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LA PSICOLOGA DEL RAZONAMIENTO A.Binet |
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Capitulo primero Definicin de la percepcin Ya se sabe las modificaciones profundas que ha sufrido, hace algunos aos, la teora de la prueba, establecida por Aristteles y considerada durante dos mil aos como una verdad indiscutible. Qu es una prueba, segn los lgicos antiguos? Un silogismo; es decir, un grupo de tres proposiciones, en que la primera es general. En el silogismo: "Todos los hombres son mortales; Pablo es hombre, luego Pablo es mortal"; la conclusin particular de que Pablo, que vive actualmente, est sometido a la muerte, se prueba por la mayor "todos los hombres son mortales", porque est contenida en la mayor. Este es el nervio de la prueba: el caso particular se considera probado cuando est contenido en el caso general, como un circulo pequeo en otro crculo mayor ([1]), y, por consiguiente, el razonamiento es falso siempre que la conclusin no est contenida en las premisas. Stuart Mill ha sido el primero que demostr que si fuese realmente as, si la conclusin estuviese contenida en las premisas, el razonamiento no servira para nada, no enseara nada; no sera un instrumento de descubrimiento, sino una repeticin, bajo otra forma, de un conocimiento ya adquirido, es decir, "una solemne futileza". La nica operacin til consiste en relacionar un hecho con un segundo hecho no contenido en el primero. Sin embargo, se admite que el razonamiento nos suministra todos los das el conocimiento de verdades nuevas. Aprendemos una verdad nueva cuando descubrimos que Pablo es mortal, y la descubrimos por virtud del razonamiento, pues viviendo Pablo todava, no hemos podido aprenderla por la observacin directa ([2]). As, Stuart Mill ha reemplazado la teora escolstica y puramente nominal de la prueba, por otra teora, enteramente positiva. Le ha bastado observar que la mayora del silogismo peripattico no es una proposicin general, o, por lo menos, que la proposicin general no es la prueba de la conclusin. Si tenemos derecho a afirmar que Pablo es mortal, es porque Juan, Toms y compaa han muerto; es porque todos los antepasados de Pablo y todos sus contemporneos han muerto. Estos hechos numerosos, pero siempre particulares, son las verdaderas premisas del razonamiento, las verdaderas pruebas de la conclusin; de modo que la conclusin no est contenida en las premisas; es distinta de ellas; les agrega alguna cosa. Esta concepcin tan justa, tan sencilla, tan natural, explica cmo el razonamiento constituye un desarrollo del conocimiento, pues toda inferencia va de lo particular a lo particular, y aade as hechos nuevos no observados a los hechos ya conocidos. Pero este punto de vista ha hecho surgir un problema que todava no se haba planteado y que hasta ahora ha quedado sin solucin. Cmo puede un hecho particular probar otro hecho particular?. La antigua teora del silogismo tena el mrito de hacer comprender, aunque por una comparacin burda, de qu manera se demostraba la conclusin. Se demostraba porque estaba contenida en una verdad ms general, por un fenmeno anlogo al contenido de los grmenes, y todo el esfuerzo del espritu al razonar, tenda a sacar, a hacer salir, a extraer estas conclusiones de las premisas en que estaban contenidas como en grandes cajas. Pero desde el momento en que hay que dejar de considerar los trminos contenidos unos en otros y en que los crculos de Euler no representan ya las operaciones del espritu, es necesario encontrar una nueva teora de la demostracin. Hemos pensado que se llegara quiz a resolver este problema estudiando el razonamiento en una de sus formas que es ms accesible que cualquier otra al mtodo experimental: la percepcin de los objetos exteriores. El razonamiento de la percepcin exterior pertenece a la clase de los razonamientos inconscientes. Pero concedemos poca importancia a este carcter, porque no hay, en realidad, ms que un modo de razonar, y el estudio del razonamiento inconsciente nos conducir a conclusiones que se aplican a todas las especies de razonamiento. Estas conclusiones son: que el elemento fundamental del espritu es la imagen; que el razonamiento es una organizacin de imgenes, determinado slo por las propiedades de las imgenes, y que, finalmente, basta que stas se pongan en presencia para que se organice y surja el razonamiento con la fatalidad de un reflejo. Con objeto de sacar a plena luz esta conclusin general, dejaremos a un lado sistemticamente todos los desarrollos accesorios cuyos motivos abundan en un asunto como el nuestro. La palabra percepcin es bastante vaga. Los mdicos confunden, en general, la percepcin con la sensacin, dicen que un enfermo ha perdido la percepcin del rojo o del azul, queriendo hablar de las sensaciones de estos colores. Hume llamaba percepcin a todos los estados de conciencia. En nuestros das, ciertos psiclogos, entre otros M. Janet, definen la percepcin como el acto por el cual el espritu distingue e identifica sensaciones. En este libro aceptaremos la definicin de los psiclogos ingleses ([3]), y designaremos por percepcin el acto que se verifica cuando nuestro espritu entra en relacin con los objetos exteriores y presentes. Para el sentido comn, la percepcin es un acto sencillo, un estado pasivo, una especie de receptividad. Percibir un objeto exterior, por ejemplo, la mano, es sencillamente tener conciencia de las sensaciones que produce el objeto en nuestros rganos. Sin embargo, algunos ejemplos bastarn para demostrar que en toda percepcin el espritu se agrega constantemente a las impresiones de los sentidos. Todo el mundo sabe que entendemos claramente la letra de un canto conocido, mientras que con frecuencia no distinguimos la de otro desconocido, aun cuando los dos cantos sean de la misma voz, cosa que prueba bien lo que contribuye el espritu. En lugar de buscar ejemplos, se pueden crear pruebas. Wundt y sus alumnos han hecho algunos experimentos con este motivo. Si ilumina un dibujo desconocido un grabado, por una serie de chispas elctricas, y se observa que la percepcin de ese dibujo, muy confusa a las primeras chispas, se hace cada vez ms clara, la impresin producida sobre la retina es, sin embargo, la misma en todas las chispas; pero cada vez la percepcin se completa, se precisa, gracias al recuerdo formado en el espritu por las percepciones anteriores ([4]). Se podran aadir algunos otros ejemplos, sacados de la percepcin del espacio, cuya naturaleza compleja y derivada conocemos desde Berkeley. La percepcin es, pues, un estado mixto, un fenmeno cerebro-sensorial formado por una accin sobre los sentidos y una reaccin del cerebro. Se puede comparar con un reflejo, cuyo perodo centrfugo, en lugar de manifestarse al exterior por movimientos, se gastase en el interior, despertando asociaciones de ideas. La descarga sigue un canal mental en lugar de seguir un canal motor. Pero la psicologa exige ms precisin. No basta decir que en toda percepcin hay sensaciones, y algo ms que el espritu agrega a las sensaciones. Cul es la naturaleza de este suplemento? Nada responde mejor a esta pregunta que el estudio de las ilusiones de los sentidos. Se sabe hoy da que, en las ilusiones de los sentidos, el error no es imputable al rgano sensitivo, como crean los antiguos, sino al espritu. La ilusin de un fenmeno mixto, compuesto, como la percepcin sensorial de que es una imitacin, por el concurso de los sentidos y del espritu; las impresiones de los sentidos son siempre lo que deben ser, dada la naturaleza del excitante exterior y el estado del rgano sensitivo. En el concurso del espritu, en la interpretacin de las sensaciones es donde radica el error. Ahora bien; el examen de algunas ilusiones bastar para mostrar en qu consiste este concurso del espritu, y qu es lo que hay que entender por una interpretacin de las sensaciones. Uno de mis amigos, hoy profesor de Facultad, me ha contado esta historia de su juventud: Una noche que viajaba solo, a pie, por una regin poblada de grandes bosques, vio en un claro una gran hoguera. Despus, inmediatamente despus, alrededor de este fuego, vio un campamento de gitanos. All estaban, con su cara bronceada, tendidos en tierra y haciendo cocer el puchero. La noche era obscura y el sitio muy aislado. Nuestro joven perdi la cabeza, y, esgrimiendo el bastn que llevaba en la mano, se precipit con furor en el campo de los bohemios. Un instante despus se encontraba en medio de un pantano, apretando convulsivamente entre sus brazos un tronco de rbol y sintiendo la frescura del agua que le suba hasta media pierna. Vio entonces un fuego fatuo que revoloteaba por la superficie del pantano; este punto brillante haba sido el punto de partida de su ilusin sensorial. A otro de mis amigos, el Dr. G. A., debo el relato siguiente: Un da que suba por la calle de Monsieur-le-Prince, en Pars, crey leer en la vidriera de un restaurant las dos palabras: "verboscum thapsus". Ya se sabe que este es el nombre cientfico de una escrofularnea de nuestro pas, que se llama vulgarmente bou-villon blanc (cocido blanco) en francs, gordolobo en espaol. Mi amigo haba pasado los das anteriores preparando un examen de historia natural; su memoria estaba todava recargada con todos los nombres latinos que hacen tan fastidioso el estudio de la botnica. Sorprendido por la inscripcin que acababa de ver, volvi sobre sus pasos para cerciorarse de su exactitud, y entonces vio que el rtulo del restaurant slo tena la palabra cocido. Esta palabra haba sugerido en su espritu la de cocido blanco, que, a su vez, haba sugerido la de verbascum thapsus. Estos son dos ejemplos tpicos. Nos ensean de qu clase es el elemento que el espritu agrega a la sensacin en la percepcin de los objetos exteriores. Este elemento se debe parecer extraordinaria-mente a las sensaciones, puesto que no se le distingue de ellas. El joven que atraviesa un bosque, cree realmente ver ante l una cuadrilla de gitanos; toda esta fantasmagora sale de un cerebro a quien hace delirar el miedo; es un fenmeno psquico que, cualquiera que sea su naturaleza, est muy cerca de la sensacin, puesto que hace el oficio de ella. Igualmente el Dr. A. cree ver escritas en la puerta de un restaurant palabras que slo existen en su espritu; para que esta confusin sea posible, es necesario una vez ms que el espritu tenga el poder de producir, de fabricar y de exteriorizar ciertos simulacros que se parecen a las sensaciones de un modo notable. Estas pseudo - sensaciones han atrado la atencin especial de los psiclogos desde hace algunos aos. En Alemania se las llama representaciones. En Francia, el trmino que ha prevalecido es el de imgenes; de ste es del que nos serviremos. El final de esta pequea introduccin ser una definicin de la percepcin sensorial. La percepcin es el proceso mediante el cual el espritu completa una impresin de los sentidos, con un acompaamiento de imgenes. Comenzaremos por estudiar las imgenes. Su papel es de los ms importantes; en muchos casos borran casi completamente la conciencia de las sensaciones que les han dado origen; esto es lo que ha permitido a Helmholtz comparar la percepcin de los objetos exteriores con una interpretacin de signos. Los signos son las sensaciones; nuestro espritu no les concede ms que la atencin justa para sacar su sentido. La percepcin del mundo exterior es como la lectura de un libro; preocupado por el sentido, se olvidan los caracteres escritos inmediatamente despus de haberlos visto. Muchos ejemplos interesantes dan fe de esta indiferencia por las sensaciones. Ordinariamente vemos los rboles y los bosques lejanos de un color verde, y las lneas de montaas de un color gris azulado; el gris azulado es para nosotros el color de lo lejos. Pero si cambiando las condiciones de la observacin miramos el paisaje por debajo de los brazos o por entre las piernas, enseguida los colores pierden sus relaciones con las distancias de los objetos, aparecen puras, con sus matices verdaderos. Entonces reconocemos que el gris azulado de lo lejos es con frecuencia un violeta bastante saturado; que el verde de la vegetacin se transforma insensiblemente en este violeta, pasando por el verde azulado, y as sucesivamente (Helmholtz). La diferencia proviene de que, en estas condiciones, las sensaciones se aprecian en si mismas y no como signos, que slo tienen importancia por las imgenes que suscitan. Pasemos al estudio de estas imgenes.
Notas:
[1].- Euler, materializando esta concepcin, ha representado el silogismo por tres crculos de diferente extensin, contenidos uno en otro. Lettres une princesse d'Allemagne, parte II, cartas 34 y siguientes. [2].- Stuart Mill, Lgica. Madrid, Jorro, editor. Taine, Le Positivisme anglais, pgina 43; Brochard, Logique (Revue philosophique, t. XII) y Pal Janet (ibid.). [3] .- Bain, les Emotions el la volont, trad. Le Monnier, pgina 538. [4] .- Experimentos citados por M. Lachelier (Revue philosophique, febrero, 1885). |