La enuresis como sintomatologa del nio: del determinismo biolgico al psicoanlisis, en la Argentina (1950-1960)[1]
Mara Victoria Alonso
Planteos introductorios
El objetivo de este trabajo es analizar las conceptualizaciones que se han ido planteando en la Argentina, entre los aos 1950 y 1960, respecto a los sntomas infantiles y los modos de abordarlos. Con este fin tomaremos los desarrollos de Florencio Escard (1904-1992), Eva Giberti (1929) y Arminda Aberastury (1910-1972). Para trazar comparaciones ms precisas entre dichos autores, daremos ejemplo con la enuresis, o incontinencia urinaria. Comenzaremos por ubicar el contexto socio-histrico en el que se vea inmerso nuestro pas, a fin de comprender las ideas y prcticas vigentes en el mbito mdico y de las disciplinas psi. Luego, nos centraremos en los desarrollos tericos de los autores mencionados.
El perodo en el que se centra este anlisis se caracteriz por constantes modificaciones y crisis en el orden social, poltico, econmico y cultural. Tras la cada del gobierno de Juan Domingo Pern, a partir de 1955, se sucedieron en forma alternada, gobiernos militares y democrticos. Los golpes de estado instalaron como modalidad de resolucin de conflictos los actos violentos, originando paulatinamente una sociedad ms violenta (Carpintero, Vainer, 2004: 56).
Entre tanto, con la incorporacin del pas al modelo capitalista, se observaron fuertes modificaciones en la vida cotidiana y la concepcin tradicional de familia, principalmente respecto al rol de la mujer y la sociedad. Ella comenzaba a alejarse de las funciones exclusivamente domsticas y se incorporaba poco a poco a la vida laboral, profesional y poltica. Este cambio ya se haba impulsado con la instauracin de su voto en 1947, como tambin con la aparicin de la pldora anticonceptiva, lo que le permiti un mayor control de su propio cuerpo y su fecundidad (Carpintero, Vainer: 2004: 58). Asimismo, se viva un proceso de creciente individualizacin donde el barrio y la casa dejaban de ser lugares privilegiados para la intimidad y el conocimiento del otro.
En consonancia con estos cambios, desde 1922 se inicia una fuerte tradicin de consejos dados por especialistas y dirigidos a las madres, a travs de los medios de comunicacin (Borinsky, 2005: 118). La funcin materna deja de ser un imperativo biolgico y requiere de otro que la refuerce y optimice.
En lo referente al campo de la salud mental, la psiquiatra argentina sostena sus prcticas desde el dispositivo alienista. Este modelo, basado en las ideas positivistas y de la psiquiatra francesa, planteaba un sustrato biolgico como origen de la enfermedad mental, siendo esta considerada como propia del sujeto. Propona el tratamiento moral como cura, lo cual requera el encierro de los pacientes a quienes se les aplicaba una serie de tratamientos fsicos y sociales de diversa ndole. (Carpintero y Vainer, 2004: 63).
En los aos 40, al afianzarse el Estado Benefactor, se implant el movimiento de Higiene Mental. Este modelo comprenda las enfermedades mentales desde una perspectiva social, trasladando la causa de las mismas del individuo al ambiente. En este sentido, planteaba la intervencin estatal a partir de reformas preventivas a fin de solucionar los problemas sociales, como tambin los diversos problemas sanitarios del conjunto social. La Higiene Mental validaba a la psicoterapia como tratamiento efectivo para las enfermedades mentales, como tambin los tratamientos ambulatorios.
Con la fuerte insercin del psicoanlisis, en 1957 se produjo un cambio cualitativo que transform el campo de la salud mental. La creacin del Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) permiti el pasaje del paradigma psiquitrico al de la Salud Mental. La psiquiatra dej de ser la disciplina por excelencia dedicada a la cura de las enfermedades mentales y debi compartir su campo con la psicologa, la psicopedagoga, la antropologa, dentro de las cuales el psicoanlisis adquiri un prestigio excepcional (Winkler Mller y Wolff, 2005: 4). De esta manera, se dispuso una poltica activa del estado en los problemas de la Salud Mental y se design oficialmente de otro modo lo que hasta ese momento era dominio de la psiquiatra. Las nuevas prcticas buscan alternativas al manicomio, mediante la prevencin y promocin de la salud mental. Sin embargo, lo nico alcanzado fue una modificacin parcial de la psiquiatra manicomial (Carpintero y Vainer, 2004: 67).
Al respecto, Emiliano Galende afirma que esta transformacin del campo dominado hasta entonces por la medicina mental, replantea los problemas de la salud y la enfermedad mental y da lugar a una recomposicin de todos sus aspectos. Menciona dos caractersticas esenciales en esta nueva configuracin: la cada de la psiquiatra como disciplina totalizadora, con la multiplicacin de respuestas preventivo-asistenciales, y una reformulacin de las relaciones con la medicina, sus valores, su organizacin y sus modelos de atencin (Galende, 1987, en Carpintero y Vainer, 2004: 62).
Marcela Borinsky en su texto Todo reside en saber qu es un nio. Aportes para una historia de la divulgacin de las prcticas de crianza en la Argentina (2005), analiza las prcticas de crianza dadas en Argentina, desde la dcada del 30 hasta la dcada del 60. All establece comparaciones entre dichos perodos y destaca el pasaje de un determinismo biolgico, basado en una lectura ideolgica del darwinismo social en la dcada del 30, a un determinismo psicolgico que se consolid hacia fines de la dcada del 50 (Borinsky, 2005: 117).
En dicho artculo, se afirma que el cambio dado en las prcticas de crianza se debe a los cambios en las preocupaciones que despierta el nio. En los aos 30, el inters se debe a la importancia del porvenir de la especie y su educacin para el mejor despliegue de la herencia. En los aos 50, en cambio, empieza a pensarse en la personalidad y la psicologa del nio, para finalmente, en la dcada del 60, centrarse en la infancia a partir del monopolio de la psicologa y el psicoanlisis.
Veremos, pues, el modo en que esas diversas prcticas han contribuido a las modificaciones en la concepcin de los sntomas infantiles y sus abordajes.
El lugar del nio en la familia argentina, segn Escard, Giberti y Aberastury
Florencio Escard fue un destacado pediatra que en los aos 50 introdujo conocimientos de las disciplinas psicolgicas en el anlisis de la familia, enfatizando la ruptura del paradigma alienista y el determinismo biolgico. Su libro Anatoma de la familia pretende mostrar cmo deben comportarse [los padres] consigo y frente a los hijos (Escard, 1954: XIII). Plantea, pues, la responsabilidad de los padres respecto a la articulacin entre los miembros de la familia, a fin de atender a las problemticas de los nios.
En este sentido, define a la familia como una entidad psicobiosocial evolutiva, con una organizacin interna propia, pero no inmutable, e inmersa en una sociedad de la que recibe sus normas y numerosas influencias. Su funcin primordial es brindar la seguridad necesaria para que el nio cumpla eficazmente su desarrollo fsico, su armona afectiva y su integracin social (Escard, 1954: 9). Asimismo, destaca la relacin y diferenciacin funcional entre sus integrantes.
En este contexto, el nio es la imagen del microcosmo de la familia en la que ha nacido o ha sido colocado (Escard, 1954: 2). Sin embargo, Escard sostiene que no se trata de una relacin unidireccional, en la cual el pequeo es un producto dependiente de manera exclusiva de su estructura familiar, sino que tambin los adultos se ven modificados en su funcin de ser padres, fundamental para sus desarrollos personales. La familia se presenta, entonces, como un sistema que educa a hijos y padres.
Algunos aos ms tarde, Eva Giberti, graduada como trabajadora social, ocup un importante papel en la divulgacin del discurso psicoanaltico, beneficiando su popularizacin. En 1956, inici la Escuela para padres al comenzar a escribir la homnima seccin, publicada tres veces por semana, en el diario La Razn. Paralelamente, una fuerte divulgacin de temticas similares en radios y programas televisivos, coloc el tema educacin de los padres en la rbita de un inters nacional (Giberti, 2009). En 1962, se compilaron sus diversos artculos y se edit el libro titulado Escuela para padres, alcanzando treinta ediciones. En 1957, fund la Escuela para Padres, cuyas actividades persistieron hasta 1973. El objetivo, sustentado en su orientacin psicoanaltica, era plantear nuevos criterios para resignificar lo que entendemos por relaciones entre los miembros de una familia (Giberti, 2009) y ensear a los padres, desde el saber especializado, los mejores procedimientos para orientar las vidas de sus hijos.
Para esta autora, la familia es un sistema estructurado por la organizacin de sus miembros con roles determinados, cuya misin es brindar posibilidades para mejorar la evolucin y el progreso en los niveles de perfeccionamiento personal y del grupo al cual se pertenece (Giberti, 1968: 97). De aqu que es condicin para la estabilidad de sus integrantes atender al manejo de la dinmica familiar y, sobre todo, a la asuncin de roles especficamente diferenciados. En este sentido, aos ms tarde rechaza la idea de hijo como categora consangunea, para definirlo como categora histrica y pensarlo desde su posicin cambiante, dentro de la estructura filial (Giberti, 2009).
De esta manera, piensa al nio, como integrante de esta institucin, fruto de su experiencia familiar y de las relaciones all erigidas. Sin embargo, y en consonancia con Florencio Escard, tambin propone que debe admitirse que se trata de una persona dbil, indefensa, maleable que puede modificar la forma de reaccin de los padres como la de la familia total (Giberti, 1968: 266), mostrando que esta ltima es, por tanto, un sistema.
Segn Winkler Mller, en los aos 60, la figura de Arminda Aberastury emergi como pilar en la recepcin de la teora psicoanaltica en nuestro pas. Maestra y Profesora en Pedagoga, inaugur el Psicoanlisis de Nios en Argentina. Adems, mantuvo correspondencia con Melanie Klein desde 1945 hasta 1958 e introdujo su obra en la APA (Asociacin Psicoanaltica Argentina), mediante la traduccin de algunos de sus libros (Winkler Mller y Wolff, 2005: 6).
Ella sostiene que un nio es alguien que piensa, siente, percibe, comprende y puede expresar su mundo interno, an desde el primer ao" (Winkler Mlle y Wolff, 2005: 17). A diferencia de Escard y Giberti, quienes se centran en el entramado de las relaciones y el ambiente familiar, Aberastury trabaja bajo el supuesto de un aparato psquico constituido a partir de las relaciones con sus objetos de amor, siendo el primero y ms fundamental, la madre. Por lo cual, otorga una gran importancia a esta relacin ya que la forma en que esta se establece deja fuertes marcas en el psiquismo infantil y es primordial para su evolucin posterior, fundamentalmente respecto a la elaboracin del trauma de nacimiento (Aberastury, 1962: 79).
A su vez, establece que el nio es un ser dependiente social y emocionalmente, pero conciente de su enfermedad, diferencindose as de sus padres, quienes se resisten a dar cuenta de ello (Aberastury, 1962: 135).
Conceptualizacin de los sntomas infantiles: el caso de la enuresis
Siguiendo a Florencio Escard, hemos definido a la familia como organismo biopsicosocial, funcionante y dinmico (Escard, 1954: 187), por lo cual, puede decirse que es pasible de enfermedad. En este sentido, y retomando la idea del nio como reflejo de su familia, para dicho autor los sntomas en la infancia son consecuencia de enfermedades familiares en las cuales el nio es el indicador ms sensible y arriesgado (Escard, 1954: 10).
Al respecto, si bien plantea la existencia de mltiples enfermedades, afirma que responden a una etiologa muy similar. Propone como tal la actitud de los adultos hacia s y hacia los nios, lo que dara lugar a una deficiencia de la funcionalidad familiar (Escard, 1954: 106). El establecimiento de esas funciones constituye a la familia como sistema de seguridad personal y social, por lo cual, el pertenecer a una unidad social fuerte y bien definida brinda al individuo la posibilidad de desarrollarse de manera independiente. Caso contrario, cuando la familia no respeta la maduracin biosocial del nio, no facilita su autonoma y lo sobrecarga de cuidados, privndolo de sus propias experiencias, se suscitan en el sujeto posibles trastornos (Escard, 1954: 194). Las enfermedades orgnicas manifiestas, se deben entonces, a conflictos o alteraciones afectivas, producto de una irregularidad en el entramado familiar.
En este contexto, la enuresis es considerada un sntoma despus de los 2 aos del nio, aproximadamente, momento en el que alcanza la maduracin neurolgica. Escard afirma que la imposibilidad de control de tales funciones se debe a un descuido del proceso madurativo del pequeo (Escard, 1954: 165). Ubica como posibles causas el intento de la madre por entrenarlo en el hbito evacuatorio, anticipadamente a su madurez neurolgica, la obtencin de gratificaciones afectivas frente a dichos hbitos, y la ansiedad parental por que los nios adquieran cierto ritmo de evacuacin. Es decir, la presencia de unos padres que agobian e imponen sus propios criterios a sus hijos, sin permitirles el desarrollo autnomo de su individualidad.
Desde su Escuela para padres, Eva Giberti sostiene que slo en la familia y desde la familia se puede resguardar al hombre y formarlo para una sana convivencia comn (Giberti, 1968: 99). A diferencia del psicoanlisis clsico, la comprensin de las alteraciones de la personalidad, entre las que incluimos a los sntomas, implica pensar las relaciones del individuo consigo mismo y con los otros. (Giberti, 1968: 101). Con este objetivo, plantea que el nio necesita equilibrio emocional y la presencia unificada y afirmadora de sus padres para crecer y alcanzar su independencia personal (Giberti, 1968: 146). En este sentido, la ausencia de figura paterna y la incompatibilidad de criterios entre sus padres para la crianza conmocionan la personalidad en formacin del nio y repercute en su futuro. Los padres deben esforzarse para que el infante crezca en un clima de vinculacin sana, dinmica, segura, con lugar para los intercambios y los afectos ya que su represin trasciende en sus funciones, pudiendo generar enuresis y dems trastornos (Giberti, 1968: 249).
De este modo, para Giberti los sntomas responden a la bsqueda de refugio, de unidad padre-madre y a la necesidad de compensar la ausencia de seguridad afectiva (Giberti, 1968: 257), transformndose en una creacin de los padres. Ms especficamente, la enuresis infantil estara provocada por la exigencia desmedida por parte de la mam (Borinsky, 2005: 125).
Siguiendo los lineamientos del psicoanlisis, para Arminda Aberastury los sntomas son manifestaciones del inconsciente. Considera que en todo sntoma debemos considerar de modo complementario los factores internos y externos, los cuales pueden facilitar u obstaculizar su tramitacin. (Aberastury, 1962: 132). En esta direccin, afirma que estn fabricados por la madre o, por lo menos, mantenido o agravado por ella (Aberastury, 1962: 131).
A diferencia de Escard, segn Aberastury la enuresis es considerada un sntoma despus de los 4 aos (Aberastury, 1962: 132). Plantea que el aprendizaje del control de esfnteres muy temprano, severo, o ligado a otros acontecimientos traumticos, conduce a graves trastornos, entre ellos la enuresis. Enfatiza que el aprendizaje de este logro debe darse cuando el nio dispone de la marcha y del lenguaje, y no previamente ya que, para el inconsciente, los productos expulsados serenan sus angustias de vaciamiento, normales a esa edad, y reviven el trauma de nacimiento (Aberastury, 1962: 84 y 85). Recin despus del primer ao, por el proceso de simbolizacin y por la actividad ldica, las cargas positivas y negativas puestas en esas sustancias se han desplazado a objetos y personas del mundo exterior, pudiendo desprenderse de ellas sin tanta angustia (Aberastury, 1962: 85).
Intervenciones teraputicas: encuentros y desencuentros entre Escard, Giberti y Aberastury
Segn, Escard la curacin slo puede obtenerse merced a un reconocimiento, de parte de la familia, de lo perjudicial y errneo de su conducta, y a una leal rectificacin de la misma (Escard, 1954: 188). Al ser producidos por el tipo de organizacin familiar, la curacin de los sntomas es siempre posible, a partir de la reestructuracin del complejo orgnico familiar y no de su eliminacin inmediata, es decir, del trastorno del nio.
Respecto a la enuresis, Escard afirma que si mediado el tercer ao el pequeo no controla sus eliminaciones debe pensarse en una irregularidad en relacin a su independencia y revisar la conducta intrafamiliar (Escard, 1954: 165). Recomienda que hasta la adquisicin de dicho logro, no se incurra en el corriente error de estimular o gratificar con palabras al nio.
Para este autor, la funcin del mdico reside en llevar a los padres a reconocer que se trata de una enfermedad de la familia, expresada en el nio por su ubicacin afectiva intrafamiliar, y hacerlos entender que el pequeo no est enfermo del aparato urinario, sino del funcionamiento de la familia (Escard, 1954: XIV). En este sentido, los sedantes y los regmenes secos, encaran la realidad del problema slo de un modo superficial porque, tarde o temprano, aparecern otros signos de inadaptacin (Escard, 1954: 165). En consecuencia, la funcin de los padres es comprender al infante, afianzar su seguridad social y emocional, y adoptar una posicin dinmica, para lo cual a veces debe replantearse la coyuntura familiar. En los casos ms serios, no alcanza el apoyo del mdico a los padres y se requiere la intervencin del psiclogo en equipo aquel.
Eva Giberti procura la unidad familiar para el desarrollo individual del nio. Asegura que el respeto entre los integrantes de la misma es la base de la crianza, por lo cual lo grave es que los responsables no lleguen a hacerse el planteo: a eso tiende la Escuela para Padres (Giberti, 1968: 262, 263). En este sentido, aborda esta problemtica desde la lgica de la psicohigiene preventiva y afirma que lo importante es brindar seguridad a los nios, promover su independencia, su expresin y su madurez afectiva, y el desarrollo de su personalidad (Giberti, 1968: 262). Con este fin, aconseja buscar equilibrios y la unidad de sentimientos entre padres, para lo cual sugiere que conversen y aclaren lo que ellos pretenden respecto a la educacin de sus hijos, lleguen a un acuerdo y se instruyan con libros y consultas a expertos (Giberti, 1968: 102). De esta manera, los padres deben adaptarse a los intereses emocionales de los nios, sus necesidades y posibilidades, como tambin al modelo parental de la poca basado en la independencia, la autonoma de criterio, madurez emocional, liberacin de prejuicios y tabes alrededor del embarazo, el parto y de la crianza (Borinsky, 2005: 124). Sin embargo, libera a los adultos, sealando que no debemos ignorar que ellos tambin han sido hijos y pueden arrastrar desde all problemas no resueltos.
Desde el psicoanlisis, el abordaje teraputico que lleva a cabo Arminda Aberastury se sostiene en la relacin transferencial sujeto-analista, donde la solucin est en buscar las races inconscientes que han determinado estos cuadros (Aberastury, 1962: 134).
Qu ocurre con el anlisis de los nios? Al depender del esfuerzo econmico y la buena disposicin de sus padres, la transferencia con ellos se presenta dificultosa. En este punto, ubicamos un cambio en su tcnica. Puede observarse, un primer tiempo en el que realizaba varias entrevistas a los padres para recavar informacin acerca del sntoma, de la configuracin familiar y hacer un seguimiento del tratamiento del nio. La interpretacin aqu estaba destinada a la unidad madre-hijo o padre-hijo, aunque se diriga exclusivamente al nio y repercutiera en el otro secundariamente. En semejanza con los planteos de Florencio Escard y Eva Giberti, el deber profesional consista en dar consejos a los padres, aliviar sus tensiones y dejar en claro que somos desde el primer momento los terapeutas del nio y no los censores de los padres (Aberastury, 1962: 91).
Poco a poco, Aberastury percibi la interferencia de motivos inconscientes de los padres que, al no ser interpretables en tanto ellos no estaban en tratamiento, ni modificables por normas conscientes, persistan hasta a menudo interrumpir el anlisis. Este actuar como si los padres no tuviesen conflictos fue el error cometido en este modelo teraputico (Aberastury, 1962: 137). Por lo tanto, lo modifica, reduciendo en gran nmero las entrevistas con los padres. Adems, le quita valor a los datos aportados por ellos y abandona los consejos. La funcin de los padres queda limitada a enviar al hijo al anlisis y pagar el tratamiento, quedando por fuera de la unidad interpretada en sesin (Aberastury, 1962: 139).
En este segundo perodo, al iniciar el tratamiento deben establecerse las condiciones bsicas del mismo. Considerando la unidad hijo-padre, en este momento, para Aberastury, la interpretacin se dirige exclusivamente al paciente ya que considera realmente valiosa la palabra del nio y su versin de la realidad (Aberastury, 1962: 144). Por lo cual, al elaborar el conflicto, el chico est capacitado para modificar su medio ambiente y exigir por s mismo un cambio, sin necesidad de que sus padres reciban recomendaciones.
Ya que los sntomas del nio son producidos o sostenidos, por la madre, cuando no puede afrontarse su terapia individual sugiere recurrir, como complemento, al grupo de orientacin de madres en el que se interpretan y resuelven sus conflictos. La finalidad de estos es modificar las relaciones entre padres e hijos, buscando que tomen conciencia de sus dificultades para asumir su funcin (Aberastury, 1972: 28) y ofreciendo ptimas posibilidades para prevenir las neurosis infantiles, ya que cuanto ms temprano resuelva sus problemas o se informe sobre las condiciones adecuadas para el buen desarrollo del nio, mayores son las posibilidades de una mejor relacin con su hijo (Aberastury, 1962: 132, 133). An as, esta medida a veces no basta y se vuelve necesario el tratamiento psicoanaltico del nio, teraputico y profilctico a la vez, ya que su mejora disminuye la tensin familiar, funcionado como una defensa de nuevos trastornos (Aberastury, 1962: 134).
Consideraciones finales
A lo largo de este informe, se ha podido vislumbrar cmo las modificaciones en el contexto histrico y en los hbitos familiares de los argentinos de mediados de siglo, se han articulado con las transformaciones en el campo de la salud mental de la Argentina y las intervenciones teraputicas.
En un principio, la posicin predominante era que la enuresis infantil responda puramente a factores de orden orgnicos. Eran tiempos del paradigma alienista y las enfermedades mentales se reducan a la categora de locura. Ya iniciado el siglo XX, se introdujo el concepto de infancia en los temas de salud, aumentando la preocupacin por las dificultades de los nios, sobre todo en relacin a problemas de conducta y desobediencia. Para esta poca, la mujer comenzaba a posicionarse de un modo diferente en la sociedad. Su dedicacin a las tareas domsticas y el cuidado de la familia dejaba de ser su funcin exclusiva, asomando a la vida poltica a travs del voto, social como trabajadora y estudiante universitaria, y econmica como fuente proveedora de capitales, compartiendo esta funcin con el hombre.
En este contexto, las madres, lejos de sus hogares, comenzaron a plantear sus preocupaciones por la crianza de sus nios. As, emergieron secciones en los medios de comunicacin dedicados a responder a las dificultades propuestas por las mujeres y, principalmente, a qu es ser padres. El paradigma psiquitrico estaba en declive y poco a poco se instalaba el dispositivo del higienismo mental. Su mtodo era la planificacin de estrategias preventivas, a partir de ubicar como etiologa de los sntomas la incumbencia de factores psicolgicos, ambientales y afectivos. Desde esa posicin, se aconsejaba a las madres y se hacan recomendaciones sobre la crianza de sus chicos. Hemos presentado a Florencio Escard y Eva Giberti como ejemplos de intervenciones desde este paradigma, bsicamente psicologista y preventivo. Eva Giberti deca lo novedoso no es el trastorno en s, sino su causa, el mecanismo psicolgico que los produce, que explica conductas o sntomas corporales (Borinsky, 2005: 125). Ambos autores concuerdan en que los trastornos infantiles respondan al modo en que la familia se constitua, centrando su atencin a la coyuntura de la misma y las relaciones entre sus integrantes, principalmente aquellas asociadas a la crianza del pequeo.
Ya iniciados los aos 50 en nuestro pas, se observa la fuerte tendencia al individualismo y la recepcin del psicoanlisis. En este contexto, se destacaron las ideas de Arminda Aberastury en relacin al psicoanlisis infantil. Aqu la familia, ms especficamente los padres, queda situada como productora de los problemas psicolgicos que presentan sus hijos. Sus intervenciones teraputicas plantearon la necesidad de abandonar los datos de los padres y atender a la realidad tal cual la presentaba el nio. A diferencia de Escard y Giberti, quienes proponan de manera unidireccional como factor etiolgico los aspectos externos y ambientales, aqu este quedara ubicado en lo interno, en el psiquismo del nio, sin dejar de lado que su constitucin es a partir del primordial vnculo materno, pero haciendo hincapi en lo que el infante refiere de ello. Esta diferencia tambin se refleja en sus abordajes teraputicos. En tanto los primeros apuntan a que los padres den una configuracin familiar dinmica, propiciando la autonoma de sus miembros, en el segundo perodo de su tcnica, Aberastury sostiene la interpretacin de la conflictiva a partir de la simbolizacin de los contenidos inconscientes (mediante tcnicas ldicas y de dibujo), sin recurrir a los hechos realmente acontecidos. Aqu, los padres participan, por su parte, de grupos de orientacin. Sin embargo, el primer tiempo de esta autora, concuerda con las intervenciones teraputicas de Escard y Giberti: dar consejos.
Por ltimo, al observar la importancia de las condiciones socio-histrico en la configuracin de las prcticas en salud, cabe preguntarnos a qu se debi la fuerte implantacin de la teora psicoanaltica en la Argentina?, por qu, tras tantos aos y cambios socio-polticos, sigue vigente hasta nuestros das?, son los nios de aquellos revoltosos aos 60 los mismos que los del nuevo milenio?
Bibliografa
Fuentes primarias
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[1] Trabajo realizado en el marco del seminario de grado La familia como objeto de intervencin en la Argentina: tradiciones intelectuales y psicoteraputicas (1950-1979) dictado por la Dra. Florencia Macchioli, abril-julio de 2010.