CAPTULO II

NUEVO MTODO DE ESTUDIO DE LA INFANCIA

 

 

I. Crtica

 

El estudio actual de los ms simples procesos mentales demuestra que nuestra concepcin de los primeros momentos de la vida psquica es poco clara. Hblase mucho hoy da del estudio cientfico de la infancia; pero si preguntamos lo que constituye dicho estudio al par que la causa de su escaso progreso, no recibimos ninguna respuesta seria, y continuamos viviendo de una ciencia formada por algunas ancdotas maternales[1].

Dos mtodos hay tan slo para estudiar al nio, como, por lo dems, cualquier otro asunto cientfico: la observacin y la experimentacin. Pero quin puede observar y quin puede experimentar? Quin sabr servirse del telescopio para la observacin de un nuevo satlite? Verdaderamente, no hay ms que un astrnomo hbil. Quin sabr discernir en el incoherente tartamudeo del enfermo los caracteres de la afasia? Indudablemente, slo el neurlogo. La observacin requiere toda la habilidad de discernimiento de un especialista. Y no obstante, a quin se deben las observaciones que poseemos sobre esta cuestin? En primer lugar, a las numerosas mams que saban menos acerca del cuerpo humano que de la luna o de tal o cual planta silvestre; otras, a algunos excelentes paps que jams se acostaron en el mismo aposento que sus hijos y que apenas si les vean al da una hora, cuando acababan de vestirlos. Algunas, en fin, proceden de gentes del pueblo, que jams comprendieron la distincin entre lo reflejo y lo voluntario o la de la adaptacin fisiolgica y la adaptacin consciente. En realidad, slo el psiclogo puede observar al nio, y tan penetrado debe estar de su ciencia y de sus principios, que el estudio metdico del nio ha de llegar a ser para l casi un instinto.

Es evidente, sin embargo, que toda observacin de buena fe tiene su importancia y pueden hacerla cuantos estn en el caso de alternar con los nios y estudiarles sin prejuicios. Pienso que muchos padres podran dedicarse a esto con gran utilidad; pero cuando se trata de interpretar estos antecedentes, queda siempre la incertidumbre de saber si los padres o la nodriza estuvieron realmente libres de toda influencia de afeccin, de orgullo, de celos, etc. En suma, para establecer estas leyes, la ciencia deber esperar a que personas doctas y competentes escojan las ocasiones que hallarn de estudiar seriamente al nio.

En cuanto a la experimentacin, la necesidad sintese ms todava. Cuando se declara que un nio hace tal o cual cosa, bastara a menudo una coordinacin muy elemental de las condiciones esenciales del acto para averiguar si el nio es verdaderamente culpable de l. Para experimentar as debemos sin embargo poseer nuestras ideas, nuestros principios y nuestros procedimientos preconcebidos de crtica y de examen. Se ha intentado sofocar la ciencia bajo una estril balumba de ridas observaciones y quitarle toda savia vital. Aqu, como en todas partes, hemos odo este grito ultra-positivista: suprimid las teoras. Al contrario, dadnos ideas, ideas, siempre ideas. Dejad que emita una idea todo hombre que la tenga. La Idea! Si precisamente es lo que diferencia la simple observacin de la mujer, de la del buen psiclogo. Aqulla no tiene teora, ste s; aqulla es interesada, ste no. Aqulla puede criar una docena de hijos, pero no es capaz de la menor observacin; ste puede estudiar durante largos meses para confirmar alguna teora psicolgica o pedaggica y definir leyes que dominarn tal vez un da toda la formacin y la higiene del nio.

En la experimentacin con los nios, deben nuestras teoras guiar nuestros trabajos, indicarnos los experimentos que preservarn el crecimiento del nio, los que despertarn sus potencias y le conducirn a la plenitud de su desarrollo. Pienso que de todo esto ha carecido en muy grande escala la psicologa cientfica y la pedagoga aplicada. Las confusiones de lo fisiolgico y lo mental son tan numerosas en la infancia; lo simple animal hace perfectamente las veces de la razn tan a menudo, y la razn es tan vacilante bajo el empuje de los instintos, de los impulsos internos y de las violencias exteriores, que la tarea es sumamente dificultosa, esto sin hablar de los obstculos que resultan de la delicadeza y de la fragilidad de las gracias nacientes del espritu. Experimentos! Cada vez que enviamos a un nio de la casa a la escuela, le sometemos a una experimentacin de la especie ms grave y ms alarmante. Confimosle en manos de un maestro que no slo es incapaz de dirigirle, sino que, funcionando como una mquina, procede siempre de idntico modo con infinita variedad de nios. Ah! y qu puede resultar de esto sino la gran probabilidad de que los dos tercios de los nios fracasen irrevocablemente en la escuela o se interrumpa su desarrollo moral y mental, cuando todos ganaran recibiendo su educacin en el hogar? En la mayor parte de casos, estn los nios gobernados de tantas y de tan locas maneras, que es de presumir que una dbil pero inteligente influencia les hara buenos; pero sera preciso guiarse por una visin profunda de la realidad, por una segura observacin psicolgica.

Deseo con este prembulo llamar la atencin del lector acerca de un mtodo prctico de experimentacin[2]. Cuando nos esforzamos en elucidar cuestiones tales como el grado de memoria, del recuerdo y de la asociacin en el nio y otras anlogas, aun fundndonos en el propio testimonio, experimentamos siempre graves dificultades, sobre todo cuando se trata de interpretar las respuestas del nio de una manera adecuada. Ordinariamente se llega al espritu del nio, y no puede estudirsele sino a travs de sus diversas expresiones: la voz, la mmica de la faz y el gesto. A la pregunta: Qu hace el nio? debe seguir inmediatamente esta otra: Cmo lo hace?, mucho ms dificultosa de responder porque exige mayor ciencia y perspicacia. Es evidente que por medio de los reflejos y de las contestaciones ms espontneas penetramos ms adentro en la vida del nio.

Las respuestas ms complejas y ms extensas denotan una vida ms desarrollada, pero ofrecen mayor dificultad de anlisis y permiten llegar ms difcilmente a una pintura exacta del estado mental que velan. Me explicar con un ejemplo. Tomemos el problema del orden de aparicin de las sensaciones de color en el nio, problema, ya se sabe, muy estudiado. Preyer instituye la serie de experimentos siguientes: muestra diferentes colores a un nio y le pide que se los nombre; luego los resultados se expresan por la relacin de las respuestas justas con el nmero total de las preguntas hechas. Este experimento no implica sin embargo menos de cuatro preguntas distintas, y los resultados no ofrecen ninguna ocasin de anlisis. Supone: 1, la distincin de los diferentes colores desplegados simultneamente delante de l y necesita el desarrollo completo de la excitabilidad del nio por los colores; 2., la capacidad de reconocer y de identificar un color visto ya; 3., una asociacin entre la imagen del color, la memoria de su nombre y la de su pronunciacin; 4., igual aptitud de la voz para pronunciar los nombres de diferentes colores que se habrn reconocido. Todo esto es tanto ms complicado, cuanto semejante fenmeno supone mltiples asociaciones, tan variables como las diversas vas de esos pequeos seres.

El solo hecho de que el lenguaje se adquiere largo tiempo despus de la capacidad de reconocer ciertos objetos y ciertos colores, demuestra perfectamente que los resultados de este mtodo carecen de valor para el problema en cuestin. Que el cuarto punto sealado sea un verdadero manantial de confusiones, parceme demostrado por el hecho de que los nios reconocen muchas palabras que slo difcilmente pronuncian. M. Binet, que emple la segunda forma de este experimento, nombraba l mismo los colores y slo peda al nio que eligiese en el montn el color nombrado. Este mtodo dio resultados distintos de los que se obtuvieron por el antiguo. As el nio de Preyer reconoca con ms facilidad el amarillo; pero el resultado lo confirmaron tan slo algunos experimentos posteriores que conozco[3].

Esa otra objecin de que el nio puede reconocer los colores antes de saber sus nombres, que, por otra parte, puede confundir e intervenir, la ha recogido Binet perfectamente[4], y ha intentado eliminar esta nueva fuente de error. Su ensayo constituye el tercer momento en la posicin del problema. Adopta el mtodo de reconocimiento como preferible al de apelacin. Se contenta con mostrar al nio una ficha roja, por ejemplo, ordenndole que escoja, en un montn de fichas de diversos colores, otra ficha roja[5].

Este mtodo trae de nuevo la cuestin al segundo de los puntos enunciados. Es el procedimiento habitual para asegurarse de la integridad de visin de los colores. Por lo dems, informa muy exactamente sobre lo que hay necesidad de saber respecto a un navegante o a un mecnico, es decir, sobre la capacidad de identificacin de sus sensaciones actuales de rojo o de verde. Pero es claro que todava queda por resolver una cuestin ms fundamental, la misma de la percepcin del color. En efecto, es posible que un nio no pueda reconocer un color aislado aun cuando distinga muy bien colores colocados unos al lado de otros[6]. Precisamente esta es la cuestin que se debate ahora: En qu poca percibe el nio los diferentes colores y en qu orden?

Un ltimo punto de la crtica de Binet me permitir dar claridad a mi argumentacin. Suprimiendo las diferentes memorias verbales, obtinese el mtodo de reconocimiento. El nio identifica el color, es decir, reconoce el color ya visto. Pero los que estn al corriente de las discusiones recientes que ha suscitado el problema del reconocimiento, recuerdan que el empleo de la palabra connotante no est eliminado para los nios de tres a cinco y aun menos edad. Lehmann observa que las lanas coloridas se reconocen cuando son conocidos los nombres de los colores (Benennungsassociation) y que los matices que no tienen nombres especiales o a la menos cuyos nombres no son conocidos, no se reconocen. Otros sostienen que un elemento indistinto e inobservado, un Nebenvorstellung, puede ayudar al conocimiento. Si se aceptan estos resultados, parece natural que la cuestin se pruebe con nios ms pequeos e ignorantes de los nombres de los colores. Binet experiment con nios de treinta y dos a cuarenta meses. Tal vez sea una confirmacin de la teora de Lehmann, ya que los colores perfectamente reconocidos en la lista de Binet son aquellos cuyos nombres resultan menos familiares a los nios; la lista obtenida por el mtodo de apelacin est en el orden de frecuencia de las identificaciones: rojo, azul, verde, rosa, marrn, violeta y amarillo, y la lista obtenida por el empleo de los dos mtodos indicados: rojo, azul, naranja, marrn, rosa, violeta, verde, blanco y amarillo.

 

 

II.- Exposicin

 

Esta cuestin del color basta para dar a comprender los caracteres esenciales de un mtodo verdaderamente experimental. Slo lo espontneo o lo reflejo directo pueden indicar exactamente el valor del estmulo sensorial. He tratado, pues, de establecer un mtodo que pueda producir esos resultados en trminos de reacciones motrices; reacciones escogidas, por otra parte, entre las ms primitivas, las ms habituales y las ms fciles de provocar. Los movimientos manuales en el nio parecen ser los que ms exactamente responden a este ideal. La mano expresa las primeras excitaciones, y hay pocas que no traduzca, pues como instrumento ms flexible de la voluntad, llena los ms variados e interesantes oficios. Tenemos movimientos espontneos de los brazos y de las manos, movimientos reflejos, movimientos de persecucin, movimientos de prehensin y de apretura, movimientos mmicos e instintivos, movimientos inteligentes y voluntarios, indicadores todos ellos del grado de desarrollo del espritu. Los rganos del lenguaje tardan ms a entrar en funcin, Y el uso de la palabra implica un desarrollo considerable ya. Parecime, pues, interesante investigar si los movimientos de prehensin traduciran acaso con cierta regularidad las modificaciones de la sensibilidad infantil y en qu medida podra hacerse un mtodo experimental para el estudio de los prvulos[7].

Puedo aadir una o dos consideraciones para demostrar que un mtodo que merece el nombre de dinamognico es tericamente aceptable. Por otra parte, ciertos resultados adquiridos en la observacin de la psicologa de los sentidos y de los movimientos, dan a comprender todo su valor Es un hecho que los rganos dotados de la mayor motilidad especialmente la mano y los dedos, poseen tambin la sensibilidad ms delicada. Otro hecho es que ciertas acciones caractersticas se producen primeramente con las manos; ejemplo, los fenmenos de imitacin y de mmica. Y no deja de ser tambin un hecho que las primeras manifestaciones de la voluntad se traducen por la agitacin de las manos[8]. La mejor indicacin de la sensibilidad, tanto local como general, del nio, es por lo tanto la mano. Fr afirma que las excitaciones sensoriales de toda especie, aumentan el mximum de fuerza de la mano.

Cada color tiene su accin propia y constante sobre los movimientos. Los sonidos tienen igual influencia. El tic-tac de un reloj se oye mejor si se acenta este ruido con movimientos paralelos. Adems, el tiempo de reaccin de los movimientos de la mano disminuye en razn inversa de la intensidad de la excitacin, sonido, color, etc. Un sonido ruidoso provoca un aumento de volumen de la mano llevando a ella ms considerable aflujo de sangre. El fenmeno del msculo lector y su demostracin experimental por Jastrow, los experimentos de Binet y de P. Janet sobre los movimientos inconscientes y en fin los antecedentes de mis propios experimentos, todos estos hechos parecen justificar la teora que considera los movimientos manuales del nio como la ms segura expresin de su sensibilidad. Hace ya tiempo que Magendie emiti la idea de medir los cambios de la sensibilidad por las variaciones de la presin sangunea[9].

Por lo dems, no es necesario que nos preocupemos de saber si los movimientos de las manos son voluntarios o no. Podemos tambin asegurar que mucho despus de la aparicin de la voluntad, las reacciones infantiles estn enteramente bajo la influencia de la vida de los sentidos. Viven tan de lleno en lo inmediato presente, tan sometidas a las circunstancias del medio, que es fcil descubrir las excitaciones que provocan los movimientos. En este caso, las sensaciones que siguen los estmulos de los movimientos convirtense tambin en estmulos del esfuerzo, y los esfuerzos manuales del nio pueden suministrar una indicacin de su grado de discernimiento, de apetito, etc.; en una palabra, de todos los diferentes fenmenos que provocan el esfuerzo.

Supongamos que suspendo un trozo de carne por encima de la cabeza de mi perro y que le excito a saltar para cogerlo. Si al primer salto no lo alcanza, saltar ms alto la segunda vez. Por qu? No es que el perro juzgue necesario levantar ms el salto, sino que le ha excitado la proximidad de la carne, sea porque la vio mejor o porque la oli ms de cerca. Supongamos ahora que este cebo no sea ms que un trapo rojo. No repetir el salto. El trapo no le parece peligroso, pero la sensacin que provoca ha destruido el primer estmulo del apetito que primeramente haba experimentado. Tenemos aqu un hecho de dinamogenia sensacional o sugestiva, y el estado de espritu del nio hacia los veinticuatro meses es aqul exactamente.

Este mtodo puede igualmente contestar las siguientes preguntas:

1.a Percepcin de los diferentes colores indicados por el nmero y la persistencia de los esfuerzos del nio para comprender los objetos coloridos. Es el problema de la percepcin del color.

2.. Excitacin relativa de los diferentes colores en los nios, medida por los mismos esfuerzos, o sea el problema de la distincin de los colores y de las preferencias del nio.

3.a Excitacin relativa de las diversas combinaciones de color.

4. Exactitud relativa de la estimacin de las distancias igualmente indicadas por los esfuerzos de los nios para alcanzar los objetos.

5.a Atraccin relativa de las diferentes formas geomtricas (estrella, crculo, cuadrado, etc.), recortadas en un papel del mismo color.

6.a Uso relativo de la mano izquierda, de la derecha o de las dos juntas.

7. Aparicin de los movimientos instintivos e imitativos.

8. Aparicin de los movimientos voluntarios.

9.a Presencia y carcter de los movimientos asociados a los diferentes momentos del desarrollo motor.

10. Energa del deseo y de la inhibicin voluntaria sealada por la persistencia de los movimientos de prehensin.

11.a Energa relativa de las diversas sensaciones en los diferentes perodos de la vida del nio segn sus expresiones motrices comparadas.

12.a Influencia inhibitoria de las asociaciones elementales, especialmente de las penas, de los castigos, etc.

Comprendo perfectamente que es muy breve esta lista, pero mi intento era tan slo evidenciar la ignorancia de los experimentadores ante la psicofsica de la vida activa[10]. Aunque este mtodo no se aceptase ms que para una mitad de los problemas antes mencionados, constituira ya esto un gran progreso. Por mi parte, lo he aplicado a varios de ellos de un modo ms o menos completo.

En las pginas que siguen, podrn verse los resultados obtenidos con mis dos hijas H. y E. Para cada caso estudiado, he procurado especificar los experimentos en que he reconocido algn valor como resultados adquiridos o simplemente como indicaciones metodolgicas.

 

III. -Frmula del mtodo dinamognico

 

Este mtodo, reducido a sus elementos ms esenciales, implica siempre dos variantes. Supongamos que se trata ya de nios crecidos que se esfuerzan en alcanzar los objetos que perciben. Las reacciones variarn con la distancia del objeto presentado y con la naturaleza del estmulo. Observemos por ejemplo a un nio de ocho meses, haciendo constantes esfuerzos para alcanzar una naranja distante 11 pulgadas; a 14, los esfuerzos disminuyen, no son ya tan frecuentes y a veces cesan por completo. Por otra parte, aun le atrae el rojo cuando ya no le excita ningn otro color.

Si tomamos los casos ms sencillos (casos en que la observacin demuestra que las respuestas del nio son constantes para condiciones normales de comodidad y de bienestar), podemos considerar la calidad y la distancia como las nicas variantes de importancia. Por calidad, entiendo la clase de atractivo producido por el estmulo. Si queremos, pues, estudiar el poder atrayente de diversos objetos, es claro que variar en razn directa de la calidad (c) y ms o menos en razn inversa de la distancia (d). En otros trminos, si representamos por D la potencia dinamognica excitadora de un estmulo, tendremos la frmula:

 

D =

k

c

d

en la que k representa el signo de la proporcin.

No considero esta frmula como matemtica, sino simplemente como indicadora de los cambios posibles del valor excitante de un estmulo. Esto permite comprender mejor la naturaleza del mtodo de las reacciones, sus lmites y sus posibilidades de aplicacin. Si c permanece constante, la experimentacin permitir determinar la ley que rige a D cuando d vara, o bien establecer la misma ley para diferentes edades.; teniendo en cuenta por otra parte la distancia visual asociada a la distancia muscular. En fin, si d permanece constante, los experimentos demostrarn los diferentes poderes de atraccin correspondientes a las variaciones de c.

Es interesante examinar segn esta frmula lo que significa en trminos prcticos d = 0 d = ∞ . Si el nio, por ejemplo, tiene an necesidad de esfuerzo para discernir un color distante 9 pulgadas, ser prcticamente el caso de d = 0. Como de hecho, una distancia ms corta no tiene ya influencia alguna en las variaciones posibles de D, los experimentos posteriores no dependen ms que de los valores variables de c. Pero entonces por qu la influencia de d no se suprime igualmente de ciertas series de experimentos en los cuales d es constante e igual por ejemplo a 14 pulgadas? Vedlo: En idnticas series, la influencia de d prcticamente vara segn ciertas circunstancias: el hbito, la fatiga, etc. Si el nio hace esfuerzos para apoderarse de un objeto azul distante 12 pulgadas y lo alcanza justo, le a traer ms poderosamente un objeto verde igualmente distante 12 pulgadas de lo que le hubiera atrado el mismo objeto verde alejado tan solo 9 pulgadas. As la psicologa se mezcla con las matemticas, y as el valor de d = 0 que no deja subsistente sino la influencia del valor de c, no es la menor distancia posible, sino la distancia normal de prehensin del nio.

Por otra parte, si el nio no puede alcanzar ya nada ms a una distancia de 14 pulgadas, se tiene prcticamente d = ∞, pues este valor de d imposibilita el alcance del objeto y anula por consiguiente todos los valores de c. La distancia inhibe por entero los movimientos; pero entonces interviene tambin un nuevo factor psquico. En ciertos casos la inhibicin provocada por el exceso de la distancia no es completa, y el nio traduce la excitacin provocada (valor de c) por una violenta agitacin acompaada de una crisis de lgrimas. Estas dos interferencias psquicas se estudian ms adelante en su influencia sobre la a paricin de la capacidad de los dextros[11] y de los zurdos[12]. Esta breve discusin de la frmula anterior demuestra perfectamente que la intervencin incesante de las matemticas en psicologa slo produce una ilusin de exactitud. Este mtodo, como todos los mtodos psquicos, slo puede emplearse con mil precauciones y con numerosas insuficiencias a pesar de todo. La ltima condicin de tales experimentos (cuya importancia, por lo dems, es capital en el estudio de la infancia) resulta una clara y simptica observacin de sus actos mentales. En efecto, nicamente una simpata verdaderamente despejada puede comprender los sutiles clculos, que en los nios de inteligencia despierta nacen de las ms ligeras modificaciones de tratamiento.

Paso ahora a aducir hechos y experimentos que demostrarn la constancia de las reacciones del nio y evidenciarn el principio general de la dinamognesis, sobre la cual, en definitiva, parece que descansa todo el desarrollo muscular del nio y de la raza.

 

 

 



[1] Vase, por ejemplo, las que refiere Sully en Studies in Childhood.

[2] Mi primera exposicin sobre este punto publicse en Science (New-York, 21 Abril 1893). El trabajo de Warner, The Development 01 Mental Faculty procede tambin por el estudio general del movimiento

[3] Garbini. Arch. Per l`Anthrop.,etc.,1894, nms. 1 y 2.

[4] Miss Shinn expone muy lcidamente esta confusin entre el rojo y el azul y la interpreta con notable correccin. Vase Notes on the Development of a Child, Parte I, pgs. 38 y 50.

[5] El profesor M. Preyer me escribe que l hizo tambin la prueba en 1882.

[6] Vase la discusin sobre el examen y comprensin de los sonidos, cap. XIV, prr. 3.

[7] Las observaciones de Mrs. Ladd Franklin (The Psychological Review, 1894, I, pg. 202) concuerdan con las mas. Como yo, cree que las variaciones de dilatacin de la pupila bajo la influencia de ciertos colores (experimentos de Sach) pueden servir para denotar las sensaciones de color de los prvulos.

[8] Soltmann. Vase el cap. XIII sobre el Origen de la Volicin.

[9] Fr. Sensation et M ouvement, p. 56.

[10] Vase los experimentos antes referidos, cap. XIII, prrafo 4. El profesor Munsterberg sugiere un mtoq,opara estudiar la influencia de las excitaciones sobre los movimientos de los ojos, la atencin, etc.; basado sobre la dinaogenia, y parte de los mismos principios que sta. (The Psychological Review, I, pg. 441, Septiembre 1894.)

[11] En el diccionario no figura la palabra dextro para denominar al que se sirve de la mano derecha; pero s trae la palabra ambidextro para sealar al que usa igualmente de la mano derecha que de la izquierda. No parecer, pues, raro el neologismo dextro, que derivo del latn dexter, dextra, dextrum, y uso con preferencia a diestro para dar ms adecuada significacin a la palabra y para mayor inteligencia del texto (N. del T. )

[12] Cap IV.