Psicoanlisis, Foucault
relacin? Apuntes para una lectura
de Historia de la Sexualidad, tomo I,
La voluntad de saber[1]
Adrin Ortiz
Examinaremos algunos puntos de esta
relacin? Psicoanlisis, Foucault.
Jacques-Alain Miller dice: "El psicoanlisis nunca apasion a
Foucault. As lo dice Maurice Blanchot y eso es indudable"[2].
Leo Bersani en Homos afirma: Foucault era
tan agudamente consciente de que el psicoanlisis era otro episodio
ms en una historia de las redes disciplinarias [3] que nunca consider que pudiera brindar algunas respuestas
a cuestiones que l mismo estimaba urgentes[4].
Para nosotros en cambio, el psicoanlisis ocupa un lugar esencial en la
obra de Foucault, tal vez slo comparable con el que ocupan all Sade o Marx.
Ese lugar de privilegio se pondr de manifiesto, entre otras cosas, en que cada
vez que Foucault da un salto o reorganiza su posicin, vuelve, quizs para
corroborarla o ponerla a prueba, a examinar su lectura del psicoanlisis. De
ah que no haya libro fundamental de Foucault que no proponga una lectura de
Freud.
Sus desarrollos transcurren en
interlocucin, entre otros, con los de Jacques Lacan.
Con l teje un dilogo que no por
silencioso, o silenciado, es menos real. A pesar de ello en los cuatro tomos de
sus Dits et ecrits [5] no hay
ms de una veintena de referencias a Lacan, entre las cuales algunas son
simples menciones de nombre; a lo largo de sus cuatro tomos, es decir en 3300
pginas!.
A diferencia de lo que sostiene
Jacques-Alain Miller, a quien la lgica de sus dichos deja en el lugar que
parece preferir, el del explicador simple de Lacan, le hace decir algn da
tendrs que explicarme a Lacan [6],
Foucault no tiene necesidad de tal intermediacin. Su posicin se asienta en
una lectura muy cuidadosa y precisa de Lacan. De ella da cuenta al ir de lleno
contra uno de los centros de tal discurso. A nuestro entender es en ese punto
donde una lectura indica cuan al tanto est o no, del lugar de enunciacin
donde se sostiene la posicin que ataca. Leer, en primer trmino, no es
entonces otra cosa que demarcar, delimitar el o los puntos de enunciacin de un
discurso.
A su vez en los 28 seminarios de Lacan
hay slo 29 citas de Foucault (incluyendo aquellas que efectan los otros
participantes de los mismos) y casi tres cuartas partes de ellas se concentran
en un slo seminario: El objeto del psicoanlisis. A pesar de tan pobres
citas mutuas veremos fuertes paralelos y coincidentes intereses: por la
perspectiva pictrica, por la funcin de la mirada, por la plusvala, etc. A
veces casi en simultaneidad, otras yendo Lacan un tiempo detrs, en el
abordaje-tratamiento de ciertas cuestiones fundamentales.
As El
nacimiento de la clnica. Una arqueologa de la mirada mdica, 1963, ser
seguido en 1964 por el seminario de Lacan Los
conceptos fundamentales del psicoanlisis, en ambos la mirada ocupa un
lugar esencial.
Las
palabras y las cosas, Foucault, 1966, ser seguido en 1968 por un seminario
de Lacan El objeto del psicoanlisis;
en una de cuyas sesiones se har presente el mismo Foucault. All, y frente a
una pregunta de Lacan sobre si deformaba lo que Foucault deca, ste responder
escueta pero contundentemente, que Lacan reformaba
lo que l haba expresado. Lacan dedica las primeras reuniones del seminario al
primer captulo de ese libro, centrado en la lectura del cuadro Las Meninas,
de Velazquez.
El sostenido inters de Foucault por una
lectura de Marx y especialmente de la plusvala ser seguido en 1969 por un
seminario de Lacan titulado De un otro al Otro.
En este trabajo nos restringiremos a
delimitar y examinar algunas de las diferencias y un determinado nmero de
consecuencias o de cuestionamientos que plantean las tesis sostenidas en el
Tomo I de la Historia de la Sexualidad,
La voluntad de saber [7],
respecto de ciertos fundamentos que, a veces, en el discurso del psicoanlisis,
se dan por sentados en su particular abordaje-construccin de la sexualidad.
Como referencia principal de la lectura tomaremos
adems ciertas entrevistas efectuadas a Foucault cercanas al tiempo de
aparicin de Historia de la sexualidad
(la mayora de las cules figuran en los tomos III y IV de Dits et ecrits).
El punto de partida girar alrededor de lo
que en primer trmino nos golpe: las hiptesis que Foucault despliega en este
libro acerca de aqullo que tanto Freud como Lacan ubican como fundamento de la
concepcin psicoanaltica: la sexualidad. Su perspectiva, su concepcin, su
forma de construirla, a diferencia del psicoanlisis, no est centrada ni en la
represin ni en la Ley, menos an en la que para el psicoanlisis funciona como
Ley de Leyes: la ley de prohibicin del incesto.
Como para dejarlo an ms claro, o no, en
una entrevista Sexual choice, Sexual act
publicada primero en Salgamundi n
58-59, 1982 (luego en Dits et ecrits [8]) Foucault afirma: Tomemos al incesto, por ejemplo. El
incesto ha sido, durante mucho tiempo, una prctica popular entiendo por esto
una prctica muy extendida en el pueblo. Es hacia fines del siglo XIX que
diversas presiones sociales han comenzado a ejercerse contra el incesto. Es
claro que la gran interdiccin del incesto es una invencin de los
intelectuales.
El entrevistador, J. OHiggins, pregunta
entonces: Ud. quiere decir figuras como Freud y Levi-Strauss o piensa en la
clase intelectual en su conjunto?. Foucault contesta: No, no apunto a ninguna
persona en particular......
La Ley de prohibicin del incesto una
invencin de los intelectuales?!!!. Provocacin de Foucault o, adems,
consecuencia de la lgica del discurso que intenta sostener respecto del sexo?
Sea como sea, tamaa afirmacin merece un anlisis en detalle en la medida que
es un brulote que va de frente contra una de las tesis bsicas del modo como
Freud y Lacan conciben la estructura del sujeto, la estructura del
inconsciente.
Hay una historia de la sexualidad
construida sobre el basamento de una hiptesis represiva. Tal historia sera
la crnica de una represin creciente hasta la llegada del hroe. Freud por
ejemplo, quien hara comenzar Otro tiempo, el de la ansiada liberacin.
Obligada y estrecha dialctica de dos tiempos que se sostiene ms all de las
variaciones existentes en cuanto al nombre del hroe. Paradojalmente la represin
es garante de la obligada promesa de liberacin.
Toda hiptesis sobre la historia de la
sexualidad supone ante todo una concepcin del poder. En el caso de la
hiptesis admitida generalmente, fundada en dos tiempos: el de la represin y
el de la liberacin. Un poder que instaura la prohibicin por lo mismo promete
una liberacin a medida de aquella.
A esto Foucault contrapone una concepcin
polimrfica del poder, fundada en tcnicas a las que una voluntad de saber
sirve de soporte e instrumento. El poder no es fundamental o esencialmente
represivo, sino mltiple, proliferante.
Foucault opondr ciertos cuestionamientos
a la concepcin oficial de la historia de la sexualidad y del poder: primero,
en cuanto a la mecnica del poder, de acuerdo a la evidencia histrica es
esencialmente de orden represivo?; segundo, respecto de la represin
obstaculiza un mecanismo de poder o forma parte de l?
Hasta el comienzo del Captulo IV [9]
pareciera decir que el psicoanlisis se apoya exclusivamente en una hiptesis
represiva. Es decir, en la afirmacin de la represin como concepto
fundamental. A partir de este punto empieza a plantear que ya algunos
psicoanalistas (no hay nombres pero es claro que habla principalmente de Lacan;
en las entrevistas agrega Klein y Winnicott) haban cuestionado la
representacin del deseo como una energa rebelde a la que habra que dominar y
someter por medio de la represin. Esto por la sencilla razn de que la ley
sera constitutiva del deseo.
Pero vayamos por partes. En un estudio de
detalle sobre la hiptesis represiva, y en contrapunto con ella, Foucault
formula el proyecto de identificar las instancias productoras de discursividad,
de poder y de saber, haciendo su historia y la de sus transformaciones en los ltimos
tres siglos.
La hiptesis represiva ubica el punto de
comienzo de una edad de represin en el siglo XVII. Y el comienzo de la
liberacin en el siglo XIX.
La suya, por el contrario, encuentra que
en estos ltimos tres siglos hubo una verdadera explosin discursiva en torno
y a propsito del sexo. Los discursos sobre el sexo proliferaron. Las
instancias de poder se obstinaron en or y hacer hablar sobre ello. Se trata
entonces de hacer la historia de tal explosin discursiva. De ser cierta, tal
multiplicacin y dispersin conspirara contra la idea de un poder que opera a
partir de una referencia exclusiva: una ley instauradora de la prohibicin, la
exclusin, la censura, etc.
Foucault da consistencia a su hiptesis
trazando lo que considera los pasos de constitucin y luego difusin del
dispositivo discursivo. Empieza por dar una importancia primordial al Concilio
de Trento, en cuanto instituyente del sacramento de la penitencia y la
confesin. Destaca el salto existente entre el momento de introduccin,
institucin de la confesin y la penitencia, y el de su generalizacin. Tal
efectuacin supone la de un imperativo: sobre el sexo todo debe ser dicho, todo
debe ser pasado por el molino de la palabra.
El salto fundamental se ubicara en el
pasaje desde su rgimen en el monasterio, en el marco de las rdenes, un
pequeo grupo, una elite, a su
generalizacin, es decir, su conversin en una coaccin, en una
conminacin general. He ah pues un proyecto de puesta en discurso que comienza
en una restringida tradicin asctica y monstica para luego generalizarse a
todo el mundo. Se trata de los actos y tambin del deseo, todo debe ser
convertido en la moneda de cambio nico: la palabra.
Foucault leer entonces todo de otro modo.
Desde la perspectiva de la estrategia de poder que implant la conminacin a
decirlo todo sobre el sexo, partiendo de la suposicin que es desde all que se
lee la verdad, la esencia del sujeto.
Una de sus consecuencias: cambia su
lectura de Sade. Quien antes pareca posibilitar otro abordaje del sexo, pasar
a ser tratado como un sargento del sexo que lanza una conminacin en
trminos que parecen transcriptos de los tratados de una gua espiritual.
Tanto sus textos, como la novela annima My
secret life [10],
constituirn ahora la expresin, el cumplimiento, de la voz del ms puro
imperativo. Colaboracionistas entonces de una puesta discursiva de la que se
esperaban efectos mltiples de desplazamiento, intensificacin, reorientacin
y modificacin del deseo mismo. Un mecanismo complejo y de variados efectos,
no reductibles al vnculo nico con una ley de prohibicin. Participantes
mltiples en una intervencin 'policial' sobre el sexo al que se intenta
reglamentar, influir, orientar y recrear mediante discursos tiles y pblicos.
A partir de aqu se abordar la cuestin
de la poblacin y los aspectos de la conducta sexual ligada a ella. Se las
invadir por medio de una amplia, variada y densa trama de discursos, saberes,
conminaciones. Se trata principalmente de asegurar un nuevo rgimen de los
discursos. No hay slo Una manera de decir y Una manera de callar, hay varias
maneras de lo Uno y lo Otro; de producirlas e incidir sobre ellas. Hay una
mecnica de las incitaciones. Se trata de hacer hablar, pero de un modo
particular, que en primer trmino desliza all EL secreto.
La concepcin de Foucault supone abierto
el campo a una amplia y extensa variedad de tcticas discursivas que no
tenindola de entrada, finalmente no puede sino ser incluida en una estrategia
de conjunto.
Pone entonces a prueba a la vez su
hiptesis y la opuesta, la hiptesis represiva, respecto a uno de los nombres
de tales estrategias: la implantacin perversa.
La historia oficial dice que se trat de decir
no, de proscribir, reducir y excluir ciertas prcticas en tanto excntricas al
ideal del matrimonio heterosexual. Foucault la interroga. En primer lugar por
medio de una constatacin en el perodo histrico elegido, es decir, los
ltimos tres siglos. Encuentra all una multiplicacin, dispersin, iniciacin
de heterogeneidades sexuales.
Al comienzo hubieron tres cdigos
explcitos, cannico, pastoral cristiana y ley civil, centrados en las
relaciones matrimoniales. Las prohibiciones eran de tipo jurdico. La trada de
cdigos ordenatriz era de naturaleza jurdica. Con lo cual queda probado que la
naturaleza jurdica del ordenamiento sexual no es que no existi sino que luego
tuvo lugar una transformacin, constatada en la explosin discursiva existente
en los siglos XVIII y XIX.
Dicha explosin se conjuga con un
paulatino alejamiento del centramiento en la monogamia heterosexual. A lo que
le sigue una disociacin entre leyes matrimoniales y reglas inmanentes de la
sexualidad, las que comienzan a inscribirse en dos registros diferentes.
Aparicin entonces de sexualidades perifricas.
Foucault destaca que no se trata de que
una poca se diferencia de otra por el grado de indulgencia o cantidad de
represin, sino por el modo en que se ejerce y se concibe el poder.
Hace una diferencia entre el modo en que
abordan tales sexualidades perifricas la medicina del sexo y el psicoanlisis.
La primera las constituye en materia de una prctica mdica, abordndolas desde
la perspectiva de la teora de la degeneracin [11]. El
psicoanlisis coincide slo en cuanto a lo primero. El reproche persiste en
tanto colabora con la estrategia que intenta integrar las sexualidades
perifricas dentro del cuadro de una prctica mdica, lo que lleva a introducir
y producir el dispositivo de sexualidad que finalmente reintegrar y reforzar
la produccin de la sexualidad particular efecto de la puesta en prctica de
tal dispositivo.
Otro nombre del paradigma estratgico: los
modos de invasin de la sexualidad infantil. Su control se ejerce bajo la forma
de la difusin simultnea de su propio poder y del objeto sobre el que se
ejerce. La masturbacin infantil y con ella la sexualidad infantil ms general,
no es tanto un enemigo como un soporte. En apariencia se opera a partir de lneas de contencin, en verdad
funcionan verdaderas lneas de
penetracin.
Si bien Foucault reconoce que el
psicoanlisis realiza una inversin, no abordar la sexualidad infantil desde
la relacin entre los padres y el mdico, sino desde la relacin entre el nio
y el mdico, poniendo en cuestin la sexualidad del dispositivo familiar. Sin
embargo entiende que finalmente el psicoanlisis colabora con la reintegracin
de la sexualidad al mbito de la familia, al que nomina dispositivo de la
alianza, del cul, en un primer momento, pareci querer, o amenazar, extraerlo.
A los discursos generados respecto al
sexo, se trata luego de hundirlos en el cuerpo, para posteriormente proceder a
extraerlos y tratarlos como materia mdica a la que se aplicar una tecnologa
mdica de la salud y lo patolgico. Mientras tanto el poder ha hecho algo ms
que rozar los cuerpos y acariciarlos con la mirada. Extrae algo que previamente
haba inserto en ellos. Luego, los placeres re-descubiertos fluyen hacia el
poder. El poder los produce, los causa, los hunde en los cuerpos desde donde
son extrados causando continuas y espiraladas ondas entre poder y placer.
Estos no son contradictorios sino que se encabalgan, se persiguen, se
reactivan. Multiplicndose los lazos, los centros y los contactos. A
posteriori, y como efectos de tales dispositivos de poder, se llega a la
solidificacin e implantacin de disparidades sexuales.
Una variante del discurso del
psicoanlisis, la concepcin freudo-marxista de Wilheim Reich, trat de hacer
coincidir el discurso sobre la moderna represin del sexo con las necesidades y
exigencias el desarrollo del capitalismo. A su entender hablar de sexo supona
una transgresin, una liberacin. Se promete entonces una liberacin, a
futuro, sobre la base de la transformacin de las relaciones productivas. De
ella se espera Para maana el buen sexo. El discurso de la revelacin de la
verdad, el anuncio de un nuevo da, la promesa de una cierta felicidad quedan
imbricados todos en el mismo nudo.
Pero hete aqu que en relacin a las
relaciones perifricas, se observar la produccin de profundos cambios y
mutaciones sin que se hayan verificado los cambios en las relaciones
productivas a los que se planteaba como condicin de la promesa de la
liberacin de la represin sexual. Con lo cual quedan cuestionados no slo
la hiptesis sino la concepcin del poder que le dio origen.
Hay tambin ubicacin de lugares
privilegiados en cuanto a la produccin-incitacin a los discursos encargados
de decir la verdad del sexo; de all se espera escuchar la verdad de la esencia
del ser del sujeto. En primer lugar: La Salpetrire de Charcot. Aparato de
observacin, pero, al mismo tiempo, maquinaria de incitacin. Aparato de
enmascaramiento pero tambin de produccin - constitucin de un juego de la
verdad en el campo del sexo.
Para Foucault no se trata tanto de
encontrar el umbral de una racionalidad nueva en ese juego entre verdad y
sexo, como de hacer, construir, ubicar, delimitar la historia y los lugares
histricos en la empresa de decir la verdad del sexo. La misma recibi, en el
siglo XIX, la apariencia de cientfica, pero en verdad sus bases mismas eran
muy anteriores.
Su generacin se efecta de cara al
reconocimiento de la existencia de dos proyectos: una ars erotica y una scientia
sexualis. Occidente pondr el acento en esta ltima, a la que Foucault
ubica y rastrea va la progresiva institucin de la confesin. Primero por
medio de la reglamentacin del sacramento de penitencia en el Concilio de
Letrn, 1215. Al mismo tiempo seala el papel central que la confesin tena en
el orden de los poderes civiles y religiosos. El diccionario Petit Robert marca
la evolucin del trmino aveu; que
pasa de nombrar un vnculo que refiere a otro, a nombrar el vnculo del sujeto
respecto de s. Entonces no se tratar slo de encontrar la relacin entre uno
y lo verdadero sino del examen de uno mismo, que libera. Entre medio oper, y
con xito, una tecnologa que volvi al sujeto sobre s y en particular
privilegiando un campo: el del decir la verdad del sexo.
Foucault anota otro de sus proyectos: el
de hacer una historia poltica de la verdad que debera arrojar como
resultado la mostracin de que la produccin de la verdad est enteramente
atravesada por su relacin a la estructura del poder. No a Una representacin del poder, sino a un mecanismo, un dispositivo
que pone en juego un conjunto de relaciones. Poder es el nombre dado a un
determinado momento de desarrollo de las mismas.
Pero antes de examinar esto con ms
detenimiento, volvamos a la cuestin de la confesin. Se pone en relacin la
conminacin a decir, con la sujeccin del sujeto. La puesta en discurso de lo
sexual, la diseminacin y el refuerzo de la disparidad sexual no seran sino
caras de una misma moneda. La confesin fue, y sigue siendo hoy, la matriz
general que rige la produccin del discurso verdico sobre el sexo. Es este
ritual discursivo el fundamento de su produccin. De cualquier modo el ritual
ha sufrido una serie de transformaciones, cuya historia es importante seguir.
Primero estuvo ligado a la prctica de la
penitencia. Luego se difundi. Se abri a nuevas maneras de plantear el
recorrido por los dominios del sexo. Se trat entonces no slo del acto sexual
sino de restituir en l, y en torno a l, todo lo que lo acompaa o antecede,
imgenes, deseos, etc. Hay entonces constitucin de un archivo del que importa establecer
los momentos de su constitucin (es de destacar la sensibilidad de los
psiquiatras a tales momentos. El Archivo
se constituye en trminos del discurso de la ciencia, para ello la articulacin
de la verdad sufre una mutacin al pasar del viejo modelo jurdico-religioso al
cientfico. Hay all interferencias, pero tambin conjuncin, de dos
modalidades de produccin de la verdad, en el momento de la reinscripcin del
procedimiento de la confesin en el campo de observaciones cientficas
aceptables.
La scientia sexualis conservar entonces
como ncleo la primera tcnica para producir la verdad del sexo: la confesin.
La sexualidad occidental ser principalmente producto de la construccin y
reconstruccin de tal dispositivo.
Los caracteres fundamentales del sexo
responden a las exigencias de un discurso que produce la verdad. De lo que se
trata es de la economa de los discursos, ya que son stos y no sus
representaciones, los que determinan sus caracteres fundamentales. La historia
de la sexualidad debe hacerse, en primer trmino, desde el punto de vista de
una historia de los discursos.
Es de destacar que tal historia integra un
lazo fundamental con el poder. El cual no opuso al sexo un rechazo fundamental,
sino aplic a producir, sobre l, discursos verdaderos. Lo trat como objeto causa
de la produccin de discursos verdaderos. La ciencia del sujeto pas a, se puso
entonces a gravitar en torno al sexo. Por esta va una serie de caractersticas
de la ars erotica fueron incorporadas
a la scientia sexualis.
En definitiva, en la hiptesis de Foucault
hay la produccin de una verdad sexual cuyo tiempo de produccin es el mismo
tiempo el de su implante en el cuerpo. Tal operacin no es efecto de la
represin sino de la instrumentacin de una voluntad de saber que conlleva como
inmanente estrategias de poder.
Se trata de perseguir, exhaustar la
construccin de una historia del dispositivo de sexualidad. Su realizacin
supondra la posibilidad de transcribir en trminos de historia la fbula de
Diderot Les bijoux indiscrets.[12]
Luego, la exigencia de verdad aplicada al
sexo est entrelazada con la estructura del poder. De tal procedimiento parece
poder extraerse placer pero tambin saber y verdad acerca de nosotros mismos.
Se supone all una especie de clave universal sobre quien somos, es decir, se
cree que reside ah la razn de todo.
El intento de Foucault es dar vuelta como
un guante, no la joya indiscreta, sino el mecanismo que, a su entender, intenta
y logra transformar al sexo en sede de un verdadero parlanchn indiscreto. Tal
proyecto supone hacer la historia de esa determinada voluntad de saber y poder.
Se trata entonces de indagar una voluntad de saber que al tiempo de conminar,
sujeta. La construccin de tal sujeccin instituye simultneamente, como velo
de su estructura, un espejismo de liberacin.
Primera cuestin: Cuando Foucault pone
fuera de juego la nocin de represin como la poltica dominante del poder
hacia el sexo, encuentra con que en el psicoanlisis ya otros (en las
entrevistas seala primero a Lacan, luego agrega a Klein y a Winnicott) han
efectuado una crtica a nivel de la teora del deseo, corrigiendo la nocin del
mismo como una energa a la que se tratara de dominar mediante la ley. Ya no
es cuestin de dominar el deseo por medio de la ley, ahora se plantea a la ley
como constitutiva de su estructura.
Pasa entonces a primer plano el hecho de
que tal posicionamiento de la ley supone una concepcin jurdica-discursiva
del poder. Que sigue siendo dominante a pesar de la diferencias introducidas
por el pasaje de la primera teora, fundada en la represin, a la segunda, que
propone a la ley no como represiva sino como constitutiva del deseo.
Cuestionarla es cuestionar la
representacin comn: (conservada a pesar de las diferencias) una concepcin
extremadamente simplista, pobre y limitada de la mecnica del poder. Asentarla
slo sobre una pata jurdica supone velar la riqueza y posibilidades de
reproduccin y replicacin del poder.
Una de las interesantes perspectivas
inicialadas por Foucault aborda las representaciones del poder a partir de la
cuestin de la relacin de la monarqua con la ley en el punto en el que ella
sustituy al orden feudal. Es decir, cuando se hace cargo de un nuevo modo de
regular los lazos sociales. El cual se fund en la entronizacin de un con
arreglo a derecho, al que sin embargo la representacin popular cree un
invento republicano. Pero al que Foucault muestra como una apariencia con la
que se revisti tanto la monarqua, como posteriormente la Repblica, para
velar una verdad del mecanismo de poder que instituan. Y que, segn Foucault,
se trata de terminar de quitarse de encima.
A partir de esto se tratar de nuevos
procedimientos de poder que no funcionan ya por referencia exclusiva al derecho
sino por medio de las tcnicas, la normalizacin, el control. A pesar de esto
la representacin jurdica sigue vigente en la forma en que se analizan las
relaciones entre el poder y el sexo.
Es decir, habra una inercia, un remanente
en el campo de las representaciones, a pesar del cambio de paradigma. El modelo
jurdico queda como apariencia, como cobertura, pero en verdad corresponde a un
estado de cosas anterior. Su de-velamiento supone re-velar una novedosa
tecnologa del sexo. Tecnologa que supone la formacin de un cierto tipo de
saber fundamentalmente constituido por los trminos y la forma en que se
concibe al poder.
Qu es el poder para Foucault? En primer
trmino el nombre dado a una multiplicidad de relaciones de fuerza en las que hay
juegos, apoyos, estrategias, tcticas. No hay punto central, no hay foco nico.
"El poder es en realidad relaciones, un haz ms o menos organizado, ms o
menos piramidalizado, ms o menos coordenado de relaciones" [13] (ver las
objeciones y respuestas en la entrevista en Ornicar?).
Poder es el nombre dado a una situacin estratgica compleja en una sociedad
dada. Se ejerce en innumerables puntos y en relaciones mviles. Estas son a la
vez intencionales y no subjetivas. Se trata de algo que se integra en dispositivos
de conjunto, de entrada o termina necesariamente integrado a dispositivos de
tal tipo. La multiplicidad de los puntos de ejercicio del poder slo son
comparables a la multiplicidad de los puntos de resistencia.
Desde esta perspectiva la posibilidad de
subversin pasa por la posibilidad de codificacin estratgica de tales puntos
de resistencia. Mientras que la posibilidad del Estado reposa en la integracin
institucional de tales relaciones de poder.
La pregunta que a Foucault le parece
pertinente en lo concerniente a un determinado modo de extorsin de la verdad
sera: cules son las relaciones de poder ms inmediatas que estn actuando?
Cmo se entrelazan unas con otras segn la lgica de una estrategia global?.
Una forma de concebir lo sucedido respecto
del dispositivo de la sexualidad: a) hay la constitucin de un dominio de la
sexualidad en relacin al conocimiento cientfico, sobre el cual se ejerceran
las exigencias del poder. No se trata de eso. Esta figura recrea la idea de una
sexualidad natural a la que se tratara de dominar por medio de la Ley. En
verdad la constitucin misma del dominio no es posible sino en funcin de
relaciones de poder que la instituyen como objeto posible; b) las relaciones de
fuerza instituidas, implican un esquema de modificaciones posibles dentro o por
efecto de su propio juego. Las relaciones de poder-saber no son formas
establecidas de reparticin sino matrices de transformaciones; c) no hay
focos locales ni esquemas de transformaciones que no se inscriban, al cabo en
una serie de encadenamientos sucesivos, en una estrategia de conjunto; d) lo
que se dice sobre el sexo no es una simple proyeccin de los mecanismos del
poder. Hay una multiplicidad de elementos discursivos que actuan en estrategias
diferentes. Por tanto, a los discursos sobre el sexo, resta interrogarlos tanto
en su productividad tctica como en su integracin estratgica.
En suma, se trata de analizar el poder no
privilegiando la ley sino la eficacia tctica. Est en juego un modelo
estratgico y no un modelo con arreglo a derecho (aunque a veces se de las
apariencias de tal o lo desplieguen as ciertas representaciones). El anlisis
de Foucault tiene la virtud de anudar la sexualidad a la cuestin del poder y
lo poltico. Es esto lo que objeta al discurso analtico, cuyo abordaje
frecuentemente deja a ambas cuestiones en campos diferentes y desligadas entre
s.
Esto se anuda estrechamente con que el
hecho de que Foucault encuentre el problema justamente all donde algunos
analistas creyeron y creen encontrar la solucin: la normalizacin de la
constitucin del orden sexual en el pasaje por un orden de Ley. Contra ello
Foucault propone la generacin de una sexualidad extraa al orden de la Ley,
sin referencia a la ley o como Leo Bersani explicita una sexualidad fuera de
la ley.
La crtica se dirige entonces a dos
frentes principales: por un lado al posicionamiento en el campo analtico de la
ley en relacin a la sexualidad y por el otro al desligamiento en dicho campo
de la sexualidad en su anudamiento al poder. O mejor, que tales dos cosas
'deficiencias, faltas' son efectos, o mejor an, revelan, una pobre y estrecha,
y por momentos inexistente, concepcin del poder y de la mecnica del poder por
parte del discurso analtico.
Tambin cuestiona que una determinada
concepcin de la sexualidad parta de la suposicin que all reside El secreto del sujeto. Que haya una
etiologa sexual de la causacin del sujeto, lo cual en verdad supone darle cierta consistencia al ser,
planteando la ficcin de un saber anticipado. Curiosamente ciertas tesis que
extreman tal separacin, terminan afirmando lo contrario. Por ejemplo ciertas
afirmaciones de Leo Bersani, siguiendo ciertas indicaciones de Foucault mismo,
sobre que ciertas particularidades de la posicin homosexual tendran una
incidencia, traduccin directa, en la posibilidad de un nuevo tipo de lazo
social, suponen la posibilidad de extrapolacin directa de ciertas
singularidades de las inscripciones en un 'orden sexual, en trminos de lazo
social. Como si hubiera una conexin directa y sin escalas y no un extenso
campo de transformaciones entre uno y otro.
Asimismo importa destacar que
especialmente en el captulo V Derecho de muerte y poder sobre la vida nos
encontramos con algo que podra apuntar a la delimitacin de un nuevo salto, de
una nueva mutacin. Al que cabe interpretar en trminos de la invencin de una
nueva tecnologa. La construccin y el despliegue del dispositivo de sexualidad
supuso un modo de invasin del cuerpo, va determinadas tcticas luego
integradas en una determinada estrategia que tena siempre como referencia
principal el molino de la palabra. Ahora podramos estar en presencia de una
nueva tecnologa de invasin del cuerpo cuya lnea de penetracin es de orden
biolgico.
El sexo-poder dejara entonces su lugar a
un bio-poder. El modo de intervencin, los campos, las tcnicas de invasin,
son diferentes. Los modos de manipulacin tambin. Est planteado el espacio
para la construccin de la historia de lo que posibilit tal modo de
intervencin, radicalmente diferente del anterior. No se trata ya de la
palabra. El dispositivo ya no tiene centro, como entonces, en la confesin. Al
contrario, su condicin de posiblidad
parte de una radical exclusin de la dimensin del sujeto en su
referencia a la palabra. Esto no es sin relacin a la afectacin del sujeto de
nuestro tiempo por el acto nazi y el impacto singular que tal acto produjo
sobre el discurso de la ciencia.
Cuando se trata de la intervencin en el
campo de lo sexual la nueva tcnica da preeminencia a un modo cromosmico,
gentico de intervencin, es desde all que pretende incidir sobre una
particular dimensin del cuerpo. Esto supone, entre otras cosas, dejar caer la
relacin del orden sexual no slo a la Ley sino fundamentalmente a la ley de la
palabra. La nueva tecnologa privilegia el lazo entre lo gentico y el orden
sexual; sobre ello y a partir de ello, opera. Lo cual no deja de suponer una
profunda reformulacin y reordenamiento de todo el conjunto. Especialmente de
la relacin en la que a partir de all queda el sujeto respecto de la
estructura de la palabra, a la que la nueva tecnologia precluye como condicin
de posibilidad de su modalidad singular de intervencin. Se ver.
[1] Trabajo final para un seminario de
doctorado sobre Foucault dictado por el Prof. Hugo Vezzetti en la Facultad de
Psicologia, Universidad de Buenos Aires, 1999.
[2] VVAA, Michel
Foucault Filsofo, Ed. Gedisa, pag. 67, el subrayado es nuestro.
[3] el subrayado es un agregado nuestro.
[4] Leo Bersani, Homos, ed. Manantial, Buenos Aires, 1998, pag. 117.
[5] Dits et crits, Ed. Gallimard, 4 vol.,
1994, Paris.
[6] Michel Foucault Filsofo, op.
cit., pags. 67-73.
[7] Editorial Siglo XXI, Buenos Aires, marzo de 1995
[8] T. IV, 1980-1988, pg. 335
[9] Punto I, 'La Apuesta', Cap. IV 'El
dispositivo de sexualidad'.
[10] My secret life, Grove Press, Inc, New York, 1962, 1966 (versin completa). Tusquets editor, Barcelona, 1978. Libros y
publicaciones peridicas 1984 S.A., Barcelona, 1984, Introduccin y traduccin
de Antonio Escohotado (versin acotada).
[11] Lase con detenimiento lo expuesto al
respecto por Freud sobre la 'escuela francesa', Charcot, Janet, Binet, por
ejemplo en 'Las perturbaciones de la visin psicgenas para el psicoanlisis'.
[12] Diderot, "Los dijes indiscretos",
ed. F. Sempere y Cia., Valencia, 30/12/1919.