El Proceso a Theodor Reik
Harald Leopold‑Lowenthal
En
octubre de 1926, Karl Kraus hizo aparecer en su revista, Die Fackel, un
artculo titulado "Perturbaciones en el turismo local". He aqu lo
que escribi al respecto:
Ya no se puede hoy negar que el
aumento del nmero de turistas no se deba hasta cierto punto al psicoanlisis. Esto
no excluye naturalmente ciertos malos entendidos, como aquel que incit al
Cnsul de los Estados Unidos a atacar a un especialista del alma, porque, en un
caso preciso, estimaba que los honorarios percibidos de parte de un cliente del
hotel no guardaban relacin con el xito de la cura.
El
"especialista del alma" as censurado no era otro que Theodor Reik,
miembro desde 1911 de la Asociacin vienesa de Psicoanlisis. Haba hecho sus
estudios en Viena ‑en germanstica y en literatura francesa‑ y era
uno de los ms cercanos colaboradores de Sigmund Freud. No era precisamente
mdico, lo que termin por desencadenar un procedimiento administrativo penal,
que se ha mencionado frecuentemente bajo el nombre de "proceso", si
bien no hubo procedimiento judicial. Este asunto fue tratado por la
administracin austraca frente a una sede judicial local. No ha sido posible
todava encontrar las actas concernientes al Dr. Reik; puede suponerse que han
sido destrudas al trmino de un cierto lapso.
El
caso Reik desencaden una considerable ola de reacciones en la prensa
austraca. He aqu la opinin de Karl Kraus al respecto:
La prensa, que toma partido por la
libertad de la investigacin y de la vida econmica y por consiguiente enfrenta
todo intento de amordazar a la supersticin, se sirvi de este caso para
atrapar a las autoridades austracas, a fin de que ellas adopten el punto de
vista corporativo segn el cual personas no diplomadas no sean admitidas para
ejercer la medicina psquica.
De
hecho, Reik haba visto impedido su ejercicio del psicoanlisis por una
decisin del 24 de febrero de 1925. Lo que significaba una catstrofe
econmica, entre otras ms, para el interesado. La reaccin de Sigmund Freud no
se haba hecho esperar. Desde el 8 de marzo de 1925, haba dirigido al
consejero municipal encargado de salud, Prof. Julius Tandler, una carta que, en
referencia a una entrevista que haba tenido con l, contena vivas objeciones
a los argumentos del consejero. All encontramos, entre otras, esta frase
mordaz:
Veo en la disposicin tomada por el
magistrado una injerencia injustificada en beneficio de los intereses
corporativos de los mdicos, pero en detrimento de los enfermos y de la
investigacin.
Sin
embargo, era justamente un paciente americano de Reik, Newton Murphy, que se
volvi psictico luego de algunas semanas de tratamiento, quien haba
presentado una denuncia y haba as desencadenado el procedimiento. Este
paciente se haba sentido claramente perjudicado. Freud inform al consejero
que l mismo haba decidido, para todos los casos confiados a Reik, que se
trataba de pacientes que podan ser sometidos a un tratamiento psicoanaltico. Seguidamente
atacaba a las autoridades sobre otro punto:
Si
las instancias oficiales a las cuales el psicoanlisis debe actualmente tan
poco, deciden reconocer su eficacia hasta el punto de admitir que puede ser
peligroso en ciertas circunstancias, deben elaborar garantas a fin de evitar
que dichas intervenciones peligrosas puedan ser producto de personas
incompetentes, sean mdicos o no. Un organismo de control de este gnero podra
ser fcilmente establecido en la Asociacin psicoanaltica de Viena.
Sesenta
y cuatro aos ms tarde no ha sido encontrado aun en Austria ninguna
reglamentacin, y tales disposiciones que limitan toda prctica teraputica a
los mdicos diplomados continan en vigencia, a pesar de la nueva redaccin de
la ley de los mdicos.
Karl
Kraus por otra parte caricaturiz, en una glosa de 1926, las posiciones de
Freud sobre el anlisis profano, en una exageracin grotesca:
En lo concerniente a la prctica
psicoanaltica, la querella sobre el problema de la admisin de literatos
profticos u otros excelentes investigadores al ejercicio de la profesin
podra ser decidida de la forma mas simple, de manera de evitar todo prejuicio
corporativo, acusando de sabotaje a los mdicos diplomados que la ejercen.
En
1925 y 1926, se asista, por otras razones, a una situacin convulsionada. La fundacin
de la policlnica psicoanaltica de Viena haba perturbado ya a las autoridades, en particular al consejo
sanitario regional de Viena, y, luego del reporte del Pr. Wagner Jauregg, slo
eran admitidos para trabajar all analistas o candidatos con diploma de la
Facultad de Medicina, so pena de cierre inmediato de la policlnica. Esto, en
consecuencia, complico considerablemente la organizacin de cursos en el
Instituto de formacin recientemente fundado por la Sociedad de Viena, as como
los controles permanentes de la administracin.
La
"Asociacin de analistas mdicos independientes, seccin vienesa"
fundada y dirigida por Wilhelm Stekel, no perda ocasin de atacar a la
Sociedad psicoanaltica de Viena, y criticaba especialmente al anlisis profano.
No por casualidad la Wiener Medizinische Wochenschrift haba abierto sus
pginas a la asociacin de Stekel y publicaba los artculos de ste, por
ejemplo "La reforma de la tcnica analtica resultado de una posicin
nueva sobre la cuestin del inconsciente" por el Dr. Wilhelm Stekel de
Viena, o bien "El enigma de la curacin en el tratamiento analtico"
por el Dr. Ernst Rosenbaum de Gross‑Enzersdorf, o incluso, con fecha 18
de septiembre de 1927, "Peligros del anlisis profano" por el Dr.
Stekel.
Este
ltimo haba dado el 17 de octubre de 1924 una conferencia en la
"Asociacin de analistas mdicos independientes de Viena" sobre El
caso Hug‑Hellmuth y el anlisis profano, al que dedica un articulo aparte
en el nro. 21 de la Wiener Medizinische Wochenschrift (aparecido a
comienzos de 1925). Planteaba el problema del anlisis de padres y los
problemas de contratransferencia que de all se derivan; probablemente el
asesino del analista era un enfermo mental. En conclusin, luego de plantear
reflexiones muy concretas, Stekel pasa al ataque:
En todo caso, slo el medico es
capaz de hacer un diagnstico diferencial entre la parapatia y la paraloga. El
caso Hug‑Hellmuth debe concientizar sobre el peligro del anlisis
profano.
El
"caso Hug‑Hellmuth" haba tenido gran repercusin y la prensa
se haba hecho eco ampliamente del proceso que tuvo lugar en marzo de 1925. Hermine
Hug‑Hellmuth se haba dedicado al psicoanlisis de jvenes y
adolescentes, y, en 1919, haba desencadenado una viva controversia entre los
psiclogos de nios publicando el Diario de una adolescente; haba
muerto, vctima de un acto criminal. Cito aqu un extracto de la necrolgica de
Jos. K. Friedjung en la Revista internacional de Psicoanlisis:
Un grito desgarrador pone fin a una
fructfera vida de investigador tranquilo, algo modesto por dems. El muchacho
que tan frecuentemente aparece en sus primeros trabajos, al cual ella estaba
ligada por el turbio destino de una segunda madre, se convirti en su asesino. Ella
le tema desde haca tiempo, y, deprimida, haba perdido gran parte de su
inters por la existencia. El destino tom as un curso trgico, y nos priva
prematuramente de una militante valiente que supo luchar para hacer conocer los
descubrimientos del psicoanlisis.
Hug‑Hellmuth
era una analista no mdica, introducida en 1908 en la Asociacin de Viena por
su analista Isidor Sadger. Pasaba siempre por la primera que:
... por sus observaciones directas
poda confirmar la audaz concepcin de Freud sobre el ser verdadero del nio, y
poda enriquecerla con una multitud de preciosas observaciones.
Pero
en los aos veinte, casi no era posible pensar en Hug‑Hellmuth y sus
concepciones sin cierto malestar. Otro pasaje de la necrolgica de Friedjung da
cuenta de este problema:
Un amargo conocimiento ensombreca
sus ltimos aos: que nuestros ms profundos conocimientos pedaggicos resultan
necesariamente estriles si queremos explotarlos sin poder llegar al fondo
de nosotros mismos.[1] Esta tragedia que se quiso
aprovechar en contra del sentido educativo de las nociones del psicoanlisis
las confirma, por el contrario, en forma absoluta.
En
el momento en que se escriban estas lneas, el anlisis didctico se haba
convertido prcticamente en una obligacin, y el Instituto de formacin
berlins comenzaba ya una discusin sobre "las lneas directrices de la
actividad pedaggica del Instituto", diferenciando entre candidatos
mdicos y no mdicos desde punto de vista del cursus de formacin y de los
criterios de seleccin.
En
septiembre de 1926, Georg Groddeck publica un artculo sobre El anlisis
profano en L'Arche, revista bimestral que l mismo fund en 1925. Comenta
el polmico texto de Freud sobre la cuestin del anlisis profano ("La
question de l'analyse profane") que acaba de aparecer:
Este libro es producto del proceso
que gravita actualmente sobre Viena, contra uno de sus alumnos, doctor en
filosofa, no mdico. Este hombre que ha realizado una formacin psicoanaltica
profunda bajo la tutela de Freud, y que trata a pacientes neurticos desde hace
aos con tanto xito como cualquier otro terapeuta, tuvo la desgracia de ver
una enfermedad mental desencadenarse en uno de sus pacientes durante un
tratamiento. Fue presentada una denuncia contra l, se le prohibi
provisoriamente el ejercicio de la terapia, so pretexto de que no es mdico y
carece entonces de los conocimientos necesarios para el tratamiento
psicoanaltico de los enfermos.
Theodor
Reik haba conocido a Freud gracias a sus tesis sobre Flaubert y la
tentacin de san Antonio. Contribucin a la psicologa de los artistas, en
la cual haba aplicado los mtodos psicoanalticos de la poca e intentado
hacer una presentacin psicoanaltica de Flaubert y san Antonio. Este estudio
no haba pasado desapercibido, y recibi numerosas crticas, entre las cuales
sta, aparecida en 1913 en la revista Die Wage:
Ninguna biografa, aun la ms
detallada, pudo echar tanta luz sobre el misterio de esta sorprendente alma de
artista como la pequea obra de Reik. Despus de l, se leer a Flaubert desde
un punto de vista totalmente diferente. En efecto, se trata de un mtodo
completamente nuevo de anlisis literario y artstico que ser aplicado con
xito a otros escritores y artistas. Mientras no caiga presa, como la teora
freudiana en general, del diletantismo y no nos obsequie uno de estos das una
psychopathia sexualis del conjunto de la literatura mundial. Desgraciadamente
nuestro decadente mundo literario no carece de tendencias de este gnero.
La
misma revista publica en 1914 bajo el ttulo de "Psicoanlisis y
literatura" una crtica de Hans Natonek de otro estudio de Theodor Reik,
"Schnitzler psychologue". Todava se percibe aqu la ambivalencia del
crtico que declara sin ambajes que el mtodo psicoanaltico no siempre
representa "una orientacin verdaderamente simptica y que su xito es muy
desparejo" en la apreciacin de la literatura. Por un lado reconoce a Reik
un gran sentido literario, pero la jerga psicoanaltica le causa cierto rechazo.
Pese a apreciar a Reik, ve en el psicoanlisis un peligro:
El psicoanlisis puede sin duda
explicar a su modo la influencia y el atractivo que ejerce. Pero por el amor de
Dios, ojal nos ahorrara la literatura productora y reproductora! El subconciente
no nos aburre ni molesta, pero la vida espiritual de casi toda una generacin
tropieza sin cesar con los obstculos que el psicoanlisis hace surgir del
subconciente para elevarlos a la conciencia.
Reik
no se haba hecho conocido para el gran pblico solamente por sus escritos
sobre psicologa del arte y de la religin; tambin contribuy mediante
numerosos artculos al desarrollo del psicoanlisis. En 1914 y 1915, haba
hecho un anlisis gratuito con Abraham en Berlin y, desde el final de la
guerra, era analista practicante en Viena. Una vez doctorado en filosofa, Reik
haba declarado a Freud su intencin de estudiar medicina. Freud se haba
opuesto absolutamente, declarando: "Tengo otras ideas para su futuro,
grandes proyectos".
Reik
consagr un libro, aparecido en 1942 bajo el ttulo From Thirty Years with
Freud, a su estrecha relacin con aquel que fuera su gran protector. No se
encuentra all ms que dos comentarios sobre el tema que nos ocupa. Comentando El
porvenir de una ilusin, Reik evoca La cuestin del anlisis profano,
y se pregunta qu partes de este texto podran, veinte o cincuenta aos mas
tarde, ser consideradas como las ms importantes.
Ser tal vez la discusin en
profundidad del problema y la explicacin de la postura de Freud? En absoluto.
Lo que har importante a este texto, es que la esencia del psicoanlisis es
all presentada con una claridad nunca antes alcanzada.
Esta
reaccin es bastante extraa. Porque si bien este texto no fue escrito slo
para defender a Reik, no deja de guardar una esencial relacin con su propio
destino ‑ el cual aparentemente no es tratado en un libro dedicado a la
memoria de Freud. Incluye otra alusin ms a la cuestin del anlisis
"profano", el recuerdo de una conversacin con Freud sobre Dostoievsky,
en quien Reik admiraba el talento psicolgico "superior al de toda la
Asociacin psicoanaltica internacional".
Freud
y Reik compartan, finalmente, el punto de vista segn el cual, idealmente, los
que deban aprender y ejercer el mtodo psicoanaltico deban ser los
"psiclogos natos". Estos ltimos no se hallaban nicamente entre los
psiquiatras y neurlogos. Segn Reik, en este grupo eran tan pocos como en
cualquier otro. Como Freud escribi a Pfister en una carta de 1926, La
cuestin del anlisis profano era a la vez un texto polmico y una obra de
circunstancia. Era un panfleto dirigido contra el exterior, contra las
autoridades y las organizaciones de la Orden de los Mdicos, uno de cuyos
objetivos, y no de los menos importantes, era tambin exponer sus propios
deseos y concepciones a sus propios adeptos. Freud, con este texto, desencaden
una discusin en el interior de la IPA ‑que he presentado en 1977 en un
estudio detallado. Aqu se trata nicamente del "proceso Reik", que
se desarroll a la vez en el interior del movimiento analtico y en el exterior‑
en particular en lo que se llama la recepcin de Freud y del psicoanlisis. Aqu
se trata, precisamente, de esta discusin ampliamente pblica. En efecto, el
problema del anlisis "profano" se haba convertido en los aos 1926
y 1927 en un tema de inters general en la prensa vienesa, fenmeno que apenas
se corresponde con el mito excesivamente difundido de la indiferencia absoluta
en que se mantena al psicoanlisis en esta poca.
El
14 de julio de 1926, la Neue Freie Presse public en el rubro
"Cronicas" un artculo de Walter Finkler intitulado
"Psicoanlisis y sabotaje de tratamiento. Hipcrates contra
Paracelso". Luego de una corta introduccin, escribe:
Este penoso asunto no cae del cielo.
Los iniciados saben desde hace tiempo que los mdicos, con los analistas
mdicos a la cabeza, se oponen vigorosamente a los analistas profanos. El Prof.
Freud gusta de confiar reiteradamente casos difciles a no mdicos porque su
ausencia de prejuicios, su libertad respecto de las doctrinas enseadas los
vuelve mas aptos para la aplicacin de esta terapia que es, en todo caso,
revolucionaria. En esta necesidad hecha virtud, los mdicos ven sin embargo un
riesgo latente, ya que los que no son ms que analistas, por mas serios que
sean, estn inermes ante eventuales accesos, explosiones de afecto y otras
complicaciones. El asunto viens no es, en el fondo, un asunto jurdico. No se
trata slo de preservar intereses corporativos, de impedir a los no diplomados
de tratar pacientes por dinero ‑lo que constituye de hecho el delito de
sabotaje de tratamiento propiamente dicho. La cuestin del resarcimiento no es
de hecho mas que el punto de anclaje del procedimiento jurdico.
Segn
el autor, el agravamiento del estado del paciente es un estadio transitorio
quasi necesario en un psicoanlisis. Pero no son esos ms que peligros latentes
que surgen cuando el paciente abandona la cura a mitad de camino.
De la misma forma que el cirujano,
el analista no produce la enfermedad; ellos la descubren y extraen su raz. En
ambos casos corre sangre, pero aqu tu mismo debes adems sostener el bistur. Esta
es la justificacin del anlisis al tiempo que su lmite. No siendo una
indicacin laxa, la operacin no debe ser, aun en el dominio psiquico, mas que
la ultima ratio, el ltimo recurso.
A
continuacin el autor opone el "mdico nato" a aquel que ha devenido
tal por medio del aprendizaje:
Por cierto, el mdico de almas tiene
menos necesidad de un entrenamiento escolar que de la facultad innata de poder
entrar en los sentimientos de otro, comprenderlos, curarlos. No hay duda alguna
de que un gran numero de psicoanalistas posee ese don divino. Sera
terriblemente lamentable que sus fuerzas se perdieran para la humanidad... A
quin confiar el constatar la diferencia y decidir donde comienza el
charlatanismo y dnde el don de Dios? A un diploma de mdico?
De
all deduce, en forma algo sorprendente, un consejo a los analistas:
As, el problema que pareca tan
difcil encuentra una solucin perfectamente banal, pero no por ello menos
satisfactoria. El que siente en s el don divino de curar debe ‑por su
bien y el de la humanidad‑ hacer estudios de medicina.
El
mismo numero incluye bajo el ttulo "El caso del Dr. Reik y el sabotaje de
tratamiento" un pargrafo titulado "Un informe del consejero ulico
Wagner‑Jauregg":
El Prof. Wagner‑Jauregg,
psiquiatra en jefe de Austria, neurlogo y consejero ulico, puso a la
disposicin del consejero sanitario superior un informe cuya frase de
conclusin estipula que los mdicos son los nicos autorizados a tratar
enfermedades nerviosas y psquicas, cualquiera sea el modo de tratamiento,
psicoanaltico o no, dado que son los nicos con posibilidades de diagnosticar
enfermedades nerviosas y enfermedades mentales.
Y
fair play, agrega:
Un grupo de psicoanalistas que pertenecen a la escuela del Prof. Freud
son, por el contrario, de la opinin de que el psicoanlisis, el examen de los
procesos psiquicos y la puesta a descubierto de los origenes de estos procesos
no competen necesariamente al dominio del mdico.
El
presidente de la cmara de mdicos de Viena, Dr. Thenen, toma posicin sobre el
sabotaje de cura, que es tan difcil de combatir porque, en la mayora de los
casos, es imposible verificar la aplicacin de los reglamentos. El presidente
se opone a la libertad teraputica que reina en Alemania y a los charlatanes no
mdicos que pueden ejercer all. Se refiere a la Asociacin de analistas mdicos
independientes de Viena, que a menudo tom posicin contra el ejercicio del
psicoanlisis por los no mdicos. Bajo el titulo de "Los medios de
psicoanalistas nos comunican", dice en primer trmino:
El Prof. Freud ha sostenido
ampliamente, desde siempre, a sus alumnos mas prximos, derivndoles, entre los
numerosos casos que se apiaban en su consultorio, los que juzgaba mas
apropiados; en el curso de los ltimos anos, pudo convencerse de que el Dr.
Reik, que se haba hecho un nombre entre el pblico por sus trabajos de
filosofa y psicologa, tena un don para el psicoanlisis muy superior al de
los mdicos que dicen ser de su escuela, y era a el a quien confiaba los casos
mas difciles ‑asi como tambin a su propia hija, Anna, que se mostr
extremadamente capaz.
Luego
de una digresin sobre la situacin en America ‑donde un analista de
Viena haba podido ejercer el anlisis en Chicago sin pasar exmenes, pero sin
embargo no tena derecho de hacer prescripciones‑ la argumentacin
contina, refirindose a los masajistas y a los dentistas, libres de la
obligacin de ser mdicos, y encuentra extrao que a un psiclogo
excelentemente formado le sea prohibida la prctica del anlisis. Al final
dice:
La interdiccin de practicar que ha
sido dictada contra el Dr. Reik, pese al informe del Pr. Wagner‑Jauregg,
consejero ulico, no esta fundada en nuestras leyes, y la denuncia presentada
por el cnsul de Amrica contra el Dr. Reik puede ser calificada, tomando en
consideracin la costumbre dominante en su patria, como contraria a la sana
reflexin.
El
18 de julio de 1926, aparece bajo el gran titular de "El Dr. Reik y el
sabotaje" la publicacin de una carta del Dr. Freud a la Neue Freie
Presse. Esta carta de lector, slo impresa en traduccin inglesa en la Standard
Edition, aporta algunas rectificaciones. Freud cita el pargrafo mencionado
ms arriba sobre el Dr. Reik y su hija Anna. A continuacin escribe:
Creo que el mismo Dr. Reik sera el
primero en no aceptar que nuestras relaciones se basen en una motivacin de ese
tipo. Pero es exacto que apele a su competencia en casos particularmente
difciles, pero nicamente, en todo caso, en aquellos cuyos sntomas estaban
alejados del dominio de lo corporal. Jams dej de decir a los pacientes que el
no era mdico sino psiclogo.
Mi hija Anna se dedic al anlisis
pedaggico para nios y adolescentes. Jams le encargu un caso de
enfermedad neurtica adulta difcil. El nico caso que presentaba sntomas
graves, rozando la psiquiatra, que ella haya tratado hasta el momento, ha
justificado, de todas formas, por su completo xito, la autorizacin medica.
En
esta carta, Freud incluso anuncia a la redaccin la aparicin de La cuestin
del anlisis profano. Siente el deber de defender a Reik y a su hija Anna,
pero tambin de protegerse a s mismo. Su carta concluye as:
Dado que he abandonado mi
consultorio en Viena, y slo me limito a un pequeo nmero de extranjeros,
espero que esta declaracin no me signifique una denuncia por publicidad
contraria a los reglamentos de la orden.
El
22 de septiembre de 1926 la Neue Freie Presse publica un extracto del
libro de Freud bajo el titulo "Del taller del psicoanalista: la cuestin
del anlisis profano". En mayo de 1927, el proceso contra Theodor Reik es
cerrado. En enero del mismo ao, Wilhelm Stekel, figura siniestra de este juego
de poderes desplegado en torno de Reik, publica un artculo titulado
"Sobre la cuestin del anlisis profano" en la edicin matinal de la Neue
Freie Presse. El artculo empieza con un elogio a Freud muy ambivalente:
No slo la filosofa [esta cita de
Bleuler que hablaba de hecho de la psicologa es incorrecta] sino tambin la
medicina deber distinguir entre un antes y un despus de Freud.
A
continuacin afirma que los primeros alumnos de Freud eran al mismo tiempo
mdicos:
Los filsofos y profanos slo
llegaron muy posteriormente. Los primeros congresos de psicoanalistas eran
congresos de mdicos. En esa poca, Freud no toleraba que sus filsofos se
tomaran pacientes. Rank era destinado a estudios literarios, y Reik igualmente,
as como tambin a la psicologa religiosa, dominios en los que sobresalieron.
Qu pudo llevar a Freud a modificar
su punto de vista y a librar el psicoanlisis a los profanos? Haber sido
abandonado por numerosos mdicos notables que siguieron sus propios caminos? Vengarse
de la Orden de los Mdicos que durante tanto tiempo ignor su magnitud? No
saba, pese a su profundidad, su clarividencia, que es necesario tomar
distancia de una cosa, por ms grande que esta sea, para apreciar su verdadera
dimensin?... por qu provocar al cuerpo medico, si uno de sus alumnos
profanos tuvo un proceso donde fue acusado de sabotaje de cura? Por qu
presenta en su artculo la cuestin del anlisis profano de forma tan simple
que podra decirse que el tratamiento de un neurtico por un profano no
presenta peligro alguno? [...] Dirase que el resentimiento y las pasiones
pueden llegar a enceguecer incluso al genio. Habra mucho que decir sobre las
perniciosas consecuencias de un anlisis que ha fracasado y un mal diagnstico
que ha conducido al anlisis.
Stekel
cita a continuacin un artculo sobre "Los peligros, limites y abusos del
psicoanlisis".
Publiqu esta conferencia en alemn
en la clnica mdica, a fin de sacudir a los mdicos y alertarlos contra una
utilizacin demasiado mecnica del psicoanlisis.
Este
artculo, que lleva por ttulo "Lmites, peligros y abusos en
psicoanlisis", apareci en 1922. La insinuacin, alusin o denuncia
continan. Dice que no sabe si no es peor el remedio que la enfermedad. Luego
de un anlisis demasiado prolongado, el paciente tal vez est curado de su
sntoma, pero [en cambio] padece una "neurosis analtica".
No resulta llamativo ver que tantos
analistas pusieron fin a sus das, pese a ser grandes talentos, hombres
geniales, grandes esperanzas para el futuro? Me conformar con nombrar a los
vieneses Tausk, Schrotter y Herbert Silberer.
Entonces,
Stekel asesta su gran golpe:
Freud funda toda su teora en la
oposicin entre el yo y el ello, entre conciente e inconciente. Voy a
manifestar una idea hertica: no creo en absoluto que el inconciente exista.
Una experiencia de veinte aos me ha enseado que los pacientes lo saben todo,
que slo dan prueba de una voluntad de no saber. El anlisis es aprender a ver
lo que no se quiere ver.
Vuelve
a continuacin al recurso de la insinuacin:
No quiero traicionar secretos
presentando fracasos que he observado en los anlisis de "profanos". Nomina
sunt odiosa. Pero afirmo que una seria formacin en neurologa, psiquiatra
y clnica es indispensable para todo analista que no quiera rebajarse al nivel
de un saboteador [...]
Si Freud estima que los mdicos no
han aprendido suficientemente el anlisis, esto slo puede resolverse formando
mejor a los mdicos. Pero creo que un buen mdico, aun sin formacin, obtendr
ms resultados que un profano, provisto de una formacin analtica profunda. No
es el mtodo lo que cura, sino el mdico.
A
continuacin afirma:
No quiero dar ejemplos de mi propio
trabajo. Pero podra revelar unos cuantos secretos de la escuela de
psicoanlisis.
Y
al final alcanza la culminacin de la perfidia:
Los mdicos han herido gravemente a
Freud en los primeros tiempos de sus investigaciones. Ahora l se venga. Pero
es demasiado tarde. El psicoanlisis se ha convertido en un componente
demasiado precioso de la ciencia mdica, que sta no se dejar arrebatar. Si
los mdicos no han protestado a gritos contra las tesis de Freud, ha sido por
respeto hacia a su personalidad, y por el profundo sentimiento de gratitud que
todos nosotros ‑sin excepcin‑ le profesamos
Notas:
[1] El subrayado es mo.
Fuente:
Revue Internationale d' Histoire de
la Psychanalyse, 1990,
nro 3, 57‑69.
Traduccin:
Mara Isabel Fontao