoanaltico sobre la femineidad.

Una primera distincin que podemos realizar entre Sigmund Freud y Marie Langer es que en tanto el primero dedic su inters fundamentalmente a la evolucin sexual masculina, la segunda por lo menos en Maternidad y sexo- vuelca su inters hacia las mujeres y ms precisamente a los trastornos psicosomticos en las funciones procreativas de stas. Y en relacin con esto, creo interesante comentar la idea de Marie Langer de que el logro de una profundizacin en la psicologa femenina fue alcanzado gracias al aporte de psicoanalistas mujeres; al respecto la autora afirma ... no es casual que hayan sido psicoanalistas mujeres, menores que Freud en varios decenios, quienes hayan descubierto...[3] Langer supone fue necesario barrer con la concepcin de la supremaca del hombre, para lograr esta profundizacin en la psicologa de la mujer. Esta profundizacin, inevitablemente tuvo que surgir en un contexto de feminismo.

Marie Langer retoma el concepto de Freud de envidia flica para ilustrar el criterio de ste sobre la mujer. Y es que debemos admitir que Freud tiene un criterio sobre la mujer bastante machista. Sostiene que, en un principio, la nia se comporta en todo como un varoncito (desconociendo la vagina, se masturba estimulando su cltoris). Con la evidencia de las diferencias anatmicas entre los sexos, adviene en la nia la envidia flica, que supone en la nia un sentimiento de inferioridad y tambin de desprecio frente a su propio sexo. Y es por el deseo de pene que la nia cambia su objeto de amor (cambia a la madre por el padre). El deseo de pene del padre se mudar en el deseo de un hijo. Y an luego de elegir la nia el camino de la femineidad, persisten en ella las secuelas de la envidia de pene al modo de celos, envidia, sentimientos de inferioridad, etc[4]. Observa Marie Langer sobre la teora freudiana ... la nia llega, slo paulatinamente y a travs de muchos conflictos, a reconciliarse con su propio sexo, pero generalmente subsiste durante toda su vida cierto resentimiento por su femineidad... Y como si no fuera bastante, Freud agrega que como en la mujer falta un motivo importante para la declinacin del Edipo (motivo que en el caso del varn sera el temor a la castracin) el supery en la mujer es ms dbil y, en consecuencia, tambin lo son sus cualidades morales.

Es ante estas concepciones falocntricas frente a las cuales Langer opone cierta resistencia. Freud sostiene en sus cavilaciones que la nia se comporta en sus comienzos como un varoncito, y que la femineidad consistira entonces en una mudanza ocurrida con posterioridad. Y hasta llega a exponer al deseo de tener un hijo como un sustituto del deseo de pene. Describe la esencia de la femineidad en torno al concepto de envidia flica. Y eso no es todo sino que adems justifica una cierta inferioridad de la mujer con respecto al hombre (inferioridad que se observa, por ejemplo, en su creencia en un supery dbil de la mujer). Para desacreditar estas posturas Langer va a recurrir a los aportes de otras mujeres psicoanalistas, entre las que destacar a Karen Horney y Melanie Klein.

Las contribuciones de Karen Horney al movimiento psicoanaltico son utilizadas por Langer con el objetivo de substraer importancia al concepto de envidia flica (concepto central para abordar la femineidad en la obra de Freud), ya que Horney, si bien admite la existencia de dicha envidia en la mujer, cuestiona que se la considere ncleo de todos los trastornos neurticos femeninos. Como la explica Marie Langer La autora critica como antibiolgica la posicin psicoanaltica contempornea de tomar como axiomtica la envidia flica. De ser cierto que todas las mujeres estn dominadas en su inconsciente por la envidia de pene, la mitad de la raza humana estara disconforme con su sexo...[5] Horney en oposicin a Freud, considera que la nia, desde el comienzo tiene una actitud femenina, teniendo sensaciones vaginales; si luego la nia converge en la envidia de pene, esto se debe a que envidia al varn no su rgano en s (como algo valioso de lo que carece), sino por la razn de que, al ser un genital externo, el nio puede cerciorarse de que ste no haya sufrido ningn dao. Entonces, es debido a este temor primario a un dao vaginal, que las sensaciones vaginales sucumben a la represin y se desplazan al cltoris, y se observa en la nia la envidia de pene.

Es necesario comparar que, mientras Freud considera que la nia se comporta en un comienzo como un varoncito, y que la femineidad surge en sustitucin de estos deseos masculinos, Karen Horney, por el contrario, afirma que la envidia de pene observada en la nia, es slo una formacin secundaria, ya que de desde el comienzo la pequea experimenta sensaciones en su vagina. Y tambin podemos observar las distintas conceptualizaciones de la envidia flica: Freud supone que la nia envidia el rgano masculino, por suponerle cierta superioridad respecto de su cltoris; Horney subraya lo que me atrevera a considerar el mvil funcional de dicha envidia, a saber, la posibilidad que ofrece el pene (en tanto rgano externo) de comprobar los daos sufridos.

Pero Horney, no se limita a restarle preponderancia a la envidia flica en la nia al considerarla secundaria, sino que va ms all para sostener un fenmeno anlogo en la psicologa del varn. Marie Langer escribe al respecto Adems, K. Horney sostiene que as como se observa en la nia una envidia del pene, el nio muestra a menudo un deseo de tener senos.[6] Con este concepto de envidia del seno, la autora introduce un cierto paralelismo entre los desarrollos de los sexos, que apunta en cierto sentido a desmoronar la estructura de las teoras falocntricas. Es este un punto importante donde se invierten los conceptos: en Freud somos testigos de una envidia de pene sentida por la mujer hacia el sexo opuesto, pero con K. Horney aparece otra variedad de envidia que, contrariamente a la propuesta por Freud, es sufrida por el varn frente a la mujer. En relacin con las preguntas planteadas en la introduccin, podemos sostener que desde la postura de Horney, la mujer es tanto objeto como sujeto de la envidia (teniendo en cuenta las dos variedades de envidia envidia del pene y del seno-).

Podemos sintetizar la posicin de Horney como lo hace Vezzetti ... por una parte, hay relacin temprana de la nia a la vagina y la envidia del pene, en todo caso, es secundaria y depende de condiciones culturales; finalmente, para establecer una exacta simetra en la constitucin de la diferencia psicosexual, el nio varn sufrira de una envidia equivalente: la del seno, que ocupara el lugar de un smbolo primario de la feminidad.[7]

 

Otra de las psicoanalistas seleccionadas por Marie Langer para refutar determinados aspectos de la teora freudiana, es Melanie Klein, quien siguiendo a Ernest Jones opina (al igual que K. Horney como vimos con anterioridad) que, existe en la mujer una actitud femenina primaria. Melanie Klein sostiene que la nia fundamenta las frustraciones que sufre de los pechos maternos en el hecho que la madre prefiere alimentar a su padre. De ah entra en rivalidad con el padre y siente rencor hacia la madre. Pero considera al pene del padre como un rgano similar al pecho, que alimenta a la madre, llenndola de penes, hijos y leche. Por lo que envidia a la madre y entra en rivalidad tambin con ella. En este punto, como M. Langer lo seala, hay una importante diferencia con Freud, que consiste en que ... la nia ya entra en su primer ao de vida en una situacin de rivalidad con la madre e inclinacin amorosa hacia el padre situacin edpica-, mientras que segn Freud, la nia slo a los cuatro aos busca a su padre, rechazando simultneamente a su madre.[8] Es debido a esta rivalidad que la nia quiere destruir el interior del cuerpo materno y apoderarse de su contenido; y entonces surge en ella el temor a que la madre se desquite y la accin se vuelva contra ella, es decir, surge en ella el temor a ser destruida interiormente. Como afirma Marie Langer, este temor equiparable al planteado por K. Horney (temor al dao vaginal), es el temor bsico femenino. Ahora bien, las frustraciones que la nia obtiene del padre la llevan a alimentar fantasas agresivas hacia el pene de ste. La nia proyecta su agresividad sobre el pene, lo que la lleva a temer su contacto. En consecuencia, surge su posicin masculina temprana: frustrada por el padre y envidiosa de l, se identifica con ste. Pero esta posicin masculina no es mas que una defensa contra sus temores, y es superada posteriormente, como indica M. Langer ... normalmente entra en una fase postflica, en la cual ya acepta plenamente su papel femenino y adopta la actitud correspondiente a su medio ambiente[9].

M. Langer nos explica que, M. Klein sostiene la idea de que la nia est ms expuesta a angustias por la imposibilidad de comprobar la integridad de sus genitales. Tambin afirma que la nia alcanza un supery ms intenso que el varn debido a que sus tendencias receptivas femeninas la llevan a una mayor introyeccin de sus padres y que esto tiene por consecuencia que sea ms altruista y dispuesta a sacrificios. Su temor al dao del interior de su cuerpo y el de su madre ... la llevan a tratar de dar a luz hijos hermosos y alimentarlos, sea en realidad o en forma de sublimaciones.[10] De esto, podramos suponer que la idea del deseo de la maternidad en M. Klein puede ser interpretada, en cierto aspecto, como un intento de comprobar que el interior del cuerpo no est daado (en tanto puede parir hijos hermosos).

M. Klein, en discrepancia con Freud, afirma la existencia desde el nacimiento de una posicin femenina en la mujer, posicin que luego sera cambiada por la masculina que solo consistira en una defensa contra el temor bsico femenino (temor a la destruccin interior del cuerpo) que en el caso de Klein se relacionara con la fantasa del pene en tanto rgano agresivo. Por otra parte, Klein difiere con Freud, en su conceptualizacin del supery en la mujer: en tanto Freud nos habla de un supery dbil, Klein afirma la existencia de un supery, que por el contrario, es ms intenso que el del varn. Tambin es interesante advertir que, mientras en Freud el deseo de tener un hijo es una sustitucin del deseo de tener un pene, en Klein, el deseo de tener un hijo es consecuencia del temor bsico femenino. En tanto Freud hace derivar a la maternidad de una posicin masculina, Klein lo hace de una femenina.

 

Si Marie Langer hace un repaso de las construcciones tericas de estas dos psicoanalistas (Horney y Klein), es con el fin de demostrar los llamados por ella errores falocntricos de la teora freudiana.

Freud haba acentuado el concepto de envidia flica en el desarrollo psicolgico de la mujer y sostena el hecho de que la nia desconoce su vagina, comportndose como un varoncito. En oposicin a esto, tanto Horney como Klein sostienen un comportamiento femenino inicial en la nia y sensaciones vaginales; la envidia de pene no es ms que secundaria y constituye una defensa contra el temor bsico femenino (temor a un dao vaginal en Horney, temor a la destruccin del interior del cuerpo en Klein). Mientras Freud sostiene en la nia el temor a haber sufrido una castracin del pene, las psicoanalistas mencionadas hacen referencia al temor a una destruccin de sus rganos femeninos. Con esto, la envidia flica adquiere dimensiones menores para la conceptualizacin de la femineidad que las sostenidas por el padre del psicoanlisis. Y parece ser que, es precisamente restarle importancia al concepto de envidia flica lo que se propone Marie Langer en esas pginas y para lo que muy bien le sirven las propuestas de Horney y Klein. En ningn lugar Langer niega la existencia de dicha envidia, ms se esfuerza por destacar su carcter secundario: ... a menudo se puede observar en los tratamientos psicoanalticos de mujeres su envidia del pene, su sentirse castradas y su actitud masculina. Pero esta actitud ya es defensa contra angustias ms profundas de ser destruidas en su femineidad.[11]

 

Si bien es importante la crtica que M. Langer lanza sobre Freud, por sus errores falocntricos y por su creencia en la inferioridad femenina, no podemos dejar de advertir que al tiempo que lo acusa, lo justifica ... se educ en una sociedad patriarcal y aparentemente estable, en donde la diferenciacin de los papeles que desempeaba cada sexo y la supremaca del sexo masculino pareca fuera de cualquier duda. Tambin cientficamente no caba discusin al respecto. Contemporneos de Freud como Moebius y Maran, describieron a la mujer como hombre incompleto.[12] Langer parece sostener que las teoras sobre la femineidad de Freud responden al contexto del que surgieron, del mismo modo que -como mencionamos previamente- ella expresa que la profundizacin de la psicologa femenina tuvo lugar gracias a psicoanalistas mujeres; es decir, un contexto de feminismo fue necesario para el surgimiento de teoras sobre la femineidad. Deca entonces que, si bien lo ataca a Freud, tambin lo justifica. Y es que, justo en el momento en que nos imaginamos a Marie Langer desenvainar su espada para dirigirla hacia el cuello de Freud, vuelve a empuarla en un acto de homenaje destinado al padre del psicoanlisis; pues como la misma Langer expresa en el prefacio de su libro ... Mi agradecimiento a Freud y su obra es tan grande... que me parece en cierto modo sacrlego estar en determinados puntos en desacuerdo con l[13].

 

Haba destacado, cuando me refera a Karen Horney, su conviccin en la existencia en el nio, de una envidia del seno (equivalente a la envidia del pene en la mujer). Marie Langer parece retomar esta idea de un sentimiento de envidia en el nio, para referirla a la capacidad procreadora de la mujer y argumenta que estos sentimientos de envidia permanecen activos en el inconsciente alimentando el prejuicio de inferioridad de la mujer. En las palabras de Marie Langer ... El nio envidia a la madre, porque tiene un vientre en el cual crecen sus hermanos, y pechos que los alimentan. La envidia tambin por el placer y los hijos que el padre le proporciona. Todos estos sentimientos tempranos permanecen activos en el inconsciente. Sirvieron de base psicolgica para mantener a la mujer en un status de inferioridad, que ella misma aceptaba resignadamente...[14]. Es esta nocin de una envidia hacia la mujer la que invierte los trminos de que Freud haca uso cuando hablaba de envidia flica (en donde es la mujer quien envidia). Desde la perspectiva de Marie Langer, es la mujer quien es envidiada. Pero del mismo modo en que la mujer es objeto de envidia, tambin hay que admitir que es sujeto de envidia, pues, no debemos olvidar que la psicoanalista, en ningn momento niega la envidia de pene (slo pretende disminuir la importancia que se le atribuye en relacin con la cuestin de la femineidad).

An resta un punto sobre el cual quiero detenerme. Haba mencionado que Langer ataca y justifica a Freud, por considerar que sus teoras llevan la marca de su origen en una sociedad patriarcal, es decir, contienen el prejuicio de la inferioridad del sexo femenino. Ahora bien, en la ltima frase que cit de la autora, sta explica que los sentimientos de envidia hacia la madre permanecen inconscientes cimentando el prejuicio a que antes alud. Es interesante reparar en la forma en que M. Langer explica la naturaleza de aquello mismo (el prejuicio sobre la inferioridad de la mujer) que critica en Freud. Podra pensarse como si basara su arremetida contra Freud utilizando los instrumentos que este ltimo cre. Esto es, funda su crtica hacia el prejuicio de la inferioridad de la mujer arraigado en las obras de Freud, haciendo uso nada menos que del psicoanlisis (es decir, explicando dicho prejuicio en trminos psicoanalticos).

 

 

Hemos trazado, desde la perspectiva de Marie Langer, las transformaciones que el concepto psicoanaltico de la femineidad sufri en las conceptualizaciones de Sigmund Freud, Karen Horney y Melanie Klein. Lo vimos pasar de una visin que lo haca girar en torno a la envidia flica (Freud), hacia otras (Horney, Klein, Langer) que, precisamente subestimando esa envidia, lograron captar algo de la esencia propia de la femineidad. Desde estas posiciones, lo femenino deja de estar condenado a ser conceptualizado como una sustitucin de una masculinidad previa. Incluso podramos decir que adquiere vida independiente. Y subestimando esa envidia del pene, tambin aparece como posible la existencia de esa otra envidia anloga pero con sede en el varn: la envidia del seno (Horney), la envidia a la madre procreadora (Langer). De esto se desprende una cierta equivalencia entre los sexos. Y si decidimos retomar las preguntas de la introduccin, debemos respondernos: la mujer comienza a ser objeto de esta envidia, aunque sin dejar de ser sujeto de la otra (la del pene). Y pareciera como que Marie Langer se propusiera mediante estos desarrollos del concepto de la femineidad, el objetivo de barrer con el prejuicio sobre la inferioridad femenina. Sin lugar a dudas, debemos reconocerle en esta labor, ciertos mritos.

 

 

BIBLIOGRAFA:

 

        Freud, S. Algunas consecuencias psquicas de la diferencia anatmica entre los sexos.

        Freud, S. Conferencia 33: La feminidad.

        Freud, S. El sepultamiento del Complejo de Edipo.

        Langer, M.(1988) Maternidad y sexo. 2 ed., Mxico, Editorial Paids Mexicana. (1 ed., 1951)

        Vezzetti, H. Marie Langer: Psicoanlisis de la maternidad. En www.elseminario.com.ar

 

 



Notas:

[1] Esta afirmacin que descree de la capacidad de generar polmicas de las ideas intrascendentes, bien podra ser rebatida con ciertas pruebas de nuestro mundo moderno: a saber, si uno tiene la valenta de encender el televisor durante la transmisin de alguno de esos programas de chimentos, ver llover ante sus ojos discusiones surgidas de la nada. Ms, cuando habl de polmicas, me estaba refiriendo a algo genuino, y no a actuaciones contratadas para entretener (entretener?).

[2] Vezzetti, H. (1994/95), Marie Langer: Psicoanlisis de la maternidad, www.elseminario.com.ar.

[3] Langer, M. (1988) Maternidad y sexo. 2 ed, Mxico, Editorial Paids Mexicana. (1 ed., 1951). Pag. 32.

[4] Vase Freud, S. Conferencia 33: Sobre la feminidad.

[5] Langer, M. Maternidad y sexo. Op. Cit., p. 44.

[6] Langer, M. Maternidad y sexo. Op. Cit., p. 46.

[7] Vezzetti, H. Marie Langer: Psicoanlisis de la maternidad

[8] Langer, M. Maternidad y sexo. Op. cit., p. 52.

[9] Langer, M. Maternidad y sexo. Op. cit., p. 54.

[10] Langer, M. Maternidad y sexo. Op. cit., p. 54.

[11] Langer, M. Maternidad y sexo. Op. cit., p 55.

[12] Langer, M. Maternidad y sexo. Op. cit., p 31.

[13] Langer, M. Maternidad y sexo. Op. cit., p 10.

[14] Langer, M. Maternidad y sexo. Op. cit., p. 16.

 

 

Seminario: "Psicologa y psicoanlisis en la Argentina en la dcada del '60"

Docente: Hugo Vezzetti