La prctica y la cultura de los cientficos

en los estudios de la ciencia

Mariano Bargero*

 

 

RESUMEN

 

En los inicios de la sociologa de la ciencia, Robert Merton analizaba la cultura y las prcticas de los cientficos como constitutivas de un sistema de normas que era, a su vez, la garanta de la aplicacin del tan mentado mtodo cientfico. Por otro lado, la mayor parte de la filosofa de la ciencia anglosajona de la primera mitad de este siglo no haba mostrado inters en la cultura cientfica, fuera de su gran producto, el conocimiento cientfico. A principios de la dcada del 70 surge un nuevo enfoque sociolgico que, inspirado en Kuhn, se aparta del primer programa de investigaciones establecido por Merton para la sociologa de la ciencia y cuestiona seriamente el monopolio de la filosofa de la ciencia para explicar el contenido y la naturaleza misma del conocimiento cientfico. Este enfoque fue conocido como Programa Fuerte (PF), y ms all de las diferencias y crticas a las concepciones clsicas en filosofa por la idealizacin que operaban sobre la ciencia, compartan el privilegiar el conocimiento como elemento casi excluyente en sus anlisis. El PF recurra a una nocin clsica de la teora sociolgica, como es la de intereses, para explicar la produccin de conocimiento. Esta posicin fue duramente criticada por reduccionista y a partir de la dcada del 80 surgen una serie de trabajos que buscan estudiar la ciencia, ya no desde su producto ms distinguido, el conocimiento; sino desde las mismas prcticas de los cientficos dentro del laboratorio, en sus relaciones con las instituciones patrocinantes, elaborando estrategias, forzando a la naturaleza a ajustarse a sus hiptesis. As con la aparicin de investigaciones etnogrficas en laboratorios se produce un giro en los estudios de la ciencia, de la consideracin tradicional, como conocimiento, a estudiarla en tanto que prctica y cultura.

 

 

 

Este trabajo busca presentar sintticamente algunos de los aspectos que tuvieron que ver con la evolucin de la sociologa de la ciencia, desde su originaria formulacin funcionalista hasta el surgimiento de nuevos abordajes sociolgicos, antropolgicos y filosficos conocidos como estudios sociales de la ciencia. La cuestin central que se quiere resaltar refiere a la demora con que se lleg a estudiar la prctica y la cultura de los cientficos; demora que en parte tuvo que ver con la resistencia a considerar la ciencia directamente como una actividad estrictamente humana. En otras palabras, lo que se busca analizar es de qu manera la tradicin filosfica (anglosajona) y sociolgica -las ms antiguas en el estudio de la ciencia- obstaculizaron abordajes que indagaran sobre las condiciones inmediatas y las mismas prcticas que hacen a la actividad cientfica.

 

 

La versin normativa

 

A principios de los aos 40 Robert Merton comenz a abordar -desde un enfoque especficamente sociolgico- la actividad cientfica, dando inicio a la sociologa de la ciencia. Al definir el objeto de estudio para esta especialidad focaliz su atencin en lo que denomin `la estructura social de la ciencia, deducida de un sistema de normas cuyos componentes aparecen como los garantes de la aplicacin del tan mentado mtodo cientfico (Merton, 1942).

Las preocupaciones de Merton se relacionaban con los aspectos que hacan a la organizacin de la institucin `ciencia: los mecanismos mediante los cuales los cientficos se consagran, las formas en que se produce la circulacin de trabajos, las disputas por las prioridades, etc. Indagaciones que utilizaban herramientas conceptuales ms cercanas a la sociologa de las organizaciones que a la sociologa de la cultura o a la sociologa del conocimiento. En efecto, la nocin de cultura, y menos an la de prctica, no fueron tericamente articuladas por Merton en busca de una mayor comprensin de la actividad cientfica.

Sin embargo, puede percibirse en la sociologa de la ciencia mertoniana una cuestin caracterstica de la corriente estructural-funcionalista a la que este autor perteneca. Y es que detrs de un `enfoque normativo como el suyo, que concibe a la sociedad como un sistema estable integrado por un conjunto de normas investidas de autoridad moral, subyace la existencia -incuestionada- de un considerable consenso cognitivo (Prego, 1992: 47-48).

 

 

El cognitivismo sociolgico

 

Con la aparicin de La estructura de las revoluciones cientficas de Thomas Kuhn en 1962, se desata un debate al interior de las disciplinas que tienen como objeto de indagacin la actividad cientfica, que tendra entre sus principales resultados el surgimiento de nuevos abordajes al interior de la sociologa de la ciencia.

En este nuevo contexto, en Gran Bretaa, a principios de los 70, surge la sociologa del conocimiento cientfico (SCC). Su sede ms renombrada sin duda fue la Unidad de Estudios de la Ciencia de la Universidad de Edimburgo, donde naci el llamado Programa Fuerte, aunque tambin tuvo otros centros de relevancia especialmente en Bath, y tambin en York. La SCC se diferenciaba a s misma de posiciones contemporneas en filosofa de la ciencia y de la sociologa de la ciencia funcionalista. Insista en que la ciencia era constitutivamente social en todas sus instancias: el conocimiento cientfico en s mismo tambin tena que ser entendido como producto social. Se trataba, adems, de un programa de investigaciones definidamente emprico y naturalista.[1]

Precisamente, cmo es que el conocimiento cientfico era social era algo que tena que ser explorado a travs de estudios de la ciencia real, pasada y presente. El apriorsimo de los estereotipos filosficos normativos tena que ser dejado de lado.

 

Tal vez corresponda mencionar la notable influencia que tuvo en varias de las investigaciones salidas de este programa, las reflexiones acerca de la sociologa del conocimiento de Karl Mannheim. Las mismas proporcionaron un modelo de anlisis, que recurra a la bsqueda de las condiciones sociales en que nace el pensamiento para explicar el surgimiento de determinadas expresiones intelectuales (Mannheim, 1931: 231). Mannheim pens el relacionismo como el mtodo de la sociologa del conocimiento. Dicho mtodo consista en considerar todos los fenmenos intelectuales en relacin a la estructura social de la que provengan. Segn este autor, la sociologa del conocimiento deba delimitar -a la vez en su contenido y en su estructura- la opinin que se tratara de examinar; es decir, no solo establecer la existencia de esa relacin, sino al mismo tiempo determinar su alcance y la extensin de su validez.

En este sentido, las diferentes perspectivas seran particulares no slo por presuponer diferentes campos de visin y diferentes sectores de la realidad total, sino tambin porque los intereses y los poderes de percepcin de las diferentes perspectivas estaran condicionadas por las situaciones sociales en que surgieron y de las que dependen. Llegado a este nivel, el proceso relacional se convierte en un proceso particularizador, pues no solo relaciona la aseveracin con un punto de vista, sino que, al hacerlo reduce su pretensin de validez -que al principio era absoluta- a proporciones ms modestas (Mannheim, 1931: 248).

 

Varios trabajos de la SCC se inspiraron en estas formulaciones para llevar, -por derecho propio- el conocimiento cientfico al campo de la sociologa.[2] Y si en versiones anteriores de la sociologa de la ciencia, lo social aparece rodeando la produccin de conocimiento, quedando la misma vedada a la mirada del socilogo que se limitaba a estudiar la organizacin de la actividad cientfica; a partir de la nueva sociologa de la ciencia, es el mismo conocimiento cientfico el que perder su inmunidad para ser considerado como un estricto producto cultural, como un elemento ms de lo social que puede ser explicado por la posicin poltica y social de quien lo realiza.

 

Como precisamente anota Andrew Pickering, desde que la problemtica central de la SCC es la ciencia como conocimiento, la caracterizacin que realiza (la SCC) de la cultura tcnica de la ciencia consiste en concebirla como una simple red conceptual: conceptos que estn a diferentes niveles de abstraccin dentro de esa red, se ligan unos a otros por generalizaciones de variado grado de certeza, y con el mundo natural bajo la gua de varios trminos observables. Cuando la cultura cientfica es descripta en este sentido, una imagen de la prctica cientfica le sigue: la prctica es una extensin creativa de la red conceptual para unir nuevas circunstancias. Y aqu, la SCC, siguiendo a Wittgenstein y Kuhn insiste en dos puntos.

1.    Que la extensin de la red se lleva a cabo a travs de un proceso basado en modelos y analogas: la produccin de nuevo conocimiento cientfico conlleva mirar nuevas situaciones como si fueran tan relevantes como las anteriores.

2.    Que este proceso de diseo basado en modelos es un proceso que est abierto y cerrado a la vez: la extensin de la cultura cientfica -aun entendida como una simple red conceptual- puede, plausiblemente, proceder en un indefinido nmero de direcciones; nada dentro de la red, determina su futuro desarrollo (Pickering, 1992: 4).

 

Que la actividad cientfica sea un proceso abierto en indefinidas direcciones implica un problema para la SCC: por qu la cultura cientfica no se ve continuamente desintegrada en la medida que los actores (cientficos) la desarrollan en una mirada de direcciones concebibles en principio? La respuesta a esta pregunta es la que justifica la intervencin de la sociologa en los estudios de la ciencia. En efecto, la SCC pone la mirada en el aspecto instrumental (pragmtico) del conocimiento cientfico: el conocimiento es para usar, no simplemente para contemplar y los cientficos tienen sus propios intereses puestos en la aceptacin o rechazo de determinados instrumentos.

La introduccin del caracterstico concepto sociolgico de `inters sirve para resolver el problema del cierre de la (apertura de la) cultura cientfica de dos maneras:

1.    por un lado, porque los actores pueden ser vistos como buscando extender la cultura en la direccin que pueda servir a sus intereses ms que en las direcciones en las que no;

2.    por el otro lado, los intereses sirven como pautas contra las cuales los productos de tales extensiones de la cultura cientfica -las nuevas redes conceptuales- pueden ser evaluados (Pickering, 1992: 4).

Una buena extensin de esa red es la que mejor sirve a los intereses de la comunidad cientfica relevante. Esta sera una una descripcin bsica del relato de la SCC sobre la prctica cientfica. A su vez, el conocimiento cientfico debera ser visto, no como una representacin transparente de la naturaleza, sino ms bien como un conocimiento relativo a una particular cultura, cuyo relativismo se especifica a travs del concepto socilogico de inters.

 

 

La crtica

 

Lo radical de la propuesta de la SCC fue objeto de variadas crticas. Un ejemplo de ellas es la realizada por Pierre Bourdieu. En un artculo dedicado a Merton, el socilogo francs sale en defensa de sus trabajos pioneros en sociologa de la ciencia y critica duramente al Programa Fuerte (Bourdieu, 1990). Bourdieu seala que el acierto de Merton fue -en contraste con sus crticos radicales- haber establecido que la ciencia debe ser examinada en relacin a sus dos caras:

       por un lado, hacia el cosmos social en el cual est incorporada -la lectura externalista-;

       por el otro, hacia el microcosmos social constitudo por el universo cientfico, un mundo relativamente autnomo dotado con sus propias reglas de funcionamiento que deben ser descriptas y analizadas en s mismas -la lectura internalista-.

En este punto el Programa Fuerte constituye una regresin para Bourdieu, porque rompe con la lectura internalista que todos estos universos reclaman para s, para caer en el ms brutal error reduccionista de la lectura externa (...) al relacionar directamente los productos culturales con las ms generales condiciones econmicas y sociales (1990: 298). Llama a este recurso argumentativo el efecto de circuito corto.

 

Por su parte, Pickering seala que la versin de la SCC de la prctica cientfica es plausible y suficiente para su declarado propsito de realizar una particular apreciacin social-relativista del conocimiento cientfico. Dice lo suficiente sobre la prctica para hacer clara y creble la posicin de la SCC acerca de lo que es el conocimiento. No obstante ello, si se considera seriamante como una imagen de la prctica y la cultura, ms que como un recurso para pensar el conocimiento, la SCC es dbil, idealizada y reduccionista (Pickering, 1992: 5).

La representacin de la cultura cientfica como una simple red conceptual, y de la prctica como un proceso abierto y cerrado de diseo de estructuras por intereses, no dice mucho sobre la complejidad evidente cuando se mira de cerca un laboratorio. La SCC no ofrece el aparato conceptual requerido para captar la riqueza de la actividad cientfica: el denso trabajo de construir instrumentos, planificar, realizar e interpretar experimentos, elaborar teoras, negociar con los directores de los laboratorios, con las revistas especializadas, con las agencias de financiamiento, etc. Describir la prctica cientfica como abierta e interesada es mirar apenas lo que se ve en la superficie, dice Pickering.

De modo que, si se pretende conocer en qu consiste y cmo se desarrolla la prctica de los cientficos, los elementos de anlisis que provee la SCC no parecen suficientes.

 

 

Un nuevo giro: los estudios sociales de la ciencia

 

Finalmente la pregunta que surge del anlisis de esta evolucin de la sociologa de la ciencia es: por qu esta demora para llegar al estudio del medio social en que se desarrolla la investigacin cientfica? Cules fueron los motivos por los cuales tan tardamente lleg a plantearse la prctica de los cientficos como objeto de indagacin sociolgica y de las dems ciencias sociales?

En primer lugar, para comprender este retraso hay que remontarse al significado de la restriccin que se haba autoimpuesto la sociologa de la ciencia funcionalista. Es que, en tanto que aceptaba -en consonancia con la ortodoxia filosfica de tradicin anglosajona- la estricta demarcacin entre problemas empricos y problemas epistemolgicos,[3] admita la implcita divisin intelectual del trabajo que este principio implicaba y que dejaba a la sociologa apartada de las problemticas de significacin epistemolgicas (Prego, 1994: 67-68).

Al tan solo prestar atencin a la organizacin de la ciencia como un todo, sin reconocer mayores diferencias dentro de lo que llamaban comunidad cientfica, sin estudiar las prcticas especficas de los cientficos en el laboratorio, aquellos trabajos pioneros parecan descontar la racionalidad de esas prcticas, negando o ignorando la existencia de particulares condiciones sociales que fueran necesario conocer para comprenderlas, pues no haba nada idiosincrtico en ellas. Efectivamente, dado que para Merton la estructura social de la ciencia se deduca de un sistema de normas cuyos componentes aparecen como los garantes de la aplicacin del tan mentado mtodo cientfico, el ethos cientfico que constituiran se considera el ms adecuado para la produccin cientfica. Son prescripciones morales tanto como tcnicas (Merton, 1942: 358).

Con el surgimiento de la SCC se pone de manifiesto una abierta discrepancia con la orientacin de la sociologa de la ciencia funcionalista. Una de las crticas fue, precisamente, a la acentuada idealizacin que caracteriza la conceptualizacin del ethos cientfico; aunque, previsiblemente, la que marcara las mayores diferencias fue el reproche por haber resignado enteramente () el aspecto central y distintivo de dicha actividad como tal: el proceso de produccin del conocimiento cientfico (Prego, 1994: 68).

Por otro lado, cuando la SCC toma al conocimiento cientfico como legtimo objeto de estudio sociolgico provoca un conflicto por competencia con la filosofa de la ciencia, pero al mismo tiempo incorpora una de sus limitaciones caractersticas al continuar unilateralizando dicho objeto de estudio. En efecto, para la filosofa clsica de la ciencia, y para la SCC tambin, la primer cuestin de inters fue siempre el producto de la ciencia, especialmente su producto conceptual, el conocimiento. Nuevamente, la cuestin de las prcticas de los cientficos y la misma nocin de cultura quedaban postergadas como recursos conceptuales para comprender la ciencia.

 

Pickering destaca, oportunamente, que el estudio de las prcticas puede tener amplias implicaciones para las disciplinas sociales. En este sentido, puede observarse que tpicamente las imgenes de las prcticas sostenidas en las tradiciones de la ciencia como conocimiento se caracterizan por distintivas reducciones disciplinares. Las concepciones clsicas en filosofa de la ciencia buscaban representar la prctica cientfica como la operacin de la razn y en ese mismo acto se identificaban a s mismas como filosofa: discurrir sobre la razn es una tarea propia de la filosofa. Del mismo modo, la relacin causal que la SCC establece de lo social a lo tcnico, la ubica segura en el campo profesional de la sociologa. Contrariamente, no hay garantas que buscando entender la prctica de los cientficos se arrivar a conceptos propios de una especfica disciplina. Es decir, para lo nuevos enfoques que nacen como respuesta a estas limitaciones en la comprensin de la ciencia, no se trata de discusiones dentro de la filosofa, teora social, historiografa, etc., sino desafos a las mismas matrices disciplinarias que buscan estudiar las prcticas y la cultura a partir de las cuales se desarrolla la actividad cientfica (Pickering, 1992: 7).

 

 

Bibliografa

 

 

BOURDIEU, P. (1990) ; Animadversiones in Mertonem en Robert K. Merton. Consensus and Controversy, Londres / Nueva York / Filadelfia, Falmer Press ; pp. 297-301.

MANNHEIM, K. (1931) ; Sociologa del conocimiento en Ideologa y utopa, Mxico, F.C.E., 1993 ; pp. 231-271

MERTON, R. (1938) ; La ciencia y el orden social en La sociologa de la ciencia, tomo II, Madrid, Alianza, 1977 ; pp. 339-354.

______ (1942) ; La estructura normativa de la ciencia en La sociologa de la ciencia, tomo II, Madrid, Alianza, 1977 ; pp. 355-368.

PICKERING, A. (1992) ; From science as knowledge to science as practice en Pickering, A. (editor); Science as practice and culture, The University of Chicago Press, Chicago; pp. 1-26.

PREGO, C. (1992) ; Las bases sociales del conocimiento cientfico. La revolucin cognitiva en sociologa de la ciencia, Bs. As., C.E.A.L.

______ (1994) ; De la ciencia como objeto de explicacin: perspectivas filosficas y sociolgicas, en REDES, Vol. I, N 1, setiembre de 1994 ; pp. 49-71.

 



Notas:

 

* CONICET / Instituto de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnologa, Universidad Nacional de Quilmes. Rivadavia 2358 6 piso - 1034 - Capital Federal

TELEFAX: 951-8221/2431 C.E.:

 

[1] En teora social por `naturalismo suele entenderse aquella concepcin de la naturaleza del conocimiento producido por la ciencia social que lo asimila estructuralmente al de las ciencias de la naturaleza; y donde se considera un aspecto central la bsqueda de leyes como tarea bsica de la investigacin, como as tambin la estructura nomolgica del cuerpo de conocimiento (Ver Prego, 1992: 71).

[2] Uno de los trabajos donde esta influencia es muy manifiesta es la investigacin de Donald MacKenzie sobre una controversia dentro de la teora estadstica. (MacKenzie, D. ; Teora estadstica e intereses sociales : un estudio de caso, Secr. de Posgrado, Fac. de Ciencias Sociales, UBA, julio de 1991). [Trad. C. Prego].

[3] Las concepciones clsicas en filosofa de la ciencia (paradigmticamente resumidas en el empirismo lgico y el racionalismo crtico) compartan la idea que podan distinguirse dos instancias -que definan, a la vez, dimensiones de la actividad cientfica y mbitos de incumbencia disciplinaria- ante la cuestin del descubrimiento cientfico: la primera tena que ver con las condiciones sociales y psicolgicas que daban lugar a la aparicin del conocimiento, que constituan las relaciones externas de las ideas y que eran materia de indagacin de disciplinas como la sociologa, la historia o la psicologa. La segunda instancia refera a las cuestiones de justificacin o validez del conocimiento, constituan las conexiones internas de las ideas y eran objeto de estudio de la filosofa de la ciencia (Prego, 1994: 51-59).

 

Fuente:

Bargero, Mariano: La prctica y la cultura de los cientficos en los estudios de la ciencia. Presentado en las 4tas Jornadas de investigadores de la cultura, 16, 17 y 18 de noviembre de 1998. Facultad de Ciencias Sociales. UBA.