El nio delincuente entre la psicologa, la criminologa y
la pedagoga en la argentina (1900-1910).
[1]

Lic. Ana Mara Talak, Lic. Julio Csar Ros


 

 

Institucin: Programa de Estudios histricos de la Psicologa en la Argentina.

Instituto de Investigaciones. Facultad de Psicologa. Universidad de Buenos Aires. CONICET.

Direccin: Independencia 3065 3er piso. Ciudad de Buenos Aires (1225). Argentina.

TELEFAX: 54-11-4-957-5888

 

Ana Mara Talak es Lic. En Filosofa, Lic. En Psicologa y Profesora de Filosofa, Psicologa y Pedagoga. Trabaja como docente en la ctedra de Historia de la Psicologa, de Vezzetti (Fac. de Psicologa. UBA). Es Doctoranda en la Facultad de Filosofa y Letras (UBA) en el rea de Historia de la psicologa en la Argentina y tiene una Beca de Perfeccioamiento, otorgada por el CONICET.

 

Julio Csar Ros es Lic. En Psicologa. Es Jefe de Trabajos Prcticos en la ctedra de Historia de la Psicologa, de Vezzetti (Facultad de Psicologa. UBA). Se encuentra finalizando una Beca de Perfeccionamiento otorgada por UBACYT en el rea de Historia de la psicologa en la Argentina.

 

 

 

Resumen:

 

El principal objetivo del trabajo es analizar las categoras conceptuales utilizadas en los primeros estudios psicolgicos en la Argentina (1900-1910) que abordan la problemtica de la criminologa infantil, en el cruce entre diferentes disciplinas que, desde fines del siglo XIX, han comenzado a ocuparse del nio, al tomar al individuo desde una perspectiva evolutiva: la psicologa evolutiva y la psicopedagoga, la psicopatologa, la criminologa. Dos criterios bsicos, ms generales, propios de los nuevos planteos en criminologa, aparecen tambin en el tratamiento del nio delincuente: 1.La concepcin del delito como fenmeno patolgico de carcter individual y social, y, por lo tanto, la definicin de la nueva criminologa como el estudio de la psicopatologa del delincuente. 2.La definicin de toda intervencin posible (prevencin y tratamiento) como una prctica esencialmente pedaggica, que debe ser complementada, adems, con una legislacin y polticas sociales que apunten a evitar ciertas condiciones de vida marginal.

En el tratamiento ms especfico del nio delincuente, se conciben diversas formas de desviacin con respecto a lo normal, las cuales reciben distintos nombres y tratamientos segn el mbito en la que se plantea: la indisciplina como desviacin en el mbito escolar, que se ocupa del nio-alumno (Mercante, Senet) y la delincuencia infantil como desviacin legal, que toma al nio como menor (Dorado, Ingenieros). Ambas formas de desviaciones son consideradas como formas mrbidas, respecto de cierta normalidad construida a partir de un desarrollo adaptativo al mbito escolar, que excluye en la construccin de la norma los nios no escolarizados y los mide disminuidamente a partir de ella.

 

 

Abstract:

 

The main objective of the paper is to examine the conceptual cathegories used in the first psychological studies in Argentina (1900-1910), which deal with the problematic of child criminology. It is analyzed how a specific field of problems in the crossing of different disciplines emerges, disciplines that have begun to deal with the child, when they began to see the human being form an evolutionary perspective: evolutionary psychology and psychopedagogy, psycopatholgy, and criminology. There are two general criteria in the treatment of the delinquent child, which belong to the new thesis in criminology: 1. The conception of the crime as an individual or social pathological phenomenon, and, so on, the definition of the new criminology as the estudie of the criminals psychopathology. 2. The definition of all possible intervention (prevention and treatment) as an essentially pedagogical practice, which has to be complemented with legislation and social policies pointing out to avoid certain conditions of marginal life.

In a more specific treatment of the delinquent child, we note a conception of various types of deviation from the normal, which receive different names and treaments depending on the places where they are formulated: the indiscipline as deviation in the school, which deals with the pupil-child (Mercante, Senet), and child and juvenile deliquency as legal deviation, which deals with the child as minor (Dorado, Ingenieros). Both types of deviations are considered as morbid forms, from certain normality constructed from an adaptative devolepment in the school.

 

 

 

 

Introduccin.

 

A principios de siglo en la Argentina se constituy un campo de discursos sobre "criminologa infantil" conformado en el cruce de varias disciplinas: la psicologa evolutiva y la psicopedagoga, la psicopatologa, la criminologa. Este cuerpo discursivo, con insercin acadmica e institucional, logr un relativo consenso alrededor de principios tericos de raz naturalista y cientificista, al delimitar esta problemtica[2] y esbozar prcticas de intervencin correccional y preventiva. No obstante, estos enfoques no siempre son homogneos entre s. Sus planteos se sostienen desde diversos campos de prcticas, tales como el campo educativo, el campo legal-correccional y el campo mdico, que inciden en la forma de visualizar y comprender los problemas ms especficos de la niez desamparada y marginada. Este trabajo tiene como objetivo analizar este campo de cruces discursivos en relacin a la problemtica de la criminologa infantil, destacando el lugar de los discursos psicolgicos en estas articulaciones tericas y su uso en los diversos campos de prcticas desde los cuales se intenta intervenir. Nos interes indagar esta categora del nio delincuente por dos razones. La primera es de carcter histrico, ya que revela el cruce particular entre una psicologa evolutiva centrada en el nio escolar, que incluye dentro de s el estudio del desarrollo anormal, y una perspectiva psicopatolgica de la criminologa, que comprende dentro del marco naturalista determinista, los fenmenos delictivos. La segunda razn, de implicancia actual, tiene que ver con los debates contemporneos sobre los problemas de la delincuencia infantil y juvenil en Amrica Latina. Consideramos que esta referencia histrica puede complementar otros aspectos trabajados por los especialistas.

En la Argentina de fin de siglo XIX y principios del siglo XX, una vez lograda la organizacin institucional del Estado, se plantea como problema el logro de la integracin social en un contexto de crisis poltica -revolucin del '90- del modelo de Paz y Administracin del primer gobierno de Roca (1880-1886). Este modelo de la repblica verdadera (Botana y Gallo 1997) gener un rpido proceso de modernizacin y crecimiento demogrfico de la sociedad civil aluvial (Romero 1965) y trajo una serie de consecuencias en relacin con la composicin social y moral, fundamentalmente, de la inmigracin europea meridional. En este sentido, en el segundo gobierno del presidente Roca (1898-1904) se afianza una poltica de centralizacin institucional estatal que apunta a un doble objetivo: por un lado, consolidar un proyecto de apertura hacia fuera, en procura de una insercin definitiva dentro de un conjunto de naciones civilizadas, y por el otro, a travs de una mirada interna, lograr una homogeneizacin geopoltica de toda la Nacin en pos de un repertorio consensuado de emblemas culturales, costumbres sociales e ideologas nacionales que marcaron el desarrollo de la Nacin.

En ese sentido, las expresiones cientficas y ensaysticas del pensamiento positivista[3] intentaron articular una interpretacin de esta realidad social nacional a travs de la accin concreta en las instituciones pblicas y estatales: educativas, jurdicas, sanitarias y militares (Tern 1987). En ese contexto de ideas positivistas y de consolidacin del Estado moderno argentino se sita la emergencia de los primeros estudios psicolgicos en Argentina (Vezzetti 1988, 1996), que reflejan no solamente la expresin de los marcos tericos, naturalistas, experimentales o clnicos del campo psicolgico europeo, sino que tienen su razn de ser en los problemas de este contexto sealado: una masa social en proceso de integracin; cierto bienestar econmico, aunque no equitativamente distribuido, producto de la economia agroexportadora favorecida por la coyuntura mundial; efectos no deseados del proceso de modernizacin, as como obstculos para que ese proyecto pudiera realizarse segn el modelo europeo. Estos obstculos y efectos no deseados son interpretados, desde un discurso biologicista y medicalizado, como expresiones de patologas sociales e individuales. Estas patologas, como por ejemplo la delincuencia, exigirn una intervencin racional para reestablecer desviaciones o favorecer el desarrollo esperado tanto del individuo como de la sociedad.

 

El surgimiento del problema: el "nio delincuente".

 

Uno de los dominios de estos primeros estudios de psicologa se aboca a la investigacin del nio, de sus aptitudes, de los aspectos evolutivos normales y anormales. Este enfoque de la psicologa se apropia del marco evolutivo naturalista de las ciencias naturales, en su bsqueda de un reconocimiento de su estatus cientfico, dentro de la divisin del trabajo intelectual legitimado. Vctor Mercante y Rodolfo Senet, dentro del campo educativo, son los autores ms destacados de estas primeras investigaciones centradas en el nio-alumno, llamadas indistintamente como psicologa del nio, psicopedagoga o psicologa educativa[4]. Nos llam la atencin que en los textos de estas investigaciones psicopedaggicas aparece la figura del nio delincuente, a la vez que, en algunos trabajos sobre criminologa de la poca aparece tambin abordado el problema de la delincuencia precoz o delincuencia infantil a travs de la figura del menor, como por ejemplo en trabajos de Jos Ingenieros, mdico abocado a los problemas de la psicologa y la criminologa, y Pedro Dorado, especialista en derecho penal. Por otra parte, es interesante destacar que en el mbito de los estudios legales, las primeras tesis doctorales sobre delincuencia infantil son de 1900 y 1901, "Breve estudio sobre menores delincuentes y escuela correccional" de Pedro Melndez[5] y "Minoridad delincuente" de Manuel de Sautu Riestra, respectivamente, las cuales muestran que se inicia un inters hacia esta temtica. Esta primera dcada de nuestro siglo, por otra parte, resulta ser un perodo exploratorio donde se ensayan diversas intervenciones concretas sobre el problema al mismo tiempo que se revisan las categorias interpretativas que van cobrando forma en los intentos de explicacin del problema. Es recin desde finales del siglo XIX que la llamada nueva escuela antropolgica italiana ( Ferri, Carrara, ) que comparte algunos nuevos planteos de la escuela criminolgica francesa (Tarde) que se abordan los problemas de "la crimininologa infantil"[6]. Esto muestra que estos primeros tanteos realizados en nuestro pas se corresponden aproximadamente con los primeros abordajes de esta problemtica a nivel internacional hasta el Congreso de Turn de 1911, en la cual se inicia una nueva orientacin -ahora mejor definida- en los estudios de criminologa infantil.

 

La interpretacin del problema: qu era un nio delincuente?

 

Ante todo, la concepcin del nio desde estas matrices se aleja de la figura tradicional del nio: inocente, ngel, libre de pecados. En el marco de la ley biogentica fundamental haeckeliana, segn la cual el desarrollo del individuo recapitula las etapas del desarrollo de la propia especie, adquiere la categora de evidencia que el nio contenga manifestaciones de violencia de la personalidad primitiva y poco desarrollada del hombre en su adaptacin al medio. Constituye una analoga entre el perodo infantil de la humanidad y las etapas infantiles del futuro adulto.

Filogenticamente consideradas las tendencias criminosas le son naturales como eran naturales en el hombre primitivo ... El nio no nace un dechado de bondades, por el contrario, la germinacin delictuosa es mucho ms activa y variada que en el adulto. (Mercante 1902a:34)

En armona con la matriz evolucionista del darwinismo social, en donde herencia y adaptacin al medio son indisolubles en la ecuacin evolutiva resultante, los criterios de adaptacin estarn regidos por la normativa legal y moral que las sociedades occidentales establezcan. Esta normativa se cristaliza en la legislacin que demarca taxativamente las conductas delictivas (asociadas a las formas de violencia y depojo de la mentalidad primitiva) y las diferencias con respecto a otras formas de indisciplinas, producto de las dificultades en el aprendizaje adaptativo del individuo en sus primeras etapas de vida social. Ambas formas de desviaciones tendrn sin embargo intervenciones y espacios de tratamientos distintos.

 

. La desviacin como indisciplina en el mbito escolar.

 

"Lo normal" en el mbito escolar queda definido como "la norma de desempeo esperable para la etapa evolutiva en la que se encuentra el nio". Pero esta norma encierra, paradjicamente y en forma oculta, una descripcin estadstica y una valoracin ideal[7], a partir de la cual lo que se aleja de ella significativamente es catalogado como "anormal". La "norma" pretende apoyarse en una norma natural, definida por la propia evolucin. Esto conlleva a que ciertas carencias con respecto al estado adulto sean toleradas como normales. Sin embargo, esta norma supuestamente natural encierra un ideal, el ideal educativo propio del mbito escolar. La adaptacin al medio es la adaptacin al medio escolar, con sus propias normas de disciplina y hbitos, normas que, no obstante, dentro de una concepcin naturalista y laica, dicen apoyarse en los conocimientos cientficos sobre la evolucin natural del individuo. Esto muestra el carcter circular de la argumentacin. La ausencia de una tematizacin de las caractersticas propias de de este mbito, la creencia en la posibilidad de una descripcin neutra y objetiva de la realidad traducida en la norma, medida de lo normal, conduce a ver como naturales las caractersticas especficas del medio escolar, y sus exigencias de adaptacin como universales. Y como la escuela, en cuanto proyecto moderno, encarna los ideales de racionalidad propios de la cultura occidental adulta, la definicin de la norma y lo normal en el nio-alumno queda enraizada en un ideal propio de la etapa adulta de una determinada cultura. As, la indisciplina se plantea como un problema de intervencin sobre la desviacin con respecto a la norma, como un problema de intervencin sobre lo anormal. De esta forma no se ve la contradiccin entre postular como conocimiento natural las tendencias violentas en la evolucin individual del nio (que reproducira etapas ms primitivas de la evolucin de la humanidad) y concebir la indisciplina como algo anormal. Las lneas de intervencin se buscarn inconfundiblemente en la accin educadora, en el mbito de la prctica escolar.

Estas ideas aparecen clara y definidamente articuladas en el Prefacio de los Elementos de Psicologa Infantil de Rodolfo Senet (1911). Una educacin completa no puede centrarse segn Senet, slo en la educacin intelectual. Adems de sta y de la educacin fsica, que viene siendo objeto de inters ya en los aos anteriores (Piero 1902), la educacin de los sentimientos es destacada como uno de los factores ms importantes de la educacin en general. En qu reside su importancia? En que de ella depende la educacin moral, el aprendizaje de de lo que es bueno y malo, la formacin de los hbitos en el actuar correcto, y el gusto por determinada forma de vida, para que la inclinacin fortalezca el hbito. Los aportes de las ciencias naturales, segn Senet, si bien numerosos y valiosos con respecto a los otros tipos de educacin, han sido exiguos y descuidados con respecto a la educacin de los sentimientos. Estos estudios podran fundar "un criterio preciso acerca de las faltas y de su inmediata o mediata correccin" (Senet 1911:123). El problema de la indisciplina escolar es formulado en estrecha conexin con el problema de la criminalidad infantil a partir de una matriz comn desde la cual ambos son derivados: los estados patolgicos. "Una falta, en la gran mayora de los casos, es la exteriorizacin de un estado patolgico que puede pasar perfectamente inadvertido mientras se juzgue la falta aisladamente, sin inquirir el origen, y este origen debe conocerse a los efectos de la aplicacin de los medios correctivos" (Senet 1911:124). Al mismo tiempo, la pedagoga queda articulada no slo con la psicologa evolutiva y la psicofisiologa tal como se viene formulando desde los primeros textos sobre psicologa en nuestro pas, sino tambin con la psicopatologa y la criminologa. "Los exmenes practicados (...) constatan que el 50% de los nios indisciplinados, viciosos o delincuentes, son degenerados ms o menos tpicos, para los cuales se hace necesaria una educacin racional adecuada, es decir, no pueden quedar librados a los medios educativos empleados con los normales" (p.123). Por otra parte, no todos los nios indisciplinados, viciosos o delincuentes entran dentro de los cuadros ya reconocidos, pero responden a otro tipo de patologa que, segn Senet, es necesario investigar para fundamentar una correcta intervencin pedaggica, as como la antropologa y la psicopatologa tanto han aportado al estudio de la criminalidad.

"La eficacia de la educacin como medio de desviar y aun neutralizar taras patolgicas, cargadas, as como para contrarrestar una adaptacin social perniciosa (...) est perfectamente comprobada" (124). Si la falta de disciplina expresa un estado patolgico, debe ser considerado slo como un sntoma, no como el problema en s. Y as como en las enfermedades orgnicas se debe conocer la etiologa del estado patolgico para intentar la curacin atacando la causa y no el sntoma, la educacin de los sentimientos basada en conocimientos cientficos permitira intervenir pedaggicamente en forma diferenciada de una forma ms eficaz, como medio de corregir la desviacin con respecto a lo normal. "Los estudios sobre la educacin de los sentimientos del nio, mientras no se funden en el conocimiento de la psicologa normal y patolgica, adolecern siempre de los inconvenientes y errores inherentes a las teorizaciones o especulaciones puras. No se podr corregir a un nio racionalmente, es decir, no se podr establecer su cura psquica, hasta que no se conozca la etiologa de su conducta" (p.126).

 

. La desviacin como delito legal.

 

La definicin de la norma desde los criterios jurdicos tambin pretende en esta poca apoyarse en un conocimiento positivo, neutro, cientfico, de lo social, que se identifica a la vez con lo normal. Por lo tanto, en este contexto, la consideracin del delito como fenmeno mrbido, constituye su consecuencia lgica aproblematizada. Lo que constituye un problema, en cambio, es la forma de articular en un sistema interpretativo coherente el determinismo y la responsabilidad, la accin de la herencia y la del medio, y la intervencin necesaria sobre la desviacin legal (pena o rehabilitacin) y sobre su prevencin.

Dos artculos de 1902, uno de Jos Ingenieros y otro de Pedro Dorado, publicados en el primer tomo de los Archivos de criminologa, psiquiatra y ciencias afines, configuran las categoras bsicas de esta interpretacin y muestran algunos problemas que ella debe afrontar. Es en este marco que deben entenderse las posturas sobre criminologa infantil que, en estos primeros aos, slo encontramos en dos autores argentinos: Vctor Mercante y Jos Ingenieros.

Ingenieros (1902:1) define el objeto de la moderna criminologa como el estudio cientfico del delito, considerado objetivamente como fenmeno mrbido de la actividad del individuo social. Desde la concepcin positiva del derecho, que pretende seguir las reglas del mtodo cientfico, la mirada debe dirigirse del delito hacia el delincuente, as como en la medicina no se centra en la enfermedad sino en el enfermo. Esto exige abandonar las perspectiva de lo que l llama la criminologa clsica, que se ocupa del delito como una entidad abstracta y piensa las penas proporcionalmente a la gravedad de las efectos, independientemente de las causas determinante y suponiendo siempre el libre albedro. La nueva criminologa que Ingenieros propone se despliega a travs de tres campos de estudio que suponen perspectivas complementarias:

. la etiologa criminal, basada en el determinismo estricto de la constitucin orgnica, fisica y psquica (factores endgenos) y de las condiciones del medio de vida, medio fsico o medio social (factores exgenos);

. la clnica criminolgica, que estudia las manifestaciones mrbidas en el delincuente para determinar la peligrosidad que pueda tener para la sociedad;

. y la teraputica criminal, que, basada en la teora de la defensa social contra los delincuentes, supone una intervencin que apunte a proteger a la sociedad de las acciones mrbidas del delincuente y a tratar a ste, en vez de castigarlo por aquello de lo que en realidad no es responsable.

No obstante, el estudio verdaderamente especfico de los delincuentes debe ser, para Ingenieros, el de sus anomalas psicolgicas, y no el de sus caracteres morfolgicos (Ingenieros 1902:10). De esta manera, la psicopatologa es planteada como el tronco comn de una clnica criminolgica, que estudia al delincuente, y de una clnica psiquitrica, que estudia a los alienados, ambos anormales, pero con caracteres fisiopsquicos especficos.

Por otra parte, Ingenieros (1908) plantea una diferencia en la desviacin moral: el delito natural y el delito legal. Uno y otro, en tanto formas de desviacin, son vistas como patologas en sentido natural, con respecto a las normas morales vigentes en una sociedad dada. Si bien estas normas pueden cambiar con el tiempo y segn los pueblos, y, en consecuencia, al no haber valores morales absolutos tampoco hay conceptos fijos de lo que es la desviacin y el delito, obedecen segn Ingenieros a un determinismo social. En la lucha por la vida, el individuo no puede usar cualquier medio para lograr sobrevivir, sino aquellos que son aceptados por la moral instituida a partir del criterio moral medio que sanciona lo bueno o lo malo, lo honesto o lo delictivo para cada sociedad. Intentar sobrevivir sobrepasando ese criterio supone un acto regresivo, y excepcionalmente un acto adelantado que muestra lo que despus se aceptar, pero siempre un acto que se aleja de la normalidad social. Mientras el delito legal es el reconocido como tal por las leyes, el delito natural tiene como mbito propio la "mala vida"[8]. Esta "zona intermedia", poblada por "los antisociales" de los cuales surgen los "delincuentes legales", constituye la frontera del delito. Los estudios de psicopatologa pueden iluminar, dice Ingenieros, aspectos de estos anormales, ms all de los clsicos cuadros y tipos que puede establecer en la psicopatologa criminal para los delincuentes legales.

Pedro Dorado propone, en consonacia con estos planteos, que la tradicional distincin entre imputabilidad e inimputabilidad debe dejarse de lado, ya que todos los delincuentes adultos, menores y locos, necesitan tratamiento. Si bien hasta entonces se acepta la distincin entre el delincuente adulto responsable de sus actos, los menores y los alienados inimputables, sobre los cuales se interviene con penas propiamente dicha, con medidas de proteccin y educacin, y con tratamientos, respectivamente, Dorado sostiene que todos los delincuentes, mayores o menores, los llamados normales o no, necesitan tratamiento. La pena retributiva, basada en la idea de que el delincuente es responsable de lo que ha hecho y merece un castigo, constituye un sin sentido en una concepcin de carcter naturalista y determinista, que segn las investigaciones que se vienen realizando en antropologa y sociologa criminales muestran, bajo la forma de una evidencia, que el delito es un lazo muy complejo, resultado inevitable de factores innumerables (Dorado 1902:64) y que el delincuente, ms que la causa del delito, es slo una vctima de la resultante de estas influencias. Por lo tanto, la nica intervencin coherente que se impone es la de un tratamiento que luche contra las causas que engendran la criminalidad [aqu cabe pensar en una accin desde polticas sociales ms amplias, aunque no mencionadas explcitamente por el autor] y que defienda y proteja a los delincuentes contra su accin al medio (dem).

De esta forma la criminloga debe dar lugar a una pedagoga correccional o patologa pedaggica, que tenga como fin realizar una intervencin educadora para lograr que cada individuo "mejore lo mximo posible". En otras palabras, que cada individuo se adapte lo mejor posible al modelo racional de sociedad que el pas buscaba encarnar. De esta manera se extiende la funcin tutelar del estado y el proyecto educativo homogeneizador de la pedagoga normalista se convierte en el parmetro cultural y social para medir toda conducta dentro de la sociedad.

A la inversa de los criterios que se dicuten hoy en da, a raz de la delincuencia juvenil asociados a la realidad social y econmica de los pases perifricos, sometidos a las polticas de globalizacin econmica, Pedro Dorado propone tomar como modelo la concepcin legal del menor delincuente para entender al adulto delincuente, y aumentar progresivamente la edad que demarca la responsabilidad legal hasta que sta no sea necesaria, porque todos los seres humanos que delinquen sern tratados a partir de una intervencin pedaggica y no punitoria.

En los trabajos sobre criminloga infantil, las explicaciones se mueven en forma confusa entre condicionamientos de carcter constitucional (entre los cuales se incluyen tanto lo orgnico como lo psicolgico con sus inclinaciones) y un reconocimiento inevitable del peso del medio ambiente. Ya las dos primeras tesis doctorales mencionadas sobre el tema, le dedican a uno y otro plano marcados tratamientos, inclinando la balanza aparentemente hacia el peso del medio social y familiar. Sin embargo, un argumento all presentado y que se vuelve a repetir tal cual casi dos dcadas despus (Arenaza 1919), es que no todos los pobres marginales, no todos los que viven en esos ambientes que constituyen medios que estimulan el camino de la delincuencia como un sino, terminan siendo delincuentes. Entonces, la diferencia va a ser buscada en lo constitucional. No obstante, las caractersticas del medio (la familia que no cumple su funcin, nula o poca influencia de la escuela, la calle) no dejan de considerarse, ya que la "delincuencia precoz" slo abarca nios y adolescentes provenientes de ese mbito de "la mala vida".

En esta matriz de ideas, y desde la mirada tpica del educador-pedagogo, Vctor Mercante concibe las desviaciones con respecto a la norma desde la centralidad de la accin escolar ya analizadas. En los estudios descriptivos que realiza sobre varios casos de jvenes delincuentes, distingue diversos factores: la herencia abarca la raza, el temperamento, las tendencias, los estigmas (fsicos y psicolgicos); por otro lado se encuentra un factor fsico (la influencia del clima), el factor domstico, el factor social y el factor escolar, entre los cuales destaca a este ltimo. La mirada sesgada desde la normalidad que construye, naturaliza y universaliza la realidad escolar lo conduce a evaluar la capacidad de influencia escolar que permite la herencia y los otros factores.

Mis notas sern, en lo sucesivo, descriptivas de tipos o de conjuntos, estudiando los factores que determinan la conducta. Tengo dos campos de exploracin: la crcel y la escuela. (Mercante 1902a: 36).

Estos dos campos de exploracin concentran el estudio de las desviaciones, pero el de la escuela brinda adems la experiencia de lo que definir la normalidad del nio en general. Desde esta visibilidad del nio-alumno, en la cual permanecen invisibles los nios marginados del sistema educativo, formula la necesidad de emprender estudios sistemticos sobre la niez desde el mbito natural de la escuela.

Un estudio metdico del nio nunca se ha hecho. La escuela, terreno apropiado para observar, slo ha iniciado tabajos de carcter didctico, buscando elementos con que fundar un procedimiento para instruir, no para formar aptitudes morales. Ninguna escuela posee gabinetes bien montados, ni registros, ni personal preparado para dar cima a una obra que consideramos de trascendental importancia para conocer al hombre, a punto de prevenirnos contra los peligros cuyos sntomas se muestran desde los primeros aos, anunciando, por consiguiente, con mucha anticipacin, los sucesos en que va a ser protagonista ese nio que hoy confundimos en el aula con cuarenta ms, sin llamarnos mayormente la atencin.(Mercante 1902a:35)

Jos Ingenieros, en 1908, desde una mirada criminolgica que articula los puntos de vista sociolgico y psicolgico, analiza la relacin entre la niez abandonada y el trabajo infantil (toma el caso de los nios vendedores de diarios) y la delincuencia precoz. Estudia esta relacin a travs de observaciones directa y encuestas de estos pequeos vendedores porteos y adultos encarcelados ex nios vendedores, cados en el vagabundaje o la delincuencia. Ingenieros postula que el acceso temprano del nio a los vicios y males de la calleasociados al factor nocturno o nocturnidad del trabajo en s los expone a una precocidad de diferentes rdenes de la llamada mala vida en Buenos Aires: 1) acceso a una temprana sexualidad; 2) inicio en las adicciones, sobre todo el alcohol; 3) la integracin al mundo delictivo, formando parte de los auxiliares del delito. Segn Ingenieros, el nio asimila rpidamente las habilidades delictivas de los delincuentes profesionales, hurtos callejeros ocasionales, formas violentas de asalto, degradaciones morales, prostitucin, y atentados contra la integridad fsica de las vctimas. Este anlisis comparativo de las historias de vida de los actuales venderos de diarios y de los ex vendedores lo lleva a pronosticar que el noventa porciento de los pequeos diarieros terminarn en vagancia y criminalidad. Para Ingenieros el medio es la causa del aumento de esta delincuencia, relativizando lo que llama el factor endgeno de la personalidad, porque el medio la educacin- ejerce una accin determinante sobre toda herencia supuestamente mrbida. Puede afirmarse que la existencia de un ambiente infantil estrechamente vinculado con la vagancia y la delincuencia, es la condicin para pervertir a los nios que entran en l, haciendo germinar la ms pequea larva antisocial que pudiera existir en su psiquis, a la vez que ahogar otros sentimientos altamente sociales capaces de alcanzar capaces gran desarrollo en otro medio. (Ingenieros 1908:341)

Concluye afirmando que la supresin de esta faceta del trabajo infantil resulta indispensable para reducir el acceso temprano a la delincuencia del nio en la medida que el nio siga un curso esperable de evolucin social y mental a travs de los mbitos educativos. Pero por otra parte exige que se implemente una legislacin protectora del trabajo infantil que lo limite al mximo y lo reglamente siguiendo los estrictos criterios de la higiene social. A su vez, esta legislacin debe integrarse a una mayor que proteja los derechos de los trabajadores y forme parte plan de reformas del estado capitalista que mejore los medios necesarios para el bienestar de la familia. As es como Ingenieros al abordar la delincuencia precoz, pone de relieve la figura del nio explotado y del nio abandonado en relacin con los graves problemas sociales de la situacin en la que se encuentran.

En comparacin con la postura de Mercante, Ingenieros descentra el abordaje del nio en relacin con la norma escolar, y elabora una aproximacin que tiene en cuenta lo socio-poltico en sentido amplio como determinante de la delincuencia. A la vez, ve una parte de la poblacin infantil que marginada del sistema educativo, construye sus propias normas de sobrevivencia y adaptacin. El medio desde el cual estas normas se definen resulta totalmente diferente al medio escolar: la calle, la noche, el desamparo, la violencia, los medios ilegales de supervivencia adquieren aqu el estatus de medios indispensables para la lucha por la vida, y definen as otro tipo de trmino medio y otro tipo de desviacin.

Si tenemos en cuenta que recin despus de 1916, durante el primer gobierno radical de Hiplito Yrigoyen, tres cuartas partes de la poblacin infantil accede al sistema educativo, la operacin de construccin de la norma evolutiva a partir de la poblacin escolar y su utilizacin para medir y clasificar el gran porcentaje de nios que no acceden a la escolarizacin y que no se los tiene en cuenta en la determinacin del promedio estadstico, muestra el sesgo ideolgico de esta operacin. Ingenieros elabora una aproximacin alternativa al abordar un segmento de poblacin infantil no escolarizada, que tiene sus propias normas sin las cuales no podra sobrevivir. Pero tambin apunta a la formulacin de vas de solucin desde un proyecto de estado moderno que proteja el trabajo infantil y a las familias desposedas desde la legislacin y desde polticas sociales.

 

Del "educar castigando" al "reformar educando".

 

Las formas de intervenir en los problemas de la delincuencia infantil no pueden separarse de las forma de plantearlos y de construir sus interpretaciones (darles forma y sentido). Por otro lado, en estos procesos constructivos las intervenciones en tanto prcticas que se llevan a cabo en diferentes mbitos introducen aspectos heterogneos, no siempre coherentes, y consolidadores de representaciones vigentes del "sentido comn". Por eso, las relaciones entre los discursos y las prcticas no son indagadas en tanto la bsqueda de la aplicacin directa de teoras, ni como los discursos tericos que subyacen a las prcticas. Resulta ms fructfero explorar las relaciones abiertas y cruzadas, las irrupciones y las mutuas modificaciones, no deducibles en ningn sentido, destacando a la vez la irreductibilidad de las mismas.

Las acciones que se realizan para resolver estos problemas especficos se dan en campos diferentes. Desde el punto de vista del derecho promulgado, el Cdigo Penal de 1886, sostine en el artculo 81 inciso 2 que los menores de 10 aos estn exentos de pena. La ley presume juris et jure que a esa edad no existe discernimiento en el nio. El inciso 3 del mismo artculo dice: "Quedan exentos de pena: los mayores de 10 aos y menores de 15 a no ser que hayan obrado con discernimiento". Como el juez tiene que decidir si ha obrado con discernimiento o no para declararle culpable, debe indagar y apoyarse en informaciones confiables antes de establecer una conclusin fundamentada. El problema del discernimiento no es, por otra parte, una cuestin menor, ya que dentro del marco naturalista determinista de pensamiento que se extiende por estos aos, el libre albedro y la responsabilidad terminarn constituyendo categoras metafsicas incompatibles con la "nueva concepcin cientfica" de la moral y el derecho. El mismo Cdigo, mientras tanto, asigna para la responsabilidad penal la misma edad que para la civil, 18 aos[9].

En la represin y prevencin de la delincuencia infantil se unen indisolublemnte los aparatos represivos y normalizadores, que buscan individualizar y separar a los elementos disgregadores del orden social proyectado, al mismo tiempo que regenerarlos por medio de una accin educadora. Como seala B. Ruibal (1993:41) , "la crcel en sus distintas variantes constitua un espacio de exclusin y encierro para aplicar en l diferentes terapias de recuperacin". Si bien, como ya se seal, el orden de lo constitucional (orgnico y psicolgico) y la influencia del medio, son ambos componentes infaltables en toda explicacin del delito, en el caso de los menores delincuentes aparece un mayor optimismo con respecto a la posibilidad de la regeneracin. Por un lado, las tendencias innatas pueden ser "encauzadas" por medio de la educacin. Se interpreta que en los nios stas todava no han adquirido sus cauces definitivos, como s ocurre en general con los delincuentes profesionales adultos. Por lo tanto, se abre un margen para la accin reeducadora (regeneradora) que corrija la desviacin establecida. Por otro lado, la misma naturaleza moldeable del nio y su espritu de imitacin, acenta el peso de la accin del medio ambiente en el logro de la prevencin y correccin de la delincuencia precoz. De ah la unificacin de la intervencin sobre los nios delincuentes y los nios abandonados, que viven "la mala vida" de las calles, debido a las condiciones de miseria en la que se encuentran sus familias y, principalmente, por falta de cumplimiento por parte de stas de las funciones moralizadoras fundamentales que les corresponden. Los diversos aspectos de este problema se visualizan a travs de la creacin de distintos tipos de instituciones ocupadas del menor (asilos, colonias agrcolas, institutos correccionales, Patronato de la Infancia y otras organizaciones "populares" no gubernamentales creadas para proteger y educar la infancia[10]) y a travs de las cuestiones legales en torno a la asuncin por parte del estado de la patria potestad de los nios desamparados fsica y moralmente[11].

La niez desamparada y la niez delincuente reciben un tratamiento similar en las instituciones pblicas que intentan ocuparse de ellas. Si el objetivo principal es sustituir el medio ambiente de la calle por otro que cumpla las funciones que deberan cumplir la familia bien constituida y la escuela, los institutos de menores ejercern una educacin entendida como "regeneracin", en tanto un camino evolutivo "desviado" ya ha comenzado a formarse. Si bien las ideas sobre pena, castigo y educacin aparecen vinculadas no siempre de una forma unvoca, desde la primera tesis sobre el tema en 1990 (Melndez) hasta las manifestaciones de Levellier en 1910 y de Ingenieros en 1911 (al aludir al Congreso Penitenciario Internacional realizado en Washington en 1910[12]), se observa una orientacin cada vez ms definida hacia una educacin regenerativa del menor desvalido que excluya la consideracin del castigo en tanto pena, aunque s mantiene el castigo en tanto forma de disciplinamiento como lo tiene tambin la educacin escolar o familiar. "Castigar educando" (Melndez 1900:9) se tranforma en "reformar educando" (Ingenieros 1916).

Conclusiones

Los primeros trabajos sobre la problemtica de la criminologa infantil muestran la reflexin del discurso positivista, naturalista y evolucionista, desde una doble perspectiva: por un lado, la delincuencia se piensa como una de las dificultades de la implementacin del proyecto de un estado moderno en la Argentina y a la vez como una de sus consecuencias; y por otro, se piensa en cmo llevar a cabo una intervencin eficaz, fundada en un conocimiento racional de los fenmenos. De ah que se articulen a la vez categoras interpretativas de un marco terico evolucionista y determinista, y de un marco ideolgico-poltico, que ven la delincuencia, y los conflictos y problemas sociales en general, como patologas sociales e individuales, como desviaciones del desarrollo esperado, tomado como normal. La delincuencia infantil y juvenil constituye, en este contexto, un problema de carcter pblico, ya que afecta a una sociedad en crecimiento, en tanto efecto no deseado del proceso de modernizacin. La definicin de toda intervencin posible (prevencin y tratamiento-rehabilitacin) en los fenmenos delictivos como una prctica esencialmente pedaggica, tiene sentido en relacin a un esquema que ve como desviaciones anormales tanto a las faltas de disciplina en el mbito escolar como al delito desde la norma legal. Al mismo tiempo Ingenieros y Dorado muestran la necesidad de una intervencin estatal desde polticas sociales que acten para evitar el desarrollo de situaciones de marginalidad y legislaciones que protejan al delincuente, en vez de penarlo, ya que sus actos estn determinados necesariamente por las condiciones de vida que las mismas polticas gubernamentales favorecen.

 

 

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Notas:

 

[1] Trabajo publicado en el X Anuario de Investigaciones. Facultad de Psicologa. UBA.

[2] Usamos en este trabajo la distincin realizada por Kurt Danziger (1984) en la historia de la psicologa, entre el anlisis de una "problemtica", siempre de carcter ms general, que supone intereses colectivos y la actividad constructiva social, y el anlisis de "problemas", de carcter ms individual y que pueden asociarse a autores considerados individualmente, los cuales cobran sentido dentro de la problemtica ms amplia en la que son planteados. Cfr. tambin Talak (1998).

[3] Entre estas se pueden sealar las obras de Jos Mara Ramos Meja, Agustn Alvarez, Carlos Octavio Bunge, Francisco de Veyga, Juan A. Garca, Jos Ingenieros, Horacio Piero, Rodolfo Rivarola, Vctor Mercante, Rodolfo Senet, Marcos Victoria, entre otros, abocados a problemas muy diversos. Cfr. Tern (1986, 1987), Vezzetti (1988), Ricaute Soler (1968), Nro.173 de Todo es Historia.

[4] En la Universidad de La Plata se desarrolla un aspecto de la psicologa ausente en el mbito acadmico de Buenos Aires: la "psicopedagoga". La psicopedagoga es definida por Vctor Mercante como una psicologa con fines didcticos (Mercante 1915:384). Recibe tambin diferentes denominaciones, tales como psicologa pedaggica, paidologa (estudio cientfico de la psicologa del nio en tanto escolar) o psicologa de la adolescencia (en la cual se toman como referentes especialmente los trabajos de Stanley Hall en Estados Unidos). Mercante define la psicopedaga fundamentalmente como una disciplina de carcter aplicado. Considera que la psicopedagoga comenz como aplicacin prctica al campo de la educacin de los resultados de la psicologa experimental, y que se constituy en un campo con una identidad propia cuando los problemas pedaggicos comenzaron a orientar las investigaciones. Cfr. Talak (1998), El nacimiento de la psicologa en la Argentina como disciplina acadmica. Informe final. Beca de Iniciacin. CONICET. Vase en la tercera parte: "La enseanza de la psicologa en la Universidad de La Plata"; y Dagfal 1996.

[5] Pedro Melndez, sobrino del prestigioso alienista argentino Lucio Melndez, uno de los principales constructores del dispositivo psiquitrico argentino: en la creacin del Hospicio de las Mercedes, actual Hospital Borda, y desde la ctedra de Enfermedades Mentales de la Facultad de Ciencias Mdicas de la Universidad de Buenos Aires.

[6] Por ejemplo, ya en los Congresos de Antropologa Criminal de Roma, Pars, Bruselas, Ginebra , Amsterdan, Turn (1911) se debaten temas referentes a la criminologa infantil. (Senet 1911, prefacio).

[7] Cfr. el anlisis de la nocin de "lo normal" en Canguilhem (1974).

[8] Cfr. los trabajos de Julio Csar Ros (1998) "Jos Ingenieros, psicologa y mala vida", y el de Beatriz Celina Ruibal (1993), Ideologa del control social Buenos Aires 1880-1920. Este ltimo, sin embargo, interpreta errneamente "la mala vida" como un mbito que se encuentra "entre lo normal y lo anormal", sin ser uno ni lo otro (p.11). Esta interpretacin es inadmisible a la luz de las categoras interpretativas no slo de Ingenieros ("el delito -ms all de la distincin entre natural o legal- es un medio anormal en la lucha por la vida"), sino de los pensadores positivistas en general de la poca, tal como se viene mostrando.

[9] En 1893 se crea el Depsito 24 de Noviembre para alojar a los sospechosos de delitos, en tanto el Departamento Central de Polica queda para los contrventores y detenidos preventivamente. Es ste ltimo, mientras se instruye el sumario, los menores permanecen con los detenidos adultos. Las penas (art.54 del Codigo Penal) pueden ser prisin, penitenciara y presidio, de las cuales slo la primera puede ser aplicada a los menores. La Prisin Nacional (antes Asilo de Reforma de menores varones y Crcel de Encausados) contiene pabellones separados para menores y adultos.

[10] Vase el trabajo de S. Carli (1991) "Infancia y Sociedad: La mediacin de las asociaciones, centros y sociedades populares de educacin".

[11] El Director de la Prisin Nacional (Jos Luis Duffy) propuso al Poder Ejecutivo que, para evitar la recada del menor en el mismo ambiente, se retirara a los padres la patria potestad cuando stos fueran indignos o inhbiles, y que se remitiera a los menores a la Colonia de Reforma de Marcos Paz, hasta los 18 aos. El Ministro Joaqun V. Gonzlez, durante la presidencia de Quintana (1904-1906), as lo dispone a travs del decreto del 31 de agosto de 1905. En agosto de 1906, la Cmara de Apelaciones resuelve que el decreto no est autorizado por ley, ya que el artculo 363 del Cdigo de Procedimientos establece que la libertad de las personas, salvo en caso de pena sentenciada, slo puede restringirse con el carcter de detencin o prisin preventiva. Recin 1919, con la sancin de la Ley del Patronato, se estipulan claramente las causas de prdida de la patria potestad: abandono o exposicin de los hijos, colocacin de los mismos en peligro moral o material, por delincuencia, por tratar a los hijos con excesiva dureza, por ebriedad consuetudinaria o inconducta notoria. En estos casos, los menores quedan bajo patronado del estado nacional o provincial.

[12] Ingenieros menciona que en este Congreso hubo una seccin dedicada a los menores, en la cual se establece un criterio de distincin sustancial entre el adulto y el nio: las faltas o delitos de ste ltimo no permiten calificarlo de criminal. El menor en esta situacin no puede ser "penado", sino "corregido, educado y reformado" (ingenieros 1916:387-8).