La psicologa social del positivismo. La articulacin de discursos psicolgicos y
discursos tico-polticos en el pensamiento positivista sobre lo social.
Ana Mara Talak*

 

Resumen:

El objetivo del trabajo es analizar el pensamiento positivista argentino de fines del siglo XIX y principios del siglo XX en torno al Centenario, sobre "lo social". Bajo esta categora vaga se planteaban problemas relacionados con la comprensin de las multitudes, las masas, la mezcla de razas, la inmigracin, la indagacin de lo que caracteriza el ser nacional, y las formas de intervenir para lograr los fines polticos buscados y de corregir los posibles efectos indeseables de este proceso. En los ensayos ms significativos sobre estas cuestiones (pertenecientes, fundamentalmente, a Jos Mara Ramos Meja, Agustn Alvarez, Carlos Octavio Bunge, Jos Ingenieros y Juan Agustn Garca) se apelaba a categoras heterogneas provenientes de la psicologa social y la psicopatologa, de matriz naturalista y evolucionista, as como a categoras propias de un discurso moral y poltico que buscaba fundarse objetivamente en un saber cientfico positivo de las ciencias naturales. En relacin a los numerosos estudios ya realizados sobre este perodo del pensamiento argentino (Soler 1968, Biagini 1985, Torchia Estrada 1961, Roig 1962) y sobre esta temtica ms especfica (Tern, Vezzetti), se propone aqu indagar especficamente: 1. la articulacin detallada entre las ideas psicolgicas (elaboradas en los primeros desarrollos acadmicos de una psicologa social y de una psicopatologa, estrechamente relacionadas con la neurofisiologa y con la criminologa) y las ideas tico-polticas en el planteo y tratamiento de los problemas de interpretacin de los fenmenos sociales en general y de los problemas sociales locales; 2. el anlisis que estos autores realizaban de los fenmenos sociales y de las ciencias sociales (como diferentes de las ciencias naturales) dentro de una matriz cerradamente naturalista.

Palabras claves: positivismo argentino, psicologa social.

 

El objetivo del trabajo es analizar el pensamiento positivista argentino de fines del siglo XIX y principios del siglo XX en torno al Centenario, sobre "lo social". En los ensayos ms significativos sobre las cuestiones sociales se apelaba a categoras heterogneas provenientes de la psicologa social y la psicopatologa, de matriz naturalista y evolucionista, as como a categoras propias de un discurso moral y poltico que buscaba fundarse objetivamente en un saber cientfico positivo de las ciencias naturales. En relacin a los numerosos estudios ya realizados sobre este perodo del pensamiento argentino y sobre esta temtica ms especfica, se propone aqu indagar especficamente: la articulacin detallada entre las ideas psicolgicas (elaboradas en los primeros desarrollos acadmicos de una psicologa social y de una psicopatologa, estrechamente relacionadas con la neurofisiologa y con la criminologa) y las ideas tico-polticas en el planteo y tratamiento de los problemas de interpretacin de los fenmenos sociales en general y de los problemas sociales locales. El anlisis se centra en aquellos autores que ms explcitamente apelaron a categoras provenientes de los nuevos discursos psicolgicos que se venan desarrollando en el mbito acadmico universitario argentino: Jos Mara Ramos Meja, Agustn Alvarez, Carlos Octavio Bunge, Jos Ingenieros y Juan Agustn Garca.

En la Argentina de fin de siglo XIX y principios del siglo XX, una vez lograda la organizacin institucional del Estado, se planteaba como problema el logro de la integracin social en un contexto de crisis poltica -revolucin del '90- del modelo de Paz y Administracin del primer gobierno de Roca (1880-1886). Dentro de este modelo, se gener un rpido proceso de modernizacin y crecimiento demogrfico de la sociedad civil aluvial y trajo una serie de consecuencias en relacin con la composicin social y moral, vinculadas, fundamentalmente, a la inmigracin europea meridional. En este sentido, en el segundo gobierno del presidente Roca (1898-1904) se afianz una poltica de centralizacin institucional estatal que apunt a un doble objetivo: por un lado, consolidar un proyecto de apertura hacia afuera, en procura de una insercin definitiva dentro de un conjunto de naciones civilizadas, y por el otro, a travs de una mirada interna, lograr una homogeneizacin geopoltica de toda la Nacin a partir de un repertorio consensuado de emblemas culturales, costumbres sociales e ideologas nacionales que marcaban el desarrollo de la Nacin. Las expresiones cientficas y ensaysticas del pensamiento positivista intentaron articular una interpretacin de esta realidad social nacional con la accin concreta de instituciones pblicas y estatales -educativas, jurdicas, sanitarias y militares- sobre los problemas de este contexto sealado: una masa social en proceso de integracin; una distribucin marcadamente desigual del crecimiento econmico, producto de la economa agroexportadora favorecida por la coyuntura mundial. Desde el discurso acadmico -biologicista y medicalizado- estos y otros obstculos y efectos no deseados del proceso de modernizacin, fueron interpretados como expresiones de patologas sociales e individuales. Estas patologas, como por ejemplo la delincuencia, asociadas muchas veces a la "degeneracin" y a un desarrollo mental "primitivo", la indisciplina en la escuela, los movimientos de masas, exigan una intervencin racional para restablecer desviaciones o favorecer el desarrollo esperado tanto del individuo como de la sociedad.

Los primeros desarrollos conceptuales de psicologa social en la Argentina se entroncaron indisolublemente con los primeros desarrollos acadmicos de la psicologa, de la sociologa, y con los planteos sobre el estatus de las ciencias sociales en general, as como con los problemas de carcter poltico y moral que se formulaban en relacin con la interpretacin de la situacin de la sociedad Argentina y su proyeccin hacia posibles caminos futuros. La bsqueda de lo que constitua "nuestra psicologa nacional", para comprender tanto la sociedad argentina de esa poca como su evolucin histrica, se constituy en un objeto privilegiado de indagacin, que crey ver en una explicacin "psicosocial" la clave de su estudio.

Las formulaciones sobre psicologa social aparecieron siempre en trabajos de carcter ensaystico (1), que articulaban lecturas de trabajos de autores europeos (Spencer, Le Bon, Tarde, Taine, Sighele, Comte, Ferri, etc.) con reflexiones sobre problemas locales basados en una interpretacin en la que difcilmente se podran distinguir los contenidos segn sus diversas inserciones disciplinarias.

Por otra parte, el pensamiento psico-social positivista argentino, tuvo en comn con el de otras naciones latinoamericanas, la valoracin negativa de "los rasgos nacionales y la apelacin a la europeizacin de las ideas y las costumbres" (Alberto Vilanova (2), siguiendo a Maritza Montero). Esta consideracin negativa, apoyada tanto en razones raciales, climticas y geogrficas como en cuestiones de carcter educativo y poltico, se una a un marcado antihispanismo y a una crtica de las creencias y tradiciones religiosas, muchas veces claramente anticatolicista. Se trataba de un pensamiento naturalista y cientificista "vinculado a las clases propietarias y a su propsito de constituir un capitalismo a su medida. Este pensamiento fue el primero en concebir el comportamiento colectivo como objeto de estudio y tambin en plantear la idea de un "alma nacional", una identidad caracterolgica explicable por va de la ciencia" (3).

Podemos ubicar ciertas temticas recurrentes que eran abordadas desde la psicologa social o el pensamiento psicosocial: las indagaciones sobre el "carcter nacional"; el papel de la herencia y el medio en la conformacin de la identidad de un pueblo; en qu relacin se encuentra lo econmico con los otros factores mencionados; la psicologa de las masas, de las multitudes, de las colectividades, de las razas; la relacin de stas con los lderes o con las lites intelectuales y polticas; la comprensin de algunos de estos fenmenos sociales segn el modelo de la patologa, de la biologa, de la psicofisiologa de la hipnosis y la sugestin, etc.

Esta "psicologa social" no tuvo, en estos aos, un espacio acadmico propio de enseanza y produccin. Su elaboracin se realiz a travs de ensayos que escriban hombres con inserciones acadmicas en reas especficas, y en las cuales ocasionalmente podan incluir la enseanza de algunos de estos temas (4). Esto habla de la situacin institucional y social de esta "rama" de la psicologa. Y aunque los programas universitarios y los laboratorios de psicologa incluan el estudio de la sugestin, el hipnotismo y el automatismo psicolgico inconsciente, temas que aparecan en las explicaciones de los fenmenos de masas, no hubo aqu tampoco una "psicologa de las masas" netamente diferenciada de una "psicologa social", sino un pensamiento de psicologa social que podramos llamar "inorgnico".

La psicologa social en la explicacin de la evolucin histrica de la sociedad argentina.

En armona con la matriz evolucionista del darwinismo social, la comprensin de los fenmenos sociales exiga la interpretacin de su evolucin a lo largo del tiempo. De esta manera, el estudio histrico de las sociedades concretas, y entre ellas, de las nacionalidades, se converta en una "historia natural", en cuya "explicacin" se utilizaban trminos tales como lucha por la existencia entre distintos grupos o razas, triunfo de los grupos o razas mejores adaptados, transmisin de las variaciones adquiridas colectivamente de generacin en generacin. Estos trminos formaban parte de una visin "naturalizada" de la historia, explicada con motivos psicosociales. Los criterios de lo que constituye una adaptacin exitosa en los grupos humanos, regidos por la normativa legal y moral que las sociedades occidentales establecen, recibieron una explicacin "naturalista", que subsuma las ciencias sociales dentro de las ciencias naturales.

Juan Agustn Garca (1862-1923) vea a la psicologa social como el ncleo explicativo de todos los fenmenos abordados por las ciencias sociales. Consideraba que los fenmenos que estudiaban las ciencias sociales tenan en comn "su carcter moral y psicolgico" (5).

La identificacin de la historia con el estudio evolutivo "natural" de las sociedades, se insertaba en una concepcin de la psicologa social que buscaba fundarse, como los otros saberes positivos de la poca, en la "experiencia", experiencia que inclua tanto la observacin de los fenmenos colectivos contemporneos, como el estudio de su gnesis y evolucin a travs de la historia. As los pensadores "psicosociales" argentinos de la poca, se inspiraron fuertemente en historiadores europeos (Hippolite Taine, por ejemplo), que buscaban entender los procesos histricos de sus propias naciones en funcin de distintos factores, entre los cuales apareca la mentalidad colectiva o el carcter nacional. Taine contrapuso a la tradicin historiogrfica romntica, una historia distanciada del objeto y con una constante exhibicin de la erudicin en el tratamiento de las fuentes a efectos demostrativos. Una historia pretendidamente cientfica y positiva, en la que el historiador deba actuar como un naturalista al observar la metamorfosis de un insecto. Una historia que ms que seguir los intereses polticos del momento, pudiera actuar segn el mtodo de la medicina experimental de Claude Bernard (6). Taine (1866) derivaba el carcter cientfico de la historia de la utilizacin de un mtodo, que posibilitaba, en su opinin, el establecimiento de leyes, las cuales eran vistas como las determinantes de la evolucin histrica de una nacin. La formulacin de leyes histricas permitira convertir la historia en una ciencia, y, como en las ciencias naturales, predecir y hasta intervenir para modificar. Aqu como en los autores positivistas argentinos, apareca yuxtapuesto, ms que articulado, el determinismo y la posibilidad del cambio a partir de una accin libre de los hombres que participaban en los acontecimientos histricos (7).

Por otra parte, el abandono de la bsqueda de una esencia inmutable de los fenmenos estudiados y su relativizacin en trminos histricos siempre cambiantes, condujeron a abordar el tema de la moral, la cual quedara aparentemente sometida a los avatares de las contingencias histricas, sin un respaldo slido, y podra justificar cualquier tirana o abuso. Segn Garca, siguiendo a Taine, la historia de la constitucin y evolucin de un fenmeno social permita comprender el sentido social concreto que lo fundamenta, evitando utilizar retrospectivamente criterios contemporneos para juzgar moralmente instituciones sociales de otras pocas (historicismo jurdico). Criterios morales que, como agudamente sealaba J.A.Garca, no dejaban de estar presentes en el anlisis pretendidamente cientfico de los fenmenos sociales.

La idea de que el conocimiento del pasado era imprescindible para comprender el presente tuvo otras formulaciones. Segn Ingenieros, la historia deba ser abordada como el estudio de una especie animal en un ambiente propicio a su existencia y reproduccin (8). Bajo un riguroso determinismo, en la evolucin de un pueblo concurren, segn l, tanto el medio y la raza. Una historia cientfica, gentica, deba tener en cuenta los factores naturales, sociales y psicologgicos (9). En vez de considerar que son los motivos psicolgicos los que explican la historia, Ingenieros sostena que las condiciones econmicas preexistentes, que incluyen la capacidad productiva de los grupos sociales en concordancia con las condiciones del ambiente natural, "moldean los caracteres morfolgicos de la sociedad e influyen de manera primordial sobre la psicologa de los individuos y de las colectividades". Una simple cronologa no era historia. Era necesario tener criterios de interpretacin para lograr una visin sinttica de la evolucin que se ha intentado indagar. Estos criterios de interpretacin eran el esqueleto del cuerpo histrico (10). Deca Ingenieros:"La historia, estudiando la evolucin de la humanidad, no es simplemente el arte de relatar los hechos del pasado, sino la ciencia que determina las relaciones constantes entre ciertos fenmenos, es decir, las leyes histricas. Lo mismo que en las dems ciencias, para determinarlas es necesario observar y describir fenmenos, para llegar ms tarde a descubrir sus condiciones ms generales" (11).

En esta visin evolucionista naturalista, Ingenieros reafirmaba la identidad cualitativa entre las sociedades humanas y las sociedades animales, entre las cuales las nicas diferencias admisibles eran las diferencias de grado en el desarrollo de las funciones. La especie humana era una especie humana ms, luchando por lograr la adaptacin al medio. Los efectos heterogneos del medio sobre los grupos humanos producan la desigualdad entre las razas, en su cultura y mentalidad colectiva.

Las dos obras ms importantes de J. A. Garca, La ciudad Indiana y Ciencias Sociales (Introduccin al estudio de las ciencias sociales argentinas), as como los diversos trabajos reunidos en la Sociologa Argentina de Ingenieros, y las obras de Carlos Octavio Bunge (Nuestra Amrica, Estudios Filosficos, ), testimonian el esfuerzo por articular las categoras interpretativas y el estudio histrico concreto. Otros autores (como Jos Mara Ramos Meja y Agustn lvarez), sin producir trabajos reflexivos sobre las mismas categoras usadas, aventuraron interpretaciones histricas a partir de categoras psicolgicas. Si las ciencias sociales deban partir de la experiencia, es decir de los fenmenos sociales, no podan postular como objeto de estudio "la sociedad" en general, sino partir de sociedades concretas. De ah, la necesidad de estudiar la sociedad argentina y de desarrollar "ciencias sociales argentinas", para no caer en especulaciones abstractas sobre entidades inexistentes. Pero por otro lado, este estudio de la sociedad argentina no poda hacerse sin considerar su evolucin histrica. De ah, la utilizacin de categoras psicolgicas (la mentalidad de un pueblo o de una nacin, para unos, el papel de las multitudes, para otros, la herencia y el medio en la adquisicin de variaciones colectivas que se transmiten de generacin en generacin) en la fundamentacin y explicacin de las ciencias sociales y la historia. Se conformaron as estrechas vinculaciones disciplinarias y explicativas entre la psicologa, las ciencias sociales y la historia.

La interpretacin psico-social de las multitudes y las razas.

Eje de la explicacin histrica de Taine fue tambin la lectura psicolgica de la accin de las multitudes. A travs de un lenguaje valorativo despectivo compartido por otros autores de la poca (Le Bon, por ejemplo), defina la multitud casi como un ser vivo en el cual las voluntades individuales de sus miembros quedaban desdibujadas y se produca una regresin hacia formas ms primitivas de evolucin del ser humano. Por otra parte, estas opiniones sobre la multitud no constituan una expresin aislada. Los sectores conservadores y antidemocrticos tambin manifestaban en esta poca opiniones negativas y devastadoras sobre las multitudes.

Las obras de Taine constituyeron una referencia comn de los hombres dirigentes de la generacin del 80 en la Argentina. El nuevo clima de ideas de las lites locales les permiti acoger sin dificultades el laicismo y el conservadurismo poltico de la obra de Taine. De esta manera se aunaron el modelo historiogrfico, que apuntaba al mtodo basado en la erudicin y en la pretensin de distanciamiento del objeto de estudio, y la filosofa poltica.

Adems, en la transicin entre el siglo XIX y el siglo XX, otra situacin permiti valorar aspectos diferentes de la obra de Taine. Los caudales inmigratorios hicieron revivir el tema de las razas y las diferencias culturales, en relacin a la dicotoma progreso civilizatorio y barbarie proletaria. Si antes, el discurso sarmientino haba instaurado la dicotoma entre lo rural (autctono y nativo) y lo urbano (representante de la modernidad europea), y la inmigracin europea haba aparecido como un medio de modificar aquel elemento autctono, ahora los factores raciales adquirieron otra definicin y valoracin, o bien, en relacin con su capacidad de ser asimiladas, mediante diversas intervenciones, dentro del proceso de construccin de la nacin, o bien, en tanto constituan uno de los aspectos esenciales que conformaban los llamados "males argentinos". De esta manera, el rol de las masas en el desarrollo histrico de una nacin y los aspectos deterministas y pesimistas de la obra de Taine adquirieron nuevo relieve significativo, visible en autores como Juan Agustn Garca y Jos Mara Ramos Meja, en las obras La ciudad indiana y Rosas y su tiempo, los dos grandes frutos historiogrficos en la Argentina derivados de la obra de Taine (12).

El intento de Garca a lo largo de la obra era el de definir el "espritu argentino", que explicaba a su vez el "mal argentino", as como Taine explicaba el "mal francs" definiendo el "espritu clsico" que actuaba en la revolucin. Uno y otro, segn sus autores, permanecan hasta el presente, ms all de todos los cambios. Ambos definan la nacionalidad a partir de los componentes psicolgicos presentes en los "orgenes", que determinaban, en forma inexorable, su desarrollo posterior. Las crticas realizadas por Ingenieros por la imposibilidad de considerar la novedad que introducen los cambios, era semejante por otra parte a las crticas que recibi la obra de Taine con respecto a la misma cuestin (13). Este mismo determinismo fundamentaba en ambos autores el clima de pesimismo que recorra las obras. Si bien las multitudes populares poblaban el recorrido histrico de La ciudad indiana, su valoracin era menos sombra que en Taine, aunque permaneca el problema de cmo lograr el orden social que organiza el proceso histrico. El lema "gobernar es poblar" fue resignificado: "gobernar es civilizar", y esto exiga un tipo de reflexin sobre la forma de disciplinar a las masas populares.

En la obra de Jos Mara Ramos Meja (1849-1914), por su parte, aparecieron tambin muchos de los motivos mencionados. La comprensin psicolgica de los protagonistas histricos constitua la clave de la narracin histrica, y entre estos protagonistas se encontraban las masas, las "multitudes" en trminos de Ramos Meja.

Los trminos del lenguaje mdico fueron empleados para entender el funcionamiento social en su evolucin histrica. As, la estrecha asociacin entre fisiologa y patologa particip en el marco explicativo dentro del cual las multitudes. La sociedad, concebida como un organismo, posea tambin una fisiologa y los virus que actuaban en ella, esto es, las muchedumbres, podan actuar como agentes txicos o servir para producir mejores defensas en la sociedad. En este sentido, Ramos Meja ensay un tipo de estudio histrico que contrapuso al tradicional enfoque que segua slo las acciones de los grandes hombres y apost a determinar el papel que intua decisivo de estas masas annimas en la evolucin histrica. Este enfoque intencionalmente "biolgico" apelaba a razones psicofisiolgicas ("un sistema nervioso rudimentario e ineducado") en la explicacin de la forma de actuar automtica de los miembros de la multitud, y utilizaba una metfora fsico-qumica (la del "hombre-carbono") para brindar una imagen del funcionamiento social y mental del individuo propicio a formar parte de una multitud.

La multitud supona una estructura mental semejante entre sus miembros, que los llevaba a actuar por impresiones y reflejos, por "contagio afectivo", por "sugestin". Uniformidad (homogeneidad) y mediocridad (anonimato) eran dos caractersticas que estaban presentes en lo que para Ramos Meja constitua la estructura mental que predispona a un individuo a formar parte de una multitud. Esto se diferenciaba claramente de la concepcin de Le Bon, segn el cual, en todos poda actuar un mecanismo de sugestin por el cual se perda la individualidad y se actuaba siguiendo un automatismo que formaba parte de una voluntad supraindividual, encarnada en la idea de un lder. Segn Ramos Meja, el automatismo dependa del grado de "desenvolvimiento mental" y del "perfeccionamiento nervioso". "La vida refleja es el privilegio de los cerebros primitivos y elementales" (14). En estos individuos annimos, con poca educacin, predominaban los sentidos a la actividad cerebral. De ah que para formar parte de la multitud y dejarse llevar por una idea a travs de un contagio afectivo, era necesario tener una determinada estructura mental que predispusiera a tal fenmeno.

De esta forma pretenda justificar "cientficamente" las caractersticas psicolgicas de la multitud como un todo a partir de las caractersticas psicolgicas de sus miembros. La multitud era "impresionable", "puro inconsciente", "fogosa", amante de todo lo intenso y vivaz, "sensual, arrebatada y llena de lujuria por el placer de los sentidos. No raciocina, siente. Es poco inteligente, razona mal, pero imagina mucho y deforme ..." (15) Posea una mayor tendencia a transformar en movimiento una idea. "Constituyen los principales ncleos de la multitud: los sensitivos, los neurticos, los individuos cuyos nervios slo necesitan que la sensacin les roce apenas la superficie, para vibrar en un prolongado gemido de dolor o en la vigorosa impulsividad, que es la caracterstica de todas las mucheumbres" (16). Con la metfora del "hombre-carbono" intentaba nombrar esta facilidad de combinacin que, as como el carbono en los cuerpos orgnicos, tenan los individuos con las "caractersticas psicolgicas" mencionadas para constituir la multitud en el orden poltico o social.

En relacin al papel que las multitudes cumplan en la evolucin histrica de una nacin, Ramos Meja utiliz otra metfora biolgica, la del "protoplasma", para representar otros aspectos de la multitud. En sus trminos, el protoplasma era la sustancia que concentraba "el secreto de la vida", la nica apta para reproducirla, no tena una estructura compleja, no era ni slida ni lquida, pero tena la resistencia de lo slido y la capacidad para adoptar diversas formas como los lquidos. "Tal es la multitud, que encierra como el protoplasma, ese secreto de la vida elemental" (17).

Reiteradamente Ramos Meja plante la pregunta "qu es lo que mantiene unidos a los miembros de una multitud?" Se trataba del alma colectiva (18), que responda a una "idea-fuerza", un sentimiento que la impulsaba y evolucionaba en su seno (19). Este sentimiento la llevaba a actuar inconscientemente, como dirigindose ciegamente hacia un destino fatal.

Uno de los objetivos fundamentales de este estudio "biolgico" de las multitudes argentinas era explicar la conformacin y el desarrollo del sentimiento de nacin. Este sentimiento descansaba, segn Ramos Meja, en una nocin de unidad, que, explicada en trminos biolgicos, era comparada con la sensacin cenestsica del propio cuerpo (20). Al analizar la evolucin histrica de las multitudes argentinas, vea que haba un momento en que "la personalidad nacional" ya estaba en vas de formacin. Comenzaba a cobrar forma una nocin de unidad cuando, como en el cuerpo con las sensaciones cenestsicas que dan al individuo el sentimiento del propio cuerpo, un pueblo siente que quiere y puede ser independiente. Pero para que se note, la presencia de ese sentimiento debe ser ms o menos intensa.

Al intentar explicar la "evolucin" generacional de los inmigrantes y su insercin en la cultura nacional, Ramos Meja mostr una versin evolucionista alejada de la de El origen de las especies de Darwin (1859). Una mejor forma de vida (la del inmigrante adaptado a la vida fabril y activa de la Argentina) tena necesariamente consecuencias beneficiosas en las clulas germinales. Explic el concepto de "adquisiciones hereditarias" diciendo que la herencia era "sensiblemente modificada en su plasticidad misma por la lucha por la existencia" (21). De esta manera, el hijo de inmigrantes, concebido en este ambiente, "en plena efervescencia del sistema nervioso, recibe una herencia de aptitudes mayor que si los padres hubieran permanecido en la inercia de su primer estado", "de modo que bien pronto deja de representar fielmente en su curso el desarrollo de sus ascendientes". Es as como esta primera generacin de inmigrantes, "argentinizado a medias por el ambiente y la herencia", era, para Ramos Meja, "la depositaria del sentimiento futuro de la nacionalidad, en su concepcin moderna". Era el argentino del futuro. Tena mayor plasticidad que el nio de familia acomodada. Su cerebro reciba mayor estimulacin, por el contacto continuo de la calle, de la vida pblica y de la vida escolar. La misma morfologa fsica reciba en su opinin la influencia del ambiente y de la educacin. Esta primera generacin tena todava una morfologa grotesca, pero en la generacin siguiente "ya se ven las correcciones que empieza a imprimir la vida civilizada y ms culta que la que traa el labriego inmigrante" (22).

Carlos Octavio Bunge (1875-1918) produjo tambin una interpretacin sobre la psicologa colectiva que intent indagar sobre el "carcter nacional". Si bien la psicologa social constitua para l "una rama de la psicologa", no era un "dominio" original de ella. Sus contenidos no eran ms que aplicaciones a lo colectivo de los mecanismos psquicos de los individuos. Alejndose en este punto a las tradiciones alemanas (23), no vea la psicologa colectiva como el estudio del "espritu objetivo", cristalizado en las producciones culturales de un pueblo.

Consideraba el psiquismo humano como lo invariable de todas los cambios histricos y de todas las manifestaciones heterogneas de la cultura humana (24). El principio regulador del psiquismo individual es el de placer-displacer (nocin proveniente de la tradicin emipirista inglesa), pero el instinto constituye en su concepcin del hombre la fuerza propulsora a partir de la cual emergen y se articulan los otros aspectos de la actividad psquica: subconciencia y conciencia. El instinto basado en el principio de placer-displacer, cumple con la funcin primordial de conservar la vida del individuo y de la especie. C. O. Bunge extendi esta explicacin del psiquismo individual, a la interpretacin de el "alma colectiva". Se ubic dentro de los primeros pensadores "psicosociales" que abordaron e intentaron dar respuestas a la comprensin de la sociedad argentina desde los conocimientos psicolgicos. En Nuestra Amrica, C. O. Bunge utiliz las ideas bsicas de su psicologa "instintivista" para diagnosticar los males nacionales y los paliativos posibles a implementar.

El concepto de raza inclua tanto determinaciones fsicas como psquicas. Estas determinaciones producan disposiciones difcilmente reversibles. De ah su crtica a los argumentos ambientalistas, y su frreo endogenismo. "Si en una familia nace, por ejemplo, diez vstagos de los cuales nueve tienen el tipo fsico europeo y uno el negroide o mulato, los primeros tienen una psicologa europea; el ltimo, la mlata... En una palabra, todo mestizo fsico, cualesquiera que sean sus padres y hermanos, es un mestizo moral". (25). C. O. Bunge consideraba que el instinto racial se impondra tarde o temprano, como un atavismo, incluso ms all de una educacin propia de culturas europeas. (26).

Esto supona no slo las diferencias entre las razas, sino un criterio de valoracin de estas diferencias, segn el cual, algunas de estas razas, las arias de origen europeo, eran superiores a las indgeneas, negras, mestizos y mulatos. Interpretada la historia desde la categora sociodarwiniana de la lucha por la existencia aplicada a las razas, Ramos Meja planteaba la historia en trminos de una lucha entre razas, de la cual resultaban vencedoras las razas blancas menos mestizadas. Tanto las epidemias, como el uso de la fuerza, la suerte o la educacin, formaban parte de los factores "naturales" que actuaban en esta lucha por la existencia, determinando la victoria de la de la raza ms fuerte, cultura ms apta para la vida. Ramos Meja termin diagnosticando fatalmente la pereza altanera y el caciquismo predominante en las razas mezcladas en nuestro medio, y la irredencin por medio de la educacin y la experiencia. De ah que una de las vas ms beneficiosas, slo poda ser, desde esta concepcin, repoblar la Argentina con inmigrantes europeos, ya que ellos traeran en su "sangre" las bases para una cultura superior.

Sin embargo, ya en 1894 y 1895, vio en la educacin social la clave de la mejora de los pueblos. Si bien reconoca que el impulso aspirativo (en tanto "sentimiento de nuestra superioridad humana") (27) no se desarrollaba por igual en todos los seres humanos, ya que no todos saben aspirar ("slo las razas progresistas y civilizadoras") (28), tambin afirm que la forma de mejorar los pueblos en esa poca ya no era a travs de cambios religiosos ni polticos, sino a travs de una educacin que llegue a todos.

Como ha sealado Alberto Vilanova (29), C. O. Bunge introdujo cambios en su concepcin racista al final de su vida, llegando casi a abjurar de l. En las ltimas ediciones revisadas de sus trabajos, consider que la nocin de "raza superior" no era cientfica y que no se poda establecer una correspondencia entre raza y mentalidad colectiva, ya que la composicin tnica mundial se hallaba sumamente mezclada. Muchas de las ideas que l mismo haba manifestado aos antes, las consider despus como diletantismo y fantasas literarias. A la vez, en sus ltimos aos, Bunge se interes profundamente por la literatura y el arte espaol. Lo cual lo llev a criticar la postura de Sarmiento sobre la Espaa brbara (30).

La idea de que los mayores progresos de la cultura humana -ciencia, arquitectura, tecnologa, etc.- haban sido llevadas de los pueblos "blancos" hacia las culturas "semitas" o "morenas", era una idea compartida por muchos autores europeos de la poca, como Taine, Ribot, Spencer, Ardig, Desmolins y Ferri. Entre los autores ideolgicos de esta tesis "nortista", se encontraban muchos autores ledos por los pensadores argentinos, por ejemplo Joseph de Gobineau, George de Lapouge, Huston Chamberlain, Giusseppe Sergi, Gustave Le Bon y Scipio Sighele. Las teoras que intentaban demostrar la relacin entre rasgos fsicos y aptitudes "morales", perdudraron mucho tiempo, entrando en crisis slo despus de la Segunda Guerra Mundial.

Psicologa y patologa polticas de Agustn Alvarez.

A diferencia de otros pensadores "psicosociales" de la poca, Agustn Alvarez (1857-1914) abord el tema de la "nacionalidad" apelando a las costumbres y tradiciones de los pueblos, y viendo a las mismas como producto de una historia en la que el papel principal est determinado por la educacin moral, ms que por los factores biolgicos de la raza. Al hablar de educacin moral y no intelectual, Agustn Alvarez diferenciaba netamente el obrar de un pensar totalmente disociado del obrar. La formacin del obrar requiere de tiempo, de una influencia sobre las costumbres y las tradiciones ms que un iluminismo racionalista rpidamente extendido pero sin una influencia real en la forma de vida. Lo importante, para Agustn Alvarez, era actuar bien ms que pensar bien. De hecho, el hombre puede actuar mal, puede ser loco, porque es racional. Por lo tanto, su razn no es garanta de nada.

El problema fundamental que Alvarez vea en la situacin social y poltica de la Argentina en su poca, radicaba en la distancia abismal entre las leyes, los cdigos y la instruccin iluminista y la forma en que la gente viva cotidianamente, las costumbres y las supersticiones. De ah su crtica a la importacin de doctrinas jurdicas de pases como Inglaterra o Francia, con muchos aos de tradicin poltica previa, ya que las leyes en un ambiente que no le es propicio, nada pueden lograr por s solas. La tarea por delante, entonces, era una tarea educativa, pero una tarea que privilegiara la formacin del ser moral en sociedad. Los pueblos no se mejoran por cruzas tnicas como los animales o las plantas, ya que el individuo fsico depende de la sangre, pero el individuo moral, depende del ambiente. Y al hablar de pueblo, de nacionalidad, segn Agustn Alvarez, se habla de una forma de vida, de costumbres, de una forma de conducirse con las cosa, esto es, de una moralidad. Lo ms importante era entonces aprender a reglar y a conducir la vida, ya que la instruccin y la ciencia por s mismas nada lograban. De esta manera, Agustn Alvarez distingua en el ser humano, un organismo fsico, una mente y un ser moral. Los "males argentinos" provienen de una ilustracin inmoral y de una corrupcin elocuente, aludiendo con esto a las clases dirigentes, a exhibicionismo de su formacin intelectual y a la corrupcin constante en el actuar poltico.

Su produccin ensaystica en el anlisis de la sociedad y la polticas argentinas, acudi a explicaciones psicolgicas sobre la forma de entender la formacin de costumbres, sobre la influencia determinante de nuestras ideas en la forma de actuar y sobre la disociacin entre la formacin intelectual brindada por la instruccin y la formacin moral aprendida en la vida social. El mismo Alvarez consider su produccin como "psicologa poltica" y "patologa poltica", en cuanto en la explicacin de la poltica argentina, acudi a una explicacin que se centraba en el anlisis de la "mentalidad colectiva" y, desde un naturalismo psicolgico, evaluaba las contradicciones, los conflictos y las inmoralidad de este actuar como patologas psquicas de carcter social (31). Ms all entonces de su estilo punzante, provocador, alejado del tono acadmico y sin exhibir un aparato de crtica erudita, aunque s usando y citando las categoras de pensamiento sus fuentes inspiradoras (Taine, Macauley, Spencer, Stuart Mill), Agustn Alvarez abord un tema comn a sus contemporneos y utiliz ideas que constituan un suelo extendido de pensamiento sobre lo natural, lo social, lo psquico y sus funcionamientos patolgicos. A la vez que, a diferencia de otros pensadores contemporneos, no vio en las razas, consideradas biolgicamente, la clave de su abordaje psicosocial. Al correrse del determinismo geogrfico o racial, dej lugar a la posibilidad de una intervencin progresiva en el orden de las costumbres sociales y de las ideas. Intent una caracterizacin del "temperamento nacional" en relacin a la cultura latinoamericana, de los pueblos americanos hispanoparlantes. Entre las causas que determinaron este temperamento, colocaba, al igual que otros autores de la poca, el legado hispnico, como el culto a la belicosidad y el catolicismo intolerante. Era frecuente tambin la comparacin de este legado con el anglosajn, especialmente el autogobierno y el protestantismo, que se vea como la causa principal de la grandeza de los pueblos anglosajones y el estancamiento de los hispanoparlantes.

Determinismo y novedad en la sociognesis de Jos Ingenieros.

Al indagar la constitucin de la "raza argentina", Jos Ingenieros, adopt criterios diferentes de interpretacin en comparacin con los otros pensadores analizados. En primer lugar, el concepto de "raza" no aluda a caracteres fsicos, antropomficos, sino a la homogeneidad cultural que logra un grupo, "cuyas costumbres e ideales permiten diferenciarla de otras que coexisten con ella en el tiempo y la limitan en el espacio" (32). En este sentido, el trmino "raza" es casi sinnimo del trmino "civilizacin". En concordancia con las nociones evolucionistas, no darwinianas, Ingenieros seal reiteradamente que los grupos humanos, varan para adaptarse a las distintas condiciones del medio fsico. El fin de la adaptacin produce entonces la variacin (33). Si los grupos no varan y no se adaptan, se extinguen. Ingenieros traslad las afirmaciones sobre las relaciones entre el organismo y el medio, en trminos de accin y reaccin, a la interpretacin de la evolucin de las sociedades. As como hay una experiencia individualmente considerada, hay tambin una "experiencia social" y una "memoria social", que conserva las modificaciones estructurales en el curso de la evolucin de los grupos sociales. En esta perspectiva evolucionista, el fin predetermina la evolucin. Este fin est encarnado en las condiciones externas, que determinan los cambios en los organismos. De ah que, conociendo las diferencias en las condiciones ambientales, dadas sucesivamente o en forma simultnea en distintos lugares, podra determinarse hacia dnde se encamina la evolucin. Esta concepcin teleolgica se aleja de la concepcin transformista de Darwin, en la cual las variaciones son independientes del medio, y slo en la lucha por la existencia se ponen a prueba las que sirven para la adaptacin.

Para comprender la evolucin de las sociedades, Ingenieros postul como complementarias la sociologa y la psicologa social. La primera estudia la estructura social, es decir, la estructura de los grupos sociales y la evolucin de sus instituciones. La segunda estudia la experiencia social, es decir, las funciones psquicas de adaptacin colectiva (34). De ah que la historia debiera recurrir, segn Ingenieros, a la sociologa y a la psicologa social, para convertirse en una historia estrictamente natural, siguiendo un determinismo estricto.

Pero, an dentro de esta predeterminacin absoluta, Ingenieros critic aquellas concepciones que desde los orgenes pretendan explicar toda la evolucin ulterior de la historia argentina. Era el caso de Juan Agustn Garca en La Ciudad Indiana. La novedad dentro de este esquema evolucionista adquira una importancia fundamental, ya que constituy el nico apoyo para una concepcin optimista sobre la evolucin humana.

La novedad dentro de la historia, radicaba en la posibilidad de que se producieran cambios en las condiciones ambientales. Esta posibilidad permita fundar una intervencin en las costumbres sociales desde diversas prcticas: polticas, educativas, higienistas, etc., que, junto con ideas noelamarckianas, permitan tener una confianza optimista en el obrar y en la intervencin sobre la sociedad ms all del estricto determinismo. Concebidas las mismas intervenciones humanas como causas naturales, que formaran parte a la vez del medio social que acta sobre los agregados colectivos, produciendo reacciones adaptativas, parecan compatibilizar la concepcin determinista naturalista con la voluntad poltica de intervenir sn la sociedad para conducirla hacia el camino del progreso, identificado en este esquema con el de la evolucin. De esta manera, si bien Ingenieros hablaba de razas, esta categora apareca articulada de una forma diferente a los abordajes de los otros pensadores psicosociales, pero coincidiendo a la vez con ellos en el poder de la intervencin sobre la sociedad. Agustn lvarez no recurra a una herencia de las modificaciones adquiridas, pero s al poder de la educacin moral que modifique las costumbres, los hbitos sociales y las ideas colectivas. Ramos Meja, si bien otorgaba una importancia fundamental a la raza y a la herencia, tena una marcada fe en la influencia del medio sobre "el plasma genrminal" y en la transmisin de las modificaciones adquiridas, fe que se traduca en la creencia de que en pocas generaciones podan lograrse cambios sustanciales. Carlos Octavio Bunge, por su parte, con su teora del impulso a aspirar el progreso (en tanto "sentimiento de nuestra superioridad humana"), consideraba que slo las razas civilizadoras y progresistas saben aspirar, y an en ellas la facultad de aspirar es diversa en sus miembros. Sin embargo, otorg una gran importancia a la educacin social, forma actual de mejora de los pueblos. Los autores europeos, especialmente Le Bon, que constituy un autor de referencia en la inerpretacin de los fenmenos colectivos, otorgaban un mayor peso a la herencia y a las diferencias raciales, y crean que las influencias sobre ellas por medio de la educacin, requeran de mayor tiempo de trabajo para que las nuevas adquisiciones se asentaran. En este sentido, los autores argentinos pareceran responder a las expectativas abiertas hacia el futuro que se quera inmediato, en el que se plasmaran los logros culturales de progreso e identidad cultural, sobre los cuales se reflexionaba y que se buscaban promover.

Notas:

1. Entre stos vamos a analizar aqu algunos trabajos de Jos Mara Ramos Meja, Carlos Octavio Bunge, Juan Agustn Garca, Jos Ingenieros y Agustn Alvarez.

2. A. Vilanova (1998), "La psicologa poltica de Agustn lvarez", Cuadernos Argentinos de Historia de la Psicologa, volumen 2, N 1-2, Universidad Nacional de San Luis. Esta afirmacin se apoya en el trabajo de Maritza Montero (1984), Ideologa, alienacin e identidad nacional, Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1991.

3. A. Vilanova (1998), "La psicologa poltica de Agustn lvarez", ed.cit.

4. Una excepcin a esto la constituye Juan Agustn Gaca, que, como se ver ms adelante, desde su ctedra de "Introduccin a las Ciencias Jurdicas y sociales", ense los contenidos de su libro Introduccin al estudio de las ciencias sociales argentinas.

5. J.A.Garca (1899), Introduccin al estudio de las ciencias sociales argentinas, p.82.

6. Vase el anlisis de C. O. Carbonell (1976), Histoire et historiens, una mutation idologique des historiens franais (1865-1885), Tolouse, Privat, pp. 307-313.

7. J. E. Dotti (1990), en el captulo "Las hermanas enemigas" de su trabajo Las vetas del texto. Una lectura filosfica de Alberdi, los positivistas, Juan B. Justo, Buenos Aires, Puntosur, analiza esta yuxtaposicin entre concepcin determinista y concepcin tica de los autores argentinos del perodo.

8. Ingenieros (1918), Sociologa Argentina, ed.cit., p.64.

9. Ingenieros (1918), Sociologa Argentina, ed.cit., p.66.

10. Ingenieros (1918), Sociologa Argentina, ed.cit., p.78.

11. Ingenieros (1918), Sociologa Argentina, ed.cit., p.76.

12. Cfr. Devoto, ob. cit., p.41.

13. Cfr. Devoto, ob. cit., pp.22-31.

14. Ramos Meja (1899), Las multitudes argentinas, p.18.

15. Ramos Meja (1899), Las multitudes argentinas, p.19.

16. Ramos Meja (1899), Las multitudes argentinas, p.18.

17. Ramos Meja (1899), Las multitudes argentinas, pp.113-114.

18. Ramos Meja (1899), Las multitudes argentinas, p.98.

19. Ramos Meja (1899), Las multitudes argentinas, pp.69-70.

20. Ramos Meja (1899), Las multitudes argentinas, pp.42-43.

21. Ramos Meja (1899), Las multitudes argentinas, p.162.

22. Ramos Meja (1899), Las multitudes argentinas, p.164.

23. Vase David Leary (1980), "German Idealism and the Development of Psychology in the Nineteenth Century", Journal of the History of Philosophy, vol.XVIII (3):299-318.

24. "Estudiemos, ms que las producciones, los sentimientos productores; antes que las manifestaciones del hombre, que da a da cambian, al hombre, que es lo que menos cambia. Y slo as sabremos por qu y cmo se producen todos lo fenmenos de la vida de los hombres y de los pueblos". C.O. Bunge,"Los dominios de la psicologa", ed. cit.

25. C.O.Bunge (1903), Nuestra Amrica. Ensayo de psicologa social, Buenos Aires, La Cultura Argentina, 1918, p.140.

26. C.O.Bunge puso como ejemplo de esto el caso de dos nios educados en iguales condiciones por una mujer. Uno argentino de origen europeo, y el otro un indiecito de una tribu pampeana. Una vez crecidos, el indio comez a robar, a engaar, olvidando la moral cristiana en la que haba sido educado. Principios de psicologa individual y social (1903), Madrid, Daniel Jorro, p.117.

27. C.O.Bunge (1894-95), "Notas de psicologa social", en Estudios Filosficos, Buenos Aires, 1819, p. 124.

28. C.O.Bunge (1894-95), "Notas de psicologa social", en Estudios Filosficos, Buenos Aires, 1819, p. 125. "Hay pueblos inferiores que, a juzgar por las observaciones de muchos exploradores y naturalistas, no poseen esta facultad [aspirativa]; tales son los esquimales y los bochimanos. Por esto permanecen estacionarios como las bestias".

29. A. Vilanova (1998), "Raza y mente en el albor de la psicologa argentina", Acta Psiquitrica, 44 (2): 177-184.

30. C.O.Bunge (1962), Sarmiento (obra pstuma), Madrid, Espasa-Calpe.

31. Mientras lvarez defina en 1894 su obra como un trabajo de "psicologa poltica", Le Bon, diecisis aos despus, deca que estaba fundando esa disciplina y reconoca como antecedente slo a Maquiavelo. Le Bon (1910), La psicologa poltica y la defensa social, Madrid, LibreraGutemberg de Jos Ruiz, 1912.

32. Ingenieros (1918), Sociologa Argentina, ed.cit., p.247.

33. Ingenieros (1918), Sociologa Argentina, ed.cit. "En toda especie, o fraccin de ella, ciertos caracteres varan para adaptarse a las variaciones del medio en que vive...", p.247.

34. Ingenieros (1919), Principios de Psicologa, ed.cit.,p.91.

 

Fuente:
Programa de Estudios Histricos de la Psicologa en la Argentina. Facultad de Psicologa. UBA. Ponencia presentada en las VI Jornadas de Investigacin en Psicologa, Facultad de Psicologa, Universidad de Buenos Aires, 2 y 3 de diciembre de 1999.