Lo Dialctico en Freud. Un abordaje de los conceptos psicoanalticos desde la dialctica marxista
Ana Beln Amil
El siguiente informe se propone analizar la estructura dialctica de algunos conceptos tericos del psicoanlisis freudiano, tal como la concibe Wilhelm Reich. Esta propuesta forma parte de un objetivo ms amplio que el autor persigue en su libro Marxismo y psicoanlisis: descubrir qu tipos de relaciones, qu articulacin se puede establecer entre la teora de Freud y el materialismo dialctico de Marx y Engels. No solo intenta poner en evidencia la dialctica de los procesos psquicos; tambin afirma la naturaleza materialista del concepto de libido, del ello y del super yo y dedica el ltimo captulo de su obra a puntualizar las tareas que, en su opinin, el psicoanlisis est destinado a cumplir dentro del socialismo. El desarrollo de este libro est guiado por el empeo de Reich de convencer a sus colegas marxistas de que el psicoanlisis no es una ciencia idealista producto de la decadencia burguesa e inutilizable en tanto tal.
En el marco de un propsito diferente, el psicoanalista argentino Jos Bleger escribe en 1958 el libro Psicoanlisis y dialctica materialista. En esta obra, tomando como referente a Georges Politzer, intenta ubicar las contradicciones, la dialctica del psicoanlisis para lograr su superacin. Para esto, procura rescatar aquellos aspectos de este campo cientfico que cree acordes con el materialismo dialctico y separar los que considera una recada en la abstraccin. Un segundo objetivo del presente trabajo es comparar las obras de Bleger y Reich y destacar sus discrepancias en los modos de abordar la relacin entre psicoanlisis y marxismo.
Antes de comenzar este recorrido, es conveniente aclarar que estos autores presentan un punto de convergencia: ambos, de manera ms o menos explcita, aseguran que Freud haca dialctica sin saberlo, inconscientemente. Incluso l mismo confiesa no comprender demasiado las afirmaciones marxistas acerca del desarrollo de la sociedad, y cree ver en ellas un residuo de aquella oscura filosofa hegeliana[1].
El marxismo concibe que el universo est sujeto a leyes dialcticas de cambio. Marx toma de Hegel los tres momentos del proceso dialctico, que consiste en oposiciones o contradicciones que se reconcilian: una afirmacin (una tesis o una situacin inicial), una negacin (anttesis o la negacin, alienacin, de la situacin inicial) y una negacin de la negacin (una sntesis o una reconciliacin de los opuestos). Ahora bien, Marx rechaza el uso idealista del mtodo dialctico. Para l, las contradicciones son concretas y emplea la dialctica hegeliana para comprender el mundo real, el mundo que existe independientemente del pensamiento.
El mtodo dialctico marxista -de acuerdo con la sntesis que realiza Reuben Osborn en Marxismo y Psicoanlisis- destaca el carcter cambiante de la realidad y la interrelacin de todas las cosas: nada puede ser comprendido si no es en su relacin con los dems objetos. El desarrollo tanto de la sociedad como de la naturaleza es interpretado como resultado de contradicciones internas. Esto se corresponde con la ley de unidad de los contrarios: toda cosa es una unidad inestable de factores opuestos que coexisten, y su misma oposicin es productora de movimiento y cambio. Adems, las contradicciones no son absolutas, por lo que un elemento puede en determinadas circunstancias transformarse en su contrario.
La segunda ley de la dialctica afirma la transformacin de cantidad en calidad. Esto implica que en cualquier proceso de desarrollo hay una creciente acumulacin de cambios cuantitativos y en un momento determinado esta continuidad se rompe dando paso a una nueva cualidad. En palabras de Reich: el desarrollo dialctico es progresivo, pero en ciertos momentos avanza por saltos[2]. Un ejemplo cotidiano de este fenmeno es dado por el enfriamiento progresivo del agua hasta que se convierte en hielo. En el orden social, la transformacin se inicia como evolucin para luego culminar en revolucin.
La tercera ley la constituye la negacin de la negacin. La negacin no consiste en una simple cancelacin del estado vigente, sino que la etapa superior contiene a la anterior, y la llegada a una nueva sntesis que a su vez contendr nuevas contradicciones.
3. Wilhelm Reich y el psicoanlisis como ciencia dialctica
Reich afirma en su libro Psicoanlisis y marxismo que es el mtodo psicoanaltico el que hizo posible por primera vez el estudio de la dialctica de los procesos mentales. Para demostrar tal aseveracin, analiza determinados mecanismos psquicos y encuentra que ellos responden en su comportamiento a las leyes principales de la filosofa marxista.
En primer lugar, el autor plantea que el psicoanlisis describe la vida mental como una interrelacin de fuerzas impulsivas y represivas cuya oposicin constituye el principal factor dinmico. La represin es un proceso mental afirma Reich siguiendo a Freud provocado por el conflicto entre la realidad y las demandas pulsionales del ello. Para que se genere un sntoma, no basta con un esfuerzo de desalojo por parte del yo de estas demandas, sino que aquel es testigo del fracaso de la defensa: la pulsin logra vencer la censura y aparece en la conciencia de forma desfigurada. Esto obedece al principio de negacin de la negacin y la ley de unidad de los contrarios: el sntoma es la ruptura de la primera negacin (represin), y adems, se constituye como una nica manifestacin en donde se encuentran reunidos elementos antagnicos. En la Conferencia 19, el mismo Freud ofrece una definicin de los sntomas en estos trminos: son productos de compromiso; nacen de la interferencia de dos aspiraciones opuestas y subrogan tanto a lo reprimido cuanto a lo represor que han cooperado en su gnesis.[3]. Reich sostiene que el desarrollo dialctico hace que ningn fenmeno perdure: todo lo que adviene trae en s el germen de su desaparicin. Y la represin no escapa a este designio: en su intento de defensa genera un xtasis pulsional que termina por quebrarla procurndose una satisfaccin sustitutiva.
De esta forma, la represin manifiesta su capacidad de transformar una accin racional orientada a la bsqueda de placer en otra que, debido a la desfiguracin, se muestra como irracional. A pesar de su aparente falta de lgica, el sntoma tiene un sentido, capaz de ser descubierto en el anlisis rastreando la situacin que le dio origen. Una vez ms, las contradicciones no son absolutas y los opuestos, lo racional e irracional, coexisten en una misma unidad.
Los fenmenos de libido narcisista y libido objetal tambin evidencian el principio de identidad de los contrarios. Su oposicin constituye uno de los dualismos que postula la teora freudiana. Sin embargo, ambos tienen un origen comn, expresan las mismas tendencias erticas y la libido retirada de los objetos puede ser replegada sobre el yo transformndose as en su contrario. La identificacin responde igualmente a esta ley, debido a que constituye -segn Reich- la solucin frente a la existencia de sentimientos ambivalentes hacia el educador, mezcla de mociones de amor y odio: por un lado pone fin a la relacin de objeto y por otro lo conserva introyectndolo.
El yo y el ello tambin son opuestos idnticos. El yo se empea por reemplazar el principio del placer que rige en el ello por el principio de realidad; es el representante de la razn, por oposicin al ello que contiene las pasiones. Pero a la vez, el yo es una parte del ello, alterada por la influencia del mundo exterior; se asienta sobre l como una superficie.
Otro ejemplo de este hecho lo constituye el par perversin-neurosis. Ambos comparten la misma raz, ya que Freud define los sntomas neurticos como figuraciones convertidas de pulsiones que se designaran perversas si no hubiesen sido vctimas de la represin.
Asimismo, Reich observa en los fenmenos de repeticin y sublimacin pulsional dos mecanismos que dan cuenta de otro principio dialctico: al surgir una nueva sntesis, lo anterior no desaparece sino que permanece, reinterpretado, con una forma y funcin distintas. Carlos Castilla del Pino aporta la siguiente interpretacin acerca del fenmeno de repeticin: restos de formaciones antiguas, precedentes, coexisten en la estructura recin creada (...) [y] retrotraen al sujeto a pautas de conducta primigenias. [4]
Reich plantea que tambin es posible discernir una dialctica en el psiquismo cuando se trata de analizar el desarrollo del sujeto dentro de la sociedad. Existe una contradiccin inicial entre la satisfaccin de las mociones pulsionales del nio y el orden social, encarnado por la figura de la familia. Como el individuo es la parte dbil, la satisfaccin est destinada a frustrarse. La pareja parental, representante de la autoridad es luego introyectada, dando origen as a la instancia del super yo, que tiene a su cargo la funcin de la conciencia moral. Es decir, ahora el conflicto queda interiorizado en la oposicin entre la pulsin (tanto sexual como yoica) y el super yo que le impone inhibiciones a su satisfaccin.
As, segn Reich, el psicoanlisis confirmara la tesis de Marx que plantea que es el ser social quien determina la conciencia, y no al revs. El autor adjudica a Freud un gran papel en el descubrimiento de las repercusiones psquicas que el orden econmico produce en el individuo. Limitando la satisfaccin de las necesidades sexuales, la sociedad capitalista crea, sirvindose de la energa de la libido sublimada, ms fuerza productiva, ms fuerza de trabajo.
Para finalizar el captulo, Reich apunta crticamente al concepto freudiano del complejo de Edipo, que pareciera ser en la teora un islote fijo en medio de fenmenos movientes[5]. El autor afirma que concebir al complejo de Edipo como universal implicara que todas las sociedades presentan una estructura invariable. Este fenmeno -de acuerdo con las investigaciones del antroplogo Malinowski a quien Reich hace referencia- sera exclusivo de un orden particular: la familia patriarcal. En el rgimen socialista, est destinado a desaparecer. Reich cierra este punto con una propuesta para el psicoanlisis: que integre tambin al concepto del Edipo dentro de la visin dialctica de la vida mental que ha sabido evidenciar.
4. Jos Bleger: las contradicciones del psicoanlisis
En Psicoanlisis y dialctica materialista, Jos Bleger advierte un divorcio en la praxis psicoanaltica: mientras que la prctica se concentra en el estudio de la dramtica, la teora es concebida en trminos de dinmica, de interjuego de fuerzas. El concepto de dramtica es tomado de Politzer y, a diferencia de l, Bleger propone una definicin para este trmino. La dramtica es la descripcin y explicacin de los fenmenos psicolgicos en trminos de situaciones y motivaciones en que transcurre y se califica la conducta misma.[6]
En el captulo VII de esta obra plantea el tema que constituye el centro de inters de este informe: de acuerdo con l, Freud introdujo el estudio de la dramtica humana, comprendida en su decurso dialctico. Bleger afirma que el psicoanlisis no ha sido apreciado, y el marxismo no supo sacar provecho de l porque no focaliz sus estudios en el plano de la praxis, sino que se centr en las crticas ideolgicas e histricas. El gran esfuerzo de Freud fue construir una teora que intentaba dar cuenta del desarrollo dialctico de la conducta con elementos inadecuados para este objetivo: la lgica formal, el mecanicismo y la metafsica. Bleger explicita que Freud no lleg a tener conciencia de que estaba redescubriendo la dialctica, y en este punto, concuerda con Reich, quien postula que el psicoanlisis concibe de una manera dialctica, aun cuando inconscientemente, todos los procesos mentales[7]. Carlos Castilla del Pino tambin adhiere a esta concepcin: Freud hace dialctica sin saberlo[8].
En este punto, Bleger comienza un recorrido por las obras de Freud, y sus primeros comentarios parecen concordar con el anlisis que propone Reich. Plantea que desde los comienzos de la teora, Freud aborda al individuo como una unidad en la que coexisten trminos antinmicos, y que la lucha de opuestos es el motor del cambio de una conducta a otra. Esto representa una innovacin en la psicologa, porque el psicoanlisis no solo se concentra en las manifestaciones conscientes y explcitas del paciente sino que el cuerpo adquiere un carcter simblico; es la sede donde se expresan los deseos ocultos y reprimidos desfigurados en forma de sntomas. La ambivalencia, el coexistir de dos voluntades opuestas, es intolerable para el sujeto, y moviliza a la defensa. El mecanismo de represin es interpretado por Bleger como una formalizacin en el proceso dialctico. Uno de los dos trminos en contradiccin es separado del otro, y queda as alienado de la persona total. El inconsciente representa este trmino antagnico aislado.
El texto El mecanismo psquico de los fenmenos histricos es tomado por Bleger para dar cuenta del concepto de alineacin que -segn l- est implcito en la nocin freudiana de trauma: aqu es definido como un cuerpo extrao, corresponde al recuerdo de una vivencia que no haba sido lo suficientemente abreaccionada. As, se presenta como una parte del propio sujeto que le es ajena, extraa.
Bleger analiza la hiptesis auxiliar que Freud formula en otro de sus trabajos, Las neuropsicosis de defensa, acerca de un monto de afecto que se desplaza por las representaciones psquicas. Para este autor, el supuesto constituye la desarticulacin del movimiento dialctico de la conducta. La contradiccin dialctica queda formalizada, es reducida a un movimiento mecnico en el que las representaciones son los objetos, y las fuerzas que los pone en movimiento son los afectos[9]. El movimiento es reducido a una oposicin de fuerzas y Bleger considera estos afectos (que constituyen lo que luego ser nombrado como libido) como una expresin del idealismo filosfico freudiano.
Seguidamente, el autor afirma que en Pulsiones y destinos de pulsin, Freud hace un gran aporte a la psicologa, permitiendo el abordaje dialctico de la conducta. Aqu, el anlisis se concentra en dos posibles destinos de pulsin que dan cuenta de la contradiccin en la unidad: por un lado, la transformacin de la pulsin en su contrario, tanto sea de la actividad en pasividad como de una transformacin de contenido; por otro, la vuelta hacia la persona propia. Los ejemplos paradigmticos de estos modos de defensa los constituyen los pares sadismo - masoquismo y placer de ver - exhibicionismo. Esto da cuenta de la posibilidad de que una conducta se transforme, bajo ciertas circunstancias, en su contrario, y que el opuesto siga coexistiendo junto al impulso dominante: la mudanza pulsional (...) nunca afecta, en verdad, a todo el monto de la mocin pulsional. La direccin pulsional ms antigua, activa, subsiste en cierta medida junto a la ms reciente, pasiva (...)[10]. Este comportamiento recibe el nombre de ambivalencia, y tambin es sealado por Reich (como se trat anteriormente) cuando se refiere a la identificacin producto del complejo de Edipo.
Pero en este momento Bleger vuelve a encontrar una reduccin del conflicto. Afirma que en vez de centrarse en las variaciones, Freud intenta buscar aquello inmutable y permanente detrs de la realidad cambiante de la conducta y termina reduciendo los fenmenos a una simple combinacin de fuerzas. Esta influencia de la concepcin mecanicista se observa en dos de los cuatro componentes de la pulsin: la fuente y el empuje, que no fueron extrados de la dramtica, del anlisis de la conducta sino que constituyen creaciones ad-hoc.
5. Psicoanlisis y marxismo: una relacin difcil de establecer.
Como se seal en la introduccin de este trabajo, los propsitos de Reich y de Bleger en las obras trabajadas no coinciden. El primero pretende, en palabras de Castilla del Pino, completar al psicoanlisis con las aportaciones del materialismo dialctico[11] [el subrayado es mo]. No solo lo considera apto para ser utilizado dentro del socialismo; tambin afirma, como se desprende del anlisis realizado anteriormente, una complementariedad terica entre ambos. Citando a Paul Robinson: Los intentos de Reich de elaborar una conciliacin intelectual entre Marx y Freud, fueron paralelos a sus esfuerzos prcticos por fusionar la poltica socialita y la terapia psicoanaltica.[12] Sociologa marxista y psicoanlisis pueden prestarse mutua asistencia, cuando un fenmeno social requiere ser explorado en la psiquis del sujeto, o a la inversa. En el captulo trabajado, Reich parece concebir que la teora freudiana (exceptuando de la nocin de complejo de Edipo) se inserta racionalmente en la concepcin dialctico materialista de Marx. Incluso para esta objecin propone una salida. No rechaza la existencia de este fenmeno, sino que lo circunscribe a las sociedades patriarcales, sealando as aquello que Freud no tuvo en consideracin: la historicidad, la determinacin social del complejo de Edipo.
Adems, este autor afirma que el psicoanlisis viene a corroborar, a dar cuenta de cmo los modos materiales de existencia se transforman en ideas en la mente de los hombres, de qu forma la sociedad -siguiendo la concepcin de Marx- determina la conciencia del sujeto.
Bleger, segn Castilla del Pino, tambin propone una revisin del freudismo a la luz de la metodologa marxista. Pero su objetivo, como ya se adelant, no es igual al de Reich. El autor no propone una articulacin; es ms, niega que exista esta posibilidad: el psicoanlisis es un campo cientfico particular, mientras que el marxismo constituye una concepcin del mundo. No cabe la comparacin, la integracin ni la exclusin[13] entre ambas, porque eso implicara rebajar al marxismo a una ciencia o elevar al psicoanlisis a una cosmovisin, a una filosofa.
Pese a que afirma que algunos desarrollos del psicoanlisis responden a los principios de la filosofa marxista (y en este punto se acerca a Reich), asegura que Freud no fue consecuentemente dialctico en sus formulaciones, y en su teora abandon el examen de la dramtica por la dinmica, reduciendo los sucesos humanos concretos a trminos de fuerzas e instintos que parecen tener vida propia. As, Bleger califica algunas concepciones freudianas como idealistas y materialistas (mecanicistas). Lo primero, debido a la introduccin del concepto de libido, un monto de energa que Bleger califica de inespecfico; lo segundo, por la concepcin de oposicin de fuerzas ya mencionada. Dos puntos que Reich desmiente en la misma introduccin de su libro.
Para finalizar este recorrido, se puede sealar que el tema tratado, la posible relacin entre psicoanlisis y marxismo, ha sido histricamente fuente de intensos debates. Reich hace alusin al rechazo que los filsofos marxistas expresan en su crtica al psicoanlisis, tildndola de ciencia burguesa, y su intento de aproximar ambas teoras le vali la expulsin del Partido Comunista alemn en 1932. Bleger no tuvo mejor suerte: su libro Psicoanlisis y dialctica materialista tampoco fue bien recibido por parte del Partido Comunista al cual estaba afiliado y debi optar por retractarse o retirarse del mismo.
Reich demuestra que existen en la teora freudiana numerosos elementos que concuerdan con la visin marxista del mundo, y Bleger, aunque destacando sus falencias, adjudica al psicoanlisis el privilegio de ser el primero que supo captar y manejar en alguna proporcin el decurso dialctico de los procesos psicolgicos.[14]
- BLEGER, Jos: Psicoanlisis y dialctica materialista, 1 Edicin. Buenos Aires, Editorial Paidos, 1958.
- BLEGER, Jos: Psicoanlisis y marxismo, en Marie Langer (comp.) Cuestionamos, 1 edicin, Buenos Aires, Granica Editor, 1971, pp. 23-42
- CASTILLA DEL PINO, Carlos: Psicoanlisis y marxismo, 3 edicin, Madrid, Editorial Alianza, 1974.
- FREUD, Sigmund : 35 Conferencia. En torno de una cosmovisin., en Obras completas, 1 edicin, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1976, vol. XXII, pp. 150-165
- FREUD, Sigmund : 19 Conferencia. Resistencia y represin, en Obras completas, 2 edicin, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1979, vol. XVI, pp. 262-280
- FREUD, Sigmund : Pulsiones y destinos de pulsin, en Obras completas, 2 edicin, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1978, vol. XIV, pp. 105-135
- LEFEBVRE, Henri: Qu es la dialctica, 1 edicin, Buenos Aires, Ddalo, 1959.
- OSBORN, Reuben: Marxismo y psicoanlisis, 1 edicin, Barcelona, Ediciones Pennsula, 1967
- REICH, Wilhelm: Marxismo y psicoanlisis, 2 Edicin, Buenos Aires, Ediciones del Siglo, 1972.
- ROBINSON, Paul: La izquierda freudiana. Reich, Roheim, Marcuse, 1 edicin, Buenos Aires, Granica Editor, 1971.
[1] Sigmund Freud: 35 Conferencia. En torno de una cosmovisin en Obras Completas, 1 edicin, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1976, vol. XXII, pag. 163
[2] Wilhelm Reich: Psicoanlisis y marxismo, Buenos Aires, 2 edicin, Ediciones del Siglo, 1972, pag 96.
[3] Sigmund Freud: 19 Conferencia. Resistencia y represin en Obras Completas, 1 edicin, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1978, vol XVI, pag 275
[4] Carlos Castilla del Pino: Psicoanlisis y marxismo, 3 edicin, Madrid, Editorial Alianza, 1974, pag 66
[5] Wilhelm Reich: Marxismo y psicoanlisis, 2 edicin, Buenos Aires, Ediciones del Siglo, 1972, pag 122
[6] Jos Bleger: Psicoanlisis y dialctica materialista, 1 edicin, Buenos Aires, Paidos, 1958, pag 150
[7] Wilhelm Reich: Marxismo y psicoanlisis, 2 edicin, Buenos Aires, Ediciones del Siglo, 1972, pag 122
[8] Carlos Castilla del Pino: Psicoanlisis y marxismo, 3 edicin, Madrid, Editorial Alianza, 1974, pag 60
[9] Jos Bleger: Psicoanlisis y dialctica materialista, 1 edicin, Buenos Aires, Paidos, 1958, pag 167
[10] Sigmund Freud: Pulsiones y destinos de pulsinen Obras Completas, 1 edicin, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1978, vol XIV, pp 125
[11] Carlos Castilla del Pino: Psicoanlisis y marxismo, 3 edicin, Madrid, Editorial Alianza, 1974, pag 15
[12] Paul Robinson: La izquierda freudiana. Reich, Roheim, Marcuse, 1 edicin, s.l., Granica Editor, 1971, pag 41
[13] Jos Bleger: Psicoanlisis y marxismo, en Marie Langer (comp.) Cuestionamos, 1 edicin, Buenos Aires, Granica Editor, 1971, pag 25
[14] Jos Bleger: Psicoanlisis y marxismo, en Marie Langer (comp.) Cuestionamos, 1 edicin, Buenos Aires, Granica Editor, 1971, pag 38.
Seminario: "Freudismo y cultura de izquierda en el siglo XX"