La sensibilidad. La sensacin. Las leyes del placer y del dolor. El instinto, como primera ley de la vida psquica. Los actos instintivos. Intelectualismo e instintismo. Carcter sinttico de la teora del instintismo. Las dos hiptesis sobre la naturaleza del instinto. La teora del instintismo y el monismo materialista. El instinto y los vegetales. La teora del instintismo no es ni materialista ni idealista.
El primer fenmeno de la vida animal, la primera revelacin de la existencia del protozoario y de la del recin nacido, es la traduccin subjetiva de la influencia del medio ambiente en impresiones sensitivas; es la sensacin, siempre susceptible de manifestarse en reacciones ms o menos conscientes: es la capacidad que posee toda unidad orgnica perfecta para sentir, segn las circunstancias, el placer o el dolor; en una palabra, es la sensibilidad...
Todo animal distingue el dolor y el placer, pero, hasta ahora, nadie ha dado de ellos una definicin objetiva. Su explicacin ms sinttica estriba en que el primero produce una impresin contra la cual lucha espontneamente el organismo, para no caer en estados anormales y patolgicos, como el debilitamiento, las infecciones y la muerte; el segundo proviene del sano ejercicio de las actividades vitales. El uno revela, cuando no es dominado a tiempo, un aniquilamiento parcial o total de la vida; el otro, al menos mientras no se produzca artificialmente, implica el sano ejercicio de las funciones orgnicas. La existencia de placeres morbosos, como la "ilusin" de los tsicos y la "euforia" de los moribundos, son anomalas que, por excepcin, pueden menospreciarse al establecer principios generales; anmalo es tambin, a pesar de su frecuencia, el placer del dolor, y algo ms raro an, el dolor del placer.
Dolor y placer son fsicos y psquicos, aunque sin diferenciarse esencialmente en su naturaleza y efectos, segn pertenezcan a una u otra categora. Todo dolor o placer fsicos poseen su correlacin psquica y viceversa.
Podraseme objetar que, en la evolucin de las especies, el fenmeno inicial por el que se manifiesta la vida del protozoario es el acto reflejo mecnico, que se traduce en motricidad, y que, en la evolucin del individuo, al menos en los mamferos superiores, como lo ha comprobado la anatoma del cerebro del feto, los nervios motores son los que primero se mielinizan. Ambas objeciones se contestan en la teora que expongo. En los movimientos aparentemente automticos de la amiba incluyo, como postulado cientfico, su nexo psquico, que ha de constituir por fuerza sensaciones incipientes de dolor, contra las cuales reacciona, o de placer, producido en la reaccin vital misma. En cuanto a la vida individual, verdad es que la motricidad parece anterior a la sensibilidad, segn lo comprueba la anatoma cerebral del feto. Pero no debe olvidarse que la herencia es lo que determina en los cerebros de los vertebrados superiores la mielinizacin previa de los centros motores. Las primitivas sensaciones psquicas de dolor y placer, que engendraron en la estirpe los primeros movimientos, han desaparecido o pasado al estado de dolores y placeres latentes, inconscientes o subconscientes. Por tanto, podra plantearse as el principio: La primera reaccin de la vida contra el dolor y a favor del placer se manifiesta por el movimiento reflejo, y, como es engendrada por ste, la motricidad representa la primera exteriorizacin de la vida. Las localizaciones motrices son, pues, sensoriomotrices, y la transformacin sensoriomotriz constituye la primera ley, la ley general del funcionamiento nervioso. En una palabra, por la herencia, los primitivos fenmenos psicosensorios y psicomotores son hoy, simplemente, actividades motrices o sensoriomotrices.
Para Wundt, y, en general, para los fisilogos alemanes modernos, la sensacin se compone de tres elementos: intensidad, cualidad y afeccin. El primero se refiere a su mayor o menor violencia; el segundo, al sentido que la revela (tctil, olfativo, gustativo, auditivo, visual): el tercero, al tono de sentimiento (Gefhlston) o al sentimiento sensorial (emocin sensorial, sinnliche Gefhl). "Los trminos opuestos, entre los que oscila la emocin sensorial, llevan el nombre de sentimiento de placer y sentimiento de dolor. El placer y el dolor son estados que se suceden el uno al otro, atravesando un punto de indiferencia" [1]. La afeccin, el tono de sentimiento, de placer o de dolor, depende de la intensidad y de la calidad de la sensacin. Ahora bien, en la evolucin de las especies, los rganos para medir la intensidad, y especialmente la calidad de las sensaciones, han aparecido muy posteriormente al tono de sentimiento. Los animales nfimos reaccionan por las sensaciones que reciben del exterior; pero no son capaces, evidentemente, de distinguir su intensidad y cualidad, lo cual slo es posible en un sistema nervioso ya ms complicado. De este modo, el tercer elemento de la sensacin, segn Wundt, es, en realidad, el primero, y viceversa. Todo matiz psquico tiene, pues, su correlacin fsica.
Los fisilogos modernos han pretendido, hasta ahora sin xito, patentizar todo el mecanismo del dolor fsico; slo han llegado a demostrar que es una sensacin ms intensa y menos durable que el placer, y que, por otra parte, el pleno desenvolvimiento de las actividades vitales constituye la causa eficiente del placer [2]. Los doctos psiclogos escolsticos ignoraron siempre esta equivalencia; no as el ignorante vulgo. En efecto, el pueblo ha dejado en algunos idiomas modernos cristalizaciones que, a la par de la fisiologa, pudieron servir de datos a los psiclogos modernos. Los alemanes, por ejemplo, que han formado una lengua bastante filosfica, llaman Lust, desde muy antiguo, el nimo y hasta el poder de trabajar, de ejercer las actividades vitales, y tambin el placer (Freude); y Unlust (la negacin del Lust), la desanimacin y la incapacidad, y tambin el dolor (Leide, Schmerz). Esencialmente, no es ms que la comprobacin de este fenmeno lo que hay de cientfico en las leyes de Grote. Los ingleses apodan orgullosamente a Inglaterra the merry England; aunque la traduccin literal de este merry es alegre, me parece indiscutible que, usado as, este adjetivo evoca en la imaginacin del pueblo ideas de actividad y de poder. En francs, se dice le plaisir y la douleur, indicando el gnero masculino la fuerza, la iniciativa, la actividad, y el femenino, la debilidad. En francs, en alemn, en ingls, en espaol, en todas las lenguas modernas y antiguas, se puede anteponer un prefijo de negacin slo a la palabra placer o a sus equivalentes: plaisir, deplaisir; agreable, desagreable; Lust, Unlust; "contento", "descontento".
Las Leyes Del Placer Y Del Dolor
Entre los muchos ensayos para establecer las leyes del placer y el dolor, sin duda el ms conocido es el de Grote. Reconoce este psiclogo cuatro estados: 1. El de placer positivo, cuando el exceso de actividad es precedido por un exceso de fuerza latente; 2. el de dolor positivo, cuando el exceso de actividad es precedido por relativa falta de fuerza latente; 3. el de dolor negativo, cuando la falta de actividad es precedida por un exceso latente de fuerza; 4. el de placer negativo, cuando la falta (la detencin) de la actividad se produce en el momento en que hay falta de fuerza.
No me parece clara, ni exacta esta distincin entre placeres y dolores "positivos" y "negativos". No ya el vulgo, sino el mismo psiclogo empapado en las ideas de Grote, distinguir dificultosamente, en cada caso, si se trata de placeres positivos o negativos, o de dolores negativos o positivos. Lo que todos distinguimos es el dolor y el placer, y, si intentamos alguna clasificacin, ser la de dolores y placeres fsicos y psquicos, y la de intensos o agudos y leves. Aun, de estas distinciones, la primera es difcil, por la ntima vinculacin de lo fsico y lo psquico, que hace de cada fenmeno vital un fenmeno psicofsico. Ms neta resulta la segunda. En efecto, nadie es incapaz de distinguir si un placer o dolor que siente es intenso o leve... Esta diferenciacin, a pesar de su vaguedad aparentemente anticientfica, constituye, a mi juicio, la nica positivamente genrica en las sensaciones de dolor y en las de placer.
Hase demostrado (y en esto consiste el verdadero mrito de las leyes de Grote) que el dolor y el placer dependen del ejercicio de nuestras actividades vitales. stas podran clasificarse en dos grupos: 1. Funciones conscientes y voluntarias, tendientes a satisfacer la apeticin (necesidad de movimiento o de reposo, sed, hambre, amor, trabajo mental); 2. Funciones subconscientes-sobvoluntarias del organismo (digestin, inspiracin, circulacin). Ahora bien, no sera posible concretar en algunas leyes las sensaciones del dolor y placer, relacionndolas con esta clasificacin de las actividades vitales? As establecera yo las cinco leyes siguientes:
1. Las funciones conscientes y voluntarias que satisfacen la apeticin, producen placeres intensos o agudos.
2. Las funciones subconscientes e involuntarias de la digestin, circulacin y respiracin producen un placer leve, que se llama bienestar, la joie de vivre.
3. Las apeticiones no satisfechas, en el perodo preparatorio en que el organismo las elabora, implican a veces un dolor leve, que es slo como un aguzamiento de dichas apeticiones.
4. La falta de satisfaccin de las apeticiones, prolongada durante un largo lapso de tiempo, mayor que el perodo preparatorio requerido por el organismo, implica un dolor intenso o agudo.
5. La sobreexcitacin anormal de las funciones subconscientes e inconscientes (digestin, respiracin, circulacin), acarrean dolores intensos y agudos (estados patolgicos).
Todos los fenmenos del placer y del dolor podran reducirse a estas leyes, que un lector desprevenido calificara acaso de vulgaridades... Es que la psicologa tiene como principal objeto precisar en trminos corrientes la naturaleza de nuestras sensaciones, ideas y voliciones. Cualquiera que sepa observarse a s mismo es un psiclogo. Pero, en realidad, muy pocos saben cmo sienten, piensan y quieren, antes de que otros se lo digan. Slo entonces se hace la luz. Dar nombres vagos o pomposos a los fenmenos psicolgicos suele ser enmascararlos. Por otra parte, al reducirlos a frmulas matemticas, se los desnaturaliza. La psicologa es, por su naturaleza, una ciencia emprica.
De las cinco leyes planteadas se infiere un corolario general: las sensaciones intensas de dolor de placer son siempre transitorias. Las de dolor, ya porque provienen de pasajeras causas exteriores, ya porque provocan estados patolgicos que se curan o se agravan. Aun cuando estos estados lleguen a hacerse crnicos, el dolor adopta formas intermitentes y fluctuantes, en virtud de las naturales reacciones del organismo. Las sensaciones intensas de placer son ocasionales y peridicas, puesto que las produce a satisfaccin de las apeticiones. Slo el bienestar dimanado de las funciones subconscientes y subvoluntarias (vegetativas), la joie de vivre, parece relativamente estable. En realidad, su alteracin implica una especie de advertencia de que el organismo necesita reponer sus fuerzas.
El Instinto Como Primera Ley De La Vida Psiquica
En la evolucin de las especies y en el desarrollo del individuo, as como la facultad de sentir el dolor y el placer es anterior a la del movimiento coordinado, el instinto es anterior a la conciencia y a la voluntad... Con ms o menos restricciones y discrepancias, todos damos este nombre a una fuerza fisiopsquica, la fuerza vital por excelencia, fuerza inconsciente, subconsciente, preconsciente y hasta hiperconsciente si se quiere, cuyo objeto inmediato es evitar el dolor y producir el placer. Para qu? El modus operandi del instinto tiende hacia la diminucin o aniquilamiento del dolor y a la sana evolucin del placer; su fin estriba en la conservacin del individuo y propagacin de la especie. Esta finalidad dimana de la propia naturaleza del placer y del dolor, puesto que aqul acrecienta y sta disminuye la energa vital.
Por tanto, la primera ley de la vida es el instinto. Podra formularse as esta ley: Existe una fuerza fisiopsquica, el instinto, que, atravesando las gradaciones de la conciencia, tiene por funcin inmediata disminuir o evitar el dolor y producir o aumentar el placer, y, por ltimo, conservar la vida del individuo y de la especie.
El instinto es una fuerza que no descansa un momento dentro de nosotros mismos. Es el Angel de la Guarda de las leyendas medioevales. Contra esta continuidad de su accin puede argirse que, si el instinto obra instigado por el dolor, y, si el dolor no es continuo, sino ocasional, cmo ha de ser continua la accin del instinto?... En efecto, el dolor intenso, agudo, consciente, es siempre ms o menos ocasional; pero los dolores leves causados por las excitaciones de la apeticin son tantos, que, alternativamente, no dan punto de reposo. Por otra parte, los peligros del mundo exterior, aunque ocasionales, son repetidos. Adems, como si todo esto no bastara, el placer agudo, cuando se prolonga en exceso, produce dolor. Aun debe aadirse que "no hay emociones puras: placer y dolor se entremezclan en toda nuestra vida psquica"[3]. El dolor es, pues, la espuela infatigable del instinto, ya como realidad, ya como amago o amenaza. Esta ltima, la amenaza, podra llamarse dolor subconsciente.
En trminos generales, no me parecen admisibles los estados neutros o de indiferencia. O funciona bien el organismo, y entonces se siente ya un vago bienestar, que es un placer, o funciona mal, y, en este caso, el dolor es consiguiente. Que dosis equivalentes de dolor y placer se anulen, no es siempre exacto, porque pueden tambin coexistir. Y, en cuanto a que el punto de transicin de un dolor a un placer sea un estado neutro (Nullpunkt) o no, me parece una cuestin ociosa, que, de resolverse, nada demostrara.
En los actos llamados instintivos se encuentran aislados, alternados o amalgamados, varios elementos: el acto reflejo, el hbito hereditario, el hbito individual, la apeticin y la adaptacin al medio.
El acto reflejo entraa la forma ms fisiolgica, ms simple y material, del modus operandi del instinto. Redcese a un movimiento subconsciente, subvoluntario, instantneo, cuyo objeto es evitar una incomodidad o dolor.
Los hbitos de raza se heredan, y esto explica actos instintivos ms complicados, como el de la joven ardilla que, sin haber visto un invierno, hace su provisin de bellotas. Es que ha heredado esta activa facultad de acumular en el otoo, y, aunque no prev la escasez de la prxima estacin del ao, guarda alimentos porque as ejercita ciertas actividades hereditarias, lo cual le produce un placer inmediato, como el ejercicio de cualquier actividad vital.
Al nacer un animal, sobre todo un vertebrado superior, no es siempre apto para realizar movimientos reflejos defensivos; con la experiencia de la propia defensa desarrolla poco a poco su aptitud. El doctor Robin, despus de haber reanimado por la electricidad la medula espinal de un hombre decapitado, pinch con el escalpelo su tetilla derecha; inmediatamente, el brazo derecho del hombre se levant y dirigi la mano hacia el lugar herido. Es este un movimiento complicado, que un nio no hubiera realizado mientras no lo aprendiera por el ejercicio (slo se estremecera en sin espasmo de dolor). "El hbito adquirido de este movimiento y su aplicacin a un fin haban descendido a la medula espinar del decapitado, en donde despertaron como un acto reflejo nativo". Por esto se dice que "el hbito es una segunda naturaleza", y se podra agregar que se amalgama con la primera, hasta poderse transmitir a la posteridad.
Las apeticiones (necesidad de movimiento o de reposo, sed hambre, pasin sexual) son sensaciones dolorosas. Cumpliendo con su ley vital, el instinto procura siempre satisfacerlas.
Ms complejos resultan los actos instintivos de adaptacin al medio ambiente. En los vertebrados superiores, sobre todo en los primates, parecen casi siempre o siempre conscientes y voluntarios. No as en los vertebrados inferiores. Entre los mismos mamferos, el castor es un ejemplo curioso del poder que despliega su instinto en ciertos casos, para adaptar sus construcciones acuticas a la naturaleza de los lagos, arroyos o ros.
Como se ve, de lo ms simple se llega a lo complejo. Esta graduacin lgica de los actos instintivos ha dado lugar a que los naturalistas le atribuyan un origen puramente mecnico. Contrario a esta hiptesis, me inclino ms bien, por razones que expondr, a la hiptesis idealista, que supone al instinto una fuerza psquica ideal, de sustancia desconocida y acaso incognoscible. La idea, el pensamiento y el raciocinio seran, en tal caso, formas superevolucionadas del instinto.
De la ley del instinto, que es la ley de la vida total fsica y psquica, derivan las dems leyes biolgicas, como la de la seleccin natural; las psicolgicas, como las que concibo y expondr bajo el ttulo de las tres leyes de la vida psquica, y an la ley sociolgica del progreso humano. Todas estas leyes biolgicas y psicolgicas (as como otras parciales, verbigracia las de Grote y de Weber y Fechner), representan, en mi opinin, formas y desarrollos de la ley del instinto.
El intelectualismo de Herbart hace derivar todos los fenmenos psquicos de las imgenes o ideas-representaciones (Vorstellungen), a las que concepta como "esfuerzos que hace el alma para conservarse". La doctrina que desarrollo tambin concepta como objeto de todos los fenmenos psquicos la conservacin del individuo y de la especie; pero considera que dicha conservacin se realiza, no slo por especulaciones conscientes de la inteligencia (imgenes o representaciones), sino tambin, ms singularmente, por la fuerza subconsciente que se denomina instinto, de la cual la inteligencia no es ms que la forma consciente y superior. Por esto, en oposicin al intelectualismo, esta doctrina puede apellidarse instintismo.
De acuerdo con lo expuesto, sus principios fundamentales podran formularse as: Existe una fuerza psquica x, esencial a la vida, cuyo objeto es conservarla, evitando el dolor y produciendo el placer. Esta fuerza se presenta, en su forma ms simple, como un automatismo nervioso, acto reflejo que se ha llamado "instintivo". Pero el hecho de que la fase psquica del acto reflejo no sea evidente y haga aparecer a ste como exclusivamente mecnico, no demuestra que carezca de nexo psquico. Por el contrario, como todo movimiento nervioso, lo posee, aunque no resulte apreciable en la conciencia normal.
Discutir si la causa generadora de los actos instintivos es la fuerza psquica x que llamo instinto o simplemente las reacciones qumicas del sistema nervioso, es salirse del campo de la psicofisiologa, para entrar en el de las hiptesis metafsicas. Todo lo que puede y debe hacerse es comprobar la existencia de tal nexo hasta en los fenmenos nerviosos automticos ms simples, como los meros actos reflejos y las actividades de los protozoarios.
Sostengo que esta fuerza x, el instinto, constituye, en lo psquico, la nica directriz de todas las actividades animales. Por consiguiente, la inteligencia representa slo la forma ms elevada, ms consciente, del instinto, y ste, la forma ms rudimentaria, ms subconsciente, de aqulla. Hay, por lo tanto, una perfecta unidad psquica. La inteligencia no es, pues, tan libre como subjetivamente podra creerse, porque es como objetivamente dirigida por la inexorable ley del instinto, o, si se quiere, del placer y dolor.
En conclusin, la doctrina del instintismo establece los dos postulados siguientes: 1. Para la fisiologa, el de la existencia de un nexo psquico en los fenmenos nerviosos aparentemente automticos; 2. para la psicologa, el de la unidad psquica, de la mayor extensin e importancia de la subconciencia- subvoluntad y del determinismo de la conciencia-voluntad.
Estos postulados no constituyen innovaciones; por el contrario, resultan del actual estado de la ciencia. Fragmentariamente, se hallan en algunos fisilogos notables observaciones sobre la teora del instinto, y muchos psiquiatras han acumulado datos luminosos sobre la subconciencia, tendientes a construir un sistema. Pero, hasta ahora, este sistema total de psicologa no ha sido construido, segn creo, o, por lo menos, no ha sido expuesto en forma completa y precisa.
Carcter Sinttico De La Teoria Del Instintismo
Acaso la doctrina del instintismo, aunque no es esencialmente eclctica, concilie los hechos averiguados por la metafsica intelectualista (Kant, Herbart, Fichte, Schelling), la metafsica voluntarista (Schopenhauer y la biologa (Darwin, Haeckel, Wundt)).
La metafsica intelectualista ensea que una inteligencia universal rige el universo. La metafsica voluntarista, que un impulso ciego, apellidado voluntad, rige el universo. La biologa, que el universo se compone de dos partes diversas: lo que no vive y lo que vive; que lo primero est regido por fuerzas puramente mecnicas, y lo segundo, por una fuerza incgnita, psicofsica, la vida. Pues bien, ya que a lo que no vive slo le son aplicables las ciencias fsiconaturales, aplquese la metafsica a lo que vive, y singularmente a lo que mejor demuestra su psiquismo, a los animales, al hombre. Como acabo de decir, segn los intelectualistas, la vida vendra a estar regida por una inteligencia universal; segn los voluntaristas, por un impulso ciego, la voluntad. Precisamente, el instinto es: 1. Un impulso ciego que busca el placer y combate el dolor; 2. una fuerza psicofsica que, en sus formas superiores, se llama inteligencia.
La ltima dificultad de la fisiologa, de la psicologa, de la filosofa, de todas las ciencias, estribara en conciliar estos dos trminos inconciliables, estas dos fases diversas de la vida: lo fsico y lo psquico... Pero analizar su esencia implicara entrar en el terreno prohibido de las hiptesis metafsicas. Cuando divagaba el pensamiento humano en este terreno, espiritualistas y materialistas no podan llegar a un relativo acuerdo, imbudos unos y otros en sistemas intangibles. Hoy, la experimentacin ha forzado a todos a admitir ciertos hechos. El campo de la contienda se ha reducido. Y hasta tal punto, que la discrepancia podra circunscribirse a los trminos siguientes: Es el acto reflejo un fenmeno puramente mecnico o va acompaado de su nexo psquico? Son los actos instintivos exclusivamente fsicos, psicofsicos o psicoautomticos?... Todo esto constituye, acaso, uno de los problemas cardinales de lo incognoscible.
Las Dos Hiptesis Sobre La Naturaleza Del Instinto
Todas las concepciones metafsicas del universo, todos los sistemas filosficos, pueden clasificarse en dos: materialismo e idealismo. Cada una de estas concepciones o sistemas presenta dos fases, segn admita la existencia de dos substancias o de una sola: dualismo y monismo. Pero el verdadero materialismo es siempre monista, por cuanto reduce el mundo fenomenal a una sola substancia, la materia, de la cual, por el movimiento, dimana la fuerza. En cambio, el idealismo tiende a ser fatalmente dualista, por cuanto no niega la materia; pero le adjunta otra substancia psquica, esencialmente diversa de la fuerza dimanada del movimiento de la materia . [4]
En el pasado, por el atraso de las ciencias naturales, el mayor peligro de las morales consista en remontarse a idealizaciones utpicas. En el presente, por los progresos de aqullas, consist en el abuso de los datos biolgicos y el absoluto desprecio por las especulaciones de la razn, quiero decir, de la observacin interna. Difcil sera poder diagnosticar cul de ambas deficiencias lleva a mayores absurdos, si las invencciones propias de la antigua ignorancia de la naturaleza, a la miopa aguda propia de la moderna prescindencia de la razn especulativa, esto es, de la ms potente de las fuerzas humanas.
Contra el idealismo profesan hoy ciertos espritus superficiales estos dos graves perjuicios: 1. Que carece de mtodo cientfico y arrastra a conclusiones arriesgadas, cuando no imaginarias. 2. que desecha las verdades conquistadas por las ciencias naturales.
Ambas afirmaciones son errneas. La primera, porque el idealismo puede emplear simultneamente todos los mtodos posibles de investigacin. La segunda, porque, en los tiempos modernos, los grandes idealistas, no slo han admitido las verdades de las ciencias naturales, sino que tambin muchas veces se han adelantado a ellas.
El idealismo no coloca ya el alma, como Descartes, en la glndula pineal. Lejos de retrogradar, marcha, en ciertos momentos, con pasos segursimos hacia lo futuro... Tradzcase la teora metafsica del "imperativo categrico de la razn" de Kant en la terminologa moderna... No implica un genial presentimiento de la doctrina de la "formacin de un criterio moral por la herencia psicolgica", lo que constituye uno de los ms adelantados descubrimientos de la psicofisiologa contempornea?...
Indiscutiblemente, la biologa nos presenta ciertos datos angulares que sirven a todas las ciencias morales; pero estos datos no las constituyen in integrum; no son todos los datos necesarios. Slo representan un mnimum de informacin elemental la razn especulativa es lo que nos dar la gran masa de elementos. El error est en creer que la biologa y la razn especulativa se excluyen, como fuerzas antagnicas, cuando en realidad se complementan, pues estudian distintas formas y esiados de un mismo fenmeno: la vida.
Supone el vulgo que el profesar una cosmologa idealista implica ignorancia en ciencias fsiconaturales; no concibe a un naturalista metafsico, ni a un metafsico naturalistas... Pues bien, yo pienso que, por el contrario, no es posible profundizar las ciencias fsiconaturales sin llegar a una concepcin ms o menos cosmolgica. Igualmente, parceme que todo verdadero filsofo, metafsico o no, debe estar hoy siquiera medianamente informado en ciencias fsiconaturales. Wundt, el padre de la psicologa fisiolgica, se declara idealista en estos trminos positivamente lgicos: "La cuestin del origen del desenvolvimiento intelectual coincide con la del origen de la vida. Si la fisiologa, en virtud de la correlacin universal de fuerzas, est obligada a admitir que las manifestaciones biolgicas tienen por base fundamental y nica las propiedades generales de la materia, la psicologa tendra el mismo derecho de atribuir el substratum general de nuestro conocimiento exterior a un ser interno que, a medida que aparecen los fenmenos biolgicos, encuentra su desarrollo en la fase psquica de estos fenmenos. A pesar de esta ltima suposicin, guardmonos de olvidar jams que esta vida latente de la materia inanimada no debe ser confundida, segn lo hace el hilozosmo (doctrina que ve un fenmeno psquico en cualquier movimiento o estado de las cosas inanimadas, como en la cada de una piedra), con la vida intelectual ni con la conciencia, ni considerada, conforme al materialismo, como una funcin de la materia. El hilozosmo se engaa suponiendo fenmenos biolgicos all donde no han sido observados y donde no hallamos la base fundaniental que los hace posibles; el materialismo est en error, pues admite una dependencia esencial citando slo existe una correlacin de fenmenos simultneos, pero en manera alguna comparables entre s [5]."
La evidente necesidad del materialismo de cambiar su punto de vista y la falta de solidez de esta doctrina se revelan en su incapacidad para explicar la conexin de la experiencia interna con la experimentacin externa. Aunque los sistemas psicolgicos engendrados por concepciones cosmolgicas sean en gran parte muy imperfectos, nicamente el materialismo se ha cerrado el camino que conduce a ulteriores progresos. Este fracaso proviene de su error incurable acerca de la teora del conocimiento, error que el materialismo cometi ya, desde el primer instante, en las bases de su construccin. Descuida o desconoce tres hechos fundamentales: 1. Que la experiencia interna tiene prioridad sobre la externa; 2. que los objetos del mundo exterior son para nosotros imgenes o representaciones (Vorstellungen), engendradas segn leyes psicolgicas; 3. Que el concepto de la materia es enteramente hipottico. [6]
La Teoria Del Instintismo Y El Monismo Materialista
La teora del instintismo es dualista. No ha de oponrsele, como dije, el monismo materialista, hiptesis metafsica poco aceptable, en nuestro tiempo. Al sostenerla, los pensadores materialistas demuestran sorprendente exclusivismo, unos por ignorancia, otros por pasin. Los primeros nos recuerdan al zorro de la fbula, que encontraba verdes las uvas que no estaban a su alcance. Los segundos, a nios mal educados que acaban de adquirir un juguete nuevo, del que no pueden desprenderse ni en la calle, ni en la mesa, ni en la cama, aunque sea altamente impropio para compartir el paseo, la comida y el sueo... Estos materialistas parecen fascinados por la idea de la precisin, de la verdad, y especialmente de la "unidad de la ciencia", que Toms de Aquino concibi para su Summa theologiae. No llego a descubrir qu capital importancia, aparte de una esttica simetra, pueden hallar en este anticuadsimo concepto, que me explico en Aristteles, en Pico de la Mirandola y hasta en Bacn, pero no en pensadores que proclaman la "evolucin progresiva por diferenciacin aumentativa de funciones y rganos". Unidad siempre la hubo y la habr en cuanto dimane de la inteligencia humana; la ciencia es idea, es imagen, es raciocinio, es lgica, es tica, es esttica... En el arte hay filosofa y hay arte en la filosofa; hay poesa en las matemticas y matemticas en la poesa; hay historia natural en la poltica y poltica en la historia natural... Todo se une, se vincula, se ampla; todo conocimiento revela su origen y demuestra su parentesco con los dems... Esto constituye la unidad del pensamiento humano, derivada, no de una necesaria unidad objetiva de la naturaleza, sino de la unidad subjetiva u orgnica del hombre. Qu ms unidad que sta se quiere?... O es que se pretende que no haya ms ciencia que la biolgica?... Curioso modo de progresar por diferenciacin paulatina! Me recuerda un caso que debo haber soado en horas de pesadilla... rase un monarca anciano y poderoso, que posea un vastsimo imperio, en el cual florecan infinitas ciudades de variadsimos estilos y caracteres: manufactureras, comerciales, artsticas, universitarias, nuevas y viejas, tristes y alegres, gticas y romanas... Un da le despierta el demonio y le lanza en un vrtigo de destruccin. Levntase el rey con la idea fija de dar unidad a su reino: slo quiere ciudades gticas y mediterrneas; piensa que todas las dems, las modernas, las fuertes, destruyen la armona y belleza del pas, y manda arrasarlas...
En resumen, ya que probablemente no llegaremos nunca a explicarnos el origen o la naturaleza de las ideas, y ya que se nos presentan dos hiptesis, aceptemos la que concuerda mejor con nuestra naturaleza; la que describe mejor la dualidad de dos "substancias", fsica y psquica, cuya conexin parece indescifrable; la que deja mayor campo para deslindar, no para conocer, lo incognoscible: esta hiptesis es el idealismo.
Sin embargo, los apologistas de la hiptesis idealista deben recordar, con Wundt, que en sus doctrinas hay un punto, una laguna, un vaco, que la observacin psicolgica no podr llenar jams. "En ninguna parte llega la experiencia, con suficiente certidumbre, a la conclusin de que los instintos, en tanto que dejemos a este concepto el significado con que lo usamos en psicologa, ejercen influencia sobre el desenvolvimiento de los vegetales. Pero, aunque la psicologa no debe olvidar que los lmites de la vida psquica no pueden caprichosamente ampararse, sin pruebas directas, extradas de la observacin, esta ciencia no debe dejar de reconocer que la imposibilidad de demostrar lo que es psquico no excluye su existencia. Si, pues, por su parte, la filosofa natural encuentra en ciertos fenmenos pruebas indirectas que hacen verosmil una suposicin semejante, dependera absolutamente de la aptitud de esta suposicin para explicar tales fenmenos el decidir si es o no admisible como hiptesis metafsica." En efecto, hay en las plantas fenmenos que autorizan a suponer que no les falta una vida psquica rudimentaria, como son ciertas manifestaciones de sexualidad, semejantes a las de los animales. Los seres inferiores de las escalas animal y vegetal se confunden. "En el proceso de cambio de materias, las plantas aparecen como si fueran animales desarrollados en una sola fase [7]".
En virtud de lo expuesto, podrase muy bien agrupar todo lo que es vida en un principio psquico idealista, complejo en los animales y simplicsimo en las plantas. Cmo no llegar, en tal caso, a atribuir vida psquica tambin a la materia inanimada, pero susceptible de transformarse y de producir fuerzas, es decir, cmo no deslizarse hasta el hilozosmo?... Hay un gran dique que separa la sustancia viva, de la muerta, el animal y el vegetal del mineral o del cuerpo orgnico muerto: aqullos son siempre unum per se, o sea individualidades susceptibles de conciencia, y stos, que carecen de toda individualidad, son unum per accidens. Cabe, pues, terminar este razonamiento apuntando el hecho de que la diferencia entre la vida orgnica y la no vida estriba en que en aquella cada unidad es una individualidad por s, y, en sta, un fragmento o conjunto accidental.
La Teora Del Instintismo No Es Materialista Ni Idealista
A dos hiptesis, en suma, pueden reducirse todas las teoras acerca de la naturaleza y origen de la fuerza psicofsica que llamo instinto: materialismo e idealismo. El hombre, segn su temperamento, puede inclinarse a una o a otra, porque ambas son ms o menos aceptables.
El error consistira en pretender, como los escolsticos y los materialistas monistas, que, la doctrina profesada, ya idealista, ya materialista, representa la verdad absoluta. Consecuencias de tal concepto son las ms arriesgadas construcciones deductivas, por cierto frecuentsimas, sobre todo en los hombres de talento que se hacen propagandistas de las ideas de los hombres de genio. Plantean stos por lo comn su hiptesis con tino y reserva, dejando siempre resquicios para la duda cientfica; aqullos, apasionados por el movimiento y
espritu de la poca en que viven, olvidan el origen hipottico de la doctrina en auge, para convertirla en dogma. Los exgetas han descubierto que Jess se llam s mismo "Hijo del Hombre", y los cristianos le llaman "Dios Hijo", engendrado en el misterio de la Trinidad. Toms de Aquino es menos dogmtico que Balmes, pues sus demostraciones son mucho ms trabajadas y prolijas. Plotino sienta una doctrina metafsica nada repugnante a la razn: pero sus discpulos la extreman hasta lo absurdo. El concepto metafsico de la vida que dimana de Darwin no es inaceptable; esto, en cambio, el concepto del mundo de Spencer, en cuanto exagera la ley de la evolucin y atribuye a los fenmenos psquicos un origen puramente mecnico. Sin duda, mucho ms cientficas parecen hoy, por su prudencia y parsimonia, las doctrinas eclcticas de Wundt. El quid est en no afirmar, como verdades irrefragables, hiptesis que lindan con lo incognoscible.
Aplicando estas ideas a la teora del instintismo, dado su carcter positivo y experimental, resulta que no la concibo forzosamente ni como materialista ni como idealista, aunque me incline a lo segundo. El porvenir dir cul de ambas hiptesis es la ms satisfactoria. Aun cabe que se desecubra o invente una tercera, resolviendo la antinomia del materialismo y el idealismo en un principio comn hasta ahora desconocido o mal interpretado. Acaso podra serlo el del instintismo.
Fuente:
Bunge, Carlos Octavio: Revista de Filosofa, Ao I, Vol. I (J. Ingenieros Dir.), Pgs. 197-215. Obras de E. Spinelli, Buenos Aires, 1915.
[1] WUNDT, La Psychologie physiologique, trad. franc., Pars, 1886, tomo 1, pg. 527.
[2] Algunos fisilogos, como Goldscheider (Ueber den Sehmerz, Berln, 1894), Sachs y Erey (Beitrage zur Physiologie des Schmersinns, Leipzig, 1894), llegaron a suponer que existen nervios y centros dolorferos diversos de los sensoriales y en menor cantidad. Hoy esta hiptesis no puede aceptarse sino con muchas restricciones. Brown-Squard admite ciertas vas dolorferas distintas, pero a travs de la substancia gris solamente. Segn Wundt, para las impresiones del tacto y de la temperatura habra una va primaria por la substancia blanca, cuando las excitaciones son moderadas, y una va secundaria por la substancia gris, cuando son violentas. Para Ribot (La Psychologie des sentiments, Pars, 1896), la hiptesis de vas separadas, cualesquiera que sean, tiene la ventaja de concordar con un hecho bien conocido: que la transmisin del dolor se retarda respecto de la transmisin sensorial. Como se ve por estas opiniones autorizadas, y muchas ms que pudieran citarse, la fisiologa no ha llegado an ni a establecer, respecto de los dolores externos, qu nervios y en qu forma transmiten el dolor de la periferia a la medula, y de ah a los centros comunes; respecto de los dolores internos, la duda es mayor. Sobre los propiamente psquicos, la obscuridad es casi completa, no conocindose exactamente ni siquiera su localizacin relativa, que Sergi (Piacere e Dolore, Miln, 1894), coloca en el bulbo, dando como antecesores de su doctrina a Todd, Hack, Tuke, Loycock, Spencer, Brown-Squard y otros.
En cuanto a las definiciones del dolor fsico, hallamos en la fisiologa contempornea las mismas confusiones, o, mejor dicho, vaguedades. Para Wundt, es una excitacin, la ms violenta, de algunas partes sensoriales, excitacin que provoca simultneamente las excitaciones ms extendidas de otras partes. Para Richet, el dolor es una vibracin fuerte y prolongada de centros nerviosos conscientes, que resulta de una excitacin perifrica fuerte, y, por tanto, de un brusco cambio en los centros nerviosos.
Los datos que suministra la fisiologa a la psicologa especulativa, acerca del dolor y placer, son, pues, unos cuantos conceptos generales; podran reducirse a la anormalidad y violencia relativa del primero, que interrumpe as las actividades vitales, y a asimilar el segundo a dichas actividades. Esto es, precisamente lo que aprovecho en el presente bosquejo de una teora del instintismo.
Los fisilogos han preferido estudiar el dolor como cantidad positiva. Los psiclogos, el placer, que definen, ya como el acrecentamiento de una de las funciones vitales o razn de ellas (Bain); ya como el aumento de las fuerzas que constituyen el yo (L. Dumont); ya como un retorno del organismo a equilibrarse con su ambiente (Delboeuf); ya como una actividad moderada o acciones que contribuyen al bienestar del organismo (Spencer); ya como una actividad del alma, etc. En todas estas definiciones se halla, pues, este elemento: el desarrollo de las actividades vitales.
[3] Vase LEHMANN, Die Hauptgesetze des menschlichen Gefhlslebens, Leipzig, 1892.
[4] Por carecer de importancia actual y por poderse incluir, segn se le considere, ya en el idealismo, ya en el materialismo, dejo de lado el vitalismo, teora que, reconociendo la ntima vinculacin de los fenmenos espirituales con los biolgicos, concepta el alma como el principio de la vida. Es de antiguo origen, pues Aristteles defini el alma como la primera entelequia del cuerpo. Estuvo en boga en el siglo XIII, como una concepcin neutra y comn a idealistas y materialistas. La disputa entre los animaculistas y los ovulistas (los primeros profesaban el animismo y los segundos el materialismo), termin con los brillantes experimentos de William Hardey. Atribuy ste un origen mecnico a la vida. Su doctrina, llamada tambin del vitalismo, persisti como una transformacin de la del animismo, cuando el idealismo reivindic para s los fenmenos de la conciencia.
[5] WUNDT, La Psychologie physiologique, trad. franc., tomo 1, pgs. 25-26.
[6] Ibid., tomo II, pg. 504.