INTRODUCCIN
H. Ellenberger, en su texto La Primera Psiquiatra Dinmica, establece la idea de continuidad y de estrecha relacin de la primera psiquiatra dinmica (1776-1900), ligada al esoterismo, curanderismo y exorcismo, con la nueva psiquiatra dinmica, representada con figuras como Freud, Breuer, Jung, entre otros. De esta manera se pone de manifiesto todo el escenario previo sobre le cual se edificar el psicoanlisis. Esta relacin se basa en el hecho de que, por un lado, lo original de las nuevas escuelas dinmicas, posean sus races en la primera psiquiatra dinmica y, en segundo trmino, el efecto de complementariedad que las nuevas escuelas ejercan sobre la primera, cuando stas ltimas pareca que las superaba o suplantaba.
Es relevante destacar las caracterstica de la primera psiquiatra dinmica, que servirn para dar una mano de referencia sobre el marco en donde surgirn los cimientos que llevarn a establecer la correlacin correspondiente entre las primeras prcticas teraputicas de magnetizadores o hipnotizadores y las prcticas terapeuta del psicoanlisis pertinentes de sus primeros aos, con el uso del mtodo hipntico. Ya desde los primeros procedimientos llevados a cabo por magnetizadores e hipnotizadores, se pueden distinguir, a manera de esbozo, la clara comprensin que stos tenan sobre la realizacin de un dispositivo teraputico basado en la relacin mdico-paciente, donde la eficacia de la misma se hallara componentes que iban ms all de las prctica manifiesta y objetiva.
Delimitadamente, las caractersticas de la primera psiquiatra dinmica, se podran resumir en:
1) Hipnotismo como va regia al conocimiento del inconsciente,
2) Atencin particular a cuadros clnicos especficos,
3) Generaliz un nuevo modelo de mente humana: dualidad del psiquismo (Cc Icc),
4) Las nuevas teoras de la patognesis de la enfermedad nerviosa, pasando por el fluido desconocido al cuanto de energa mental,
5) La psicoterapia apoyada en el hipnotismo y la sugestin, concediendo una relacin especial entre mdico-paciente, y la aplicacin de los nuevos terapeutas: primero el magnetizador y luego el hipnotizador.
Siguiendo la lnea terica de E. Ellenberger con la idea de continuidad que establece, se intentar dar cuenta de cmo las teoras acerca del magnetismo animal, con figuras como Mesmer, Puysegur, Deleuze, Charpignon, como otros, constituyen un marco que hizo de base para la constitucin de lo que sera el psicoanlisis, en donde las primeras psicoterapias poseen ya elementos esenciales que luego servirn de referencia para la prctica terapeuta del siglo XX con Freud, teniendo en cuenta los lmites de las primeras terapias, pero sin dejar de opacar los aportes que las mismas hicieron.
Se desarrollarn las teoras del magnetismo animal, teora de F. Mesmer, teniendo en cuenta su importancia por la entrada en la psicoterapia en una fase experimental y sus seguidores: el marqus Chastenet de Puysegur (1751-1825), Jean Philip Deleuze (1753-1835), Abate de Fara (1756-1819), Charpignon (1815- ?), en correlacin con la prctica terapeuta de Sigmud Freud en su primera poca del ejercicio de su mtodo hipntico, (1905): el mtodo hipntico implica realmente una considerable ampliacin del campo de la actividad teraputica, y con ella un progreso del arte curativa...[1]. Cabe aclarar que en el mismo texto hacia el final, pasa de una plena confianza en dicho dispositivo a poner en duda la eficacia del mismo: conviene que el paciente conozca estos defectos del mtodo hipntico y que prevea la posibilidad de que la aplicacin terapeuta resulte defraudante.[2]
Magnetismo Animal: Fase experimental de la psicoterapia.
Franz Mesmer, austriaco y doctor en medicina, creador del magnetismo animal explicaba ... que las enfermedades nerviosas provenan de un desequilibrio en la distribucin de un fluido universal que corre por los rganos animal y humano. Este fluido tena parentesco con el imn, se cra que emanaba del brillo de los ojos, y que bastaba llevar a los enfermos a un estado de Sonambulismo para restablecer el equilibrio de la circulacin magntica...[3]. Mesmer consideraba al fluido magntico como nico agente entre la relacin mdico paciente, basado en una existencia real y tangible, teniendo en cuenta la teora fisiolgica y racional.
... el magnetismo animal conduce a la hipnosis, es decir a la prctica teraputica que reposa en la omnipotencia de la mirada.[4], esto pone de manifiesto la asimetra de la relacin teraputica, en donde la virtud curativa se encontraba en la figura del magnetizador, portador del fluido magntico, quien empleaba una serie de manipulaciones transferenciales, toques o pases magnticos, produciendo en los pacientes las crisis convulsivas en los pacientes, quienes reaccionaban as ante su presencia. Me parecera importante destacar que estas reacciones de los enfermos slo se producan ante la accin del magnetizador.
Oreo especto relevante a tener en cuenta seran los efectos que la relacin teraputica provocaba en los magnetizados, quienes se identificaban con la omnipotencia del terapeuta: ... antiguos enfermos tratados por Mesmer conservaban un fuerte apego por su bienhechor (transferencia positiva) y se hacan ardientes divulgadores de las ideas de ste...[5]. este hecho parecera poner de manifiesto a las corrientes afectivas que intervienen en el proceso psicoteraputico, a las cuales luego Freud dar suma importancia. Ya en esta poca la dada mdico paciente perfilaba entenderse en su carcter dinmico, ...el tratamiento magntico hacia pasar algo del mdico al enfermo, quien de golpe vea restablecido su equilibrio...[6].
Dejando de lado la teora del fluido fsico universal de Mesmer, uno de sus alumnos, el marqus Chastenet de Puysgur demostrar la naturaleza psicolgica de la curacin magntica, descubriendo el Sonambulismo Magntico (artificial, provocado), modificando de esta manera la tcnica teraputica, prescidiendo de la crisis convulsiva y estableciendo una relacin verbal con el paciente, hecho que Mesmer prohiba : ... de esta manera el memerismo va transformndose en Hipnosis[7].
Un hecho significativo sera en cmo se va priorizando el valor de la relacin mdico-paciente en la prctica curativa, as lo seala Henry F. Ellenberger en el texto La primera psiquiatra dinmica: ... Mesmer puso a sus pacientes en relacin directa con el baquet, o bien unos con otros. Cuando magnetizaba a un apciente se consideraba a s mismo como una fuente de fluido magntico, con la cual se tena que poner en relacin aquel segn ciertas condiciones. No se sabe hasta que punto Mesmer tuvo conciencia de que relacin as establecida con sus pacientes sobrepasaba lo estrictamente fsico. Puysgur s que comprendi sus implicaciones psicolgicas. Al leer los escritos de los primeros magnetizadores uno se siente sorprendido por la tremenda importancia que atribuan a la relacin. Los magnetizadores se haban sorprendido por la sensibilidad peculiar del magnetizado hacia el magnetizador, su capacidad para percibir los pensamientos de este ltimo, e incluso sus sensaciones corporales. Se reconoca la veracidad de la relacin inversa, y ya, en 1784, se introdujo el trmino reciprocidad magntica[8]. Adems ya se especulaba la connotacin ertica que poda sucitar dicha relacin : ... en cuanto a las consecuencias de los recprocos afectos que siempre hacen nacer entre las personas de sexo opuesto [...] basta con prevenir que esos afectos sern siempre aumentados por la accin magntica... (Puysgur, 1807).[9]
Jean Philipe Deleuze sigue en la misma lnea de Puysgur . no slo va considerar una posible resistencia en el individuo sobre el cual acta, sino adems la existencia del rapportentre magnetizador-magnetizado: .. .cuando se quiere magnetizar es necesario, en primer lugar, establecer la relacin mediante el contacto, y esta es la razn de que el fluido que parte de m acte sobre las personas que magnetizo...[10].
Deleuze aludir tambin a los efectos que se dan en la prctica teraputica: ...debo advertir que el magnetismo produce a veces un tierno afecto, ntegramente extrao a los sentimientos que tenga que combatir...[11], admitiendo de esta manera la posible existencia de sentimientos de afecto en dicha relacin.
... hacia el final de sus vidas, Deleuze y Puysgur, tuvieron tendencia de hacer pasar a un segundo plano la accin del fluido. Para ellos la bondad y la atencin que se brindban al paciente eran factores de cura ms importantes que el fluido...[12]. Esto pareciera dar cuenta del movimiento que dichos autores aportan al magnetismo de Mesmer, en tanto tendern a enfatizar los aspectos psicolgicos del fenmeno, movimiento que manifiesta esta evolucin del mesmerismo al hipnotismo.
Estos autores formularn a partir de evidencias empricas, ciertas reglas que formaban la cura magntica. Proponan el aislamiento: .. .esto quiere decir que el enfermo slo tiene comunicacin y vinculacin con su magnetizador, slo a l oye y no conserva relaciones con los objetos externos (Puysgur, 1811)[13], y el compromiso: ...el magnetizador exiga del enfermo, as como de sus padres y de quienes lo rodeaban [...] que la cura se prosiguiera hasta su cabal cumplimiento. El compromiso por lo menos deba ser por lo meno de seis meses...(Deleuze, 1824, Puysgur, 1811)[14].
Esto dara la idea de la conformacin de un movimiento magnetista, el cual presentaba caractersticas homogneas, movimiento que contaba con asociaciones, revistas, tica profesional; adems ... de practicas de intencin curativa, de doctrinas explicativas concernientes siempre al sonambulismo o sueo magntico...[15].
Todo este escenario lleva a la constitucin de un nuevo tipo de terapeuta, en donde magnetizadores e hipnotizadores adquirirn una gran relevancia. No solo por pretender ser incluidos en un mismo nivel que los mdicos, sino por aspirar a un mayor protagonismo. Tal como lo dice Gauthier: ... merece incluso honorarios ms altos que el mdico, ya que debe poseer todas las cualidades de ste y adems conocer el magnetismo y tener una salud perfecta. No solo ofrece su conocimiento como hacen los mdicos sino que transmiten sus fuerzas vitales a los pacientes... [16].
Este prrafo no solo nos deja entrever la situacin privilegiada del magnetizador, sino que permite al mismo tiempo discernir la importancia atribuida a condiciones subjetivas necesarias para la prctica teraputica sea llevada de manera eficaz. Condiciones subjetivas referidas al mdico, como al paciente, quien deba tener una disponibilidad a ser magnetizado, que a la vez le permita poner fin al tratamiento. Todo buen magnetizador estimaba como signo de la cura el hecho de que su paciente pudiera prescindir de l hasta el punto de declarar a partir de tal o cual fecha, ya no podr usted magnetizarme... [17]. Esto nos permite anticipar lo que problematizar Freud en la cuestin aplicacin del mtodo hipntico, en tanto que se da cuenta de que el mismo no puede ser aplicado a todos los sujetos de misma manera y produciendo los mismo efectos, lo lleva a tener que afirmar que estas condiciones: ... todava sigue dependiendo ms del enfermo que del mdico el grado de obediencia que logre la sugestin, ese grado depende, de nuevo, del albedro del enfermo... [18].
Se puede citar a Charpignon, otras de las figuras significativas del Magnetismo, quien nos sirve para entrever las condiciones subjetivas del mdico que adquieren importancia en el tratamiento. Dicho autor resaltar el factor relacional, especialmente al estado mental del terapeuta, y sus eventuales repercusiones en el paciente, lo que lleva a afirmar: ... es cosa de no creer cun terrible es la influencia de un espritu agotado sobre ciertos sonmbulos... [19].
Es fundamental tener en cuenta como los magnetizadores, especialmente en autores como Puysgur y Deleuze, ya consolidaban una teora de la hipnosis explicndola con conceptos psicolgicos permiten ver la consistencia y coherencia de sus explicaciones en dicho mecanismo. Este fragmento dejar ver la riqueza de la explicacin: He aqu cual podra ser el esquema: los primeros sntomas aparecen en oportunidad de un traumatismo... su hipnotizabilidad, podra estar motivada por esa decepcin, que de pronto lo permeabiliza a la ayuda ajena. Las descargas afectivas en curso de al cura terminan por suprimir las tensiones y la necesidad de sumisin, entonces desaparece la imposibilidad de la hipnosis.[20]
Prosiguiendo con el abordaje de las diferentes figuras que posibilitan el pasaje del magnetismo al hipnotismo, Abate de Faria (1756 1819) ser quien tambin se centrar en los aspectos psicolgicos del fenmeno, dejando en claro su oposicin de pensar al sonambulismo como causado por factores externos. Considerar al sonambulismo artificial ligado a factores estrictamente psicolgicos, como la concentracin, la confianza y la conviccin, tratndose de un sonambulismo lcido: ... no puedo concebir que la especie humana haya llegado a la extravagancia de buscar la causa de este hecho en una voluntad externa, en el calor animal y en mil ridculas extravagancias por el estilo...[21].
Mediante este abreviado recorrido por las figuras consideradas fundamentales, se pretendi poner de manifiesto aquellos aspectos que marcan la continuidad y estrecha relacin de las primeras que llevaron a dar sustento para un pasaje efectivo hacia el mtodo hipntico.
Para ahondar an ms en esta bsqueda de puntos de relacin, me dedicar a las cuestiones que se presentaron en la prctica como obstculos en la aplicacin del mtodo hipnticos, ya consideraros como imposibilidades por los magnetizadores.
Esto nos permitir pensar en el alcance que dichas teoras lograron, ya que no solo ahondaron acerca de la aplicacin del mtodo hipntico y sus consecuencias, sino que adems entrevieron aquellas cuestiones a las que tambin Freud se vio enfrentado. Cuestiones que iban a poner en duda el ejercicio del tratamiento hipntico.
Un primer punto a resaltar sera la imposibilidad de hipnotizar a alguien en contra de su voluntad: los magnetizadores tenan en claro que el sujeto a hipnotizar deba estar cmodo, tranquilo y relajado, esto est en estrecha relacin a lo que Puysegur llam la disponibilidad al magnetizador. Si el magnetizador fuerzaliteralmente al sujeto para lograr que se duerma ste no deja de correr peligro[22]. Freud lo advertir en el texto La Hipnosis: ...es preciso trazarse como regla no imponer el tratamiento hipntico a enfermo alguno...[23].
Los magnetizadores se vieron enfrentados al problema que suscitaba la exposicin de los pacientes a tratamientos hipnticos demasiados frecuentes y prolongados, donde caan en una adiccin al hipnotismo, llevados a una relacin de dependencia hacia su terapeuta. Peligro que tambin enfrentar Freud en el ejercicio de dicha practica: ...Si este proceso se repite bastantes veces, suele agotarse la paciencia tanto del enfermo cuanto del mdico, y el resultado es el abandono del tratamiento hipntico. Tambin son estos los casos en que suele producirse una dependencia del enfermo respecto del mdico y una suerte de adiccin a la hipnosis[24].
Por otro lado, los magnetizadores ya advertan los peligros que la relacin teraputica podra suscitar con la aparicin de sentimientos afectivos, erticos entre medico-paciente. Autores como Deleuze reconocan la existencia de los mismos y proponan estar precavidos a la aparicin de los mismos. Esta situacin es la que llev a que se viera dicho tratamiento como peligros para las costumbres, suscitando resistencias en todo el medio acadmico.
Esta misma situacin hizo que Freud, en su texto Hipnosis (1891), se planteara la duda de ejercer dicha practica a solas o en presencia de un testigo, como medio para proteger al paciente de los abusos de mdico. Terminar por renunciar a la presencia de un tercer: ... Puesto que al mdico le interesa sobre todo hacer bien con la hipnosis, casi siempre renunciar a la presencia de un tercero y agregar el peligro antes citado a los otros que son inherentes a la prctica de la profesin mdica. De todos modos, los enfermos se protegern a s mismos no permitiendo ser hipnotizados por un mdico que no les parezca digno de total confianza[25].
Otro de los peligros ente los cuales se hallaban los magnetizadores era la cuestin de no caer bajo el dominio del paciente, ya que estos eran quienes tenan el mando en la situacin teraputica posibilitado por decidir ellos mismos el fin del tratamiento.
PRACTICA PSICOANALTICA
Queda por elucidar y reflexionar acerca de la prctica freudiana y sus conceptualizaciones atenientes al mtodo hipntico, que posibilitar la tarea de reconstruccin de esta continuidad entre las teoras ya citadas.
Para este emprendimiento se citarn fragmentos de los textos de sus primeros aos de prctica, en los cuales, Freud, confa en la eficacia del procedimiento.: La mujer a la cual me fue dado auxiliar as [...] la perturbacin de la cual le libert la sugestin hipntica haba ya surgido una vez con anterioridad, siendo ineficazmente combatida e imponiendo a la sujeto una penosa renuncia, que la segunda vez logre evitarle con mis auxilios. Todava un ao despus volvi a presentarse, por tercera vez, la dicha perturbacin, para ser de nuevo suprimida con iguales medios, pero ahora ya de un modo definitivo...[26]
En apoyo a la eficacia del ejercicio hipntico, Freud escribe un texto llamado Resea de August Forel- Der Hypnotismus en 1889, en el cual se servir de los escritos de este autor para dejar en claro los beneficios de este mtodo, exaltando de esta manera a este autor, ms mdico, en sus conceptualizaciones acera de dicha prctica: Acerca del empleo prctico del hipnotismo, el opsculo de Forel contiene toda una serie de indicaciones y consejos certeros, que obligan un cabal reconocimiento hacia el autor. Slo escribe as un mdico que al ms total dominio de este difcil campo ana la slida conviccin sobre su importancia.[27]
...notar, en efecto, que las supuestas vctimas de la terapia hipntica sufren menos luego del tratamiento y cumplen mejor sus deberes que antes, como yo lo puedo declarar con respecto a mis pacientes.[28]
En los primeros momentos del texto Freud intenta despejar el campo de confusin que en esa poca rodeaba al mtodo hipntico, el cual era considerado nocivo. Aclara la cuestin dejando entrever que lo nico peligroso de dicha prctica es el tema del abuso, ya que ni la hipnosis, por asemejarla al dormir, ni la sugestin, se est ante el peligro de daar de manera alguna al paciente.
Por otro lado es relevante la importancia que en Freud adquieren los procesos anmicos fuerzas anmicas cuya alteracin produce todo tipo de efectos patolgicos en lo corporal, fuerzas que en la variacin de su estado harn a la eficacia del tratamiento teraputico, traducidas en expectativas, confianza hacia el mdico, admiracin y hasta simpata por la ubicacin social, en tanto privilegiada, del mdico. Condiciones subjetivas que hacen a la relacin teraputica: La expectativa confiada con la cual contribuye al influjo inmediato de la medicina prescrita depende, por un lado, de cun grande sea su afn de sanar, por el otro, de su fe en que est dando los pasos correctos en esa direccin, vale decir, de su respeto al arte mdico en general y, adems, del poder que atribuya a la persona de su mdico, y aun de la simpata puramente humana que el mdico haya despertado en l. Hay mdicos que poseen en mayor grado que otros la facultad de ganarse la confianza de los enfermos; a menudo, estos se sienten aliviados por el solo hecho de ver entrar al mdico en su habitacin.[29]
As como estn presentes condiciones anmicas que benefician la prctica teraputica, estn aquellas que van ms all del alcance de la persona del mdico, que impiden resultados positivos, estando en relacin con las diferentes personalidades que hacen a la singularidad de los sujetos: Todas las influencias anmicas que han demostrado ser eficaces para suprimir enfermedades llevan adherido algo de imprevisible. Afectos, aplicacin de la voluntad, distraccin de la atencin, expectativa confiada: todos estos poderes que en ocasiones suprimen la enfermedad no lo consiguen en otros casos, sin que pueda imputarse a la naturaleza de esta tales variaciones en el resultado. La autonoma de personalidades tan diversas en lo anmico es, evidentemente, lo que impide la regularidad del resultado teraputico...[30]. esto llev a Freud a plantear en el texto la Hipnosis, escrito en 1891, que: ...pues la reaccin individual desempea en la terapia hipntica un papel tan grande como la naturaleza de la enfermedad que se ha de combatir....
Desde haca tiempo se saba, aunque slo en los ltimos decenios qued establecido fuera de dudas, que es posible, mediante ciertas influencias benignas, poner a los seres humanos en un estado anmico asaz curioso, que tiene gran semejanza con el sueo y por eso se ha llamado hipnosis...[31]
Freud pareciera ubicar en una misma lnea a la Hipnosis con el estado de dormir normal, pero diferencindolo de ste por conservar operaciones anmicas que en el dormir estn ausentes. Se referir a los diferentes grados de este estado, ubicando al Sonambulismo como el grado ms alto: El estado hipntico tiene muy diversas gradaciones; en los grados ms leves, el hipnotizado slo siente algo as como un ligero aturdimiento, mientras que el grado ms alto, que presenta rasgos asombrosos, es llamado sonambulismo por su semejanza con la accin observada como un fenmeno natural, de caminar dormido. Pero la hipnosis no es en absoluto un dormir como nuestro dormir nocturno o como el producido por medios artificiales. En ella se presentan alteraciones y demuestran conservarse operaciones anmicas que faltan en el dormir normal.[32]
Ahora se ahondar en aquellas cuestiones puntuales que parecieran resaltar de mejor manera los puntos de concordancia de la teora freudiana acerca de su conformidad con las primeras teoras teraputicas de los magnetizadores.
Me permitir hacer, en una primera aproximacin, una primera aproximacin, una especie de paralelo con respecto a las fuerzas anmicas freudianas y el fluido magntico de Mesmer. Intentando no forzar relaciones, me permitir encontrar semejanzas entre estos trminos: ya que as como se ha desarrollados anteriormente, Mesmer consideraba a la enfermedad como un desequilibrio en la distribucin del fluido; mientras Freud, hablar de un influjo alterado de la vida anmica: ...al menos en algunos de estos enfermos, los signos patolgicos no provienen sino de un influjo alterado de su vida anmica sobre su cuerpo. Por tanto, la causa inmediata de la perturbacin ha de buscarse en lo anmico. En cuanto al otro problema, el de saber cules son las causas ms remotas de esa perturbacin que afecta a lo anmico, que a su vez ejerce despus una influencia perturbadora sobre lo corporal, podemos despreocuparnos de l por el momento. Pero la ciencia mdica haba hallado aqu el anudamiento para atender en su plena dimensin al aspecto descuidado hasta entonces: la relacin recproca entre cuerpo y alma.[33]. la diferencia radicara en la naturaleza de estos conceptos, en donde el fluido es estrictamente fisiolgico y real para Mesmer, mientras que Freud habla claramente de fuerzas psquicas.
...pero el rasgo ms significativo y el ms importante para nosotros reside en la conducta del hipnotizado hacia su hipnotizador. Mientras que aquel se comporta hacia el mundo exterior en un todo como lo hara un durmiente, vale decir, extraando de l todos sus sentidos, permanece despierto respecto de la persona que lo puso en estado hipntico, slo a ella la oye y la ve, la comprende y le responde. Este fenmeno, llamado rapport, tiene su correspondiente en la manera en que muchos seres humanos suelen dormir, por ejemplo la madre que amamanta a su hijo. Tan notable es que est destinado a permitirnos comprender el nexo entre hipnotizado e hipnotizador. Pero no es slo que el mundo del hipnotizado se restrinja al hipnotizador. Viene a sumarse el hecho de que el primero obedece por entero al segundo, se vuelve obediente y crdulo...[34]este fragmento nos permite elucidar la importancia dad por Freud a esa relacin de carcter singular que llevaba a crear un clima de confianza y credibilidad mutua. Relacin singular ya percatada por los magnetizadores, como ya se ha expuesto al inicio.
En este punto cabra sealar la relevancia atribuida por Freud a la palabra: ...las palabras son, en efecto, el instrumento esencial del tratamiento anmico...[35]. idea que ya era esbozada en autores como Puysgur y Deleuze, quienes haban introducido a sus prcticas teraputicas el dilogo verbal, alejndose del claro dilogo somtico al cual se diriga Mesmer.
Freud va a resaltar como fundamental para la prctica hipntica que el paciente tenga cierto tipo de conocimiento acerca de la misma, fenmeno que permitir una especie de aprontamiento psquico, llevando de esta manera a una especie de facilidad a la hora de que sea su turno de hipnotizarse: En cambio es muy conveniente que la enferma que se debe hipnotizar vea a otras personas en hipnosis, aprenda por va de la imitacin cmo tiene que conducirse y se entere por otros en qu consisten las sensaciones del estado hipntico [...]El enfermo que acude para su primera hipnosis contempla durante un tiempo cmo pacientes ms antiguos se duermen, obedecen durante la hipnosis y tras despertar confiesan la desaparicin de sus sntomas patolgicos. Entra as en un estado de aprontamiento psquico que lo hace a su vez sumirse en hipnosis profunda tan pronto le toca el turno...[36].
Este hecho nos lleva a encontrar otro punto de encuentro entre las teoras, ya que esta llamada receptividad mayor al hipnotismoera advertida por los magnetizadores: ...siguiendo el ejemplo de Mesmer, trataban a los pacientes en grupo. En primer lugar se hipnotizaba a uno o a dos sujetos, que ya estaban familiarizados con el procedimiento, en presencia de los dems. Se saba que una persona puede hacerse ms receptiva por el mero hecho de ver hipnotizar a otro.[37].
Es preciso impartir cada sugestin con la mxima decisin, pues el hipnotizado advierte cualquier asomo de duda, y le da un sesgo desfavorable; no hay que dejar aflorar ninguna contradiccin y, llegado el caso, uno invocar su poder para producir catalepsia, contracturas, anestesia, etc[38]. Para finalizar, este fragmento nos permitir reflexionar acerca de ese pase de fuerzas que , tanto en magnetizadores como en Freud, constituan la relacin mdico paciente, relacin que se tornar esencial para la cura.
Mediante el trabajo se intent elucidar de manera clara y puntual aquellos aspectos que parecan obrar como puente de anclaje entre las teoras de los primeros magnetizadores y la obra freudiana. Desde mi parecer, considerara redundante ahondar ms en detalles en la cuestin ya habiendo sido ahondada profundamente en el desarrollo de este trabajo.
Solo me permitir a modo de conclusin, la trascripcin de estos fragmentos, con el simple objetivo de dejar a la reflexin de estas extraordinarias prcticas que parecera antagnicas, cuando las unen ms cosas de las que las separa:
en el acto intent producir la hipnosis, haciendo fijar a la paciente sus ojos en los mos y sugirindome los sntomas del sueo. A los tres minutos yaca la enferma en su lecho, con la tranquila expresin de un profundo reposo, sirvindome entonces de la sugestin para contradecir todos sus temores y todas las sensaciones en las que dichos temores se fundaban: No tenga usted miedo; ser usted una excelente nodriza; el nio se criar divinamente. Su estmago marcha muy bien; tiene usted un gran apetito y est deseando comer, etc. La enferma continu durmiendo cuando la abandon por breves instantes, y al despertar mostr una total amnesia con respecto a lo sucedido durante la hipnosis [39]
En sala silenciosa, baada por una luz filtrada y suave, se colocaba un gran tonel de madera de cedro, de aproximadamente dos metros de dimetro y medio metro de altura [] en el fondo del tonel, lleno de agua, reposaban botellas sobre una mezcla de vidrio molido y limaduras de hierro; una de sus extremidades estaba sumergida en el lquido, y la otra, mvil y afilada, se aplicaba a los cuerpos de los enfermos. Los pacientes sentados en torno del tonel eran ligados entre s por una cuerda. Pero la accin sola se volva una magntica cuando Mesner en persona entraba al grupo [] entonces tena lugar la prctica de la gran corriente [] provocaba en la cadena humana un verdadero remolino: ojos muy abiertos, cuellos erguidos, cabezas colgantes el pblico sobre saltado entrada en trance [40]
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[1] Freud, S.: Psicoterapia (Tratamiento por el espritu), L. P. Ballesteros, Ed. Losada, Tomo VII, pg. 1024. Espaa, Abril 1997.
[2] Freud, S.: Psicoterapia (Tratamiento por el espritu), L. P. Ballesteros, Ed. Losada, Tomo VII, pg. 1027. Espaa, Abril 1997.
[3] Rodrigu, E.: Sigmund Freud. El siglo del psicoanlisis , Editorial Sudamericana, Cap. 10, pg. 187. Bs. As., Septiembre 1996.
[4] Roudinesco: La Batalla de los cien aos. Historia del Psicoanlisis en Francia , ed. Fundamentos, Cap. 2 Seccin 1, pg. 43, Madrid, 1988.
[5] Chestok, L. - De Saussure, R.: Nacimiento del Psicoanalista -Vicisitudes de la relacin teraputica de Mesmer a Freud, Primera Parte Seccin 1, pg. 28, Ed. Gedisa.
[6] Chestok, L. - De Saussure, R.: Nacimiento del Psicoanalista -Vicisitudes de la relacin teraputica de Mesmer a Freud, Primera Parte Seccin 1, pg. 30, Ed. Gedisa.
[7] Rodrigu, E.: Sigmund Freud. El siglo del psicoanlisis , Editorial Sudamericana, Cap. 10, pg. 188. Bs. As., Septiembre 1996.
[8] Ellenberger, H. F. : El descubrimiento del Inconsciente. Historia y Evolucin de la Psiquiatra dinmica, pg. 10, Madrid, Ed. Gredos, 1976.
[9] Chestok, L. - De Saussure, R.: Nacimiento del Psicoanalista -Vicisitudes de la relacin teraputica de Mesmer a Freud, Primera Parte Seccin 1, pg. 34, Ed. Gedisa.
[10] Rodrigu, E.: Sigmund Freud. El siglo del psicoanlisis , Editorial Sudamericana, Cap. 10, pg. 189. Bs. As., Septiembre 1996.
[11] Chestok, L. - De Saussure, R.: Nacimiento del Psicoanalista -Vicisitudes de la relacin teraputica de Mesmer a Freud, Primera Parte Seccin 1, pg. 41, Ed. Gedisa.
[12] Chestok, L. - De Saussure, R.: Nacimiento del Psicoanalista -Vicisitudes de la relacin teraputica de Mesmer a Freud, Primera Parte Seccin 1, pg. 56, Ed. Gedisa.
[13] Chestok, L. - De Saussure, R.: Nacimiento del Psicoanalista -Vicisitudes de la relacin teraputica de Mesmer a Freud, Primera Parte Seccin 1, pg. 57, Ed. Gedisa.
[14] Chestok, L. - De Saussure, R.: Nacimiento del Psicoanalista -Vicisitudes de la relacin teraputica de Mesmer a Freud, Primera Parte Seccin 1, pg. 57, Ed. Gedisa.
[15] Bergerie, P.: Gnesis de los conceptos freudianos, ed. Paidos, Cap. 4, pg. 85, Buenos Aires, 1988
[16] Ellenberger, H. F. : El descubrimiento del Inconsciente. Historia y Evolucin de la Psiquiatra dinmica, pg. 12, Madrid, Ed. Gredos, 1976.
[17] Chestok, L. - De Saussure, R.: Nacimiento del Psicoanalista -Vicisitudes de la relacin teraputica de Mesmer a Freud, Primera Parte Seccin 1, pg. 38, Ed. Gedisa.
[18] Freud, S.: Tratamiento psquico (Tratamiento del alma) 1890, Sigmund Freud Obras Completas, Ed. Amorrortu, Tomo I, pg. 131. Buenos Aires, Argentina, Julio 1994.
[19] Chestok, L. - De Saussure, R.: Nacimiento del Psicoanalista -Vicisitudes de la relacin teraputica de Mesmer a Freud, Primera Parte Seccin 1, pg. 54, Ed. Gedisa.
[20] Chestok, L. - De Saussure, R.: Nacimiento del Psicoanalista -Vicisitudes de la relacin teraputica de Mesmer a Freud, Primera Parte Seccin 1, pg. 38, Ed. Gedisa.
[21] Rodrigu, E.: Sigmund Freud. El siglo del psicoanlisis , Editorial Sudamericana, Cap. 10, pg. 189. Bs. As., Septiembre 1996.
[22] Chestok, L. - De Saussure, R.: Nacimiento del Psicoanalista -Vicisitudes de la relacin teraputica de Mesmer a Freud, Primera Parte Seccin 1, pg. 54, Ed. Gedisa.
[23] Freud, S. : Sigmud Freud Obras completas, Amorrortu Editores, Tomo I, cap Hipnosis (1891) Buenos Aires, 1994
[24] Freud, S.: Tratamiento psquico (Tratamiento del alma) 1890, Sigmund Freud Obras Completas, Ed. Amorrortu, Tomo I, pg. 132. Buenos Aires, Argentina, Julio 1994.
[25] Freud, S. : Sigmud Freud Obras completas, Amorrortu Editores, Tomo I, cap Hipnosis (1891) Buenos Aires, 1994.
[26] Freud, S: Sigmud Freud, ed. Losada, Tomo I, cap.IV : Un caso de curacin hipntica (1892-1893), Espaa, 1997
[27] Freud, S. : Sigmud Freud Obras completas, Amorrortu Editores, Tomo I, cap Resea de August Forel Der hypnotismus (1889), Buenos Aires, 1994
[28] Freud, S. : Sigmud Freud Obras completas, Amorrortu Editores, Tomo I, cap Resea de August Forel Der hypnotismus (1889), Buenos Aires, 1994
[29] Freud, S. : Sigmud Freud Obras completas, Amorrortu Editores, Tomo I, cap Tratamiento psquico ( tratamiento del alma ) 1890, Buenos Aires, 1994
[30] Freud, S. : Sigmud Freud Obras completas, Amorrortu Editores, Tomo I, cap Tratamiento psquico ( tratamiento del alma ) 1890, Buenos Aires, 1994
[31] Freud, S. : Sigmud Freud Obras completas, Amorrortu Editores, Tomo I, cap Tratamiento psquico ( tratamiento del alma ) 1890, Buenos Aires, 1994
[32] Freud, S. : Sigmud Freud Obras completas, Amorrortu Editores, Tomo I, cap Tratamiento psquico ( tratamiento del alma ) 1890, Buenos Aires, 1994.
[33] Freud, S. : Sigmud Freud Obras completas, Amorrortu Editores, Tomo I, cap Tratamiento psquico ( tratamiento del alma ) 1890, Buenos Aires, 1994.
[34] Freud, S. : Sigmud Freud Obras completas, Amorrortu Editores, Tomo I, cap Tratamiento psquico ( tratamiento del alma ) 1890, Buenos Aires, 1994.
[35] Freud, S. : Sigmud Freud Obras completas, Amorrortu Editores, Tomo I, cap Tratamiento psquico ( tratamiento del alma ) 1890, Buenos Aires, 1994
[36] Freud, S. : Sigmud Freud Obras completas, Amorrortu Editores, Tomo I, cap Hipnosis (1891) Buenos Aires, 1994
[37] Ellenberger, H. F. : El descubrimiento del Inconsciente. Historia y Evolucin de la Psiquiatra dinmica, pg. 12, Madrid, Ed. Gredos, 1976.
[38] Freud, S. : Sigmud Freud Obras completas, Amorrortu Editores, Tomo I, cap Hipnosis (1891) Buenos Aires, 1994.
[39] Freud, S.: Un caso de curacin hipntica, L.P. Ballesteros, Tomo 1, pg. 23. Espaa, julio 1997.
[40] Rodrigu, E.: Sigmund Freud. El siglo del psicoanlisis , Editorial Sudamericana, Cap. 10, pg. 187. Bs. As., Septiembre 1996.
Seminario:
Los orgenes de la psicoterapia. La histeria como objeto encrucijada. Entre la neurologa y las curas milagrosas.
Prof.: Marcela Borinsky