El Yo Moderno y los Orígenes de la Psicoterapia
Valeria Claudia Paola Vallone

 

 

INTRODUCCION

Nuestro objetivo es presentar un informe de lectura que expone el nacimiento de un yo moderno y su relación con su contexto. Durante el Siglo XVIII comienza a considerarse al sujeto como objeto de estudio de la ciencia. Canguilhem, en su conferencia expuesta, se refiere a este hecho como el nacimiento de la psicología como ciencia de la subjetividad(1) Además, Gusdorf plantea que hay una psicología concreta que se desarrolla, paralela y separadamente a la tradición intelectual, como una exploración del sujeto y de su interioridad.(2)

En el mundo pre-moderno el sujeto era sujeto de una comunidad, de una familia, de una religión, etc. Esa comunidad, que era sometida a una autoridad de poder soberano, el sujeto se incluía y se indiferenciaba. Más tarde, este sujeto tradicional es reemplazado por un sujeto que se caracteriza por una afirmación de su yo.

En la modernidad, no hay una sola definición ni un solo rasgo del sujeto moderno. Ciertas condiciones culturales contribuyeron al surgimiento de: un sujeto moderno de la ciencia, un sujeto moderno político, un sujeto moderno como un sujeto de sentimiento, entre otras características originadas a partir de estas transformaciones culturales. Estos temas, excepto "el sujeto de sentimientos", no serán desarrollados en el presente trabajo, dado que su exposición exigiría una investigación muy profunda, innecesaria para el este informe.

Por otra parte, se encuentran referencias sobre el tema seleccionado en las ideas de Elena Pulcini, quien explica que en la era moderna hay una pasión que domina al hombre y es el amor a sí mismo.(3)

A partir de la lectura de la bibliografía correspondiente se plantea el siguiente problema: hay alguna razón para incluir al yo en las psicoterapias?, cuál es la relación entre el surgimiento de un yo moderno y los orígenes de las psicoterapias?, o mejor aún, existe realmente una relación entre ambas cuestiones?. De ser así, hay alguna evidencia histórica que acredite esta relación?.

A fines del Siglo XVII y principalmente durante el Siglo XVIII aparecen las neurosis (las enfermedades de los nervios), son enfermedades modernas que no pueden entenderse y curarse a partir del método anatómico. Entonces, hay una correlación entre el surgimiento de los nuevos trastornos y ciertas condiciones culturales?

En el presente trabajo se intentará abordar estos interrogantes con el propósito de aclarar algunas cuestiones acerca del tema planteado.

EL YO INTIMO

Retomando las reflexiones de Canguilhem, es necesario exponer que el filósofo recurre a Maine de Biran para introducir la idea de que "la psicología se convierte en la técnica del Diario íntimo y la ciencia del sentido íntimo"(4). Es decir, la estructura de los textos es la del Diario íntimo, la autobiografía, y el modelo es la Confesión. "Maine de Biran, trata de hacer un pasaje del yo pienso cartesiano (ciencia del sentido interno) al yo deseo."(5)

El Siglo XVIII es el Siglo de la Razón, y es también el Siglo de las Neurosis. Pinel participó de la investigación sobre las pasiones, así como la noción de enfermedad mental, tal como se formula en la psiquiatría del Siglo XIX. "Pinel había abogado por la idea de que los alienados son a la vez enfermos como los otros, ni poseídos ni criminales y diferentes de los otros, es decir que debían ser atendidos separadamente según los casos, dentro de los servicios hospitalarios especializados."(6) Evidentemente los sujetos alienados estaban adquiriendo una nueva faceta. "...Desde el comienzo, allí donde el hombre va a ser objeto de algún tipo de conocimiento que se acompaña de una intervención estará dirigida al reestablecimiento de algún orden que lo aleje del fantasma del caos..."(7)

Luego Canguilhem continúa: "Pinel fundó la medicina mental como disciplina independiente a partir del aislamiento terapéutico de los alienados en Bicêtre y en Salpetrière... Esquirol defiende su tesis de medicina sobre las pasiones consideradas como causas, síntomas y medios curativos de la alienación mental."(8) Así, las pasiones comienzan a ocupar un lugar en la ciencia. El yo se revela en relación a una experiencia de exploración de sí mismo, en las profundidades del sujeto.

En la conferencia el autor citado continúa hasta que por fin se refiere a los orígenes de la psicoterapia: "Y es en la Salpetrière donde, después de Pinel, Esquirol, Lelut, Baillarger y Falret entre otros, Charcot llegó a ser, en 1862, jefe de un servicio cuyos trabajos serán seguidos por Ribot, Janet, Marcier, y Freud... Si se piensa que lo psíquico puede ser inconsciente, la psicología no se reduce a la ciencia de la consciencia. Lo psíquico no es solamente lo que es ocultado, sino lo que se oculta; lo que se oculta no es solamente lo íntimo, sino también lo abisal. La psicología ya no es solamente la ciencia de la intimidad, sino la ciencia de las profundidades del alma".(9)

Otros autores ya citados anteriormente amplían: "Esta línea, en la cual va a aparecer un sujeto en diálogo con su intimidad, con sus pasiones, con sus deseos, con sus sentimientos y con sus voluntades, evoluciona hasta convertirse en una verdadera psicopatología, concretamente con Charcot y, remarca Canguilhem, que de alguna manera del modelo de Charcot también se deriva el psicoanálisis. (Freud estuvo en 1886 en Francia estudiando con Charcot)".(10) De esta manera quedaría, para Canguilhem, manifestada una estrecha relación entre la psicopatología y su culminación en el psicoanálisis y el yo moderno que se refiere a lo íntimo y a las profundidades del alma (lo que se oculta), dado que en el contexto en el que surge el yo íntimo, necesariamente habría que hablar de una nueva psicología.

LA LITERATURA DEL YO

Con la intención de abordar el interrogante planteado en mayor profundidad, se hará referencia al nacimiento del yo, a su advenimiento. Las fuentes de los nuevos malestares de la modernidad son diversas y se exponen en la literatura del yo, referida al propio sujeto. "La literatura del yo, en tanto es literatura, se expone sin embargo según el orden de la palabra hablada, pero esa palabra aparente reenvía a las intenciones profundas, es del orden de la confidencia y tiene por objetivo revelar el secreto de sí a sí, y de sí para sí, justificación última de su existencia personal".(11) El yo moderno es capaz de buscar la verdad en su intimidad (anteriormente buscaba la verdad fuera del sujeto, precisamente en lo que las grandes figuras decían). En su deseo es, al mismo tiempo, un yo que enfrenta un cúmulo de incertidumbre, frente a las seguridades (tales como la religión, la tradición, etc.) de una sociedad. Entonces, todo lo que se había ganado en términos de igualdad (ya que ahora el poder soberano está en cada uno) se pierde a la vez por esta incertidumbre, esta soledad en la que se encuentra el individuo moderno? , es este el precio que debió pagar el yo moderno por su emancipación? Es sabido que cuando hay incertidumbre, hay búsqueda de un sostén. La literatura referida al propio sujeto da cuenta de la inseguridad. El yo que nace es un yo de la experiencia de una extrema singularización subjetiva, es un yo de la Confesión, de la Pasión, del Deseo singular y personal. Esta literatura manifiesta que cada uno se cuenta en primera persona. De esta manera el sujeto se repliega y se sostiene en un ejercicio de autoreflexión. Las Confesiones son acerca de un sufrimiento ligado a lo personal. " Las escrituras íntimas centradas sobre una vida personal que se anuncia, se denuncia, se condena, o se justifica, son un signo de los tiempos modernos; frente al discurso de la ciencia que pretende descifrar la verdad del mundo, frente a los dogmatismos de orden teológico, estético o moral, que reducen al ser humano al modelo unitario impuesto por la ortodoxia religiosa o artística, el ser personal afirma su existencia singular".(12) Gusdorf plantea que "todo esfuerzo por decirse supone la búsqueda de una liberación".(13)

En esta búsqueda de revelación de sí, de los secretos, se encuentran similitudes con las histéricas, quienes le revelaban al analista sus secretos, y de esta manera aliviaban (en el mejor de los casos) sus síntomas. Hay una verdad singular, que se encuentra en uno mismo y que uno mismo puede descubrir (el conocimiento ya no está garantizado por una fuente externa, debe encontrarse por convicción, la certeza está en uno mismo). Pero la verdad apunta a lo más escondido, a lo más propio, a una verdad secreta. Permite afirmar mi yo con una condición distintiva respecto del otro.

Según la opinión de Gusdorf, hay una renovación de la psicología misma: ".... esa relación psicológica hacia sí, fundamental en la vida religiosa, conducía necesariamente al individuo a observar su yo, y a profundizarlo. En adelante y más allá de la significación religiosa de la observancia de sí, el individuo aislado toma interés por su propia subjetividad, por su manera

de ser en particular. Los procesos psíquicos... que escapaban hasta ahí a la atención para acceder por primera vez a la consciencia y devenir experiencia vivida... Las nuevas facultades de análisis íntimo revelarán una variedad de aspectos de la experiencia personal y terminarán por enriquecer el dominio literario nutriendo con sus aportes a la poesía, la novela, el teatro, y enriqueciendo las correspondencias privadas... La espiritualidad se inscribe en el campo de lo psicológico. El dominio íntimo deja de ser considerado como el simple lugar de aplicación de una moral dogmática, y pasa a ser el orden de experiencia que funda la doctrina."(14) De esta manera, queda manifiesta la idea de que la literatura del yo tiene sus orígenes en la conciencia religiosa, que se interioriza. Una evidencia de ello sería que, en la narración de su propio yo el sujeto busca reconocimiento, tal como lo expresa Rousseau en Confesiones (1782 y 1789): "... se confiesa a un Dios no confesional, pero también a la humanidad, apela a un juicio último del cual espera un veredicto favorable sobre su vida y sobre su obra."(15) "...Rousseau escribe sobre sí mismo y se toma como objeto para los demás... Piensa que en esa confesión va a encontrar una verdad sobre lo humano que le es propia, y que puede ser transmitida a los demás. Esta idea de que hay una verdad del hombre que está en su interior... y que está entre cierto ejercicio de indagación literaria y la ruptura de los parámetros de la ciencia experimental hacia la idea de una descripción del hombre interior. Este movimiento del que la literatura da cuenta es expresión de que hay un nuevo sujeto humano".(16) Esto adquiere sentido en un contexto de lectura de escritos íntimos. Revistas tales como "...Psicología deducida de la experiencia se proponen ampliar y profundizar el conocimiento de la vida personal bajo los aspectos más diversos, insistiendo sobre la psicopatología y la psiquiatría." (17)

En síntesis, es claramente visible en este artículo que las transformaciones culturales producen efectos en la subjetividad, y tratándose de subjetividad, no puede quedar afuera la psicología. Hay que tener en cuenta lo que se quiere expresar a través de las autobiografías, los retratos (autorretratos, gracias al espejo, y que se extiende hasta nuestros días con las fotografías), y las transformaciones en la vida cotidiana, (ya sea en el espacio arquitectónico del hogar para obtener, según esta nueva distribución, más espacio destinado a lo íntimo, como por ejemplo el jardín, que, lejos de estar destinado a la ostentación, a la exposición pública, se instala para el deleite, lugar de la conversación, de la intimidad, la seducción, en fin, se construye para la propia satisfacción). Y, por otro lado lo que se quiere manifestar en un análisis, una búsqueda de revelación del secreto, sería una similitud con la expresión en una autobiografía. Pero siendo esto así, dónde queda ubicada la presencia del otro (analista)? , es lo mismo confesarse ante un papel y para todos que ante un analista? , las primeras pacientes de Freud, querían que todos supieran de sus síntomas y sus tratamientos? En una palabra, ambas confesiones tienen el mismo sentido y el mismo fin? Probablemente esto no sea así, pero se podría rescatar la idea de un paralelismo ente la búsqueda de revelación de sus secretos, sin llegar a ser tan aventurados de realizar un paralelismo extremo.

EL AMOR A SÍ MISMO

La pasión que domina la era moderna es al amor a sí mismo, "es una pasión de múltiples ramificaciones que va asumiendo las formas adecuadas a una realidad en cambio constante".(18) Pero, qué es al amor a sí mismo? "Se traduce en estima por sí mismo, o en autoconservación, en vanidad o deseo de poder, en voluntad de dominio o en ansia de aprobación, en interés o egoísmo".(19) Ahora bien, cuál es la relación que existe entre el amor a sí mismo y la psicoterapia?

Hobbes plantea que "... las potencias de las pasiones es tal que sólo puede ser frenada y controlada por un impulso emotivo de calidad diferente, pero igualmente fuerte y capaz de contrabalancear el potencial destructivo. Mediante el temor a la muerte, el amor por sí mismo entendido como autoconservación se impone al amor por sí mismo como pasión, es decir, como gloria y deseo ilimitado de poder. Podríamos ver en Hobbes una primera configuración de esa dinámica de las pulsiones en la que Freud reconocerá la única fuente posible del equilibrio de la civilización..."(20) Para Hobbes va a ser el Estado quién absorberá todas las pasiones y voluntades de los individuos. El Estado va a poner un orden, ya que los sujetos se rigen por sus pasiones. Esto implica una renuncia al carácter sin límites del amor a sí mismo. Este punto se asemeja a la "...renuncia de completa satisfacción de las pulsiones eróticas por el otro, que desembocan en la creación de vínculos libidinales entre los hombre...",(21) que mantienen la civilización. En otras palabras, las pulsiones, sin coerción son contrarias al bien común, por lo que son necesarias las coerciones externas, pero para Freud, éstas tienen que interiorizarse, a diferencia de lo que plantea Hobbes. Las fuentes de autocontrol que se interiorizan son importantes para la civilización. A través del sentimiento de culpa el hombre encuentra una posibilidad de convivir con los demás sin destruirse.

Pulcini finaliza su artículo retomando a Rousseau exponiendo que "el retorno a sí mismo se separa en medida creciente de todo proyecto moral y político, y se convierte, con los escritos autobiográficos, en anhelo de soledad y renuncia al mundo. El amor a sí mismo, que en una primera fase constituía el camino principal para la formación del sujeto moral y de una sociedad bien ordenada, se convierte luego en un fin en sí mismo...que excluye por completo a los otros y se complace de una autosuficiencia."(22) En otras palabras, hay una ruptura en la relación con los demás y como resultado de ello surge una subjetividad aislada, separada de los otros. La autora continúa exponiendo que esta autocomplaciencia narcisista surge "de la reflexión de las proyecciones del yo".(23) Pulcini concluye: "Rousseau nos revela que el yo narcisista nace como reacción a los perjuicios y a las limitadas pretensiones de un yo prometeico e instrumental, volcado únicamente a la conquista del mundo e incapaz de reconocer la necesidad de interioridad, de cuidado íntimo de sí mismo...".(24) Las dos modalidades de amor a sí mismo (que la autora las llama Prometeo y Narciso) no logran integrarse, por lo que se favorece sus desarrollos patológicos. "Y es en esa integración fallida que tal vez podamos captar el origen del malestar en la modernidad."(25) Es pesquisable la relación existente para esta autora entre un yo narcisista (con amor a sí mismo) y las enfermedades de la modernidad, las neurosis, el malestar de la modernidad. Según Pulcini: "esta subjetividad narcisista está destinada a asumir formas cada vez más degradadas y patológicas".(26)

CONCLUSIÓN

La modernidad es una era de procesos de cambios principalmente culturales. Estos cambios no se dan pacíficamente: hay expresión de conflictos en el modo concebir la experiencia. Es una modernidad subjetiva porque "... afecta a la inserción de los sujetos en su dimensión colectiva: los cambios en los valores, en las creencias y las representaciones, en la moral, y en las mentalidades".(27) Los grandes conflictos sociales se manifiestan principalmente en la Revolución Francesa. A fines del Siglo XVII y principios del XVIII hay evidencias de una transformación traumática, drástica, del mundo tradicional. Se manifiesta una correlación de las transformaciones de las instituciones sociales y políticas y las transformaciones de los valores y su impacto en la subjetividad. Estas transformaciones están ligadas a nuevas formas de experiencia cultural. Se construye un nuevo orden que tiene que sostenerse en un esfuerzo hacia el propio sujeto; y esa es la raíz, la condición del surgimiento de las disciplinas psicoterapéuticas. Así, el sentido de las prácticas científicas se va transformando con los cambios en la sensibilidad, y en ello han sido de gran importancia las fuentes literarias.

Es durante la crisis que se vuelve sobre su propio yo, para encontrar un sostén, un nuevo orden constituido en una experiencia subjetiva. Las crisis de valores surgen como efecto de autorreferencia, de autorreflexión. A raíz de esta crisis y sus consecuentes transformaciones se da a la posibilidad del surgimiento de un yo moderno. En otras palabras, a partir de las crisis de las seguridades sostenidas en el mundo pre-moderno, se sitúa por repliegue del sujeto que tiene que buscar seguridad en sí mismo ya sea: por certeza (sujeto cartesiano), por política (el individuo ahora es soberano, y hay búsqueda de consenso), o por revelación de sí como experiencia cultural construida por sí mismo. Así la revelación de sí mismo se presenta como una nueva tranquilidad.

Siguiendo las ideas de Canguilhem, surge un yo íntimo a partir del cual cambió la concepción del alienado en la psiquiatría clásica, y las investigaciones sobre las enfermedades de los nervios resultaban urgentes. De esta manera el modelo de la psicopatología, con Charcot, culmina en el psicoanálisis.

Por otra parte, Gusdorf plantea que la psicología se desarrolla como una exploración del sujeto y de su interioridad, razón por la cual, la literatura del yo, las autobiografías dan cuenta de esta exploración de sí mismo. El espacio de adentro situado en relación a una subjetividad, se define en la profundidad interior de la experiencia. La escritura autobiográfica transforma la experiencia de uno mismo. La relación con una intimidad que venía estando legitimada y sacralizada en relación a Dios se pierde y se instala un modelo de exploración a sí mismo y una búsqueda de revelación. La psicología aparece en una dimensión recibiendo como herencia esta experiencia de una reformulación a sí mismo. La relación entre la psicología y la literatura del yo queda esclarecida a partir de la búsqueda común de la revelación de los secretos a otro.

Finalmente, Pulcini sitúa el amor a sí mismo como la pasión del hombre moderno. Hay una incompatibilidad entre el hombre prudente y el hombre narcisista: el primero, "...con su imagen de hombre glorioso impulsado por la propia vanidad y por el deseo de afirmar su propia superioridad sobre el otro, pierde consistencia para dar lugar a un individuo únicamente preocupado por su propia conveniencia y su propia autoconservación".(28) La autora plantea el origen de los malestares de la modernidad a causa de la incompatibilidad de estas características de los dos sujetos. Se podría inferir que hay una estrecha relación entre este yo que se ama a sí mismo y el origen de las neurosis como correlatos de las transformaciones político-socio-culturales.

En conclusión, la relación establecida entre Psicología y Modernidad se ubica en un marco de la constitución del pensamiento y las instituciones modernas, y todo esto no tendría sentido si no se hubiese dado en un plano de crisis y transformaciones culturales que permitieran el advenimiento de un nuevo yo. Es evidente, entonces la relación que presenta este nacimiento del yo y los orígenes de la psicoterapia, ya que para que esta disciplina pudiera desarrollarse fueron imprescindibles esos cambios culturales y una nueva faceta del sujeto.

 

BIBLIOGRAFÍA PRIMARIA

BIBLIOGRAFÍA SECUNDARIA

 

NOTAS:

1) Canguilhem, G, (1956), Qué es la psicología?, II parte: La psicología como ciencia de la subjetividad, Dpto. Publicaciones, Fac. Psicología, UBA, 1994.

2) Gusdorf, G, (1976), "El advenimiento del yo", Dpto. Publicaciones, Fac. Psicología, UBA, 1992, en Naissance de la Conscience Romantique au Siècle des Lumiéres, Payot, Paris.

3) Pulcini, E, "La pasión del hombre moderno: el amor a sí mismo", en Vegetti Finzi, S, Historia de las pasiones, Losada.

4) Canguilhem, G, (1956), op. cit., p.7.

5) Vezzetti, H, y Klappenbach, H, "Psicología y modernidad", unidad I, primera parte, en Módulos de teóricos de la cátedra, Publicaciones CEP, segunda edición, 1994, p.27.

6) Canguilhem, G, (1956), op. cit., p.8.

7) Vezzetti, H, y Klappenbach, H, op. cit., p.17.

8) Idem.

9) Canguilhem, G, (1956), op. cit., p. 9.

10) Vezzetti, H, y Klappenbach, H, op. cit., p.27.

11) Gusdorf, G, (1976), op. cit. p.23

12) Gusdorf, G, (1976), op. cit. p. 17.

13) Idem.

14) Gusdorf, G, (1976), op. cit. p. 29.

15) Gusdorf, G, (1976), op. cit. p. 33.

16) Vezzetti, H, y Klappenbach, H, op. cit., p. 15.

17) Gusdorf, G, (1976), op. cit., p. 33.

18) Pulcini, E, op. cit. p. 155.

19) Idem.

20) Pulcini, E, op. cit. p. 171

21) Pulcini, E, op. cit. p. 177

22) Pulcini, E, op. cit. p. 197

23) Pulcini, E, op. cit. p. 198

24) Idem

25) Idem

26) Idem

27) Vezzetti, H, y Klappenbach, H, op. cit., p.10.

28) Pulcini, E, op. cit. p. 167

 

Seminario: Los origenes de la psicoterapia. La histeria como objeto de encrucijada entre la neurologia y las curas milagrosas

Docentes: Hugo Vezzetti y Marcela Borinsky

Segundo cuatrimestre de 2002